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¿Tren Maya? Si, pero no.

Por Diego Díaz Martín, PhD. @DDiazMartin

El Tren Maya ha sido, sin dudas, uno de los proyectos más polémicos de la actual administración gubernamental mexicana. Si bien aún es una idea ya que aún no se ha licitado el proyecto, en el debate por su implementación hay argumentos a favor y en contra, así como también varias contradicciones.

Imagen cortesía de adnpolitico.com

A favor

La interconexión urbana por medio de sistemas de transporte ferroviarios masivos, más eficientes y menos contaminantes, puede ser sin duda una buena noticia para cualquier país.  

Un tren debidamente planificado provee una gran capacidad de transporte de personas y mercancía (cuando se comparte para ambos usos) y los costos de operación, por lo general, suelen ser más bajos.

En materia de seguridad, los trenes presentan baja siniestralidad, y contribuyen a disminuir la congestión del tránsito en las vías tradicionales.

Desde el punto de vista económico, el Tren Maya podría contribuir a liberar el potencial del desarrollo del sureste de México, particularmente de los estados de Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas. Ello detonaría la desconcentración turística de ciertas zonas como Cancún y fortalecería el sector hotelero, elevando la visibilidad y visita de otros atractivos en la región, como la zona arqueológica de Calakmul.

En contra

El proyecto mexicano del Tren Maya genera dudas, ambientales, jurídicas, sociales y hasta económicas, razón por la que su sustentabilidad está es riesgo.

Para comenzar, muchos expertos compartimos la preocupación sobre sus impactos ambientales, pues atravesará 15 áreas naturales protegidas, sujetas a un régimen especial de administración y manejo, protegidas nacional e internacionalmente para conservar la biodiversidad, los paisajes y sus procesos ecológicos esenciales, además de garantizar la supervivencia de alrededor de 40 especies en situación de peligro o amenaza.

Desde la perspectiva social y étnica, el megaproyecto ferroviario también tendrá sus incidencias en al menos 82 comunidades indígenas, quienes deben ser consultadas para mitigar cualquier posible efecto sobre su integridad, incluyendo el patrimonio arqueológico tan importante para México y el mundo.

Económicamente hablando, la inversión oscila en alrededor de 150 mil millones de pesos, cifra que contrasta con la política de austeridad del gobierno, y las necesidades existentes en otros sectores como la salud y la educación.

Contradicciones

Tal y como lo establece la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente de México, un proyecto de este tipo requiere la correspondiente evaluación del impacto ambiental, por medio del cual se establecen las condiciones a que se sujetará la realización de la obra, a fin de evitar el desequilibrio ecológico y el rebase de los límites y condiciones establecidos en las disposiciones aplicables para proteger el ambiente.

Sin embargo, este proyecto aún no cuenta con la correspondiente Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), aunque el gobierno reconoce su importancia, y se espera que esté listo antes de su construcción, como lo establece la ley.

La evolución de este proyecto, sin embargo, ha estado determinada por algunas contradicciones. Por ejemplo, al principio algunas autoridades afirmaron que probablemente no requería una MIA, pues ya existía la vía férrea. Sin embargo, a finales de 2018 se colocó la primera piedra de este proyecto que inicialmente cubriría 900 kilómetros y que ya se extiende hasta 1,525.

Si, pero no.

Conociendo la diversidad y fragilidad biológica de la zona, incluyendo su extraordinaria riqueza étnica, me atrevo a pensar que aunque la modernización del sistema de transporte es importante y necesaria, sin una evaluación de impacto ambiental desarrollada por profesionales independientes y debidamente acreditados, este proyecto ferroviario no es una buena idea.

Técnicamente hablando, es imprescindible identificar, describir y evaluar los riesgos e impactos ambientales, y sus medidas de mitigación, prevención y compensación, incluyendo los pronósticos y alternativas. No hacer esto es irresponsable e ilegal.

Por ello, cada vez que mis alumnos, colegas o algún periodista me preguntan qué opino del Tren Maya, sin pensarlo mucho les digo: Si, pero no.

(*) Biólogo, con Maestría en Gerencia Ambiental y Doctorado en Proyectos de Ingeniería. Profesor universitario del Tecnológico de Monterrey y de las Universidades Anáhuac México y Anáhuac Cancún. Director General para las Américas de @ONGVitalis – ddiazmartin@vitalis.net

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Decretos de supresión de zonas de veda en cuencas hidrográficas de México, ponen en riego sustentabilidad del recurso hídrico.

