Ecosistema colaborativo, la base para un plan de acción alineado

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Prosopis_Juliflora_02

El cují (Prosopis juliflora), guardián silencioso de la tierra árida

(*) Por Álvaro Zambrano Carrera

En las vastas tierras del semiárido larense, en Venezuela, donde la aridez parece dominar, el cují emerge como un símbolo de resiliencia y equilibrio. Este noble árbol no solo refleja la fortaleza de la naturaleza frente a la adversidad, sino que juega un papel esencial en la composición de especies y el funcionamiento de los ecosistemas locales.

El cují es una planta leguminosa que tiene múltiples usos: forraje, madera, fijación de nitrógeno, mejoramiento de suelo, captura de carbono, sombra y microclima, hábitat y alimento de especies de fauna, ornamentación.

La relación entre la composición de especies y el funcionamiento del ecosistema en las comunidades del semiárido larense es un tema complejo y dinámico, fuertemente influenciado por las fluctuaciones en la abundancia de esta especie, conocida comúnmente como “cují”. Esta especie arbórea, debido a su predominio, desempeña un papel fundamental en la estructura y dinámica de estos ecosistemas.

Los cambios en su abundancia pueden desencadenar una cascada de efectos que alteran la composición de otras especies y, en consecuencia, el funcionamiento general del ecosistema. Estos cambios pueden ser el resultado de una interacción compleja de factores tanto ecológicos como antropogénicos.

Desde una perspectiva ecológica, factores como la variabilidad climática, la disponibilidad de recursos, las interacciones bióticas (competencia, herbívora, mutualismos) y los disturbios naturales (deforestaciones, incendios, sequías) pueden influir significativamente en la abundancia de cují. Por ejemplo, periodos prolongados de sequía pueden favorecer a esta especie debido a su alta tolerancia a la escasez de agua, mientras que eventos de incendios pueden reducir su densidad poblacional.

Por otro lado, las actividades humanas también pueden tener un impacto considerable en la abundancia del cují. La tala selectiva, la expansión agrícola y la introducción de especies exóticas pueden alterar el equilibrio ecológico y favorecer o perjudicar a esta especie, dependiendo de la intensidad y el tipo de intervención. 

Investigadores señalan que la conversión y degradación del hábitat pueden alterar la abundancia de especies tanto dominantes como raras, lo que puede provocar la pérdida de especies y afectar negativamente el funcionamiento del ecosistema y la biodiversidad.

Es importante destacar que los cambios en la abundancia de cují no solo afectan a esta especie en particular, sino que también pueden tener un impacto significativo en otras especies vegetales y animales que interactúan con ella. Por ejemplo, la disminución de la densidad de cují puede abrir espacios para el establecimiento de otras especies arbóreas o arbustivas, mientras que su aumento puede limitar la disponibilidad de recursos para especies herbáceas.

Además, los cambios en la composición de especies pueden alterar procesos ecosistémicos clave, como la productividad primaria, el ciclo de nutrientes, la regulación hídrica y la polinización. Estos cambios pueden tener consecuencias a largo plazo para la resiliencia y la sostenibilidad de las comunidades forestales del semiárido larense. Resultados de investigaciones recientes, señalan que las especies arbóreas dominantes constituyen la mayor parte de la biomasa comunitaria y, por lo tanto, son las que más contribuyen a los servicios ecosistémicos

Por lo tanto, comprender las causas y las consecuencias de los cambios en la abundancia del cují es esencial para desarrollar estrategias de manejo y conservación efectivas que promuevan la integridad ecológica y el bienestar humano en estos ecosistemas semiáridos frágiles, productivos y valiosos.

El cují, este guardián silencioso de las tierras semiáridas, nos enseña que incluso en los terrenos más difíciles puede florecer la esperanza por un mundo mejor y una biodiversidad vibrante. Los pequeños milagros que la naturaleza nos brinda.

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(*) Ingeniero Forestal. Profesor del decanato de Agronomía, Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado, Venezuela. Miembro del Proyecto Prosopis. Contacto: alvarocarrera2@gmail.com

Closeup shot of a caterpillar on a nutritional plant

Museo de Entomología: Refugio de Biodiversidad. El Santuario de los Insectos.

(*) Por Olaya Rangel S.

Anclada en el pasillo vial de la entrada de la Facultad de Agronomía y Ciencias Veterinarias de la Universidad Central de Venezuela UCV, en la ciudad de Maracay.  Se encuentra un edificio rodeado de diferentes tonos de verdes tropicales,  de sólida estructura, con doble fachada de dos plantas, cuyo  diseño académico infunde respeto y valor por lo que atesora en su interior.

