Fauna silvestre y sustentabilidad

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Biodiversidad en tiempos de pandemia: el día después

*Cecilia Gómez Miliani, Dra. @cecigomezmi

En el año 2010 History Channel emitió un documental denominado La Tierra sin Humanos en el que, gracias al trabajo de la tecnología y a la asesoría de ingenieros, botánicos, ecologistas, biólogos, geólogos, climatólogos y arqueólogos, se narra lo que sucedería si la raza humana desapareciera de la faz de la Tierra.

Durante estos últimos meses, cuando la pandemia por el Covid-19 nos ha llevado a limitar nuestra movilización y permanecer dentro de nuestros hogares, los medios de comunicación y las redes sociales han reportado como los jabalíes pasean por las calles de España o de Italia, los delfines se acercan a los puertos de Cerdeña, los peces se apropian de los canales de Venecia y los ciervos llegan a los parques públicos de Japón. En este punto vale la pena preguntarnos: ¿Realmente le estamos dando un respiro a la naturaleza? ¿Podremos ver lo que en parte nos mostró el documental de 2010?

Según la Organización Mundial de la Salud, los primeros casos de coronavirus (Covid-19) fueron reportados en diciembre de 2019, y no es sino hasta marzo de 2020 cuando este mismo organismo caracteriza al brote de este nuevo virus como una pandemia, término que significa que ésta es una enfermedad epidémica que se extiende simultáneamente por varias partes del mundo. A medida que el virus fue ganando terreno, los países fueron decretando cuarentenas para su población, unas más estrictas que otras. 

Desde que se reportaron los primeros casos hasta hoy, apenas han transcurrido 4 meses. Veamos algunos ejemplos que nos permiten revisar si este tiempo es suficiente para que el ambiente se recupere en forma natural:

  • Los elementos primarios de todo ecosistema son los organismos vegetales. Allí comienzan las llamadas cadenas alimenticias que son la base de las relaciones entre los entes vivos de un espacio geográfico determinado. Dependiendo del daño (tala, deforestación, incendio) un bosque puede tardar entre 10 y 100 años para restaurarse.
  • En el caso de la fauna silvestre el período de restablecimiento depende de la especie. Por poner un ejemplo, en México, la recuperación del lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi) se ha tomado más de 20 años

Sumado a esto es importante señalar que aunque estamos “cautivos” en nuestros hogares, seguimos generando residuos sólidos, seguimos utilizando la electricidad que en muchos países proviene de plantas termoeléctricas, seguimos usando el agua y, por lo tanto, contaminándola… así que el descanso que le estamos dando a la Tierra es muy relativo.

La presencia de fauna silvestre en zonas urbanas tal vez puede deberse a que son especies cuyos espacios naturales hemos invadido y que, al no conseguir su sustento, lo buscan en nuestras calles y plazas, ahora desiertas. También cabe pensar que, tal vez, en nuestro cautiverio nos hemos vuelto más observadores, más atentos, y tenemos el tiempo para contemplar y escuchar las aves que siempre surcaron nuestro cielo pero que con nuestra vida agitada no habíamos percibido.

Ojalá que este tiempo sirva para entender la dimensión exacta y comprender la gran responsabilidad de nuestra presencia en este punto del Universo; que finalmente comprendamos que solo somos una pequeña parte de este gran ecosistema que se llama Tierra.


*Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, con Maestría en Gerencia Ambiental y Doctorado en Economía y Administración de Empresas. Docente Jubilada de la Universidad Ezequiel Zamora-Venezuela. Directora del Campus Virtual de Vitalis – cgomez@vitalis.net

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El murciélago que cambió al mundo (la otra parte de la pandemia).

Por Diego Díaz Martín, PhD. @DDiazMartin (*)

Evidencias científicas apuntan a que el murciélago grande de herradura chino (Rhinolophus ferrumequinum) podría ser el hospedador del SARS-CoV-2, un nuevo virus identificado por el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (ICTV, por sus siglas en inglés) como el agente infeccioso causante del COVID-19.

