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Efemérides – Vitalis

Reciclar no lo es todo, pero ayuda.

ImagePor Ing. Vladimir Valera (vvalera@vitalis.net). Director de Ecoeficiencia y Producción Limpia de VITALIS. Profesor de las Universidades Metropolitana y Simón Bolívar.

Son evidentes los beneficios ambientales y socioeconómicos que trae consigo el reciclaje de diferentes tipos de materiales, sin embargo pensar únicamente en él como estrategia para disminuir o evitar los impactos de la generación de residuos y desechos es un error total. La estrategia debe ser pensar primero en los mecanismos para reducir la generación de residuos y desechos, tanto a nivel de productor como a nivel de consumidor. Lamentablemente lo que observamos a diario son acciones tendentes únicamente al reciclaje, que como toda actividad humana, y dependiendo de las condiciones de cómo se realice, también puede tener sus impactos, como un mayor consumo energético, generación de otros contaminantes como dioxinas y furanos, o afectación de la salud de las personas ante la exposición a materiales peligrosos, solo por mencionar algunos efectos negativos.

Lo anterior es preocupante en un país como Venezuela, donde no existen políticas gubernamentales y metas claras a mediano y largo plazo, sobre la reducción de desechos y reciclaje de materiales, y donde las capacidades de las empresas que se dedican al reciclaje son bajas en comparación a la generación de desechos. Lo anterior ocasiona que muchos proyectos e iniciativas de reciclaje en el país no sean sustentables en el tiempo por falta de mercado. Esto nos debe hacer reflexionar sobre lo que debemos hacer y es pensar de manera integral, partiendo de la reducción de desechos, la recuperación de lo que irremediablemente se genere, su reuso o reciclaje.

Otra equivocación que generalmente se comete al hablar de reciclaje es pensar que todo lo que las personas realizan es reciclaje, y esto se debe aclarar.  El reciclaje comprende procesos de transformación físicos y/o químicos de los materiales, que luego pueden dar  origen, a través de otros procesos productivos, a bienes similares o distintos que los originales.

Es claro que para poder llegar al reciclaje, primero se debe pasar por los procesos de segregación, almacenamiento y recuperación de los residuos, actividades que realizan el común de las personas, pero que no necesariamente conduce a un reciclaje, ya que está la opción del reuso, es decir, utilizar nuevamente el residuo manteniendo su condiciones físicas originales, como por ejemplo, un envase de vidrio, o la recuperación de energía de los materiales a través de procesos como incineración, uso de biodigestores, entre otros.

Aún cuando en Venezuela no hay cifras oficiales sobre generación, composición y reciclaje de residuos y desechos, a pesar de unas cuantas iniciativas puntuales que se ha desarrollado de estimaciones de datos, no es temerario indicar en el país, siendo muy optimistas, se recupera, reusa o recicla menos de un 15% de los residuos que se generan a diario. Lo anterior nos sitúa en un contexto mucho más claro de la situación del reciclaje en Venezuela.

¿Qué necesitamos para mejorar el reciclaje o reuso de materiales en Venezuela?

Son muchos aspectos que estamos pendientes por resolver, sin embargo aquí se mencionan algunos pero sin intenciones de ser limitativos:

  1. Reglamentaciones más específicas de las leyes en torno a la segregación, recuperación, reuso y/o reciclaje, especialmente a nivel de ordenanzas municipales.
  2. Políticas gubernamentales serias que promuevan además de la reducción de la generación de desechos, el reuso y reciclaje de los diferentes residuos.
  3. Promover la creación de nuevas empresas públicas o privadas para el reciclaje de materiales.
  4. Incentivar el consumo de bienes que utilicen materiales reciclados a través de incentivos económicos o fiscales.
  5. Educación ambiental, entre otros.

Twitter: @valeram

Más info sobre reciclaje en: www.vitalis.net

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=79tGnxU3dfY&w=420&h=315]

Si se puede (a propósito del Día Mundial de las Playas)

por Dr. Diego Díaz Martín (*)

Foto: Carla Gabriela Díaz Giammarino

Hace un poco más de dos décadas me encontraba en FUDENA, con un equipo humano extraordinario, pensando que podíamos hacer para promover la conservación de los ambientes costeros. Recuerdo que le dije a mi jefe Glenda Medina, que teníamos la oportunidad de promover en Venezuela un día internacional para conservar las playas, y comenzamos a buscar ideas, hasta encontrarnos con la campaña de limpieza de costas del Center for Marine Conservation de los Estados Unidos, hoy conocido como Ocean Conservancy.

Confieso que al principio no fue fácil conceptualizar una jornada que centrara la atención nacional e internacional en torno a las playas, destino favorito por la mayoría de los venezolanos para vacacionar. Era tal la emoción que imaginaba muchas cosas, al punto que una compañera de la oficina decía que mi bombardeo de ideas simulaba en mi cabeza a una máquina de cotufas (palomitas de maíz).

