El ambiente no es ciencia ficción

La ciencia ficción se alimenta, en muchos casos, de los miedos del hombre.

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En lo que corresponde a la parte ambiental, desde que se habla de Calentamiento Global y Cambio Climático, han surgido producciones cinematográficas que muestran un futuro apocalíptico para la humanidad, siendo la solución más expedita conquistar otros planetas o la conformación de colonias aisladas que sobreviven en una muy acabada Tierra.

Lo cierto es que hoy pareciera que la ficción pasa a convertirse en realidad, y lo que se perfilaba como un futuro lejano ya ocurre en el presente, sin necesidad de los efectos especiales de la magia del cine.

Recientemente leí -con mucho asombro y dolor- sobre la medida que han tomado en la ciudad china de Beijing ante la alarmante contaminación del aire: transmitir el amanecer en una pantalla gigante. Mi entendimiento no alcanza para darle sentido a la real y triste noticia, pues entre tantas cosas hermosas que nos regala la naturaleza, considero que el amanecer está en los primeros lugares. Es bueno recordar que esto no sólo sucede en Beijing; en Shanghái han tenido que suspender, en varias oportunidades, el normal desenvolvimiento de las actividades cotidianas como transporte, construcción y todo lo que implique respirar al aire libre se detiene en función del alza en los niveles de contaminación, que llegan a ser hasta cuarenta veces más de lo que la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda.

Verdaderamente no concibo el día a día usando una máscara para asegurar que mi expectativa de vida no disminuya -en el mejor de los casos- en 5 años.

Pero el problema no se limita a la geografía asiática. Simultáneamente científicos alrededor del mundo identifican ciudades que rozan los mismos alarmantes niveles de contaminación, figurando la comuna de Temuco y la ciudad de Santiago de Chile, en Chile, Monterrey y el D.F. en México, que cabe destacar sólo tuvo tres días de aire limpio en el 2013 según el reporte del SIMAT (Sistema de Monitoreo Atmosférico), y ciudades de una lista que se llena con países como Mongolia, Botsuana, Pakistán, Senegal, Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos e Irán, en donde la muerte por contaminación es ya una causa en ascenso, según el Clear Air Institute (Instituto del Aire Limpio), apoyado en cifras de la OMS.

Y aunque Ud. no lo crea, como reza esta famosa frase, en nuestra geografía también hay signos de deterioro.

A finales del año pasado fue publicado un artículo en un rotativo nacional donde se hablaba de cifras oficiales del MinAmb que identificaban a Caracas, Maracay, Valencia, Barcelona, Puerto La Cruz, San Cristóbal y Maracaibo como las ciudades más contaminadas de Venezuela, siendo esta última la primera en la lista. Resulta que Maracaibo triplicó el registro de contaminación en sólo tres años, pasando de 86,7 a 254,4 microgramos de partículas suspendidas por cada metro cúbico de aire, según cita la fuente, lo que a decir verdad me indigna como zuliano y ambientalista.

¿Por qué abrumarlos con cifras y un enfoque negativo? La razón es la que me llevó a escribir estas líneas: no quiero vivir en una ciudad donde tenga que ver el amanecer en una pantalla a mitad de una plaza o llevar una máscara como si se tratase de un exoplaneta.

El ambiente no es ciencia ficción. Ya vemos que la situación puede hacerse muy grave, y en vez de pensar en conquistar otros espacios o peor, acostumbrarse a una terrible vida, la solución está en tomar las medidas correctivas y preventivas necesarias. ¿Y de quién depende? De todos.

La Sociedad Civil en pleno tiene la responsabilidad de afrontar la situación de deterioro, ejerciendo Gobernanza Ambiental desde cada rincón donde podamos ser entes y generadores de cambio.

Desde usar menos el auto y plantar árboles hasta insistir con nuestros líderes políticos, tenemos en nuestras manos el futuro de nuestra seguridad ambiental, que también se traduce en seguridad para muchos otros aspectos de la vida. El futuro es hoy.

