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¿Cómo integrar ESG y Sistemas de Gestión para una sostenibilidad empresarial real?

(*) Por Nieves Dácil Hernández Lorenzo

ESG: El nuevo lenguaje de la sostenibilidad

La sostenibilidad empresarial ya no es una aspiración, es una obligación estratégica. Hoy, las empresas deben minimizar su huella ecológica, contribuir al desarrollo social y adoptar modelos de gobernanza ética y transparente. Pero ¿Qué son los criterios ESG y por qué importan?

ESG (Environmental, Social and Governance, que en español se traduce como Ambiental, Social y Gobernanza) es el estándar internacional para medir la sostenibilidad de manera estructurada. Analiza tres dimensiones clave que podrían plantear algunas preguntas a las empresas:

Ambiental: ¿Gestionan eficientemente la energía, el agua y los residuos? ¿Protegen la biodiversidad?

Social: ¿Cuidan a sus empleados, promueven la equidad y respetan los derechos humanos?

Gobernanza: ¿Tienen una estructura ética, transparente y responsable?

Integrar las ESG no es solo responder a regulaciones. Es anticipar riesgos, identificar oportunidades y mejorar el desempeño ambiental. Numerosos estudios demuestran que las empresas que incorporan prácticas ESG obtienen beneficios tangibles, como mayor acceso a financiamiento, reputación positiva y atracción de talento. De hecho, los inversores internacionales priorizan cada vez más aquellos proyectos alineados con estos principios.

Sistemas de Gestión: El pilar operativo de la sostenibilidad

¿De qué sirve medir si no puedes actuar? Los sistemas de gestión (ISO 14001, ISO 9001, ISO 45001, EMAS) estructuran procesos, definen políticas, establecen indicadores y promueven la mejora continua. Así, la sostenibilidad deja de ser discurso y se convierte en acción concreta que se traduce en:

• Políticas claras y auditables.

• Indicadores y metas verificables.

• Mejora continua y cultura organizacional sólida.

Combinar ESG + Sistemas de Gestión genera una sinergia poderosa que fortalece la gobernanza, optimiza recursos y mejora la toma de decisiones. Para ello es necesario que la empresa:

• Integre los riesgos ESG en la gestión corporativa a fin de aumentar la eficacia y cumplir las expectativas de todos los grupos de interés.

• Conecte la estrategia ESG con la misión y valores de la organización.

• Utilice herramientas tecnológicas para recopilar, analizar y reportar datos ESG de manera eficiente y transparente.

• Revise y planifique la estrategia del negocio y defina una visión ESG alineada con el propósito organizativo y las expectativas de sus grupos de interés.

  • Despliegue la estrategia hasta el punto de impacto, pues sin planes de acción claros y medibles, la estrategia se queda en palabras

• Implemente iniciativas disruptivas, innove en procesos y productos para maximizar el impacto sostenible.

• Supervise, ajuste y monitoree indicadores ESG para adecuar las acciones de manera que se aseguren resultados y mejora continua.

Ejemplos que Inspiran: Empresas que Marcan la Diferencia

Existen muchas empresas líderes que están demostrando que la sostenibilidad y el compromiso social pueden ir de la mano con el éxito empresarial. Aquí solo tres ejemplos de ello:

México: Cemex integra criterios ESG y sistemas de gestión para reducir emisiones y avanzar hacia la neutralidad de carbono.

Venezuela: Ron Santa Teresa promueve inclusión social y sostenibilidad en su cadena de valor, certificando procesos bajo normas internacionales.

España: Iberdrola es referente global en energías limpias, con reportes ESG transparentes y sistemas de gestión certificados.

La sostenibilidad no es un destino, sino un camino de mejora continua y colaboración. Integrar herramientas ESG y sistemas de gestión no solo fortalece la capacidad operativa, sino que convierte a las empresas en agentes clave para la transformación hacia una economía más justa, inclusiva y respetuosa del planeta. 

Sumarse a este cambio no es solo una ventaja competitiva, es una responsabilidad compartida. Entonces es momento de que las empresas se pregunten: ¿Vamos a liderar o a seguir la corriente? El tiempo de actuar es ahora.