Por Abogada Mariana Tejada (*)

Tal y como lo refiere la Dra. Marisol Anglés, la reforma ocurrida a raíz de la publicación de los Decretos en el Diario Oficial de la Federación el 5 de junio de la presente anualidad, se concentran principalmente en la supresión de las Zonas de Vedas y el establecimiento de Zonas de Reserva de agua en 300 cuencas del país.

Si bien ambas figuras (zonas de reserva y de veda) están contempladas en la legislación actual, es dable mencionar que con la segunda, era ilegal llevar a cabo la emisión de títulos de concesión.

El sistema jurídico mexicano, carece actualmente de una Ley que regule de manera específica las aguas subterráneas, aún y cuando los problemas relacionados con la calidad y cantidad del agua en el país son evidentes e impactan y violentan directamente al Derecho Humano al Agua Potable y al Saneamiento contemplado en el artículo 4º constitucional. La interdependencia de este último derecho humano, con el similar relativo al medio ambiente sano es ineludible, al igual que el crecimiento poblacional y la contaminación cada vez mayor de los cuerpos de agua superficiales y subterráneos.

La modificación planteada por el Ejecutivo en los Decretos recientemente publicados, llevan a un cambio de Zonas de Veda, en las que el uso o aprovechamiento de las aguas estaba prohibido, a la creación de Zonas de Reserva en las que sí es posible llevar a cabo actos de aprovechamiento, uso y explotación del recurso hídrico.

Uno de los principales factores a resaltar respecto al tema, es que la metodología empleada para determinar la disponibilidad del agua que puede ser aprovechada, usada y/o explotada, ha sido fuertemente criticado independientemente de contar actualmente con una Norma Oficial Mexicana. Ello, trae como consecuencia la generación de preocupaciones en materia ambiental y social, al concesionar el recurso hídrico sin tener bases técnicas sólidas para hacerlo.

Es por lo anterior, que se ha considerado que la emisión de los Decretos no cuenta con bases sólidas para su existencia y que sí abre la oportunidad de llevar a cabo actos de aprovechamiento del recursos dejando de lado el tema de la sustentabilidad entendido bajo el equilibrio de sus tres pilares; a saber: económico, social y ambiental.


(*) Directora de Derecho Ambiental de VITALIS México. Socia de Green Business Partners (GBP). Candidata a Doctora en Derecho Ambiental por la UNAM, mtejado@vitalis.net

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¿Qué futuro prevé la reforma energética para el almacenamiento de energía en México?

Por Ing. Victor Hugo Fernández Escamilla

En las últimas décadas, la generación de electricidad utilizando fuentes renovables de energía, ha tomado cada vez mayor relevancia en el mundo debido en gran medida a su menor impacto ambiental. Además la competencia de estas fuentes de energía frente a las convencionales cada vez es mejor, por la reducción de los costos tecnológicos y por los esquemas de subsidios impulsados por las naciones a partir de los tratados internacionales, tales como el protocolo de Kioto y el de Copenhague.

Uno de los principales problemas que presentan la energía eólica y la energía solar es su variabilidad, lo que representa un gran desafío técnico en la operación del sistema eléctrico, ya que, a medida que aumenta la generación de electricidad por fuentes renovables de energía se requiere mayor capacidad de fuentes de energía flexible para ajustar la producción a la demanda de electricidad. Es por ello que el almacenamiento de energía se plantea como una de las posibles soluciones a la integración a gran escala de las energías renovables.

Las tecnologías de almacenamiento pueden tener distintas aplicaciones en esta integración, que depende de sus características propias y su uso. Los parámetros técnicos más relevantes para caracterizar estas tecnologías son: tiempo de respuesta, tiempo de descarga y potencia disponible. Las tecnologías de almacenamiento de energía más adecuadas, para aplicaciones referidas a contrarrestar los efectos de intermitencia horaria y diaria de la generación de energía renovable son los sistemas de almacenamiento de energía hidroeléctrica por bombeo (Pump Hydro Storage System o PHSS) y los sistemas de almacenamiento de energía por aire comprimido (Compressed Air Energy Storage o CAES). Esto es debido a los altos niveles de almacenamiento que pueden manejar (de 100 a 5,000 MW) y a su velocidad de respuesta. Sin embargo, la tecnología CAES aún está en desarrollo mientras que los PHSS es la tecnología de almacenamiento más desarrollada a nivel mundial, al sumar 316 plantas en operación y alcanzando 162.2 GW instalados en total al año 2016 de acuerdo con el Departamento de Energía de los Estados Unidos de América.

