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Conservación de la biodiversidad ex situ: Tecnológicamente posible.

Por Ing. Adileny Salinas (*)

La biodiversidad es la variedad de la vida y se ha visto amenazada debido a la extinción de las especies. No obstante, la tecnología nos apoya en la conservación de la diversidad biológica de dos maneras: dentro y fuera del hábitat natural, a esta última se le llama conservación ex situ.

El término ex situ se refiere a la diversidad biológica que se encuentra en cautiverio o en colecciones. El objetivo de este tipo de conservación es reducir el riesgo de extinción o restablecer la diversidad biológica en el hábitat natural; dichos hábitats existen en dos modalidades: Bancos de germoplasma, los cuales son depósitos que garantizan material vegetal como semillas, esporas, etc.; y por otro lado los centros, lugares como los zoológicos, acuarios y jardines botánicos.

En los bancos la aportación de las tecnologías se hace presente en la búsqueda de sistematizar, digitalizar y compartir información. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, tiene una red de información sobre Recursos Fitogenéticos, donde se facilita el acceso a los materiales genéticos, pudiéndose encontrar cuestiones como: expertos, crecimiento y comportamiento de las especies.

Otro caso dentro de los centros existe el desarrollo de Apps, un ejemplo es el Real Jardín Botánico de Madrid que ofrece opciones de recorridos interactivos y adaptados a cada usuario incluyendo trayectos para personas con movilidad limitada. Otro caso ahora en México, el Acuario de Veracruz dentro de su labor de la conservación y como centro de investigación; desarrolla actividades como el monitoreo de la marea roja a través de técnicas microbiológicas; aunado a lo anterior el centro es pionero en la reproducción de medusas en cautiverio.

Sin duda, el uso de las tecnologías contribuye al conocimiento entre científicos, tomadores de decisiones y público general. Además de que aporta a las tres dimensiones de la sustentabilidad: ambientalmente se percibe por sí solo, económicamente sin recursos naturales no se puede dirigir a las naciones hacia un crecimiento; y por supuesto los usos y costumbres de las comunidades relacionadas con la biodiversidad que dan pie a la cultura rica y fuerte. Por ende, la conservación de la biodiversidad es esencial para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.


(*) Se describe como una persona que cree que la suma de voluntades bajo un enfoque de base científica sólida, que puede guiar hacia el desarrollo sustentable. De formación Ingeniero Ambiental especialista en Economía del Medio Ambiente y Recursos Naturales.

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La conservación de los suelos como soporte de vida.

Por Lic. Lizbeth Flores Padilla (*)

La supervivencia de todo organismo requiere de un medio físico para su desarrollo. El suelo, superficie de la corteza terrestre, es un elemento natural formado por minerales provenientes de la desintegración de rocas, descomposición de vegetales y animales muertos, y actividad del viento y el agua. Su composición lo convierte en un cuerpo biológicamente activo que ofrece una serie de servicios ambientales tanto para ecosistemas como para los organismos que viven en ellos.

El suelo funciona como hábitat de una gran diversidad de flora y fauna. En urbes, es utilizado como material para construcciones, opera como soporte para estructuras y áreas verdes; por su permeabilidad actúa como medio filtrante para recarga de acuíferos. Además, brinda servicios ambientales intangibles como regulación del clima, ciclos de nutrientes, secuestro de carbono, entre otros.  

La importancia del suelo radica en las funciones, procesos y servicios naturales que se generan en él y en el hecho de que es sobre él donde la vida tiene lugar. Adición a lo anterior, su proceso de formación y regeneración requiere de cientos a miles de años, convirtiéndolo en un recurso no renovable.

Procesos naturales generados por acción del agua y el viento en sus diferentes formas como precipitaciones y tornados, han ocasionado desprendimiento, humedecimiento y desagregación de componentes primarios del suelo, trayendo disminución de su capacidad natural de infiltración y retención de humedad. Sin embargo, uno de los factores que más han contribuido con su deterioro, son las actividades antrópicas entre las que destacan la deforestación, prácticas agropecuarias inadecuadas, explotación de minas, construcción de asentamientos humanos y contaminación por residuos.

