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Museo de Entomología: Refugio de Biodiversidad. El Santuario de los Insectos.

(*) Por Olaya Rangel S.

Anclada en el pasillo vial de la entrada de la Facultad de Agronomía y Ciencias Veterinarias de la Universidad Central de Venezuela UCV, en la ciudad de Maracay.  Se encuentra un edificio rodeado de diferentes tonos de verdes tropicales,  de sólida estructura, con doble fachada de dos plantas, cuyo  diseño académico infunde respeto y valor por lo que atesora en su interior.

El  Museo de Zoología Agrícola “Francisco Fernández Yépez”, conocido por su sigla MIZA,  es una institución dedicada a la recolección, conservación y estudio de la biodiversidad, cuya misión es “contribuir al conocimiento de la fauna venezolana y de otras áreas del Neotrópico, en conjunción con entes públicos y privados, mediante el uso de estrategias modernas de la museología, a fin de lograr el uso sostenible de nuestra biodiversidad y así mejorar la calidad de vida”.

La cara del museo

Al frente de esta institución está un hombre de mirada curiosa, esa que se requiere para observar la naturaleza y maravillarse frente a cada pequeño ser vivo dentro de la categoría delos  insectos. Capaz  de referirse a cada uno de los ejemplares vivos y disecados del museo,  por sus nombres científicos de forma natural y sin trabalenguas. Logrando captar la atención de los niños, los visitantes más pequeños de las instalaciones del MIZA.

El doctor en  entomología José Alejandro Clavijo, es un profesional de esta especialidad, egresado de la Universidad McGill de Canadá en 1990 e ingeniero agrónomo de Universidad Central de Venezuela en 1979. Méritos académicos que le otorgan las Credenciales curriculares para el rol que desempeña cada día, con la nobleza y humildad de un ser humano lleno de  pasión por la enseñanza.

Desde el 2019, José “Pepe” Clavijo, como lo conocen los  alumnos de pregrado y posgrado de la Facultad de Agronomía de su alma mater, es la cara del museo.  Es un investigador con larga trayectoria y merecidos  reconocimientos nacionales e internacionales. Todo ellos, han sido factores determinantes en el carácter colaborativo con la comunidad científica de entomólogos de  diferentes países y su tierra natal.

La sensibilidad social y el compromiso por ser custodio de  la colección de entomología más importante de Sudamérica,con alto valor científico es de más de 3.5 millones de insectos conservados y con gran orgullo de una de las mejores colecciones del mundo de  Chrysomelidae (Coleoptera), comúnmente denominados pequeños escarabajos o coquitos pulga. Estos ejemplares  ubican al MIZA en el mapa de muestras entomológicas del mundo.

Recolección de insectos

Es fundamental para avanzar en el conocimiento sobre la biodiversidad, la ecología y la conservación. Las colecciones entomológicas proporcionan datos valiosos para la investigación científica, que requiere la documentación meticulosa para identificar y catalogar especies, creando un registro esencial para la conservación y gestión ambiental.

Es un pilar fundamental para la entomología y la conservación de la biodiversidad. Requiere un enfoque minucioso y ético, así como una colaboración continua entre investigadores,  comunidades y entes gubernamentales. Fomentar esta práctica escrucial para enfrentar los desafíos ambientales y asegurar un futuro sostenible para nuestros ecosistemas.

La recolección de insectos amerita planificación, preparación, definición de objetivos claros y áreas de estudio. Equiparse con herramientas adecuadas como redes entomológicas, frascos de recolección y cámaras de alta resolución. El proceso debe ir acompañado de técnicas con  alto sentido de la  ética y un enfoque sostenible, con el propósito de minimizar el impacto ambiental y colaborar con comunidades locales para garantizar la sostenibilidad.

El entomólogo ejecuta la documentación detallada al registrar información precisa sobre la localización, fecha y condiciones ambientales de cada recolección. La tecnología contribuye a datos precisos de  geolocalización y registros en  bases de datos digitales. Posteriormente las muestras obtenidas se almacenan y conservan, en condiciones óptimas para su preservación a largo plazo, utilizando métodos adecuados de conservación y etiquetado. Generando un inventario  facilitador del intercambio científico  entre instituciones, de manera  colaborativa en compartir datos y recursos, promoviendo una investigación más amplia y robusta.

Importancia de los insectos

Para el equilibrio de los ecosistemas se requiere la participación de   los insectos, quienes cumplen una importante labor que se pierde a simple vista del habitante humano común, considerados una molestia en ciertas épocas del año. Estos “bichos” son trabajadores incansables de las estructuras del ambiente.

