Los Jardines Botánicos y su importancia patrimonial

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Los paisajes culturales para la memoria Vitalis Blog

Los paisajes culturales para la memoria

(*) Por Militza Correa-Viana

En 1876, después de un largo destierro, Juan Antonio Pérez Bonalde (1846-1892), máximo exponente de la poesía lírica venezolana, logró regresar al país. Durante la travesía en barco desde New York, su ensoñación al imaginar el paisaje caraqueño, inspiró “Vuelta a la Patria”, su obra más famosa.

El poeta no empleó términos técnicos para describir una formación montañosa rectilínea de origen tectónico y evolución morfodinámica compleja, cuya culminación topográfica corresponde al pico Naiguatá (2763 m.s.n.m). Una serranía que constituye un bloque levantado o “horst” que cae abruptamente al mar en su vertiente levantina, mientras que al sur está asociado al graben o valle intramontano, que moldeado por el río Guaire originó las limitadas áreas sedimentarias planas donde se fundó Caracas.

Pérez Bonalde recurrió al símil como recurso literario y dibujó este paisaje a través de sus recuerdos, inmortalizando la montaña y el valle en su verso:

Caracas allí está; vedla tendida

A las faldas del Ávila empinado

Odalisca rendida a los pies del Sultán enamorado

Hoy el cerro Ávila (Parque Nacional Waraira Repano) sigue imponente, indicando el norte franco e integrado a una urbe dinámica, intervenida, caótica, desbordada de sus propios límites naturales y densamente ocupada tanto en términos demográficos, como constructivos y funcionales. Es así como la cordillera montañosa y la ciudad son inseparables, formando en su conjunto, un paisaje cultural imposible de ser leído y valorado el uno sin el otro.

Los paisajes culturales son expresiones visibles del espacio geográfico, objetos de interés para la ciencia y el arte, no sólo por sus condiciones físico-naturales de emplazamiento, sino también por los componentes humanos, los valores y las relaciones socio-culturales y afectivas que los originaron, estructuraron, caracterizan y mantienen vivos.

Se trata de creaciones únicas, que muestran las conexiones históricas de las sociedades con su entorno. Por ello, en cada paisaje cultural se identifican símbolos, se leen códigos y se observan signos que generan percepciones, sensaciones y sentimientos individuales y colectivos.

Las razones expuestas determinaron que en 1992, UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) consagrara los paisajes culturales como valores patrimoniales y en tal sentido promueve una gestión orientada a su conservación basada en: acciones de protección legal (conjuntos y componentes individuales), ordenamiento territorial y urbano de usos y actividades, restauración y rehabilitación de objetos materiales y áreas, programas técnicos de investigación, documentación cartográfica y visual, programas educativos y de sensibilización, recopilación y divulgación del patrimonio inmaterial asociado, programas de prevención y defensa contra riesgos, entre otros.

En el marco del desarrollo sostenible, estamos obligados a preservar los paisajes culturales y asegurar la transferencia de su carga afectiva e identitaria a las generaciones futuras.

¿Quieres saber más sobre lo que hace Vitalis en favor del patrimonio natural y cultural? Escríbenos a info@vitalis.net

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(*) Geógrafa, especialista en Gestión Ambiental. Actualmente se desempeña como Líder Global de Sustentabilidad de Vitalis, con énfasis en los Objetivos de Desarrollo Sustentable. mcorrea@vitalis.net

Close up of crystal globe resting on grass in a forest - environ

Economía circular: ¿Por qué se habla tanto de ella y cómo impulsarla?

Por Antonio Veiga (*)

La “Economía Circular” es una propuesta político-educativa emanada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para lograr el desarrollo mundial en bucle.

Aunque no se puede señalar su inicio referido a una única fecha y a un único autor, podemos decir que a partir de la evolución del pensamiento en torno a la educación ambiental y a los planteamientos del informe “Nuestro Futuro Común” (1987), la  economía circular se consolidó como un factor de responsabilidad social. Actualmente su significado permea transversalmente los 17 objetivos del desarrollo sostenible (ODS) acordados en 2015 a través de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Se trata de una hoja de ruta que los estados y gobiernos nacionales deben seguir hasta 2030 en referencia al flujo de los materiales usados por la sociósfera y su gestión con respecto a la ecósfera.

Consolidar el desarrollo mundial en bucle supone en primer lugar comprender que el modelo actual es “lineal”, propio de una sociedad de consumo con una maquinaria comercial que vende productos y servicios como “necesarios” para la calidad de vida de las personas, pero cuyos orígenes y destino final desconocemos.

En nuestra vida cotidiana se observa que una vez dañados, los equipos como teléfonos celulares y electrodomésticos terminan en gavetas, armarios o trasteros. Igualmente, después de un solo uso, se descartan empaques, bolsas de supermercado, vasos, botellas plásticas, contenedores de comida y una larga lista de materiales plásticos y sintéticos.

