La formación del periodista del siglo XXI. La necesidad de informar con responsabilidad

Actualidad / Blog / Formación Ambiental / Periodismo Ambiental
Female staff giving boarding pass to the passenger at the airport terminal

Sistema de Gestión Ambiental: la transformación en las experiencias de vuelo

(*) Por Antonio Veiga

Si bien la adopción de un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) basado en la norma ISO 14001 es una decisión corporativa que impacta directamente en la estructura interna de una aerolínea, sus efectos se extienden también a los pasajeros.

La industria aeronáutica es una de las más reguladas en términos de impacto ambiental, y la presión sobre las aerolíneas para reducir su huella ecológica ha llevado a la implementación de medidas que, aunque orientadas a la sostenibilidad, terminan incidiendo en la experiencia de los viajeros.

La transición hacia una gestión más ecológica reconfigura los procesos internos de las compañías, también introduce ajustes en la oferta de vuelos, en la estructura de costos y en la forma en que los pasajeros interactúan con los servicios aéreos.

Uno de los efectos más evidentes de la implementación de un SGA en las aerolíneas es el ajuste en los costos operativos, lo que en muchos casos se traduce en un impacto sobre las tarifas de los boletos. La inversión en tecnologías limpias, la adecuación de infraestructuras y la implementación de nuevos protocolos ambientales generan costos que pueden ser absorbidos parcialmente por la empresa, pero que, en ciertas ocasiones, son trasladados a los pasajeros.

Además del costo del pasaje, los pasajeros pueden notar modificaciones en su experiencia de viaje debido a las políticas de sostenibilidad adoptadas por las aerolíneas. Un cambio significativo ha sido la eliminación progresiva de plásticos de un solo uso y la implementación de materiales biodegradables en los servicios de a bordo.

Desde 2020, varias aerolíneas, como Emirates y Air France, han optado por sustituir los cubiertos y envases de plástico por versiones reciclables o reutilizables. Aunque la medida ha sido bien recibida por sectores que apoyan la sostenibilidad, algunos pasajeros han expresado preocupaciones sobre la calidad y la funcionalidad de estos productos, especialmente en vuelos de larga duración donde la resistencia de los materiales es un factor clave en la experiencia del usuario.

Otro aspecto que afecta a los pasajeros es la revisión de la oferta de vuelos y la optimización de rutas con el fin de reducir el impacto ambiental de la aerolínea. KLM, en 2019, introdujo una iniciativa para incentivar a los pasajeros a considerar alternativas al transporte aéreo para trayectos cortos, promoviendo la intermodalidad con trenes en rutas donde fuera viable. Esta estrategia respondió a su compromiso con la reducción de emisiones y permitió justificar un ajuste en sus tarifas, reflejando la inversión realizada en biocombustibles y programas de compensación de carbono.

 De manera similar, otras compañías han optado por modificar sus políticas de carga y peso en los vuelos, incentivando a los viajeros a reducir su equipaje para disminuir el consumo de combustible y las emisiones de CO₂.

El compromiso ambiental de las aerolíneas también ha impulsado la creación de programas de incentivos para pasajeros responsables, una estrategia que busca integrar al viajero en las iniciativas de sostenibilidad de la empresa. Lufthansa, por ejemplo, ofrece a sus clientes la opción de contribuir con un fondo destinado a proyectos de reforestación o al desarrollo de combustibles sostenibles.

A medida que las aerolíneas adoptan prácticas más ecológicas, los viajeros se ven involucrados en un proceso que, aunque puede implicar ajustes en costos y servicios, también promueve una mayor conciencia ambiental. Desde la eliminación de plásticos de un solo uso hasta la optimización de rutas y la creación de programas de incentivos, estas iniciativas reflejan un compromiso genuino con el futuro del planeta.

Así, al volar, los pasajeros no solo están eligiendo un medio de transporte, sino que también se convierten en parte activa de un movimiento hacia un mundo más sostenible.

