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Conservemos el planeta, por los siglos de los siglos, amén.

a0y3yLtAPor Diego Díaz Martin @DDiazMartin

El Papa Francisco revolucionó al mundo espiritual y materialista con su encíclica ambientalista de seis capítulos y 191 páginas, presentada el pasado 18 de junio. Sus mensajes son claros: conservar el planeta por los siglos de los siglos, amén.

Las preocupaciones papales incluyen principalmente el calentamiento global y la contaminación, la conservación del agua, la pérdida de biodiversidad, el deterioro de la calidad de la vida humana,  la inequidad planetaria y la debilidad de las reacciones junto a una diversidad de opiniones.

Una contribución indudable de esta encíclica es el llamado del Pontífice a unir esfuerzos sin perder la esperanza de que las cosas pueden cambiar. Por ello habla del diálogo como una herramienta fundamental para conciliar opiniones y visiones en búsqueda de consensos, así como del papel de la ciencia y de las religiones en la sustentabilidad.

EL Papa Francisco también propone una ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales, inseparablemente vinculadas con la situación ambiental. Su visión trasciende el discurso político de un líder mundial, que señala responsables del deterioro del planeta y llama a tomar con más seriedad a la educación como una herramienta de cambio.

La valentía de esta primera Encíclica ambientalista de la iglesia enfrenta a las empresas petroleras y a los poderosos mercados financieros sin pelos en la legua, así como a los gobiernos que descuidan la gestión ambiental y pierden su liderazgo político tras fallidas cumbres que no logran avances significativos contra el cambio climático.

Problemas como la basura no quedaron fuera de la preocupación papal, indicando que se debe impedir que la tierra se transforme en un inmenso depósito de inmundicias. Igual atención merece la extinción de las especies, destacando que cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre.

La encíclica sobre ecología llega en un buen momento, y muchos ambientalistas como yo esperamos que también permee a la iglesia a través de sus congregaciones y feligreses. Acaso no sería maravilloso ver a los sacerdotes y hermanas compartiendo estas reflexiones del Papa Francisco, y más allá de la prédica, adoptando comportamientos ambientalmente sustentables que puedan apreciarse en edificaciones más ecoeficientes, en instalaciones ecodiseñadas o en universidades, colegios y demás estructuras de soporte católico, funcionando con energías renovables o promoviendo un uso racional del agua y gestionando de forma integral sus residuos y desechos.

Patriarcas, Arzobispos, Obispos, Presbíteros, Diáconos, Laicos y Consagrados, además del resto de los miembros de la iglesia, tienen ahora también la misión de llevar el mensaje ambientalista a todos los rincones del mundo.

El planeta Tierra es un solo y debe ser conservado a perpetuidad. Gracias Papa Francisco por esa encíclica maravillosa que nos compromete con la ecología y la conservación, por los siglos de los siglos, amén.

 

Diego Díaz Martín es Presidente de VITALIS. ddiazmartin@vitalis.net

 

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El regreso de El Niño

Por Dr. Julio Cesar Centeno, jc-centeno@outlook.com

Info_FenomenoDeElNinoTras más de un año de gestación, finalmente se ha desatado nuevamente el fenómeno de El Niño. Así lo determinó formalmente la NOAA el 5 de Marzo 2015. Tiende a modificar patrones climáticos en varias partes del mundo y aumentar la temperatura promedio del planeta, inmediatamente después del año más caliente de la era cristiana: el 2014.

Desde principios del 2014 se han detectado varias olas Kelvin: corrientes de agua caliente desplazándose bajo la superficie del océano Pacífico desde Asía hacia Sur América en la franja tropical. Toman aproximadamente dos meses para cruzar el océano. Estas olas han contribuido a generar una de las condiciones necesarias para que se declare la presencia de El Niño: la temperatura promedio en la superficie de regiones seleccionadas del Pacífico oriental debe superar en al menos 0.5°C la normal durante cinco períodos sobrepuestos de tres meses.

También se requiere el debilitamiento de los vientos alisios en la atmósfera inferior que se desplazan en la franja ecuatorial desde Sur América hacia Asia (de este a oeste). Bajo condiciones neutras, estos vientos desplazan agua caliente superficial hacia el Oeste, lo que provoca que el nivel del mar sea unos 50 centímetros más alto en Indonesia que en Ecuador. Parte de esta diferencia se debe a la expansión térmica: la temperatura de las aguas superficiales pueden ser hasta 8°C superiores en el oeste (aproximadamente 30°C) que en las costas de Sur América (22°C). Las aguas profundas más frías se mueven en dirección contraria, hacia el Este, emergiendo cerca de las costas de Sur América.

