Ing. Civil Ivonne López Escamilla (*)

El trabajo decente y digno contribuye a alcanzar un crecimiento económico sostenible, más fuerte e inclusivo, así como a la erradicación de la pobreza.

El trabajo es un conjunto de actividades humanas, remuneradas o no, que producen bienes o servicios en una economía, o que satisfacen las necesidades de una comunidad o proveen los medios de sustento necesarios para los individuos.

Un buen trabajo o un empleo digno se puede definir como un trabajo decente, e implica tener un empleo productivo que genere ingresos justos, la seguridad en el lugar de trabajo, desarrollo personal e integración social, y la igualdad de oportunidades y trato para todos.

Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) existen cuatro pilares importantes dentro del trabajo decente; promover el empleo y las empresas esto permite valorar la composición del mercado laboral, garantizar los derechos en el trabajo cumpliendo la ley federal del trabajo, fomentar el diálogo social y extender la protección social el cual muestra las condiciones en los centros de trabajo, el aseguramiento, los accidentes y enfermedades.

En la actualidad 152 millones de niños son víctimas de trabajo infantil ocasionándoles daños físicos y psicológicos, y al menos 21 millones de personas son víctimas de trabajos forzados y deplorables prácticas de trata de personas. Por ello, es necesario adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las prácticas de esclavitud y trata de seres humanos, y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo.

En muchas regiones del mundo, las mujeres ocupan con frecuencia empleos infravalorados y mal remunerados. Carecen de acceso a la educación, a la formación y a oportunidades de trabajo. Tienen un poder de negociación y de toma de decisiones limitado y siguen cargando con la responsabilidad de la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado. A nivel mundial, sólo la mitad de las mujeres del mundo forman parte de la fuerza de trabajo, frente a 80 por ciento de los hombres. Se deben instaurar políticas para ayudar a las mujeres a entrar en el mercado de trabajo y a beneficiarse de una protección de la maternidad justa y de políticas de conciliación de la vida familiar y laboral.

Por otra parte, las microempresas y las pequeñas y medianas empresas son las principales creadoras de empleos, concentran al menos dos terceras partes de todos los empleos a nivel mundial, por lo tanto, es necesario promover políticas orientadas al desarrollo que apoyen las actividades productivas, crear las condiciones apropiadas para permitir que las empresas prosperen y de esta manera se desarrolle la creación de empleos decentes.

Es fundamental que exista la oportunidad de conseguir un empleo productivo en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana para lograr la erradicación del hambre y la pobreza, el mejoramiento del bienestar económico y social de todos, el crecimiento económico sostenido y el desarrollo sostenible de todas las naciones, así como una globalización plenamente incluyente y equitativa.

 

(*) Ingeniero Civil, ivonne.lopez.escamilla@hotmail.com