Organizaciones nacionales como internacionales han sumado esfuerzos en la lucha contra la degradación del suelo, llevando a cabo programas, métodos y técnicas de conservación tendientes a mejorar y preservar su potencial.

Los trabajos realizados van desde la aplicación de buenas prácticas como separación de residuos, cambios en las formas de cultivo, campañas de recolección de basura, hasta implementación de regulación y creación de tecnologías de limpieza de suelos.

La aplicación de buenas prácticas y mejores técnicas en el manejo de suelos es una labor que nos compete a todos, pues somos quienes más contribuimos con su deterioro y en nuestras manos está el recuperar y conservar el soporte que da sustento a nuestra supervivencia y que nos permite lograr el desarrollo y crecimiento de toda Nación.


(*) Licenciada en Derecho, por la Universidad Autónoma del Estado de México, con experiencia en la rama Administrativo – Ambiental, actualmente estudiante de la Maestría en Tecnologías para el Desarrollo Sustentable. Correo electrónico lizgflopa@gmail.com

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Tecnologías Sustentables en la Agricultura: Una segunda revolución verde.

Por Ing. Aketzalli Hernández (*)

La Primera y Segunda Guerra Mundial impulsaron la Revolución Verde al erigir la necesidad de mayor cantidad de alimentos, así como de recuperar la economía en zonas rurales afectadas por la guerra, es así que en los años 50 ́s la Fundación Rockefeller, financió tecnologías para desarrollar agroquímicos derivados del petróleo.

Los resultados de estas nuevas tecnologías habían sido exitosos, se redujeron los problemas de hambre, así como las pérdidas por especies invasoras, sin embrago, dos décadas después de la Revolución verde, el ser humano percibió los efectos negativos consecuentes del uso de agroquímicos y malas prácticas de agricultura, por ejemplo, cerca del 60% del suelo a nivel mundial había sufrido perdida de nutrientes, derivado de la alta cantidad de agroquímicos; la demanda de agua aumentó más del 50% para cubrir el riego de cultivo y en México hasta el día de hoy hemos perdido un poco más de la cuarta parte de nuestra biodiversidad.

Estas externalidades negativas nos han orillado a buscar tecnologías que satisfagan las necesidades de alimento y rentabilidad económica de la población presente sin afectar a las siguientes generaciones y el medio ambiente, bajo esta necesidad nace la idea de una Segunda Revolución Verde. Las nuevas tecnologías verdes deben estar basadas en tener un consumo menor de agua, reducir la cantidad de agroquímicos y descentralizar la agricultura para impulsar una economía eficiente para agricultores y consumidores que fortalezca el desarrollo sustentable.

Tecnologías en el Mundo.

En países como Australia y México el desarrollo de los Big Data y aplicaciones para teléfonos inteligentes han permitido a los agricultores monitorear los cultivos para obtener datos estadísticos y características particulares de cada plantación, por lo tanto, se reduce la cantidad de uso de agua para riego y agroquímicos verdes.

Como una solución para descentralizar la agricultura y obtener una economía circular, algunas industrias de Alemania han diseñado una Agricultura Urbana Vertical, basada en sistemas inteligentes de refrigeración y luz led para mantener los cultivos a un clima propicio que les permita eficiencias hasta del 95%, disminuyendo el uso de agroquímicos y costos de logística y transporte.

Los beneficios sociales de estas tecnologías se ven reflejados en que la población pude adquirir alimentos de calidad sin que su derecho a la salud se vea afectado mientras que a su vez se generan nuevos empleos en áreas sistémicas y desarrollo en investigaciones científicas.

La población que vive en países subdesarrollados necesita de estos beneficios sociales, pues son quienes tienen un mayor impacto ambiental negativo e insuficiencia de alimentos, sin embargo, se necesitan grandes inversiones monetarias e investigación científica, de las que carecen, por lo tanto, debemos apegamos al principio sustentable de que las naciones deben compartir sus tecnologías innovadoras con el objetivo de que la Agricultura Sustentable a nivel global tenga un desarrollo exitoso.