Alonso Lizaraz
Coordinador del Capítulo Zulia de VITALIS
@ajlizaraz

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Toallas Sanitarias Reutilizables, ¿Realmente Ecológicas?

Por Dr. Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS (*)

Recientemente se dio a conocer a través de una televisora del gobierno, un video con una propuesta de “toallas sanitarias ecológicas”, promovida por una cooperativa socio-productiva. Debo confesar que el entusiasmo de sus proponentes me convenció a verlo completo, antes que fuera retirado de YouTube el día de hoy.

Pese a que no se trata de una idea original, pues solo en esa red social existen alrededor de 300 videos con propuestas afines, la información captó la atención de mucha gente en Venezuela, en especial de las damas.

Como es de esperar, no soy usuario de estos utensilios, por lo que decidí hacer una consulta entre mis colegas mujeres, no sólo como “usuarias frecuentes” de un insumo como éste, sino como conocedoras del impacto ambiental de estos recursos de primera necesidad. La respuesta ante mi pregunta no se hizo esperar: de 35 damas, todas prefirieron la opción desechable pese a su impacto ambiental, alegando que la opción reutilizable era “inaceptable en el mundo moderno de hoy”, “una vuelta al pasado”, “una pérdida de confort” y hasta algunas se atrevieron a tildarla de “asquerosa”.

Siendo consistente con la causa ambiental que es la que realmente me ocupa, debo reconocer que proponer la sustitución de un producto desechable por uno reutilizable, es siempre útil para el ambiente y debe ser evaluado. Los impactos ambientales negativos de una toalla sanitaria desechable existen, y aunque no han sido tan estudiados como uno se imaginaría, se estima que un artículo femenino de estos tirado al aire libre, puede durar en la naturaleza entre 100 y 300 años sin degradarse, dependiendo de su composición, y del grado de exposición a la intemperie, en particular del sol, el aire y la lluvia.

Sin embargo, en el mundo de hoy, en el que las mujeres han logrado tantas conquistas, sería absurdo pensar que en reduzca_la_reutilizacion_reciclan_el_logotipo_pegatina-r1be16fbe1d184c7185e85ec860be29b5_v9waf_8byvr_512este siglo se intente volver a los hábitos de nuestras abuelas, cuando existen alternativas para reducir y mitigar los daños ambientales, y en todo caso, compensarlos. Tan seguro estoy de esto, que si a mis abuelas les hubiesen dado la opción de usar la opción descartable, no lo hubiesen dudado, pues la dinámica de la modernidad en la que hoy en día se ejerce la comodidad, el tiempo nunca es suficiente.

También creo importante reconocer el esfuerzo de algunas empresas en propiciar distintos modelos y diseños, con nuevos materiales, que reducen el consumo de materiales, y disminuyen las reacciones adversas al contacto, bien estudiadas por los especialistas. Sin embargo, es pública y notoria la materia pendiente de disminuir sus impactos ambientales, por lo que se requieren nuevos y mejores productos ecodiseñados, donde se promueva el uso de materiales biodegradables, la reducción en el consumo de materiales, y la disposición final rápida y segura, además de la reducción del consumo de agua y energía en su producción.

Algunas lectoras en las redes sociales me han pedido que no deje por fuera los efectos que para la salud humana tienen las toallas sanitarias desechables, que ocasionan alergias y otros efectos en algunas mujeres, lo cual debe ser abordado con responsabilidad por los fabricantes, bajo la supervisión de las autoridades. Asimismo, los gobiernos deben promover los estímulos requeridos para incentivar la investigación y el desarrollo de nuevos proyectos como la Copa Menstrual y las Emponjas Marinas, creando alternativas hipoalergénicas y libres de restricciones propias de los mercados transnacionales que limitan su utilización.