Es importante mencionar que México no cuentan con ningún PHSS, mientras que China es el país con mayor capacidad instalada, habiendo explotado casi todos los sitios disponibles y triplicando su capacidad instalada desde el 2004 hasta el 2016 con 34 plantas generadoras llegando a 31,999 MW, seguido de Japón y EE.UU. con 28,251 y 22,560 MW de potencia instalada en operación. Es decir, Japón, siendo un país más pequeño que México, cuenta casi con el 50% de la potencia instada de México con esta tecnología.

Debido a la importancia del almacenamiento de energía en la operación de los sistemas eléctricos y a la tendencia de países como China, Japón y EE.UU sobre el uso de esta tecnología es sustancial conocer el futuro que prevé la reforma energética para el almacenamiento de energía en México.

La reforma energética impulsada por Enrique Peña Nieto dio inicio el día 20 de diciembre de 2013. Dicha reforma partió de la modificación de los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. La modificación de estos artículos consistió principalmente en permitir a empresas privadas participar en la exploración y extracción del petróleo y la generación de energía eléctrica, dichas actividades eran exclusiva responsabilidad del Estado previo a la reforma. Para permitir que las empresas privadas pudieran participar en el sector energético mexicano fue necesario también impulsar nuevas leyes, reglamentos y disposiciones administrativas que permitieran regular la participación de las empresas privadas y del Estado, como Petróleos Mexicanos (PEMEX) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), así como definir las reglas de los nuevos mercados.

En relación a la reforma aplicada al sector eléctrico, esta consistió en la abrogación de la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica publicada durante el gobierno de Luis Echeverría Álvarez en 1975 y en su lugar se publicó la Ley de la Industria Eléctrica (LIE) el 11 de agosto de 2014, completando la reforma con la Ley de la Energía Geotérmica, la Ley de la Comisión Federal de Electricidad, la Ley de los Órganos Reguladores Coordinados y la Ley de la Transición Energética.

Entre los principales cambios que la reforma energética trajo al sector eléctrico fueron que el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) se desintegró de la CFE y se establece como un organismo público descentralizado de la Administración Pública Federal, sectorizado a la Secretaria de Energía (SENER), con personalidad jurídica y patrimonios propios.

Asimismo, se estableció el termino Estricta Separación Legal, el cual establece que la CFE y todas las empresas participantes en la industria eléctrica deben estar separadas horizontal y verticalmente con el fin de garantizar la competencia en igualdad de condiciones. Surgen las figuras de generador, comercializador suministrador, comercializador no suministrador, usuarios calificados, transportista y distribuidor, permitiendo a privados participar en cualquiera de las figuras mencionadas, con la excepción del transporte o distribución de electricidad, estas seguirán siendo exclusividad del Estado.

Asimismo, la CFE se vuelve una empresa productiva del Estado, es decir ahora debe obtener ingresos para subsistir, y se separa en pequeñas empresas por cada una de las áreas de operación del sector energía formando 10 empresas subsidiarias y 4 filiales hasta el momento. Se incentiva la generación de energía eléctrica limpia a partir de los Certificados de Energía Limpia. Surge por primera vez la regulación de la generación distribuida. Se crea el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) operado por el CENACE. En el MEM los participantes pueden vender y comprar energía eléctrica, potencia, certificados de energías limpias, servicios conexos, y cualquier otro producto asociado que se requiera para el funcionamiento del Sistema Eléctrico Nacional. Se regula los pequeños sistemas eléctricos, es decir podrán existir sistemas menores a 5 MW interconectados a las redes generales de distribución o aislados. También se establece un procedimiento para el uso y ocupación superficial de la tierra con el objeto de reducir y facilitar a los inversionistas la ocupación de la tierra. Mediante este proceso se podrá ejercer una servidumbre legal (expropiar) sobre cualquier terreno necesario para las actividades de la industria eléctrica en caso de no llegar a un acuerdo en un lapso de 210 días.

Entre los aspectos más relevantes en materia de sustentabilidad que trajo consigo la reforma energética fue la obligatoriedad de realizar una evaluación de impacto social previo a la construcción de cualquier proyecto de infraestructura en materia de energía y los certificados de energía limpia (CEL´s). Los CEL´s dan a las tecnologías de energía limpia los recursos necesarios para hacerlas más competitivas en el mediano plazo. Es decir por cada megawatt-hora (MWh) generado de energía limpia los generadores se harán acreedores de un CEL.

