FONDO VERDE PARA EL CLIMA: gran reto para el 2015.

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¿Cómo queda el Derecho Humano a un ambiente sano con la eliminación del Ministerio del Ambiente en Venezuela?

maritzaPor Abg. Ma. Maritza Da Silva D.*

 

La tendencia universal en materia ambiental está dirigida a la tutela constitucional de los derechos humanos vinculados a la protección del ambiente. Los daños ambientales, así como la degradación y/o modificación de los ecosistemas, han vuelto la mirada del derecho para su protección, dando origen al nacimiento de la relación entre derechos humanos y ambiente, vínculo cuya temática ha alcanzado a todas las regiones del mundo, planteando retos fundamentales que los Estados deben afrontar de manera sostenible en los próximos años.

En Venezuela, el derecho al ambiente sano es un derecho humano fundamental, que cuenta con una cláusula ambiental basada en un Estado democrático, social de derecho y de justicia, exaltando desde el preámbulo constitucional el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad, configurado así por mandato del constituyente como derecho-deber, que tiene un valor transversal para todas las políticas públicas, y sólo necesita de exigibilidad y justiciabilidad, para cumplir con el principio de progresividad de los derechos humanos, cuya garantía está consagrada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela 1999, como un derecho humano fundamental claro e inequívoco.

La tutela judicial se encuentra reconocida en el artículo 26 constitucional, como derecho de acceso a la justicia, entendido como derecho de protección, para todos los ciudadanos, priorizando el derecho a la defensa para responder a la necesidad conservacionista del ambiente en razón de su principio de equidad generacional, consagrado en el artículo 127 constitucional.

No obstante, la fusión del Ministerio del Ambiente con el Ministerio de Vivienda y Hábitat, no debe abandonar los postulados consagrados en nuestro marco constitucional, más aun, debe imperar el compromiso por llevar adelante los principios de la Declaración de Estocolmo (1972), que promovió en Venezuela la creación del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales, pionero en América Latina, para atender políticas públicas ambientales de avanzada desde hace más de cuarenta años.

Ello conlleva a exhortar desde nuestra tribuna, a las autoridades del fusionado ministerio a seguir trabajando incansablemente y de manera articulada con los sectores involucrados con otros ministerios, entre ellos, salud, alimentación, agricultura y tierras, organizaciones no gubernamentales, universidades, asociaciones civiles, consejos comunales, contralores sociales, en fin, todos los actores que hacemos vida social, porque la lucha por la dignificación de los derechos siempre será hasta alcanzar la justicia ambiental, tantas veces vilipendiada por intereses ajenos a la calidad de vida que nos merecemos como ciudadanos.

Los derechos y deberes son de todos los ciudadanos, pero el derecho humano al ambiente sano es una garantía constitucional, que con ministerio o sin ministerio nunca dejará de ser un derecho humano fundamental constitucional.

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* Abogada. Directora de Derecho Ambiental y Políticas VITALIS. Profesora de Derecho Ecológico en la Universidad Santa María y de Derecho Ambiental de la Universidad Metropolitana. Es Secretaria Ejecutiva de la Sociedad Venezolana de Derecho Ambiental.

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Retrocesos y más retrocesos en materia ambiental para Venezuela

Carelia HidalgoCoordinadora RedvuaPor  Dra. Carelia Hidalgo (*)

Sin dudas desde hace cuatro décadas el asunto ambiental ha formado parte de la agenda política nacional, con sus propios procesos epistémicos evolutivos que ha asumido históricamente esta temática. Lamentablemente hoy sin sustentaciones teóricas claras sobre educación ambiental, concepciones ambientales reduccionistas y erradas; se tomas decisiones políticas que se visualizan como acciones en contra de la lucha ambiental venezolana, refiriendo esto por la actual decisión de fusión ministerial Ambiente con Vivienda y Hábitat, agregando un llamado ¿ecosocialismo?.