En cuanto al uso como abono para las plantas de la sangre y los otros fluidos menstruales, desprendidos del lavado de la toalla sanitaria reutilizable (ya usada),  me gustaría precisar que es una muy mala idea. Si bien existen algunas iniciativas en las que se usa la sangre de animales como abono, tras procesos químicos y biológicos muy cuidadosos y rigurosamente controlados, no es menos cierto que para lavar estas toallas sanitarias seguramente debería usarse mucha agua (a veces no disponible en algunas zonas del país), además de jabón y hasta quizás cloro, estos últimos contaminantes para los suelos y las mismas plantas, por lo que deben ser tratados apropiadamente.

Para los ambientalistas resulta claro que las toallas sanitarias reusables ocasionan menos impactos ambientales que las desechables. Sin embargo, no son “ecológicas”, pues  se trata de un producto de higiene íntimo que, para lavarse, requiere utilizar sustancias químicas y agua, además que al presentarlas en diseños y colores, seguramente se usaron tintes contaminantes, sin olvidar que en la producción del algodón y las telas, probablemente usaron fertilizantes.

Con tantos problemas ambientales importantes en el país, llama la atención que se dedique tanta atención a esta propuesta a distintos niveles, lo cual hace dudar qué está detrás de la misma, y si la escasez de marcas o la falta de materiales para su elaboración, o el contexto político actual, permean una propuesta que a todas luces no es ecologista.

Si algo bueno puedo sacar de esta experiencia, es el entusiasmo de las jóvenes en su propuesta, pues están buscándole solución a un problema que en algún momento debe ser abordado profesionalmente, sin comprometer el confort y calidad de vida lograda en la presente generación de mujeres. Sin embargo, como docente e investigador les recomendaría asesorarse mejor con algún experto ambiental, asegurándose de no cometer errores de otras propuestas similiares.

A las empresas, por su parte, espero les quede claro el mensaje que deben continuar sus esfuerzos para ecodiseñar sus productos, disminuyendo sus impactos ambientales negativos a lo largo de su ciclo de vida, sin comprometer la comodidad y la salud de sus usuarias, pero reduciendo los daños ambientales de sus productos, por más útiles que puedan ser o parecer, y sin olvidar sus efectos adversos en la salud de algunas personas.

Con tantos problemas ambientales importantes para el país, las “toallas sanitarias ecológicas” quedan dentro de la larga lista de pendientes en la posición “quién sabe”, y además forman parte de los desechos considerados infecto-contagiosos de acuerdo con la Ley, por lo que deben ser manejados con cuidado. Con esto no quiero decir que no sea un problema ambiental que deba abordarse en algún momento, sin embargo frente a la lista de más de 70 problemas ambientales estudiados por VITALIS a finales del 2012, creo que es imprescindible priorizar y no dejarse llevar por la diatriba política.

En un país como el nuesto, lo importante debería ser lo realmente urgente, sin tildes partidistas ni mensajes ideologizantes, de cualquiera de los bandos en conflicto, y menos aún, con un código postal diferente al de Venezuela.

(*) Diego Díaz Martín también es Jefe del Departamento de Estudios Ambientales de la UNIMET.

Email: ddiazmartin@vitalis.net

Twitter: DDiazMartin

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Educación sustentable ante el cambio climático

Mundo educativoEl cambio climático se presenta a nivel mundial, como uno de los principales desafíos que la humanidad del Siglo XXI debe enfrentar. Muchas son las medidas que se han puesto en marcha desde hace algunos años para enfrentar el problema, sin embargo, si no se enfocan todos los esfuerzos en contrarrestar el analfabetismo ambiental presente en la sociedad, será muy difícil combatir este y otros problemas mundiales.

Nueva ley penal del ambiente de Venezuela: una ley sin inocencia

por María Da Silva (*)

“… la responsabilidad objetiva es una institución civil, y colocada en el contexto penal afecta negativamente derechos y garantías establecidas constitucionalmente…”

ImageDesde la entrada en vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en 1999, el constituyente privilegió el ambiente como un derecho humano fundamental, otorgándole una doble cualidad: un derecho-deber generacional, como garantía de disfrutar individual y colectivamente de un ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado, demostrando así una avanzada en esta materia y poniendo de manifiesto su compromiso de respeto hacia los derechos humanos suscritos y ratificados por la República.