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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables. Experta en gestión de proyectos, desarrollo sostenible y medio ambiente. Facilitadora de procesos en el marco del desarrollo sostenible. Líder Global de Vinculación y Sostenibilidad de Vitalis. Contacto: https://www.linkedin.com/in/nievesdacilhernandez/

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Sistema de Gestión Ambiental: la transformación en las experiencias de vuelo

(*) Por Antonio Veiga

Si bien la adopción de un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) basado en la norma ISO 14001 es una decisión corporativa que impacta directamente en la estructura interna de una aerolínea, sus efectos se extienden también a los pasajeros.

La industria aeronáutica es una de las más reguladas en términos de impacto ambiental, y la presión sobre las aerolíneas para reducir su huella ecológica ha llevado a la implementación de medidas que, aunque orientadas a la sostenibilidad, terminan incidiendo en la experiencia de los viajeros.

La transición hacia una gestión más ecológica reconfigura los procesos internos de las compañías, también introduce ajustes en la oferta de vuelos, en la estructura de costos y en la forma en que los pasajeros interactúan con los servicios aéreos.

Uno de los efectos más evidentes de la implementación de un SGA en las aerolíneas es el ajuste en los costos operativos, lo que en muchos casos se traduce en un impacto sobre las tarifas de los boletos. La inversión en tecnologías limpias, la adecuación de infraestructuras y la implementación de nuevos protocolos ambientales generan costos que pueden ser absorbidos parcialmente por la empresa, pero que, en ciertas ocasiones, son trasladados a los pasajeros.

Además del costo del pasaje, los pasajeros pueden notar modificaciones en su experiencia de viaje debido a las políticas de sostenibilidad adoptadas por las aerolíneas. Un cambio significativo ha sido la eliminación progresiva de plásticos de un solo uso y la implementación de materiales biodegradables en los servicios de a bordo.

Desde 2020, varias aerolíneas, como Emirates y Air France, han optado por sustituir los cubiertos y envases de plástico por versiones reciclables o reutilizables. Aunque la medida ha sido bien recibida por sectores que apoyan la sostenibilidad, algunos pasajeros han expresado preocupaciones sobre la calidad y la funcionalidad de estos productos, especialmente en vuelos de larga duración donde la resistencia de los materiales es un factor clave en la experiencia del usuario.

Otro aspecto que afecta a los pasajeros es la revisión de la oferta de vuelos y la optimización de rutas con el fin de reducir el impacto ambiental de la aerolínea. KLM, en 2019, introdujo una iniciativa para incentivar a los pasajeros a considerar alternativas al transporte aéreo para trayectos cortos, promoviendo la intermodalidad con trenes en rutas donde fuera viable. Esta estrategia respondió a su compromiso con la reducción de emisiones y permitió justificar un ajuste en sus tarifas, reflejando la inversión realizada en biocombustibles y programas de compensación de carbono.

 De manera similar, otras compañías han optado por modificar sus políticas de carga y peso en los vuelos, incentivando a los viajeros a reducir su equipaje para disminuir el consumo de combustible y las emisiones de CO₂.

El compromiso ambiental de las aerolíneas también ha impulsado la creación de programas de incentivos para pasajeros responsables, una estrategia que busca integrar al viajero en las iniciativas de sostenibilidad de la empresa. Lufthansa, por ejemplo, ofrece a sus clientes la opción de contribuir con un fondo destinado a proyectos de reforestación o al desarrollo de combustibles sostenibles.

A medida que las aerolíneas adoptan prácticas más ecológicas, los viajeros se ven involucrados en un proceso que, aunque puede implicar ajustes en costos y servicios, también promueve una mayor conciencia ambiental. Desde la eliminación de plásticos de un solo uso hasta la optimización de rutas y la creación de programas de incentivos, estas iniciativas reflejan un compromiso genuino con el futuro del planeta.

Así, al volar, los pasajeros no solo están eligiendo un medio de transporte, sino que también se convierten en parte activa de un movimiento hacia un mundo más sostenible.

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(*) Doctor en Educación Ambiental, consultor en sostenibilidad y calidad educativa, especialista en rankings universitarios y análisis de datos. Colaborador de Vitalis. www.linkedin.com/in/drantonioveiga

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Sostenibilidad y Empleo en las Empresas Aeronáuticas. Retos Laborales de Implementar la ISO 14001

(*) Antonio Veiga

En el contexto de las empresas aeronáuticas, la gestión ambiental se ha convertido en una prioridad a nivel mundial debido a la creciente presión regulatoria, social y económica para reducir el impacto ambiental de la industria.