Desde la formación de una Constituyente Ambiental que pretende crear agendas decisorias con las mismas debilidades antes mencionadas, se podía presuponer que lo que venía no era lo mejor para el ambiente venezolano, entendido este como sistema con relación interdependiente entre los elementos naturales y sociales en la construcción de sociedades con calidad de vida transgeneracional.

Se puede entender esta circunstancia desde el reduccionismo conceptual de ambiente, que se evidencia en diferentes espacios sociales, y lamentablemente aun en el sector educativo. El propio marco legal ambiental venezolano muestra la despreocupación en mostrar el ambiente desde la complejidad que representa, fraccionando y atomizando el contenido ambiental perdiendo la esencia en la aplicabilidad de la ley; como ejemplo: Una Ley de Diversidad Biológica (2008) y una Ley de Bosques (2013), una con fuerte visión biocéntrica y otra mercantilista respectivamente; igualmente se evidencia el uso de la palabra ambiente en el ámbito laboral, como espacio de ocupación en actividades de trabajo; en la Ley Orgánica de los Consejos Comunales (2009), se entiende desde una visión naturalista, marginada únicamente a los grupos indígenas; en otras leyes es presentado en su mínima o nula expresión.

El mismo Plan de la Nación (2013-2017) muestra un reduccionismo de la dimensión ambiental, diciendo “Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana” se evidencia una concepción biocéntrica, nunca ecocéntrica como está planteado en el discurso ambiental mundial, sumado a una evidencia antropocéntrica que contrarresta el primer enunciado. Termina concretando 7 políticas, de las cuales 3 se centran el recurso agua, 2 en sensibilidad ambiental (educación), una en asuntos económicos (con ambigüedad discursiva en el desarrollo esperado: sostenible, sustentable o “ecosocialismo”); y por último una referida a los “desechos sólidos”, que según los conceptos bien usados debía incluir residuos. Pare de contar la cantidad de incongruencias en una Nación sin ética ambiental por una dependencia petrolera que aporta al deterior ambiental mundial, haciéndonos dependientes económicos de un recurso natural nada sostenible para el planeta.

Por otra parte se evidencia la desvalorización del conocimiento ambiental y gerencial; hemos visto estos últimos años ocupando cargos ambientales en diferentes organismos gubernamentales a personas sin las competencias adecuadas para asegurar una gestión ambiental eficiente. Tenemos fortalezas como país, por contar con educación profesional en ambiente; egresan profesionales en diferentes niveles académicos con competencias ambientales que podrían ocupar los cargos.

Los que trabajamos en los asuntos ambientales, desde hace años hemos visto el deterioro del Ministerio del Ambiente, por la falta de concreción en las funciones que le compete, el desmantelamiento de sus fuentes de información e inutilidad de sus laboratorios. Lamentablemente se han limitado a cumplir órdenes de popularización desde acciones aisladas con poca efectividad; y no en accionar la trascendencia que se espera de ellos, participando en la toma de decisiones para incorporar la dimensión ambiental en los planes de desarrollo del país.

Recordemos que el Ministerio del Ambiente venezolano representó un referente histórico para América Latina (1976), por su creación y solides conceptual inicial. Mientras muchos otros países latinoamericanos por años trataron al ambiente marginalmente, en fusión con otros estamentos decisorios, luego llegaron a darle el valor debido. Hoy nosotros retrocedemos.

Da vergüenza que hoy atropellen al ambiente desde una concepción política ideológica que también tiene antecedentes nefastos en el deterioro ambiental, como señala Gorbachov en su famoso libro la Perestroika, la destrucción de la ex unión soviética en nombre del comunismo. Nos insultan desde la diversidad cultural que incluye las diferencias ideológicas, realmente creen ¿qué el ambiente tiene una única posición en este sentido?. El planeta es un sistema complejo con toda la diversidad incluyente y complementaria, como dice Morín: dialógico donde se debaten las contradicciones; recursivo porque todo lo que se hace terminará teniendo consecuencias en diversos sentidos; y hologramático porque aun cuando quieran ver el ambiente como una parte de la realidad nacional, estará siempre en todo y en todos.

