VENEZUELA-NATIONAL ASSEMBLY

¿Constituyente para el Ambiente?

Por: Alberto Blanco-Uribe Quintero (*)

Como se sabe incluso internacionalmente, el gobierno le está haciendo un mayúsculo fraude al pueblo venezolano, usurpando su soberanía y confiscándosela con la complicidad de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, a un triple título: asumiendo la convocatoria directa de la Asamblea Nacional Constituyente, mientras se obvia la necesidad de que ello se haga mediante referéndum popular; seguidamente imponiendo unilateralmente las bases comiciales, tampoco aprobadas en referéndum popular; y, violando el principio de indivisibilidad de la soberanía y consecuente universalidad del sufragio (una persona = un voto), al dividir arbitrariamente en sectores al pueblo.

Pues bien, dentro de ese grotesco y claramente autoritario y nada democrático proceder, se observa como un detalle burlesco que uno de los objetivos pretendidamente buscados con la tal Asamblea Nacional Constituyente sea el de:

La preservación de la vida en el planeta, desarrollando constitucionalmente, con mayor especificidad los derechos soberanos sobre la protección de nuestra biodiversidad y el desarrollo de una cultura ecológica en nuestra sociedad”.

Ante todo, es obvio que no es menester que una Constitución contenga normas específicas para que el Estado pueda desarrollar política y legislación ambiental, como lo muestra el derecho comparado. Pero además, nuestra Constitución de 1999 es particularmente prolija en la materia, al consagrar el derecho humano al ambiente (piedra angular), la obligación estatal de proteger el ambiente, el estudio de impacto ambiental, la biodiversidad y áreas protegidas, la ordenación del territorio, la consulta a las comunidades indígenas, etc., y como sabemos nada de eso se respeta, sin consecuencias.

El gobierno lleva a cabo las actividades de mayor impacto ambiental sin control alguno, “inventó” un ministerio de “minería ecológica”, desarticuló el Ministerio del Ambiente volviéndolo ente de propaganda ideológica llamándolo de “ecología socialista”, vulnera a los indígenas a quienes nada consulta y está a la cabeza de su macro destructivo proyecto “Arco Minero del Orinoco”, incumpliendo todo el mandato constitucional al respecto.

A cuál “cultura ecológica” puede estarse refiriendo uno de los más inmisericordes destructores del ambiente que haya gobernado Venezuela?

 

(*) Abogado, Profesor Universitario. Postgrado Derecho Ambiental, Univ. de Estrasburgo, Francia. Postgrado Derechos Humanos, Univ. de Castilla-La Mancha, España. @AlbertoBUQ . www.albertoblancouribe.com

El Día Mundial del Ambiente nos invita a conectarnos con la naturaleza

Cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Ambiente, efeméride promovida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde 1974.

El lema de 2017 aborda la conexión de las personas con la naturaleza, y nos anima a que salgamos al aire libre para adentremos en la naturaleza y poder apreciar su belleza, reflexionando acerca de nuestro rol como parte integrante, resaltando lo mucho que de ella dependemos.

Todos los seres humanos, y el resto de los organismos vivos, dependemos de la naturaleza en decenas de formas, no solo en el suministro de agua, aire, alimentos, medicinas y energía.

La naturaleza también es fuente de paz, tranquilidad, seguridad y hasta contribuye a disminuir la agresividad de las personas.

Todos sabemos que, por lo general, es difícil asignar un valor monetario a los dones de la naturaleza, sin embargo, los economistas y otros especialistas, han comenzado a estimar el valor multimillonario de la biodiversidad y de los servicios de los ecosistemas, incorporando inclusive los beneficios espirituales, para la salud o recreativos.

Feliz Día Mundial del Ambiente para todos. Carbon-Footprint-Banner

¿Cómo ayudar a conservar la biodiversidad?

¿Cómo gestionar tus residuos y/o desechos?

Consejos para ahorrar energía

Consejos para ahorrar agua

¿Cómo hacer mi condominio más ecoeficiente?

5 de junio: Día Mundial del Ambiente

 

Estados Unidos se retira del Acuerdo de París

Trump convierte a Estados Unidos en un país paria, una amenaza efectiva a la seguridad y la estabilidad de toda la humanidad.

