Día Mundial de las Playas ¿Suficiente? ¿Necesario?

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Conmemorando El Día Internacional de la Juventud

(*) Por Andrea Cuéllar Medina

El 12 de agosto fue establecido por la ONU como el Día Internacional de la Juventud, con el fin de “situar en primer plano, y ante la comunidad internacional, los problemas de los jóvenes y celebrar el potencial de la juventud como socios indispensables de la construcción de nuestra sociedad mundial.”

Desarrollo, paz y participación son los temas que desde hace cuatro décadas, más nos ha preocupado a la juventud. Y tenemos que enfatizar la importancia de la juventud porque somos 1.8 mil millones de jóvenes alrededor del mundo, de los cuales 90% se encuentra en países en vías de desarrollo.   

Conocemos bien los problemas que nos aquejan a los países en vías de desarrollo: corrupción, inequidad, falta de recursos, malas condiciones laborales, educación deficiente, falta de participación pública y muchos otros. La Agenda 2030 de las Naciones Unidas nos ha enseñado que todos los problemas están interrelacionados y son multifactoriales, por lo tanto, acciones en pro de solucionar estos problemas, impactan en otros. 

Es bien sabido que a los jóvenes les faltan oportunidades de empoderamiento y participación. Incluso se podría decir que se nos “discrimina” por falta de experiencia laboral, edad y nivel socioeconómico, y ni siquiera estamos considerando a las personas con discapacidad o gente indígena.

Claramente esto no quiere decir que otras generaciones no tienen problemas o que deberíamos dejar de quejarnos porque “ellos sufrieron lo mismo”. Simplemente en México se habla que, en 1938, un trabajador tenía mayor poder adquisitivo que hoy en día.

Como naciones, no podemos progresar si se siguen implementando las mismas soluciones y no se busca mejorar las condiciones de vida.

Hay que reconocer que han habido esfuerzos corporativos y gubernamentales para enfrentar el problema porque vemos más espacios de empoderamiento. Existe más vinculación con las escuelas, oportunidades como becarios, programas de capacitación, entre otros. No obstante, estos esfuerzos no son suficientes.

Va más allá de contratar a las personas que tienen una carrera y darles un buen salario. Necesitamos espacios donde haya inclusividad, diversidad y colaboración.

No es lo mismo integrar a jóvenes laboralmente si no se les considera para la toma de decisiones, no hay espacio de crecimiento y desarrollo.   

Este tema va más allá de la Responsabilidad Social. Todos somos corresponsables de los problemas mundiales y locales y depende de nosotros realmente no dejar a nadie atrás. Aprovechemos la tecnología, la educación y cualquier espacio para generar conciencia. Un problema multifactorial no puede resolverse sin la participación de la ciudadanía, organizaciones de la sociedad civil, gobiernos, academia y negocios.

Si eres joven, este es un llamado para que no esperes para ser invitado a participar, sino que te insertes en distintos espacios de acuerdo con tus intereses. Si eres adulto, te invito a que reflexiones qué estás haciendo tú para aportar a esta situación.   Hay que responsabilizarnos y darnos cuenta que los problemas mundiales, también nos afectan a nosotros.

Recordemos: “La responsabilidad es algo más que ser un buen ejemplo para otros. Es dar lo mejor de nosotros a diario, sin esperar a cambio nada más que la propia satisfacción de haber vivido en consonancia” (Anónimo)

En Vitalis creemos firmemente en el papel fundamental de los jóvenes por el cambio y es por ello que dedicamos esfuerzos para su formación ¿Quieres conocer parte de estos esfuerzos? Aquí te dejamos dos ejemplos: Programa de Formación de Jóvenes Emprendedores Juveniles y el Programa de Jóvenes por el Cambio en favor de la Gestión Integrada de Recursos Hídricos

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(*) Licenciada en Pedagogía y Maestra de Responsabilidad Social. Líder del área de Responsabilidad Social en Vitalis. Voluntaria en UNITE 2030, World Merit. https://www.linkedin.com/in/andrea-cu%C3%A9llar-medina-9999b4164/ o https://twitter.com/AndreaCuellarM5.

