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Toallas Sanitarias Reutilizables, ¿Realmente Ecológicas?

Por Dr. Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS (*)

Recientemente se dio a conocer a través de una televisora del gobierno, un video con una propuesta de “toallas sanitarias ecológicas”, promovida por una cooperativa socio-productiva. Debo confesar que el entusiasmo de sus proponentes me convenció a verlo completo, antes que fuera retirado de YouTube el día de hoy.

Pese a que no se trata de una idea original, pues solo en esa red social existen alrededor de 300 videos con propuestas afines, la información captó la atención de mucha gente en Venezuela, en especial de las damas.

Como es de esperar, no soy usuario de estos utensilios, por lo que decidí hacer una consulta entre mis colegas mujeres, no sólo como “usuarias frecuentes” de un insumo como éste, sino como conocedoras del impacto ambiental de estos recursos de primera necesidad. La respuesta ante mi pregunta no se hizo esperar: de 35 damas, todas prefirieron la opción desechable pese a su impacto ambiental, alegando que la opción reutilizable era “inaceptable en el mundo moderno de hoy”, “una vuelta al pasado”, “una pérdida de confort” y hasta algunas se atrevieron a tildarla de “asquerosa”.

Siendo consistente con la causa ambiental que es la que realmente me ocupa, debo reconocer que proponer la sustitución de un producto desechable por uno reutilizable, es siempre útil para el ambiente y debe ser evaluado. Los impactos ambientales negativos de una toalla sanitaria desechable existen, y aunque no han sido tan estudiados como uno se imaginaría, se estima que un artículo femenino de estos tirado al aire libre, puede durar en la naturaleza entre 100 y 300 años sin degradarse, dependiendo de su composición, y del grado de exposición a la intemperie, en particular del sol, el aire y la lluvia.

Sin embargo, en el mundo de hoy, en el que las mujeres han logrado tantas conquistas, sería absurdo pensar que en reduzca_la_reutilizacion_reciclan_el_logotipo_pegatina-r1be16fbe1d184c7185e85ec860be29b5_v9waf_8byvr_512este siglo se intente volver a los hábitos de nuestras abuelas, cuando existen alternativas para reducir y mitigar los daños ambientales, y en todo caso, compensarlos. Tan seguro estoy de esto, que si a mis abuelas les hubiesen dado la opción de usar la opción descartable, no lo hubiesen dudado, pues la dinámica de la modernidad en la que hoy en día se ejerce la comodidad, el tiempo nunca es suficiente.

También creo importante reconocer el esfuerzo de algunas empresas en propiciar distintos modelos y diseños, con nuevos materiales, que reducen el consumo de materiales, y disminuyen las reacciones adversas al contacto, bien estudiadas por los especialistas. Sin embargo, es pública y notoria la materia pendiente de disminuir sus impactos ambientales, por lo que se requieren nuevos y mejores productos ecodiseñados, donde se promueva el uso de materiales biodegradables, la reducción en el consumo de materiales, y la disposición final rápida y segura, además de la reducción del consumo de agua y energía en su producción.

Algunas lectoras en las redes sociales me han pedido que no deje por fuera los efectos que para la salud humana tienen las toallas sanitarias desechables, que ocasionan alergias y otros efectos en algunas mujeres, lo cual debe ser abordado con responsabilidad por los fabricantes, bajo la supervisión de las autoridades. Asimismo, los gobiernos deben promover los estímulos requeridos para incentivar la investigación y el desarrollo de nuevos proyectos como la Copa Menstrual y las Emponjas Marinas, creando alternativas hipoalergénicas y libres de restricciones propias de los mercados transnacionales que limitan su utilización.

En cuanto al uso como abono para las plantas de la sangre y los otros fluidos menstruales, desprendidos del lavado de la toalla sanitaria reutilizable (ya usada),  me gustaría precisar que es una muy mala idea. Si bien existen algunas iniciativas en las que se usa la sangre de animales como abono, tras procesos químicos y biológicos muy cuidadosos y rigurosamente controlados, no es menos cierto que para lavar estas toallas sanitarias seguramente debería usarse mucha agua (a veces no disponible en algunas zonas del país), además de jabón y hasta quizás cloro, estos últimos contaminantes para los suelos y las mismas plantas, por lo que deben ser tratados apropiadamente.

