Conservación y protección de la biodiversidad de Montaña Los Pozuelos, Venezuela.

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Casa tropical

Eficiencia energética y sostenibilidad en casas tropicales: el ejemplo de Puerto Rico

Johann Gathmann (*)

En este momento está en marcha, en Puerto Rico, un ambicioso programa de reconstrucción de las viviendas afectadas en 2017 por los huracanes Irma y María. Hay 3.200 millones de dólares asignados para reconstruir hasta 20.000 hogares y en un pequeño aparte el programa se exige la certificación de las nuevas casas como sostenibles y energéticamente eficientes.

Para poder certificar una vivienda es indispensable garantizar su eficiencia energética y es a partir de ese requisito que se construyen los sistemas de certificación de construcción sostenible.

El National Association of Home Builders (NAHB), asociación de constructores de viviendas de los Estados Unidos, desarrollaron un sistema propio de certificación a través del Home Innovation Research Labs, que es un instituto dependiente de esta Asociación.

El sistema National Green Building Standard® (NGBS) se apoya en la norma ICC 700.

Hawái levantó la bandera, hace algunos años, para alertar que el comportamiento energético de las viviendas hawaianas nada tiene que ver con las de tierra firme, pues al no haber necesidad de calefacción, la intensidad energética de las mismas es bastante menor.

Se desarrolló, entonces, una opción que considera a las viviendas tropicales como una condición particular, por lo cual demostrar los 11 puntos señalados a continuación permite certificar que las mismas son razonablemente eficientes desde el punto de vista de energía.

Esta consideración particular es de enorme impacto pues no requiere inversión adicional en aislamientos y hermeticidad, que no son necesarios, en absoluto, en un clima tropical.

Estas once condiciones, si bien se aplican para los territorios americanos con los costos de energía mas elevados de ese país, Hawái con cerca de 50 cts.$ por Kwh y Puerto Rico en 23 cts. $ por Kwh, bien pueden ser aplicadas a cualquier vivienda ubicada en latitudes tropicales.

Ellas son, a saber:

  1. Ubicación a menos de 2.400 pies de altura (731 mts).
  2. No más de la mitad del espacio ocupado puede tener aire acondicionado.
  3. El espacio ocupado no tiene calefacción.
  4. Fuente de energía renovable suple al menos 80% de la energía necesaria para calentar agua.
  5. Cristales en las áreas acondicionadas deben tener un coeficiente de ganancia solar menor a 0.40 o tiene parasoles con un factor de proyección igual o mayor a 0.30.
  6. Iluminación instalada de manera permanente debe ser LED o similar.
  7. Techos con un factor de aislamiento de R 15 o mayor.
  8. Superficies de techo deben tener pendiente y techo terminado sin áreas que acumulen agua.
  9. Ventanas operables deben tener un área equivalente al 14% del área ocupada, o en su defecto se instalaran ventiladores de techo.
  10.  Dormitorios con dos paredes exteriores en dos diferentes direcciones deberán tener ventanas operables en cada una de esas paredes (ventilación cruzada).
  11.  Puertas interiores a los dormitorios deberán tener dispositivos para poder mantenerlas abiertas (ventilación cruzada).

Aprovechar, y disfrutar, el clima del trópico es una medida clave para la reducción de emisiones y eficiencia energética.

Vitalis te invita a revisar el artículo “Ingeniería ¿al servicio de la sociedad?” relacionado con el tema aquí abordado.

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(*) Ingeniero mecánico, consultor en eficiencia energética en edificaciones, Certificador de construcciones sostenibles bajo la metodología LEED, NGBS y PassivHaus.  desarrollador e inversionista inmobiliario, ha participado en proyectos de evaluación y certificación de edificaciones verdes en Venezuela, Puerto Rico y Estados Unidos.

