Pocos espectáculos internacionales llaman tanto la atención de la gente común, como los concursos de belleza. No en vano se habla que durante la transmisión del Miss Universo y el Miss Mundo, al menos 600 millones de personas están conectadas al televisor siguiendo sus incidencias.
Sin embargo, pocos nos hemos detenido a pensar las implicaciones ambientales de estas iniciativas, que encierran decenas de detalles con una huella negativa sobre nuestro medio, y que bien vale la pena analizar.
Comencemos por las movilizaciones de las “misses” al lugar del concurso. Para que tengan una idea, un viaje de Nueva York a Paris puede producir alrededor de 962 kg de Dióxido de Carbono por persona, que multiplicado por el número de concursantes, sus acompañantes, y los equipos de producción, superaría varios cientos de miles de toneladas de este gas de efecto invernadero, sólo en una ruta del viaje.
Qué decir de los vestuarios. Es común observar el uso de tejidos, minerales y hasta plumas, que si bien en muchos casos han comenzado a ser sustituidos por algunos productos más amigables con el ambiente, debido a la presión de los grupos conservacionistas, aún siguen estando presentes en las muestras de los países, sobre todo en sus trajes típicos. Recordemos que son millones los litros de agua usados para producir un metro de tela, incluyendo las etapas del cultivo (dependiendo de su origen), y miles los litros de aguas servidas asociados a su producción y a sus impactos ambientales negativos.




Actualmente en la mayoría de las grandes ciudades existe un jardín botánico como un espacio destinado a mostrarle al hombre las maravillas del mundo vegetal. Aunque en muchas ocasiones son considerados como lugares donde solo tienen cabida los científicos y los nombres impronunciables, cada vez es mayor la cantidad de estas instituciones que han entendido que la educación es una de sus funciones fundamentales y que para ello es necesario abrir sus puertas a todo el público que desee acercarse.
El 27 de abril se celebró el Día Internacional del Sol para conmemorar su influencia vital en la tierra. Pese a su importancia, su enorme potencial es desaprovechado, pues la cantidad de energía solar que recibe la tierra en 30 minutos es equivalente a toda la energía eléctrica consumida por la humanidad en un año, y solo aprovechamos un pequeño porcentaje.
El reciente y nuevo debate surgido entre los Palmeros de Chacao e INPARQUES, en torno al acceso al Parque Nacional Waraira Repano (El Ávila) y la cuota de extracción de la Palma Real para su uso en Semana Santa, merece una especial reflexión, esta vez desde la perspectiva del silente recurso centro de la polémica.
La idea del desarrollo es una noción de la historia moderna y parte de la concepción del progreso, cuyo origen fue a su vez la idea de crecimiento de la riqueza y acumulación de capital. Sin embargo hablar de desarrollo implica mucho más que crecimiento económico, pues se concibe como el crecimiento acompañado también por los cambios sociales necesarios que permiten el aprovechamiento y la utilización de la técnica y la ciencia al servicio de la humanidad entera.
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