Durante El Niño los vientos superficiales se debilitan y las aguas superficiales, más calientes y elevadas en el Pacífico occidental, se desplazan hacia Sur América, como si se desplomaran hacia el este. Las precipitaciones siguen a las aguas más cálidas. Los efectos son variados, aunque normalmente provoca sequías en Indonesia, Australia, India y el norte de Sur América, mientras desatan lluvias e inundaciones en la región sur-oriental de Sur América, en el este ecuatorial de África y en el sur de Estados Unidos. Las costas de Ecuador y Perú tienden a recibir mayores precipitaciones.

El Niño y La Niña son las fases cálida y fría de una oscilación en el Pacífico tropical conocida como la Oscilación Sur, con un período variable de 3 a 7 años. Esta oscilación genera una enorme redistribución de energía calórica en la capa superficial del océano. El exceso de energía calórica en las costas de Sur América asociado al evento de 1998 se estima equivalente a la generada por un millón de planta generadoras de electricidad de 1000 MW cada una, operando durante todo un año.

Por sus características iniciales, no se espera que en esta oportunidad sea tan devastador como el de 1998, cuando contribuyó a convertirlo en el único de los 15 años más calientes registrados hasta la fecha que no corresponde al siglo 21. Tampoco se espera que sea tan fuerte como el del 2009-2010. En esa oportunidad, con un Niño de mediana intensidad, Venezuela fue seriamente afectada, provocando un fuerte racionamiento del servicio eléctrico, la paralización de la siderúrgica SIDOR y la planta de aluminio ALCASA, y amenazando con paralizar por completo el complejo hidroeléctrico del Guri donde se generaba entonces el 70% de la electricidad del país.

Sin embargo, en esta oportunidad El Niño no pasará desapercibido, pues tiende a agravar la sequía que azota al país desde inicios del 2014. El período de Octubre 2013 a Mayo 2014 fue uno de los más secos de los últimos 60 años, provocando el racionamiento de agua y electricidad en varias regiones del país y afectando significativamente la producción agrícola. La Federación de Ganaderos reportó la pérdida de al menos 200.000 reses.

Resalta una vez más la necesidad de planes adecuados de contingencia ante un fenómeno cíclico y recurrente, cuya intensidad tiende a aumentar a medida que se eleva la temperatura promedio del planeta como está previsto al menos durante el resto del siglo 21. El Niño podría convertir el 2015 en el año más caliente en los últimos siglos.

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Julio César Centeno

Ingeniero licenciado en la Universidad de Nueva York; postgrados en la Universidad de California, Berkeley. Profesor de la Universidad de Los Andes, Venezuela. Asesor de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo [UNCED]. Director Ejecutivo del Instituto Forestal Latino Americano. Investido por el Príncipe Bernhard de Holanda con la Orden del Arca Dorada. Vicepresidente de la Fundación TROPENBOS en Holanda. Miembro del Consejo Directivo del Forest Stewardship Council, FSC. Miembro del Consejo Directivo de SGS-Forestry, Oxford. Profesor visitante en FLACSO, Ecuador. Profesor visitante del Departamento de Política y Economía Forestal de la Universidad de Viena, Austria. Asesor internacional.

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FONDO VERDE PARA EL CLIMA: gran reto para el 2015.

Marisol CastañedaPor Ing. Marisol Castañeda

 

El Fondo Verde para el Clima es un mecanismo multilateral de financiamiento, cuya idea nace en el año 2009 durante la cumbre de Copenhague.

Posteriormente para el año 2011, este proyecto es adoptado por la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) y protagonizando un importantísimo rol pues este Fondo Verde para el Clima (GCF, por sus siglas en inglés), además de ser una herramienta fundamental en la transformación hacia economías bajas en carbono, vendría a operar como un mecanismo de distribución de recursos desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo, con la finalidad de contribuir con estos últimos en el financiamiento de proyectos que les conlleven a la mitigación y adaptación al cambio climático, considerando que su responsabilidad en el origen de estos cambios climáticos ciertamente es mucho menor.
Originalmente, el Fondo Verde para el Clima, abierto a contribuciones monetarias, partió con el propósito de involucrar únicamente a las potencias industrializadas, mayormente responsables de la emisión de gases de carbono, con la tendencia de que a largo plazo los países en desarrollo también fueran incorporándose a esta iniciativa, claro está, con una participación monetaria inferior. Su lanzamiento finalmente ocurre al cierre del año 2013 con un compromiso inicial de 40 millones de dólares y la expectativa presente de sus integrantes es que para el año 2020 se eleve a los 100 millones de dólares anuales.

