Acuerdo de Escazú: una necesidad inveterada

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Beautiful scenery of Phragmites plants by the sea with a swimming pelican in background at sunset

Nuestro Patrimonio Natural en Peligro de Extinción

(*) Maritza Acuña Herrera

Un país que posee riquezas en suelo, clima y biodiversidad, debería ser considerado un País Patrimonial.

Venezuela, como pocos países y como dice la canción, tiene desierto, selva, nieve y espectaculares costas; cuenta con el humedal más grande de América del Sur, el Lago de Maracaibo; el tercer río más caudaloso de Sudamérica, el Orinoco; la caída de agua más alta del mundo, el Salto Ángel; además de especies vegetales y faunísticas endémicas. Pero su mayor patrimonio es su gente.

Preservar la biodiversidad de nuestro país es fundamental para el bienestar de la humanidad. Con el apoyo de la Convención del Patrimonio Mundial, los sitios naturales más importantes gozan de reconocimiento internacional y de la asistencia técnica y económica para combatir amenazas como la tala indiscriminada para hacer cultivos, la introducción de especies exóticas y la caza furtiva. 

En 1872, las naciones comenzaron a manifestar su interés por la preservación de áreas naturales debido al alto valor que tienen sus riquezas, así como su gran diversidad biológica y escénica. Ese año, en los EEUU, se decreta el primer parque nacional del mundo: el Parque Nacional de Yellowstone, conocido por ser el hogar de los osos grizzly, identificado por el tradicional Oso Yoggy de los comics.

Este hecho sirvió de ejemplo para que los países promovieran la creación de parques nacionales u otras categorías de protección, que resguardaran legalmente extensas áreas singulares de su territorio.

En Latinoamérica, inicia Argentina, en 1922 con el Parque Nacional Nahuel Huapi; Chile, en 1925 establece el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales y Brasil en  1937 crea el Parque Nacional de Itatiaia, en Río de Janeiro. Ese mismo año, en Venezuela  se funda el Parque Nacional Rancho Grande, hoy denominado Henri Pittier.

De los 206 Patrimonios Naturales del Mundo, Venezuela cuenta con 43 Parques Nacionales y  36 monumentos naturales.

Desde hace unos años los ambientalistas han expresado su preocupación por las evidencias de invasiones, tala y explotación minera de las áreas protegidas nacionales. 

La legislación venezolana tiene alrededor de 19 leyes y 21 decretos que tipifican las acciones que pueden, de una u otra manera, tener un impacto en el ambiente. La Constitución Nacional, señala expresamente que “Todas las actividades susceptibles de generar daños a los ecosistemas deben ser previamente acompañadas de estudios de impacto ambiental y socio cultural”, no solo por destruir los suelos y contaminar el agua, sino también por amenazar la biodiversidad. Sin embargo, la mayoría de nuestros parques y monumentos están en peligro, no solo por la minería sino también por invasiones, explotación de sus espacios, destrucción de la capa vegetal y la impunidad de los que comenten delitos ambientales en esos espacios.

El Parque Nacional Canaima, Patrimonio Natural de la Humanidad, declarado por la UNESCO en 1994, está siendo impactado por la minería ilegal, con consecuencias negativas como la pérdida de hábitats de especies animales y vegetales, erosión de los suelos, contaminación de las aguas y deforestación. Sin dejar a un lado los efectos para la salud de las poblaciones indígenas y los mineros ilegales, al entrar en contacto con las sustancias usadas para la extracción de los minerales del suelo.

Recientemente, se evidenciaron derrames petroleros en el Parque Nacional Morrocoy. Un grupo de ecologistas en Falcón aseguran que estas acciones afectaron los pocos arrecifes que existen, así como a la fauna en tierra. Pero no solo ocurre en la zona costera de los estados Falcón y Carabobo, sino también en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, en el estado Zulia.

Es necesaria y urgente la vigilancia permanente para el resguardo de los Parques Nacionales y Monumentos Naturales del país. Estos son refugios de la biodiversidad nacional y es deber del Estado brindar todas las medidas para su protección. 

Si quieres saber más sobre el tema de patrimonio natural puedes revisar los artículos «Los Paisajes culturales para la memoria» y «Los jardines botánicos y su importancia patrimonial«

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(*) PhD en Educación Ambiental. Con 20 años de experiencia docente en enseñanza de las ciencias y su didáctica. ExDirectora del Museo de Ciencias Naturales de Caracas. Colaboradora de Vitalis dentro de la Agenda Educación Ambiental y Ciudadanía. @maritzacuna

Jardines Botánicos - Blog ONG Vitalis

Los Jardines Botánicos y su importancia patrimonial

Por Cecilia Gómez Miliani (*) @cecigomezmi

Las plantas constituyen los cimientos de la vida en la Tierra. Sin ellas no podríamos sobrevivir. De las plantas obtenemos alimentos, fibras para nuestros vestidos, medicinas, materiales de construcción, y también sombra, oxígeno, belleza; además son el hábitat de numerosas especies de fauna. Ellas forman parte de nuestro patrimonio natural, de la herencia de la que somos responsables todos los ciudadanos, que debemos administrar adecuadamente para que pueda ser disfrutada por todas las generaciones, las presentes y las futuras.