La implementación de un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) basado en la norma ISO 14001 representa un desafío tanto técnico como organizacional, afectando no solo los procesos operativos, sino también las condiciones laborales de los empleados en diversas áreas.

Un SGA tiene como objetivo mejorar el desempeño ambiental de la empresa a través de la identificación y control de impactos ambientales significativos, la adopción de prácticas sostenibles y el cumplimiento de regulaciones ambientales locales e internacionales. Sin embargo, su implementación no está exenta de dificultades, especialmente en el ámbito laboral.

Los trabajadores de distintos departamentos pueden enfrentar cambios en sus rutinas diarias, nuevas responsabilidades, capacitaciones obligatorias y, en algunos casos, una mayor carga administrativa o de cumplimiento normativo.

Si bien existen desafíos y cierta resistencia al cambio en algunas áreas, los beneficios en términos de eficiencia operativa, reputación y cumplimiento normativo justifican la adopción de estas prácticas.

La clave para una transición exitosa radica en la planificación estratégica, el diálogo con los trabajadores y la incorporación progresiva de medidas que permitan alcanzar los objetivos ambientales sin afectar la operatividad ni la estabilidad laboral. La experiencia de aerolíneas en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica demuestra que un enfoque equilibrado y participativo es esencial para minimizar los conflictos laborales y garantizar que la sostenibilidad sea un pilar fundamental en el crecimiento del sector aeronáutico.

La responsabilidad social y ambiental juega un papel central en la viabilidad de un SGA dentro de una aerolínea. Más allá del cumplimiento normativo, las empresas del sector deben asumir un compromiso con la reducción de su huella ecológica y la integración de prácticas responsables en su cadena de valor. Esto implica la gestión eficiente de recursos como agua, energía y combustibles, aunque también la implementación de programas de mitigación de impactos en comunidades cercanas a los aeropuertos y la adopción de iniciativas de compensación ambiental, como la reforestación o el uso de biocombustibles.

La implementación de un SGA en una aerolínea es un proceso que va más allá de la simple certificación; implica un cambio estructural en la forma en que la empresa opera y en la manera en que se percibe en el mercado global.

El compromiso ambiental de las aerolíneas también ha impulsado la creación de programas de incentivos para pasajeros responsables, una estrategia que busca integrar al viajero en las iniciativas de sostenibilidad de la empresa. Algunas aerolíneas han introducido sistemas de compensación de carbono que permiten a los pasajeros pagar una tarifa adicional para mitigar la huella ambiental de su vuelo.

El éxito dependerá de la capacidad de adaptación de la organización, del compromiso con la mejora continua y de la integración de prácticas ambientales responsables en cada nivel de la empresa.

La implementación de un SGA en la industria aeronáutica conlleva cambios significativos en todos los niveles de la organización. Si bien existen desafíos y resistencia al cambio en ciertas áreas, los beneficios en términos de eficiencia operativa, reputación y cumplimiento normativo justifican la adopción de estas prácticas. La clave para una transición exitosa radica en la planificación estratégica, el diálogo con los trabajadores y la incorporación progresiva de medidas que permitan alcanzar los objetivos ambientales sin afectar la operatividad ni la estabilidad laboral.

La experiencia de aerolíneas en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica demuestra que un enfoque equilibrado y participativo es esencial para minimizar los conflictos laborales y garantizar que la sostenibilidad sea un pilar fundamental en el crecimiento del sector aeronáutico.

Te puede interesar revisar el artículo sobre Cambio climático: Desafíos y oportunidades para el transporte aéreo que también está publicado en este blog.

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(*) Doctor en Educación Ambiental, consultor en sostenibilidad y calidad educativa, especialista en rankings universitarios y análisis de datos. Colaborador de Vitalis. Contacto: www.linkedin.com/in/drantonioveiga

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Gestión Sostenible de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos. Una acción urgente

(*) Por Eduardo Ochoa Perales

La rápida evolución tecnológica y la obsolescencia programada de los dispositivos electrónicos han llevado a un aumento exponencial en la generación de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE). Estos residuos, que incluyen desde teléfonos móviles hasta equipos informáticos y electrodomésticos, representan un desafío creciente para las empresas en términos de gestión ambiental y responsabilidad corporativa.