Para los ambientalistas resulta claro que las toallas sanitarias reusables ocasionan menos impactos ambientales que las desechables. Sin embargo, no son “ecológicas”, pues  se trata de un producto de higiene íntimo que, para lavarse, requiere utilizar sustancias químicas y agua, además que al presentarlas en diseños y colores, seguramente se usaron tintes contaminantes, sin olvidar que en la producción del algodón y las telas, probablemente usaron fertilizantes.

Con tantos problemas ambientales importantes en el país, llama la atención que se dedique tanta atención a esta propuesta a distintos niveles, lo cual hace dudar qué está detrás de la misma, y si la escasez de marcas o la falta de materiales para su elaboración, o el contexto político actual, permean una propuesta que a todas luces no es ecologista.

Si algo bueno puedo sacar de esta experiencia, es el entusiasmo de las jóvenes en su propuesta, pues están buscándole solución a un problema que en algún momento debe ser abordado profesionalmente, sin comprometer el confort y calidad de vida lograda en la presente generación de mujeres. Sin embargo, como docente e investigador les recomendaría asesorarse mejor con algún experto ambiental, asegurándose de no cometer errores de otras propuestas similiares.

A las empresas, por su parte, espero les quede claro el mensaje que deben continuar sus esfuerzos para ecodiseñar sus productos, disminuyendo sus impactos ambientales negativos a lo largo de su ciclo de vida, sin comprometer la comodidad y la salud de sus usuarias, pero reduciendo los daños ambientales de sus productos, por más útiles que puedan ser o parecer, y sin olvidar sus efectos adversos en la salud de algunas personas.

Con tantos problemas ambientales importantes para el país, las “toallas sanitarias ecológicas” quedan dentro de la larga lista de pendientes en la posición “quién sabe”, y además forman parte de los desechos considerados infecto-contagiosos de acuerdo con la Ley, por lo que deben ser manejados con cuidado. Con esto no quiero decir que no sea un problema ambiental que deba abordarse en algún momento, sin embargo frente a la lista de más de 70 problemas ambientales estudiados por VITALIS a finales del 2012, creo que es imprescindible priorizar y no dejarse llevar por la diatriba política.

En un país como el nuesto, lo importante debería ser lo realmente urgente, sin tildes partidistas ni mensajes ideologizantes, de cualquiera de los bandos en conflicto, y menos aún, con un código postal diferente al de Venezuela.

(*) Diego Díaz Martín también es Jefe del Departamento de Estudios Ambientales de la UNIMET.

Email: ddiazmartin@vitalis.net

Twitter: DDiazMartin

La mutilación de “Felipe” en El Pinar: una responsabilidad inexcusable

Por Maritza Da Silva*

Una de las responsabilidades del Estado venezolano en materia de diversidad biológica es garantizar la protección, tal como exhibe el artículo 127 constitucional referente a la prioridad del Estado como garante de los espacios ambientales, libres de contaminación, de la protección de las especies vivas, el desarrollo de políticas adecuadas y la previsión sobre cualquier daño que tienda a desestabilizar el equilibro biológico y ecológico del ambiente y su biodiversidad, concordado con el artículo 2 de la Ley de Diversidad Biológica el cual expone que la diversidad biológica son bienes jurídicos ambientales protegidos fundamentalmente para la vida.

Visto así, la protección del ambiente pasa a ser una obligación compartida entre el Estado y la Sociedad, pero requiere empoderar a la población de valores ambientales. El Artículo 107 Constitucional prescribe la obligatoriedad de la educación ambiental como un proceso participativo donde las comunidades en todas sus instituciones bien sean: escuelas, parques, organismos locales, servicios públicos, empresas como eje transversal en todas sus actividades, deben conocer y respetar.

Casos como la mutilación de la cual fue objeto Felipe, el cunaguaro en cautiverio del Parque Zoológico El Pinar, debe investigarse para evitar la impunidad, por ello urge una participación social activa, comprometida y concebida como elemento primordial de integración p
Nuestro marco normativo vigente permite aplicar el rigor en protección de nuestras especies vivas, pues representan una responsabilidad inexcusable de la diligencia debida de sus custodios para el resguardo de la fauna doméstica libre y en cautiverio.ermanente en la gestión ambiental que respete los principios humanos de la convivencia con los animales recogidos así en nuestra Constitución y en las modernas tendencias del Derecho Internacional Ambiental.