Los insectos son bioindicadores eficaces debido a su sensibilidad a los cambios ambientales,revelan modificaciones en la distribución y abundancia de especies, actuando como indicadores tempranos de alteraciones ambientales. La presencia, ausencia o abundancia de ciertas especies puede proporcionar información valiosa sobre la calidad del aire, agua y suelo. Esto es crucial para la evaluación y monitoreo de los ecosistemas.

En la investigación científica facilita estudios de taxonomía, genética y ecología, ayudando a entender la evolución y adaptación de especies. “Los insectos no conocen de límites geográficos, son testigos de los cambios ambientales en todas partes del mundo. Ellos guardan en su piel diferentes partículas que pueden  indicar a los investigadores que clase de metales había en el ambiente en un determinado tiempo y lugar. Es parte de la importancia de estudiar a los insectos”, expresó Clavijo.

La educación,sostenibilidad y equilibrio ambiental

Para concientizar el impacto positivo que tienen los insectos, se requiere un plan sostenido de educación ambiental, éste comienza en el seno familiar,se refuerza en las escuelas y se mantiene con la ayuda de instituciones gubernamentales.

El MIZA, tiene una sala de exposición  de artes  en donde se  muestra la creatividad de artistas con temas alusivos a la biodiversidad. Igualmente está abierto a apoyar a los estudiantes en sus proyectos comunitarios. Realizan visitas guiadas programadas en alianza con casas de estudios de primaria y secundaria,con docentes apasionados por educar a sus alumnos con experiencias vivenciales que les permiten consolidar conceptos de manera interactiva. “Son los más pequeños el futuro de una sociedad informada del impacto positivo que tienen los insectos”, señaló Clavijo.

Los  estudios entomológicos ofrecen diferentes visiones desde una perspectiva científica de la sostenibilidad ambiental con la participación activa  de los insectos y la interacción con los seres humanos. Uno de los beneficios ecológicos  es  la polinización, sin insectos polinizadores, muchas plantas, incluyendo cultivos agrícolas, no podrían reproducirse eficientemente. Esto afectaría tanto la biodiversidad vegetal como la producción de alimentos.Los insectos descomponedores son responsables de reciclar nutrientes en el suelo. A través de la descomposición de materia orgánica, enriquecen el suelo y promueven el crecimiento de nuevas plantas. Muchos insectos son depredadores naturales de plagas agrícolas. Conservar estas especies ayuda a reducir la necesidad de pesticidas químicos, promoviendo prácticas agrícolas más sostenibles.

Existen comunidades con características de clima, suelo y  vegetación que propician la existencia de ciertos tipos de insectos y sus pobladores deben estar informados en cuanto a qué hacer bajo ciertas circunstancias. Hayinsectos vectores de enfermedades, como mosquitos que pueden generar cambios considerados de salud pública.

En los alrededores de la sede del MIZA, se aprecia el verdor de la vegetación de un paisaje único. Al noroeste se divisa el Parque Nacional Henri Pittier, contrasta con el azul del cielo despejado que permite disfrutar del viaje de diferentes aves, que rompen el silencio de la tarde. Es allí donde se gesta el cambio deconciencia con la misión y visión de la institución, mediante actividades que involucran a la comunidad y a los estudiantes, promoviendo la educación en sostenibilidad y equilibrio ambiental en pequeños grupos de visitantes que buscan información.

Conservación de insectos

El escenario natural está expuesto a múltiples amenazas, incluyendo la pérdida de hábitat, el cambio climático y el uso excesivo de pesticidas. La conservación de insectos requiere un enfoque integrado que incluya la protección de hábitats naturales, la promoción de prácticas agrícolas sostenibles y la educación pública sobre la importancia de estos pequeños pero poderosos seres.

En las faldas del Parque Henri Pittier, hay una alerta anualmente recurrente.  Los incendios, cada vez más frecuentes y voraces, están devastando este santuario natural y poniendo en peligro a sus habitantes más pequeños y a la vez más cruciales: los insectos.

En una mañana gris en  Maracay, la bruma del humo se mezcla con el rocío matutino, creando una atmósfera densa y pesada. Los bomberos y  voluntarios  con rostros cubiertos de hollín y miradas cansadas, trabajan arduamente para contener las llamas que han estado avanzando sin piedad. “Cada incendio es un golpe devastador para la biodiversidad”, comenta Clavijo, mientras observa impotente cómo el fuego consume el hábitat de innumerables especies.