El  Museo de Zoología Agrícola “Francisco Fernández Yépez”, conocido por su sigla MIZA,  es una institución dedicada a la recolección, conservación y estudio de la biodiversidad, cuya misión es “contribuir al conocimiento de la fauna venezolana y de otras áreas del Neotrópico, en conjunción con entes públicos y privados, mediante el uso de estrategias modernas de la museología, a fin de lograr el uso sostenible de nuestra biodiversidad y así mejorar la calidad de vida”.

La cara del museo

Al frente de esta institución está un hombre de mirada curiosa, esa que se requiere para observar la naturaleza y maravillarse frente a cada pequeño ser vivo dentro de la categoría delos  insectos. Capaz  de referirse a cada uno de los ejemplares vivos y disecados del museo,  por sus nombres científicos de forma natural y sin trabalenguas. Logrando captar la atención de los niños, los visitantes más pequeños de las instalaciones del MIZA.

El doctor en  entomología José Alejandro Clavijo, es un profesional de esta especialidad, egresado de la Universidad McGill de Canadá en 1990 e ingeniero agrónomo de Universidad Central de Venezuela en 1979. Méritos académicos que le otorgan las Credenciales curriculares para el rol que desempeña cada día, con la nobleza y humildad de un ser humano lleno de  pasión por la enseñanza.

Desde el 2019, José “Pepe” Clavijo, como lo conocen los  alumnos de pregrado y posgrado de la Facultad de Agronomía de su alma mater, es la cara del museo.  Es un investigador con larga trayectoria y merecidos  reconocimientos nacionales e internacionales. Todo ellos, han sido factores determinantes en el carácter colaborativo con la comunidad científica de entomólogos de  diferentes países y su tierra natal.

La sensibilidad social y el compromiso por ser custodio de  la colección de entomología más importante de Sudamérica,con alto valor científico es de más de 3.5 millones de insectos conservados y con gran orgullo de una de las mejores colecciones del mundo de  Chrysomelidae (Coleoptera), comúnmente denominados pequeños escarabajos o coquitos pulga. Estos ejemplares  ubican al MIZA en el mapa de muestras entomológicas del mundo.

Recolección de insectos

Es fundamental para avanzar en el conocimiento sobre la biodiversidad, la ecología y la conservación. Las colecciones entomológicas proporcionan datos valiosos para la investigación científica, que requiere la documentación meticulosa para identificar y catalogar especies, creando un registro esencial para la conservación y gestión ambiental.

Es un pilar fundamental para la entomología y la conservación de la biodiversidad. Requiere un enfoque minucioso y ético, así como una colaboración continua entre investigadores,  comunidades y entes gubernamentales. Fomentar esta práctica escrucial para enfrentar los desafíos ambientales y asegurar un futuro sostenible para nuestros ecosistemas.

La recolección de insectos amerita planificación, preparación, definición de objetivos claros y áreas de estudio. Equiparse con herramientas adecuadas como redes entomológicas, frascos de recolección y cámaras de alta resolución. El proceso debe ir acompañado de técnicas con  alto sentido de la  ética y un enfoque sostenible, con el propósito de minimizar el impacto ambiental y colaborar con comunidades locales para garantizar la sostenibilidad.

El entomólogo ejecuta la documentación detallada al registrar información precisa sobre la localización, fecha y condiciones ambientales de cada recolección. La tecnología contribuye a datos precisos de  geolocalización y registros en  bases de datos digitales. Posteriormente las muestras obtenidas se almacenan y conservan, en condiciones óptimas para su preservación a largo plazo, utilizando métodos adecuados de conservación y etiquetado. Generando un inventario  facilitador del intercambio científico  entre instituciones, de manera  colaborativa en compartir datos y recursos, promoviendo una investigación más amplia y robusta.

Importancia de los insectos

Para el equilibrio de los ecosistemas se requiere la participación de   los insectos, quienes cumplen una importante labor que se pierde a simple vista del habitante humano común, considerados una molestia en ciertas épocas del año. Estos “bichos” son trabajadores incansables de las estructuras del ambiente.

Los insectos son bioindicadores eficaces debido a su sensibilidad a los cambios ambientales,revelan modificaciones en la distribución y abundancia de especies, actuando como indicadores tempranos de alteraciones ambientales. La presencia, ausencia o abundancia de ciertas especies puede proporcionar información valiosa sobre la calidad del aire, agua y suelo. Esto es crucial para la evaluación y monitoreo de los ecosistemas.