Por Julio César Centeno, PhD.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tomado la decisión de retirar a su país del acuerdo histórico sobre el cambio climático alcanzado en París en el 2015, tras 25 años de negociaciones en el seno de la ONU. En ese momento fue suscrito por 197 países.

El Acuerdo de París tiene por objeto evitar que el aumento en la temperatura superficial promedio del planeta supere los 2ºC para finales de siglo con respecto a la época pre-industrial. Establece el compromiso colectivo de realizar todos los esfuerzos posibles para limitar el aumento a 1,5ºC. Hasta el momento ha sido ratificado por 147 países, responsables por el 80% de las emisiones.

En diciembre 2015 el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó el acuerdo de «un éxito monumental para la gente y para nuestro planeta«, porque representa un fundamento para «extinguir la pobreza, apuntalar la paz y asegurar una vida sostenible para todos«. A juicio del antiguo máximo responsable del organismo, supone también un «punto de inflexión» en los esfuerzos para «reducir las amenazas relacionadas con el cambio climático«. Trump banaliza todas estas esperanzas.

Para finales del 2016 el aumento en la temperatura superficial promedio era de 1.2°C, mientras la concentración de CO2 en la atmósfera superaba las 403 partes por millón. La posibilidad de limitar el aumento de temperatura a 1.5°C para finales de siglo es un espejismo. Para evitar que el aumento en temperatura supere los 2°C para finales de siglo la concentración de CO2 en la atmósfera no debe superar las 450 ppm. Con un aumento en la concentración de 0.52% interanual en la actualidad, este límite se superará en apenas 20 años.

“Si no actuamos con determinación ante el calentamiento global, enfrentaremos migraciones masivas, ciudades sumergidas, naciones desplazadas, destrucción de fuentes de alimentos y conflictos provocados por la desesperanza… Debemos superar la pobreza sin condenar a nuestros niños a un planeta más allá de su capacidad para repararlo”. – Barack Obama, Asamblea General de la ONU, septiembre 2016.

Las tendencias actuales conducen hacia un aumento en la temperatura superficial promedio entre 3,7 y 4,8°C para finales de siglo en relación con la época pre-industrial (IPCC 2014). Estas tendencias representan una emergencia planetaria sin precedentes en la historia de la humanidad. Un aumento de 4°C no se ha registrado desde mediados del Mioceno, hace 10 millones de años. Las tendencias actuales conducen a la transformación del mundo que le dejamos a nuestros descendientes más inmediatos en un planeta hostil y desconocido por la especie humana.

El Acuerdo de Paris no es una panacea. En el caso poco probable de que todas las promesas realizadas en París en diciembre del 2015 se cumpliesen a cabalidad, incluyendo las de Estados Unidos, la humanidad quedaría encauzada en una ruta tendiente a un aumento de temperatura promedio entre 3°C y 3,5°C.

En el período interglaciar Emiense, cuando la temperatura superficial promedio aumentó 2°C sobre el promedio de la época preindustrial, el nivel del mar oscilaba entre 5 y 9 metros sobre el nivel actual. El límite de los 2°C no garantiza seguridad, pues provocaría un aumento en el nivel del mar de varios metros, junto a numerosas otras consecuencias disruptivas para los ecosistemas y la sociedad humana… Un aumento en la temperatura superficial promedio de 2°C sobre el promedio de la época preindustrial es altamente peligroso – NASA, Columbia University, Institut Laplace, Academia de Ciencias de China. Atmos. Chem. Phys. Discuss., 15, 20059–20179, 2015.

Para evitar que la concentración de CO2 en la atmósfera supere las 450 ppm para finales de siglo, es necesario reducir sus emisiones en al menos un 50% para el 2050 y eliminarlas para finales de siglo. Esto implica dejar bajo tierra al menos dos tercios de las reservas probadas actuales de hidrocarburos.

“La estabilización de la concentración de CO2 entre 400 y 450 ppm, frecuentemente asociada a un aumento ‘aceptable’ de temperatura de 2°C, tiene una alta probabilidad (68%) de provocar aumentos en el nivel del mar de más de 9 metros sobre el actual. Para evitar aumentos significativos en el nivel del mar a largo plazo, la concentración atmosférica de CO2 debe reducirse a niveles similares a los de la época preindustrial: 280 ppm”.  -Academia Nacional de la Ciencia de EUA – PNAS vol. 110 no. 4 2012.