Es una tragedia ecológica. “Algunas especies logran huir, otras quedan atrapadas. No sabemos cuántas especies quedan afectadas, ni por cuánto tiempo. El daño está en el suelo que se ve y en el que está por debajo de la superficie”, comentó Clavijo.

La sensibilización en la sociedad civil es fundamental como labor de prevención. Cuidar el presente es garantizar el futuro. Mantener los cortafuegos, la siembra inteligente de especies vegetales apropiadas para el suelo y el clima. Proveen el escenario ideal para la proliferación de insectos, aliados del ecosistema.Esto permite  la polinización y procesos de fertilización.

Entomología de cara a la tecnología

La integración de la tecnología y la inteligencia artificial en la entomología proyecta  mejorar las  capacidades de investigación con mayor  alcance para la conservación y la educación. La tecnología de avanzada, como las cámaras de alta resolución y los drones, permite la opción de recolectar datos de manera más eficiente y en áreas de difícil acceso. Facilitando  la observación de insectos en su hábitat natural sin causarles perturbaciones significativas. La inteligencia artificial, a través de algoritmos de reconocimiento de imágenes, ha simplificado y acelerado la identificación de especies de insectos, de observadores especializado y aficionados. Programas avanzados pueden analizar patrones y colores en las alas de mariposas, por ejemplo, y compararlos con nutridas  bases de datos para identificar especies con alta precisión.

Las plataformas de monitoreo automatizado, equipadas con sensores y cámaras, permiten el seguimiento continuo de las poblaciones de insectos y sus movimientos. Esto es crucial para entender las dinámicas poblacionales y los impactos del cambio climático y la deforestación.

La tecnología de mapeo geoespacial y los modelos predictivos de la inteligencia artificial ayudan a identificar áreas críticas para la conservación. Estas herramientas permiten diseñar estrategias de restauración más efectivas y tomar decisiones informadas sobre la gestión de hábitats. “Estas innovaciones son fundamentales para enfrentar los desafíos ambientales actuales y asegurar la preservación de la biodiversidad para futuras generaciones. Como entomólogo, considero que debemos abrazar estas herramientas y continuar explorando sus potenciales aplicaciones en nuestro campo”, señaló Clavijo.

Las aplicaciones interactivas y los simuladores educativos basados en inteligencia artificial, están transformando la manera de educar al público sobre la entomología. Estas herramientas hacen que el aprendizaje sea más accesible y atractivo, fomentando una mayor conciencia y aprecio por los insectos y su papel en el ecosistema.

Identidad y pertenencia

Desde mediados del año 2019. Venezuela tiene su propia mariposa. Esto es una realidad documentada y asentada en el libro de actas de la Sociedad Venezolana de Entomología, gracias a la iniciativa del MIZA,  en la inquietud de llegar a cada vez más personas.Realizaron una encuesta en redes sociales, con cuatro candidatas que debían tener como características obligatorias: ser de fácil observación en cualquier región del país.  Resultando ganadora una hermosa y cautivante mariposa azul, cuyo nombre científico es Morpho Helenor Cramer. Cerca de tres mil votos posicionaron  a este vistoso insecto representante de la biodiversidad y nuevo ícono  de la venezolanidad. Una embajadora de la importancia de los artrópodos y dentro de ellos los insectos y su importancia en la sociedad local y mundial.

Conocer a la mariposa azul es un compromiso social, es una especie emblemática que fascina por su atractivo color azul metálico brillante en  la superficie dorsal, consecuencia  de un efecto óptico por la  estructura microscópica de las escamas en sus alas. Adicionalmente, juega un papel importante en sus ecosistemas como polinizadora y como parte de la cadena alimenticia. La conservación de su hábitat es crucial para mantener la biodiversidad en las regiones tropicales y subtropicales de América Central y del Sur, en donde habita.

Los niños son mensajeros de bienestar para los adultos. Con cada visita al museo MIZA, se llevan una visión  de  comprensión más profunda, experimentan el significado de liberar las mariposas  que habían criado. Sus risas llenan el aire mientras las mariposas emprenden vuelo, simbolizando un nuevo comienzo con la esperanza de un mundo en equilibrio.

(Este trabajo es producto del Diplomado en Periodismo Ambiental, avalado por la Asociación Mundial de Periodistas y Vitalis en su primera edición, año 2024).