No fue difícil entusiasmar a los primeros colaboradores en las costas de Falcón y Vargas, que sirvieron de prueba piloto para impulsar la primera jornada que titulamos “Día Internacional de las Playas”, donde participaron alrededor de 200 voluntarios en el año 1989.  21 años después, con más de 450 localidades, no sólo costeras, todas las organizaciones convocantes han logrado movilizar a más de 20 mil voluntarios.

Para un conservacionista convencido, la participación de la ciudadanía es fundamental. Nada hacemos con promover la conservación de los recursos naturales y el ambiente en general, sin la movilización de la gente que se apodera de las ideas, y participa activamente en la búsqueda de las soluciones a los principales problemas que les afecta.

Sin embargo, el desafío no es sencillo, pues parte importante de los 4.016 kilómetros de costas de Venezuela han sido consideradas basureros por un poco más de la mitad de los pobladores de este país que ocupan alrededor del 4% del territorio nacional, y afectan  alrededor del 90% de las zonas evaluadas, con diversos niveles de degradación.

Por ello, y sin dudas, un día que centre la atención sobre la importancia de las playas en el mundo, es una buena noticia, pues celebramos su existencia tal y como lo hacemos con la tierra, la biodiversidad, el ozono, y el ambiente en general, entre tantas otras efemérides. Sin embargo, ¿qué pasa el resto del año con estas playas? ¿Qué pasa el día siguiente del Día Mundial de las Playas?

La respuesta no es sencilla, y sin ser pesimista, que no es mi característica habitual, pudiera lucir sombría.

Más allá del inventario de los residuos y la extraordinaria movilización de los ciudadanos e instituciones públicas y privadas que logra FUDENA en su convocatoria anual, ambas acciones necesarias, los venezolanos debemos ampliar el horizonte de atención en nuestras costas durante todo el año, con proyectos y programas permanentes, que atiendas sus principales dificultades.

Compromisos como el Plan de Gestión Integrada de las zonas costeras, destacado por VITALIS en su web; el apropiado monitoreo de variables propias de los ecosistemas marino-costeros; el respeto de los territorios decretados como zonas protectoras; la protección de la biodiversidad y la preservación a perpetuidad de los Parques Nacionales y Refugios de Fauna Silvestre; el control de los usos y actividades en sus predios; y la ocupación responsable de estos ambientes, en función de su vocación y ordenamiento, son algunos de los temas pendientes en la agenda conservacionista que requieren especial atención.

Nada hacemos con limpiar las playas un día, si a partir del siguiente nos olvidamos de su conservación hasta el próximo año; el esfuerzo se pierde sin el debido acompañamiento de la continuidad y la concreción de resultados.

Hace 22 años me embarqué en la organización del primer Día Mundial de las Playas, acompañando por un extraordinario equipo humano, y durante varios años, por los primeros pasos de mis hijos y el absoluto apoyo de mi esposa, quienes se unían a las decenas de voluntarios que se transformaron en cientos y luego en miles, en todos los estados costeros, así como aquellas entidades de todo el país con ríos, lagos y/o lagunas.

El Día Mundial de las Playas es quizás la celebración ambiental más importante en recordación por parte de los venezolanos a nivel nacional. Por ello concluyo este relato con una sonrisa, parafraseando una expresión tantas veces usadas en diversos lugares del mundo, especialmente útil en esta oportunidad.  Si se puede.

Si se puede planificar con visión de futuro, contando con la gente como el principal protagonista de los esfuerzos de conservación. Si se puede promover el trabajo conjunto entre los gobiernos, las ONG y las empresas privadas, aunque en tiempos recientes, esta práctica no sea tan común. Si se puede movilizar a los medios a dejar sus agendas saturadas de noticias, para orientar su mirada hacia la naturaleza y sus necesidades de conservación. Si se puede soñar y trabajar con ilusión, pasión y convicción, para lograr algo que de alguna manera lleve tu firma, junto a la de cientos y miles de personas y organizaciones, que hoy en día asumen el Día Mundial de las Playas como su espacio para contribuir a la sustentabilidad. Si se puede; claro que sí.

(*) Presidente de VITALIS – Twitter: @Ddiazmartin, Email: ddiazmartin@vitalis.net

El Sol se encuentra subutilizado

El 27 de abril se celebró el Día Internacional del Sol para conmemorar su influencia vital en la tierra. Pese a su importancia, su enorme potencial es desaprovechado, pues la cantidad de energía solar que recibe la tierra en 30 minutos es equivalente a toda la energía eléctrica consumida por la humanidad en un año, y solo aprovechamos un pequeño porcentaje.

Uno de los países que cuentan con mayor cantidad de paneles solares en el mundo es Australia, y pese a ello, la producción real de energía solar en ese país no llega al 20% del total de su consumo interno. Esta historia se repite en muchos países del mundo, al punto quela ONG Internacional Greenpeace y la Asociación Europea de la Industria Fotovoltaica estiman que para el año 2030, sólo 10% de la energía consumida en el mundo provendrá del sol.

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