Qué podemos esperar de un cambio ministerial más, sino gasto de los recursos del Estado y más retraso en el cumplimiento de las funciones que ameritan atención urgente ¿Asegurar jardines bonitos y potes de basura en las viviendas? Imagino el sufrimiento, de tantos profesionales del Ministerio del Ambiente de alta formación, por estas inapropiadas decisiones políticas.

(*) Docente Universitaria_UCLA – Comisión de Ambiente. Miembro del Comité Coordinador de la Red de Universidades por el Ambiente

LemnaLagodeMaracaibo

El eco del ambiente en el regreso al futuro del Socialismo del Siglo XXI

bevilacquaMariapia Bevilacqua

Bióloga investigadora – Presidenta de ACOANA

Venezuela creó en 1976 el primer Ministerio del Ambiente en Latinoamérica, en una época donde las corrientes globales del pensamiento económico, social y ambiental convergían en postular que la planificación del desarrollo debe alcanzar como meta suprema la calidad de vida, a través de incrementos en la productividad y la conservación del ecosistema donde se localizan las actividades económicas.

El país hizo suya esa visión de concebir el desarrollo basado en las capacidades de cada ecosistema, considerando las necesidades económicas del desarrollo pujante de la nación, así como los aspectos económicos y culturales propios de cada ecosistema, para optimizar su aprovechamiento y evitar la degradación del ambiente, así como las acciones depredadoras. De los Ministerios de Obras Públicas (1874) y Agricultura y Cría (1937), salieron los pioneros y prohombres a trazar el camino hacia el desarrollo de la nación, impulsando la sustentabilidad ambiental en el modelo de desarrollo.

La venezolanización de ese pensamiento de vanguardia, llamado Ecodesarrollo, dejó huella profunda en el país y la región latinoamericana, gracias al tránsito de un equipo humano de excepción (profesionales, técnicos y obreros), comprometido con la misión encomendada al Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (1976) y su recién adscrito Instituto Nacional de Parques, reestructurado en  1978 para gestionar las joyas de la corona de la herencia patrimonial ambiental de Venezuela: los parques nacionales y los monumentos naturales.

Logros alcanzados incluyen el compendio técnico más comprehensivo de los Sistemas Ambientales de Venezuela, la aprobación de la Ley de Ordenación del Territorio y la Ley Penal del Ambiente, la protección estricta del 15% del territorio nacional con excepcional belleza paisajística, cuencas hidrográficas estratégicas para campos y ciudades, hábitats de fauna y flora de valor universal y ecosistemas únicos con poblamiento ancestral y autóctono. Se logró también la protección del 40% del territorio nacional a través de un complejo régimen de administración especial, para salvaguardar el patrimonio ambiental de todos los venezolanos y mitigar el daño ambiental permitido por las actividades económicas, necesarias para el desarrollo del país.

Fue un ministerio no si pocos intereses económicos y enemigos, impopular en el Consejo de Ministros y el Congreso de la República, por poner freno a los intereses y presión permanente hacia la productividad insostenible, fomentada en la ambición desmedida de los grupos de poder de turno.

En los últimos 25 años el Ministerio del Ambiente fue silenciado, debilitado, hasta quedar sin voz y en estado de coma. Al igual que Gustavo Cerati (ídolo del rock Latinoamericano) y Joan Rivers (comediante norteamericana del fashion show), un anuncio oficial decretó el fin de su coma y fallecimiento el 2 de septiembre de 2014, al señalar la fusión de los restos del despacho Ambiente con la Misión Vivienda. Lo nombraron  Ministerio del Poder Popular para la Vivienda, Hábitat y Ecosocialismo.