Relacionado con este tema te invitamos a leer también el artículo “Importancia de la biodiversidad subterránea: Explorando los ecosistemas del suelo“.

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(*) Licenciada en Comunicación Social, mención Desarrollo Social. Maestrante en Ciencias de la Comunicación. Diplomado en Periodismo Ambiental. Contacto: https://bit.ly/OlayaRangelLinkedin

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La Importancia de la Biodiversidad Subterránea: Explorando los Ecosistemas del Suelo

(*) Por Diego Díaz Martín

Cuando pensamos en biodiversidad, es natural que nuestra mente nos lleve a los exuberantes bosques, los vastos océanos, las gigantes montañas o las megadiversas selvas tropicales. Sin embargo, debajo de nuestros pies, se encuentra un universo esencial para la vida en la Tierra del que poco se habla, pese a su gran importancia.

Los ecosistemas del suelo albergan una extraordinaria diversidad de seres vivos, desde bacterias y hongos hasta nematodos, artrópodos y pequeños vertebrados. Estos organismos desempeñan roles fundamentales en numerosos procesos ecológicos esenciales, como la descomposición de materia orgánica, el ciclo de los nutrientes, la fijación de nitrógeno, la formación de agregados de suelo que influyen en su estructura y porosidad, y hasta la regulación del clima local, por citar solo algunos.

Uno de los aspectos más significativos de la biodiversidad subterránea es su papel en la salud de los suelos. Las comunidades microbianas, por ejemplo, son responsables de la descomposición de la materia orgánica, liberando nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas. Sin esta actividad microbiana, los suelos se volverían estériles y poco aptos para el cultivo.

Además, muchos organismos del suelo son clave en la lucha contra la erosión y la desertificación. Las redes de raíces de las plantas, junto con la actividad de los organismos del suelo, ayudan a mantener la estructura del suelo y a prevenir la pérdida de nutrientes y agua por la escorrentía.

La biodiversidad subterránea también tiene implicaciones importantes para la salud humana y el bienestar. Por ejemplo, algunos microorganismos del suelo pueden actuar como agentes de control biológico, ayudando a combatir plagas agrícolas y enfermedades de las plantas, lo que reduce la necesidad de pesticidas químicos.

Finalmente, la diversidad genética de los seres vivos en el subsuelo, le confiere a sus ecosistemas una mayor capacidad de adaptación frente a cambios ambientales, aumentando su resiliencia frente a perturbaciones. De allí que los suelos sin biodiversidad sufren una disminución en su fertilidad y en la capacidad de retención de agua, lo que puede llevar a su degradación y la pérdida de productividad agrícola.

Los ecosistemas del suelo y la biodiversidad subterránea son fundamentales para la salud y la sostenibilidad de los ecosistemas terrestres. Reconocer y proteger esta riqueza biológica es esencial para garantizar la sostenibilidad de la vida en nuestro planeta.

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(*) Fundador y Director General de Vitalis. Académico universitario de la Red de Universidades de Anahúac en México. Contacto: www.linkedin.com/in/ddiazmartin

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Pérdida de la Biodiversidad en Suramérica y sus implicaciones

(*) Zoila Rosa Martínez González

En términos muy generales y sencillos, la biodiversidad es la variedad de la vida. Este concepto incluye varios niveles de la organización biológica que van desde la diversidad de especies de plantas, animales, hongos y microorganismos que viven en un espacio determinado, hasta su variabilidad genética, considerando también los ecosistemas de los cuales forman parte y las regiones en donde se ubican los ecosistemas. También incluye los procesos ecológicos y evolutivos que se dan en todos estos niveles de organización dentro de la naturaleza.

En el caso de Suramérica, la biodiversidad es uno de sus principales patrimonios naturales que contiene esta región. De los 17 países megadiversos del Mundo, 5 están en Suramérica: Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Esta región alberga una enorme variedad de especies y ecosistemas únicos en el mundo. Sin embargo, su pérdida es una de las principales preocupaciones de la comunidad científica y de la sociedad en general, ya que sus implicaciones económicas y ecológicas pueden ser muy graves.

Las demandas asociadas a satisfacer necesidades y mejorar calidad de vida de la población son las principales responsables de la pérdida de la biodiversidad en América del Sur. Actividades como la deforestación, la expansión de la agricultura y la ganadería, la minería y la urbanización, afectan directamente a los ecosistemas; a esto se suma la caza furtiva, el comercio de especies y los incendios forestales.