Bajo este contexto, el Fondo pasaría a distinguirse en los próximos años como el Centro de las Finanzas Climáticas Internacionales. Ahora bien, en la actualidad, el Fondo Verde para el Clima está conformado para recibir aportes tanto de países industrializados como de países en desarrollo, y a la fecha ha recibido compromisos de unos 22 países, entre ellos Canadá, Japón, Suiza, Suecia, Alemania, entre otros. Se espera se sume Corea del Sur y por Latinoamérica México, Perú, Panamá y Colombia. Recientemente, coincidiendo con el arranque de la Cumbre de Cambio Climático de Naciones Unidas (COP20) iniciada en Lima (Perú) el pasado Lunes 1° de diciembre, nuevas contribuciones fueron ya anunciadas, como es el caso de España con un compromiso ejemplar al Fondo por 120 millones de Euros. Por su parte, Estados Unidos, siendo uno de los mayores contaminantes del planeta, anunció una
contribución de 3.000 millones de dólares, seguido por China con 1.500 millones y Gran Bretaña con 1.100 millones. Así, el Fondo tiene ya compromisos anunciados por 9.700 millones de dólares.

En cuanto al Consejo que actualmente dirige este Fondo Verde para el Clima, éste se encuentra integrado en partes iguales entre naciones ricas y pobres, y aunque el Fondo cuenta ya con procedimientos básicos de funcionamiento, las reglas para la asignación de los recursos ha resultado una tarea histórica, pues sus integrantes llevan el reto de diseñar, en términos de equidad, un esquema con rendición de cuentas que permita de manera eficaz y eficiente hacer frente a los desafíos del cambio climático, al tiempo de garantizar soluciones a las necesidades de los países en desarrollo.

Hasta ahora, se ha avanzado en una etapa inicial de reglamentación, sin embargo aún restan muchos temas por definir en materia de control, de conceptualización de los aportes respecto a si serán tomados como donaciones o como préstamos, del tiempo para la utilización de estos recursos, e incluso de la aceptación o no de condiciones para estos aportes.

Los acuerdos que se logren alcanzar en Lima durante esta Cumbre de Cambio Climático de Naciones Unidas (COP20) con relación a estos temas, así como el compromiso que se anunciará en cifras de naciones en desarrollo para incorporar nuevos aportes al Fondo, serán factores determinantes para el éxito de la capitalización de esta iniciativa, que sin duda generará nuevos incentivos para el aumento de las contribuciones, y lo más importante, permitirá financiar inversiones para infraestructuras bajas en carbono.
(*) Ingeniera Civil, mrslcastaneda@gmail.com

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¿Cómo queda el Derecho Humano a un ambiente sano con la eliminación del Ministerio del Ambiente en Venezuela?

maritzaPor Abg. Ma. Maritza Da Silva D.*

 

La tendencia universal en materia ambiental está dirigida a la tutela constitucional de los derechos humanos vinculados a la protección del ambiente. Los daños ambientales, así como la degradación y/o modificación de los ecosistemas, han vuelto la mirada del derecho para su protección, dando origen al nacimiento de la relación entre derechos humanos y ambiente, vínculo cuya temática ha alcanzado a todas las regiones del mundo, planteando retos fundamentales que los Estados deben afrontar de manera sostenible en los próximos años.

En Venezuela, el derecho al ambiente sano es un derecho humano fundamental, que cuenta con una cláusula ambiental basada en un Estado democrático, social de derecho y de justicia, exaltando desde el preámbulo constitucional el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad, configurado así por mandato del constituyente como derecho-deber, que tiene un valor transversal para todas las políticas públicas, y sólo necesita de exigibilidad y justiciabilidad, para cumplir con el principio de progresividad de los derechos humanos, cuya garantía está consagrada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela 1999, como un derecho humano fundamental claro e inequívoco.

La tutela judicial se encuentra reconocida en el artículo 26 constitucional, como derecho de acceso a la justicia, entendido como derecho de protección, para todos los ciudadanos, priorizando el derecho a la defensa para responder a la necesidad conservacionista del ambiente en razón de su principio de equidad generacional, consagrado en el artículo 127 constitucional.