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Impacto ambiental del comercio marítimo

Por Herlinda Coronado (*)

En la reciente conmemoración de la semana del Medio Ambiente, quisimos aprovechar la oportunidad para escribir un poco acerca del impacto ambiental que tiene el comercio marítimo en nuestra naturaleza, ya que no  solo se trata de la contaminación en los océanos, que evidentemente son los más afectados. Estamos hablando también de la contaminación del aire, de las costas, de la pérdida de especies de fauna y flora, tanto marítimas como terrestres, causando en todos ellos daños irreversibles. A esto se suman las terribles consecuencias económicas, que afectan directamente a pueblos o ciudades quienes desarrollan como economía primaria el turismo y/o la pesca.

Dentro de los accidentes más comunes a nivel global, tenemos:

  • Los derrames e incendios de barcos petroleros
  • Encallamientos de buques que transportan ganado
  • Hundimientos
  • Colisiones

Ejemplo de ellos son el reciente encallamiento del Carguero Ever Given, después de una semana en el Canal de Suez, y los incendios del portacontenedores en el Golfo de Sri Lanka, que afectaron 80 kilómetros del litoral de las costas de ese país, siendo catalogado como el desastre ecológico de mayor relevancia nacional, con el hundimiento de miles de litros de ácido nítrico, así como más de miles de contenedores cargados de materias primas plásticas.  Por último, el incendio del buque militar iraní que finalmente se hundió en el Golfo de Omán, cuyas causas aún están siendo investigadas.

El agua, el aire, el suelo, la fauna y la flora, son terriblemente afectados por la contaminación de químicos líquidos (como el ácido nítrico y el petróleo) y sólidos (plásticos, metales y descomposición de cuerpos biológicos, entre otros), sin dejar de mencionar por supuesto las emisiones de CO2 que son incorporadas a la atmósfera producto de los incendios.

Las preguntas que nos plantean estas terribles tragedias son: ¿Qué hacer? ¿Cómo contribuir de manera eficiente al rescate de los diferentes ecosistemas afectados? ¿Son las políticas internacionales lo suficientemente efectivas para castigar a los responsables por los daños ambientales? ¿Son suficientes las campañas en redes sociales y medios de comunicación para activar a la colectividad a tomar acciones que permitan revertir los daños?

Estas interrogantes, y muchísimas más, son las que nos impulsan a participar de forma activa en la creación de contenidos que nos permitan promover, de manera eficiente y efectiva, la importancia de organizarnos como sociedad para exigir a los gobiernos locales, nacionales y organismos internacionales, un incremento en los programas y presupuestos, además de exigir la aplicación de sanciones, que nos lleven a recuperar nuestros océanos del impacto que estos accidentes están causando a los recursos naturales.

¿Nos acompañas a hacerlo posible?

Vitalis ejerce actualmente la presidencia de la Asociación Venezolana del Agua (AveAgua GWP Venezuela) donde puedes encontrar más información sobre este tema

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(*) Ingeniero Forestal de la Universidad de Los Andes, Mérida-Venezuela. Especialista en Transporte y Comercio Internacional  y Colaboradora de Vitalis Canadá.

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Financiamiento de proyectos ambientales y sociales: La Banca Ética.

Por María Blanca Fernández (*)

Los foros mundiales que se preocupan por impulsar el desarrollo sostenible, frecuentemente nos anuncian que estamos muy lejos de lograrlo, que debemos hacer mayores esfuerzos y utilizar más y más nuestra imaginación así como nuestros recursos para desarrollar proyectos que impulsen el respeto por el ambiente, el desarrollo económico sostenible y la justicia social. Todas las iniciativas que se orienten a atender esas demandas requieren indudablemente de financiamiento.  