Por otra parte, los grandes consumidores de electricidad, es decir Usuarios Calificados, los Usuarios finales que se suministren por abasto aislado, los Suministradores y los titulares de Contratos de Interconexión Legados están obligados a que un porcentaje de la energía eléctrica que consumen provenga de fuentes limpias, es decir están obligados a adquirir los CEL´s a partir del año 2018. De acuerdo a la LIE, el requisito de CEL´s corresponde al periodo de obligación, el cual para 2018 será de 5% y para el año 2019 será de 5.8%. El incumplimiento de estos estándares derivará en costosas penalizaciones por cada MWh que no se adquiera. Los CEL´s no tendrán un precio fijo, sino que dependerá de la oferta y la demanda. En la última Subasta de Largo Plazo, llevada a cabo en 2016 por el CENACE el precio promedio de la energía limpia (la combinación de un MWh de energía y un CEL) fue de 33.47 dólares.

Según el Instituto Mexicano para la Competitividad, las plantas de ciclo combinado, las cuales representan el 45.55% de la matriz energética del servicio eléctrico nacional, tienen el menor costo de generación (735 pesos por MWh). Esto quiere decir que si el precio de los certificados fuera igual a la multa mínima (393 pesos), con base en los porcentajes de la obligación establecidos, el costo de generación de las plantas de ciclo combinado aumentaría entre 3.3% y 4.8%. Por su parte, el costo de la generación eólica se reduciría de $1,220 a $830 pesos. Por lo tanto, con este esquema de subsidio las energías limpias se vuelven aún más competitivas frente a las convencionales.

Lo anterior aunado a la reducción de costos tecnológicos de las energías limpias hace muy probable que la meta adquirida por el gobierno mexicano a partir de la reforma energética de llegar al 35% al 2035 y al 50% al 2050  se cumpla e incluso se rebase por mucho en el largo plazo. Sin embargo, ni el PRODESEN 2017-2031, ni la Prospectiva del Sector Eléctrico 2017-2031 tiene aún un pronóstico del potencial o requerimiento de almacenamiento de energía para México. Aunque a través del Consejo Consultivo para la Transición Energética ya se está abordando el tema.

En conclusión, la reforma energética prevé un enorme crecimiento en la integración de energías renovables al Sistema Eléctrico Nacional. Esto hace necesario la integración de tecnologías de almacenamiento de energía, principalmente de PHSS, por su tiempo de respuesta, su capacidad de almacenamiento y su sustentabilidad. Por lo tanto, se vuelve necesario la creación de una regulación al respecto para crear incentivos que fomenten la inversión en estas tecnologías. Así mismo se vuelve necesario generar estudios y reportes que permitan identificar los sitios con mayor potencial de almacenamiento de energía hidroeléctrica por bombeo, así como los nodos de red con mayor requerimiento de almacenamiento de energía.

 

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Una mirada crítica hacia la estrategia del Nuevo Modelo Energético en México

Por. Lic. Rebeca López (*)

Uno de los retos más importantes a los cuales se enfrentaba la Reforma Energética, constituida en el 2013, era el de formular una estrategia de difusión para involucrar a la ciudadanía en el cono-cimiento y entendimiento del Nuevo Modelo Energético. Hoy existen graves problemas a raíz de una gran falta de comunicación y vinculación ciudadana con la transformación energética. Por un lado la gente está verdaderamente molesta por los altos precios a los que hemos llegado en el segundo mes de 2018, por el otro, existe una confusión enorme en cuanto a la creencia de que PEMEX fue privatizada y que el mismo destino le espera a CFE.

Todo inicia desde el momento en el que se concibe la última planeación estratégica elaborada para el Sector Energético. Al examinar la Estrategia Nacional de Energía 2014-2028 nos encontramos con un diseño robusto, en cuanto a contenido, que comprende claras metas para que México se convierta en un productor de energía de talla internacional. El propósito es claro, se deben de alinear las necesidades económicas, sociales y ambientales para aprovechar la energía de la mejor forma posible. Y sí, todo, de verdad todo está ahí, se habla de actores, de involucramiento con otros sectores, de proyectos multidimensionales, de evaluaciones continuas, sin embargo, la estrategia no tiene un orden lógico de todo aquello que comprende.