Como una situación ideal, todas las plantas deberían ser conservadas en sus ambientes naturales (conservación in situ), a través de sistemas de áreas protegidas como los parques nacionales y monumentos naturales, así como los pulmones boscosos al interior o en el borde de las ciudades. Como complemento a la acción de conservación in situ, representantes de las poblaciones deben ser mantenidas fuera de sus ambientes naturales (conservación ex situ) en los jardines botánicos, arboretos o en bancos genéticos de campo; se pudieran incluir aquí los parques y áreas verdes urbanas.

Haciendo referencia a los jardines botánicos, a estas organizaciones se les han asignado cuatro propósitos fundamentales:

  • Conservación de las especies de plantas de una región, especialmente las que tienen algún grado de amenaza, las endémicas o las de interés económico
  • Investigación sobre esas plantas: usos, fenología, distribución, grado de conservación
  • Educación, a todos los niveles y en todas sus formas, dirigida a todos los públicos.
  • Recreación, como lugares para el esparcimiento, el relax y la contemplación.

Estos deben llevarse a cabo en forma conjunta para que sus resultados sean realmente efectivos.

Se estima que a nivel mundial existan 300.000 especies de plantas, cuya diversidad en cuanto a número de especies diferentes es mayor en las zonas tropicales. Por otra parte, la Organización para la Conservación en Jardines Botánicos (BGCI por sus siglas en inglés) registra en sus bases de datos 3.695 instituciones botánicas (entre jardines botánicos, herbarios, arboretos, centros de conservación), distribuidas a lo largo del mundo, y dedicadas, con mayores o menores recursos financieros y de capital humano, a cumplir con las labores que le son inherentes.

Los jardines botánicos sirven, en su función más importante,  para custodiar nuestro patrimonio natural vegetal. Pero por otra parte, son espacios dentro de nuestras ciudades que conectan a los ciudadanos con la naturaleza. Tal vez pueden representar una de las únicas oportunidades para los habitantes urbanos de visitar una zona natural o seminatural situada en su región.

Por otra parte son numerosos los jardines botánicos, que en su condición de espacios construidos, también constituyen bienes materiales catalogados como patrimonio cultural urbano, en razón, tanto de su diseño paisajístico, como de sus componentes arquitectónicos y funcionales. Estas condiciones justifican su apreciación y gestión como áreas de referencia y significado invalorables para la memoria colectiva.

Estos tres aspectos resumen su importancia patrimonial.

Para saber más sobre los jardines botánicos puedes leer el artículo «Jardines Botánicos y Biodiversidad» o pedir información sobre nuestro curso en línea a info@vitalis.net

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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, Magister en Gerencia Ambiental y Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales. Docente Jubilada de la Universidad Ezequiel Zamora (Barinas, Venezuela). Líder Global de Contenidos Digitales y Directora del Campus Virtual de Vitalis – cgomez@vitalis.net

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Juntos tenemos el poder de recuperar nuestro planeta

Por Dr. Diego Díaz Martín (*), @DDiazMartin

Con ese slogan, este 22 de abril celebramos el Día Mundial de la Tierra 2021, inmersos en una pandemia planetaria que no ha dado tregua a los críticos problemas ambientales que atentan contra nuestra sustentabilidad.

La crisis climática, la contaminación atmosférica, la deforestación, el limitado acceso al agua potable, la producción desmesurada de residuos y desechos, el mal manejo de las áreas protegidas  y la extinción de especies, son quizás algunos de los desafíos ambientales más emblemáticos, aunque tristemente, la lista es mucho más larga

Dado el inminente deterioro planetario, más de mil millones de personas en 192 países centrarán la atención internacional en lo que hasta ahora ha sido la celebración cívica más grande del mundo. La crisis global nos exige una activa participación, que más allá de los reclamos, venga cargada de propuestas y acciones.

Pese a los esfuerzos multilaterales, la destrucción planetaria continúa a paso desmedido, lo cual hace pensar que la Covid 19 no será la última pandemia, pues seguimos actuando en forma irresponsable en nuestra relación con la naturaleza, desafiando sus leyes, procesos y fenómenos, sin medir las consecuencias.