No obstante, la fusión del Ministerio del Ambiente con el Ministerio de Vivienda y Hábitat, no debe abandonar los postulados consagrados en nuestro marco constitucional, más aun, debe imperar el compromiso por llevar adelante los principios de la Declaración de Estocolmo (1972), que promovió en Venezuela la creación del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales, pionero en América Latina, para atender políticas públicas ambientales de avanzada desde hace más de cuarenta años.

Ello conlleva a exhortar desde nuestra tribuna, a las autoridades del fusionado ministerio a seguir trabajando incansablemente y de manera articulada con los sectores involucrados con otros ministerios, entre ellos, salud, alimentación, agricultura y tierras, organizaciones no gubernamentales, universidades, asociaciones civiles, consejos comunales, contralores sociales, en fin, todos los actores que hacemos vida social, porque la lucha por la dignificación de los derechos siempre será hasta alcanzar la justicia ambiental, tantas veces vilipendiada por intereses ajenos a la calidad de vida que nos merecemos como ciudadanos.

Los derechos y deberes son de todos los ciudadanos, pero el derecho humano al ambiente sano es una garantía constitucional, que con ministerio o sin ministerio nunca dejará de ser un derecho humano fundamental constitucional.

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* Abogada. Directora de Derecho Ambiental y Políticas VITALIS. Profesora de Derecho Ecológico en la Universidad Santa María y de Derecho Ambiental de la Universidad Metropolitana. Es Secretaria Ejecutiva de la Sociedad Venezolana de Derecho Ambiental.

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Retrocesos y más retrocesos en materia ambiental para Venezuela

Carelia HidalgoCoordinadora RedvuaPor  Dra. Carelia Hidalgo (*)

Sin dudas desde hace cuatro décadas el asunto ambiental ha formado parte de la agenda política nacional, con sus propios procesos epistémicos evolutivos que ha asumido históricamente esta temática. Lamentablemente hoy sin sustentaciones teóricas claras sobre educación ambiental, concepciones ambientales reduccionistas y erradas; se tomas decisiones políticas que se visualizan como acciones en contra de la lucha ambiental venezolana, refiriendo esto por la actual decisión de fusión ministerial Ambiente con Vivienda y Hábitat, agregando un llamado ¿ecosocialismo?.

Desde la formación de una Constituyente Ambiental que pretende crear agendas decisorias con las mismas debilidades antes mencionadas, se podía presuponer que lo que venía no era lo mejor para el ambiente venezolano, entendido este como sistema con relación interdependiente entre los elementos naturales y sociales en la construcción de sociedades con calidad de vida transgeneracional.

Se puede entender esta circunstancia desde el reduccionismo conceptual de ambiente, que se evidencia en diferentes espacios sociales, y lamentablemente aun en el sector educativo. El propio marco legal ambiental venezolano muestra la despreocupación en mostrar el ambiente desde la complejidad que representa, fraccionando y atomizando el contenido ambiental perdiendo la esencia en la aplicabilidad de la ley; como ejemplo: Una Ley de Diversidad Biológica (2008) y una Ley de Bosques (2013), una con fuerte visión biocéntrica y otra mercantilista respectivamente; igualmente se evidencia el uso de la palabra ambiente en el ámbito laboral, como espacio de ocupación en actividades de trabajo; en la Ley Orgánica de los Consejos Comunales (2009), se entiende desde una visión naturalista, marginada únicamente a los grupos indígenas; en otras leyes es presentado en su mínima o nula expresión.

El mismo Plan de la Nación (2013-2017) muestra un reduccionismo de la dimensión ambiental, diciendo “Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana” se evidencia una concepción biocéntrica, nunca ecocéntrica como está planteado en el discurso ambiental mundial, sumado a una evidencia antropocéntrica que contrarresta el primer enunciado. Termina concretando 7 políticas, de las cuales 3 se centran el recurso agua, 2 en sensibilidad ambiental (educación), una en asuntos económicos (con ambigüedad discursiva en el desarrollo esperado: sostenible, sustentable o “ecosocialismo”); y por último una referida a los “desechos sólidos”, que según los conceptos bien usados debía incluir residuos. Pare de contar la cantidad de incongruencias en una Nación sin ética ambiental por una dependencia petrolera que aporta al deterior ambiental mundial, haciéndonos dependientes económicos de un recurso natural nada sostenible para el planeta.

Por otra parte se evidencia la desvalorización del conocimiento ambiental y gerencial; hemos visto estos últimos años ocupando cargos ambientales en diferentes organismos gubernamentales a personas sin las competencias adecuadas para asegurar una gestión ambiental eficiente. Tenemos fortalezas como país, por contar con educación profesional en ambiente; egresan profesionales en diferentes niveles académicos con competencias ambientales que podrían ocupar los cargos.