En la investigación científica facilita estudios de taxonomía, genética y ecología, ayudando a entender la evolución y adaptación de especies. “Los insectos no conocen de límites geográficos, son testigos de los cambios ambientales en todas partes del mundo. Ellos guardan en su piel diferentes partículas que pueden  indicar a los investigadores que clase de metales había en el ambiente en un determinado tiempo y lugar. Es parte de la importancia de estudiar a los insectos”, expresó Clavijo.

La educación,sostenibilidad y equilibrio ambiental

Para concientizar el impacto positivo que tienen los insectos, se requiere un plan sostenido de educación ambiental, éste comienza en el seno familiar,se refuerza en las escuelas y se mantiene con la ayuda de instituciones gubernamentales.

El MIZA, tiene una sala de exposición  de artes  en donde se  muestra la creatividad de artistas con temas alusivos a la biodiversidad. Igualmente está abierto a apoyar a los estudiantes en sus proyectos comunitarios. Realizan visitas guiadas programadas en alianza con casas de estudios de primaria y secundaria,con docentes apasionados por educar a sus alumnos con experiencias vivenciales que les permiten consolidar conceptos de manera interactiva. “Son los más pequeños el futuro de una sociedad informada del impacto positivo que tienen los insectos”, señaló Clavijo.

Los  estudios entomológicos ofrecen diferentes visiones desde una perspectiva científica de la sostenibilidad ambiental con la participación activa  de los insectos y la interacción con los seres humanos. Uno de los beneficios ecológicos  es  la polinización, sin insectos polinizadores, muchas plantas, incluyendo cultivos agrícolas, no podrían reproducirse eficientemente. Esto afectaría tanto la biodiversidad vegetal como la producción de alimentos.Los insectos descomponedores son responsables de reciclar nutrientes en el suelo. A través de la descomposición de materia orgánica, enriquecen el suelo y promueven el crecimiento de nuevas plantas. Muchos insectos son depredadores naturales de plagas agrícolas. Conservar estas especies ayuda a reducir la necesidad de pesticidas químicos, promoviendo prácticas agrícolas más sostenibles.

Existen comunidades con características de clima, suelo y  vegetación que propician la existencia de ciertos tipos de insectos y sus pobladores deben estar informados en cuanto a qué hacer bajo ciertas circunstancias. Hayinsectos vectores de enfermedades, como mosquitos que pueden generar cambios considerados de salud pública.

En los alrededores de la sede del MIZA, se aprecia el verdor de la vegetación de un paisaje único. Al noroeste se divisa el Parque Nacional Henri Pittier, contrasta con el azul del cielo despejado que permite disfrutar del viaje de diferentes aves, que rompen el silencio de la tarde. Es allí donde se gesta el cambio deconciencia con la misión y visión de la institución, mediante actividades que involucran a la comunidad y a los estudiantes, promoviendo la educación en sostenibilidad y equilibrio ambiental en pequeños grupos de visitantes que buscan información.

Conservación de insectos

El escenario natural está expuesto a múltiples amenazas, incluyendo la pérdida de hábitat, el cambio climático y el uso excesivo de pesticidas. La conservación de insectos requiere un enfoque integrado que incluya la protección de hábitats naturales, la promoción de prácticas agrícolas sostenibles y la educación pública sobre la importancia de estos pequeños pero poderosos seres.

En las faldas del Parque Henri Pittier, hay una alerta anualmente recurrente.  Los incendios, cada vez más frecuentes y voraces, están devastando este santuario natural y poniendo en peligro a sus habitantes más pequeños y a la vez más cruciales: los insectos.

En una mañana gris en  Maracay, la bruma del humo se mezcla con el rocío matutino, creando una atmósfera densa y pesada. Los bomberos y  voluntarios  con rostros cubiertos de hollín y miradas cansadas, trabajan arduamente para contener las llamas que han estado avanzando sin piedad. “Cada incendio es un golpe devastador para la biodiversidad”, comenta Clavijo, mientras observa impotente cómo el fuego consume el hábitat de innumerables especies.

Es una tragedia ecológica. “Algunas especies logran huir, otras quedan atrapadas. No sabemos cuántas especies quedan afectadas, ni por cuánto tiempo. El daño está en el suelo que se ve y en el que está por debajo de la superficie”, comentó Clavijo.

La sensibilización en la sociedad civil es fundamental como labor de prevención. Cuidar el presente es garantizar el futuro. Mantener los cortafuegos, la siembra inteligente de especies vegetales apropiadas para el suelo y el clima. Proveen el escenario ideal para la proliferación de insectos, aliados del ecosistema.Esto permite  la polinización y procesos de fertilización.