Por todo lo anterior, en Vitalis continuamos fortaleciendo nuestras acciones para revertir esta tendencia autodrestructiva, aportando soluciones técnicas y científicas,  y generando valor agregado a través de la integración de esfuerzos entre diversos actores. La única forma de desacelerar los procesos de degradación está en la activación de los grupos de control, el monitoreo de variables fundamentales, el cumplimiento de la normatividad vigente (incluyendo la creación de normas en campos poco desarrollados) y la participación de todos, sin ningún tipo de distinción o discriminación.

Necesitamos a empresas, gobiernos, comunidades, universidades y medios de comunicación activos, cuyas acciones tangibles demuestren su real compromiso con la protección ambiental y la sustentabilidad, pasando del dicho al hecho con contribuciones concretas.  También requerimos líderes sociales dispuestos a movilizar a la ciudadanía para participar en los procesos de decisión y cambio, ejerciendo la contraloría social, apuntando al logro de los objetivos de desarrollo sostenible,  y muy especialmente, a la promoción del bienestar y la calidad de vida de todos, sin distinción alguna.

Juntos somos más fuertes, y en la medida que actuemos en la misma dirección de los propósitos ambientales compartidos, en forma colaborativa y coordinada, lograremos el impacto necesario para iniciar la recuperación de nuestro planeta, que aunque luce difícil y lejana, es posible.

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(*) Académico e Investigador del Tecnológico de Monterrey y la Red de Universidades Anáhuac en México, y la Universidad de Lodz en Polonia. Director General de Vitalis para Iberoamérica, Estados Unidos y Canadá.

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Es deber de todos proteger el Parque Nacional Waraira Repano

Por Zoila Martínez(*) y Diego Díaz Martín (**)

Comprometidos con la defensa y conservación de nuestras áreas protegidas y la promoción del desarrollo sustentable, desde Vitalis Venezuela expresamos nuestra preocupación por la ejecución de actividades prohibidas dentro del Parque Nacional Waraira Repano, conocido históricamente como El Ávila.

Esta área natural protegida, decretada Parque Nacional en 1958, cuenta actualmente con una superficie de 81.900 ha, y está conformada por diversos ecosistemas representativos del tramo central de la Cordillera de la Costa, con características físico naturales únicas.

Por sus extraordinarios atributos ambientales, el Parque Nacional Waraira Repano se encuentra bajo un sistema de protección integral, tal y como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 127, que reconoce el Derecho a un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado. Dada su importancia, su rango de protección trasciende las fronteras, según lo establecido en la Convención de Washington, ratificada por Venezuela para proteger la flora, la fauna y las bellezas escénicas naturales de los países de América.

De acuerdo con investigaciones realizadas por Vitalis, a través del Semáforo de Parques Nacionales, el Parque Nacional Waraira Repano comprende laderas y pendientes muy frágiles, es hábitat de más de 1.800 especies vegetales de diversos grupos taxonómicos, algunas de ellas endémicas, así como al menos de 500 especies de aves, 120 de mamíferos, 30 de reptiles, 20 de anfibios y miles de insectos, incluyendo al menos 100 especies de mariposas.

La protección de El Ávila también contribuye a preservar las áreas verdes adyacentes a la Zona Metropolitana de Caracas, actuando como agente moderador de la contaminación ambiental, protegiendo las fuentes de agua que en él se encuentran y contribuyendo a la regulación climática, entre otros importantes servicios y externalidades ambientales.

Dada su fragilidad natural y ecosistémica, y tal y como lo establece el Plan de Ordenamiento y Reglamento de uso del área protegida, entre otras actividades, se prohíbe expresamente la circulación de bicicletas.

Permitir el desarrollo de actividades invasivas y prohibidas en el Parque Nacional como el ciclismo, no solo sentaría un lamentable precedente que contradice la normatividad ambiental vigente, sino que aceleraría los procesos erosivos que han venido ocurriendo dentro del área protegida.

VITALIS insta a las autoridades del Instituto Nacional de Parques para que haga cumplir el Plan de Ordenamiento y Reglamento vigentes, incluyendo la expresa prohibición de la circulación de bicicletas, además extracción de material arqueológico y paleontológico, la exploración y exploración de minerales, la introducción de especies exóticas, la extracción de flora, salvo la excepción prevista en el numeral 9.1.9 del artículo 27 (que se refiere a las flores y otros productos de cultivo), la caza y la pesca, la introducción de animales domésticos, la extensión de la frontera agrícola, la realización de actividades capaces de contaminar los ecosistemas naturales, la introducción de armas, materiales y explosivos, la utilización de substancias tóxicas o peligrosas tales como pólvora, amoníaco (cuerno de ciervo), detonantes, sustancias colorantes y otros, y el sacrificio de animales, entre otras.

La protección y defensa de los parques nacionales es una obligación constitucional que debe ser respetada. En manos de nosotros los ciudadanos y las autoridades, está hacerla cumplir.