En 2022 se produjo un récord de 62 millones de toneladas (Mt) de desechos electrónicos, un 82% más que en 2010, cantidad que se estima podría llegar a 82 millones de toneladas en 2030. El equivalente a miles de millones de dólares en recursos estratégicamente valiosos desperdiciados y desechados, y sólo el 1% de la demanda cubierta mediante el reciclaje de estos residuos.

Estos datos llevan a mencionar algunas de las razones por las cuales es importante la gestión sostenible de los RAEE:

  1. Cumplimiento Normativo: Las empresas están sujetas a regulaciones cada vez más estrictas en materia de gestión de residuos electrónicos, incluyendo normativas sobre reciclaje, tratamiento y disposición final. Cumplir con estas regulaciones es fundamental para evitar sanciones legales.
  2. Minimización de Impactos Ambientales: Los RAEE contienen materiales peligrosos como metales pesados, plásticos tóxicos y productos químicos nocivos, que pueden contaminar el suelo, el agua y el aire si no se gestionan adecuadamente. Una gestión sostenible de los RAEE contribuye a minimizar estos impactos ambientales y proteger el entorno.
  3. Eficiencia en el Uso de Recursos: Muchos de los componentes de los dispositivos electrónicos son recursos no renovables y tienen un alto costo ambiental y económico asociado a su extracción y producción. Reciclar y reutilizar estos materiales permite conservar los recursos naturales y reducir la necesidad de extracción de nuevas materias primas.
  4. Imagen Corporativa y Responsabilidad Social: La adopción de prácticas sostenibles de gestión de RAEE puede mejorar la imagen corporativa de una empresa y demostrar su compromiso con la responsabilidad social y el cuidado del ambiente. Los consumidores valoran cada vez más a las empresas que demuestran un compromiso con la sostenibilidad.

A medida que aumenta la conciencia sobre la importancia de una gestión adecuada de los RAEE, la demanda de profesionales capacitados en esta área también está en aumento. De allí la necesidad de que las empresas dediquen parte de sus esfuerzos a la formación de su personal en los aspectos esenciales de esta responsabilidad gerencial.

Entre los beneficios de tomar esta decisión están:

  1. Conocimiento Especializado: La formación y capacitación especializada proporciona a los profesionales los conocimientos técnicos y legales necesarios para comprender los desafíos asociados con la gestión de RAEE lo que les permite aplicar las mejores prácticas en su lugar de trabajo.
  2. Cumplimiento Normativo: Las empresas pueden asegurarse de cumplir con las regulaciones locales, nacionales e internacionales relacionadas con la gestión de RAEE, minimizando así el riesgo de multas y litigios.
  3. Eficiencia Operativa: La formación de profesionales en gestión de RAEE permite a las empresas desarrollar procesos más eficientes para la recolección, clasificación, desmontaje y reciclaje de dispositivos electrónicos al final de su vida útil, lo que puede resultar en un ahorro significativo de costos.
  4. Responsabilidad Social Corporativa: La capacitación en gestión de RAEE refuerza el compromiso de la empresa con la responsabilidad social corporativa y mejora su reputación entre los consumidores, empleados y otras partes interesadas.

En esta era donde el uso de equipos y aparatos eléctricos y electrónicos es lo más común, no solo en las empresas sino también en la vida cotidiana, una gestión sostenible de los RAEE es esencial si deseamos minimizar su impacto ambiental, cumplir con las regulaciones y, en el caso de las empresas, fortalecer la imagen corporativa. Por ello es imperativo que estudiantes universitarios, profesionales, técnicos o cualquier persona que se desempeñe en espacios que tengan relación con este tipo de residuos, tengan los conocimientos necesarios para implementar prácticas efectivas de gestión y así contribuir al desarrollo sostenible.

En Vitalis Academy se ofrece una oportunidad de formación en este tema, que permite manejar las bases conceptuales y técnicas, para gestionar en forma más responsable y sostenible estos residuos. Más información a través del siguiente link: https://vitalis.net/talleres-vitalis/ o escribirnos a:  cursosvirtuales@vitalis.net

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(*) Director Ejecutivo Vitalis Venezuela. Líder de GIRH de Vitalis Iberoamérica. Vicepresidente de GWP Venezuela / AveAgua. Contacto: https://bit.ly/EduardoOchoaLinkedin

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¿A quién pertenecen los recursos comunes?