El problema no es de contenido, si no de forma. La estructura no tiene mucha lógica pues si bien se plantean objetivos estratégicos, no existe una agenda clara en cuanto a los pasos a seguir. Al no contemplar una organización, un orden cuidadoso de las cosas, el diseño del ENE refleja esta carencia en cómo la gente percibe, la situación energética del país.

Sin duda han habido esfuerzos por industrializar, mejorar la producción e incrementar la oferta energética (a través de la introducción al mercado de organizaciones privadas), sin embargo seguimos importando una enorme cantidad de diésel, gasolinas, turbosina, gas natural, LP y petroquímicos. A pesar de la creación de los CEMIEs (Centros Mexicanos de Innovación en Energía Geotérmica, Solar y Eólica) y de los Fondos Energéticos, los beneficios de estos recursos científicos, tecnológicos y económicos se han visto nulamente reflejados en el día a día. Por ejemplo, muchos sistemas de transporte de energía aún presentan signos de obsolescencia y capacidad limitada, y en cuanto al tema de la electricidad, la mayoría sigue siendo producida por la quema de combustibles fósiles.  

Nuestro territorio nacional tiene todo para proveer a la población con fuentes de energía limpias y renovables. ¿Por qué hasta ahora el alcance ha sido tan bajo? El ENE es una gran propuesta que apunta hacia un futuro sustentable en beneficio de la población, pero hay varias fallas tanto en el tema de ejecución, como de difusión. La gente ni siquiera entiende por qué para el gobierno ya no era posible mantener el subsidio a la gasolina, sólo ven una cartera cada vez más vacía, y claro esto también es un punto que debe de contemplarse, los precios se han elevado por los cielos.

La última y más grande incertidumbre que me queda, es pensar en lo siguiente: En plena marea política, a sólo unos meses de las elecciones, ¿qué va a pasar con el Sector Energético, con el ENE?

 

(*) Comunicóloga, rebeca.lopez@peer-education.com

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Gestión y Manejo de Residuos en México

Por Gabriela Gutiérrez Olguín (*)

La gestión y manejo de los residuos en México aún dista mucho de ser la ideal, y a pesar de que se han hecho avances importantes en lo que respecta a este rubro tan complejo, la sensación de que no es suficiente es patente.

En México, si bien se tiene una legislación, por un lado, pareciera ser que en la mayoría de los casos ésta no es respetada, y tampoco se tiene una revisión estricta de su cumplimiento; y por el otro, no todos los ciudadanos saben que existe tanto una normativa por estado, como una ley general de residuos. Lo mencionado anteriormente, aunado a otros factores, contribuyen a que en México se tenga una mala gestión de los residuos, los cuales no solo contaminan ríos y suelos, sino que también afectan la salud tanto de las personas como de los ecosistemas. Ahora bien, esta mala gestión también interviene en la emisión de gases de efecto invernadero y, por lo tanto, contribuye, dentro del esquema mundial, con las emisiones de metano y CO2 que México tiene, siendo el metano el de mayor impacto. Otra consecuencia de importancia es que la gestión de los tiraderos a cielo abierto es tan mala que después de su vida útil no pueden ser aprovechados esos terrenos, y por lo tanto se pierden y coadyuvan no solo al deterioro ambiental del país sino también al deterioro en la calidad de vida de los habitantes, en especial aquellos cercanos a estos puntos de recepción de residuos.  

Cabe mencionar que a pesar de los intentos de tener un sistema de separación desde el origen, por lo menos en la Ciudad de México, éstos quedan en buenas intenciones si estas medidas no vienen respaldadas de políticas de buena gestión y control en los tiraderos a cielo abierto, y de una consolidación de tecnologías que permitan el re-aprovechamiento de los residuos que pueden ser sujetos a valorización para que ingresen de nueva cuenta al circuito de producción, de modo que se apunte a llegar a una economía lo más circular posible. En otras palabras, el promover a través de la legislación una separación desde el origen sin contar con la tecnología necesaria (camiones, plantas de transferencia) para cerciorarse de que, en efecto, los residuos no van a llegar mezclados a su destino final no sirve de nada. La educación tiene que ir de la mano forzosamente con cualquier programa en materia de gestión de residuos que se tenga, y esta educación tiene que ser a nivel de todos los grupos de interés, y obviamente una planeación estratégica que asegure que lo que se plantea en el proyecto se alcance. Una planeación miope menor a 10 años en materia de gestión de residuos no sirve de mucho, y ésta tiene que estar sujeta a la dinámica poblacional y a la realidad económica del país.