(*) Biol. Zoila Martínez, Líder Global de Biodiversidad y Áreas Protegidas. (**) Dr. Diego Díaz Martín, Director General de Vitalis para Iberoamérica, Estados Unidos y Canadá.

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Tecnologías para la gestión y manejo ex situ de la biodiversidad

Por Lía Silva Muñoz (*)

La biodiversidad es la variedad de especies vegetales, animales, hongos y otros organismos, además de las áreas y ecosistemas donde estos seres vivos habitan.  Su manejo y conservación suele realizarse dentro de las áreas donde habita (in situ) o fuera de ellas (ex situ).

En el caso de la vegetación y la flora en general, su conservación ex situ puede promoverse por medio de jardines botánicos en donde se coleccionan plantas nativas, especies con potencial económico o de uso medicinal, así como especies que se encuentran amenazadas. Otra de las técnicas de conservación ex situ son los bancos de genes en campo, usados principalmente para especies maderables en grandes plantaciones a campo abierto para mantener su diversidad genética.

Los bancos de germoplasma también constituyen una exitosa técnica para la conservación ex situ donde se asegura la viabilidad de las semillas a mediano y largo plazo (10 a 20 años), bajo condiciones controladas de humedad y temperatura. El cultivo especializado en ambientes controlados es otra de las tecnologías usadas, y consiste en el cultivo de plantas tropicales o medicinales en invernaderos.

Existen además los laboratorios de cultivo de tejido, donde se llevan a cabo un conjunto de técnicas para almacenar de forma in vitro células o tejidos vegetales, y conservarlos lo más próximo a sus propiedades in vivo.

En cuanto a la conservación ex situ de la fauna, los zoológicos son los más populares a nivel mundial. En ellos se encuentran colecciones de animales de especies endémicas, amenazadas o en peligro de extinción, adecuando sus áreas lo más similar posible a su hábitat natural, apoyando el desarrollo de la investigación y conservación de las especies que resguardan, con el fin de aumentar su población y buscar su posible reinserción a sus hábitats.

Otra de las instalaciones más usadas para la conservación ex situ son los acuarios, para proteger especies acuáticas, así como la educación ambiental y la recreación de sus visitantes.

Además, existen los bancos de genes, en donde se resguarda material genético de espermatozoides, óvulos y embriones bajo ambientes controlados de humedad y temperatura, para posteriormente recurrir a la reproducción asistida.

México ha desarrollado diferentes proyectos para promover la conservación ex situ, y cuenta con diferentes bancos de germoplasma, entre los que destacan el Centro Nacional de Recursos Genéticos de la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), que resguarda semillas de especies nativas de México. Asimismo, existe el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), que promueve la investigación sobre la biodiversidad y la seguridad alimentaria.

De igual forma, en Chiapas existe un zoológico considerado como uno de los mejores a nivel Latinoamérica, en el que se resguarda únicamente fauna del estado. El ZooMat, localizado al sur de Tuxtla Gutiérrez, abarca 100 hectáreas de selva semi-húmeda, por lo que tiene una gran riqueza en biodiversidad de flora y fauna.

La conservación ex situ de la biodiversidad merece ser más conocida y valorada.

 

(*) Ing. Agroinsdustrial, (lia21lva@gmail.com)

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Geopolítica de los recursos naturales

32472854-3804-4422-b7cf-0fd0d5383b73Rafael Josué Otero Kim *

En las economías y políticas públicas de muchos países, los recursos naturales juegan un papel importante en su desarrollo económico.

A través de la geopolítica de los recursos naturales, las dirigencias gubernamentales y la sociedad pueden conocer las ventajas y desventajas de los recursos que proporciona la naturaleza en sus países respecto al resto del mundo.

Desde las épocas más antiguas, todas las naciones han establecido posturas, premisas, políticas, leyes y reglamentos, para el uso y conservación de sus recursos naturales, así como para la protección al medio ambiente.

Uno de los ejemplos más claros en la geopolítica de los recursos naturales son los hidrocarburos. Durante las últimas décadas, hemos visto como los principales países productores de petróleo han impactado a las economías de todos los países, fenómeno que se presenta principalmente por el «capitalismo», sistema económico imperante, así como por la globalización y las políticas públicas.

En el ejemplo anterior podemos ver como dichos países influyen de manera negativa o positiva en las economías de las naciones productoras con menor capacidad económica.

Las alteraciones en los precios, sin considerar las afectaciones y daños colaterales, son alarmantes. Como objetivo primordial se encuentra la “generación del valor económico agregado” y el ”bienestar social” en el corto plazo de la población del país altamente productor, dejando en un segundo plano a la creación del valor compartido entre las naciones con menor capacidad productiva, sin darse cuenta que con el paso del tiempo se impacta de manera negativa a la geopolítica de los recursos naturales.