Este estilo de consumo es propio de una sociedad irresponsable que ignora los impactos ambientales asociados con las fases del proceso lineal de extracción de la materia prima, su transformación, comercialización y disposición final. Lamentablemente esta conducta se está revirtiendo sobre nosotros mismos, afectando la calidad del agua, contaminando el aire, alterando los suelos y peor aún contribuyendo al temido “cambio climático”.  

¿Cómo impulsamos entonces la economía circular? ¿cómo lograr que el ciudadano común sea consciente de que con sus acciones individuales puede contribuir a solucionar los problemas ambientales y “torcer” la linealidad? Para ello debemos consolidar una cultura social fundamentada en actuaciones tales como el consumo responsable, la “basura cero”, las economías locales vibrantes y demás iniciativas sostenibles para disminuir nuestra huella ambiental.

Muchos ciudadanos del mundo cada día adoptan nuevas prácticas, destacando entre otras, la donación de ropa en desuso, la reparación y venta de artefactos aún utilizables, la preparación de composteros caseros, la horticultura vertical, la reutilización de materiales para arte urbano y la fabricación de juguetes artesanales.

De igual manera, en favor de la economía circular, existen tutoriales y canales en YouTube, grupos organizados de acciones para intercambiar materiales en Facebook, propuestas interesantes de arte urbano y otras creaciones visuales por Instagram, denuncias constantes sobre delitos ambientales por Twitter y Blogs, que son espacios abiertos para comunicar, sensibilizar y educar.

No obstante el trabajo realizado en los medios digitales, las experiencias aún lucen dispersas y desconectadas. Por esta razón y para cerrar la brecha, es esencial gestionar una red social abierta, inclusiva, que permita mostrar las experiencias individuales y colectivas, con la posibilidad de conectar voluntades, acciones, intereses y eventos entre otros.

Es momento de sumar y construir un círculo virtuoso con todos estos esfuerzos desde la web, algo similar a una gran red que sea un híbrido entre Wikipedia de la economía circular con FaceBook, adicionado con una plataforma de intercambio de materiales tipo “Mercado Libre” para que las personas también ejecuten emprendimientos con interés comercial ¿Será posible? Habrá que intentarlo.

Si quieres saber más sobre el consumo ético te invitamos a leer el artículo de nuestro Director de Comunicaciones, David Mendoza, “El consumo ético, manual práctico para ser un consumidor más responsable” y ampliar tu opinión con esta de nuestro Director de Economía Circular, Antonio Franyutti, “La transición de la economía lineal hacia la economía circular: un cambio radical en los patrones y hábitos de consumo

(*) Doctor en Educación Ambiental, Magister Manejo de Recursos Naturales Renovables. Ingeniero Agrónomo. Docente-Investigador Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora, Venezuela. https://www.linkedin.com/in/dr-antonio-veiga-docente-investigador-84529972/

Día de la Tierra Vitalis 2021

Juntos tenemos el poder de recuperar nuestro planeta

Por Dr. Diego Díaz Martín (*), @DDiazMartin

Con ese slogan, este 22 de abril celebramos el Día Mundial de la Tierra 2021, inmersos en una pandemia planetaria que no ha dado tregua a los críticos problemas ambientales que atentan contra nuestra sustentabilidad.

La crisis climática, la contaminación atmosférica, la deforestación, el limitado acceso al agua potable, la producción desmesurada de residuos y desechos, el mal manejo de las áreas protegidas  y la extinción de especies, son quizás algunos de los desafíos ambientales más emblemáticos, aunque tristemente, la lista es mucho más larga

Dado el inminente deterioro planetario, más de mil millones de personas en 192 países centrarán la atención internacional en lo que hasta ahora ha sido la celebración cívica más grande del mundo. La crisis global nos exige una activa participación, que más allá de los reclamos, venga cargada de propuestas y acciones.

Pese a los esfuerzos multilaterales, la destrucción planetaria continúa a paso desmedido, lo cual hace pensar que la Covid 19 no será la última pandemia, pues seguimos actuando en forma irresponsable en nuestra relación con la naturaleza, desafiando sus leyes, procesos y fenómenos, sin medir las consecuencias.

Por todo lo anterior, en Vitalis continuamos fortaleciendo nuestras acciones para revertir esta tendencia autodrestructiva, aportando soluciones técnicas y científicas,  y generando valor agregado a través de la integración de esfuerzos entre diversos actores. La única forma de desacelerar los procesos de degradación está en la activación de los grupos de control, el monitoreo de variables fundamentales, el cumplimiento de la normatividad vigente (incluyendo la creación de normas en campos poco desarrollados) y la participación de todos, sin ningún tipo de distinción o discriminación.