Esta Segunda Revolución verde también debe estar basada en la integración de las comunidades de pueblos indígenas y sin la discriminación de género o algún otro tipo, cada uno de los seres vivos que habita en el planeta Tierra tiene derecho de vivir de sus recursos naturales, por lo tanto, cada uno tiene la obligación de protegerlos.


(*) Aketzalli López Hernández, Ingeniera Mecánica Electricista, Estudiante de la Maestría en Tecnologías para el Desarrollo sustentable en la Universidad Anáhuac Norte.

Miembro del Comité de Energías Renovables del Colegio de Ingenieros Mecánicos Electricistas, con experiencia en Manufactura.

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Biodiversidad y tecnología, la mejor combinación.

Por Ing. Regina Meléndez (*)

La vida en nuestro planeta comenzó hace aproximadamente 3.5 miles de millones de años y a la par se dio el inició de la biodiversidad. La biodiversidad es la variedad de especies vivas que habitan en nuestro planeta, desde los virus microscópicos y las plantas más pequeñas, hasta los animales más grandes, y extensos paisajes. La tecnología, de manera general, es la aplicación del conocimiento para generar nuevos métodos, procesos, servicios, dispositivos e innovación.

La biodiversidad es una pieza fundamental para la vida del ser humano, ya que es quien nos mantiene en un estado de salud óptimo, otorgándonos agua, aire y alimento. Durante muchos años los seres humanos no fuimos conscientes sobre la importancia que tiene para nuestro desarrollo y sobrevivencia. Nos encargamos de consumirla sin control, les dimos un valor monetario a los animales y los matamos para obtener sus pieles, colmillos, patas, cuernos o solo por diversión; deforestamos áreas para construir grandes ciudades, fábricas, campos de cultivo y no pensamos en el daño que nos hacíamos.

Ahora vemos las consecuencias de nuestros actos, empezamos a despertar e iniciamos la remediación de nuestro daño. Las Naciones Unidas declaró los años 2010-2020, como la década de la biodiversidad; se iniciaron movimientos para su cuidado, conservación y preservación. Las 20 metas de Aichi, invitan a todo el mundo a crear una nueva conciencia y la meta número 19, nos habla sobre el involucramiento de la tecnología para poder avanzar en la conservación de la biodiversidad y que debe trasmitirse.

Hoy en día existen diferentes fundaciones, organizaciones e instituciones, gubernamentales y privadas en todo el mundo que han unido sus fuerzas para la generación de tecnologías que nos ayuden al cuidado y conservación de la biodiversidad, por ejemplo: el uso de GPS, drones, impresiones 3D, satélites, cámaras infrarrojas, códigos de barras, chips, collares de identificación y más.

Aún falta mucho por avanzar, ya que lo que se está haciendo no es suficiente para revertir el daño a corto plazo, se necesita una sociedad más involucrada, además de solidaridad y preparación, para así ayudarle a la naturaleza a revertir los daños causados.

Conservar  y cuidar la biodiversidad es responsabilidad de todos, ya que solo tenemos un planeta y apoyarnos de las nuevas tecnologías para evitar su pérdida, nos ayuda a cumplir cada una de nuestras metas y mejorar nuestro calidad de vida.


(*) Ingeniería Agrícola en la UNAM y actualmente estudió el posgrado en Tecnologías para el Desarrollo Sustentable en la Universidad Anáhuac, tengo 8 años trabajando para la constructora ICA, como responsable del área de Medio Ambiente. regina.melendez@ica.mx

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Gestión de los residuos sólidos, una realidad que nos aqueja.

Por Ing. Ana Paola Vargas Chávez .

La generación de los residuos sólidos urbanos (RSU) es una consecuencia inevitable en busca de la satisfacción de las necesidades básicas de los seres humanos, convirtiéndose actualmente en una de las principales problemáticas ambientales no sólo en México, sino a nivel global, debido al aumento acelerado e insostenible que se ha ido presentado durante los últimos años.