Los nefastos efectos de esta pandemia ya son conocidos en casi todo el mundo y tuvieron su inicio el 12 de diciembre de 2019 en Wuhan, China. Hoy en día, más de 177 países y territorios son testigos de sus impactos.

Casi dos décadas han servido para que investigadores de varios países, principalmente de China (incluyendo Hong Kong) y Estados Unidos, hayan alertado al mundo sobre la existencia de al menos treinta y nueve especies de virus causantes de Coronavirus, con efectos directos en los seres humanos y en algunos animales. Sin embargo, los precedentes de transmisiones virales desde murciélagos a los humanos, de nada han servido. La atención sobre el tema fue muy poca; hasta ahora.

A principios de este siglo, a un coronavirus le fue atribuida la causa del síndrome respiratorio severo, que infectó a más de ocho mil personas, de las cuales 10% murió. Posteriormente, otro virus transmitido por murciélagos fue clave en el desencadenamiento de otra enfermedad respiratoria similar, conocido en inglés como MERS (Síndrome Respiratorio de Medio Oriente  en español). Aunque afectó a menos personas, su alta tasa de mortalidad rondaba el 30%, lo cual acabó con la vida de más de 850 seres humanos.

Los murciélagos, al igual que otros mamíferos, siempre han sido portadores de agentes que podrían ser perjudiciales para los humanos. Su resistencia a estos elementos infecciosos es muy alta, gracias a su sofisticado sistema inmunológico, por lo que casi nunca llegan a experimentar enfermedades asociadas a la presencia de estos virus. Por eso se les llaman hospedadores o reservorios, pues aunque no desarrollan la enfermedad, pueden albergar en sus fluidos y tejidos altas concentraciones del virus.

La convivencia de los virus en los murciélagos parece que siempre fue armónica, hasta que aparecimos los humanos invadiendo sus espacios y haciéndolos parte de la dieta de algunas culturas.

Expertos alegan que la transmisión del SARS-CoV-2 pudo ocurrir por el consumo directo de murciélagos de herradura chinos, tomando en cuenta los conocidos hábitos alimentarios del sur de China y su debilidad por especies silvestres. Sin embargo, también es sabido que estos mamíferos voladores pueden esparcir los virus a través del vuelo, especialmente por medio de sus heces, la saliva y la orina, y en algunos casos, a través de los contenidos estomacales que algunas veces regurgitan para alimentar a sus crías.

El rápido crecimiento de China y su cultura alimentaria, podrían estar detrás del incremento en el consumo e interacción con estos excepcionales mamíferos. La necesidad de proteína animal es creciente, cuéstele o que le cueste a la naturaleza.

En el mundo existen alrededor de 1300 especies de murciélagos, presentes en casi todo el planeta, con excepción de la Antártida. Su importancia ecológica y ecosistémica son indudables, pues participan en la polinización de las plantas, la dispersión de semillas y el control de plagas, entre otras funciones vitales.

Investigadores sugieren que la perturbación del hábitat de los murciélagos podría causar altos niveles de estrés en estos animales, haciendo que dispersen más virus a través de sus fluidos. La regla pareciera ser: a más perturbación de sus hábitats, mayor número de infecciones y enfermedades.

Un murciélago podría haber cambiado el mundo, aunque su historia no beneficie a su imagen. En nosotros está comprender el fenómeno, minimizar las causas y asumir las consecuencias.


(*) Biólogo, Maestro en Gerencia Ambiental y Doctor en Ingeniería Ambiental. Catedrático del Tecnológico de Monterrey y de la Red de Universidades Anáhuac. Fundador y Director General de Vitalis para las Américas.

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No seas cómplice de su extinción: ¡Animales silvestres no son mascotas!

Por Dr. Diego Díaz Martín / @DDiazMartin

Algunas regiones de América Latina se están convirtiendo en auténticos centros de expendio de animales silvestres, donde por sumas exorbitantes, se puede adquirir desde una ave multicolor, hasta una pereza o un araguato. El problema es tan grave, que semanalmente las autoridades reciben decenas de denuncias, y las clínicas veterinarias se llenan de pacientes enfermos, deshidratados y politraumatizados, compitiendo con los tradicionales perros y gatos en las consultas.