Especial atención hay que prestar a los efectos del cambio climático sobre la diversidad de especies de esta zona. Se estima que entre el 25 y el 50% de ellas son endémicas, esto quiere decir que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo, por lo que la posibilidad de adaptarse a modificaciones de su entorno es muy estrecha.

El uso de muchas de las especies presentes en esta región es fuente de ingresos para las poblaciones locales. Sin embargo, la explotación más allá de su capacidad de regeneración, entendida como la posibilidad de que las especies se recuperen naturalmente, provoca su pérdida, pudiendo llevarlas a la extinción. Esta situación, a la larga, se revierte contra la calidad de vida de las personas, ya que puede afectar la satisfacción de sus necesidades actuales y limitar el desarrollo de futuros usos, aún no descubiertos, en campos como la medicina, por ejemplo.

Finalmente, cabe señalar que todas las especies son esenciales para mantener el equilibrio ecológico dentro de los ecosistemas, por lo que la pérdida de cualquiera de ellas, afecta la funcionalidad dentro y entre los ecosistemas. Por ejemplo, el jaguar es uno de los principales depredadores de la cadena alimentaria de esta zona del mundo, por lo que la disminución de sus poblaciones o su desaparición podría afectar a las grupos de otras especies y desequilibrar la armonía natural.

La pérdida de biodiversidad en Suramérica es una de las mayores preocupaciones medioambientales y económicas de esta región. Por ello es necesario tomar medidas urgentes para protegerla en todos sus niveles. Un cambio en el modelo de desarrollo y de consumo de la sociedad, demandaría menos recursos, lo que conjuntamente con la incorporación de prácticas productivas que aseguren la sostenibilidad de los ecosistemas como la conservación de los hábitats naturales, el fomento de prácticas sostenibles en la agricultura y la ganadería, la  lucha contra la caza furtiva y la promoción del turismo sostenible en la región, garantizarían un futuro para la biodiversidad de Suramérica y para las generaciones venideras.

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(*) Bióloga, con más de 30 años de experiencia en el ámbito ambiental nacional e internacional. Actualmente Presidente de GWP Venezuela/AveAgua y Líder Global en Biodiversidad en Vitalis Iberoamérica. E-mail: zrmartinez@vitalis.net

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Fauna silvestre y sustentabilidad

Por Martín Correa-Viana (*)

La concepción del uso racional de los recursos bióticos guarda paralelismo con el albor de nuestros antepasados. Sin los conocimientos y técnicas actuales, de manera quizás intuitiva, Homo sapiens, durante el Paleolítico, aplicó pautas para recolectar especies vegetales, aprovechar organismos animales y preservar los hábitats asociados.

En 262 aC Azoca en la India, promulgó un edicto para proteger los bosques y animales montaraces. A lo largo del siglo XVIII, los leñadores alemanes mantuvieron un balance “sustentable” entre la tala y el cuidado de los árboles.

Durante los años 80 del siglo pasado, se introdujeron los términos biodiversidad (Walter G. Rosen, 1986) y Desarrollo Sustentable (Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo, 1988), impulsando la internalización de una nueva visión para utilizar los recursos ambientales.

El concepto de biodiversidad cambió la perspectiva de valorar a los organismos vivos usando como criterio preferente su variedad. Se incorporó la variabilidad desde las variantes genéticas propias de la especie al conjunto de especies, géneros, familias y niveles taxonómicos superiores; para abarcar comunidades, ecosistemas, paisajes, componentes abióticos y las condiciones en las cuales viven los organismos.

El término Desarrollo Sustentable se propuso para disipar la ambigüedad entre desarrollo y crecimiento. Su objetivo es satisfacer las necesidades de la generación actual sin menoscabar el derecho de las futuras generaciones de acceder y utilizar los recursos para suplir sus propios requerimientos. Desde un enfoque bioecológico, la sustentabilidad se relaciona con la perennidad productiva de los sistemas biológicos, el funcionamiento de los ecosistemas, la continuidad espacial y temporal de los servicios que éstos prestan y el equilibrio dinámico entre las especies y los recursos de su entorno.

Nuestra subsistencia depende de la biodiversidad. En consecuencia, para diseñar un plan de desarrollo sustentable de la fauna silvestre se necesita información acerca de:

1. Amenazas,

2. Acciones para eliminar o minimizar esas amenazas,

3. Identificación y valoración del patrimonio zoocultural material e inmaterial y

4. Composición, estructura y función desde el nivel gen hasta el paisaje. Esto es: la heterósis, especies presentes, su riqueza y abundancia relativa, abundancia relativa de los ecosistemas, grado de conectividad y fragmentación de los hábitats, número de hábitats, ecología poblacional, polinización, ciclos de nutrimentos, perturbaciones naturales, entre otras.