Ésta problemática ha sido resultado de múltiples factores que la han ido acrecentando hasta un nivel preocupante. Factores como el incremento exponencial de la población, la innegable concentración de ésta en los núcleos urbanos, los cambios en nuestros hábitos de consumo, entre otros, traen impactos negativos hacia el medio ambiente, y consecuentemente en la salud de las personas y en nuestra economía.

Debido a la tendencia de crecimiento presentada en la generación de RSU en los últimos años, se vuelve necesario prestar gran atención a los temas relacionados con la gestión integral de los RSU, cuyo objetivo es garantizar el adecuado manejo de los residuos desde su generación hasta la disposición final o hasta su reincorporación en posteriores procesos productivos, por lo que resulta importante conocer cuál es la gestión que se le da actualmente a los RSU y, por supuesto qué opciones tenemos para hacerle frente esta problemática ambiental.

En México, del total de los RSU reportados, más de la mitad son enviados a rellenos sanitarios para su disposición final y sólo un pequeño porcentaje se destina para su valorización. Por lo que es imperativo que se promuevan e implementen instrumentos, programas y planes de política ambiental enfocados a un desarrollo sustentable, en donde se impulse la investigación científica y tecnológica con el fin de darle un mejor tratamiento a éstos residuos e impulsar su valorización.

Por otra parte, es importante empezar a adoptar una economía circular -y no lineal como comúnmente es manejado-, cuyo principio sea cerrar el ciclo de vida de los productos y/o servicios, es decir, proporcionar un mayor valor a los materiales, productos y recursos, en donde se busque que los residuos se conviertan en un recurso para otro proceso y con esto, lograr la preservación de nuestros recursos.

No obstante, la correcta gestión de los residuos sólo podrá ser alcanzada cuando se logre entender que esto es una responsabilidad compartida y no depende de unos cuantos, por lo que es necesario sumar esfuerzos.


(*) Ingeniera Ambiental, egresada de la Universidad La Salle (2011-2015). Actualmente cursando la maestría en Tecnologías para el Desarrollo Sustentable y laborando como Técnico de Medio Ambiente en Mota-Engil México S.A.P.I. de C.V. Linkedin.com/anapaolavargas  Email: paolavch20@gmail.com

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El agua: El bien más preciado del mundo.

Por Ing. Roberto Carlos Muñoz Martínez (*)

El agua es uno de los recursos más importantes y vitales para el desarrollo y crecimiento en la vida del ser humano; y básicamente cualquier actividad que el hombre y la mujer requiera, desde la elaboración de una botella o una prenda de vestir hasta el consumo de alimentos o producción de energía eléctrica.

Derivado de estas actividades el recurso hídrico se ve amenazado por el consumo desenfrenado, el mal uso y la explotación del mismo sin ser conscientes de las consecuencias que podrían presentar la escases del recurso hídrico con el paso del tiempo y el uso que se le destine al recurso suele sufrir una alteración en su composición, destinándolo a permanecer contaminado en el entorno natural, regresando a los ecosistemas sin ser tratada o “aprovechándolo” como único recurso de consumo para el ser humano.

En cualquiera de los tres casos mencionado anteriormente se generan una serie de problemas en cadena como la escases de agua, impactos negativos en la salud por consumo o exposición a los contaminantes en el agua, estrés hídrico mundial, impactos negativos ambientales, económicos y políticos, por mencionar algunos.

Es por ello que el desarrollar nuevos métodos de aplicación, procesos y/o tecnologías que ayuden a remediar la contaminación del agua es de suma importancia y el agua contaminada pueda ser aprovechada de manera eficiente y sustentable hasta donde el ciclo de regeneración por su composición lo permita.

En el mundo existen organizaciones, consejos y redes globales destinadas para la buena administración del recurso y el uso eficiente del mismo, como complemento a buenas prácticas, desarrollos, investigación, prospecciones y datos duros que amplían el panorama de la situación actual y futura con el fin de evitar problemas adicionales y mitigar daños secundarios.