Recientemente fue sancionada la Ley Penal del Ambiente, y publicada en Gaceta Oficial N° 39.913 del 2 de mayo del 2012, cuyo objeto es tipificar como delitos, los hechos atentatorios contra los recursos naturales y el ambiente, imponer las sanciones penales y demás medidas precautelativas, y las disposiciones de carácter procesal derivadas de la especificidad de los asuntos ambientales.

Destaca el instrumento para las personas naturales que la responsabilidad penal, a los efectos de los delitos ambientales, cuya ejecución exigen la violación de una norma administrativa, es objetiva y para demostrarla basta la comprobación de la violación, no siendo necesario demostrar la culpabilidad, lo que convierte a una persona en culpable a todo evento, menoscabando el derecho a presumir su inocencia y, peor aún, tener la oportunidad de defenderse. Es decir, si usted tiene en su casa artefactos que puedan ser considerados contaminantes, tales como los bombillos ahorradores, que pueden generar contaminación mercurial en el ambiente, no importa si a usted se los dieron o los compró, sencillamente usted los tiene y por ello ha cometido un ilícito ambiental, cayendo sobre la persona todo el peso de la ley, porque las personas naturales responderán a título de dolo (intención) o culpa (responsabilidad).

Para las personas jurídicas, refiere que serán responsables por sus acciones u omisiones en los casos en que el delito sea cometido con ocasión de la contravención de normas o disposiciones contenidas en distintas normativas y otros actos administrativos de carácter general o particular de obligatorio cumplimiento. En consecuencia, una empresa que compre los bombillos para regalarlos a las comunidades como parte de la campaña de ahorro energético como responsabilidad social, es culpable, y no hay derecho a presumir la inocencia, ni el derecho a defenderse de tales cargos, ni invertir la carga de la prueba para demostrar la mala fe de quien coloca los productos en el mercado, por aquello de que las personas jurídicas siempre responderán bajo el principio de la responsabilidad objetiva.

Otra situación es la responsabilidad penal por dependientes y por responsabilidad solidaria, pues la responsabilidad penal es de carácter personal, que significa que responde quien causa el daño. En este artículo se desdibuja el carácter personal no concordante con este principio, para asimilarlo a la obligación de cumplimiento por hecho de terceros de manera general, siendo la responsabilidad solidaria civil, y no tiene cabida en la responsabilidad penal por su carácter intuito personae.

Estas novedades en la ley penal violan los principios que conforman el derecho penal, pues la responsabilidad objetiva es una institución civil, y colocada en el contexto penal afecta negativamente derechos y garantías establecidas constitucionalmente, como lo es el derecho humano de la presunción de inocencia, violando en consecuencia todos los tratados firmados por Venezuela en materia de derechos humanos, entre ellos el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, la Convención Americana de Derechos Humanos, la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, convirtiéndose esta ley en un instrumento regresista en materia de derechos humanos conquistados.

Esperamos y exhortamos a que los asambleístas procedan en esta vacatio legis a difundir el contenido de la ley, a la debida adecuación tanto de la jurisdicción civil, administrativa y penal, a los fines de la necesaria justiciabilidad, así como de la preparación técnica-jurídica de los funcionarios del sistema, entre ellos jueces, fiscales y abogados; a la sociedad civil, a los efectos de la exigibilidad, pues aun cuando la educación ambiental en Venezuela tiene rango constitucional, es muy escasa la oferta educativa formal y especializada requerida para una correcta aplicación en justicia del derecho al ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado como derecho humano fundamental, que tienen las generaciones actuales y futuras.

(*) Abogada, Directora de Derecho Ambiental y Políticas de VITALIS.