Ningún actor mejor preparado para asistir en ese sentido que la Banca Ética. Esta organización está constituida por entidades financieras que incorporan a su propia naturaleza fundacional el concepto de rentabilidad social.

Podemos definir la Banca Ética como aquella que desarrolla su actividad de forma transparente y con criterios éticos, sociales y medioambientales, cuyo objetivo fundamental es contribuir al bienestar general de la sociedad y al desarrollo sostenible.

La Banca Ética se compromete a utilizar los recursos depositados por sus clientes según criterios de carácter social, medioambiental y ético, además de, por supuesto, criterios de eficiencia y rentabilidad económica, ya que se rige por las mismas regulaciones que la banca tradicional.

Las características fundamentales de la Banca Ética son:

  • Participación social, que se traduce sobre todo en la posibilidad de seleccionar el destino de las inversiones en función no sólo de criterios de rentabilidad, sino también en función de las inquietudes sociales y ambientales de los ahorristas e inversores.
  • La gestión eficaz y profesional de su actividad.
  • La transparencia como valor fundamental en la gestión administrativa y los procesos de toma de decisiones, y especialmente en el otorgamiento de créditos.
  • La existencia de un Código Ético explícito que rija el proceso de toma de decisiones.
  • Las garantías exigidas para la obtención de préstamos, que son distintas a las de la banca tradicional.  La más importante de ellas es el aval técnico, es decir, la propia viabilidad del proyecto a financiar.
  • Su objetivo es desarrollar relaciones comerciales justas y favorecer una cultura de respeto y promoción del ambiente.

Los bancos que siguen estos principios y que se enmarcan dentro de la Banca Ética, contrario a lo que se puede creer, no han nacido recientemente.  Pueden identificarse bancos éticos desde 1923 año en el que se conforma el Sozialwirtschaft Bank en Alemania. Otros ejemplos son el Triodos Bank que opera en muchos países de Europa se creó en 1980; Fiare en 2003 en el País Vasco y luego se une a la Banca Popolare Ética, que a su vez nació en 1998 en Italia. La Nef surgió en 1988 en Francia. El Unity Trust Bank se fundó 1984, el Charity Bank en 2002, ambos en el Reino Unido. El Merkurbank, en 1985 en Dinamarca, Ekobanken en Suecia en 1998, la Coop57 en 1995 en España y Oikocredit en 1975 en Dinamarca.

Claramente, Europa es pionera en el desarrollo de la Banca Ética, pero existen esfuerzos interesantes en Estados Unidos donde surgió en el siglo XIX y también en América Latina como Bancolombia, Banco Sol y muchos otros que atienden proyectos cooperativos y regionales.

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(*) Ingeniero Mecánico de la Universidad Metropolitana de Caracas, Venezuela. PhD. en Proyectos de Ingeniería por la Universitat Politécnica de València. Amplia experiencia docente y en investigación en el tema de Ecoeficiencia relacionado con las PyMEs y la Administración Pública. Colaboradora de Vitalis España

Si quieres saber cómo tu empresa u organización puede crear una iniciativa con impacto social, conoce nuestros programas de Responsabilidad Social haciendo clic aquí.

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Contaminación Electromagnética: enemigo silente.

Por Diego Díaz Martín. PhD (*) @DDiazMartin


Cada 24 de junio se celebra el Día Internacional contra la Contaminación Electromagnética, con la finalidad de centrar la atención internacional en torno a las causas y posibles riesgos derivados de la exposición excesiva a las radiaciones del espectro electromagnético, un enemigo silente que debe ser conocido, estudiado y prevenido.

Denominada por algunos como electrosmog, polución magnética o electropolución, la contaminación electromagnética podría definirse como las emisiones generadas por uno o varios focos electromagnéticos, de una misma fuente o frecuencia, o de distintos orígenes y bandas, cuyos efectos sinérgicos supuestamente representan un riesgo para los seres humanos, al igual que el resto de los seres vivos.