En enero 2017 la NOAA (US National Oceanic and Atmospheric Administration) reportó que el gobierno federal había elevado sus proyecciones sobre el aumento en el nivel del mar a 8 metros para el 2100, lo que sumergiría bajo las aguas a múltiples ciudades costeras alrededor del mundo, incluyendo ciudades norteamericanas como New York, Boston, Miami (http://www.globalresearch.ca/paris-climate-accord-doesnt-go-far-enough-but-trumps-pullout-will-endanger-life-on-earth/5592883).

En su informe al congreso, titulado Implicaciones a la Seguridad Nacional del Calentamiento global, 2015, el Pentágono advierte que el calentamiento global es un “multiplicador de amenazas” a la seguridad nacional de los Estados Unidos (2015May27 Ref ID: 8-6475571).  “El calentamiento global es una amenaza urgente y creciente a nuestra seguridad nacional, contribuyendo al aumento en desastres naturales, el flujo de refugiados y conflictos por recursos como el agua y los alimentos. Estos impactos ya están ocurriendo, mientras que el alcance, la escala y la intensidad de estos impactos aumentarán con el tiempo

El calentamiento global tendrá múltiples efectos sobre la seguridad nacional de los Estados Unidos en el futuro previsible. Agravará problemas ya existentes, tales como la pobreza, las tensiones sociales, la degradación ambiental y la ineficiencia de los liderazgos. Amenazará la estabilidad domésticas de múltiples países”.

El retiro de Estados Unidos del acuerdo implica que evadirá las gigantescas responsabilidades que le corresponden por ser el país con las mayores emisiones acumuladas en la atmósfera en los últimos 100 años. Implica además que continuará contaminando la atmósfera global en proporciones exageradas con respecto a su población, acaparando abusivamente el diminuto cupo atmosférico disponible para impulsar el desarrollo de toda la humanidad.

Estados Unidos, con sólo el 4% de la población mundial, es responsable por el 26% de las emisiones de CO2 acumuladas en la atmósfera entre 1900 y el 2014. Los países industrializados, con el 18% de la población actual, son responsables por el 72% de las emisiones de CO2 acumuladas en la atmósfera en ese mismo período.

La amenaza climática que se cierne en la actualidad sobre toda la humanidad, especialmente sobre la mayoría empobrecida, es responsabilidad principalmente de una minoría privilegiada de la población mundial, mas rica y tecnológicamente mas avanzada, pero que se niega a asumir tales responsabilidades. La decisión tomada por Trump es una vergonzosa traición no sólo contra el resto de la humanidad, sino contra los intereses de generaciones futuras.

La «Farsa china»

Durante su campaña electoral, Trump se comprometió a retirar a EE.UU. del acuerdo de París porque, en su opinión, es perjudicial para la economía estadounidense. Además, proclamó en repetidas ocasiones que el cambio climático era una «farsa china«.

Durante mi administración alcanzaremos una independencia energética total. Completa. Imagínense un mundo en el que nuestros enemigos no puedan utilizar la energía como un arma. Ocurrirá. Vamos a ganar«. Prometió aumentar la producción de carbón, petróleo y gas para alcanzar esta meta (https://www.theguardian.com/environment/2016/nov/11/trump-presidency-a-disaster-for-the-planet-climate-change)

Irónicamente, en Diciembre del 2009 Donald Trump suscribió una comunicación dirigida a Barack Obama, publicada en una página completa del New York Times, en la que un grupo de empresarios exigía acciones efectivas para combatir el calentamiento global: “Permita por favor que los Estados Unidos sirva como modelo del cambio necesario para proteger a la humanidad y al planeta. Si no actuamos ahora, es científicamente irrefutable que se precipitarán consecuencias irreversibles y catastróficas para la humanidad y para nuestro planeta(http://grist.org/politics/donald-trump-climate-action-new-york-times/)

Al llegar a la Presidencia de EUA, Trump eligió como director de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) a Scott Pruitt, un escéptico del cambio climático que había demandado judicialmente en 14 ocasiones a la institución que ahora dirige. Pruitt sostenía que la EPA era una agencia contraria a los intereses económicos de los Estados Unidos, por lo que debía ser eliminada.