Entomología de cara a la tecnología

La integración de la tecnología y la inteligencia artificial en la entomología proyecta  mejorar las  capacidades de investigación con mayor  alcance para la conservación y la educación. La tecnología de avanzada, como las cámaras de alta resolución y los drones, permite la opción de recolectar datos de manera más eficiente y en áreas de difícil acceso. Facilitando  la observación de insectos en su hábitat natural sin causarles perturbaciones significativas. La inteligencia artificial, a través de algoritmos de reconocimiento de imágenes, ha simplificado y acelerado la identificación de especies de insectos, de observadores especializado y aficionados. Programas avanzados pueden analizar patrones y colores en las alas de mariposas, por ejemplo, y compararlos con nutridas  bases de datos para identificar especies con alta precisión.

Las plataformas de monitoreo automatizado, equipadas con sensores y cámaras, permiten el seguimiento continuo de las poblaciones de insectos y sus movimientos. Esto es crucial para entender las dinámicas poblacionales y los impactos del cambio climático y la deforestación.

La tecnología de mapeo geoespacial y los modelos predictivos de la inteligencia artificial ayudan a identificar áreas críticas para la conservación. Estas herramientas permiten diseñar estrategias de restauración más efectivas y tomar decisiones informadas sobre la gestión de hábitats. “Estas innovaciones son fundamentales para enfrentar los desafíos ambientales actuales y asegurar la preservación de la biodiversidad para futuras generaciones. Como entomólogo, considero que debemos abrazar estas herramientas y continuar explorando sus potenciales aplicaciones en nuestro campo”, señaló Clavijo.

Las aplicaciones interactivas y los simuladores educativos basados en inteligencia artificial, están transformando la manera de educar al público sobre la entomología. Estas herramientas hacen que el aprendizaje sea más accesible y atractivo, fomentando una mayor conciencia y aprecio por los insectos y su papel en el ecosistema.

Identidad y pertenencia

Desde mediados del año 2019. Venezuela tiene su propia mariposa. Esto es una realidad documentada y asentada en el libro de actas de la Sociedad Venezolana de Entomología, gracias a la iniciativa del MIZA,  en la inquietud de llegar a cada vez más personas.Realizaron una encuesta en redes sociales, con cuatro candidatas que debían tener como características obligatorias: ser de fácil observación en cualquier región del país.  Resultando ganadora una hermosa y cautivante mariposa azul, cuyo nombre científico es Morpho Helenor Cramer. Cerca de tres mil votos posicionaron  a este vistoso insecto representante de la biodiversidad y nuevo ícono  de la venezolanidad. Una embajadora de la importancia de los artrópodos y dentro de ellos los insectos y su importancia en la sociedad local y mundial.

Conocer a la mariposa azul es un compromiso social, es una especie emblemática que fascina por su atractivo color azul metálico brillante en  la superficie dorsal, consecuencia  de un efecto óptico por la  estructura microscópica de las escamas en sus alas. Adicionalmente, juega un papel importante en sus ecosistemas como polinizadora y como parte de la cadena alimenticia. La conservación de su hábitat es crucial para mantener la biodiversidad en las regiones tropicales y subtropicales de América Central y del Sur, en donde habita.

Los niños son mensajeros de bienestar para los adultos. Con cada visita al museo MIZA, se llevan una visión  de  comprensión más profunda, experimentan el significado de liberar las mariposas  que habían criado. Sus risas llenan el aire mientras las mariposas emprenden vuelo, simbolizando un nuevo comienzo con la esperanza de un mundo en equilibrio.

(Este trabajo es producto del Diplomado en Periodismo Ambiental, avalado por la Asociación Mundial de Periodistas y Vitalis en su primera edición, año 2024).

Relacionado con este tema te invitamos a leer también el artículo “Importancia de la biodiversidad subterránea: Explorando los ecosistemas del suelo“.

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(*) Licenciada en Comunicación Social, mención Desarrollo Social. Maestrante en Ciencias de la Comunicación. Diplomado en Periodismo Ambiental. Contacto: https://bit.ly/OlayaRangelLinkedin

jardin botánico

Jardines botánicos de Venezuela en la mira

(*) Por Cecilia Gómez Miliani

Los jardines botánicos de Venezuela son ricos en biodiversidad, ya que albergan una amplia variedad de especies vegetales algunas de ellas únicas en el mundo. Sin embargo, a pesar de su invaluable riqueza natural, se encuentran bajo amenaza constante y una vez más, están en la mira.