Niños y jóvenes son los más comunes en el ejercicio ilegal de esta actividad, que a escondidas o frente a las autoridades, pueden acabar con decenas de aves, mamíferos y reptiles en menos de un mes.

Lo que desconocen los compradores de estas mascotas, es que además que pueden ser penalizados, con su compra están acelerando la muerte del animal.

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Áreas verdes y desarrollo urbano: la necesidad de una relación armónica.

*Cecilia Gómez Miliani, Dra. @cecigomezmi

Muchas veces el término desarrollo urbano se relaciona con grandes edificios, avenidas, centros comerciales de última tecnología y zonas industriales, olvidando un componente fundamental: las áreas verdes.

Ubicado entre la ecología y la forestería, el establecimiento de áreas verdes urbanas es una práctica imprescindible que forma parte del entramado propuesto por el desarrollo urbano.

Podemos definirlas como los espacios ubicados dentro de las ciudades o en su periferia, en los que predominan las plantas –principalmente los árboles– y que pueden cumplir funciones de esparcimiento, recreación, ecológicas, de ornamentación, protección, recuperación y rehabilitación del entorno. Estas incluyen no solo los parques y plazas sino también las aceras y separadores viales, así como los jardines botánicos, en el caso de aquellas ciudades que tienen el privilegio de poseer uno.

Las áreas verdes cumplen múltiples papeles dentro de un espacio urbano: son importantes para el ornato de las ciudades, benefician al microclima y pueden reducir, en cierta medida, el nivel de algunos contaminantes presentes en el aire. Además son los espacios idóneos para que los ciudadanos puedan encontrarse entre ellos y con la naturaleza. La frecuencia de interacción social que se da entre las personas, al hacer uso de las áreas verdes, es un factor que refuerza el apego a la comunidad y entre sus residentes, lo que se traduce incluso en mejoras en el estado de la salud.

A pesar de todos estos beneficios el crecimiento desmedido y anárquico de las grandes ciudades propicia el uso de la mayor parte del territorio para satisfacer las demandas urbanas de la población, lo que reduce las áreas verdes a su mínima expresión.

Aunado a esto tenemos otros problemas relacionados con estos espacios como son: plantas sembradas en sitios inadecuados o en condiciones desfavorables para su desarrollo, el uso de especies de plantas exóticas, la falta de mantenimiento adecuado de las especies, lo que propicia el desarrollo de plantas parásitas, las podas indiscriminadas a veces convertidas en verdaderas mutilaciones, entre otras prácticas perjudiciales.

Son los gobiernos locales los encargados de velar por el buen estado de estos espacios. Para su manejo adecuado es necesario que estas instancias de decisión lleven a cabo, con la participación de la ciudadanía, inventarios del patrimonio botánico de sus áreas de influencia, desarrollen programas fitosanitarios acordes con las necesidades de las plantas existentes, cuenten con viveros para garantizar la reposición de las especies y tengan programas educativos que sensibilicen a la ciudadanía en torno a la importancia de las áreas verdes y la necesidad de conservarlas.


*Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, con Maestría en Gerencia Ambiental y Doctorado en Economía y Administración de Empresas. Docente Jubilada de la Universidad Ezequiel Zamora-Venezuela. Directora del Campus Virtual de Vitalis – cgomez@vitalis.net

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Jardines Botánicos y Biodiversidad

Dra. Cecilia Gómez Miliani (*), @Cecigomezmi

La biodiversidad o diversidad biológica viene expresada desde las diferencias genéticas que tienen los individuos que habitan la Tierra – que los hacen tener variadas alturas, diferentes colores de ojos o de flores, distintos tamaños de las colas – hasta la variabilidad que se presenta en los ecosistemas, que implica, no solo la sumatoria de los seres vivos que están en un espacio determinado sino también la de los factores físicos tales como suelo, temperatura, humedad, precipitación, radiación.

La biodiversidad también contempla la cultural. Esta se manifiesta en la variedad del lenguaje, de las prácticas religiosas, de la forma de manejo de la tierra, en el arte, la música, en la estructura social y en todos los atributos que puede tener la sociedad humana.