Linkedin: Johann Gathmann Web: www.advancebau.com

Venezuela no cuenta con políticas, ni estadísticas oficiales, ni metas para incentivar el reciclaje

  • Cada 17 de mayo se celebra el Día Mundial del Reciclaje
  • Muchos son los beneficios ambientales y socioeconómicos que trae consigo el reciclaje
  • Reciclar es importante, pero no es la única solución al problema de la basura
  • Capacidad de las empresas recicladoras están muy por debajo de la generación actual en Venezuela
  • Menos del 15% de la basura que se produce diariamente en Venezuela es reciclada.
  • Reducción de la generación y fomento del reuso, deberían complementar las acciones de reciclaje.
  • Reutilizar no es reciclar, pues existen diferencias fundamentales.
  • Al menos 250 mil empleos directos pudieran crearse en Venezuela con el reciclaje
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Biodiversidad en tiempos de pandemia: el día después

*Cecilia Gómez Miliani, Dra. @cecigomezmi

En el año 2010 History Channel emitió un documental denominado La Tierra sin Humanos en el que, gracias al trabajo de la tecnología y a la asesoría de ingenieros, botánicos, ecologistas, biólogos, geólogos, climatólogos y arqueólogos, se narra lo que sucedería si la raza humana desapareciera de la faz de la Tierra.

Durante estos últimos meses, cuando la pandemia por el Covid-19 nos ha llevado a limitar nuestra movilización y permanecer dentro de nuestros hogares, los medios de comunicación y las redes sociales han reportado como los jabalíes pasean por las calles de España o de Italia, los delfines se acercan a los puertos de Cerdeña, los peces se apropian de los canales de Venecia y los ciervos llegan a los parques públicos de Japón. En este punto vale la pena preguntarnos: ¿Realmente le estamos dando un respiro a la naturaleza? ¿Podremos ver lo que en parte nos mostró el documental de 2010?

Según la Organización Mundial de la Salud, los primeros casos de coronavirus (Covid-19) fueron reportados en diciembre de 2019, y no es sino hasta marzo de 2020 cuando este mismo organismo caracteriza al brote de este nuevo virus como una pandemia, término que significa que ésta es una enfermedad epidémica que se extiende simultáneamente por varias partes del mundo. A medida que el virus fue ganando terreno, los países fueron decretando cuarentenas para su población, unas más estrictas que otras. 

Desde que se reportaron los primeros casos hasta hoy, apenas han transcurrido 4 meses. Veamos algunos ejemplos que nos permiten revisar si este tiempo es suficiente para que el ambiente se recupere en forma natural:

  • Los elementos primarios de todo ecosistema son los organismos vegetales. Allí comienzan las llamadas cadenas alimenticias que son la base de las relaciones entre los entes vivos de un espacio geográfico determinado. Dependiendo del daño (tala, deforestación, incendio) un bosque puede tardar entre 10 y 100 años para restaurarse.
  • En el caso de la fauna silvestre el período de restablecimiento depende de la especie. Por poner un ejemplo, en México, la recuperación del lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi) se ha tomado más de 20 años

Sumado a esto es importante señalar que aunque estamos “cautivos” en nuestros hogares, seguimos generando residuos sólidos, seguimos utilizando la electricidad que en muchos países proviene de plantas termoeléctricas, seguimos usando el agua y, por lo tanto, contaminándola… así que el descanso que le estamos dando a la Tierra es muy relativo.

La presencia de fauna silvestre en zonas urbanas tal vez puede deberse a que son especies cuyos espacios naturales hemos invadido y que, al no conseguir su sustento, lo buscan en nuestras calles y plazas, ahora desiertas. También cabe pensar que, tal vez, en nuestro cautiverio nos hemos vuelto más observadores, más atentos, y tenemos el tiempo para contemplar y escuchar las aves que siempre surcaron nuestro cielo pero que con nuestra vida agitada no habíamos percibido.

Ojalá que este tiempo sirva para entender la dimensión exacta y comprender la gran responsabilidad de nuestra presencia en este punto del Universo; que finalmente comprendamos que solo somos una pequeña parte de este gran ecosistema que se llama Tierra.


*Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, con Maestría en Gerencia Ambiental y Doctorado en Economía y Administración de Empresas. Docente Jubilada de la Universidad Ezequiel Zamora-Venezuela. Directora del Campus Virtual de Vitalis – cgomez@vitalis.net

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Las Tradiciones Populares y La Educación Ambiental: Los Juegos

*Dra. Maritza Acuña (@maritzacuna) 

** Dra. Estela Cuna (@CunaEstela)

Se entiende por tradición aquellos saberes y costumbres, que se preservan en una región y que son transmitidos de generación en generación de manera oral, se plasman en leyendas, cuentos, historias, canciones y juegos.  Una tradición también es una expresión de como los habitantes de cierta región o pueblo ven, conocen, sienten, se apropian y representan su entorno natural y social.