Los jardines botánicos son espacios diseñados para cumplir la función fundamental de salvaguardar las especies vegetales de una región en forma de colecciones de plantas, lo que se denomina conservación ex situ, esto es fuera de sus ambientes naturales. También pueden preservar internamente espacios inalteradosdonde las plantas continúan con su desarrollo y evolución, contribuyendo así a la conservación in situ, esto es en su lugar de origen.

A la función de conservación deben sumarse las actividades de investigación, educación y recreación que buscan acercar el mundo vegetal a la gente. Estas cuatro funciones deben ejercerse equilibradamente, manteniendo como eje central a las plantas.

Además de preservar el patrimonio natural vegetal, los jardines botánicos son espacios dentro de nuestras ciudades que conectan a los ciudadanos con la naturaleza. Probablemente representan una de las únicas oportunidades para los habitantes urbanos de visitar una zona natural o seminatural situada en su región.

Según el último registro oficial llevado a cabo por la Red Nacional de Jardines Botánicos de Venezuela, constituida en 2005, en el territorio nacional existen 16 jardines botánicos ubicados en diversas regiones del país. Algunas de estas organizaciones están plenamente establecidas y otras están en desarrollo o en proyecto.

Aunque han pasado casi 20 años de ese estudio, distintos especialistas aseguran que, actualmente, la mayoría de los jardines botánicos en Venezuela están luchando por mantener sus colecciones de plantas e infraestructuras de apoyo. El contexto actual que vive el país, que no establece como prioritarias las labores de conservación de la biodiversidad, la falta de presupuesto o la presión para destinar sus espacios a otras actividades más “atractivas”, han hecho difícil que los jardines botánicos venezolanos sigan cumpliendo con sus funciones.

Las colecciones de plantas han sido atacadas por plagas, malezas e incendios, y, en algunos casos reportados recientemente, las áreas naturales internas han sido arrasadas por maquinaria pesada lo que ha causado pérdidas irreparables en el corto plazo. En algunos de ellos la infraestructura de apoyo está desmantelada y solo unos pocos profesionales mantienen la mística de conservar, a duras penas, el patrimonio vegetal que durante años se mantuvo dentro de estos espacios.

En este sentido es importante destacar que la consolidación de las colecciones de plantas, que son el eje primordial de un jardín botánico, puede llevarse más de ocho años; su desaparición por decisiones desacertadas es cuestión de meses.

Los esfuerzos emprendidos por los jardines botánicos hacia la conservación de las especies de plantas implican un compromiso y un trabajo a largo plazo, por lo que la continuidad de su labor debe ser considerada prioritaria. Los aportes a la seguridad alimentaria, a la protección que brindan al acervo natural y al patrimonio vegetal del país son elementos determinantes para considerar a los jardines botánicos como espacios de interés nacional.

Los ciudadanos somos la voz de la conciencia colectiva: debemos conocer, valorar y defender a nuestros jardines botánicos. A su vez, las instituciones públicas deben ser garantes de su integridad por la importante función que cumplen, asegurando su sostenibilidad a largo plazo.

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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, Magister en Gerencia Ambiental, Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales. Especialista en Jardines Botánicos. Directora de Vitalis Academy

Beautiful architecture building flower dome garden and greenhous

Jardines botánicos: más allá de lugares para la ciencia y la conservación

(*) Por Cecilia Gómez Miliani

Cada segundo viernes del mes de octubre se celebra el Día Mundial de los Jardines Botánicos. Es un día dedicado a recordar la importancia y valor que tienen estas organizaciones no solo para la conservación e investigación sobre las especies de la flora local sino también para acercar ese conocimiento a la gente.

Los jardines botánicos ofrecen oportunidades únicas para informar y educar a un público muy variado. Se estima que los jardines botánicos y arboretos del mundo  reciben aproximadamente 150 millones  de visitantes al año, lo que destaca la importancia de su existencia en las ciudades. Estos espacios a veces serán los lugares que los ciudadanos tendrán más cerca para poderse adentrar en un espacio seminatural. De allí su valor dentro de las ciudades.

La diferencia fundamental entre los jardines botánicos y otras áreas verdes urbanas radica en sus colecciones de plantas. Las plazas y parques urbanos contienen especies de plantas organizadas en forma estética o arquitectónica. Para los jardines botánicos lo importante es mantener exhibiciones de colecciones de plantas vivas con acceso al público, agrupadas siguiendo un criterio que facilite no solo su estudio sino también que muestre a los visitantes elementos que despierten interés. Estas colecciones deben estar debidamente registradas de manera que se permita hacer un seguimiento al comportamiento de las especies fuera de su hábitat natural. Los registros de plantas junto con los herbarios son la fuente principal de las investigaciones dentro de los jardines botánicos.