Si nos enfocamos sólo en la diversidad vegetal y revisamos los beneficios que de ella recibimos vemos que 20 mil especies de plantas son utilizadas como medicinas o como principios activos para su fabricación, 75% de los alimentos que consumimos y 80% de los productos que utilizamos (como por ejemplo madera para la construcción o fibras para la confección de vestidos) provienen de los vegetales, sin contar con los intangibles que nos brindan como la sombra, el oxígeno o el relax al contemplarlas.

A pesar de su importancia para la vida en nuestro planeta, 20% de las plantas están bajo amenaza de desaparecer y con ellas todos sus beneficios, algunos aún desconocidos. La tala y la quema indiscriminadas, el cambio climático y la ampliación desordenada de las fronteras agrícolas, generan presión sobre la cubierta vegetal trayendo consigo terribles consecuencias.

Para frenar esta situación se plantean dos alternativas: la conservación in situ, esto es el mantenimiento de las plantas en sus entornos naturales de origen, utilizando para ello el Sistema de Áreas Naturales Protegidas, y la conservación ex situ, donde las plantas se salvaguardan fuera de sus hábitats, a través de los bancos genéticos de campo, los bancos de semilla y los jardines botánicos.

Estos últimos son organizaciones llamadas a brindar una custodia protectora de las plantas de la región en donde se encuentran ubicados, enfocando su trabajo a:

  • Rescatar las especies amenazadas. Para ello deben desarrollar inventarios que permitan conocer el estatus de las plantas que están en su zona de influencia.
  • Proveer material para la reintroducción, con el fin de mantener el equilibrio en los ecosistemas naturales.
  • Producir material para desarrollar investigaciones.
  • Reducir la presión sobre las especies de plantas silvestres, evitando su extracción de los espacios naturales donde se desarrollan.
  • Disponer de material para la educación y la recreación, fomentando el interés por la vida de las plantas.

Debemos dejar de ver a los jardines botánicos como espacios destinados a los expertos, a los científicos, a los investigadores; su papel en la concienciación acerca de la importancia de las plantas para la vida en la Tierra es fundamental. Son los lugares ideales para mostrarnos las maravillas de la naturaleza sin salir de nuestros espacios urbanos.


*Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, con Maestría en Gerencia Ambiental y Doctorado en Economía y Administración de Empresas. Docente Jubilada de la Universidad Ezequiel Zamora-Venezuela. Directora del Campus Virtual de Vitalis – cgomez@vitalis.net

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Los colores alados del cielo caraqueño

Por Imarú Lameda-Camacaro, MSc. (*) @imaruladema

Los psitácidos son la familia de aves a las que pertenecen los loros y guacamayas, así como pericos y cotorras; en dicha familia, morfológicamente, los individuos se caracterizan por presentar el pico en forma curveada, la mandíbula superior con una movilidad leve que se empalma con el cráneo. En general, son animales reconocidos por su plumaje vistoso y colorido.

Caracas, capital de Venezuela, ubicada en la zona centro – norte del país, a 15 km de la costa del Mar Caribe, se sitúa en un valle montañoso con una altitud de 900 msnm. Entre sus emblemas naturales, el más característico es el Parque Nacional Waraira – Repano, conocido como cerro Ávila. Dicho pulmón vegetal  acompaña la urbe capitalina y sirve de escenario y hábitat de 15 especies de psitácidos que hacen vida en el valle de Caracas.

Los caraqueños al levantarse a las 5:30am en algunas zonas de la ciudad suelen escuchar los sonidos y bullicios de las aves. Entre los más característicos se encuentran los loros y guacamayas, quienes sobrevuelan el cielo caraqueño al salir u ocultarse del sol.

De las capitales del mundo, Caracas destaca por albergar la mayor cantidad de psitácidos con la presencia de 15 especies, incluyendo al Perico Acollarado, una especie introducida que se reproduce dentro del Parque del Este. La ciudad tiene siete especies de pericos y periquitos, cuatro de guacamayas, dos de loros y dos de cotorras.