Especialista en Derechos Humanos (UCV) y Profa. Pregrado (USM) y Postgrado (UNIMET)

mdasilva@vitalis.net, Twitter @MaritzaDaSilva

Reciclar no lo es todo, pero ayuda.

ImagePor Ing. Vladimir Valera (vvalera@vitalis.net). Director de Ecoeficiencia y Producción Limpia de VITALIS. Profesor de las Universidades Metropolitana y Simón Bolívar.

Son evidentes los beneficios ambientales y socioeconómicos que trae consigo el reciclaje de diferentes tipos de materiales, sin embargo pensar únicamente en él como estrategia para disminuir o evitar los impactos de la generación de residuos y desechos es un error total. La estrategia debe ser pensar primero en los mecanismos para reducir la generación de residuos y desechos, tanto a nivel de productor como a nivel de consumidor. Lamentablemente lo que observamos a diario son acciones tendentes únicamente al reciclaje, que como toda actividad humana, y dependiendo de las condiciones de cómo se realice, también puede tener sus impactos, como un mayor consumo energético, generación de otros contaminantes como dioxinas y furanos, o afectación de la salud de las personas ante la exposición a materiales peligrosos, solo por mencionar algunos efectos negativos.

Lo anterior es preocupante en un país como Venezuela, donde no existen políticas gubernamentales y metas claras a mediano y largo plazo, sobre la reducción de desechos y reciclaje de materiales, y donde las capacidades de las empresas que se dedican al reciclaje son bajas en comparación a la generación de desechos. Lo anterior ocasiona que muchos proyectos e iniciativas de reciclaje en el país no sean sustentables en el tiempo por falta de mercado. Esto nos debe hacer reflexionar sobre lo que debemos hacer y es pensar de manera integral, partiendo de la reducción de desechos, la recuperación de lo que irremediablemente se genere, su reuso o reciclaje.

Otra equivocación que generalmente se comete al hablar de reciclaje es pensar que todo lo que las personas realizan es reciclaje, y esto se debe aclarar.  El reciclaje comprende procesos de transformación físicos y/o químicos de los materiales, que luego pueden dar  origen, a través de otros procesos productivos, a bienes similares o distintos que los originales.

Es claro que para poder llegar al reciclaje, primero se debe pasar por los procesos de segregación, almacenamiento y recuperación de los residuos, actividades que realizan el común de las personas, pero que no necesariamente conduce a un reciclaje, ya que está la opción del reuso, es decir, utilizar nuevamente el residuo manteniendo su condiciones físicas originales, como por ejemplo, un envase de vidrio, o la recuperación de energía de los materiales a través de procesos como incineración, uso de biodigestores, entre otros.

Aún cuando en Venezuela no hay cifras oficiales sobre generación, composición y reciclaje de residuos y desechos, a pesar de unas cuantas iniciativas puntuales que se ha desarrollado de estimaciones de datos, no es temerario indicar en el país, siendo muy optimistas, se recupera, reusa o recicla menos de un 15% de los residuos que se generan a diario. Lo anterior nos sitúa en un contexto mucho más claro de la situación del reciclaje en Venezuela.

¿Qué necesitamos para mejorar el reciclaje o reuso de materiales en Venezuela?

Son muchos aspectos que estamos pendientes por resolver, sin embargo aquí se mencionan algunos pero sin intenciones de ser limitativos:

  1. Reglamentaciones más específicas de las leyes en torno a la segregación, recuperación, reuso y/o reciclaje, especialmente a nivel de ordenanzas municipales.
  2. Políticas gubernamentales serias que promuevan además de la reducción de la generación de desechos, el reuso y reciclaje de los diferentes residuos.
  3. Promover la creación de nuevas empresas públicas o privadas para el reciclaje de materiales.
  4. Incentivar el consumo de bienes que utilicen materiales reciclados a través de incentivos económicos o fiscales.
  5. Educación ambiental, entre otros.