De manera que podemos conocer a nuestros pueblos a través de sus tradiciones y estas a través de sus cuentos, juegos, juguetes, danzas, músicas, indumentaria y comidas. Las tradiciones no son inmutables, van cambiando, van transformándose a través del tiempo.

La UNESCO resalta la importancia de las tradiciones al crear la “Universidad de los Oficios” (Quito-Ecuador, 2004), como una manera de valorar y recatar la inmensa diversidad cultural.

Para la educación Ambiental es muy importante la tradición ya que es una representación de la compleja relación: saberes- ambiente-cultura-sociedad

El Juego y La Educación Ambiental

El juego es una disposición innata en el hombre, una actividad física y mental libre, que tiene su fin en sí mismo, caracterizado por lo espontáneo, lo placentero y que implica la participación de quien juega.

Esto hace que, se constituya en una necesidad vital que contribuye al equilibrio humano, especialmente durante los primeros años de vida. Es un medio de transmitir cultura, valores y tradición.

El juego es de vital importancia en la construcción de saberes y en el caso de los niños la construcción del desenvolvimiento que el niño adquiere para enfrentar las diferentes situaciones de la vida.  Mediante los juegos, los niños y adultos consiguen entrar en contacto con el mundo y tener una serie de experiencias de forma placentera y agradable.

Los juegos tradicionales, permiten desarrollar actitudes de solidaridad e intercambio, así como vivenciar las costumbres de los pueblos. Entre los juegos tradicionales encontramos:

-Los juegos de ronda, donde se incorpora la música, la expresión corporal, la versificación y la memoria. Las reglas son establecidas en la canción que lo acompaña y, por acuerdo de los participantes, se decide cuándo se comienza y cuándo se termina de jugar.

-Los juegos de mesa permiten desarrollar destreza en la negociación y estrategias para jugarlos. Cada uno tiene su particularidad, como el ajedrez, ludo, damas, damas chinas, stop, memoria de animales, flores, plantas, entre otros.

En estos momentos es de vital importancia quedarse en casa y puedes sacarle partido, puedes aprovechar para jugar en familia. Los juegos les permitirán compartir de manera amena, además de reconocer o reaprender los valores y las costumbres que han permeado en tú familia y localidad, como por ejemplo el respeto al medio ambiente local.

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*Dra. Educación Ambiental. Asociado de ONG Vitalis. Coordinadora General de la ACE Pequeños Científicos desde 2001/19. Directora General de Museo de Ciencias Naturales de Caracas.2014/15 Profa. Escuela de Educación de la UCV, 2004/14.

** Dra. en Ciencias Biológicas. Bióloga, con Maestrías en Ciencias del Mar y Limnología y en Educación Ambiental.  Asociada de ONG Vitalis.

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Hacia una armonización de las acciones por el clima y la igualdad de género

Thais Malavé Reinosa (*) @thaismalave

Las décadas recientes han estado marcadas por fenómenos climáticos cada vez más frecuentes y con efectos más devastadores.

Este aumento del número de desastres y sus efectos catastróficos, han puesto cada vez más en evidencia el vínculo directo entre el desarrollo humano y el riesgo de desastres, así como la relación entre las profundas desigualdades, incluyendo las de género, y el incremento de las condiciones de vulnerabilidad en las que vive una parte significativa de la población en nuestra región.

Pese al importante rol que las mujeres cumplen en el autoabastecimiento y economía de sus familias y comunidades, así como en la gestión y defensa de los territorios; experimentan una profunda vulnerabilidad que se manifiesta en: el limitado acceso a los recursos productivos y a sus beneficios. Limitaciones en la adopción de decisiones y en el acceso a cargos directivos. Dificultades para acceder a educación, trabajo, vivienda digna, alimentación, gestión del territorio, entre otras.

Las mujeres han sido siempre líderes en los procesos de revitalización de las comunidades y en el manejo de los recursos naturales, pero, con todo, son frecuentemente marginadas de la esfera pública y están por lo tanto ausentes en la toma de decisiones respecto de los desastres naturales.

Entender los riesgos e impactos diferenciados del cambio climático en hombres y mujeres es fundamental para lograr un desarrollo sostenible y alcanzar los objetivos planteados en la Agenda 2030.