Los cuatro propósitos fundamentales que tienen estas organizaciones y que deben llevarse a cabo en forma conjunta para que sus resultados sean realmente efectivos son:

  • Conservación de las especies de plantas de una región, especialmente las que tienen algún grado de amenaza, las endémicas o las de interés económico.
  • Investigación sobre esas plantas en cuanto a usos, distribución, grado de conservación.
  • Educación, a todos los niveles, en todas sus formas y dirigida a todos los públicos.
  • Recreación, como lugares para el esparcimiento, el relax y la contemplación.

La información generada por las actividades de conservación y manejo de especies debe ser conocida tanto por los visitantes como por la comunidad donde se encuentra el jardín botánico. Por otra parte, el potencial educativo de las colecciones de plantas es infinito, razón por la cuál incorporar las visitas a los jardines botánicos locales es una experiencia que no debe ser dejada de lado.

Potenciar el interés de las personas por la vida vegetal y despertar el deseo de colaborar con las acciones que se emprendan dentro de los jardines botánicos serán parte importante de su gestión. Este es uno de los retos fundamentales de los jardines botánicos hoy.

Si quieres comprender la importancia de los jardines botánicos como espacios naturales urbanos útiles para establecer una conexión entre los ciudadanos y el ambiente te invitamos a inscribirte en nuestro curso “Jardines botánicos y ciudadanía ¿cómo involucrarnos?” escribiendo un correo a cursosvirtuales@vitalis.net

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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, Magister en Gerencia Ambiental y Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales. Líder Global de Contenidos Digitales y Directora del Campus Virtual de Vitalis. Contacto: https://www.linkedin.com/in/cecilia-g%C3%B3mez-miliani-4311644a/

Arbol 2

Ciudades sin arboles: la mutilación verde

(*) Por Cecilia Gómez Miliani

Los árboles son una de las formas más antiguas y fundamentales de vida en nuestro planeta. Han existido por millones de años y han sido una parte importante de los ecosistemas terrestres. Incorporados como parte del paisaje urbano, conforman las denominadas áreas verdes, las cuales son esenciales para la calidad de vida de los ciudadanos.

Existe una amplia gama de beneficios ecológicos, sociales y económicos que brindan los árboles dentro de las ciudades:

  • Son esenciales para la salud y el bienestar de las personas, existiendo estudios que han demostrado que los espacios con árboles pueden reducir el estrés, mejorar la salud mental y fomentar la actividad física.
  • Pueden aumentar el valor de las propiedades cercanas y atraer a turistas y visitantes.
  • Proporcionan hábitat y alimento para muchas otras especies, lo que aumenta la biodiversidad urbana.
  • Pueden ayudar a mitigar los efectos del cambio climático al absorber el dióxido de carbono y otros contaminantes del aire.
  • Contribuyen a regular la temperatura al proporcionar sombra y aumentar los niveles de humedad del aire.

A pesar de todos estos beneficios, en los últimos años la poda severa y la mutilación de árboles se han convertido en prácticas comunes dentro de nuestras ciudades. Estas acciones pueden dañar seriamente a las especies y también al ecosistema urbano.

La poda incorrecta puede afectar la salud del árbol y su capacidad para crecer y desarrollarse adecuadamente. La mutilación, que implica la eliminación de grandes cantidades de ramas o del tronco del árbol, puede debilitarlo y hacerlo más susceptible a enfermedades y plagas, lo que a la larga acarrearía problemas adicionales pues pueden hacerse más propensos a caerse y causar daños a las propiedades aledañas o provocar lesiones a las personas.

Hacer que la sociedad comprenda la importancia de la conservación de los árboles, y evite su mutilación o poda severa es una tarea fundamental en nuestros días. Para ello la educación, concienciación y sensibilización son la clave.

En este sentido, las comunidades pueden trabajar juntas para identificar los árboles más importantes dentro de sus áreas de influencia y crear un plan de conservación para protegerlos. Los gobiernos pueden establecer regulaciones y políticas que limiten la mutilación de los árboles y promuevan su poda adecuada. Las empresas de mantenimiento del cableado aéreo de electricidad, telefonía y otros servicios, deben entrenar a su personal para que puedan hacer un trabajo que no afecte a los árboles.