Los que trabajamos en los asuntos ambientales, desde hace años hemos visto el deterioro del Ministerio del Ambiente, por la falta de concreción en las funciones que le compete, el desmantelamiento de sus fuentes de información e inutilidad de sus laboratorios. Lamentablemente se han limitado a cumplir órdenes de popularización desde acciones aisladas con poca efectividad; y no en accionar la trascendencia que se espera de ellos, participando en la toma de decisiones para incorporar la dimensión ambiental en los planes de desarrollo del país.

Recordemos que el Ministerio del Ambiente venezolano representó un referente histórico para América Latina (1976), por su creación y solides conceptual inicial. Mientras muchos otros países latinoamericanos por años trataron al ambiente marginalmente, en fusión con otros estamentos decisorios, luego llegaron a darle el valor debido. Hoy nosotros retrocedemos.

Da vergüenza que hoy atropellen al ambiente desde una concepción política ideológica que también tiene antecedentes nefastos en el deterioro ambiental, como señala Gorbachov en su famoso libro la Perestroika, la destrucción de la ex unión soviética en nombre del comunismo. Nos insultan desde la diversidad cultural que incluye las diferencias ideológicas, realmente creen ¿qué el ambiente tiene una única posición en este sentido?. El planeta es un sistema complejo con toda la diversidad incluyente y complementaria, como dice Morín: dialógico donde se debaten las contradicciones; recursivo porque todo lo que se hace terminará teniendo consecuencias en diversos sentidos; y hologramático porque aun cuando quieran ver el ambiente como una parte de la realidad nacional, estará siempre en todo y en todos.

Qué podemos esperar de un cambio ministerial más, sino gasto de los recursos del Estado y más retraso en el cumplimiento de las funciones que ameritan atención urgente ¿Asegurar jardines bonitos y potes de basura en las viviendas? Imagino el sufrimiento, de tantos profesionales del Ministerio del Ambiente de alta formación, por estas inapropiadas decisiones políticas.

(*) Docente Universitaria_UCLA – Comisión de Ambiente. Miembro del Comité Coordinador de la Red de Universidades por el Ambiente

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El eco del ambiente en el regreso al futuro del Socialismo del Siglo XXI

bevilacquaMariapia Bevilacqua

Bióloga investigadora – Presidenta de ACOANA

Venezuela creó en 1976 el primer Ministerio del Ambiente en Latinoamérica, en una época donde las corrientes globales del pensamiento económico, social y ambiental convergían en postular que la planificación del desarrollo debe alcanzar como meta suprema la calidad de vida, a través de incrementos en la productividad y la conservación del ecosistema donde se localizan las actividades económicas.

El país hizo suya esa visión de concebir el desarrollo basado en las capacidades de cada ecosistema, considerando las necesidades económicas del desarrollo pujante de la nación, así como los aspectos económicos y culturales propios de cada ecosistema, para optimizar su aprovechamiento y evitar la degradación del ambiente, así como las acciones depredadoras. De los Ministerios de Obras Públicas (1874) y Agricultura y Cría (1937), salieron los pioneros y prohombres a trazar el camino hacia el desarrollo de la nación, impulsando la sustentabilidad ambiental en el modelo de desarrollo.

La venezolanización de ese pensamiento de vanguardia, llamado Ecodesarrollo, dejó huella profunda en el país y la región latinoamericana, gracias al tránsito de un equipo humano de excepción (profesionales, técnicos y obreros), comprometido con la misión encomendada al Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (1976) y su recién adscrito Instituto Nacional de Parques, reestructurado en  1978 para gestionar las joyas de la corona de la herencia patrimonial ambiental de Venezuela: los parques nacionales y los monumentos naturales.

Logros alcanzados incluyen el compendio técnico más comprehensivo de los Sistemas Ambientales de Venezuela, la aprobación de la Ley de Ordenación del Territorio y la Ley Penal del Ambiente, la protección estricta del 15% del territorio nacional con excepcional belleza paisajística, cuencas hidrográficas estratégicas para campos y ciudades, hábitats de fauna y flora de valor universal y ecosistemas únicos con poblamiento ancestral y autóctono. Se logró también la protección del 40% del territorio nacional a través de un complejo régimen de administración especial, para salvaguardar el patrimonio ambiental de todos los venezolanos y mitigar el daño ambiental permitido por las actividades económicas, necesarias para el desarrollo del país.