En el caso de México, contamos con leyes, normas, reglamentos y parámetros que se encargan de que se cuente con procesos óptimos para el uso y consumo humano del recurso, ya sea del sector público o privado, pero lamentablemente no siempre se cumplen o las sanciones no son aplicadas como en realidad deberían ser ya que siempre hay intereses de por medio como los políticos y económicos.

A pesar de esta incapacidad por ejercer la ley de manera correcta en el caso del control de la contaminación del agua el país ha logrado la implementación de numerosos proyectos con el objetivo construir, acondicionar, rehabilitar y dar saneamiento a sistemas de aguas contaminadas que pueden ser de rastro, municipales o residuales principalmente.

Es importante destacar las investigaciones y desarrollos en los que participan las Universidades públicas y privadas en materia hídrica, proyectos enfocados a personas de bajos recursos diseñando sistemas de captación de agua y llevándolos a una escala mayor en su aplicación, lo que podría ayudar a reducir la sobreexplotación de los pozos en de México.

El problema parte de una mala enseñanza sobre los recursos en general y contemplando que el recurso del agua es el más importante, se deben emplear medidas y programas educativos que ayuden al buen uso del recurso, independiente a las leyes y normas que nos rigen, la cultura colectiva genera la expansión de buenas acciones acorde al objetivo, por eso mismo las acciones deben ir de raíz para mitigar problemas futuros.

Las soluciones están presentes con el objetivo de mejorar la calidad de vida, la formulación, desarrollo y evaluación de las propuestas en materia de control de la contaminación del agua avanzan lentamente y construyendo a futuro si se sigue un buen programa, investigación y permanencia de los desarrollos propuestos y por proponer.

La implementación de tecnologías podrá reducir un futuro de impactos negativos y drásticos por la falta del recurso, desde un suministro adecuado de los servicios de agua potable y alcantarillado a la población y bienestar social hasta la contribución al desarrollo económico y la preservación de la riqueza ecológica de nuestro país para garantizar un desarrollo sustentable.


(*) Ingeniero en Energías y Desarrollo Sustentable, Manager Assistant and Operations for development renewable energies projects en Centurion Solar. Actualmente estudiante de la Maestría en Tecnologías para el Desarrollo Sustentable en la Universidad Anáhuac México Norte.

www.linkedin.com/in/robertocarlosmm2204

rcarlosmuma@gmail.com

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Los proyectos actuales en Latinoamérica para el cuidado ambiental

Por Julian Rimeri (*)

El medio ambiente es un tema muy importante en la agenda de las empresas e instituciones. Hoy en día el cuidado y preservación del patrimonio natural es un punto clave que se incorpora en las tareas diarias de los empresarios ya que se trata de una forma de mirar hacia el futuro garantizando la protección del entorno sin dejar de lado el aspecto económico-productivo que persiguen.

Diferentes países de Latinoamérica ya trabajan en pos del cuidado del ambiente, contando como base diferentes proyectos que integran la tecnología, los recursos renovables y la sociedad. El foco hoy en la región está puesto en los manglares, un tipo de ecosistema creado de manera natural en zonas tropicales, donde la humedad, la extensa vegetación y la combinación de especies animales hacen de este fenómeno algo digno de preservar. Los manglares más grandes y conocidos a nivel mundial están en la cuenca del río Amazonas, el cual atraviesa Perú, Colombia y Brasil.

Son muchas ya las organizaciones de Latinoamérica que cuentan con proyectos de preservación y cuidado de los manglares por tratarse de un espacio enteramente natural que, poco a poco, se está reduciendo por el crecimiento de la población y el avance de la tecnología sobre las zonas propias de este tipo de ecosistema.