Twitter: @valeram

Más info sobre reciclaje en: www.vitalis.net

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=79tGnxU3dfY&w=420&h=315]

Bora en La Mariposa: ¿Beneficiosa o perjudicial? o ¿Todo en exceso es malo?

Por Biol. Diego Díaz Martín (*)

Diversos grupos ecologistas han alzado su voz para protestar sobre el estado actual del Embalse de La Mariposa, cuyo espejo de agua se encuentra comprometido en un porcentaje importante por el crecimiento incontrolado del Lirio de Agua, también conocido como Jacinto o Bora (Eichhornia crassipes).

Ante tales denuncias, las autoridades ambientales del país han manifestado que esta planta es beneficiosa y, palabras más palabras menos, “no hay por qué preocuparse”.

La Bora siempre ha estado presente en este embalse, y en diversos momentos de su historia se ha visto más o menos cubierto por esta planta que crece de manera acelerada en su superficie, probablemente debido al afloramiento de nutrientes dentro del cuerpo de agua o proveniente de fuentes externas.

Considerada como una especie invasora por algunos especialistas, y originaria de Sudamérica, la Bora tiene propiedades descontaminantes, pues diversos estudios científicos han demostrado su capacidad para la remoción de bacterias coliformes, fósforo, nitrógeno, carbono y plomo. Sin embargo, el que tenga esta función no la hace inocua ni recomendable.

La realidad de Guarapiche: un daño ambiental irreversible y generacional

Por la Abg. Ma. Maritza Da Silva (*)

Venezuela es uno de los países latinoamericanos con riqueza petrolera abundante, lo cual ha servido para desarrollar toda nuestra economía y aumentar la calidad de vida de los ciudadanos, no obstante, estas actividades provocan daños ambientales, que en la mayoría de los casos son irreversibles desde la perspectiva ecológica y ambiental.

ImageSabemos que la naturaleza tiene un proceso de regeneración natural, y que las capas de permeabilización hacen su trabajo de efecto tamponado, la cual se ve saturada cuando se habla de derrames a causa de hidrocarburos, en especial  de crudo pesado, tal como sucedió el día 4 de febrero de 2012, con el rompimiento de una tubería del Complejo Operacional Jusepín, ubicado en el Norte del estado Monagas. En esta instalación se realiza el tratamiento y almacenamiento del petróleo proveniente en su mayor parte del campo El Furrial, ocasionando un derrame petrolero de gran magnitud, que supuestamente abarcó aproximadamente alrededor de 140 kilómetros y desembocó en las aguas del rio Guarapiche, una de las principales fuentes de agua de la ciudad de Maturín.

Una opinión sobre desarrollo

Por Alonzo Lizaraz (*)

Entender y aplicar un nuevo modelo de desarrollo puede ser difícil si no se tiene una visión clara de quiénes son los actores que participan de este y cuáles son sus roles específicos. Más difícil aun es conceptualizarlo si dentro del modelo actual existen vacíos y grandes debilidades. Lo mismo sucede al hablar de una “Economía Verde”, cuando el modelo económico presente es frágil y excluye a la principal fuerza de trabajo de una sociedad: los jóvenes.

Aproximadamente la mitad de los más de 150 millones de jóvenes de América Latina y el Caribe, en edades comprendidas entre los 15 y 29 años, trabaja o busca trabajo, y muchos de los que trabajan lo hacen bajo condiciones cuestionables, con limitadas posibilidades de crecimiento profesional y con un futuro incierto. Otro 20% ni estudia ni trabaja. Este diagnóstico general de la Región hace comprender un poco por qué unos países están más encaminados hacia el desarrollo que otros.

El caso venezolano no escapa de esto. Muchos de los jóvenes venezolanos buscan la superación en trabajos que poco tienen que ver con sus carreras, si es que las tienen; otros tantos se unen a las filas de las actividades informales y los que tienen menos suerte batallan a diario entre lo que es importante y lo que es prioritario. Es el dilema entre lo importante y lo prioritario el flagelo que castiga a una sociedad alejándola de la planificación de su desarrollo.