La puesta en marcha de programas en el sector ambiental con enfoque de género ha permitido visibilizar diferentes impactos, necesidades y perspectivas logrando con ello respuestas para enfrentar el problema más eficaces y eficientes a favor de la consolidación de sociedades más justas.

Sin embargo, todavía queda un largo camino por recorrer que pasa por reconocer la urgencia de la igualdad de género frente a la creciente crisis del cambio climático; aumentar la inversión en capacitación con enfoque de género para sensibilizar a hombres y mujeres; así como asegurar los mecanismos para que las mujeres participen en las decisiones relacionadas con el cambio climático

Ninguna planificación, preparación, o investigación científica puede prevenir por completo todas las catástrofes. Estas seguirán ocurriendo. Sin embargo, el impedir las catástrofes sociales sin duda se encuentra dentro de la capacidad colectiva de la humanidad.

La defensa de los derechos de las mujeres es, en sí misma, una de las acciones más importantes para la construcción de una alianza mundial efectiva de protección a los efectos del cambio climático que cualquier sociedad puede hacer.


Directora de Responsabilidad Social de ONGVitalis Latinoamérica, Socióloga egresada de la UCAB. Experta en el área de ejecución de proyectos y gerencia de programas de responsabilidad social, emprendimiento social, desarrollo y sustentabilidad. https://www.linkedin.com/in/thais-malave/

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Hablemos sobre Educación Ambiental en espacios culturales

Dra. Maritza Acuña (*) @maritzacuna

Es importante incorporar a los espacios culturales los temas de Ambiente y Educación Ambiental (EA), dado que la problemática ambiental en el mundo convoca a todos los componentes sociales a fijar posición para establecer una mejor relación con el ambiente, y que mejor estrategia que unir a estos espacios en esta loable labor

La UNESCO (2002), señala que la educación juega un importante papel para moldear actitudes, valores y conducta, a la par que desarrolla capacidades, habilidades y el compromiso necesario para construir un futuro sostenible.

En este sentido, se puede decir que la EA debe servir para la correcta orientación de los valores y las conductas humanas sobre el ambiente. Puede potenciar un verdadero cambio en los individuos y en las comunidades. Adaptada a la realidad económica, social, cultural y ecológica de cada país. 

La EA debe promover la formación de una cultura de respeto a la naturaleza y sus recursos, así como el reconocimiento de que el ser humano forma parte de ella, propiciando el desarrollo de individuos informados, críticos y participativos que asuman su responsabilidad con el ambiente y desarrollen relaciones armónicas con éste.

En el Tratado de EA para sociedades sustentable y responsabilidad global se plantea que debe tener como base el pensamiento crítico e innovador, en cualquier tiempo o lugar, en sus diversas formas: formal, no formal e informal, promoviendo la transformación y la construcción de la sociedad.

Además, debe ser individual y colectiva, con el propósito de formar ciudadanos con conciencia local y planetaria que respeten la autodeterminación de los pueblos y la soberanía de la nación. Así como incorporar una perspectiva holística enfocando la relación entre el ser humano, la naturaleza y el universo de forma interdisciplinaria.

Estimular la solidaridad, la igualdad y el respecto a los derechos humanos, valiéndose de estrategias democráticas e interacción entre las culturas, para integral conocimientos, aptitudes, valores actitudes y acciones y convertir cada oportunidad en experiencias educativas de la sociedad sustentable. Racionalizar la demanda de recursos comunes se debe convertir en uno de los principales objetivos para las políticas públicas, a fin de disminuir la sobreexplotación de los ecosistemas y la pérdida de calidad ambiental.

A través de la EA no Formal, se puede lograr la transmisión (planificada o no) de conocimientos, aptitudes y valores ambientales, fuera del Sistema Educativo institucional, que conlleve la adopción de actitudes positivas hacia el medio natural y social, que se traduzcan en acciones de cuidado y respeto por la diversidad biológica y cultural, y que fomenten la solidaridad intra e intergeneracional. Es decir, pasar de personas no sensibilizadas a personas informadas, sensibilizadas y dispuestas a participar en la resolución de los problemas ambientales.