Todo lo anterior ha generado conflictos y guerras entre los países, ya que ninguna nación es autosuficiente, por más poder económico que tenga. El equilibro de sus economías y por ende el de sus recursos naturales, dependen directamente del resto del mundo.

Un dato interesante es que los países industrializados contribuyen con 80% de las emisiones de gases efecto invernadero, y sin embargo, el resto del mundo que aporta solo 20%, resulta ser el más afectado. Por ejemplo, Estados Unidos de Norteamérica consume 25.4% de toda la energía eléctrica que consume el mundo y su población representa únicamente 5% de la población total.

Desafortunadamente no podemos cambiar el sistema económico que persiste en el planeta, pero si podemos empezar a realizar cambios internos y propuestas atractivas en nuestras organizaciones que coadyuven a que las políticas en el manejo de los recursos naturales funcionen como fueron planteadas en los planes nacionales de desarrollo y después poder identificar las brechas y áreas oportunidad reales.

El cambio y las mejoras de la geopolítica de los recursos naturales deben iniciar de manera personal. También es importante que los acuerdos internacionales en materia de recursos naturales abarquen a la mayor cantidad de países y exista un compromiso tangible en su cumplimiento, aplicación y trazabilidad.

Es relevante mencionar que la diversidad de la geopolítica es un factor a tomarse en cuenta en la aplicación de los tratados, ya que la diversidad de los factores culturales, sociales, económicos y políticos es amplia, y por ende la implementación no será la misma en todos los países. Por ello es indispensable que en los foros y organizaciones internacionales se tome en cuenta el grado de diversidad y se apoye a los países para que la aplicación de los tratados se realicen de manera adecuada, respetando los factores antes mencionados.

Si bien es cierto que los recursos naturales son una fuente de vida y un elemento fundamental en el equilibro de la ecología y del hábitat de todos los países, en algunas naciones tienen una mayor relevancia por la importancia que tienen para su desarrollo económico. Por ejemplo, en América Latina, los recursos naturales tienen un papel preponderante en el desarrollo sustentable.

Debido a que en el ámbito mundial existe una escasez generalizada de recursos, la administración consciente y adecuada los mismos es fundamental para que estos puedan desempeñar un papel estratégico en el desarrollo económico.

No se trata únicamente de explotar y vender de manera irracional los recursos naturales. Algunos países como Brasil han demostrado en muchas de sus empresas  grandes ejemplos de un uso eficiente y racional de los recursos, impulsando corporaciones con un alto grado de responsabilidad social y ambiental. Estados Unidos, por el contrario, ha sido un tanto resistente a las políticas internacionales para el cuidado del medio ambiente y de los recursos naturales.

La diversidad y variabilidad del comportamiento de la geopolítica a nivel mundial tiene una gran relevancia e impacto sobre el manejo y uso de los recursos naturales.

Todos los seres que habitamos en este planeta debemos vivir en armonía con el medio ambiente, para que nuestras futuras generaciones puedan disfrutar de sus beneficios para vivir plenamente.

(*) Licenciado en Administración de empresas, rafael.josue.otero@gmail.com

 

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Los reyes magos eran ambientalistas

por. Diego Díaz Martín, PhD. @DDiazMartin (*)

Los famosos Reyes Magos del oriente eran ambientalistas, demostrado por su amplio conocimiento sobre el medio y la ecología en general. Tal conocimiento les permitió adquirir la fama milenaria, más allá de si eran magos o reyes, destacando el importante mensaje de amor y adoración que brindaron al niño recién nacido en Belén según la religión cristiana.

Melchor, Gaspar y Baltasar son sus nombres más aceptados, aunque su existencia siga siendo parte de un misterio convertido en tradición de inicio de año, en el cual de acuerdo con la opinión de algunos intérpretes de las sagradas escrituras, más que tres pudieron haber sido en realidad 4, 7 y hasta 12 caminantes.El vínculo de los Reyes Magos con lo ambiental en indudable. Para comenzar, emprendieron su camino siguiendo una estrella, que les condujo en forma inequívoca al lugar donde estaban Jesús y su madre María, apoyados de un firmamento que suele ser la mayoría de las veces el mejor sistema de navegación, nada contaminante y extraordinariamente confiable. Sobre este particular existen interpretaciones de que estos sabios eran astrólogos babilonios o sacerdotes persas, cultivadores de las ciencias -particularmente la astronomía- desde el punto de vista teológico.Otro aspecto ambientalista relevante de estos distinguidos visitantes en Belén son las ofrendas que brindaron al hijo de Dios hecho hombre, consistente de tres extraordinarios recursos naturales obsequiados con un gran valor simbólico: Oro, Incienso y Mirra.

El Incienso es una resina aromática quemada en ritos religiosos en honor a Dios, al cual se le atribuyen poderes especiales en ceremonias creyentes. El mismo se obtiene de diferentes especies de Boswellia, un árbol que crece en África y la Península Arábiga.