Fue un ministerio no si pocos intereses económicos y enemigos, impopular en el Consejo de Ministros y el Congreso de la República, por poner freno a los intereses y presión permanente hacia la productividad insostenible, fomentada en la ambición desmedida de los grupos de poder de turno.

En los últimos 25 años el Ministerio del Ambiente fue silenciado, debilitado, hasta quedar sin voz y en estado de coma. Al igual que Gustavo Cerati (ídolo del rock Latinoamericano) y Joan Rivers (comediante norteamericana del fashion show), un anuncio oficial decretó el fin de su coma y fallecimiento el 2 de septiembre de 2014, al señalar la fusión de los restos del despacho Ambiente con la Misión Vivienda. Lo nombraron  Ministerio del Poder Popular para la Vivienda, Hábitat y Ecosocialismo.

El componente Vivienda y Hábitat del nuevo despacho tiene trayectoria en  los desarrollos habitacionales de Fuerte Tiuna, donde es flagrante la violación de variables urbanas y ambientales, con claro desprecio a los futuros habitantes y vecinos, así como la pérdida de la calidad ambiental del entorno. La ausencia de control por la autoridad ambiental, nos da cuenta del dantesco futuro en pasivos ambientales y pérdida del patrimonio ambiental que dejará en herencia este nuevo Ministerio y el Gobierno Nacional que tiene 15 años de turno al bate: la construcción de viviendas en los Parques Nacionales Médanos de Coro y Henri Pittier; el desarrollo de infraestructura en el icónico Parque del Este de Caracas; el puente en el Parque Nacional Laguna de La Restinga; la contaminación inimaginable de las aguas de consumo en el Lago de Valencia y cuencas vecinas; el crecimiento urbano en el camino de los españoles, puerta histórica de entrada a la Caracas del siglo XVII en el Parque Nacional El Avila y la destrucción de la Zona Protectora de Caracas, a niveles sin precedentes, con la construcción de Ciudad Caribia en terrenos de bosques densos inexplorados en vertientes montañosas extremas de la Cordillera de la Costa.

La región Guayana se suma a la larga noche del abandono ambiental del país, en manos de los nuevos filibusteros, bucaneros, piratas y conquistadores del siglo XXI, en alianzas y con el beneplácito de los locales, transforman la provincia en tierra de nadie y de todos, emporio para el delito, la arbitrariedad, el desamparo gubernamental, el crimen organizado, los enfrentamientos de sindicatos, el narcotráfico, las enfermedades tropicales, el saqueo de territorios indígenas y sus riquezas, y un largo etcétera de rapiña, desgracias ambientales y etnocidas, que cubren con oscuridad la espléndida provincia de Guayana.

Del Ecosocialismo (epíteto del nuevo ministerio) tenemos poca información, más allá del nivel discursivo reiterativo al cansancio que atribuye todas las causas de la crisis ambiental y civilizatoria al neoliberalismo, al imperialismo, a la globalización y al capitalismo, madre de todos los males.  También sabemos de voces ilustradas en la cancillería que hacen campaña política internacional de cumbre en cumbre para salvar el planeta, y atraer con pasión febril nuevos adeptos al modelo de país en revolución, que consolida a paso de vencedores el nuevo Virreinato de La Habana y su capitanía general en tierra firme venezolana.

Venezuela pasó a ser el primer país de Latinoamérica que eliminó su Ministerio del Ambiente, y nos dejó el eco de la cartografía de un territorio fantástico, convertido hoy en la provincia fantasma de la Guayana de los siglos XVI-XVII, en este regreso al futuro que nos trajo el Socialismo del Siglo XXI.

 

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Ministerio del Ambiente, QEPD

Gabaldon-Arnoldo   Por Arnoldo Jose Gabaldon

(Especialmente producido para ONGVitalis)

 

Con frecuencia me preguntaba ¿que ha salvado al Ministerio del Ambiente del holocausto institucional a que ha estado sometida Venezuela durante los últimos 15 años? Pero la barbarie no tiene contención. Le llegó su día a este Despacho, para culminar la tarea ya previamente iniciada de irlo vaciando de contenido intelectual y de muy valiosos recursos humanos.

En 1976, como resultado de una empresa organizativa de altos kilates, un grupo de venezolanos preocupados por el futuro de nuestros recursos naturales, tuvimos éxito al convencer al gobierno de turno de dar el innovador paso de crear un  despacho ministerial responsable de toda la temática ambiental. Es justo mencionar, que tuvimos la suerte de que el Presidente de la Republica, Sr. Carlos Andrés Pérez, tenía una genuina vocación conservacionista y considero favorablemente nuestro proyecto.