En el cielo caraqueño suele observarse de manera recurrente, bandadas de guacamayas como la Azul y Amarillo (Ara arauna), Guacamaya Roja (Ara chlopterus) y Guacamaya Bandera (Ara macao), asi como la Guacamaya Maracana (Ara severus).

De esta interacción seres humanos – fauna silvestre, las guacamayas se han acercado a balcones de edificios, encontrando alimento y hasta refugio.

El lado poco conocido de alimentar así a estas aves, así como sociabilizar con las guacamayas silvestres, es  su vulnerabilidad como especies sujetas al tráfico y comercio ilegal, dada su vistosidad y colorido plumaje.

Caracas ha sido un sitio escogido por estos psitácidos para establecerse, adaptándose a las condiciones que le ofrecen parques urbanos, áreas naturales, zonas boscosas y un arboretum que se ha mantenido siendo referencia de biodiversidad urbana, ya que los árboles sirven de espacios para reproducirse, descansar, realizar nidos (chaguaramos), así como alimentarse cuando se trata de especies de arboles frutales.

Una reflexión a los caraqueños es ¿desean seguir observando guacamayas en la ciudad? De ser afirmativa su respuesta, se sugiere evitar el contacto directo con ellas al suministrarles alimento, desarrollar reforestaciones urbanas con especies forestales que sean hábitats para los psitácidos así como otras especies de aves; campañas de comunicación e información sobre la importancia de la vida silvestre, así como concienciar a la importancia de áreas verdes en la ciudades y del resto de los recursos naturales.

Si estas o visitas la ciudad de Caracas, mira arriba y ve el color que resalta en el cielo, son esos seres alados que nos conectan con el trópico. Conservarlas, es tarea de todos.

 

Lic. M.Sc. Coordinadora de Proyectos, Vitalis Venezuela, ilameda@vitalis.net

 

 

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Tecnologías para la gestión y manejo ex situ de la biodiversidad

Por Lía Silva Muñoz (*)

La biodiversidad es la variedad de especies vegetales, animales, hongos y otros organismos, además de las áreas y ecosistemas donde estos seres vivos habitan.  Su manejo y conservación suele realizarse dentro de las áreas donde habita (in situ) o fuera de ellas (ex situ).

En el caso de la vegetación y la flora en general, su conservación ex situ puede promoverse por medio de jardines botánicos en donde se coleccionan plantas nativas, especies con potencial económico o de uso medicinal, así como especies que se encuentran amenazadas. Otra de las técnicas de conservación ex situ son los bancos de genes en campo, usados principalmente para especies maderables en grandes plantaciones a campo abierto para mantener su diversidad genética.

Los bancos de germoplasma también constituyen una exitosa técnica para la conservación ex situ donde se asegura la viabilidad de las semillas a mediano y largo plazo (10 a 20 años), bajo condiciones controladas de humedad y temperatura. El cultivo especializado en ambientes controlados es otra de las tecnologías usadas, y consiste en el cultivo de plantas tropicales o medicinales en invernaderos.

Existen además los laboratorios de cultivo de tejido, donde se llevan a cabo un conjunto de técnicas para almacenar de forma in vitro células o tejidos vegetales, y conservarlos lo más próximo a sus propiedades in vivo.

En cuanto a la conservación ex situ de la fauna, los zoológicos son los más populares a nivel mundial. En ellos se encuentran colecciones de animales de especies endémicas, amenazadas o en peligro de extinción, adecuando sus áreas lo más similar posible a su hábitat natural, apoyando el desarrollo de la investigación y conservación de las especies que resguardan, con el fin de aumentar su población y buscar su posible reinserción a sus hábitats.

Otra de las instalaciones más usadas para la conservación ex situ son los acuarios, para proteger especies acuáticas, así como la educación ambiental y la recreación de sus visitantes.

Además, existen los bancos de genes, en donde se resguarda material genético de espermatozoides, óvulos y embriones bajo ambientes controlados de humedad y temperatura, para posteriormente recurrir a la reproducción asistida.