Necesitamos a empresas, gobiernos, comunidades, universidades y medios de comunicación activos, cuyas acciones tangibles demuestren su real compromiso con la protección ambiental y la sustentabilidad, pasando del dicho al hecho con contribuciones concretas.  También requerimos líderes sociales dispuestos a movilizar a la ciudadanía para participar en los procesos de decisión y cambio, ejerciendo la contraloría social, apuntando al logro de los objetivos de desarrollo sostenible,  y muy especialmente, a la promoción del bienestar y la calidad de vida de todos, sin distinción alguna.

Juntos somos más fuertes, y en la medida que actuemos en la misma dirección de los propósitos ambientales compartidos, en forma colaborativa y coordinada, lograremos el impacto necesario para iniciar la recuperación de nuestro planeta, que aunque luce difícil y lejana, es posible.

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(*) Académico e Investigador del Tecnológico de Monterrey y la Red de Universidades Anáhuac en México, y la Universidad de Lodz en Polonia. Director General de Vitalis para Iberoamérica, Estados Unidos y Canadá.

Avila

Es deber de todos proteger el Parque Nacional Waraira Repano

Por Zoila Martínez(*) y Diego Díaz Martín (**)

Comprometidos con la defensa y conservación de nuestras áreas protegidas y la promoción del desarrollo sustentable, desde Vitalis Venezuela expresamos nuestra preocupación por la ejecución de actividades prohibidas dentro del Parque Nacional Waraira Repano, conocido históricamente como El Ávila.

Esta área natural protegida, decretada Parque Nacional en 1958, cuenta actualmente con una superficie de 81.900 ha, y está conformada por diversos ecosistemas representativos del tramo central de la Cordillera de la Costa, con características físico naturales únicas.

Por sus extraordinarios atributos ambientales, el Parque Nacional Waraira Repano se encuentra bajo un sistema de protección integral, tal y como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 127, que reconoce el Derecho a un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado. Dada su importancia, su rango de protección trasciende las fronteras, según lo establecido en la Convención de Washington, ratificada por Venezuela para proteger la flora, la fauna y las bellezas escénicas naturales de los países de América.

De acuerdo con investigaciones realizadas por Vitalis, a través del Semáforo de Parques Nacionales, el Parque Nacional Waraira Repano comprende laderas y pendientes muy frágiles, es hábitat de más de 1.800 especies vegetales de diversos grupos taxonómicos, algunas de ellas endémicas, así como al menos de 500 especies de aves, 120 de mamíferos, 30 de reptiles, 20 de anfibios y miles de insectos, incluyendo al menos 100 especies de mariposas.

La protección de El Ávila también contribuye a preservar las áreas verdes adyacentes a la Zona Metropolitana de Caracas, actuando como agente moderador de la contaminación ambiental, protegiendo las fuentes de agua que en él se encuentran y contribuyendo a la regulación climática, entre otros importantes servicios y externalidades ambientales.

Dada su fragilidad natural y ecosistémica, y tal y como lo establece el Plan de Ordenamiento y Reglamento de uso del área protegida, entre otras actividades, se prohíbe expresamente la circulación de bicicletas.

Permitir el desarrollo de actividades invasivas y prohibidas en el Parque Nacional como el ciclismo, no solo sentaría un lamentable precedente que contradice la normatividad ambiental vigente, sino que aceleraría los procesos erosivos que han venido ocurriendo dentro del área protegida.

VITALIS insta a las autoridades del Instituto Nacional de Parques para que haga cumplir el Plan de Ordenamiento y Reglamento vigentes, incluyendo la expresa prohibición de la circulación de bicicletas, además extracción de material arqueológico y paleontológico, la exploración y exploración de minerales, la introducción de especies exóticas, la extracción de flora, salvo la excepción prevista en el numeral 9.1.9 del artículo 27 (que se refiere a las flores y otros productos de cultivo), la caza y la pesca, la introducción de animales domésticos, la extensión de la frontera agrícola, la realización de actividades capaces de contaminar los ecosistemas naturales, la introducción de armas, materiales y explosivos, la utilización de substancias tóxicas o peligrosas tales como pólvora, amoníaco (cuerno de ciervo), detonantes, sustancias colorantes y otros, y el sacrificio de animales, entre otras.

La protección y defensa de los parques nacionales es una obligación constitucional que debe ser respetada. En manos de nosotros los ciudadanos y las autoridades, está hacerla cumplir.


(*) Biol. Zoila Martínez, Líder Global de Biodiversidad y Áreas Protegidas. (**) Dr. Diego Díaz Martín, Director General de Vitalis para Iberoamérica, Estados Unidos y Canadá.

Biden's President courtesy of NYTimes

Los desafíos ambientales de Biden 2021

Por Andy Caviedes, Diego Díaz-Martín, Eduardo Rivero y Andrea Alvarez (Vitalis USA) *.