El componente Vivienda y Hábitat del nuevo despacho tiene trayectoria en  los desarrollos habitacionales de Fuerte Tiuna, donde es flagrante la violación de variables urbanas y ambientales, con claro desprecio a los futuros habitantes y vecinos, así como la pérdida de la calidad ambiental del entorno. La ausencia de control por la autoridad ambiental, nos da cuenta del dantesco futuro en pasivos ambientales y pérdida del patrimonio ambiental que dejará en herencia este nuevo Ministerio y el Gobierno Nacional que tiene 15 años de turno al bate: la construcción de viviendas en los Parques Nacionales Médanos de Coro y Henri Pittier; el desarrollo de infraestructura en el icónico Parque del Este de Caracas; el puente en el Parque Nacional Laguna de La Restinga; la contaminación inimaginable de las aguas de consumo en el Lago de Valencia y cuencas vecinas; el crecimiento urbano en el camino de los españoles, puerta histórica de entrada a la Caracas del siglo XVII en el Parque Nacional El Avila y la destrucción de la Zona Protectora de Caracas, a niveles sin precedentes, con la construcción de Ciudad Caribia en terrenos de bosques densos inexplorados en vertientes montañosas extremas de la Cordillera de la Costa.

La región Guayana se suma a la larga noche del abandono ambiental del país, en manos de los nuevos filibusteros, bucaneros, piratas y conquistadores del siglo XXI, en alianzas y con el beneplácito de los locales, transforman la provincia en tierra de nadie y de todos, emporio para el delito, la arbitrariedad, el desamparo gubernamental, el crimen organizado, los enfrentamientos de sindicatos, el narcotráfico, las enfermedades tropicales, el saqueo de territorios indígenas y sus riquezas, y un largo etcétera de rapiña, desgracias ambientales y etnocidas, que cubren con oscuridad la espléndida provincia de Guayana.

Del Ecosocialismo (epíteto del nuevo ministerio) tenemos poca información, más allá del nivel discursivo reiterativo al cansancio que atribuye todas las causas de la crisis ambiental y civilizatoria al neoliberalismo, al imperialismo, a la globalización y al capitalismo, madre de todos los males.  También sabemos de voces ilustradas en la cancillería que hacen campaña política internacional de cumbre en cumbre para salvar el planeta, y atraer con pasión febril nuevos adeptos al modelo de país en revolución, que consolida a paso de vencedores el nuevo Virreinato de La Habana y su capitanía general en tierra firme venezolana.

Venezuela pasó a ser el primer país de Latinoamérica que eliminó su Ministerio del Ambiente, y nos dejó el eco de la cartografía de un territorio fantástico, convertido hoy en la provincia fantasma de la Guayana de los siglos XVI-XVII, en este regreso al futuro que nos trajo el Socialismo del Siglo XXI.

 

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Ministerio del Ambiente, QEPD

Gabaldon-Arnoldo   Por Arnoldo Jose Gabaldon

(Especialmente producido para ONGVitalis)

 

Con frecuencia me preguntaba ¿que ha salvado al Ministerio del Ambiente del holocausto institucional a que ha estado sometida Venezuela durante los últimos 15 años? Pero la barbarie no tiene contención. Le llegó su día a este Despacho, para culminar la tarea ya previamente iniciada de irlo vaciando de contenido intelectual y de muy valiosos recursos humanos.

En 1976, como resultado de una empresa organizativa de altos kilates, un grupo de venezolanos preocupados por el futuro de nuestros recursos naturales, tuvimos éxito al convencer al gobierno de turno de dar el innovador paso de crear un  despacho ministerial responsable de toda la temática ambiental. Es justo mencionar, que tuvimos la suerte de que el Presidente de la Republica, Sr. Carlos Andrés Pérez, tenía una genuina vocación conservacionista y considero favorablemente nuestro proyecto.

Ese ministerio fue el primero en crearse en la America Latina, cuando nuestro país era territorio de progreso. Posteriormente su mandato se fue fortaleciendo mediante la aprobación de una serie de leyes como la Penal del Ambiente y la de Ordenación del Territorio y múltiples reglamentos y normas. Además de haberse preocupado por la especialización de sus recursos humanos.