En este sentido, un plan de desarrollo sustentable para la fauna silvestre contemplaría:

1. Análisis y redimensión de las políticas nacionales.

2. Revisión y adecuación de leyes para eliminar actividades ilegales y fiscalizar proyectos susceptibles de afectar negativamente a la fauna silvestre, regular la cacería consuntiva, ordenar la actividad cinegética y los zoocriaderos.

3. Elaboración y ejecución de planes estadales y municipales con participación de comunidades indígenas y locales.

4. Restauración y creación de áreas protegidas.

5. Establecimiento de centros de rescate y rehabilitación.

6. Fundación y fortalecimiento de estaciones biológicas y centros universitarios dedicados a la investigación.

7. Promulgación de normas para establecer y manejar reservas privadas de biodiversidad y estaciones biológicas en hatos y haciendas.

Resulta incuestionable que la humanidad tiene en la biodiversidad su tesoro más preciado y la fauna silvestre es uno de sus componentes inestimables.

En Vitalis hemos hecho un esfuerzo divulgativo para apoyar la conservación de especies de fauna silvestre con una campaña denominada “Tu Casa No es Su Casa” ¿Quieres saber de qué se trata? Escríbenos a info@vitalis.net.

También puedes revisar el artículo escrito por el Presidente de Vitalis sobre el comercio de fauna silvestre denominado “No seas cómplice de su extinción: Animales silvestres no son mascotas”

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*Biólogo, Master of Science y Doctor en Zoología Agrícola. Investigador del antiguo Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables (MARNR) en Venezuela, Profesor titular, docente e investigador de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (UNELLEZ).

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Biodiversidad en tiempos de pandemia: el día después

*Cecilia Gómez Miliani, Dra. @cecigomezmi

En el año 2010 History Channel emitió un documental denominado La Tierra sin Humanos en el que, gracias al trabajo de la tecnología y a la asesoría de ingenieros, botánicos, ecologistas, biólogos, geólogos, climatólogos y arqueólogos, se narra lo que sucedería si la raza humana desapareciera de la faz de la Tierra.

Durante estos últimos meses, cuando la pandemia por el Covid-19 nos ha llevado a limitar nuestra movilización y permanecer dentro de nuestros hogares, los medios de comunicación y las redes sociales han reportado como los jabalíes pasean por las calles de España o de Italia, los delfines se acercan a los puertos de Cerdeña, los peces se apropian de los canales de Venecia y los ciervos llegan a los parques públicos de Japón. En este punto vale la pena preguntarnos: ¿Realmente le estamos dando un respiro a la naturaleza? ¿Podremos ver lo que en parte nos mostró el documental de 2010?

Según la Organización Mundial de la Salud, los primeros casos de coronavirus (Covid-19) fueron reportados en diciembre de 2019, y no es sino hasta marzo de 2020 cuando este mismo organismo caracteriza al brote de este nuevo virus como una pandemia, término que significa que ésta es una enfermedad epidémica que se extiende simultáneamente por varias partes del mundo. A medida que el virus fue ganando terreno, los países fueron decretando cuarentenas para su población, unas más estrictas que otras. 

Desde que se reportaron los primeros casos hasta hoy, apenas han transcurrido 4 meses. Veamos algunos ejemplos que nos permiten revisar si este tiempo es suficiente para que el ambiente se recupere en forma natural:

  • Los elementos primarios de todo ecosistema son los organismos vegetales. Allí comienzan las llamadas cadenas alimenticias que son la base de las relaciones entre los entes vivos de un espacio geográfico determinado. Dependiendo del daño (tala, deforestación, incendio) un bosque puede tardar entre 10 y 100 años para restaurarse.
  • En el caso de la fauna silvestre el período de restablecimiento depende de la especie. Por poner un ejemplo, en México, la recuperación del lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi) se ha tomado más de 20 años

Sumado a esto es importante señalar que aunque estamos “cautivos” en nuestros hogares, seguimos generando residuos sólidos, seguimos utilizando la electricidad que en muchos países proviene de plantas termoeléctricas, seguimos usando el agua y, por lo tanto, contaminándola… así que el descanso que le estamos dando a la Tierra es muy relativo.