Los ciudadanos norteamericanos se expresaron y Joseph Robinette Biden Jr., es ahora el 46° presidente electo de Estados Unidos. Más personas que nunca votaron en estas elecciones. Incluso en medio de una pandemia, la democracia se practicó como nunca antes.

Muchos factores influyeron en esta decisión. Uno de ellos, la posición de Biden en temas ambientales.

En Vitalis, organización con más de 20 años de experiencia en temas ambientales de importancia internacional, nos gustaría compartir algunos de los desafíos ambientales que enfrentará el nuevo presidente electo. Nuestro propósito es llamar la atención de las nuevas autoridades sobre la conservación de los recursos naturales, los servicios públicos y el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre otros temas.

• Cambio climático. Los demócratas son conocidos por creer en los efectos del cambio climático y parecen comprometidos con la protección de los recursos naturales de Estados Unidos, asegurando la calidad del aire, el agua y la tierra para las generaciones actuales y futuras. El actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ignoró este tema. Incluso calificó el cambio climático como “un engaño” y retiró a Estados Unidos del Acuerdo Climático de París, sin tomar en cuenta las recomendaciones de la comunidad científica. Esperamos que la administración de Biden pueda revertir ese error.

• Transición energética. Uno de los cambios más importantes que experimentará Estados Unidos durante la nueva administración ambiental, podría ser la transición energética. Biden prometió inversiones federales muy importantes para facilitar el fortalecimiento de las energías renovables, así como para impulsar el ahorro y otras tecnologías de reducción de carbono, mientras reduce las emisiones industriales con regulaciones estrictas. Para todo esto, el fortalecimiento de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, es vital.

• Carbono Neutral. Biden propone que el sector de energía eléctrica estará libre de emisiones fósiles para el año 2035. Esto permitiría que el país tenga cero emisiones netas en 2050. Entre sus promesas, también está la creación de un Estándar Federal para Eficiencia Energética y Electricidad Limpia (EECES), que ayudaría a brindar y garantizar incentivos a los productores de energía para descarbonizar sus operaciones. Este plan no solo mostraría su apoyo a las fuentes de energía como la hidroeléctrica, sino también proporcionaría inversiones gubernamentales para promover la instalación de millones de paneles solares y miles de turbinas eólicas, impulsando el uso y explotación de tecnologías renovables.

• Ecoeficiencia. Los demócratas parecen comprometidos a abordar los mayores desafíos ambientales en Estados Unidos, tales como invertir en energía limpia o proteger los ecosistemas, facilitando el camino hacia un desarrollo sostenible. Eso incluye la aplicación del enfoque de ecoeficiencia, promoviendo miles de millones de dólares en inversiones del sector privado para modernizar 4 millones de edificios, la climatización y mejora de los sistemas de energía en hospitales, escuelas, viviendas públicas y edificios municipales, entre otras áreas. Un buen ejemplo podría ser la ecoeficiencia en las instalaciones federales, incluida la Casa Blanca.

• Entornos naturales y Áreas Protegidas. Los demócratas han afirmado que están restaurando algunas de sus más preciadas áreas naturales, aunque no aportan evidencias. Este tema tan importante debe fortalecerse con la participación de universidades, ONG, empresas provadas e instituciones federales. Las áreas protegidas gestionadas de manera eficaz son una herramienta fundamental para salvaguardar la biodiversidad, preservar los servicios ambientales, mantener el equilibrio de los ecosistemas, preservar hábitats, desarrollar resiliencia al cambio climático y apostar a la seguridad alimentaria. Esto también es crucial para mantener la calidad del agua, conservar los recursos naturales, impulsar el éxito económico, frenar la propagación de enfermedades y plagas y brindar muchos otros beneficios a la vida silvestre, los ecosistemas y la salud humana.

• Biodiversidad. El nuevo gobierno de Biden deberá trabajar en preservar más de 1.300 especies amenazadas o en peligro de extinción en los Estados Unidos. Este número incluye plantas y animales tan raros o únicos que están en peligro de extinguirse. Para ello, se requiere fortalecer el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, incluyendo otros esfuerzos nacionales y regionales para valorar y conservar las especies silvestres del país asegurando la presentación de la biodiversidad.

• Agua. La administración de Biden también deberá cooperar con agencias locales, estatales y federales para recolectar y tratar el agua, asegurando su gestión integral en todo el país. Los problemas que afectan el saneamiento y suministro de agua potable en los Estados Unidos incluyen la escasez de agua, la contaminación, inversión deficiente, la asequibilidad del agua y jubilaciones aceleradas del capital humano.