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) no afirma ni subestima las consecuencias de este tipo de contaminación (al no contarse con estudios científicos suficientemente concluyentes), son ampliamente reconocidos por diversos autores sus posibles efectos:

  • Incremento del riesgo de diversos tipos de cáncer, dados los efectos de la radiación en el ADN.
  • Posible aumento de la fatiga física que deriva en problemas neurológicos como temblores, irritabilidad o migraña, entre otros.
  • Probable alteración de ciclos y funciones reproductivas, incluyendo riesgos de infertilidad y disminución de la libido.
  • Potencial afectación del sistema inmunológico, reduciendo la capacidad de defensa de los seres vivos ante distintas enfermedades.

Entre las fuentes de contaminación electromagnética se encuentran:

  • Líneas de alta tensión.
  • Subestaciones eléctricas.
  • Radares.
  • Antenas de relefonía.
  • Antenas de radio o televisión
  • Conexiones Wifi.
  • Centros de transformación.
  • Conexiones WLAN.
  • Conexiones de Bluetooth.
  • Microhondas y otros electrodomésticos.

Tomando en consideración el principio de precaución internacional, también llamado de cautela, que respalda la adopción de medidas protectoras ante las sospechas fundadas de que ciertos productos o tecnologías crean un riesgo para la salud pública o el medio ambiente (sin que se cuente todavía con una prueba científica definitiva), seguidamente comparto algunas acciones que podríamos emprender, para disminuir los posibles riesgos de la contaminación electromagnética. Entre ellas:

1. Evita cargar el teléfono móvil o celular encima. Estos equipos están transmitiendo y recibiendo información electrónica constantemente, y ¿sabes que?, ¡sus radiaciones atraviesan permanentemente tu cuerpo!

2. Si tienes el router de WIFI o conexiones WLAN cerca de ti, evita mantenerlas encendidas mientras duermes. De ser posible, mantenla siempre lo más alejado de los lugares de casa en donde pases más tiempo. Desconecta toda la red eléctrica de alrededor de las camas y nunca duermas con la televisión encendida.  No te expongas de más a las radiaciones electromagnéticas.

3. Si vives cerca de líneas de transmisión, subestaciones eléctricas y/o radares, asegúrate de proteger tu vivienda de su electromagnetismo. Podrías considerar pinturas de blindaje, textiles protectores, aislantes magnéticos, mallas de blindaje, películas adhesivas y tomas de tierra, entre otros. Consulta a un experto para encontrar la mejor opción.

4. Siempre que sea posible, coloca los electrodomésticos contra paredes que den al exterior. De esta manera, la radiación emanará hacia fuera y evitaremos que la contaminación se quede retenida en las estancias interiores.

5. Desconecta todos los equipos que no están en uso, reduce el uso de aire acondicionado, evita el uso de materiales como moqueta, encimeras y algunos tejidos que también son fuente de estática y/o de radiación electromagnética.

6. Por más cómodo que estés, evita apoyar tu laptop o tablet sobre tus piernas, poner el celular debajo de la almohada, y mucho menos, ponerlo cerca del pecho o de tus órganos sexuales. Estarías creando un bombardeo electrónico innecesario sobre partes muy sensibles.

Con el avance tecnológico, la contaminación electromagnética es un enemigo silente que todos tenemos cerca y que sigue avanzando sin que hagamos nada para detenerla.

Es momento de informarnos, actuar y de evitar sus posibles consecuencias.


(*) El Doctor Diego Díaz Martín es Biólogo, Master en Gerencia Ambiental y Doctor en Proyectos de Ingeniería Ambiental. Es Presidente y Fundador de Vitalis. Síguelo en sus redes sociales para más informaciones como esta: @DDiazMartin

Beautiful scenery of Phragmites plants by the sea with a swimming pelican in background at sunset

Nuestro Patrimonio Natural en Peligro de Extinción

(*) Maritza Acuña Herrera

Un país que posee riquezas en suelo, clima y biodiversidad, debería ser considerado un País Patrimonial.

