Por Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS

Diversos Parques Nacionales y Refugios de Fauna Silvestre están siendo invadidos por cientos de familias, quienes ignorando la especial sensibilidad de estos ambientes, destruyen a su paso invalorables parajes naturales en procura de un techo para vivir. Lo triste de esta historia, es que lejos de ser sostenible, estos «ocupadores espontáneos» deberán abandonar prontamente estos lugares, pues además de estar debidamente protegidos por la ley, su objetivo es garantizar la conservación de animales, plantas y paisajes únicos en nuestra geografía.

Los invasores de un Parque Nacional o un Refugio de Fauna Silvestre podrían ser sancionados con multas de cinco millones doscientos mil Bolívares.

Zulida Martínez, cuenta de sus pericias para instalarse en «un área llena de matas». La acompañan su concubino, una hermana y tres hijos. «Llegamos de noche, y poco a poco fuimos construyendo el ranchito. Había mucho monte, pero ya lo limpiamos todo». Lo que Zúlida no sabe es que su permanencia en esta área deberá ser breve, pues su vivienda, además de riesgosa, la construyó dentro de un Parque Nacional.