• En Norteamérica, todas las nuevas actividades ambientales deben realizarse trabajando con las comunidades locales para conservar y restaurar bosques, praderas y humedales para las generaciones venideras, y garantizar la integridad de las aguas de las que los estadounidenses dependen todos los días para beber, nadar y pescar. Todo esto apoyando iniciativas que restauren ríos, mares, océanos y cuencas hidrográficas, entre otros ecosistemas acuáticos.

• Transporte. El gobierno de Biden debe promover sistemas sostenibles que conecten todo el país, protegiendo, conservando y restaurando áreas silvestres y reduciendo los impactos negativos en los entornos urbanos. La promoción de nuevas tecnologías en el sistema de transporte es un área importante que se puede lograr uniendo esfuerzos con universidades, centros de investigación y otras instituciones estatales y federales.

• Residuos sólidos. Los norteamericanos desechan 3 kg de residuos por persona todos los días, lo que significa alrededor de 1095 kg por estadounidense cada año. Esto equivale a un asombroso 90 por ciento de todas las materias primas extraídas en los Estados Unidos, las cuales terminan en vertederos o se queman en incineradores. Los nuevos líderes federales, en conjunto con las autoridades locales, deben abordar el Manejo Integrado de Residuos Sólidos, combinando principios de ingeniería y distintas prácticas de gestión de residuos, utilizando incentivos administrativos y legales para favorecer su reducción, reutilización y reciclaje.

Dicho todo esto, podemos ver que los desafíos ambientales que tiene Estados Unidos son muchos.

Vitalis busca apoyar la conservación del medio ambiente y los recursos naturales de Estados Unidos. Estamos convencidos que cuidar del medio ambiente conlleva una economía más fuerte, y que esto es la base del desarrollo sostenible, accíón que no puede lograrse solo con la participación de un sector.

Aunque es una responsabilidad compartida, en donde el gobierno federal tiene competencias muy importantes, Vitalis propone que actuemos juntos, trabajadores, funcionarios, profesionales, periodistas, influencers, emprendedores, científicos, profesores, ciudadanos del sector público y privado, y comunidades artísticas y culturales, entre muchos otros. Somos más fuertes si trabajamos juntos, y debemos ser del mismo equipo para un futuro sostenible.

Ojalá las promesas del presidente electo se cumplan. Desde la sociedad civil estaremos pendientes de estos temas ambientales de importancia para los Estados Unidos, y para todo el planeta.


Más información sobre nuestra organización: vitalis.net. Redes sociales @ONGVitalis. Correo Electrónico: info@vitalis.net

Cambio climático ante el juez: el “caso del siglo” Vitalis Blog

Cambio climático ante el juez: el “caso del siglo”

Por Alberto Blanco-Uribe Quintero (*) @albertobuq

El tema (y hasta el temor) del cambio climático y sus efectos perjudiciales directos, no solo sobre la “lejana” naturaleza y el “apartado” patrimonio cultural, sino en nuestra calidad de vida, ha sido objeto de acuerdos internacionales y normas jurídicas locales destinados a prevenir sus consecuencias, reducir su impacto, implementar medidas de adaptación, así como sancionar sus violaciones. También ha propiciado una serie permanentemente en aumento, de diversas directrices tendentes a adaptar el comportamiento de las sociedades, de las personas, de los productores y de los consumidores, a pautas ambientalmente amigables e incluso solidarias.

La incidencia del cambio climático sobre el goce efectivo de los derechos humanos evidencia su agresión contra el concepto mismo de dignidad humana.  Su carácter destructivo como resultado de la actividad económica efectuada sin responsabilidad social y ambiental de la empresa, solo con el norte de maximizar el lucro, sin fraternidad, pone en tela de juicio la idea misma de humanidad y del menesteroso diálogo intercultural e intergeneracional.

Así, vemos florecer estudios, recomendaciones y toda suerte de cursos de formación y denuncias, aunque sin que a ciencia cierta logremos visualizar que los seres humanos avancen más allá de los discursos, las buenas intenciones y las alarmas.

Afortunadamente, la actuación en justicia desde la sociedad civil, tanto por personas en acciones individuales, como por ONGs en acciones colectivas, impulsando y motivando al juez a convertirse en factor clave de lucha contra el cambio climático, no desde el activismo judicial, sino desde la conciencia ciudadana, ha generado recientes e importantes sentencias que hacen ver a los Estados que sus palabras son hermosas, pero incompatibles o insuficientes con sus haceres, generando su responsabilidad patrimonial frente a los perjuicios causados al ambiente derivados del cambio climático.

Tanto así que, ya dentro del cada vez más amplio “contencioso climático” en el mundo, un juicio en particular conocido como el “caso del siglo”, iniciado por cuatro ONGs y con la firma de 2,3 millones de personas, actúa con un cambio radical de estrategia judicial, en la que en lugar de contentarse con pedir la nulidad de decisiones administrativas aisladas o puntuales, se busca cuestionar toda la política pública en la materia. De este modo, en vista de la insuficiencia de la acción estatal, el juez obliga a la autoridad a tomar medidas útiles para reducir la emisión de gases de invernadero a un nivel compatible con el mantenimiento del recalentamiento planetario por debajo de 1,5°C, y condena al Estado a la reparación de los daños y perjuicios ambientales proporcionalmente causados por su negligencia.