Resulta  ahora que el gobierno de Nicolás Maduro, que por mandato del difunto presidente, en su Plan de la Patria, debía salvar el planeta y la especie humana a través del ecosocialismo, decide acabar con ese Despacho. Me refiero a su decisión de poner  ese ministerio en manos del mayor verdugo del ambiente urbano, como lo es el Sr Ricardo Martínez, ejecutor de la Misión Vivienda. En la realización de esa Misión no se le ha dado cumplimiento a ninguna ordenanza urbana ambiental. Desarrollos tan densos urbanísticamente como los de Fuerte Tiuna, se están construyendo sin  estudios de impacto ambiental, ni de ampliación de servicios de agua y vialidad, por solo citar algunos casos.

El ecosocialismo ha sido hasta el presente el titulo para cometer los mas graves ecosidios, como los de la cuenca del Lago de Valencia, donde la calidad del agua de sus sistemas de acueducto no puede garantizar el gobierno; permitir la ocupación de áreas en los parques nacionales;  haber retrasado la ampliación del acueducto del Area Metropolitana de Caracas; no haberse ocupado de la conservación de las cuencas hidrográficas que alimentan las principales ciudades, entre otras fallas notables.

 

 

Arnoldo José Gabaldón fue el primer Ministro del Ambiente de Venezuela. Más información sobre su trayectoria profesional aquí.

 

 

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EcoRequiem por el Ministerio del Ambiente de Venezuela

franklin-rojas-suárezPor Franklin Rojas-Suárez

El 2 de septiembre del 2014 pasa a ser una nueva efeméride ambiental. Una que no se celebrará, sino que servirá para conmemorar la defunción oficial del Ministerio del Ambiente de Venezuela. Nacido en abril de 1977, ostentó 19 ministros durante sus 37 años de vida: 11 designados en los primeros 22 años por seis gobiernos diferentes, y ocho en los últimos 15 años de indigestión, perdón, de gestión chavista.

De la primera tanda recordaremos, por ejemplo, haber creado un sistema de áreas protegidas que salvaguardan el patrimonio ambiental de todos los venezolanos. De la segunda gestión solo mencionaré la amenaza fallida de “bañarnos” en las “límpidas” aguas del ese río de cadáveres que es nuestro envilecido Guaire. En el ínterin, aciertos y desaciertos de parte y parte, pero allí estaba el Ministerio del Ambiente, sobreviviendo a recortes presupuestarios y a ser la sempiterna cenicienta de los ministerios, por su “pecado original” de no ser tan “productiva” a la hora de repartir contratos.

Ante el anunció del “sacudón”, muchos esperaban una reducción de vicepresidencias, ministerios, y viceministerios, que con más de 150 funcionarios de “altísimo” nivel, nos colocan como uno de los países con mayor burocracia y mayor ineficiencia. Resultado: un aumento a siete vicepresidencias versus una reducción de tres carteras ministeriales, donde un ministerio de educación superior que extrañamente no vuelve a ser parte del Ministerio de Educación sino que se fusiona con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (¿?), Juventud se une a Deportes (¿?), y por supuesto, la defunción del que fuera uno de los primeros ministerios del ambiente de toda América, que pasa a ser un apéndice incomodo del Ministerio de Vivienda, Hábitat y EcoSocialismo (¿?), bajo la dirección de un funcionario interesado en destituir a los empleados públicos que militen en partidos de oposición, y que asegura que la escasez de materiales se debe a que “estamos construyendo mucho”… En medio de los desgastados enrosques, un cambio interesante es la designación de un general para ejercer la vicepresidencia económica que seguramente lograra ponerla “firme y a discreción”, apoyado en un ministro de energía y petróleo que sabe a pasado, y un presidente de PDVSA que huele a continuismo enmascarado.

Quizás en medio de tan abundante “más de lo mismo”, pase por debajo de la mesa de la eliminación del Ministerio del Ambiente, pero como sempiterno admirador de los recursos naturales de este generoso país, cada vez mas huérfanos, invito a ecologistas y afines, a elevar un EcoRéquiem por el eterno descanso de su alma. Amén.

