Por Ing. Zonia Cárdenas Garza (*)

La Población y la Migración son dos condiciones sociales que afectan directamente al desarrollo sustentable de un territorio. La migración es tan antigua como la humanidad; y ha estado presente en toda la historia del hombre, la cual se ha escrito en torno a los movimientos migratorios que han repercutido en la naturaleza, la economía, la política y la sociedad.

El proceso de expansión de la humanidad comenzó en la etapa paleolítica, las poblaciones humanas buscaban sobrevivir y satisfacer necesidades, por lo que se trasladaban y asentaban en nuevos territorios. Durante la revolución neolítica -que consistió en el desarrollo de la agricultura intensiva bajo riego-, ocurrió un gran desplazamiento hacia África y Asia, y luego a Europa y América; millones de personas nómadas se establecieron. La Revolución Industrial originó el mayor proceso migratorio, que aún continúa de otras formas, como el éxodo rural, que involucró el traslado de miles de millones de campesinos en todo el mundo a las zonas urbanas, ocasionando un crecimiento descontrolado y excesivo que ha sobrepasado la capacidad de la infraestructura de las grandes ciudades, que intentan -sin éxito-, proveer de servicios básicos, como agua potable, alcantarillado, drenaje, energía eléctrica, etc., resultando en problemas ambientales, de salud y seguridad, dificultando el alcance de la sustentabilidad.

Actualmente, somos más de 7 mil millones de habitantes en el mundo. El 60% de la población mundial vive en Asia; China e India son los países más poblados; México ocupa el 10o lugar. La superpoblación se debe a las altas tasas de fecundidad, al aumento de la esperanza de vida y a la migración internacional. Estados Unidos ocupa el 1er lugar en número de migrantes y México ocupa el lugar 42.

La migración es parte del proceso de globalización, y tiene que ver con el deseo de tener una mejor calidad de vida, mayor crecimiento profesional, y seguridad física. La migración modifica el crecimiento natural de la población, sus roles y relaciones de género; cambia la estructura de las familias, ayuda a rejuvenecer y compensar el déficit poblacional de algunos países; genera crecimiento económico y remesas, e implica costos fiscales y de servicios públicos para los países receptores. El fenómeno migratorio será sustentable siempre y cuando: brinde estabilidad en la vida de las personas, respete sus derechos, cultura y religión, se incluya en la sociedad, sea visto con dignidad, y le permita crear vínculos afectivos e interculturales.

(*) Ingeniera Industrial, zoniacardenas@gmail.com