¿Nuclear?, no gracias.

Los lamentables acontecimientos de Japón nos recuerdan cuán vulnerables somos ante los desarrollos nucleares, que sin negar algunos beneficios con aplicaciones en campos como la generación de energía eléctrica y la salud, también representan grandes riesgos para la humanidad.

Vienen a mi memoria el accidente de Chernobyl (Ucrania, 1988), los genocidios nucleares en Hiroshima y Nagasaki (Japón, 1945) y el hundimiento del submarino K-219 (1986), entre otros, cuyos momentos podemos resumir con palabras como desasosiego, inseguridad, contaminación y muerte.

Fumar en Espacios Públicos: ¿Sí o no?

La decisión del gobierno nacional de promulgar, anular y luego ratificar la prohibición de fumar en lugares públicos, merece un especial análisis, habida cuenta que se trata de un problema sensible para muchas personas, tan importante para los que fuman, como para quienes como yo, no compartimos este hábito.

Múltiples son los estudios que certifican que el humo del cigarrillo es dañino para la salud, gracias a los 4000 productos químicos conocidos que contiene, de los cuales como mínimo 250 son nocivos, 50 de ellos cancerígenos para el ser humano. Imagínense Uds. lo que significa entonces exponer el organismo a este peligro veneno diariamente, o en múltiples oportunidades un mismo día.

Por ello a nivel internacional, bajo el liderazgo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus oficinas regionales, se emprendieron diversos esfuerzos para lograr una Convención que basada en pruebas, reafirmara el derecho de todas las personas al máximo nivel de salud posible. Fue así como el 21 de mayo de 2003 se aprobó el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT OMS) que entró en vigor el 27 de febrero de 2005. Hoy en día es uno de los acuerdos más ampliamente adoptados en la historia de las Naciones Unidas y hasta la fecha 172 países lo han suscrito, y un alto porcentaje, lo ha venido implementando.

Desastres naturales, ¿culpa de la naturaleza?

Es muy común escuchar la expresión “desastres naturales”, frase errada tomando en consideración que  la ocurrencia de un desastre lleva implícito una condición antrópica (originada por los seres humanos). Lo que si existen son fenómenos naturales (amenazas) que al encontrarse de frente con las vulnerabilidades de la población, originan los riesgos ambientales.

Hoy en día lo correcto es hablar de desastres socio naturales, y lamentablemente estos afectan más a los pobres debido a que las zonas populares son las menos planificadas, con mayor densidad de población, viviendas mal construidas y en terrenos expuestos al riesgo. Sin embargo, al momento de ocurrir una tragedia, las personas prefieren culpar a la naturaleza antes de detenerse a pensar que la tragedia pudo ser ocasionada por ellos mismos.

¿El Guaire goza de buena salud?

Durante la interpelación que realizara la Asamblea Nacional, el Ministro del Poder Popular para el Ambiente, Alejandro Hitcher resumió los avances para recuperar el Río Guaire, indicando que gozaba de buena salud.

Tal afirmación generó decenas de reacciones en la comunidad conservacionista venezolana, por un lado sorprendidos por la afirmación ministerial, y por el otro, esperanzados por el aparente progreso reportado por el representante del gobierno nacional.

Sea cual sea la verdad, recuperar el Guaire es un tema complejo. Hacen falta importantes inversiones en tiempo, dinero y tecnología, además de un estricto seguimiento de las obras, con indicadores que midan el progreso de su recuperación, sin manejos políticos ni promesas incumplibles.

Para que tengamos una idea de lo complejo que este proceso puede ser, alrededor de 3 décadas fueron necesarias para recuperar el Río Tamesis en Inglaterra, declarado muerto en 1957. Situaciones similares se han descrito para los Ríos Sena en París y Rin en Alemania, cuyas complejidades requirieron la participación de diversos sectores de la sociedad europea, con la debida coordinación y cooperación entre todos ellos.

No sea cómplice de la extinción: ¡Los animales silvestres no son mascotas!

Por Dr. Diego Díaz Martín / @DDiazMartin

Algunas regiones de América Latina se están convirtiendo en auténticos centros de expendio de animales silvestres, donde por sumas exorbitantes, se puede adquirir desde una ave multicolor, hasta una pereza o un araguato. El problema es tan grave, que semanalmente las autoridades reciben decenas de denuncias, y las clínicas veterinarias se llenan de pacientes enfermos, deshidratados y politraumatizados, compitiendo con los tradicionales perros y gatos en las consultas.

Niños y jóvenes son los más comunes en el ejercicio ilegal de esta actividad, que a escondidas o frente a las autoridades, pueden acabar con decenas de aves, mamíferos y reptiles en menos de un mes.

Lo que desconocen los compradores de estas mascotas, es que además que pueden ser penalizados, con su compra están acelerando la muerte del animal.

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