De esta manera autoridades, empresas y sociedad en general tomarán parte de las acciones y medidas para proteger el arbolado urbano y promoverán su gestión sostenible. Esto es esencial para garantizar su supervivencia y preservar así su papel fundamental para la biodiversidad urbana, garantizando que puedan seguir siendo una parte importante de las ciudades del futuro y de nuestro patrimonio natural.

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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, Magister en Gerencia Ambiental y Doctora en Economía y Administración de Empresas. Directora del Campus Virtual de Vitalis. Correo electrónico: cgomez@vitalis.net

Beautiful and endangered american jaguar in the nature habitat.

Pérdida de la Biodiversidad en Suramérica y sus implicaciones

(*) Zoila Rosa Martínez González

En términos muy generales y sencillos, la biodiversidad es la variedad de la vida. Este concepto incluye varios niveles de la organización biológica que van desde la diversidad de especies de plantas, animales, hongos y microorganismos que viven en un espacio determinado, hasta su variabilidad genética, considerando también los ecosistemas de los cuales forman parte y las regiones en donde se ubican los ecosistemas. También incluye los procesos ecológicos y evolutivos que se dan en todos estos niveles de organización dentro de la naturaleza.

En el caso de Suramérica, la biodiversidad es uno de sus principales patrimonios naturales que contiene esta región. De los 17 países megadiversos del Mundo, 5 están en Suramérica: Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Esta región alberga una enorme variedad de especies y ecosistemas únicos en el mundo. Sin embargo, su pérdida es una de las principales preocupaciones de la comunidad científica y de la sociedad en general, ya que sus implicaciones económicas y ecológicas pueden ser muy graves.

Las demandas asociadas a satisfacer necesidades y mejorar calidad de vida de la población son las principales responsables de la pérdida de la biodiversidad en América del Sur. Actividades como la deforestación, la expansión de la agricultura y la ganadería, la minería y la urbanización, afectan directamente a los ecosistemas; a esto se suma la caza furtiva, el comercio de especies y los incendios forestales.

Especial atención hay que prestar a los efectos del cambio climático sobre la diversidad de especies de esta zona. Se estima que entre el 25 y el 50% de ellas son endémicas, esto quiere decir que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo, por lo que la posibilidad de adaptarse a modificaciones de su entorno es muy estrecha.

El uso de muchas de las especies presentes en esta región es fuente de ingresos para las poblaciones locales. Sin embargo, la explotación más allá de su capacidad de regeneración, entendida como la posibilidad de que las especies se recuperen naturalmente, provoca su pérdida, pudiendo llevarlas a la extinción. Esta situación, a la larga, se revierte contra la calidad de vida de las personas, ya que puede afectar la satisfacción de sus necesidades actuales y limitar el desarrollo de futuros usos, aún no descubiertos, en campos como la medicina, por ejemplo.

Finalmente, cabe señalar que todas las especies son esenciales para mantener el equilibrio ecológico dentro de los ecosistemas, por lo que la pérdida de cualquiera de ellas, afecta la funcionalidad dentro y entre los ecosistemas. Por ejemplo, el jaguar es uno de los principales depredadores de la cadena alimentaria de esta zona del mundo, por lo que la disminución de sus poblaciones o su desaparición podría afectar a las grupos de otras especies y desequilibrar la armonía natural.

La pérdida de biodiversidad en Suramérica es una de las mayores preocupaciones medioambientales y económicas de esta región. Por ello es necesario tomar medidas urgentes para protegerla en todos sus niveles. Un cambio en el modelo de desarrollo y de consumo de la sociedad, demandaría menos recursos, lo que conjuntamente con la incorporación de prácticas productivas que aseguren la sostenibilidad de los ecosistemas como la conservación de los hábitats naturales, el fomento de prácticas sostenibles en la agricultura y la ganadería, la  lucha contra la caza furtiva y la promoción del turismo sostenible en la región, garantizarían un futuro para la biodiversidad de Suramérica y para las generaciones venideras.

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(*) Bióloga, con más de 30 años de experiencia en el ámbito ambiental nacional e internacional. Actualmente Presidente de GWP Venezuela/AveAgua y Líder Global en Biodiversidad en Vitalis Iberoamérica. E-mail: zrmartinez@vitalis.net

panoramic seascape of tropical fish

En el mar, todos vivimos aguas abajo de alguien más y todos bajo un mismo cielo

(*) Por José Ramón Delgado

El titulo de este artículo es el lema de la Fundación CaribeSur. Es una frase que refleja una característica muy particular
del medio oceánico, la de su fluidez sin fronteras, como todo medio acuático y que nos recuerda que todo esta conectado y que nosotros, los seres humanos estamos inmersos en ese todo.