México ha desarrollado diferentes proyectos para promover la conservación ex situ, y cuenta con diferentes bancos de germoplasma, entre los que destacan el Centro Nacional de Recursos Genéticos de la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), que resguarda semillas de especies nativas de México. Asimismo, existe el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), que promueve la investigación sobre la biodiversidad y la seguridad alimentaria.

De igual forma, en Chiapas existe un zoológico considerado como uno de los mejores a nivel Latinoamérica, en el que se resguarda únicamente fauna del estado. El ZooMat, localizado al sur de Tuxtla Gutiérrez, abarca 100 hectáreas de selva semi-húmeda, por lo que tiene una gran riqueza en biodiversidad de flora y fauna.

La conservación ex situ de la biodiversidad merece ser más conocida y valorada.

 

(*) Ing. Agroinsdustrial, (lia21lva@gmail.com)

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¿Cómo ayudar a conservar la biodiversidad?

En esta sección te compartimos algunos consejos para conservar la biodiversidad.

Recuerda que la diversidad biológica o biodiversidad, es la variedad de la vida y comprende las especies de plantas, animales, hongos y microorganismos que viven en un espacio determinado, a su variabilidad genética, a los ecosistemas de los cuales forman parte estas especies y a los paisajes o regiones en donde se ubican los ecosistemas. También incluye los procesos ecológicos y evolutivos que se dan a nivel de genes, especies, ecosistemas y paisajes.

La biodiversidad contribuye a garantizar el buen funcionamiento y el equilibrio de los hábitats y sus ecosistemas, dando soporte a los procesos ecológicos esenciales y sus fenómenos evolutivos asociados.

Cada ser vivo es el resultado de procesos únicos de adaptación y evolución, y juegan un papel fundamental dentro del funcionamiento del planeta.

Seguidamente te compartimos algunos consejos para ayudar a conservar la biodiversidad:

  1. Nunca compres animales silvestres como mascotas. Los animales silvestres deben vivir en libertad. En sus hábitats naturales encuentran todo lo que necesitan para subsistir y reproducirse. Recuerda que tu casa, no es su casa.
  2. No extraigas plantas de las áreas naturales, pues será muy difícil que logren sobrevivir fuera de su ambiente natural. Además, estarás contribuyendo a alterar el equilibrio ecológico de esos espacios.
  3. Nunca liberes animales domésticos en áreas silvestres, así como tampoco plantes árboles ajenos a sus áreas de origen. Las posibilidades de estos árboles para sobrevivir son muy bajas, y si llegasen a prosperar, se comportarían como especies exóticas que pudieran desplazar a las autóctonas. Cuando vayas a un áreas natural, respeta la paz y tranquilidad de esos ambientes. Evita generar ruidos, extraer materiales vivos o muertos, o contaminar esos espacios.
  4. No toques los nidos de las aves, tortugas, cocodrilos u otros animales, ni tampoco sus crías. Podrían ser abandonados por sus padres y morirán, al percibir el contacto que tuviste con ellos.
  5. Al manejar en carreteras en áreas naturales, hazlo con cuidado para no atropellar a algún animal que pueda usar la vía como corredor natural. Anualmente mueren millones de animales al transitar libremente por áreas que siempre fueron sus hábitats, y hoy se encuentran interrumpidas por infraestructuras humanas.
  6. Evita hacer fogatas en ambientes naturales. No solo estarás contribuyendo con el cambio climático, sino que pudiera perderse control del fuego, ocasionando incendios que destruyen los ecosistemas naturales.
  7. Al visitar zoológicos o acuarios, asegúrate que los animales estén bien cuidados, y que cuenten con espacios limpios y cuidados para que puedan vivir como merecen. Los buenos zoológicos o acuarios poseen instalaciones amplias, animales libres y desarrollan programas para garantizar su supervivencia, incluyendo programas de reproducción, reintroducción en sus ambientes naturales y educación ambiental especializada.
  8. Al visitar jardines botánicos, asegúrate que las colecciones de plantas estén bien cuidadas, con planes y programas que garanticen su reproducción y reintroducción cuando fuese necesario. Asimismo, un buen jardín botánico incluye herbarios debidamente organizados y catalogados, para la consulta especializada.
  9. No utilices semillas de especies exóticas en tu casa o jardín, pues sin querer, estarás promoviendo su dispersión y, por tanto, haciendo crecer especies no autóctonas que pueden convertirse en invasoras, afectando a las especies locales.
  10. Si encuentras animales silvestres enfermos o atropellados, avisa a las autoridades locales, para que actúen a la mayor brevedad. Evita adoptarlos, pues los animales silvestres no son buenas mascotas. En todo caso, pide ayuda a un veterinario especializado en vida silvestre o a un zoológico cercano, que pueda ayudar a rehabilitarlo para devolverlo a su hogar.
  11. A a la hora de comprar artículos muebles o demás materiales elaborados con madera, asegúrate que provenga de plantaciones sustentables, debidamente certificadas. Existen varios sellos internacionales como el del FSC, que reconocen su procedencia amigable con el ambiente.
  12. Prefiere productos orgánicos, producidos con bajo uso de plaguicidas y fertilizantes. Asimismo, opta por consumir productos locales, que sean producidos con estrictos criterios de sustentabilidad.
  13. Adopta un árbol, jardín o área verde local. Puedes ponerte de acuerdo con amigos y familiares, para apoyar la conservación de la biodiversidad de tu zona.
  14. Infórmate sobre las especies de animales, plantas u hongos característicos de tu región. Siempre es valioso conocer las especies locales, sus variedades y necesidades de conservaciób.
  15. Participa en actividades de voluntariado con asociaciones civiles, ONG, empresas o gobiernos que promuevan la protección y el cuidado de la biodiversidad. También puedes hacerte miembro de Vitalis.
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Biodiversidad en México