En Argentina existen diferentes proyectos de cuidado ambiental. Es el caso de Porta Hermanos, una empresa cordobesa que mediante la implementación de la biotecnología, han logrado producir alcoholes y derivados aprovechando al máximo los recursos naturales y optimizar la materia prima a partir de subproductos, como alimento animal de calidad y con alto valor nutricional.

Ecuador también toma la delantera en este sentido a través de la implementación de la Ley de Gestión Ambiental. Esta ley declara de interés público la preservación del medio ambiente mediante el desarrollo sostenido de políticas públicas y decisiones estratégicas del Gobierno.

México, por su parte, puso en vigencia la Ley General del Equilibrio Ecológico, orientada al cuidado del ecosistema, del medio ambiente y, en consecuencia, de la calidad de vida de los ciudadanos mexicanos.

No menos importante es el lugar de Bolivia en este sentido: desde el año 2012 Bolivia sumó a sus políticas de cuidado del ecosistema la Ley de la Madre Tierra. Esta normativa ajusta el control respecto a la protección de la naturaleza y determina la utilización de los recursos naturales partiendo de la base de un equilibrio entre desarrollo y cuidado del medio natural.

Estas disposiciones en toda Latinoamérica marcaron el inicio de una forma de vinculación con el medio ambiente que involucra desde a las personas en sus hábitos cotidianos hasta las grandes empresas y el desarrollo de proyectos de cuidado ambiental considerando los intereses económicos de sus actividades.

Este aspecto es el que rige para la Política Ambiental según las normas ISO 14001. Este tipo de normativa es clave para el desenvolvimiento de la empresa frente al entorno donde se encuentra, para garantizar el cuidado del ecosistema, la optimización de los recursos y la sostenibilidad. Las empresas pueden optar de manera voluntaria la certificación para establecer un Sistema de Gestión Ambiental. Pensando en el futuro social y la preservación natural, empresas como Porta Hermanos, optaron por certificarse bajo estas normas internacionales.

Esta política estipula la implementación de un sistema cuidado y riguroso de gestión ambiental, rigiendo las normativas generales para la planificación del sistema, orientando a todas las empresas hacia la mejora del comportamiento respecto al medio ambiente y la prevención de la contaminación del entorno.


(*) Analista de Investigación y Desarrollo Porta. Micriobiólogo, doctorado en Ciencias Químicas. Experiencia en investigación de Ciencia y Tecnología de Alimentos, participando en grandes proyectos de Investigación. Docente de la carrera de Ingeniería Química. guestblogginggen

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Uso privativo del espacio marítimo, pero…

Por: Alberto Blanco-Uribe Quintero (*)

Sabemos que el derecho tributario ambiental, con fundamento en el principio «quien contamina, paga», tiene por objeto lograr la internalización del coste ambiental dentro de la contabilidad del operador económico, instándolo a responder del daño ambiental derivado de su actividad. Se encuentra recogido en la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.

Para ello las legislaciones establecen impuestos, tasas o contribuciones ambientales, tendentes sobre todo a disuadir a los operadores de incurrir en procesos o consumos de excesivo o peligroso daño ambiental, o a inducirlos a prácticas ambientalmente amigables. Todo bajo la idea según la cual: a menor recaudacion mayor efectividad de la fiscalidad verde.

Un buen ejemplo lo tenemos en la normativa (“Portaria”) N. 128/2018 del 9 de mayo de 2018, dictada por los Ministros de Finanzas y del Mar de Portugal, en ejecución del Decreto-Ley N. 139/2015 del 30 de julio, que fija las bases de la política de ordenación y gestión del espacio marítimo nacional.

Así, esta regulación permite el uso privativo del espacio marítimo, pero en compensación obliga a sus tutulares debidamente autorizados al pago de la Tasa de Utilización del Espacio Marítimo (TUEM), cuyas bases son las siguientes:

Ante todo la tasa se presenta en tres componentes que pueden presentarse aislada o acumulativamente según los casos.

El componente A incide sobre el área o volumen de espacio marítimo ocupado, acorde con que se trate de acuicultura o de inmersión de residuos, y se calcula aplicando un valor de base (VB) de 0,002 al área, expresada en m² o m³: A = VB x área o volumen.