La presencia de fauna silvestre en zonas urbanas tal vez puede deberse a que son especies cuyos espacios naturales hemos invadido y que, al no conseguir su sustento, lo buscan en nuestras calles y plazas, ahora desiertas. También cabe pensar que, tal vez, en nuestro cautiverio nos hemos vuelto más observadores, más atentos, y tenemos el tiempo para contemplar y escuchar las aves que siempre surcaron nuestro cielo pero que con nuestra vida agitada no habíamos percibido.

Ojalá que este tiempo sirva para entender la dimensión exacta y comprender la gran responsabilidad de nuestra presencia en este punto del Universo; que finalmente comprendamos que solo somos una pequeña parte de este gran ecosistema que se llama Tierra.


*Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, con Maestría en Gerencia Ambiental y Doctorado en Economía y Administración de Empresas. Docente Jubilada de la Universidad Ezequiel Zamora-Venezuela. Directora del Campus Virtual de Vitalis – cgomez@vitalis.net

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El murciélago que cambió al mundo (la otra parte de la pandemia).

Por Diego Díaz Martín, PhD. @DDiazMartin (*)

Evidencias científicas apuntan a que el murciélago grande de herradura chino (Rhinolophus ferrumequinum) podría ser el hospedador del SARS-CoV-2, un nuevo virus identificado por el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (ICTV, por sus siglas en inglés) como el agente infeccioso causante del COVID-19.

Los nefastos efectos de esta pandemia ya son conocidos en casi todo el mundo y tuvieron su inicio el 12 de diciembre de 2019 en Wuhan, China. Hoy en día, más de 177 países y territorios son testigos de sus impactos.

Casi dos décadas han servido para que investigadores de varios países, principalmente de China (incluyendo Hong Kong) y Estados Unidos, hayan alertado al mundo sobre la existencia de al menos treinta y nueve especies de virus causantes de Coronavirus, con efectos directos en los seres humanos y en algunos animales. Sin embargo, los precedentes de transmisiones virales desde murciélagos a los humanos, de nada han servido. La atención sobre el tema fue muy poca; hasta ahora.

A principios de este siglo, a un coronavirus le fue atribuida la causa del síndrome respiratorio severo, que infectó a más de ocho mil personas, de las cuales 10% murió. Posteriormente, otro virus transmitido por murciélagos fue clave en el desencadenamiento de otra enfermedad respiratoria similar, conocido en inglés como MERS (Síndrome Respiratorio de Medio Oriente  en español). Aunque afectó a menos personas, su alta tasa de mortalidad rondaba el 30%, lo cual acabó con la vida de más de 850 seres humanos.

Los murciélagos, al igual que otros mamíferos, siempre han sido portadores de agentes que podrían ser perjudiciales para los humanos. Su resistencia a estos elementos infecciosos es muy alta, gracias a su sofisticado sistema inmunológico, por lo que casi nunca llegan a experimentar enfermedades asociadas a la presencia de estos virus. Por eso se les llaman hospedadores o reservorios, pues aunque no desarrollan la enfermedad, pueden albergar en sus fluidos y tejidos altas concentraciones del virus.

La convivencia de los virus en los murciélagos parece que siempre fue armónica, hasta que aparecimos los humanos invadiendo sus espacios y haciéndolos parte de la dieta de algunas culturas.

Expertos alegan que la transmisión del SARS-CoV-2 pudo ocurrir por el consumo directo de murciélagos de herradura chinos, tomando en cuenta los conocidos hábitos alimentarios del sur de China y su debilidad por especies silvestres. Sin embargo, también es sabido que estos mamíferos voladores pueden esparcir los virus a través del vuelo, especialmente por medio de sus heces, la saliva y la orina, y en algunos casos, a través de los contenidos estomacales que algunas veces regurgitan para alimentar a sus crías.

El rápido crecimiento de China y su cultura alimentaria, podrían estar detrás del incremento en el consumo e interacción con estos excepcionales mamíferos. La necesidad de proteína animal es creciente, cuéstele o que le cueste a la naturaleza.

En el mundo existen alrededor de 1300 especies de murciélagos, presentes en casi todo el planeta, con excepción de la Antártida. Su importancia ecológica y ecosistémica son indudables, pues participan en la polinización de las plantas, la dispersión de semillas y el control de plagas, entre otras funciones vitales.