Sin embargo, no todo es tragedia. En México la cultura del reciclaje sí ha permeado, y esto se puede corroborar con el hecho de que México es líder mundial en el reciclaje del PET, y la gestión de papel y cartón también es muy practicada en México. Esto demuestra que se tiene la capacidad para gestionar de una manera adecuada los residuos, por lo tanto, sería bueno comenzar a adoptar y desarrollar sistemas de gestión de los residuos generados en México, y para eso se requiere de un esfuerzo masivo de todas las dependencias estatales para brindar datos confiables tanto de la cantidad de residuo producido, como de su cantidad. Estos datos no solo nos darían información muy valiosa con respecto a los residuos sujetos a valorización, sino que también pueden brindarían información vital para realizar la gestión de los residuos que, por sus características físicas y químicas, no pueden ser valorizados, y que, por lo tanto, terminan yendo a lugares de disposición final.

Finalmente es preciso mencionar que estas medidas no pueden y no deben tardar. La basura que producimos nos está superando, y cuando ya no tengamos lugares en dónde disponer de la misma ¿qué haremos? Es mejor actuar de una vez, y no quedar en un eterno “se hubiera hecho…”. No podemos seguir llegando tarde a los temas que aquejan no solo a la sociedad actual, sino a nuestra supervivencia como especie.  

 

(*) Lic. en Biología por la UNAM y en proceso de titulación de la maestría en Gestión y Auditoría Ambiental por parte de la Universidad del Atlántico de España.  gogabrielagutierrezo2@gmail.com

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El reto energético en México

Por Belem Alvarado Carreño (*)

Cuando hablamos de generación de energía es difícil no pensar en combustibles fósiles, lo cual resulta lógico si consideramos que los modelos energéticos actuales se basan principalmente en su consumo, particularmente para México, décimo país productor de hidrocarburos, y décimo noveno en mayores reservas probadas.

La sociedad, sobre todo en las ciudades, se ha vuelto dependiente de los diferentes tipos de energía. Todas nuestras actividades están basadas en ello, tanto en casa, como en el trabajo, desde nuestros autos hasta los equipos más sencillos o sofisticados en la oficina o el hogar.

En México, 73,6% de la electricidad se genera a partir de energía térmica, cuya fuente son combustibles a base de petróleo, gas natural y carbón. Ello plantea dos problemas principales, la cantidad de contaminantes que se generan con su uso y la sobreexplotación de los recursos que nos está llevando a agotarlos a una velocidad descontrolada.

Todo lo anterior, aunado a las consecuencias que representan para la salud de las personas y del planeta, y al acelerado crecimiento de la población humana que ha sido apoyado por un aumento constante en nuestro uso de energía, nos llevará a la disminución en la disponibilidad que podría tener serias repercusiones en nuestra forma de vida como la conocemos.

Todas estas situaciones deben hacernos tomar consciencia del daño que el uso desmedido de estos combustibles fósiles está ocasionando a nuestro planeta, así como también pensar en las energías limpias o renovables de una manera más seria.

En México, el uso de energías renovables presenta un rezago importante en relación con países para los que su uso ya resulta algo cotidiano como Noruega, Suecia o Finlandia, ya que le ha apostado al uso de gas natural el cual tampoco es renovable, además de los malos estándares que se tienen en cuanto a rendimiento vehicular y la falta de políticas armonizadas con las internacionales.

Aunque el uso de energías renovables presenta importantes desafíos tecnológicos aún que hagan más eficiente y generalizado su uso, este no es el principal obstáculo a vencer.

El reto energético en México conlleva modernizar las políticas, democratizar las decisiones y asegurar que los beneficios de su aprovechamiento sean repartidos en forma equitativa entre todos sus ciudadanos, favoreciendo a las comunidades más necesitadas. En esto, es vital que los gobiernos estén más preocupados y comprometidos con el planeta y la sustentabilidad social, económica y ambiental.

 

(*) Químico Farmacéutico Biólogo, Especialista en Higiene Industrial, estudiante de la Maestría en Tecnologías del Desarrollo Sustentable.

belemalvaradoc@hotmail.com

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Implicaciones de la problemática en el acceso al agua potable y de los servicios de saneamiento

Por: Rafael Josué Otero Kim (*)

El acceso al agua potable y el saneamiento, son dos grandes desafíos del mundo actual. Sin dudas, un gran reto para las poblaciones humanas desde la perspectiva de la sustentabilidad ambiental.