________________________________________________________________________________________________________________

(*) Doctor en Educación Ambiental, consultor en sostenibilidad y calidad educativa, especialista en rankings universitarios y análisis de datos. Colaborador de Vitalis. www.linkedin.com/in/drantonioveiga

landscape-5378890_1920

Día Mundial del Ambiente: Un llamado a la acción conjunta por un futuro sostenible

El Día Mundial del Ambiente, celebrado cada 5 de junio, es una oportunidad para reflexionar y actuar en favor del planeta, destacando la necesidad de un compromiso colectivo y sostenido por parte de ciudadanos, empresas y gobiernos. Aunque la conciencia ambiental ha crecido en América Latina, persiste una brecha entre la percepción y la acción, que puede cerrarse mediante educación, inclusión en políticas públicas y el uso de tecnologías. Ejemplos como el activismo juvenil en Chile y las prácticas sostenibles de empresas como Grupo Argos en Colombia demuestran el impacto positivo de la participación social y empresarial. Los gobiernos, por su parte, deben fortalecer marcos regulatorios y políticas públicas, como lo ha hecho Costa Rica con energías renovables y áreas protegidas, aunque persisten desafíos como la deforestación amazónica. La protección ambiental requiere acciones coordinadas y diarias de todos los sectores para lograr cambios significativos.

coronel-g-g453jQQnJ-U-unsplash

El Papa Francisco: ¿Profeta ambiental del siglo XXI?

Tras la muerte del Papa Francisco, el mundo reflexiona sobre su legado, especialmente su firme defensa del planeta como “casa común”. Con la encíclica “Laudato Si” (2015), Francisco posicionó la protección ambiental como un deber moral universal, abordando la crisis ecológica desde una perspectiva ética, social y espiritual. Su propuesta de una “ecología integral” conectó lo ambiental con lo social y espiritual, y su mensaje trascendió credos y fronteras, inspirando políticas, movimientos y conciencia global. Aunque no fue el primer Papa en abordar el tema, Francisco llevó el debate ambiental a un nuevo nivel, convirtiéndose en una voz valiente y coherente que desafió modelos económicos insostenibles y llamó a la acción colectiva. Su legado verde permanece vigente, recordando que cuidar la naturaleza es esencial para cuidar la vida misma y que vivir en armonía con la Tierra es una urgencia compartida.

people-holding-candles-side-view

El otro incienso: los desechos invisibles de la Semana Santa

(*) Por Gustavo Zúar

Cuando se habla de Semana Santa, se piensa en procesiones solemnes, pasos barrocos, incienso flotando entre los rezos y miles de fieles caminando en devoción.

Pero debajo de ese velo sacro, también se esconde otra realidad: una nube de residuos que no se ve, no se confiesa, pero sí se queda.

Mientras los focos suelen apuntar a los destinos turísticos saturados y los plásticos que deja el turismo masivo, hay una contaminación más silenciosa que también merece penitencia: los desechos generados por las propias celebraciones eucarísticas.

Y si bien nadie lleva la cuenta oficial de cuántos vasos de unicel, botellas de agua o envoltorios de velas se utilizan en nombre de la fe, el impacto existe. Y pesa.

México: la fe en envases desechables

 En muchas ciudades y pueblos de México, la Semana Santa es un acto de comunión comunitaria. Desde las celebraciones del Jueves Santo hasta la representación del Viacrucis el Viernes, las parroquias ofrecen agua bendita embotellada, panecillos en bolsas plásticas y, en algunos casos, hasta folletos litúrgicos impresos por millares, para una sola lectura. El uso de veladoras desechables se dispara, y las calles amanecen cubiertas de cera y residuos. Aunque la religiosidad popular tiene un alma viva y generosa, su huella ecológica aún no entra al confesionario.

Venezuela: devoción con sabor a improvisación

En Venezuela, la Semana Santa es vivida con una intensidad emocional que mezcla lo religioso con lo familiar y lo improvisado. Las misas al aire libre, tan comunes por la falta de infraestructuras, generan un uso alto de altavoces, cables, bancos de plástico y hasta toldos que rara vez se reutilizan. Las parroquias, muchas veces sin recursos, optan por lo más económico, que también suele ser lo menos sostenible. La contaminación aquí no es por exceso, sino por precariedad.

España: solemnidad empaquetada

Las procesiones en España son un espectáculo de logística. Desde Sevilla hasta Zamora, miles de cofrades y asistentes transforman las calles en escenarios litúrgicos. A pesar de que muchas hermandades han modernizado sus sistemas, el uso masivo de cirios, papel picado, flores de corta vida y plásticos en servicios auxiliares sigue dejando su marca. A diferencia de México o Venezuela, donde lo informal predomina, en España la contaminación está más sistematizada, institucionalizada… y por tanto, menos visible.

¿Quién contamina más?

Si habláramos de emisiones emocionales, todos empatarían en fervor. Pero si nos centramos en los residuos físicos derivados exclusivamente de las celebraciones religiosas, España llevaría la delantera en volumen y escala, México en diversidad de materiales contaminantes, y Venezuela en dificultad para gestionar lo poco que genera.