Se trata de la sentencia del Tribunal Administrativo de París, del 3 de febrero de 2021, en donde el juzgado reconoció la responsabilidad del Estado Francés respecto de la crisis climática por su incumplimiento frente a los compromisos de reducción de emisiones.

La ciudadanía asume su responsabilidad y el juez obliga al Estado a honrar sus compromisos.

El Acuerdo de Escazú tiene estrecha relación con este tema, por lo que te invitamos a leer más en el artículo sobre su entrada en vigor escrito por el Dr. Diego Díaz Martín, Director General de Vitalis para Iberoamérica, Estados Unidos y Canadá que encuentras en este enlace

(*) Abogado. Colaborador consultor internacional de Vitalis. Consultor en derecho ambiental, derechos humanos, patrimonio cultural y paisaje. Profesor, escritor y conferencista. https://www.linkedin.com/in/alberto-blanco-uribe-b004329/

Huracanes, calentamiento global y ciudadanía - Vitalis

Huracanes, calentamiento global y ciudadanía

Por Felipe Arenas Quintero (*)

En noviembre de 2020, la zona Caribe en Centro y Sudamérica, fue afectada notablemente por dos huracanes consecutivos, Eta e Iota, los cuales causaron graves daños materiales. Según expertos ambientales, el aumento en la intensidad de las tormentas en lugares donde no eran tan frecuentes ni tan fuertes, está directamente relacionado con el aumento de la temperatura en todo el planeta.

Dentro de este contexto, se considera muy importante reflexionar sobre la importancia de tomar medidas urgentes para detener el calentamiento global. Si bien, es una tarea colectiva y que no depende completamente de la ciudadanía, desde la cotidianidad se pueden realizar pequeñas acciones para prevenir y reducir el problema.

Así mismo es fundamental tomar conciencia acerca de la extensión planetaria de las consecuencias de este fenómeno, el cual no sólo afecta a las personas que residen en las zonas costeras, sino que impacta a toda la humanidad, en todos los sitios, a distintas escalas y formas. Entre ellas vemos el aumento en el costo de los alimentos, sequías prolongadas, alteración de ecosistemas, entre otras.

Algunas de las acciones que pueden emprenderse desde la vida cotidiana para enfrentar este problema se relacionan con el cambio en los medios de transporte que utilizamos regularmente, en particular, empezar a emplear la bicicleta como vehículo diario y movilizarnos con más frecuencia en transporte público. Otras prácticas apuntan a consumir menos energía en hogares y sitios de trabajo; modificar las prácticas de consumo, en especial reducir el uso de materiales no biodegradables y reparar ropa, enseres, equipos y utensilios, en lugar de adquirir nuevos productos.

Aunque la solución parece sencilla, modificar estos hábitos puede ser difícil para algunas personas, porque durante muchos años han tenido estilos de vida que no promueven esta gestión. Por eso para generar estos cambios se requiere la educación ambiental en los espacios formales e informales y una gestión gubernamental sistemática.

En Colombia, por ejemplo, la educación ambiental y la gestión gubernamental son necesarias para informar a la comunidad, estimular el uso de medios de transporte menos contaminantes, impulsar y ejecutar procesos eficientes de reciclaje, disponer los residuos sólidos en forma adecuada y fomentar el comportamiento ciudadano ambientalmente responsable, todo lo cual, no sólo generaría beneficios personales, sino colectivos.

La educación ambiental se hace necesaria en un país como Colombia debido a que en la cotidianidad este tema no está muy presente. Por ello, el uso de transporte que genere menos gases de efecto invernadero y los procesos de reciclaje no son tan eficientes como en países europeos. Así mismo, el apoyo a la movilización por medios alternativos y la disposición de desechos en lugares adecuados tampoco se da de la mejor manera. La principal causa para que esto pase es el desconocimiento.

Si te interesa saber un poco más sobre la movilidad sostenible te invitamos a leer este artículo: “El auge de la movilidad sostenible en tiempos de Covid-19“.

Si deseas formarte en algún tema de actualidad ambiental te invitamos a visitar nuestra oferta de cursos y talleres en línea

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* Profesional en Ciencia Política, con experiencia en trabajo con comunidades y sus escenarios de desarrollo. Colaborador de Vitalis  en Colombia.

pajarito en rama

Fauna silvestre y sustentabilidad

Por Martín Correa-Viana (*)

La concepción del uso racional de los recursos bióticos guarda paralelismo con el albor de nuestros antepasados. Sin los conocimientos y técnicas actuales, de manera quizás intuitiva, Homo sapiens, durante el Paleolítico, aplicó pautas para recolectar especies vegetales, aprovechar organismos animales y preservar los hábitats asociados.