Venezuela, como pocos países y como dice la canción, tiene desierto, selva, nieve y espectaculares costas; cuenta con el humedal más grande de América del Sur, el Lago de Maracaibo; el tercer río más caudaloso de Sudamérica, el Orinoco; la caída de agua más alta del mundo, el Salto Ángel; además de especies vegetales y faunísticas endémicas. Pero su mayor patrimonio es su gente.

Preservar la biodiversidad de nuestro país es fundamental para el bienestar de la humanidad. Con el apoyo de la Convención del Patrimonio Mundial, los sitios naturales más importantes gozan de reconocimiento internacional y de la asistencia técnica y económica para combatir amenazas como la tala indiscriminada para hacer cultivos, la introducción de especies exóticas y la caza furtiva. 

En 1872, las naciones comenzaron a manifestar su interés por la preservación de áreas naturales debido al alto valor que tienen sus riquezas, así como su gran diversidad biológica y escénica. Ese año, en los EEUU, se decreta el primer parque nacional del mundo: el Parque Nacional de Yellowstone, conocido por ser el hogar de los osos grizzly, identificado por el tradicional Oso Yoggy de los comics.

Este hecho sirvió de ejemplo para que los países promovieran la creación de parques nacionales u otras categorías de protección, que resguardaran legalmente extensas áreas singulares de su territorio.

En Latinoamérica, inicia Argentina, en 1922 con el Parque Nacional Nahuel Huapi; Chile, en 1925 establece el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales y Brasil en  1937 crea el Parque Nacional de Itatiaia, en Río de Janeiro. Ese mismo año, en Venezuela  se funda el Parque Nacional Rancho Grande, hoy denominado Henri Pittier.

De los 206 Patrimonios Naturales del Mundo, Venezuela cuenta con 43 Parques Nacionales y  36 monumentos naturales.

Desde hace unos años los ambientalistas han expresado su preocupación por las evidencias de invasiones, tala y explotación minera de las áreas protegidas nacionales. 

La legislación venezolana tiene alrededor de 19 leyes y 21 decretos que tipifican las acciones que pueden, de una u otra manera, tener un impacto en el ambiente. La Constitución Nacional, señala expresamente que “Todas las actividades susceptibles de generar daños a los ecosistemas deben ser previamente acompañadas de estudios de impacto ambiental y socio cultural”, no solo por destruir los suelos y contaminar el agua, sino también por amenazar la biodiversidad. Sin embargo, la mayoría de nuestros parques y monumentos están en peligro, no solo por la minería sino también por invasiones, explotación de sus espacios, destrucción de la capa vegetal y la impunidad de los que comenten delitos ambientales en esos espacios.

El Parque Nacional Canaima, Patrimonio Natural de la Humanidad, declarado por la UNESCO en 1994, está siendo impactado por la minería ilegal, con consecuencias negativas como la pérdida de hábitats de especies animales y vegetales, erosión de los suelos, contaminación de las aguas y deforestación. Sin dejar a un lado los efectos para la salud de las poblaciones indígenas y los mineros ilegales, al entrar en contacto con las sustancias usadas para la extracción de los minerales del suelo.

Recientemente, se evidenciaron derrames petroleros en el Parque Nacional Morrocoy. Un grupo de ecologistas en Falcón aseguran que estas acciones afectaron los pocos arrecifes que existen, así como a la fauna en tierra. Pero no solo ocurre en la zona costera de los estados Falcón y Carabobo, sino también en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, en el estado Zulia.

Es necesaria y urgente la vigilancia permanente para el resguardo de los Parques Nacionales y Monumentos Naturales del país. Estos son refugios de la biodiversidad nacional y es deber del Estado brindar todas las medidas para su protección. 