Lo sagrado no debería ser desechable

Las misas no contaminan, pero sus hábitos sí. ¿Podríamos imaginar una Semana Santa sin vasos de unicel, sin veladoras de plástico, sin imprimir cada oración?

Sí. Pero para eso hace falta un pequeño milagro: voluntad colectiva.

Porque ser devoto no está reñido con ser consciente. Y quizás, el gesto más espiritual que se pueda hacer esta Semana Santa no esté en cargar una cruz… sino en no dejar huella.

Te invitamos a revisar el artículo “Una vida con menor impacto ambiental” donde podrás ver otra perspectiva de este tema.

________________________________________________________________________________________________________________

(*) Comunicador experto en desarrollo humano, vincula el bienestar personal con el impacto social. Colabora con iniciativas como Vitalis para fomentar una transformación consciente y sostenible.

Daños con huracan

Inundaciones en el Sur de Brasil: Un Vínculo Ineludible con el Cambio Climático

(*) Por Zoila Martínez

Las devastadoras inundaciones que azotaron recientemente el sur de Brasil, que dejaron un saldo de más de 150 personas fallecidas, han puesto de relieve la urgente necesidad de abordar el cambio climático y sus impactos cada vez más severos en América Latina. Si bien el fenómeno se vio intensificado por factores locales como la desforestación, la mala planificación urbana y la deficiente infraestructura de drenaje, la evidencia científica apunta a una clara relación entre el calentamiento global y la intensificación de eventos climáticos extremos como este.

El aumento de la temperatura global, producto de la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, conduce a una mayor evaporación del agua, lo que incrementa la humedad atmosférica. Esto, a su vez, se traduce en precipitaciones más intensas y frecuentes, especialmente en regiones como el sur de Brasil, donde la topografía y los patrones climáticos favorecen la ocurrencia de inundaciones.

El derretimiento de glaciares y casquetes polares, otra consecuencia del cambio climático, contribuye al aumento del nivel del mar. Esto reduce la capacidad de la tierra para absorber el agua de lluvia, lo que incrementa el riesgo de inundaciones costeras, particularmente en áreas densamente pobladas.

Asimismo, el cambio climático está alterando los patrones climáticos a nivel global, generando mayor variabilidad y aumentando la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos como tormentas, ciclones y huracanes. Estos eventos, que pueden desencadenar inundaciones repentinas y de gran magnitud, se han vuelto más comunes en los últimos años.

Si bien esta situación es un claro ejemplo de la intensificación de eventos climáticos extremos debido al cambio climático, es importante destacar que este fenómeno no es la única causa. Factores locales como la deforestación, que reduce la capacidad del suelo para absorber agua, la mala planificación urbana, que genera asentamientos en zonas de riesgo, y la falta de infraestructura adecuada para el drenaje de aguas pluviales, también juegan un papel crucial.

Sin embargo, es innegable que el cambio climático actúa como un multiplicador de amenazas, intensificando los efectos de estos factores locales y aumentando significativamente la probabilidad y severidad de estos eventos.

Abordar esta problemática de manera integral requiere un enfoque multifacético que incluya:

  • Medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero: Es fundamental una transición urgente hacia energías renovables y la adopción de prácticas sostenibles que minimicen la huella de carbono.
  • Implementación de medidas de adaptación a los impactos del cambio climático: Se deben desarrollar estrategias para mejorar la infraestructura de drenaje, la planificación urbana resiliente y la gestión de riesgos ante eventos climáticos extremos.
  • Fortalecimiento de la cooperación internacional: La lucha contra el cambio climático es un desafío global que requiere un esfuerzo conjunto de todas las naciones.

Las recientes inundaciones en el sur de Brasil sirven como una dolorosa llamada de atención sobre la urgente necesidad de actuar frente al cambio climático. Solo mediante una acción colectiva y decidida podremos mitigar sus efectos y construir un futuro más resiliente para las generaciones venideras.