En 262 aC Azoca en la India, promulgó un edicto para proteger los bosques y animales montaraces. A lo largo del siglo XVIII, los leñadores alemanes mantuvieron un balance “sustentable” entre la tala y el cuidado de los árboles.

Durante los años 80 del siglo pasado, se introdujeron los términos biodiversidad (Walter G. Rosen, 1986) y Desarrollo Sustentable (Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo, 1988), impulsando la internalización de una nueva visión para utilizar los recursos ambientales.

El concepto de biodiversidad cambió la perspectiva de valorar a los organismos vivos usando como criterio preferente su variedad. Se incorporó la variabilidad desde las variantes genéticas propias de la especie al conjunto de especies, géneros, familias y niveles taxonómicos superiores; para abarcar comunidades, ecosistemas, paisajes, componentes abióticos y las condiciones en las cuales viven los organismos.

El término Desarrollo Sustentable se propuso para disipar la ambigüedad entre desarrollo y crecimiento. Su objetivo es satisfacer las necesidades de la generación actual sin menoscabar el derecho de las futuras generaciones de acceder y utilizar los recursos para suplir sus propios requerimientos. Desde un enfoque bioecológico, la sustentabilidad se relaciona con la perennidad productiva de los sistemas biológicos, el funcionamiento de los ecosistemas, la continuidad espacial y temporal de los servicios que éstos prestan y el equilibrio dinámico entre las especies y los recursos de su entorno.

Nuestra subsistencia depende de la biodiversidad. En consecuencia, para diseñar un plan de desarrollo sustentable de la fauna silvestre se necesita información acerca de:

1. Amenazas,

2. Acciones para eliminar o minimizar esas amenazas,

3. Identificación y valoración del patrimonio zoocultural material e inmaterial y

4. Composición, estructura y función desde el nivel gen hasta el paisaje. Esto es: la heterósis, especies presentes, su riqueza y abundancia relativa, abundancia relativa de los ecosistemas, grado de conectividad y fragmentación de los hábitats, número de hábitats, ecología poblacional, polinización, ciclos de nutrimentos, perturbaciones naturales, entre otras.

En este sentido, un plan de desarrollo sustentable para la fauna silvestre contemplaría:

1. Análisis y redimensión de las políticas nacionales.

2. Revisión y adecuación de leyes para eliminar actividades ilegales y fiscalizar proyectos susceptibles de afectar negativamente a la fauna silvestre, regular la cacería consuntiva, ordenar la actividad cinegética y los zoocriaderos.

3. Elaboración y ejecución de planes estadales y municipales con participación de comunidades indígenas y locales.

4. Restauración y creación de áreas protegidas.

5. Establecimiento de centros de rescate y rehabilitación.

6. Fundación y fortalecimiento de estaciones biológicas y centros universitarios dedicados a la investigación.

7. Promulgación de normas para establecer y manejar reservas privadas de biodiversidad y estaciones biológicas en hatos y haciendas.

Resulta incuestionable que la humanidad tiene en la biodiversidad su tesoro más preciado y la fauna silvestre es uno de sus componentes inestimables.

En Vitalis hemos hecho un esfuerzo divulgativo para apoyar la conservación de especies de fauna silvestre con una campaña denominada “Tu Casa No es Su Casa” ¿Quieres saber de qué se trata? Escríbenos a info@vitalis.net.

También puedes revisar el artículo escrito por el Presidente de Vitalis sobre el comercio de fauna silvestre denominado “No seas cómplice de su extinción: Animales silvestres no son mascotas”

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*Biólogo, Master of Science y Doctor en Zoología Agrícola. Investigador del antiguo Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables (MARNR) en Venezuela, Profesor titular, docente e investigador de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (UNELLEZ).

Gestión de cuencas hidrográficas y ODS 6 en Venezuela - Vitalis Blog

Gestión de cuencas hidrográficas y ODS 6 en Venezuela

Por Manuel Matute Padrón (*)

Las cuencas hidrográficas constituyen las unidades geográficas y funcionales que sustentan los recursos imprescindibles para lograr el ODS 6: Agua limpia y saneamiento.

En Venezuela, estos espacios se encuentran en condiciones críticas desde el punto de vista socioeconómico y ambiental, observándose superficies arrasadas por la explotación minera al sur del estado Bolívar y en sitios del estado Amazonas, deforestaciones indiscriminadas para obtener madera y leña como combustible en casi todo el territorio nacional,  así como contaminación de sus aguas en los núcleos industriales y áreas agrícolas, incluyendo la escorrentía de aguas negras desde las zonas urbanas.