Si quieres saber más sobre el tema de patrimonio natural puedes revisar los artículos “Los Paisajes culturales para la memoria” y “Los jardines botánicos y su importancia patrimonial

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(*) PhD en Educación Ambiental. Con 20 años de experiencia docente en enseñanza de las ciencias y su didáctica. ExDirectora del Museo de Ciencias Naturales de Caracas. Colaboradora de Vitalis dentro de la Agenda Educación Ambiental y Ciudadanía. @maritzacuna

Jardines Botánicos - Blog ONG Vitalis

Los Jardines Botánicos y su importancia patrimonial

Por Cecilia Gómez Miliani (*) @cecigomezmi

Las plantas constituyen los cimientos de la vida en la Tierra. Sin ellas no podríamos sobrevivir. De las plantas obtenemos alimentos, fibras para nuestros vestidos, medicinas, materiales de construcción, y también sombra, oxígeno, belleza; además son el hábitat de numerosas especies de fauna. Ellas forman parte de nuestro patrimonio natural, de la herencia de la que somos responsables todos los ciudadanos, que debemos administrar adecuadamente para que pueda ser disfrutada por todas las generaciones, las presentes y las futuras.

Como una situación ideal, todas las plantas deberían ser conservadas en sus ambientes naturales (conservación in situ), a través de sistemas de áreas protegidas como los parques nacionales y monumentos naturales, así como los pulmones boscosos al interior o en el borde de las ciudades. Como complemento a la acción de conservación in situ, representantes de las poblaciones deben ser mantenidas fuera de sus ambientes naturales (conservación ex situ) en los jardines botánicos, arboretos o en bancos genéticos de campo; se pudieran incluir aquí los parques y áreas verdes urbanas.

Haciendo referencia a los jardines botánicos, a estas organizaciones se les han asignado cuatro propósitos fundamentales:

  • Conservación de las especies de plantas de una región, especialmente las que tienen algún grado de amenaza, las endémicas o las de interés económico
  • Investigación sobre esas plantas: usos, fenología, distribución, grado de conservación
  • Educación, a todos los niveles y en todas sus formas, dirigida a todos los públicos.
  • Recreación, como lugares para el esparcimiento, el relax y la contemplación.

Estos deben llevarse a cabo en forma conjunta para que sus resultados sean realmente efectivos.

Se estima que a nivel mundial existan 300.000 especies de plantas, cuya diversidad en cuanto a número de especies diferentes es mayor en las zonas tropicales. Por otra parte, la Organización para la Conservación en Jardines Botánicos (BGCI por sus siglas en inglés) registra en sus bases de datos 3.695 instituciones botánicas (entre jardines botánicos, herbarios, arboretos, centros de conservación), distribuidas a lo largo del mundo, y dedicadas, con mayores o menores recursos financieros y de capital humano, a cumplir con las labores que le son inherentes.

Los jardines botánicos sirven, en su función más importante,  para custodiar nuestro patrimonio natural vegetal. Pero por otra parte, son espacios dentro de nuestras ciudades que conectan a los ciudadanos con la naturaleza. Tal vez pueden representar una de las únicas oportunidades para los habitantes urbanos de visitar una zona natural o seminatural situada en su región.

Por otra parte son numerosos los jardines botánicos, que en su condición de espacios construidos, también constituyen bienes materiales catalogados como patrimonio cultural urbano, en razón, tanto de su diseño paisajístico, como de sus componentes arquitectónicos y funcionales. Estas condiciones justifican su apreciación y gestión como áreas de referencia y significado invalorables para la memoria colectiva.

Estos tres aspectos resumen su importancia patrimonial.