biodiversidad-seleneSelene Jovita Gonzalez Contreras (*)

La biodiversidad de genes, especies y ecosistemas constituye la esencia de la vida en el planeta. Se encuentra en el aire, el agua y los suelos, con quienes interactúa en forma dinámica para alcanzar el equilibrio. Países como México son afortunados por su gran diversidad, así como Colombia, Brasil, Ecuador y Venezuela, considerados megadiversos.

La megadiversidad y posición geográfica de  México ha permitido la domesticación de diferentes  especies de plantas y animales, tales como el maíz, frijol,  aguacate, vainilla, café,  ganado vacuno y algunas variedades de peces, entre muchas más. Todo ello ha servido como base alimenticia de la población en general, sin dejar de lado su importancia dentro de los propios ecosistemas, con funciones vitales en los procesos ecológicos esenciales.

Desde el punto de vista económico, la biodiversidad provee de empleos a los mexicanos. Con el control adecuado, la reproducción de especies lo convierte en un importante exportador de productos agroalimentarios para el mundo. Además, constituye un importante atractivo natural para el turismo generador de divisas.

La biodiversidad también es importante desde el punto de vista cultural, manteniendo y coadyuvando a que diferentes sectores del país que trabajan para un mismo fin, compartiendo y respetando sus conocimientos, prácticas e innovaciones. Esto es evidente no solo en su diversidad étnica, sino también gastronómica.

Recordemos que en México hay pobreza de alrededor de 46%, probablemente causada por la desigual distribución de la riqueza, la falta de una eficiente ordenación de su territorio o la incapacidad de generar riqueza de manera endógena y sustentable.

Por todo lo anterior, es necesario tomar medidas desde una visión holística, que incluya una apropiada gestión integral de sus recursos hídricos, un apropiado desarrollo sustentable forestal, así como el incentivo de buenas prácticas que impulsen el desarrollo agropecuario, evitando la sobre explotación.

La participación de las comunidades indígenas y locales, ayudaría al aprovechamiento y conservación de la diversidad biológica,  con lo cual no solo se garantizaría la preservación de la biodiversidad, sino el mejoramiento de la calidad de vida de las poblaciones humanas.

México es un país megadiverso y debemos conservarlo a perpetuidad.

(*) Licenciada en Administración de Empresas, selene.jovita.gonzalez@pemex.com

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