Existe la necesidad de llegar a diferentes públicos a través de los espacios culturales para fomentar a través de pedagogías experimentales y el reconocimiento de la EA como producción de saber crítica, aprovechando las nuevas tecnologías, redes sociales, éticas hacker y de código abierto, urbanismo informal, entre otras para potenciar pedagogía crítica y la rama más comunitaria de la educación.

Generar espacios de procesos, o laboratorios ciudadanos, o de mediación, donde se difuminan las labores educativas, comunicativas y comunitarias.

En resumen, debe ayudar a desarrollar una conciencia ética sobre todas las formas de vida con las que compartimos en este planeta, respetar sus ciclos vitales e imponer límites para la explotación de estas formas de vida por parte de los seres humanos e impulsar un cambio de mentalidad en relación con la calidad de vida.


*Dra. Educación Ambiental. Asociado de ONG Vitalis. Coordinadora General de la ACE Pequeños Científicos desde 2001/19. Directora General de Museo de Ciencias Naturales de Caracas.2014/15 Profa. Escuela de Educación de la UCV, 2004/14.

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Estrategia nacional, apoyo a la ciencia y acciones precisas requiere el desafío del cambio climático en Venezuela

Nota de Prensa, Caracas 10 de octubre 2019

Por Heidy Ramírez S.

La declaración del Ávila, documento resultado de dos días de disertaciones en materia de cambio climático, agricultura y seguridad alimentaria expone que Venezuela como país petrolero enfrenta desafíos complejos que demandan la toma de decisiones precisas y asertivas apoyadas en un robusto apoyo técnico-científico para el diseño de estrategias y acciones enfocadas a la mitigación y adaptación.

Es una tarea a la cual los investigadores y científicos se comprometen a seguir respaldando incluso con la creación de un Observatorio Nacional del Cambio Climático, que además sería clave para la tan esperada ley que está en proceso de redacción en manos del Poder Legislativo.

Estas ideas fueron producto del III Simposio de Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria llevado a cabo en Caracas los días 8 y 9 de octubre bajo la dirección de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (Acfiman) y con el apoyo de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat (Anihven), la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Simón Bolívar (USB) y la Universidad Metropolitana (Unimet).

Las conferencias magistrales y ponencias de este encuentro dejaron ver que si bien el país atraviesa una de las crisis económico-política más compleja de su historia cuenta con un potencial humano invaluable que pese a las carencias se mantiene en estudio constante ofreciendo datos y en disposición a contribuir al desarrollo. Los estudios de este simposio son insumo de primera mano para el diseño de políticas públicas que disminuirían en buena medida los efectos que innegablemente tiene y tendrá el cambio climático en la vida del venezolano, sin distinción de ningún tipo.

En la instalación del evento, Benjamín Sharifker, rector de la Unimet,  expuso que el cambio climático sin duda debe mucho a la actividad humana y al consumo de combustibles fósiles, por lo cual ya muchos países se habían volcado al uso de energías alternativas, realidad que presiona la reconversión de la economía petrolera. En este sentido Venezuela tiene la gran responsabilidad de reenfocar la explotación de sus recursos. También el científico Ismardo Bonalde primer vicepresidente de la Acfiman al hacer recuento de los simposios anteriores y otras actividades relacionadas con cambio climático organizadas por la institución, hizo un llamado al actual gobierno y a los que le sigan a invertir en la investigación científica como base de la promoción del desarrollo del país. 

La seguridad alimentaria, un problema de poder y de pobreza

Una de las conferencias de apertura correspondió al académico (Acfiman) Carlos Machado Allison, quien expuso que un elemento clave para hablar de  cambio climático en Venezuela es el derecho a la propiedad. “Si no se es dueño del suelo que se cultiva el agricultor piensa en el provecho de un día y no en el futuro. Donde hay firmes derechos de propiedad existe seguridad alimentaria, riqueza y procura de soluciones ambientales”.

El tema según Machado no es atendido por el Gobierno y en la opinión pública el cambio climático no va más allá del uso de las bolsas plásticas y el deshielo en los polos, pero en el resto del mundo ya se están dando importantes pasos apoyados por tecnología de vanguardia que no se conocen ni se tienen no solo en Venezuela sino en buena parte de Latinoamérica. En lo que respecta a seguridad alimentaria, se trata de procurar producir, procesar y distribuir suficientes alimentos para una población pero que también ésta tenga la posibilidad de adquirirlos, lo que demanda una economía sana con acceso a los bienes y servicios. A su criterio en agricultura se requerirá cambiar algunos cultivos por otros porque variarán las condiciones climáticas, igual la ganadería tendrá que adaptarse a nuevos ciclos de agua.