Investigadores sugieren que la perturbación del hábitat de los murciélagos podría causar altos niveles de estrés en estos animales, haciendo que dispersen más virus a través de sus fluidos. La regla pareciera ser: a más perturbación de sus hábitats, mayor número de infecciones y enfermedades.

Un murciélago podría haber cambiado el mundo, aunque su historia no beneficie a su imagen. En nosotros está comprender el fenómeno, minimizar las causas y asumir las consecuencias.


(*) Biólogo, Maestro en Gerencia Ambiental y Doctor en Ingeniería Ambiental. Catedrático del Tecnológico de Monterrey y de la Red de Universidades Anáhuac. Fundador y Director General de Vitalis para las Américas.

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No seas cómplice de su extinción: ¡Animales silvestres no son mascotas!

Por Dr. Diego Díaz Martín / @DDiazMartin

Algunas regiones de América Latina se están convirtiendo en auténticos centros de expendio de animales silvestres, donde por sumas exorbitantes, se puede adquirir desde una ave multicolor, hasta una pereza o un araguato. El problema es tan grave, que semanalmente las autoridades reciben decenas de denuncias, y las clínicas veterinarias se llenan de pacientes enfermos, deshidratados y politraumatizados, compitiendo con los tradicionales perros y gatos en las consultas.

Niños y jóvenes son los más comunes en el ejercicio ilegal de esta actividad, que a escondidas o frente a las autoridades, pueden acabar con decenas de aves, mamíferos y reptiles en menos de un mes.

Lo que desconocen los compradores de estas mascotas, es que además que pueden ser penalizados, con su compra están acelerando la muerte del animal.

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Áreas verdes y desarrollo urbano: la necesidad de una relación armónica.

*Cecilia Gómez Miliani, Dra. @cecigomezmi

Muchas veces el término desarrollo urbano se relaciona con grandes edificios, avenidas, centros comerciales de última tecnología y zonas industriales, olvidando un componente fundamental: las áreas verdes.

Ubicado entre la ecología y la forestería, el establecimiento de áreas verdes urbanas es una práctica imprescindible que forma parte del entramado propuesto por el desarrollo urbano.

Podemos definirlas como los espacios ubicados dentro de las ciudades o en su periferia, en los que predominan las plantas –principalmente los árboles– y que pueden cumplir funciones de esparcimiento, recreación, ecológicas, de ornamentación, protección, recuperación y rehabilitación del entorno. Estas incluyen no solo los parques y plazas sino también las aceras y separadores viales, así como los jardines botánicos, en el caso de aquellas ciudades que tienen el privilegio de poseer uno.

Las áreas verdes cumplen múltiples papeles dentro de un espacio urbano: son importantes para el ornato de las ciudades, benefician al microclima y pueden reducir, en cierta medida, el nivel de algunos contaminantes presentes en el aire. Además son los espacios idóneos para que los ciudadanos puedan encontrarse entre ellos y con la naturaleza. La frecuencia de interacción social que se da entre las personas, al hacer uso de las áreas verdes, es un factor que refuerza el apego a la comunidad y entre sus residentes, lo que se traduce incluso en mejoras en el estado de la salud.

A pesar de todos estos beneficios el crecimiento desmedido y anárquico de las grandes ciudades propicia el uso de la mayor parte del territorio para satisfacer las demandas urbanas de la población, lo que reduce las áreas verdes a su mínima expresión.

Aunado a esto tenemos otros problemas relacionados con estos espacios como son: plantas sembradas en sitios inadecuados o en condiciones desfavorables para su desarrollo, el uso de especies de plantas exóticas, la falta de mantenimiento adecuado de las especies, lo que propicia el desarrollo de plantas parásitas, las podas indiscriminadas a veces convertidas en verdaderas mutilaciones, entre otras prácticas perjudiciales.

Son los gobiernos locales los encargados de velar por el buen estado de estos espacios. Para su manejo adecuado es necesario que estas instancias de decisión lleven a cabo, con la participación de la ciudadanía, inventarios del patrimonio botánico de sus áreas de influencia, desarrollen programas fitosanitarios acordes con las necesidades de las plantas existentes, cuenten con viveros para garantizar la reposición de las especies y tengan programas educativos que sensibilicen a la ciudadanía en torno a la importancia de las áreas verdes y la necesidad de conservarlas.


*Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, con Maestría en Gerencia Ambiental y Doctorado en Economía y Administración de Empresas. Docente Jubilada de la Universidad Ezequiel Zamora-Venezuela. Directora del Campus Virtual de Vitalis – cgomez@vitalis.net

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