Luís Alejandro Padrino (*) @agua_ambiente

Los recursos comunes o recursos de propiedad común, son definidos como un conjunto de bienes o servicios, de carácter natural o antropógeno, que no son sujeto de propiedad privada, pero sí de sustracción o afectación particular, lo que puede causar externalidades que disminuyen la disponibilidad del bien o generan una alteración en la función del sistema ecológico o social.

De esta manera, los recursos comunes son limitados, siendo susceptibles al agotamiento y la decadencia por la intervención humana- sin control.

Una exploración critica disruptiva sobre los recursos comunes, es la planteada por el ecólogo estadounidense James Garrett Hardin en su ensayo La Tragedia de los Comunes publicado el 13 de diciembre de 1969, donde se ilustra como el crecimiento desmesurado de la población mundial es impulsado por el egoísmo individual y la competencia por el acaparamiento de recursos, sin importar los impactos negativos colectivos en lo social, económico y ambiental.

En efecto, los recursos comunes y en especial los ambientales tienden a ser subvalorados en cuanto a su importancia y sobrestimados en cuanto a su capacidad de regeneración o asimilación de los distintos contaminantes que liberamos al ambiente, por lo que existe la percepción de que son infinitos, inagotables y que pueden ser aprovechados sin efectos colaterales.

Los recursos comunes son la base económica de la sociedad desde sus inicios, pero con la industrialización, el fomento de modelos extractivistas y el incremento de la demanda de recursos como consecuencia del crecimiento demográfico, la presión sobre estos recursos va en aumento amenazando la sostenibilidad de la misma economía y bienestar social.

En este esquema depredador del ambiente, los factores políticos y de poder económico ejercen gran influencia en el mantenimiento de un status quo, donde paradójicamente las facciones más conservadoras desean imponer y mantener un modelo liberal de depredación de los recursos comunes.

Racionalizar la demanda de recursos comunes se debe convertir en uno de los principales objetivos para las políticas públicas, a fin de disminuir la sobreexplotación de los ecosistemas y la pérdida de calidad ambiental.

Es necesario generar moderación mediante la coerción, debido a que iniciativas basadas solo en la propaganda y apelar a la conciencia colectiva no genera resultados substanciales y eficaces, en su lugar medidas coercitivas fundamentadas en mecanismos fiscales como impuestos o en incentivos a la sostenibilidad -como los pagos por servicios ambientales-, pueden brindar mejores resultados en un plazo más corto. De esta manera, mediante la implantación de políticas públicas orientadas al reconocimiento del valor de los bienes y servicios ambientales se lograría una mayor racionalidad en el uso y aprovechamiento de los mismos.

Los recursos comunes no solo son un patrimonio y objeto de derecho de todas las personas del planeta, sino que son un patrimonio de la misma naturaleza.


*Profesional Asociado de Vitalis. CEO del Grupo Ambing, C.A.

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Tecnologías para la gestión y manejo ex situ de la biodiversidad

Por Lía Silva Muñoz (*)

La biodiversidad es la variedad de especies vegetales, animales, hongos y otros organismos, además de las áreas y ecosistemas donde estos seres vivos habitan.  Su manejo y conservación suele realizarse dentro de las áreas donde habita (in situ) o fuera de ellas (ex situ).

En el caso de la vegetación y la flora en general, su conservación ex situ puede promoverse por medio de jardines botánicos en donde se coleccionan plantas nativas, especies con potencial económico o de uso medicinal, así como especies que se encuentran amenazadas. Otra de las técnicas de conservación ex situ son los bancos de genes en campo, usados principalmente para especies maderables en grandes plantaciones a campo abierto para mantener su diversidad genética.

Los bancos de germoplasma también constituyen una exitosa técnica para la conservación ex situ donde se asegura la viabilidad de las semillas a mediano y largo plazo (10 a 20 años), bajo condiciones controladas de humedad y temperatura. El cultivo especializado en ambientes controlados es otra de las tecnologías usadas, y consiste en el cultivo de plantas tropicales o medicinales en invernaderos.

Existen además los laboratorios de cultivo de tejido, donde se llevan a cabo un conjunto de técnicas para almacenar de forma in vitro células o tejidos vegetales, y conservarlos lo más próximo a sus propiedades in vivo.