Ese ministerio fue el primero en crearse en la America Latina, cuando nuestro país era territorio de progreso. Posteriormente su mandato se fue fortaleciendo mediante la aprobación de una serie de leyes como la Penal del Ambiente y la de Ordenación del Territorio y múltiples reglamentos y normas. Además de haberse preocupado por la especialización de sus recursos humanos.

Resulta  ahora que el gobierno de Nicolás Maduro, que por mandato del difunto presidente, en su Plan de la Patria, debía salvar el planeta y la especie humana a través del ecosocialismo, decide acabar con ese Despacho. Me refiero a su decisión de poner  ese ministerio en manos del mayor verdugo del ambiente urbano, como lo es el Sr Ricardo Martínez, ejecutor de la Misión Vivienda. En la realización de esa Misión no se le ha dado cumplimiento a ninguna ordenanza urbana ambiental. Desarrollos tan densos urbanísticamente como los de Fuerte Tiuna, se están construyendo sin  estudios de impacto ambiental, ni de ampliación de servicios de agua y vialidad, por solo citar algunos casos.

El ecosocialismo ha sido hasta el presente el titulo para cometer los mas graves ecosidios, como los de la cuenca del Lago de Valencia, donde la calidad del agua de sus sistemas de acueducto no puede garantizar el gobierno; permitir la ocupación de áreas en los parques nacionales;  haber retrasado la ampliación del acueducto del Area Metropolitana de Caracas; no haberse ocupado de la conservación de las cuencas hidrográficas que alimentan las principales ciudades, entre otras fallas notables.

 

 

Arnoldo José Gabaldón fue el primer Ministro del Ambiente de Venezuela. Más información sobre su trayectoria profesional aquí.

 

 

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EcoRequiem por el Ministerio del Ambiente de Venezuela

franklin-rojas-suárezPor Franklin Rojas-Suárez

El 2 de septiembre del 2014 pasa a ser una nueva efeméride ambiental. Una que no se celebrará, sino que servirá para conmemorar la defunción oficial del Ministerio del Ambiente de Venezuela. Nacido en abril de 1977, ostentó 19 ministros durante sus 37 años de vida: 11 designados en los primeros 22 años por seis gobiernos diferentes, y ocho en los últimos 15 años de indigestión, perdón, de gestión chavista.

De la primera tanda recordaremos, por ejemplo, haber creado un sistema de áreas protegidas que salvaguardan el patrimonio ambiental de todos los venezolanos. De la segunda gestión solo mencionaré la amenaza fallida de “bañarnos” en las “límpidas” aguas del ese río de cadáveres que es nuestro envilecido Guaire. En el ínterin, aciertos y desaciertos de parte y parte, pero allí estaba el Ministerio del Ambiente, sobreviviendo a recortes presupuestarios y a ser la sempiterna cenicienta de los ministerios, por su “pecado original” de no ser tan “productiva” a la hora de repartir contratos.

Ante el anunció del “sacudón”, muchos esperaban una reducción de vicepresidencias, ministerios, y viceministerios, que con más de 150 funcionarios de “altísimo” nivel, nos colocan como uno de los países con mayor burocracia y mayor ineficiencia. Resultado: un aumento a siete vicepresidencias versus una reducción de tres carteras ministeriales, donde un ministerio de educación superior que extrañamente no vuelve a ser parte del Ministerio de Educación sino que se fusiona con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (¿?), Juventud se une a Deportes (¿?), y por supuesto, la defunción del que fuera uno de los primeros ministerios del ambiente de toda América, que pasa a ser un apéndice incomodo del Ministerio de Vivienda, Hábitat y EcoSocialismo (¿?), bajo la dirección de un funcionario interesado en destituir a los empleados públicos que militen en partidos de oposición, y que asegura que la escasez de materiales se debe a que “estamos construyendo mucho”… En medio de los desgastados enrosques, un cambio interesante es la designación de un general para ejercer la vicepresidencia económica que seguramente lograra ponerla “firme y a discreción”, apoyado en un ministro de energía y petróleo que sabe a pasado, y un presidente de PDVSA que huele a continuismo enmascarado.

Quizás en medio de tan abundante “más de lo mismo”, pase por debajo de la mesa de la eliminación del Ministerio del Ambiente, pero como sempiterno admirador de los recursos naturales de este generoso país, cada vez mas huérfanos, invito a ecologistas y afines, a elevar un EcoRéquiem por el eterno descanso de su alma. Amén.

Bombas lacrimógenas: su uso durante las protestas en Venezuela y sus efectos en la salud.