Travis Fisher, del Departamento de Energía, escribió un informe en el que destaca que “la política de energía limpia es la amenaza mas grande a la red eléctrica nacional, superior a las amenazas de los ciber-ataques, el terrorismo y los eventos climáticos extremos”. Según Fisher la energía eléctrica solar y la eólica no son confiables. Fisher ha sido encargado por el nuevo secretario de energía, Rick Perry, para realizar un diagnóstico de la confiabilidad de la red eléctrica nacional. Se espera que concluya en un ataque a las energías renovables y un impulso al carbón y a la energía nuclear (https://www.desmogblog.com/2017/05/31/meet-man-who-said-clean-energy-policies-are-greatest-threat-to-power-grid).

Por su parte Rex Tillerson, Secretario de Estado, durante su interpelación en el Congreso previo a su confirmación en el cargo, sostuvo que EUA debería mantenerse en el Acuerdo de París.

Un grupo de senadores republicanos divulgó una comunicación enviada a Trump el 25 de Mayo 2017 en la que solicitan el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de Paris. Enfatizan la incongruencia entre los compromisos asumidos en este acuerdo y la decisión de eliminar el Plan de Energía Limpia (Clean Power Plan) impulsado por el gobierno de Obama. Señalan que este plan es sólo una carga regulatoria que le impide al sector empresarial generar empleos y desarrollar la economía. “Ud. le ha girado instrucciones a la Agencia de Protección Ambiental para que desmantele el Plan de Energía Limpia. Una de las órdenes ejecutivas mas importantes que Ud. ha firmado es la EO 13783, para promover la independencia energética y el crecimiento económico… Es necesario tomar medidas para asegurar que estos objetivos se cumplan”.

El Plan de Energía Limpia fue aprobado por Obama en Agosto 2015 con el objeto de reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero provenientes de las plantas de generación eléctrica en un 32% para el 2030 en relación con las del 2005. Se enfoca en la reducción de las emisiones de CO2 provenientes de las plantas termoeléctricas que consumen carbón mineral y en el aumento de la generación de electricidad a partir del gas natural y fuentes renovables.

Según la EIA (Energy Information Administration), el consumo de carbón en plantas termoeléctricas emitía 1.364 millones de toneladas métricas de CO2 por año en el 2015, el 71% de todas las emisiones de CO2 provenientes del sector eléctrico. Con la migración a energía eólica, por ejemplo, las emisiones se reducirían significativamente, reduciendo al mismo tiempo los costos de generación. La migración a gas natural produjo efectos similares, haciendo económicamente inviable la generación de electricidad a partir de la combustión de carbón mineral en docenas de plantas alrededor del país. El uso de gas no sólo es mas económico, sino que reduce las emisiones de CO2 a la mitad en comparación con el uso de carbón mineral por unidad de electricidad generada.

En la cumbre de los países del G7 celebrada en Mayo 26-27, 2017 en Sicilia, por primera vez no fue posible una declaración conjunta sobre el tema. Estados Unidos insistió en que se encontraba «en proceso de revisión de su política en el ámbito del cambio climático y del Acuerdo de París«, según el comunicado final. Los otros seis países confirmaron los compromisos asumidos en este acuerdo: Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Japón y Canadá.

Por su parte,  China y la Unión Europea han reafirmado el cumplimiento de sus respectivas obligaciones. En un comunicado conjunto señalan: “El calentamiento global es un asunto de seguridad nacional y un factor multiplicador de fragilidad social y política. La Unión Europea y China consideran que el Acuerdo de París es un logro histórico que acelera el irreversible giro global hacia un desarrollo bajo en emisiones de gases de efecto invernadero… El Acuerdo de Paris es una demostración de que, con determinación política compartida y confianza mutua, el multilateralismo puede tener éxito en la construcción de soluciones efectivas a los mas críticos problemas de la actualidad. China y la Unión Europea subrayan su compromiso al mas alto nivel político para la efectiva implementación del Acuerdo de Paris in todos sus aspectos

Rusia también ha confirmado que mantiene los compromisos asumidos en Paris, reconociendo que el acuerdo se verá debilitado con el abandono de los Estados Unidos. “Es evidente que la efectividad de la convención se reducirá sin la presencia de actores claves” (BBC http://www.bbc.com/ news/world-asia-40118690).