Muchos de quienes habitamos planeta, con acceso ilimitado al agua potable y de servicios de saneamiento, tenemos  la concepción de que en el resto del planeta las condiciones de acceso son iguales para todos, ignorando la problemática que existe alrededor de este tema y las implicaciones a la sustentabilidad ambiental.

El agua y los servicios de saneamiento, constituyen un derecho humano declarado por la Organización de las Naciones Unidas y debe ser de calidad, accesible, suficiente y saludable.

En México desde hace 15 años, fuentes oficiales reportan  un aparente “incremento” en el número de personas y casas habitación que tienen acceso a estos servicios.

El acceso del agua potable, de 1990 a 2015,  se incrementó  de 78.4% a un 95.3%. Por su parte los servicios de saneamiento se incrementaron de 58.6% al a 91.4% durante el mismo período. Sin embargo, estas cifras no reflejan la realidad de nuestro país, ya que estos indicadores no contemplan aquellas personas que no están registradas en los sistemas formales de acceso a los servicios públicos, o aquellas que no tienen acceso a una vivienda con la infraestructura para el acceso al drenaje, ni tampoco contempla la calidad de los servicios.

Sin dejar de reconocer los esfuerzos emprendidos por los distintos gobiernos de México, es fundamental priorizar el objetivo número 6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible referente al Agua Limpia y Saneamiento, ya que es fundamental  para el desarrollo socio-económico, el disfrute de ecosistemas saludables y la supervivencia humana.

Sin agua limpia y servicios de saneamiento de alta calidad, es imposible que exista un medio ambiente sano, ya que se contaminan los lagos, los mares, ríos y las propias las comunidades, y proliferan las enfermedades, y por ende la muerte.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial y existe un pronóstico de que al menos una de cuatro personas se verá afectada por escasez recurrente de agua para el año 2050. Asimismo, dos tercios de la población mundial vivirán en países sin acceso al agua o con limitaciones muy importantes para el año 2025. Por  ello  es sumamente importante y vital,  y debe ser bien manejado de manera óptima y eficaz.

Es importante que revisemos la distribución de la riqueza en el mundo y como se correlaciona dicha distribución con el acceso al agua potable que tiene el humano, sin importar sexo, raza, edad, o religión

Tomando en cuenta que la población mundial seguirá creciendo, por lo que debemos impulsar y establecer acciones concretas, con planteamientos técnicamente fundamentados para lograr la sustentabilidad ambiental,

El agua es un recurso insustituible, y por su naturaleza finita, debemos garantizar su uso y conservación a perpetuidad.

 

(*) Lic. Administración de Empresas, rafael.josue.otero@gmail.com

 

 

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Residuos Peligrosos, ¿Qué se hace en México?

Edgar Rodríguez Santos (*)

Para que un residuo se considere peligroso tiene que presentar alguna de las siguientes propiedades: Corrosivos, Reactivos, Explosivos, Tóxicos, Inflamables y/o Biológico-Infecciosos. La aproximación más reciente sobre el volumen de generación de Residuos Peligrosos para México indica que para el periodo 2004-2011, 68 733 empresas registradas, generaron 1.92 millones de toneladas.

El mayor volumen de generación de residuos peligrosos correspondió a la Zona Metropolitana del Valle de México con 584 666 toneladas, siendo el sector químico el mayor generador. De acuerdo con la normativa aplicable en México, los generadores de residuos tienen la responsabilidad de realizar una Gestión Integral de Residuos, lo cual se puede entender como un conjunto de acciones para el manejo de residuos desde su generación hasta la disposición final, a fin de lograr beneficios ambientales.

Dicho manejo integral corresponde a las actividades de reducción en la fuente, separación, reutilización, reciclaje, coprocesamiento, tratamiento biológico, químico, físico o térmico, acopio, almacenamiento, transporte y disposición final de residuos. Debido a las características físicas y químicas diversas de los residuos peligrosos, las tecnologías de tratamiento tienen que ser identificadas cuidadosamente para cada tipo de residuo, teniendo en cuenta su naturaleza y el grado de peligro asociado, entre otros factores.

Entre los principales tipos de tratamientos para los residuos peligrosos que se utilizan comúnmente y que pueden implementarse para reducir esta brecha; se encuentran el tratamiento biológico con sistemas aerobios y anaerobios y los procesos físicos y físico-químicos.