*Directora Derecho Ambiental y Políticas de VITALIS.mdasilva@vitalis.net

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Educación sustentable ante el cambio climático

Mundo educativoEl cambio climático se presenta a nivel mundial, como uno de los principales desafíos que la humanidad del Siglo XXI debe enfrentar. Muchas son las medidas que se han puesto en marcha desde hace algunos años para enfrentar el problema, sin embargo, si no se enfocan todos los esfuerzos en contrarrestar el analfabetismo ambiental presente en la sociedad, será muy difícil combatir este y otros problemas mundiales.

Nueva ley penal del ambiente de Venezuela: una ley sin inocencia

por María Da Silva (*)

“… la responsabilidad objetiva es una institución civil, y colocada en el contexto penal afecta negativamente derechos y garantías establecidas constitucionalmente…”

ImageDesde la entrada en vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en 1999, el constituyente privilegió el ambiente como un derecho humano fundamental, otorgándole una doble cualidad: un derecho-deber generacional, como garantía de disfrutar individual y colectivamente de un ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado, demostrando así una avanzada en esta materia y poniendo de manifiesto su compromiso de respeto hacia los derechos humanos suscritos y ratificados por la República.

Recientemente fue sancionada la Ley Penal del Ambiente, y publicada en Gaceta Oficial N° 39.913 del 2 de mayo del 2012, cuyo objeto es tipificar como delitos, los hechos atentatorios contra los recursos naturales y el ambiente, imponer las sanciones penales y demás medidas precautelativas, y las disposiciones de carácter procesal derivadas de la especificidad de los asuntos ambientales.

Destaca el instrumento para las personas naturales que la responsabilidad penal, a los efectos de los delitos ambientales, cuya ejecución exigen la violación de una norma administrativa, es objetiva y para demostrarla basta la comprobación de la violación, no siendo necesario demostrar la culpabilidad, lo que convierte a una persona en culpable a todo evento, menoscabando el derecho a presumir su inocencia y, peor aún, tener la oportunidad de defenderse. Es decir, si usted tiene en su casa artefactos que puedan ser considerados contaminantes, tales como los bombillos ahorradores, que pueden generar contaminación mercurial en el ambiente, no importa si a usted se los dieron o los compró, sencillamente usted los tiene y por ello ha cometido un ilícito ambiental, cayendo sobre la persona todo el peso de la ley, porque las personas naturales responderán a título de dolo (intención) o culpa (responsabilidad).

Para las personas jurídicas, refiere que serán responsables por sus acciones u omisiones en los casos en que el delito sea cometido con ocasión de la contravención de normas o disposiciones contenidas en distintas normativas y otros actos administrativos de carácter general o particular de obligatorio cumplimiento. En consecuencia, una empresa que compre los bombillos para regalarlos a las comunidades como parte de la campaña de ahorro energético como responsabilidad social, es culpable, y no hay derecho a presumir la inocencia, ni el derecho a defenderse de tales cargos, ni invertir la carga de la prueba para demostrar la mala fe de quien coloca los productos en el mercado, por aquello de que las personas jurídicas siempre responderán bajo el principio de la responsabilidad objetiva.

Otra situación es la responsabilidad penal por dependientes y por responsabilidad solidaria, pues la responsabilidad penal es de carácter personal, que significa que responde quien causa el daño. En este artículo se desdibuja el carácter personal no concordante con este principio, para asimilarlo a la obligación de cumplimiento por hecho de terceros de manera general, siendo la responsabilidad solidaria civil, y no tiene cabida en la responsabilidad penal por su carácter intuito personae.

Estas novedades en la ley penal violan los principios que conforman el derecho penal, pues la responsabilidad objetiva es una institución civil, y colocada en el contexto penal afecta negativamente derechos y garantías establecidas constitucionalmente, como lo es el derecho humano de la presunción de inocencia, violando en consecuencia todos los tratados firmados por Venezuela en materia de derechos humanos, entre ellos el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, la Convención Americana de Derechos Humanos, la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, convirtiéndose esta ley en un instrumento regresista en materia de derechos humanos conquistados.