MKrauter USBPor: Prof. Mónica Kräuter (*)  @mkrauterusb

 

Las bombas lacrimógenas son armas químicas que se han usado desde los 200 años de la era cristiana, pero fueron los franceses quienes en 1914 las usaron por primera vez en forma de granadas de mano para acosar a sus enemigos. Desde entonces y hasta el presente se han empleado para el control de manifestaciones violentas por ser irritantes importantes fundamentalmente de la mucosa ocular.

Debido a la grave crisis socio-política y económica que vive Venezuela, a partir de Febrero del presente año, muchas protestas de calle se han sucedido y los cuerpos de seguridad las han usado de manera indebida y desproporcionada proyectándolas a quemarropa contra la población civil, directamente a las viviendas, dentro de centros educativos, en urbanizaciones hasta por 60 días consecutivos, en espacios confinados y en manifestaciones pacíficas.

En virtud de ello, la Universidad Simón Bolívar se propuso investigar al respecto encontrando que:

1- Las bombas lacrimógenas son mayoritariamente del tipo Gas CS, el cual no es un gas sino un polvillo blanquecino muy fino, insoluble en agua, que se libera a la atmósfera en forma de humo y cuyo compuesto base es el orto-clorobenzilideno malononitrilo(1).

Si bien este compuesto no es letal, puede serlo si:

  • se está expuesto sin protección alguna en repetidas oportunidades,
  • si se encuentra en ambientes cerrados, con poca ventilación,
  • Si el afectado posee una condición física pre-existente (asma, hipertensión o alergia) y en personas vulnerables como bebés, niños, ancianos o embarazadas(2).

2- Muchas de de las bombas lacrimógenas usadas están vencidas. La literatura al respecto señala que el gas CS con el tiempo, el calor y la humedad hidroliza generándose cianuro que es muy tóxico y por encima de concentraciones tolerables letal. La normal descomposición del CS produce, además del cianuro, ácido clorhídrico, óxidos nitrosos, monóxido de carbono, cloro, acetileno y fosgeno(3).

3- Las bombas lacrimógenas usadas on de diversa procedencia pero la mayoría se producen en Brasil (marca Condor) y en Venezuela por CAVIM, estas últimas no reportan ni la fecha de elaboración ni la de caducidad.

4- Algunos cartuchos no tienen identificación e información alguna por lo que es imposible conocer la composición química del gas contenido en ellos y por ende sus efectos a la salud.

5- Algunos otros no se usaron pero fueron dejados en la calle representando un riesgo enorme para la población civil que los recoge y no sabe cómo manejar este tipo de arma química.

6- El tiempo de vida útil del gas CS empleado es de máximo 5 años y los químicos que lo componen pueden estar activos hasta por 5 días(4).

Las bombas lacrimógenas en el mejor de los casos generan abundante lagrimeo, irritación fuerte de las mucosas (ojos, nariz, boca y garganta), ganas de toser y estornudar, salivación excesiva, náuseas, dolor de cabeza y dermatitis, pero también pueden provocar vómitos, disnea, pérdida de la conciencia, convulsiones, taquicardia, paro cardio-respiratorio e incluso la muerte (5,6).

 

Referencias:

 1.- Niroshan, Sivathasan; “Educating on CS or tear gas”; Emergency Medical Journal, Vol 27, No 11, pg 881-882, November 2010.
 2.- Carron, Pierre-Nicolas and Yersin, Bertrand; “Management of the effects of exposure to tear gas”; British Medical Journal: Clinical Review, Vol 338, pg 1554-1558. June 2009.
 3.- Heinrich, Uwe; “Possible lethal effects of CS tear gas on Branch Davidians during the FBI raid on the Mount Carmel compound near Waco, Texas, April 1993”; Hannover, Germany, September 2000.
 4.- U.S. Department of Health and Human Services; “Occupational Safety and Health Guideline for o-Chlorobenzylidene Malononitrile”, pg 1-7, 1995.
 5.- Báez, Luis; “Gases lacrimógenos y toxicidad”; Boletín de la Sociedad Venezolana de Cirugía, Año 11, Nro. 49, Febrero 2009.
 6.- Karamaga, Y.,Newton, J. and Newbegin, C.; “Short-term and log-term physical effects of exposure to CS”; Journal of the Royal Society of Medicine, Vol 96, pg 172-174, April 2003.

 

(*) Dpto de Procesos y Sistemas. Universidad Simón Bolívar, Caracas (Venezuela).  monica.krauter@usb.ve

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