El conocimiento de la magnitud del deterioro ambiental, en general, es casi nulo a nivel nacional, porque la red de estaciones hidrometeorológicas, las mediciones de calidad de agua en ríos, embalses y pozos de agua subterránea y el estado de los acueductos no se registran. Pocas estaciones hidrométricas y climatológicas están funcionando, las plantas de tratamiento de agua potable operan sin todos los elementos y sustancias químicas requeridas, y las pérdidas de agua en los acueductos son significativas, lo cual impide obtener una visión real, cuantitativa y cualitativamente, de la situación de las cuencas y de las aguas que por ellas fluyen, dificultando realizar los diagnósticos y planes para recuperarlas y aprovechar sus recursos naturales.

En 2015 se promulgó la Ley de la Calidad de las Aguas y el Aire, contemplándose en su Artículo 44 que el ministerio con competencia ambiental diseñará planes maestros de control y manejo de la calidad de aguas específicos para cada cuenca hidrográfica en el territorio nacional, a los fines de mejorar la calidad de un determinado cuerpo de agua o de tramos de éstos.

A pesar de estas consideraciones legales, la gran mayoría de las cuencas hidrográficas presentan problemas de todo tipo: se realizan obras hidráulicas sin estudios de impacto ambiental, no se monitorean los ríos, ni volumétricamente ni en la calidad de sus aguas.  Por lo tanto, se considera conveniente proponer las siguientes acciones orientadas a mejorar la situación actual del manejo, aprovechamiento y conservación del agua para lograr el ODS 6:

  • Crear un organismo autónomo o un Instituto Nacional de Cuencas Hidrográficas, tal y como funcionó hace varios años atrás en el lago de Valencia, la cuenca del río Unare, del río Guaire y del lago de Maracaibo, cuyas funciones permitirán conocer las características, condiciones, usos previstos, tratamiento y planes de conservación de las aguas y de las obras que las regulan, conducen, recogen y tratan.
  • Recuperar y modernizar la red de estaciones hidrometeorológicas, para comunicarse con un sistema central computarizado, que permita conocer las variables climatológicas en tiempo real. En este sentido es importante convenir con Colombia, Brasil y Guyana el intercambio permanente de información hidrometeorológica, incluyendo registros de calidad de agua de los ríos transfronterizos.
  • Adaptar y aplicar la Ley Orgánica del Ambiente para minimizar los daños ambientales, principalmente la contaminación de los cuerpos de agua, degradación del suelo, deforestaciones indiscriminadas y cambios drásticos de los paisajes naturales.
  • Considerar los cambios climáticos que ocurren mundialmente, en particular los que afectan la Zona de Convergencia Intertropical donde se localiza Venezuela, en el diseño de los proyectos de obras hidráulicas, teniendo en cuenta además las invasiones, cambios de uso de la tierra y la deforestación inusual por parte de las poblaciones de menores recursos.
  • Aplicar técnicas de sectorización ambiental para maximizar el uso, aprovechamiento y ocupación del territorio nacional, zonificando y ordenando los espacios urbanos, agrícolas, forestales, turísticos y mineros.
  • Realizar un diagnóstico de todas las áreas de extracción petrolera para identificar zonas donde se han producido derrames y recuperar dichas áreas.
  • Controlar el aprovechamiento de los acuíferos para evitar su sobre-explotación
  • Aplicar “Planes de Emergencia” a muy corto plazo, con el fin de dotar a todas las plantas de tratamiento de agua, potable y servidas, de los insumos necesarios, materiales, equipos y sustancias químicas, para asegurar una calidad de agua que cumpla con las exigencias legales.
  • Revisar la permisología referente al aprovechamiento del agua, considerando que aun cuando se exigen estudios de impacto ambiental para asignar “concesiones” para su uso, en las dos últimas décadas no se han otorgado.

Cada una de estas propuestas requiere de los estudios adecuados que integren desde el necesario diagnóstico de la situación y condiciones existentes hasta las soluciones de los problemas identificados, a corto y mediano plazo, según la importancia de cada aspecto, para así coadyuvar en la disposición efectiva de Agua Limpia y Saneamiento, objetivo principal del ODS 6.

Si te interesó este artículo tal vez también quieras leer más sobre otros aspectos relacionados con el agua. Te invitamos a revisar “El acceso al agua potable y saneamiento: un derecho humano fundamental” o “El futuro de la gestión del agua en Venezuela”.

¿Quieres involucrarte en alguna actividad para conservar el agua en tu localidad? Escríbenos a info@vitalis.net

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* Ingeniero Hidrometeorologista y Master of Science de Stanford Junior University. Especialista en meteorología, hidrografía e hidrología. Ex–Presidente de la Sociedad Venezolana de Ingeniería Hidrometeorológica.

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