La Mirra, por su parte, es una sustancia perfumada usada para preparar el cuerpo para la sepultura, con lo cual probablemente se aportaba una señal de que Jesús era un hombre y algún día moriría. La Mirra constituye una resina aromática que exuda la Commiphora myrrha, un árbol que de forma natural crece al noreste de África, en Arabia y Turquía.

El Oro es un metal blando, brillante y de alto valor económico, que se encuentra normalmente en estado puro, en forma de pepitas y/o depósitos aluviales. Su distribución en el planeta es amplia, y países como China, Sudáfrica, Australia, Estados Unidos, Canadá y Rusia, figuran entre los más productores.

En toda esta simbología, el Oro honraba a Jesús como Rey, el Incienso adoraba a Jesús como Dios, y la Mirra a Jesús como Hombre.

En cuanto a su transporte a través del desierto, siempre se ha dudado si se trasladaron en camellos o dromedarios, sin embargo, tomando en cuenta la gran distancia que debieron recorrer desde sus lugares de origen hasta Belén, en solo 13 días desde la aparición de la famosa estrella, es más probable que hayan utilizado dromedarios, que son más veloces y soportan más peso que un camello, con un mayor rendimiento en sus recorridos, propios de sistemas de transportes ecoeficientes y sustentables.

El comportamiento determinado por las condiciones de vida de entonces y de aún en muchos lugares del planeta hace de los Reyes Magos auténticos individuos responsables de su entorno, en medio de una filosofía de convivencia armónica con él, basada en el poco consumo de recursos, una mínima producción de residuos y desechos, y un ahorro sistemático de bienes y servicios como el agua dulce aprovechable cuando realmente se necesite.

Finalmente, la diversidad étnica y cultural de Gaspar, Melchor y Baltasar también los convierte en un excelente referente ambiental, propio de la diversidad biológica del planeta. Tal y como lo sugiere un venerable monje benedictino, conocido como Beda, Melchor era un anciano de cabellos blancos y larga barba del mismo color; Gaspar, más joven y rubio; y Baltasar, negro. Según esta consideración, los reyes magos podrían ser representantes de Europa, Asia y África, para así acentuar la soberanía universal del ilustre recién nacido sobre todas las razas y países.

Hoy en día los árboles de los que se extrae el incienso están sufriendo una drástica disminución y de aquí al 2027 se prevé que su población se reduzca a la mitad. Además, se predice que el número de árboles se podría reducir 90 % en los próximos cincuenta años. Igual destino corre la mirra, aunque nuevos productos con propiedades similares han sido descubiertos. Qué decir del oro cuyo aprovechamiento por lo general implica técnicas no sustentables, que muchas veces suelen traer más problemas que beneficios.

Si bien el destino de los Reyes Magos luego de la adoración del hijo de Dios es incierto, es probable que hayan regresado a sus lugares de origen, plenos de lecciones luego de haber cumplido con su misión, en espera de un nuevo desafío que les perpetúe en la eternidad en la memoria de las futuras generaciones.

Después de todo, así son los ambientalistas, desafiantes ante la incertidumbre, triunfadores a veces, desconocidos o memorables en decenas de momentos, y hasta muchas veces incomprendidos, casi intangibles como una leyenda, independientemente de la religión que practiquen.

Sigamos el ejemplo de los Reyes Magos y aprendamos a convivir con nuestra naturaleza, valorando sus inmensas potencialidades, sin dejar de reconocer la finita condición de su existencia y sus impostergables desafíos de conservación.

El ambiente tiene todas las respuestas a la vida. Conservémosla en paz y armonía.



Por Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS A.C. y Director Ejecutivo de ONGVitalis Latinoamérica. Profesor del Tecnológico de Monterrey y de la Red de Universidades Anáhuac en México.

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Toallas Sanitarias Reutilizables, ¿Realmente Ecológicas?

Por Dr. Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS (*)

Recientemente se dio a conocer a través de una televisora del gobierno, un video con una propuesta de “toallas sanitarias ecológicas”, promovida por una cooperativa socio-productiva. Debo confesar que el entusiasmo de sus proponentes me convenció a verlo completo, antes que fuera retirado de YouTube el día de hoy.

Pese a que no se trata de una idea original, pues solo en esa red social existen alrededor de 300 videos con propuestas afines, la información captó la atención de mucha gente en Venezuela, en especial de las damas.

Como es de esperar, no soy usuario de estos utensilios, por lo que decidí hacer una consulta entre mis colegas mujeres, no sólo como “usuarias frecuentes” de un insumo como éste, sino como conocedoras del impacto ambiental de estos recursos de primera necesidad. La respuesta ante mi pregunta no se hizo esperar: de 35 damas, todas prefirieron la opción desechable pese a su impacto ambiental, alegando que la opción reutilizable era «inaceptable en el mundo moderno de hoy», «una vuelta al pasado», «una pérdida de confort» y hasta algunas se atrevieron a tildarla de «asquerosa».