Desde la primera gran conferencia ambiental, la Primera Cumbre de la Tierra de 1972, también conocida como Conferencia de Estocolmo, cada 10 años se han sucedido Conferencias Mundiales o Cumbres de la Tierra, reuniones multilaterales en el marco de la Organización de las Naciones Unidas – ONU, donde los gobiernos del mundo, revisan los compromisos acordados en la reunión anterior y actualizan los criterios conforme a los avances de la ciencia y la evolución de la consciencia humana. Una consciencia que ha tardado dos generaciones para alcanzar el punto en que estamos hoy.

En el año 2015 los Estados miembros de la ONU aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción a favor de las personas y el planeta en el cual se introdujeron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La Agenda 2030 es una continuación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio 2000-2015, los cuales fueron en su momento la primera aproximación internacional para afrontar problemas globales como la erradicación de la pobreza extrema y el hambre o la mejora en el acceso a la educación. Aunque las metas no se cumplieron totalmente, sí
favorecieron importantes avances que, se extendieron a través de la Agenda 2030 y sus respectivos ODS.

Los 17 ODS están integrados, reconociendo que la acción en un área afectará los resultados en otras áreas y que el desarrollo debe equilibrar la sostenibilidad social, económica y ambiental. La creatividad, el conocimiento, la tecnología y los recursos financieros de toda la sociedad son necesarios para alcanzar los ODS en todos los
contextos. Y aunque algunos indicadores arrojan cifras alentadoras, la verdad es que la humanidad como grupo se encuentra muy lejos de poder alcanzar una meta tan ambiciosa sin que alguien se quede atrás. Pero tenemos que intentarlo.


El ODS 14, Vida Submarina, busca proteger los ecosistemas marinos y costeros, que se encuentran amenazados debido a la actividad humana, pues la vida submarina se considera clave para un crecimiento inclusivo y sostenible. El océano y los mares están estrechamente relacionados con nuestra supervivencia. Son fuente de alimentos, medicinas,
combustibles y proporcionan importantes servicios ecosistémicos, además de ser vía fundamental para el comercio.

El aumento de las emisiones de carbono de las últimas décadas ha generado, además del incremento del nivel del mar, una acumulación de calor en el océano y un aumento de su acidificación que impacta la biosfera marina, pone en peligro la seguridad alimentaria afectando la pesca y la acuicultura. La contaminación, la destrucción del hábitat y la
sobreexplotación de los recursos oceánicos contribuyen también a agravar la disponibilidad de los recursos marinos y costeros.

El ODS 14 busca conservar y utilizar de forma sostenible el espacio oceánico y los recursos marinos, reduciendo la contaminación marina y la acidificación del océano, poniendo fin a prácticas insostenibles e ilegales de pesca, promoviendo la investigación científica en materia de tecnología marina, fomentando el desarrollo sostenible de los pequeños estados insulares y mejorando la calidad de vida de los pescadores artesanales.

La pandemia ha puesto en evidencia la fragilidad de nuestra sociedad ante amenazas de carácter global y la importancia de escuchar a los científicos, que llevan tiempo advirtiendo de riesgos como el que supone el cambio climático.

Para cumplir el ODS 14 todos debemos participar. Las empresas juegan un rol clave en la reducción de emisiones de carbono y la contaminación, promoviendo prácticas sostenibles y ajustando sus actuaciones para reducir el impacto sobre el océano como consecuencia de las actividades realizadas en tierra firme y de la navegación.
Para garantizar un ambiente marino saludable no solo es necesario que el sector privado continúe innovando e invirtiendo en nuevas soluciones que nos beneficien a todos, también es muy importante la participación de las universidades e instituciones de investigación científica y desarrollo tecnológico. Las inversiones en educación superior e investigación marina deben pasar a tener un papel más preponderante en nuestra sociedad, si es que aspiramos cumplir con el ODS 14.

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(*) Oceanólogo, docente universitario, miembro de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la Unión Internacional para Conservación de la Naturaleza-UICN. Coordinador experto en Programas de Conservación de Áreas Marino Costeras. Es miembro fundador y actualmente Director Ejecutivo de la ONG Fundación Caribe Sur. @CaribeSurOrg

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Acuerdo de Escazú: una necesidad inveterada

El Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, firmado el 4 de marzo de 2018, en Costa Rica, conocido como el “Acuerdo de Escazú”, es el primer instrumento en contener disposiciones específicas sobre defensores ambientales, protección de los bienes naturales tutelados y la participación ciudadana en asuntos públicos, todos relacionados al ambiente con un enfoque en derechos humanos.

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