Esperamos y exhortamos a que los asambleístas procedan en esta vacatio legis a difundir el contenido de la ley, a la debida adecuación tanto de la jurisdicción civil, administrativa y penal, a los fines de la necesaria justiciabilidad, así como de la preparación técnica-jurídica de los funcionarios del sistema, entre ellos jueces, fiscales y abogados; a la sociedad civil, a los efectos de la exigibilidad, pues aun cuando la educación ambiental en Venezuela tiene rango constitucional, es muy escasa la oferta educativa formal y especializada requerida para una correcta aplicación en justicia del derecho al ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado como derecho humano fundamental, que tienen las generaciones actuales y futuras.

(*) Abogada, Directora de Derecho Ambiental y Políticas de VITALIS.

Especialista en Derechos Humanos (UCV) y Profa. Pregrado (USM) y Postgrado (UNIMET)

mdasilva@vitalis.net, Twitter @MaritzaDaSilva

Rio 92, Rio+20, la Agenda 21 y el Capítulo 25

Por Alonso Lizaraz (*)

ImagenEn 1992, Jefes de Estado y de Gobierno y representantes de alto nivel se reunieron en Rio de Janeiro, Brasil, para celebrar la Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, en la cual se adoptaron los lineamientos necesarios para encaminar a la humanidad hacia un modelo de vida más sensible a la preservación y conservación de los recursos naturales y al respeto por el ser humano.

Uno de los resultados más visibles de esta Conferencia fue la Agenda 21, el plan de acción que transformaría los modelos de producción, desarrollo y consumo de la humanidad aplicados en aquél entonces, y en donde se incluyeron capítulos que describen el rol que cada grupo principal de la sociedad civil cumpliría en dicho plan. La niñez y juventud, como uno de esos grupos, figura en dicha agenda dentro del capítulo 25, el cual inicia estableciendo que “La juventud representa cerca del 30% de la población mundial. La participación de la juventud actual en la adopción de decisiones y en la ejecución de programas relativos al medio ambiente y al desarrollo es decisiva para que el Programa 21 tenga un éxito perdurable”.

Veinte años más tarde, en la celebración de la segunda Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible Rio+20, la población juvenil mundial sigue siendo de alrededor del 30%, sigue enfrentando los desafíos planteados en 1992 y sigue luchando por conseguir los espacios que le fueron prometidos.

Pertenezco a la generación que atravesaba  su niñez cuando en el 92 discutieron sobre nuestro futuro. Futuro que hoy es nuestro presente.

Entre los 283 puntos contenidos en las 59 páginas de “El futuro que queremos”, título del documento final adoptado en Rio+20, los Jefes de Estado y de Gobierno y representantes de alto nivel reafirmaron su compromiso de aplicar íntegramente la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, el Programa 21 y el Plan para la ulterior ejecución del Programa 21, y aun cuando el documento no hace referencia a capítulos específicos de la Agenda 21, sí retoma mucho de su contenido, incluyendo el del citado capítulo 25.

En varios de los 283 puntos aparecen referencias a la niñez y juventud, y siguen dibujándose acciones futuras cuando los verbos ya tendrían que referirse al pasado y a un presente transformador, sí, dirigidos a un futuro prometedor que será de las próximas generaciones. Mi generación ya comienza a mostrar esa visión transformadora.

A continuación me permito presentar algunos de los puntos más importantes referidos a los jóvenes en el documento “El futuro que queremos”, y que rezan:

24. Expresamos nuestra profunda preocupación ante el hecho de que persisten los altos niveles de desempleo y subempleo, especialmente entre los jóvenes, y señalamos la necesidad de aplicar estrategias de desarrollo sostenible para abordar en forma proactiva el problema del empleo de los jóvenes en todos los niveles. En los puntos 148, 154 y 155 se vuelve a tocar el problema.

31. Recalcamos que el desarrollo sostenible debe ser un proceso inclusivo y centrado en las personas, que beneficie y dé participación a todos, incluidos los jóvenes y los niños.

50. Destacamos la importancia de la participación activa de los jóvenes en los procesos de adopción de decisiones, dado que las cuestiones que tratamos afectan profundamente a las generaciones presentes y futuras y la contribución de los niños y los jóvenes es indispensable para lograr el desarrollo sostenible. Reconocemos también la necesidad de promover el diálogo y la solidaridad entre generaciones mediante el reconocimiento de sus opiniones.