La decisión de Trump para abandonar el acuerdo ha desatado la indignación tanto en la comunidad científica como en la población de EE.UU. A finales de abril, miles de personas de todo el país marcharon a favor del medio ambiente y contra Trump bajo los lemas «No tenemos un planeta B«, «El cambio climático es real» o «No hay trabajo en un planeta muerto«.

Un amplio rango de empresas norteamericanas se opone a la decisión de Trump, incluyendo a Apple, Facebook, Google, LeviStrauss, Unilever, DuPont, eBay, Nike. Un comunicado suscrito por 1.000 empresas señala: “Si fallamos en la construcción de una economía baja en emisiones de carbono pondremos en peligro la prosperidad americana” (Guardian 010517)

Al sacar a EUA del pacto, Trump no solo se desprende del legado de su predecesor, Barack Obama. También lanza una clara señal al resto del mundo acerca de que EUA no considera el cambio climático como una prioridad. Otros países seguirán su vergonzoso ejemplo, con el argumento de que no podrían competir económicamente en el mercado internacional con un país con ilimitadas emisiones de gases de efecto invernadero. Algo similar ocurrió cuando Estados Unidos se retiró del Protocolo de Kioto en el 2001, con la llegada a la presidencia de George Bush Jr. La decisión fue seguida por Canadá, Australia y Japón entre otros.

Durante las negociaciones que condujeron al Acuerdo de París, la delegación norteamericana ya había contribuido al significativo debilitamiento del acuerdo al insistir en que:

  1. a) no fuese jurídicamente vinculante;
  2. b) que se excluyera de su texto la obligación de los países industrializados de canalizar al menos 100.000 millones de dólares anuales a los países en desarrollo para el financiamiento de actividades de mitigación y adaptación al calentamiento global;
  3. c) que se excluyera toda referencia a las responsabilidades por las emisiones acumuladas en la atmósfera desde la época pre-industrial hasta el 2015 emitidas por cada país.
  4. d) que se excluyera toda referencia a la obligación de transferir recursos financieros y tecnológicos de los países industrializados a los países en desarrollo, en condiciones preferenciales, para asistir en las actividades de mitigación de emisiones y la adaptación al calentamiento global en el mundo en desarrollo.

Los burócratas negociadores en París finalmente cedieron ante estas exigencias. El compromiso de los 100.000 millones de dólares anuales fue efectivamente excluido del Acuerdo de Paris. Quedó registrado sólo como una “intención” en las actas de la Conferencia de las Partes COP-21. (Fraude en Paris. Enero 2016)

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha aseverado que el abandono del acuerdo podría socavar la seguridad nacional y la economía de EE.UU. Además, advirtió de que si un país decide dejar un vacío, alguien más lo ocupará. “El Acuerdo de Paris es esencial para nuestro futuro común. Es importante que la sociedad norteamericana y el mundo empresaria se movilice para preservar el Acuerdo de Paris como garantía de un futuro para nuestros hijos y nietos

Al retirase del Acuerdo de París, el presidente Trump convierte a Estados Unidos en un país paria, en una amenaza efectiva a la seguridad y la estabilidad de toda la humanidad.

El lider mas poderoso del mundo esta amenazando la seguridad de todo el planeta”, señala el premio Nobel de economía Paul Krugman en el New York Times del 29 05 2017. “Quizás sea removido de la escena antes de que el daño sea irreparable”.

Michael Oppenheimer, profesor de geo-ciencia en la Universidad de Princeton y miembro del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático destacó: “Ahora es mucho mas probable que rebasemos el peligroso límite de los 3.6°C, un aumento en la temperatura superficial promedio con condiciones extremas irrevocables. No es el mundo en que queramos vivir” (NYT may 31 2017).

El astrofísico Neil deGrasse Tyson declaró con sarcasmo: “Si mis asesores y yo nunca hubiésemos aprendido lo que es la ciencia y como funciona, seguramente que también habríamos considerado retirarnos del Acuerdo de Paris” (@neiltyson 31 05 2017)

Kevin Trenberth, del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica de los Estados Unidos (US National Center for Atmospheric Research) declaró con anticipación: “Es un desastre para el planeta” (The Guardian 111116)

(*) Profesor Investigador, Jc-centeno@outlook.com

 

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