En cuanto a la conservación ex situ de la fauna, los zoológicos son los más populares a nivel mundial. En ellos se encuentran colecciones de animales de especies endémicas, amenazadas o en peligro de extinción, adecuando sus áreas lo más similar posible a su hábitat natural, apoyando el desarrollo de la investigación y conservación de las especies que resguardan, con el fin de aumentar su población y buscar su posible reinserción a sus hábitats.

Otra de las instalaciones más usadas para la conservación ex situ son los acuarios, para proteger especies acuáticas, así como la educación ambiental y la recreación de sus visitantes.

Además, existen los bancos de genes, en donde se resguarda material genético de espermatozoides, óvulos y embriones bajo ambientes controlados de humedad y temperatura, para posteriormente recurrir a la reproducción asistida.

México ha desarrollado diferentes proyectos para promover la conservación ex situ, y cuenta con diferentes bancos de germoplasma, entre los que destacan el Centro Nacional de Recursos Genéticos de la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), que resguarda semillas de especies nativas de México. Asimismo, existe el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), que promueve la investigación sobre la biodiversidad y la seguridad alimentaria.

De igual forma, en Chiapas existe un zoológico considerado como uno de los mejores a nivel Latinoamérica, en el que se resguarda únicamente fauna del estado. El ZooMat, localizado al sur de Tuxtla Gutiérrez, abarca 100 hectáreas de selva semi-húmeda, por lo que tiene una gran riqueza en biodiversidad de flora y fauna.

La conservación ex situ de la biodiversidad merece ser más conocida y valorada.

 

(*) Ing. Agroinsdustrial, (lia21lva@gmail.com)

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Ambiente, Planificación y Bases Fundamentales

Por Eduardo García (*)

En Venezuela existe un marco legal ambiental pionero en el continente con instituciones que sirvieron de referencia a muchos países para el establecimiento de su orden ambiental. Contamos con un soporte legal ambiental desde la Constitución Nacional hasta numerosas leyes y decretos que han servido en su momento para establecer los marcos técnicos y las mejores prácticas en muchos proyectos.

Lo anterior contrasta con lo que el ciudadano común puede ver en su día a día a lo largo del territorio nacional; sobreexplotación de recursos, mala calidad de vida por deficiencia de servicios, afectaciones diversas al ambiente que van en incremento, impunidad ante el daño ambiental, ausencia de políticas efectivas, uso de propaganda ambiental sin ningún tipo de resultados, falta de compromisos en el logro de metas ambientales y abundancia de proyectos realizados de manera expedita con la finalidad de satisfacer una necesidad a corto plazo o un compromiso político.

La cacería de proyectos de alto impacto económico de los últimos años en Venezuela por parte de empresas internacionales, gobiernos y políticos, desató la ejecución de obras colosales de muy alto costo monetario y ambiental para el país, sin que las mismas hayan llegado a su conclusión.

Se ha caído en un letal letargo que se ha acentuado por la sobreexplotación de recursos, la impunidad, el desconocimiento, el descontrol, la falta de respeto a las autoridades, la vergonzosa politización de los efectos ejercidos sobre el medio y su adjudicación a modelos económicos, así como el aumento exponencial de actividades responsables de incrementar diversos tipo de riesgos ambientales y sanitarios. Todo ello maquillado dentro de una política antrópica y errática que reproduce algo que llaman logros y metas en el más reciente documento consignado ante la Cumbre del Cambio Climático de París COP21. Mediante el uso de lineamientos ambiguos tras fachadas de una inverosímil fantasía de tintas iridiscentes, vacías y penosas, se evidencia la inexistencia en Venezuela de la más mínima lógica estadística en materia ambiental.

Para lograr todo lo anterior se deberá hacer una reconstitución de la institucionalidad a nivel ambiental, comenzando por el trabajo moral y el reanimo a los funcionarios de carrera a nivel nacional que los haga asumir el compromiso que conllevan con sus cargos, apoyar el resurgimiento de las instancias ambientales, la capacitación continua y la dotación.

 

(*)  Ing. Geólogo (UCV), Ing. Geotécnico (USB), MSc. Análisis Ambiental (Royal Holloway Reino Unido), se desempeña desde 2005 como director de Agencia Ambiental, es asesor del sector minero en Sur América.

Email: agenciaambiental@gmail.com

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Muchas celebraciones y pocos avances en el Día Mundial del Agua

Por Diego Díaz Martín, PhD. (*)

El Día Mundial del Agua se celebra con bombos y platillos, pese a que los gobiernos del mundo reportan muy pocos avances en su gestión.