146. Nos comprometemos a reducir la mortalidad materna e infantil y mejorar la salud de las mujeres, los jóvenes y los niños. Reafirmamos nuestro compromiso con la igualdad entre los géneros y la protección de los derechos de la mujer, los hombres y los jóvenes a tener control sobre las cuestiones relativas a su sexualidad, incluido el acceso a la salud sexual y reproductiva, y decidir libremente respecto de esas cuestiones, sin verse sujetos a la coerción, la discriminación y la violencia.

229. […) Reafirmamos también que en el acceso pleno a una educación de calidad a todos los niveles es una condición esencial para lograr el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la igualdad entre los géneros, el adelanto de la mujer y el desarrollo humano y los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, en particular los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y la plena participación de las mujeres y los hombres, en particular los jóvenes.

230. Reconocemos que las generaciones más jóvenes son custodios del futuro, así como la necesidad de una mejor calidad y acceso a la educación después del nivel primario. Por tanto, decidimos mejorar la capacidad de nuestros sistemas educativos a fin de preparar a las personas para que puedan lograr el desarrollo sostenible (…].

231. Alentamos a los Estados Miembros a que promuevan la concienciación sobre el desarrollo sostenible entre los jóvenes, entre otras cosas, promoviendo programas para la educación no académica de conformidad con los objetivos del Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible, 2005-2014.

Sea por falta de voluntad política, por falta de recursos para algunos estados, o por meros intereses, lo cierto es que de no entender y aplicar con responsabilidad y seriedad estos puntos abrazados por los objetivos de la Agenda 21 y todos los tratados que giran en torno a las Conferencias sobre Desarrollo Sustentable, no prosperaremos como humanidad. Hoy es la oportunidad de transformar, el camino ya está, solo hay que seguirlo.

Para cerrar, cito algunas líneas del documento final presentado por el grupo mayoritario de la niñez y juventud en Rio+20, el cual expresa sin duda alguna, el pensamiento de este joven que como millones más alrededor del mundo, sueña con ese presente y futuro que queremos y por el cual, desde nuestras posibilidades, ya estamos trabajando.

“¿Dónde estuvo la voz de la niñez y la juventud? ¿Cómo pueden escucharnos en el futuro si no muestran la voluntad de crearnos espacios ahora? Fallaron en liberarse de los intereses nacionales y corporativos, y si no son capaces de levantarse, menos lo serán de seguir adelante. Así que nosotros nos moveremos por ustedes.

Sabemos que necesitamos cooperación intergeneracional, necesitamos innovación y creatividad, necesitamos abrazar los valores de sostenibilidad, equidad, justicia y respeto por los derechos humanos, necesitamos reconocer que los recursos materiales son finitos, mas no así el potencial humano.”

(*) Alonso J Lizaraz es Biólogo y Coordinador del Capítulo Zulia de VITALIS

alizaraz@vitalis.net  @ajlizaraz

Reciclar no lo es todo, pero ayuda.

ImagePor Ing. Vladimir Valera (vvalera@vitalis.net). Director de Ecoeficiencia y Producción Limpia de VITALIS. Profesor de las Universidades Metropolitana y Simón Bolívar.

Son evidentes los beneficios ambientales y socioeconómicos que trae consigo el reciclaje de diferentes tipos de materiales, sin embargo pensar únicamente en él como estrategia para disminuir o evitar los impactos de la generación de residuos y desechos es un error total. La estrategia debe ser pensar primero en los mecanismos para reducir la generación de residuos y desechos, tanto a nivel de productor como a nivel de consumidor. Lamentablemente lo que observamos a diario son acciones tendentes únicamente al reciclaje, que como toda actividad humana, y dependiendo de las condiciones de cómo se realice, también puede tener sus impactos, como un mayor consumo energético, generación de otros contaminantes como dioxinas y furanos, o afectación de la salud de las personas ante la exposición a materiales peligrosos, solo por mencionar algunos efectos negativos.

Lo anterior es preocupante en un país como Venezuela, donde no existen políticas gubernamentales y metas claras a mediano y largo plazo, sobre la reducción de desechos y reciclaje de materiales, y donde las capacidades de las empresas que se dedican al reciclaje son bajas en comparación a la generación de desechos. Lo anterior ocasiona que muchos proyectos e iniciativas de reciclaje en el país no sean sustentables en el tiempo por falta de mercado. Esto nos debe hacer reflexionar sobre lo que debemos hacer y es pensar de manera integral, partiendo de la reducción de desechos, la recuperación de lo que irremediablemente se genere, su reuso o reciclaje.