Siendo consistente con la causa ambiental que es la que realmente me ocupa, debo reconocer que proponer la sustitución de un producto desechable por uno reutilizable, es siempre útil para el ambiente y debe ser evaluado. Los impactos ambientales negativos de una toalla sanitaria desechable existen, y aunque no han sido tan estudiados como uno se imaginaría, se estima que un artículo femenino de estos tirado al aire libre, puede durar en la naturaleza entre 100 y 300 años sin degradarse, dependiendo de su composición, y del grado de exposición a la intemperie, en particular del sol, el aire y la lluvia.

Sin embargo, en el mundo de hoy, en el que las mujeres han logrado tantas conquistas, sería absurdo pensar que en reduzca_la_reutilizacion_reciclan_el_logotipo_pegatina-r1be16fbe1d184c7185e85ec860be29b5_v9waf_8byvr_512este siglo se intente volver a los hábitos de nuestras abuelas, cuando existen alternativas para reducir y mitigar los daños ambientales, y en todo caso, compensarlos. Tan seguro estoy de esto, que si a mis abuelas les hubiesen dado la opción de usar la opción descartable, no lo hubiesen dudado, pues la dinámica de la modernidad en la que hoy en día se ejerce la comodidad, el tiempo nunca es suficiente.

También creo importante reconocer el esfuerzo de algunas empresas en propiciar distintos modelos y diseños, con nuevos materiales, que reducen el consumo de materiales, y disminuyen las reacciones adversas al contacto, bien estudiadas por los especialistas. Sin embargo, es pública y notoria la materia pendiente de disminuir sus impactos ambientales, por lo que se requieren nuevos y mejores productos ecodiseñados, donde se promueva el uso de materiales biodegradables, la reducción en el consumo de materiales, y la disposición final rápida y segura, además de la reducción del consumo de agua y energía en su producción.

Algunas lectoras en las redes sociales me han pedido que no deje por fuera los efectos que para la salud humana tienen las toallas sanitarias desechables, que ocasionan alergias y otros efectos en algunas mujeres, lo cual debe ser abordado con responsabilidad por los fabricantes, bajo la supervisión de las autoridades. Asimismo, los gobiernos deben promover los estímulos requeridos para incentivar la investigación y el desarrollo de nuevos proyectos como la Copa Menstrual y las Emponjas Marinas, creando alternativas hipoalergénicas y libres de restricciones propias de los mercados transnacionales que limitan su utilización.

En cuanto al uso como abono para las plantas de la sangre y los otros fluidos menstruales, desprendidos del lavado de la toalla sanitaria reutilizable (ya usada),  me gustaría precisar que es una muy mala idea. Si bien existen algunas iniciativas en las que se usa la sangre de animales como abono, tras procesos químicos y biológicos muy cuidadosos y rigurosamente controlados, no es menos cierto que para lavar estas toallas sanitarias seguramente debería usarse mucha agua (a veces no disponible en algunas zonas del país), además de jabón y hasta quizás cloro, estos últimos contaminantes para los suelos y las mismas plantas, por lo que deben ser tratados apropiadamente.

Para los ambientalistas resulta claro que las toallas sanitarias reusables ocasionan menos impactos ambientales que las desechables. Sin embargo, no son «ecológicas», pues  se trata de un producto de higiene íntimo que, para lavarse, requiere utilizar sustancias químicas y agua, además que al presentarlas en diseños y colores, seguramente se usaron tintes contaminantes, sin olvidar que en la producción del algodón y las telas, probablemente usaron fertilizantes.

Con tantos problemas ambientales importantes en el país, llama la atención que se dedique tanta atención a esta propuesta a distintos niveles, lo cual hace dudar qué está detrás de la misma, y si la escasez de marcas o la falta de materiales para su elaboración, o el contexto político actual, permean una propuesta que a todas luces no es ecologista.

Si algo bueno puedo sacar de esta experiencia, es el entusiasmo de las jóvenes en su propuesta, pues están buscándole solución a un problema que en algún momento debe ser abordado profesionalmente, sin comprometer el confort y calidad de vida lograda en la presente generación de mujeres. Sin embargo, como docente e investigador les recomendaría asesorarse mejor con algún experto ambiental, asegurándose de no cometer errores de otras propuestas similiares.

A las empresas, por su parte, espero les quede claro el mensaje que deben continuar sus esfuerzos para ecodiseñar sus productos, disminuyendo sus impactos ambientales negativos a lo largo de su ciclo de vida, sin comprometer la comodidad y la salud de sus usuarias, pero reduciendo los daños ambientales de sus productos, por más útiles que puedan ser o parecer, y sin olvidar sus efectos adversos en la salud de algunas personas.