¿Pero qué representa el desarrollo? El desarrollo, llámese o no sostenible, representa educación y oportunidades, trabajo digno, y no debe verse en un contexto estacionario sino más bien dinámico, donde la infancia y la juventud cumplen un papel clave.

Invertir en la educación de la infancia y asegurar el trabajo para la juventud es desarrollo, porque esos niños serán jóvenes preparados, y esos jóvenes preparados serán también jóvenes productivos que pasarán a ser adultos con experiencia y amplia visión de progreso. Si una nación es regida por adultos con visión de progreso entonces el resto de los beneficios sería una consecuencia lógica.

Aunque se ve como un modelo simple, la complejidad de esto radica en que efectivamente se invierta en la educación digna y se abran y creen los espacios necesarios para la inserción de los jóvenes como fuerza laboral; Y como siempre existe un “pero”, se debe comprender que el alcance de los objetivos generales del desarrollo de una sociedad no están regidos por tendencias políticas.

Las sociedades más adelantadas han demostrado que esto es posible al darle continuidad a los proyectos e ideas que benefician al colectivo si bien es cierto que en algún momento pueden surgir situaciones adversas. Sin embargo, la tendencia es a seguir impulsando la apertura, la inclusión y el fortalecimiento. Un precepto que para ser entendido, muchas veces ha costado el sacrificio de varias generaciones.

Una vez asimilada esta dinámica es que se podría avanzar al desarrollo sostenible, que en resumidas cuentas busca usar de manera apropiada los recursos naturales y humanos para asegurar la conservación de los primeros en función de la permanencia de los segundos.

Rio+20 representa el momento de evaluar la visión que se ha tenido del desarrollo, valorar los errores cometidos pero también los avances, porque ambos han permitido entender mucho sobre el camino que hay que tomar. También será el momento de discutir ideas, algunas ya planteadas, otras nuevas, y buscar las alternativas sostenibles para una infraestructura social que busque la erradicación de la pobreza, uno de los principales problemas modernos. Será la oportunidad de influenciar y cambiar la manera como se ve el Mundo, tal como lo hicieron aquellos jóvenes 20 años atrás, a quienes hoy, siendo tomadores de decisiones, corresponde dar paso a la generación del presente.

Que la juventud siga luchando por ganar sus espacios e impulsar la transformación en el camino hacia Rio+20 y siempre, no siguiendo el ejemplo de quienes nos preceden sino presentando nuevas ideas que conlleven al cambio definitivo, ese es nuestro reto principal.

Coordinador del Capítulo Zulia de VITALIS
alizaraz@vitalis.net
Twitter: @ajlizaraz

Si se puede (a propósito del Día Mundial de las Playas)

por Dr. Diego Díaz Martín (*)

Foto: Carla Gabriela Díaz Giammarino

Hace un poco más de dos décadas me encontraba en FUDENA, con un equipo humano extraordinario, pensando que podíamos hacer para promover la conservación de los ambientes costeros. Recuerdo que le dije a mi jefe Glenda Medina, que teníamos la oportunidad de promover en Venezuela un día internacional para conservar las playas, y comenzamos a buscar ideas, hasta encontrarnos con la campaña de limpieza de costas del Center for Marine Conservation de los Estados Unidos, hoy conocido como Ocean Conservancy.

Confieso que al principio no fue fácil conceptualizar una jornada que centrara la atención nacional e internacional en torno a las playas, destino favorito por la mayoría de los venezolanos para vacacionar. Era tal la emoción que imaginaba muchas cosas, al punto que una compañera de la oficina decía que mi bombardeo de ideas simulaba en mi cabeza a una máquina de cotufas (palomitas de maíz).

No fue difícil entusiasmar a los primeros colaboradores en las costas de Falcón y Vargas, que sirvieron de prueba piloto para impulsar la primera jornada que titulamos “Día Internacional de las Playas”, donde participaron alrededor de 200 voluntarios en el año 1989.  21 años después, con más de 450 localidades, no sólo costeras, todas las organizaciones convocantes han logrado movilizar a más de 20 mil voluntarios.