Otra equivocación que generalmente se comete al hablar de reciclaje es pensar que todo lo que las personas realizan es reciclaje, y esto se debe aclarar.  El reciclaje comprende procesos de transformación físicos y/o químicos de los materiales, que luego pueden dar  origen, a través de otros procesos productivos, a bienes similares o distintos que los originales.

Es claro que para poder llegar al reciclaje, primero se debe pasar por los procesos de segregación, almacenamiento y recuperación de los residuos, actividades que realizan el común de las personas, pero que no necesariamente conduce a un reciclaje, ya que está la opción del reuso, es decir, utilizar nuevamente el residuo manteniendo su condiciones físicas originales, como por ejemplo, un envase de vidrio, o la recuperación de energía de los materiales a través de procesos como incineración, uso de biodigestores, entre otros.

Aún cuando en Venezuela no hay cifras oficiales sobre generación, composición y reciclaje de residuos y desechos, a pesar de unas cuantas iniciativas puntuales que se ha desarrollado de estimaciones de datos, no es temerario indicar en el país, siendo muy optimistas, se recupera, reusa o recicla menos de un 15% de los residuos que se generan a diario. Lo anterior nos sitúa en un contexto mucho más claro de la situación del reciclaje en Venezuela.

¿Qué necesitamos para mejorar el reciclaje o reuso de materiales en Venezuela?

Son muchos aspectos que estamos pendientes por resolver, sin embargo aquí se mencionan algunos pero sin intenciones de ser limitativos:

  1. Reglamentaciones más específicas de las leyes en torno a la segregación, recuperación, reuso y/o reciclaje, especialmente a nivel de ordenanzas municipales.
  2. Políticas gubernamentales serias que promuevan además de la reducción de la generación de desechos, el reuso y reciclaje de los diferentes residuos.
  3. Promover la creación de nuevas empresas públicas o privadas para el reciclaje de materiales.
  4. Incentivar el consumo de bienes que utilicen materiales reciclados a través de incentivos económicos o fiscales.
  5. Educación ambiental, entre otros.

Twitter: @valeram

Más info sobre reciclaje en: www.vitalis.net

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=79tGnxU3dfY&w=420&h=315]

Bora en La Mariposa: ¿Beneficiosa o perjudicial? o ¿Todo en exceso es malo?

Por Biol. Diego Díaz Martín (*)

Diversos grupos ecologistas han alzado su voz para protestar sobre el estado actual del Embalse de La Mariposa, cuyo espejo de agua se encuentra comprometido en un porcentaje importante por el crecimiento incontrolado del Lirio de Agua, también conocido como Jacinto o Bora (Eichhornia crassipes).

Ante tales denuncias, las autoridades ambientales del país han manifestado que esta planta es beneficiosa y, palabras más palabras menos, “no hay por qué preocuparse”.

La Bora siempre ha estado presente en este embalse, y en diversos momentos de su historia se ha visto más o menos cubierto por esta planta que crece de manera acelerada en su superficie, probablemente debido al afloramiento de nutrientes dentro del cuerpo de agua o proveniente de fuentes externas.

Considerada como una especie invasora por algunos especialistas, y originaria de Sudamérica, la Bora tiene propiedades descontaminantes, pues diversos estudios científicos han demostrado su capacidad para la remoción de bacterias coliformes, fósforo, nitrógeno, carbono y plomo. Sin embargo, el que tenga esta función no la hace inocua ni recomendable.

La realidad de Guarapiche: un daño ambiental irreversible y generacional

Por la Abg. Ma. Maritza Da Silva (*)

Venezuela es uno de los países latinoamericanos con riqueza petrolera abundante, lo cual ha servido para desarrollar toda nuestra economía y aumentar la calidad de vida de los ciudadanos, no obstante, estas actividades provocan daños ambientales, que en la mayoría de los casos son irreversibles desde la perspectiva ecológica y ambiental.

ImageSabemos que la naturaleza tiene un proceso de regeneración natural, y que las capas de permeabilización hacen su trabajo de efecto tamponado, la cual se ve saturada cuando se habla de derrames a causa de hidrocarburos, en especial  de crudo pesado, tal como sucedió el día 4 de febrero de 2012, con el rompimiento de una tubería del Complejo Operacional Jusepín, ubicado en el Norte del estado Monagas. En esta instalación se realiza el tratamiento y almacenamiento del petróleo proveniente en su mayor parte del campo El Furrial, ocasionando un derrame petrolero de gran magnitud, que supuestamente abarcó aproximadamente alrededor de 140 kilómetros y desembocó en las aguas del rio Guarapiche, una de las principales fuentes de agua de la ciudad de Maturín.