Con tantos problemas ambientales importantes para el país, las “toallas sanitarias ecológicas” quedan dentro de la larga lista de pendientes en la posición “quién sabe”, y además forman parte de los desechos considerados infecto-contagiosos de acuerdo con la Ley, por lo que deben ser manejados con cuidado. Con esto no quiero decir que no sea un problema ambiental que deba abordarse en algún momento, sin embargo frente a la lista de más de 70 problemas ambientales estudiados por VITALIS a finales del 2012, creo que es imprescindible priorizar y no dejarse llevar por la diatriba política.

En un país como el nuesto, lo importante debería ser lo realmente urgente, sin tildes partidistas ni mensajes ideologizantes, de cualquiera de los bandos en conflicto, y menos aún, con un código postal diferente al de Venezuela.

(*) Diego Díaz Martín también es Jefe del Departamento de Estudios Ambientales de la UNIMET.

Email: ddiazmartin@vitalis.net

Twitter: DDiazMartin

Reciclar no lo es todo, pero ayuda.

ImagePor Ing. Vladimir Valera (vvalera@vitalis.net). Director de Ecoeficiencia y Producción Limpia de VITALIS. Profesor de las Universidades Metropolitana y Simón Bolívar.

Son evidentes los beneficios ambientales y socioeconómicos que trae consigo el reciclaje de diferentes tipos de materiales, sin embargo pensar únicamente en él como estrategia para disminuir o evitar los impactos de la generación de residuos y desechos es un error total. La estrategia debe ser pensar primero en los mecanismos para reducir la generación de residuos y desechos, tanto a nivel de productor como a nivel de consumidor. Lamentablemente lo que observamos a diario son acciones tendentes únicamente al reciclaje, que como toda actividad humana, y dependiendo de las condiciones de cómo se realice, también puede tener sus impactos, como un mayor consumo energético, generación de otros contaminantes como dioxinas y furanos, o afectación de la salud de las personas ante la exposición a materiales peligrosos, solo por mencionar algunos efectos negativos.

Lo anterior es preocupante en un país como Venezuela, donde no existen políticas gubernamentales y metas claras a mediano y largo plazo, sobre la reducción de desechos y reciclaje de materiales, y donde las capacidades de las empresas que se dedican al reciclaje son bajas en comparación a la generación de desechos. Lo anterior ocasiona que muchos proyectos e iniciativas de reciclaje en el país no sean sustentables en el tiempo por falta de mercado. Esto nos debe hacer reflexionar sobre lo que debemos hacer y es pensar de manera integral, partiendo de la reducción de desechos, la recuperación de lo que irremediablemente se genere, su reuso o reciclaje.

Otra equivocación que generalmente se comete al hablar de reciclaje es pensar que todo lo que las personas realizan es reciclaje, y esto se debe aclarar.  El reciclaje comprende procesos de transformación físicos y/o químicos de los materiales, que luego pueden dar  origen, a través de otros procesos productivos, a bienes similares o distintos que los originales.

Es claro que para poder llegar al reciclaje, primero se debe pasar por los procesos de segregación, almacenamiento y recuperación de los residuos, actividades que realizan el común de las personas, pero que no necesariamente conduce a un reciclaje, ya que está la opción del reuso, es decir, utilizar nuevamente el residuo manteniendo su condiciones físicas originales, como por ejemplo, un envase de vidrio, o la recuperación de energía de los materiales a través de procesos como incineración, uso de biodigestores, entre otros.

Aún cuando en Venezuela no hay cifras oficiales sobre generación, composición y reciclaje de residuos y desechos, a pesar de unas cuantas iniciativas puntuales que se ha desarrollado de estimaciones de datos, no es temerario indicar en el país, siendo muy optimistas, se recupera, reusa o recicla menos de un 15% de los residuos que se generan a diario. Lo anterior nos sitúa en un contexto mucho más claro de la situación del reciclaje en Venezuela.

¿Qué necesitamos para mejorar el reciclaje o reuso de materiales en Venezuela?

Son muchos aspectos que estamos pendientes por resolver, sin embargo aquí se mencionan algunos pero sin intenciones de ser limitativos:

  1. Reglamentaciones más específicas de las leyes en torno a la segregación, recuperación, reuso y/o reciclaje, especialmente a nivel de ordenanzas municipales.
  2. Políticas gubernamentales serias que promuevan además de la reducción de la generación de desechos, el reuso y reciclaje de los diferentes residuos.
  3. Promover la creación de nuevas empresas públicas o privadas para el reciclaje de materiales.
  4. Incentivar el consumo de bienes que utilicen materiales reciclados a través de incentivos económicos o fiscales.
  5. Educación ambiental, entre otros.

Twitter: @valeram

Más info sobre reciclaje en: www.vitalis.net

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