Para un conservacionista convencido, la participación de la ciudadanía es fundamental. Nada hacemos con promover la conservación de los recursos naturales y el ambiente en general, sin la movilización de la gente que se apodera de las ideas, y participa activamente en la búsqueda de las soluciones a los principales problemas que les afecta.

Sin embargo, el desafío no es sencillo, pues parte importante de los 4.016 kilómetros de costas de Venezuela han sido consideradas basureros por un poco más de la mitad de los pobladores de este país que ocupan alrededor del 4% del territorio nacional, y afectan  alrededor del 90% de las zonas evaluadas, con diversos niveles de degradación.

Por ello, y sin dudas, un día que centre la atención sobre la importancia de las playas en el mundo, es una buena noticia, pues celebramos su existencia tal y como lo hacemos con la tierra, la biodiversidad, el ozono, y el ambiente en general, entre tantas otras efemérides. Sin embargo, ¿qué pasa el resto del año con estas playas? ¿Qué pasa el día siguiente del Día Mundial de las Playas?

La respuesta no es sencilla, y sin ser pesimista, que no es mi característica habitual, pudiera lucir sombría.

Más allá del inventario de los residuos y la extraordinaria movilización de los ciudadanos e instituciones públicas y privadas que logra FUDENA en su convocatoria anual, ambas acciones necesarias, los venezolanos debemos ampliar el horizonte de atención en nuestras costas durante todo el año, con proyectos y programas permanentes, que atiendas sus principales dificultades.

Compromisos como el Plan de Gestión Integrada de las zonas costeras, destacado por VITALIS en su web; el apropiado monitoreo de variables propias de los ecosistemas marino-costeros; el respeto de los territorios decretados como zonas protectoras; la protección de la biodiversidad y la preservación a perpetuidad de los Parques Nacionales y Refugios de Fauna Silvestre; el control de los usos y actividades en sus predios; y la ocupación responsable de estos ambientes, en función de su vocación y ordenamiento, son algunos de los temas pendientes en la agenda conservacionista que requieren especial atención.

Nada hacemos con limpiar las playas un día, si a partir del siguiente nos olvidamos de su conservación hasta el próximo año; el esfuerzo se pierde sin el debido acompañamiento de la continuidad y la concreción de resultados.

Hace 22 años me embarqué en la organización del primer Día Mundial de las Playas, acompañando por un extraordinario equipo humano, y durante varios años, por los primeros pasos de mis hijos y el absoluto apoyo de mi esposa, quienes se unían a las decenas de voluntarios que se transformaron en cientos y luego en miles, en todos los estados costeros, así como aquellas entidades de todo el país con ríos, lagos y/o lagunas.

El Día Mundial de las Playas es quizás la celebración ambiental más importante en recordación por parte de los venezolanos a nivel nacional. Por ello concluyo este relato con una sonrisa, parafraseando una expresión tantas veces usadas en diversos lugares del mundo, especialmente útil en esta oportunidad.  Si se puede.

Si se puede planificar con visión de futuro, contando con la gente como el principal protagonista de los esfuerzos de conservación. Si se puede promover el trabajo conjunto entre los gobiernos, las ONG y las empresas privadas, aunque en tiempos recientes, esta práctica no sea tan común. Si se puede movilizar a los medios a dejar sus agendas saturadas de noticias, para orientar su mirada hacia la naturaleza y sus necesidades de conservación. Si se puede soñar y trabajar con ilusión, pasión y convicción, para lograr algo que de alguna manera lleve tu firma, junto a la de cientos y miles de personas y organizaciones, que hoy en día asumen el Día Mundial de las Playas como su espacio para contribuir a la sustentabilidad. Si se puede; claro que sí.

(*) Presidente de VITALIS – Twitter: @Ddiazmartin, Email: ddiazmartin@vitalis.net

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