El componente B actúa sobre actividades susceptibles de causar un impacto ambiental significativo, adicionado ello a los gastos administrativos de monitoreo y aseguramiento del buen estado del medio marino, y su cálculo conlleva la aplicación de un valor de base (VB) de € 500,oo, tanto a un coeficiente b1 según sean los efectos definidos en el anexo de la normativa; como a un coeficiente b2 que pondera los esfuerzos exigidos y los medios necesarios para efectuar el monitoreo y garantizar ese buen estado, según sea la distancia de la costa (hasta 12 millas náuticas, 1; entre 12 y 24 millas náuticas, 1,2, y más allá 24 millas náuticas, 1,4): B = VB x b1 x b2.

El componente C remunera los gastos por servicios de seguridad marítima e instalación y mantenimiento de sistemas de monitoreo, siendo el valor de base (VB) de € 0,0001 aplicado al área de ocupación en m²: C = VC × área.

Se trata de obtener usos privativos del medio marino, que es un bien del patrimonio común, que no lo perjudiquen y se garantice su gestión para beneficio de todos.


(*) Abogado, Profesor Universitario. Postgrado Derecho Ambiental, Univ. de Estrasburgo, Francia. Postgrado Derechos Humanos, Univ. de Castilla-La Mancha, España. Asesor Internacional de VITALIS basado en Francia. @AlbertoBUQ . www.albertoblancouribe.com

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Decretos de supresión de zonas de veda en cuencas hidrográficas de México, ponen en riego sustentabilidad del recurso hídrico.

Por Abogada Mariana Tejada (*)

Tal y como lo refiere la Dra. Marisol Anglés, la reforma ocurrida a raíz de la publicación de los Decretos en el Diario Oficial de la Federación el 5 de junio de la presente anualidad, se concentran principalmente en la supresión de las Zonas de Vedas y el establecimiento de Zonas de Reserva de agua en 300 cuencas del país.

Si bien ambas figuras (zonas de reserva y de veda) están contempladas en la legislación actual, es dable mencionar que con la segunda, era ilegal llevar a cabo la emisión de títulos de concesión.

El sistema jurídico mexicano, carece actualmente de una Ley que regule de manera específica las aguas subterráneas, aún y cuando los problemas relacionados con la calidad y cantidad del agua en el país son evidentes e impactan y violentan directamente al Derecho Humano al Agua Potable y al Saneamiento contemplado en el artículo 4º constitucional. La interdependencia de este último derecho humano, con el similar relativo al medio ambiente sano es ineludible, al igual que el crecimiento poblacional y la contaminación cada vez mayor de los cuerpos de agua superficiales y subterráneos.

La modificación planteada por el Ejecutivo en los Decretos recientemente publicados, llevan a un cambio de Zonas de Veda, en las que el uso o aprovechamiento de las aguas estaba prohibido, a la creación de Zonas de Reserva en las que sí es posible llevar a cabo actos de aprovechamiento, uso y explotación del recurso hídrico.

Uno de los principales factores a resaltar respecto al tema, es que la metodología empleada para determinar la disponibilidad del agua que puede ser aprovechada, usada y/o explotada, ha sido fuertemente criticado independientemente de contar actualmente con una Norma Oficial Mexicana. Ello, trae como consecuencia la generación de preocupaciones en materia ambiental y social, al concesionar el recurso hídrico sin tener bases técnicas sólidas para hacerlo.

Es por lo anterior, que se ha considerado que la emisión de los Decretos no cuenta con bases sólidas para su existencia y que sí abre la oportunidad de llevar a cabo actos de aprovechamiento del recursos dejando de lado el tema de la sustentabilidad entendido bajo el equilibrio de sus tres pilares; a saber: económico, social y ambiental.


(*) Directora de Derecho Ambiental de VITALIS México. Socia de Green Business Partners (GBP). Candidata a Doctora en Derecho Ambiental por la UNAM, mtejado@vitalis.net

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