Para saber más sobre los jardines botánicos puedes leer el artículo “Jardines Botánicos y Biodiversidad” o pedir información sobre nuestro curso en línea a info@vitalis.net

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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, Magister en Gerencia Ambiental y Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales. Docente Jubilada de la Universidad Ezequiel Zamora (Barinas, Venezuela). Líder Global de Contenidos Digitales y Directora del Campus Virtual de Vitalis – cgomez@vitalis.net

Los paisajes culturales para la memoria Vitalis Blog

Los paisajes culturales para la memoria

(*) Por Militza Correa-Viana

En 1876, después de un largo destierro, Juan Antonio Pérez Bonalde (1846-1892), máximo exponente de la poesía lírica venezolana, logró regresar al país. Durante la travesía en barco desde New York, su ensoñación al imaginar el paisaje caraqueño, inspiró “Vuelta a la Patria”, su obra más famosa.

El poeta no empleó términos técnicos para describir una formación montañosa rectilínea de origen tectónico y evolución morfodinámica compleja, cuya culminación topográfica corresponde al pico Naiguatá (2763 m.s.n.m). Una serranía que constituye un bloque levantado o “horst” que cae abruptamente al mar en su vertiente levantina, mientras que al sur está asociado al graben o valle intramontano, que moldeado por el río Guaire originó las limitadas áreas sedimentarias planas donde se fundó Caracas.

Pérez Bonalde recurrió al símil como recurso literario y dibujó este paisaje a través de sus recuerdos, inmortalizando la montaña y el valle en su verso:

Caracas allí está; vedla tendida

A las faldas del Ávila empinado

Odalisca rendida a los pies del Sultán enamorado

Hoy el cerro Ávila (Parque Nacional Waraira Repano) sigue imponente, indicando el norte franco e integrado a una urbe dinámica, intervenida, caótica, desbordada de sus propios límites naturales y densamente ocupada tanto en términos demográficos, como constructivos y funcionales. Es así como la cordillera montañosa y la ciudad son inseparables, formando en su conjunto, un paisaje cultural imposible de ser leído y valorado el uno sin el otro.

Los paisajes culturales son expresiones visibles del espacio geográfico, objetos de interés para la ciencia y el arte, no sólo por sus condiciones físico-naturales de emplazamiento, sino también por los componentes humanos, los valores y las relaciones socio-culturales y afectivas que los originaron, estructuraron, caracterizan y mantienen vivos.

Se trata de creaciones únicas, que muestran las conexiones históricas de las sociedades con su entorno. Por ello, en cada paisaje cultural se identifican símbolos, se leen códigos y se observan signos que generan percepciones, sensaciones y sentimientos individuales y colectivos.

Las razones expuestas determinaron que en 1992, UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) consagrara los paisajes culturales como valores patrimoniales y en tal sentido promueve una gestión orientada a su conservación basada en: acciones de protección legal (conjuntos y componentes individuales), ordenamiento territorial y urbano de usos y actividades, restauración y rehabilitación de objetos materiales y áreas, programas técnicos de investigación, documentación cartográfica y visual, programas educativos y de sensibilización, recopilación y divulgación del patrimonio inmaterial asociado, programas de prevención y defensa contra riesgos, entre otros.

En el marco del desarrollo sostenible, estamos obligados a preservar los paisajes culturales y asegurar la transferencia de su carga afectiva e identitaria a las generaciones futuras.

¿Quieres saber más sobre lo que hace Vitalis en favor del patrimonio natural y cultural? Escríbenos a info@vitalis.net

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(*) Geógrafa, especialista en Gestión Ambiental. Actualmente se desempeña como Líder Global de Sustentabilidad de Vitalis, con énfasis en los Objetivos de Desarrollo Sustentable. mcorrea@vitalis.net

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Economía circular: ¿Por qué se habla tanto de ella y cómo impulsarla?

Por Antonio Veiga (*)

La “Economía Circular” es una propuesta político-educativa emanada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para lograr el desarrollo mundial en bucle.