Prueba de ello es el acceso al vital líquido, que si bien ha crecido levemente, aún persisten más de 663 millones de personas sin agua potable en el mundo, número que pudiera crecer debido a la débil inversión en el sector.

Adicionalmente, alrededor de 1800 millones de personas consumen agua contaminada, incrementándose los riesgos de adquirir enfermedades como cólera, fiebre tifoidea, hepatitis A, enterobiasis, poliomielitis, ascariasis, giardiasis, y amibiasis, entre otras.

En materia de saneamiento, al menos 2.365 millones de personas carecen de sistemas de tratamiento de sus aguas servidas o residuales, de las cuales, 106 millones están en América Latina.

La contaminación de los ríos sigue creciendo, comprometiéndose al menos 25% de estos cuerpos de agua en Africa y Latinoamérica, proporción que aumenta en Asia con casi 50% de sus ríos comprometidos por la contaminación.

Enfermedades relacionadas con la higiene y el agua, como la sarna, impétigo, tracoma, siguen creciendo, sumándose a la larga lista de enfermedades transmitidas por vectores de hábitat acuático como la filariosis, malaria, ceguera del río, fiebre amarilla y dengue, entre otras.

En materia de gobernabilidad, la falta de integridad y transparencia, sigue estando presente en muchos gobiernos del mundo, con lo cual se incrementan los costos de inversión de casi 50 mil millones de dólares para alcanzar las metas en materia de agua y saneamiento incluidos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En algunos países, inclusive, dicha corrupción puede llegar a desviar hasta 30% del presupuesto del sector, reduciendo el acceso al agua y disminuyendo la inversión en su saneamiento.

El agua es un derecho humano fundamental y debe ser respetado como tal.

Celebrar su día mundial ocultando los pocos avances de algunas naciones, es un acto apátrida e inmoral.

(*) Presidente y Fundador de VITALIS y ONGVitalis Latinoamérica. @ddiazmartin

Basura en Colombia

La participación ciudadana como solución al problema de la basura en Colombia

Foto Rosangela Blanco

 

Por Rosángela Blanco, @rosangelablanco (*)

En Colombia, específicamente en Bogotá, son notorios los mensajes en materia del cuidado a los recursos naturales y de la disposición adecuada de los residuos. De hecho, en muchos lugares se pueden observar estaciones de reciclaje.

Sin embargo,  ¿Solo se trata de marketing verde? ¿Realmente hay una solución sostenida y sostenible detrás de todo esto? ¿Se separan en el origen los residuos? ¿Esos residuos van a una disposición final adecuada?

Considero, como vecina, que la ciudad muestra una imagen de responsabilidad ambiental, y pareciera que no se ignoran estos temas. Sin embargo, observando más a profundidad, se evidencia una especie de divorcio entre las iniciativas, públicas o privadas, y la gente.

Las personas tienen que poder apropiarse de esas iniciativas. Es necesario que conozcan los detalles, que opinen, que las cambien si lo consideran, que participen y, por ende, que las cuiden y las mantengan.

Por ejemplo, una ventaja que tiene la ciudad, y que pudiera aprovecharse mucho más, es el sistema de más de 20 mil recicladoras, de los cuales muchos están organizados bajo la figura jurídica de cooperativas y articulados con el Programa Basura Cero de la Alcaldía Mayor de Bogotá.

Sin embargo, los recicladores tienen que meterse en la basura para recopilar los materiales que pueden ser reciclados, lo que implica más trabajo y menos eficiencia. Además, no es el deber ser.

Si logramos que la ciudadanía separe en el origen (hogares, oficinas), ese tímido 15% – 20% de residuos reciclados (según las cifras más positivas), podría aumentar exponencialmente y evitar que las 8000 toneladas diarias que produce la ciudad lleguen al relleno sanitario.

A los gobiernos: es la sociedad quien debe desarrollar las soluciones y la sociedad somos todos. No subestimen a la gente.

A las empresas: ustedes son parte importante de la sociedad, no una isla apartada de ella.

A los vecinos: participemos activamente, seamos ciudadanos, no seres pasivos.

 

(*) Licenciada en Educación, Especialista en Gestión Ambiental Empresarial.  Directora de VITALIS en Colombia.

 

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