Los primeros permiten tasas de degradación más rápidas y el tratamiento de niveles altos de contaminación, mediante el aumento de temperatura y la mejora de las tasas de transferencia de oxígeno. Los segundos cubren un amplio rango de procesos aplicados a residuos peligrosos orgánicos e inorgánicos, entre los cuales, de los más comunes se encuentran los procesos físicos de sedimentación y filtración, entre otros, y los procesos fisicoquímicos, que incluyen precipitación química y procesos térmicos, entre otras tecnologías.

De tal manera que, en las últimas dos décadas México, ha tenido un gran avance en la legislación y las practicas industriales sobre las tecnologías para el tratamiento de residuos peligrosos, sin embargo, aún falta un gran esfuerzo por realizar.

*Ing. Químico Petrolero, erodrisant@gmail.com

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Salud y alimentación en México: un tema sanitario con implicaciones ambientales

Por Selene Jovita Gonzalez Contreras (*) @seleneglezc

La salud y la alimentación están directamente relacionadas, pues una buena alimentación contribuye a mantener una buena salud, y lo contrario, la debilita. El tema es tan importante que en México se han realizado importantes esfuerzos para favorecer una apropiada nutrición, aunque algunos indicadores, como el del sobrepeso u obesidad, siguen encendiendo alarmas en diversos sectores.

Para muestra un botón. El 62.8% de la población mundial padece de sobrepeso u obesidad, y en México, este desorden alcanza al 71.2% de la población, ocupando el primer lugar mundial en obesidad infantil y el segundo en adultos. Estas cifras se han incrementado en los últimos años debido al desconocimiento y al mal manejo de los conceptos de salud y alimentación.

La Salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un estado de completo bienestar físico, mental y social en donde es de vital importancia una equilibrada alimentación, entendiendo esta como el proceso consciente y voluntario de ingerir alimentos nutritivos para satisfacer la necesidad de comer.

Podemos tener salud mental pero no social, por la inseguridad física que se vive en algunas partes de la república. También podemos tener salud física pero no mental, como exceso de estrés; alimentándonos pero no necesariamente nutriéndonos. Recordemos que la nutrición es la ingesta de alimentos en relación con las necesidades dietéticas del organismo.

De lo anterior, quizás sería importante preguntarse… ¿qué tipo de salud y alimentación estoy teniendo? ¿lo hago desde un enfoque holístico? ¿cómo por comer o realmente me estoy nutriendo para conservar una buena salud?

En todos estos análisis, es muy importante considerar el índice de masa corporal (IMC), utilizado frecuentemente para clasificar el sobrepeso y la obesidad en adultos. La OMS define el sobrepeso como un IMC igual o superior a 25, y la obesidad como un IMC igual o superior a 30. Cuando este se encuentra elevado, aumenta el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, problemas cardiacos, infartos cerebrales y diabetes.

En el mundo, la diabetes representa el 14.5% de todas las causas de mortalidad por lo que se puede decir que uno de cada once adultos vive con diabetes. En México ocupamos el 6to lugar a en el mundo con esta enfermedad crónica, con una prevalencia del 9.4% en la población. Sin lugar a dudas, consecuencia de una mala alimentación y escasa o nula nutrición que no dependen precisamente de los recursos económicos con los que contemos.

¿Y que tiene todo esto que ver con el medio ambiente? La verdad, mucho. Nuestro entorno condiciona y determina nuestra salud, y tomamos de él, todo lo que necesitamos para alimentarnos. De allí que sea importante impulsar la seguridad alimentaria, propiciando todo lo necesario para producir los alimentos sanos y seguros que necesitamos para garantizar nuestro bienestar.

Tan importante es el tema de la alimentación y la salud, que en México se ha incluido en la estrategia llamada Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible basada en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Recordemos que el tercer ODS refiere a la salud y el bienestar, procurando una vida sana y promoviendo el bienestar de todos, a cualquier edad.

Mucho queda por hacer en México donde, según cifras oficiales de 2014, se reporta que el 18.2% de la población carece de acceso a los servicios de salud.

La salud y la alimentación son dos temas vitales para el progreso de nuestro país. Sus implicaciones sociales y ambientales son indudables.

 

*Licenciada en Administración de Empresas, estudiante de la Maestría en Tecnologías para el Desarrollo Sustentable en la Universidad Anáhuac.

 

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