Aunque no se puede señalar su inicio referido a una única fecha y a un único autor, podemos decir que a partir de la evolución del pensamiento en torno a la educación ambiental y a los planteamientos del informe “Nuestro Futuro Común” (1987), la  economía circular se consolidó como un factor de responsabilidad social. Actualmente su significado permea transversalmente los 17 objetivos del desarrollo sostenible (ODS) acordados en 2015 a través de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Se trata de una hoja de ruta que los estados y gobiernos nacionales deben seguir hasta 2030 en referencia al flujo de los materiales usados por la sociósfera y su gestión con respecto a la ecósfera.

Consolidar el desarrollo mundial en bucle supone en primer lugar comprender que el modelo actual es “lineal”, propio de una sociedad de consumo con una maquinaria comercial que vende productos y servicios como “necesarios” para la calidad de vida de las personas, pero cuyos orígenes y destino final desconocemos.

En nuestra vida cotidiana se observa que una vez dañados, los equipos como teléfonos celulares y electrodomésticos terminan en gavetas, armarios o trasteros. Igualmente, después de un solo uso, se descartan empaques, bolsas de supermercado, vasos, botellas plásticas, contenedores de comida y una larga lista de materiales plásticos y sintéticos.

Este estilo de consumo es propio de una sociedad irresponsable que ignora los impactos ambientales asociados con las fases del proceso lineal de extracción de la materia prima, su transformación, comercialización y disposición final. Lamentablemente esta conducta se está revirtiendo sobre nosotros mismos, afectando la calidad del agua, contaminando el aire, alterando los suelos y peor aún contribuyendo al temido “cambio climático”.  

¿Cómo impulsamos entonces la economía circular? ¿cómo lograr que el ciudadano común sea consciente de que con sus acciones individuales puede contribuir a solucionar los problemas ambientales y “torcer” la linealidad? Para ello debemos consolidar una cultura social fundamentada en actuaciones tales como el consumo responsable, la “basura cero”, las economías locales vibrantes y demás iniciativas sostenibles para disminuir nuestra huella ambiental.

Muchos ciudadanos del mundo cada día adoptan nuevas prácticas, destacando entre otras, la donación de ropa en desuso, la reparación y venta de artefactos aún utilizables, la preparación de composteros caseros, la horticultura vertical, la reutilización de materiales para arte urbano y la fabricación de juguetes artesanales.

De igual manera, en favor de la economía circular, existen tutoriales y canales en YouTube, grupos organizados de acciones para intercambiar materiales en Facebook, propuestas interesantes de arte urbano y otras creaciones visuales por Instagram, denuncias constantes sobre delitos ambientales por Twitter y Blogs, que son espacios abiertos para comunicar, sensibilizar y educar.

No obstante el trabajo realizado en los medios digitales, las experiencias aún lucen dispersas y desconectadas. Por esta razón y para cerrar la brecha, es esencial gestionar una red social abierta, inclusiva, que permita mostrar las experiencias individuales y colectivas, con la posibilidad de conectar voluntades, acciones, intereses y eventos entre otros.

Es momento de sumar y construir un círculo virtuoso con todos estos esfuerzos desde la web, algo similar a una gran red que sea un híbrido entre Wikipedia de la economía circular con FaceBook, adicionado con una plataforma de intercambio de materiales tipo “Mercado Libre” para que las personas también ejecuten emprendimientos con interés comercial ¿Será posible? Habrá que intentarlo.

Si quieres saber más sobre el consumo ético te invitamos a leer el artículo de nuestro Director de Comunicaciones, David Mendoza, “El consumo ético, manual práctico para ser un consumidor más responsable” y ampliar tu opinión con esta de nuestro Director de Economía Circular, Antonio Franyutti, “La transición de la economía lineal hacia la economía circular: un cambio radical en los patrones y hábitos de consumo

(*) Doctor en Educación Ambiental, Magister Manejo de Recursos Naturales Renovables. Ingeniero Agrónomo. Docente-Investigador Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora, Venezuela. https://www.linkedin.com/in/dr-antonio-veiga-docente-investigador-84529972/

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