Una opinión sobre desarrollo

Por Alonzo Lizaraz (*)

Entender y aplicar un nuevo modelo de desarrollo puede ser difícil si no se tiene una visión clara de quiénes son los actores que participan de este y cuáles son sus roles específicos. Más difícil aun es conceptualizarlo si dentro del modelo actual existen vacíos y grandes debilidades. Lo mismo sucede al hablar de una “Economía Verde”, cuando el modelo económico presente es frágil y excluye a la principal fuerza de trabajo de una sociedad: los jóvenes.

Aproximadamente la mitad de los más de 150 millones de jóvenes de América Latina y el Caribe, en edades comprendidas entre los 15 y 29 años, trabaja o busca trabajo, y muchos de los que trabajan lo hacen bajo condiciones cuestionables, con limitadas posibilidades de crecimiento profesional y con un futuro incierto. Otro 20% ni estudia ni trabaja. Este diagnóstico general de la Región hace comprender un poco por qué unos países están más encaminados hacia el desarrollo que otros.

El caso venezolano no escapa de esto. Muchos de los jóvenes venezolanos buscan la superación en trabajos que poco tienen que ver con sus carreras, si es que las tienen; otros tantos se unen a las filas de las actividades informales y los que tienen menos suerte batallan a diario entre lo que es importante y lo que es prioritario. Es el dilema entre lo importante y lo prioritario el flagelo que castiga a una sociedad alejándola de la planificación de su desarrollo.

¿Pero qué representa el desarrollo? El desarrollo, llámese o no sostenible, representa educación y oportunidades, trabajo digno, y no debe verse en un contexto estacionario sino más bien dinámico, donde la infancia y la juventud cumplen un papel clave.

Invertir en la educación de la infancia y asegurar el trabajo para la juventud es desarrollo, porque esos niños serán jóvenes preparados, y esos jóvenes preparados serán también jóvenes productivos que pasarán a ser adultos con experiencia y amplia visión de progreso. Si una nación es regida por adultos con visión de progreso entonces el resto de los beneficios sería una consecuencia lógica.

Aunque se ve como un modelo simple, la complejidad de esto radica en que efectivamente se invierta en la educación digna y se abran y creen los espacios necesarios para la inserción de los jóvenes como fuerza laboral; Y como siempre existe un “pero”, se debe comprender que el alcance de los objetivos generales del desarrollo de una sociedad no están regidos por tendencias políticas.

Las sociedades más adelantadas han demostrado que esto es posible al darle continuidad a los proyectos e ideas que benefician al colectivo si bien es cierto que en algún momento pueden surgir situaciones adversas. Sin embargo, la tendencia es a seguir impulsando la apertura, la inclusión y el fortalecimiento. Un precepto que para ser entendido, muchas veces ha costado el sacrificio de varias generaciones.

Una vez asimilada esta dinámica es que se podría avanzar al desarrollo sostenible, que en resumidas cuentas busca usar de manera apropiada los recursos naturales y humanos para asegurar la conservación de los primeros en función de la permanencia de los segundos.

Rio+20 representa el momento de evaluar la visión que se ha tenido del desarrollo, valorar los errores cometidos pero también los avances, porque ambos han permitido entender mucho sobre el camino que hay que tomar. También será el momento de discutir ideas, algunas ya planteadas, otras nuevas, y buscar las alternativas sostenibles para una infraestructura social que busque la erradicación de la pobreza, uno de los principales problemas modernos. Será la oportunidad de influenciar y cambiar la manera como se ve el Mundo, tal como lo hicieron aquellos jóvenes 20 años atrás, a quienes hoy, siendo tomadores de decisiones, corresponde dar paso a la generación del presente.

Que la juventud siga luchando por ganar sus espacios e impulsar la transformación en el camino hacia Rio+20 y siempre, no siguiendo el ejemplo de quienes nos preceden sino presentando nuevas ideas que conlleven al cambio definitivo, ese es nuestro reto principal.

Coordinador del Capítulo Zulia de VITALIS
alizaraz@vitalis.net
Twitter: @ajlizaraz

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