El reto de alimentar al mundo y la pérdida de alimentos

En materia de seguridad alimentaria algunas de las ponencias se enfocaron al aumento de la capacidad de producción de las plantas y a la optimización de uso de recursos. Pero también se habló de la pérdida de alimentos calculada en 1300 millones de toneladas anuales por problemas de capacitación, educación y gerencia lo que a la vez conlleva a gasto innecesario agua, energía y agroquímicos para obtenerlos.

En opinión de los expertos la producción actual de alimentos es suficiente para la humanidad pero las pérdidas son desmedidas. De allí que sean desafíos aspectos como calidad de las cosechas, calidad de transporte procesamiento y empaque, infraestructura vial, inteligencia de mercados, administración de inventarios, conocimiento de las cadenas agroalimentarias y del consumidor final. El complejo sistema agroalimentario requiere un importante gasto de agua, ocupa alrededor de 5 mil millones de hectáreas, es responsable del 13,5% de las emisiones de CO2, utiliza más de 200 millones de toneladas de fertilizantes y consume entre el 15 y 25% de la energía fósil disponible. De cara al futuro (2050) se espera un incremento del 34% de la población mundial, concentrada mayormente en las grandes ciudades y se pronostica que se requerirá cerca de un 70% más de alimentos. Por todo lo anterior, es crucial promover en los países no solo el desarrollo de habilidades para producir y consumir mejor ante la esperada evolución humana sino también para hacer frente a las alteraciones que vendrán por los cambios ambientales.

La ciencia puede tener gran parte de las respuestas

Así como en otras etapas de la historia del mundo, la actual más que presentar un escenario catastrófico, invita a un reordenamiento. Eduardo Buroz, profesor, investigador y miembro también de las Academias propone pensar más en un escenario de alerta y de acciones más que uno fatal ante el cambio climático. “Debemos prestar atención al manejo de los acuíferos y suelos, buscar variedades más resistentes en agricultura y ganadería, mantener las líneas de investigación de las universidades adaptadas a nuestra realidad y empezar a imaginar los sistemas de producción que necesitaremos dentro de veinte años. Todo ello participando en los planes globales de adaptación frente al cambio climático teniendo claro que es un problema mundial”. Al respecto, Nelson Hernández de la Anihven en su  conferencia sobre el uso de la energía en la cadena alimentaria, propuso buscar modelos alternativos que sean capaces de producir alimentos para todos, desde la eficiencia energética, biológica y económica. “Un modelo multifuncional, creativo y atractivo que permita la participación individual y colectiva en la construcción eficiente del insumo de nutrientes que se necesita para la continuidad de la vida”. Lógicamente esto comprende un sinfín de opciones, como las planteadas en las ponencias de este simposio, que abarcan retomar conocimientos ancestrales en materia de producción, promover especies autóctonas, educar a la población en la conservación ambiental y nuevos modos de obtención de alimentos, reacondicionar los suelos para la producción, buscar energías alternativas, lograr enfoques multidisciplinarios en las investigaciones y hacer sinergia con expertos y tecnologías de otras latitudes.

El punto final lo pondrá la capacidad de llegar a un consenso. Tal como comentó en su conferencia el profesor Rafael Rodríguez, investigador de la Universidad Centrooccidental Lisandro Alvarado (UCLA), el gran desafío estará en la articulación de los expertos y enfoques de investigación en materia de cambio climático con los tomadores de decisiones. En un contexto donde existen conflictos entre los intereses a corto y largo plazo y los problemas se interpretan de forma diferente según las inclinaciones de cada grupo toca mucho trabajo por hacer para llegar al ideal que es tener a todo un país enfocado al logro de un objetivo común frente a una amenaza global ya innegable.


Para más información sobre la Acfiman (@acfimanve) puede consultarse su página web: https://acfiman.org y para conocer el programa de ponencias que se desarrolló en el simposio así como los investigadores relacionados se puede consultar el enlace: https://acfiman.org/2019/09/04/simposio-cambio-climatico/

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¿Tren Maya? Si, pero no.