_______________________________________________________________________________

(*) Bióloga con más de 30 años de experiencia en el ámbito ambiental nacional e internacional. Líder en Biodiversidad Vitalis Iberoamérica. Contacto: https://bit.ly/ZoilaMartinezLinkedin

Vitalis Blog -

“Más leña al fuego”: Impactos socioambientales del aprovechamiento de leña en Venezuela

Por Luis Alejandro Padrino (*)

Cuando vemos una chimenea emitiendo humo lo menos que nos pasa por la mente es que se trate de algún tipo de energía renovable. Lo cierto es que la leña -un tipo de biomasa forestal usado como biocombustible– constituye la primera fuente de energía aprovechada por el ser humano, principalmente para la cocción de alimentos y calefacción. Inclusive en la actualidad la leña, y otros tipos de biomasa, siguen teniendo gran peso como fuentes de energía en muchos países.

La clasificación de la biomasa como una fuente de energía renovable puede parecer algo contradictorio y de hecho es un punto que divide a los expertos. En el caso de la biomasa vegetal, cuenta con la capacidad de regenerarse y de volver a capturar, a través de la fotosíntesis, las emisiones de CO₂ que se habrían emitido por su combustión, a diferencia de los combustibles fósiles como el carbón, el gas o el petróleo cuyas emisiones no son compensadas de manera natural.

Sin embargo, el aprovechamiento de cualquier tipo de recurso natural o fuente de energía renovable o no renovable, genera impactos socioambientales y externalidades negativas. En el caso del aprovechamiento de leña y biomasa forestal estos impactos están relacionados con la degradación de los ecosistemas forestales cuando no se aplican políticas para su aprovechamiento sostenible y con la afectación de la salud humana al reducirse la calidad del aire en interiores debido a la carencia de equipos de combustión adecuados para quemar este tipo de combustibles.

En Venezuela el uso de leña como fuente de energía es bastante extendido en comunidades rurales que a lo largo de muchos años desarrollaron el conocimiento tradicional para su aprovechamiento sostenible y un uso relativamente seguro con impactos limitados. Sin embargo el planteamiento de un aprovechamiento a mayor escala puede tener serias implicaciones para la conservación de los bosques del país y su uso o combustión en áreas urbanas y espacios cerrados podría incrementar la incidencia de enfermedades respiratorias, principalmente en estratos sociales de bajos recursos y particularmente en mujeres.

Desde este punto de vista, la leña y otros tipos de biomasa tienen un amplio potencial como fuente de energía renovable solo si estos recursos son aprovechados de una manera sostenible, planificada y con base en criterios técnicos y científicos. El marco legal venezolano cuenta con los instrumentos y mecanismos para una gestión sostenible de los bosques y de la biomasa forestal, estando establecidos en la Ley de Bosques y en diversas resoluciones que detallan las normas y restricciones para el aprovechamiento de especies forestales en bosques naturales o plantados, pero es indispensable que las autoridades e instituciones del Estado se aboquen al cumplimiento de esas regulaciones.

Es imprescindible que el liderazgo del país promueva políticas públicas para superar el aprovechamiento insostenible de la leña como combustible, pero de igual manera es necesario que se establezca una hoja de ruta para superar la dependencia de combustibles fósiles e impulsar una transición energética sostenible, justa e inclusiva.

¿Te gustaría involucrarte en acciones para conservar los recursos de tu localidad? Escríbenos a info@vitalis.net

_________________________________________________

(*) Ingeniero Agrónomo, Especialista en Liderazgo, Cambio Climático y Ciudades, Diplomado en Mercados de Carbono. Director de Grupo Ambing, C.A. y VenezuelaCO₂. @padrinoluisale

fracking-699657_640

Fracking – What you need to know

 .  Luke Metzger (*)

Texans are increasingly concerned about the huge amount of water required for oil and gas extraction, the frequent and damaging wastewater spills and earthquakes linked to disposal, the land on family farms and ranches seized for pipelines, and the air pollution, fires and explosions at petrochemical plants that all add up to significant damage to our air, water and land. And about the growing amount of gas going to produce plastics, much of which winds up clogging our oceans. A recent poll found that a majority of Texans believe the oil and gas industry should pay for the harm they’re causing to the planet.

Texas produces 41% of the nation’s oil and is home to approximately 30% of U.S. refinery capacity and 75% of U.S. petrochemical production. And since the removal of the oil export ban in 2015, Texas oil and gas exports to other countries have surged.

Mexico is Texas’ number one oil export partner. In addition, Mexican oil company Pemex is the 9th biggest corporate carbon polluter in the world.

Environment Texas is proud to join with Green Business Partners and Vitalis to fight fracking to help protect both our countries’ health and environment. Energy companies must fully shoulder the costs their operations impose on society.