Por Diego Díaz Martín, PhD. @DDiazMartin

El Tren Maya ha sido, sin dudas, uno de los proyectos más polémicos de la actual administración gubernamental mexicana. Si bien aún es una idea ya que aún no se ha licitado el proyecto, en el debate por su implementación hay argumentos a favor y en contra, así como también varias contradicciones.

Imagen cortesía de adnpolitico.com

A favor

La interconexión urbana por medio de sistemas de transporte ferroviarios masivos, más eficientes y menos contaminantes, puede ser sin duda una buena noticia para cualquier país.  

Un tren debidamente planificado provee una gran capacidad de transporte de personas y mercancía (cuando se comparte para ambos usos) y los costos de operación, por lo general, suelen ser más bajos.

En materia de seguridad, los trenes presentan baja siniestralidad, y contribuyen a disminuir la congestión del tránsito en las vías tradicionales.

Desde el punto de vista económico, el Tren Maya podría contribuir a liberar el potencial del desarrollo del sureste de México, particularmente de los estados de Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas. Ello detonaría la desconcentración turística de ciertas zonas como Cancún y fortalecería el sector hotelero, elevando la visibilidad y visita de otros atractivos en la región, como la zona arqueológica de Calakmul.

En contra

El proyecto mexicano del Tren Maya genera dudas, ambientales, jurídicas, sociales y hasta económicas, razón por la que su sustentabilidad está es riesgo.

Para comenzar, muchos expertos compartimos la preocupación sobre sus impactos ambientales, pues atravesará 15 áreas naturales protegidas, sujetas a un régimen especial de administración y manejo, protegidas nacional e internacionalmente para conservar la biodiversidad, los paisajes y sus procesos ecológicos esenciales, además de garantizar la supervivencia de alrededor de 40 especies en situación de peligro o amenaza.

Desde la perspectiva social y étnica, el megaproyecto ferroviario también tendrá sus incidencias en al menos 82 comunidades indígenas, quienes deben ser consultadas para mitigar cualquier posible efecto sobre su integridad, incluyendo el patrimonio arqueológico tan importante para México y el mundo.

Económicamente hablando, la inversión oscila en alrededor de 150 mil millones de pesos, cifra que contrasta con la política de austeridad del gobierno, y las necesidades existentes en otros sectores como la salud y la educación.

Contradicciones

Tal y como lo establece la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente de México, un proyecto de este tipo requiere la correspondiente evaluación del impacto ambiental, por medio del cual se establecen las condiciones a que se sujetará la realización de la obra, a fin de evitar el desequilibrio ecológico y el rebase de los límites y condiciones establecidos en las disposiciones aplicables para proteger el ambiente.

Sin embargo, este proyecto aún no cuenta con la correspondiente Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), aunque el gobierno reconoce su importancia, y se espera que esté listo antes de su construcción, como lo establece la ley.

La evolución de este proyecto, sin embargo, ha estado determinada por algunas contradicciones. Por ejemplo, al principio algunas autoridades afirmaron que probablemente no requería una MIA, pues ya existía la vía férrea. Sin embargo, a finales de 2018 se colocó la primera piedra de este proyecto que inicialmente cubriría 900 kilómetros y que ya se extiende hasta 1,525.

Si, pero no.

Conociendo la diversidad y fragilidad biológica de la zona, incluyendo su extraordinaria riqueza étnica, me atrevo a pensar que aunque la modernización del sistema de transporte es importante y necesaria, sin una evaluación de impacto ambiental desarrollada por profesionales independientes y debidamente acreditados, este proyecto ferroviario no es una buena idea.

Técnicamente hablando, es imprescindible identificar, describir y evaluar los riesgos e impactos ambientales, y sus medidas de mitigación, prevención y compensación, incluyendo los pronósticos y alternativas. No hacer esto es irresponsable e ilegal.

Por ello, cada vez que mis alumnos, colegas o algún periodista me preguntan qué opino del Tren Maya, sin pensarlo mucho les digo: Si, pero no.

(*) Biólogo, con Maestría en Gerencia Ambiental y Doctorado en Proyectos de Ingeniería. Profesor universitario del Tecnológico de Monterrey y de las Universidades Anáhuac México y Anáhuac Cancún. Director General para las Américas de @ONGVitalis – ddiazmartin@vitalis.net

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