Campaña Fracking Vitalis

Get to know about our campaign alongside with GBP and Vitalis to get involved and make a difference http://vitalis2.live-website.com/pinguino/fracking-vitalis-landing-eng/(abre en una nueva pestaña)


(*) Luke Metzger. As Executive director of Environment Texas, Luke is a leading voice in the state of Texas for clean air, clean water, clean energy and open space. Twitter Linkedin

office-620822_640

Rol de las TIC en el desarrollo sustentable en México

Dalia

Por Dalia Pérez Osorio (*).

El rol de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el desarrollo sustentable en México debe de ser un factor indispensable para el crecimiento en su población.

La UNESCO establece que las TIC “pueden contribuir al acceso  universal a la educación, la igualdad en instrucción, el ejercicio de la enseñanza  y el aprendizaje  de calidad y el desarrollo profesional de los docentes, así como a la gestión[…] y administración  más eficientes  del sistema educativo”.

La educación no sólo se basa en el aprendizaje de calidad del individuo sino de crear seres íntegros que le sirvan a la sociedad replicando el conocimiento, que aporten a las personas que les rodean, con valores sólidos. Adicional a ello es importante cambiar la mentalidad de la sociedad al señalarnos como un país pobre, que no puede tener ideas grandiosas o inventos innovadores; somos un país que si cambiamos ciertos pensamientos podemos llegar lejos tanto como un país de primer mundo.

La revista Forbes señala que “uno de los sectores de mayor crecimiento de la economía mexicana es el de las TIC, que en su conjunto agrupan a más de 1,340 compañías establecidas en el territorio nacional.

Con esto podemos notar que nuestro país se ha posicionado como uno de los más importantes exportadores en el mundo, con un sector de comunicaciones en constante crecimiento.

En vez de exportar tecnología deberíamos de aprovechar los recursos que tenemos como por ejemplo el agua para la generación de energía (implementar tecnología de calidad, planeada de tal manera que no contamine o afecte al medio ambiente). generación de energía solar por medio de paneles  con desarrollo de tecnología fotovoltaico, al ser un país que tiene muchos desiertos podemos ocupar gran parte para ingresar los paneles para distribuir energía a la población; en el país se genera un gran porcentaje de basura orgánica que no lleva un procesamiento adecuado que puede servir para la generación de energía (creación de tecnología de calidad, pero barata para darle uso a todos los desechos y no contaminar  nuestra atmósfera)

“La explotación de las energías renovables en México necesidades específicas acciones sean eficaces, entre otras: a) la ampliación de la gama de participación de las empresas nacionales y extranjeras en renovables energías, b) la apertura del mercado a la venta de excedentes de electricidad; c) la evaluación de la existencia de incentivos económicos y financieros para la generación de electricidad a partir de energía solar, y d) la realización de importantes reformas al marco jurídico de los nacionales de agua, la minería y la protección del medio ambiente para aumentar la explotación de electricidad geotérmica. Además, los mecanismos de eficiencia energética, como las “redes inteligentes” deben aplicarse”

México tiene  futuro con las Tecnologías de la Información y Comunicación, se dice que “Para que México logre una verdadera sustentabilidad ambiental es necesario que se concilie el medio ambiente con otras dos grandes áreas de sustentabilidad del desarrollo humano. Éstas son la productividad y la competitividad de la economía como un todo. Existen varias formas de lograr esa conciliación: una de ellas es la realización de proyectos productivos que se vinculen a la restitución de áreas naturales como las forestales, que impliquen pagos de servicios ambientales y que permitan detener la pérdida de fuentes acuíferas, así como el avance de la desertificación de nuestro territorio.” El uso cada vez mayor de energía procedente de combustibles fósiles, con el consiguiente agotamiento y alto costo, ha conducido a la obtención de nuevas fuentes de energía para el desarrollo económico mundial, en este contexto los recursos vegetales, residuos y productos procedentes de la silvicultura, sabanas, praderas y de la agricultura, son algunas de las principales fuentes de energía renovable que puede sustituir a la energía obtenido de los hidrocarburos, de acuerdo a datos proporcionados por el IIED y el Colegio de México”  Considero que como país tenemos grandes fortalezas que debemos de aprovechar para la generación de energía barata con uso de los recursos naturales, pero sin afectar al medio ambiente para permitir a la sociedad futura poder disfrutar de lo que nos rodea. Podemos hacer uso del talento mexicano para el desarrollo de nuevas tecnologías renovables con costos competitivos.

 

 

 

 

(*) dalia.perez.osorio@gmail.com

Archivos

Categorías