Venezuela ante el Cambio Climático

Por Julio César Centeno

Venezuela_GoogleearthSólo por el consumo de combustibles fósiles, Venezuela registra las más altas emisiones de CO2 por habitante de América Latina: 6.5 toneladas por habitante, muy superiores a las de Argentina (4.5), Méjico (3.8), Brasil (2.2), Perú (2.0), Colombia (1.6).

Las emisiones de CO2 por unidad del producto interno bruto son también las más altas de la región, lo que implica la menor eficiencia económica por unidad de CO2 emitido por el consumo de energía: 0.57 kg de CO2 por dólar del PIB-PPA, muy superiores a las de Argentina (0.27), Brasil (0.2), Colombia (0.14), Perú (0.2).

Según la FAO, la CEPAL, el Banco Mundial y la OIMT (Organización Internacional de la Madera Tropical), entre el 2000 y el 2010 se deforestaron en Venezuela 280.000 hectáreas por año, lo que contribuye más de 100 millones de toneladas adicionales de CO2 por año, elevando el promedio a más de 10 toneladas por habitante. Venezuela se coloca así entre los 20 países más contaminantes del planeta en emisiones de CO2.

Según el Ministerio de Ambiente, entre el 2006 y el 2013 se reforestaron 40.000 hectáreas a través de la Misión Árbol, equivalente al 2% de los 2 millones de hectáreas perdidas en el mismo período por el avance de la deforestación.

Venezuela es uno de los 8 países con mayor diversidad genética del planeta, asociada principalmente a los bosques naturales del país. La deforestación implica la pérdida irreversible del patrimonio genético de la nación, el principal legado de generaciones futuras.

Urge la definición de una política nacional para reducir significativamente la contribución de Venezuela al calentamiento global, detener la deforestación y la destrucción del patrimonio genético de la nación, mejorar la eficiencia energética de la economía nacional y minimizar el despilfarro de electricidad, gasolina, gasoil y gas natural.

Una de las medidas más urgentes es impulsar un verdadero plan nacional para el reverdecer de la nación, con la plantación de al menos 6 millones de hectáreas en los próximos 20 años, especialmente en las cuencas hidrográficas más importantes para asegurar el abastecimiento de agua a generaciones futuras, utilizando mezclas de especies nativas de cada zona para reconstruir bosques permanentes similares a los que alguna vez existieron en esos territorios. Un reto de esta naturaleza tiende inevitablemente a capturar de la atmósfera el equivalente a 2700 millones de toneladas de CO2 en 40 años. El costo de este reto a precios actuales sería de aproximadamente 5000 millones de dólares, menos de 2 dólares por tonelada de CO2 mitigado (US$1,85/ton CO2).

El consumo de cada barril de petróleo emite en promedio 420 kilogramos de CO2. El costo de mitigar tales emisiones es menos de un dólar por barril, el 1% del precio actual de exportación ($100/barril). Venezuela podría así exportar petróleo “verde”, libre de emisiones netas de CO2, invirtiendo menos del 1% del precio actual de exportación en la reconstrucción de bosques con mezclas de árboles de especies nativas. PDVSA podría así compensar parte de los daños ambientales acumulados por la explotación petrolera, contribuiría a garantizar un suministro más confiable de agua a generaciones futuras, minimizaría el impacto de sequías e inundaciones y mejoraría su imagen corporativa y el acceso a los mercados.

No es necesario compensar la totalidad de las emisiones provenientes del consumo de petróleo. Al menos durante las próximas décadas sería suficiente equiparar las emisiones netas del consumo de petróleo con las que se generarían si fuese reemplazado por gas. Esto implica reducir las emisiones netas en aproximadamente un 40%, cuyo costo de amortización sería de aproximadamente medio dólar por barril a precios actuales.

Convendría explorar la posibilidad de negociar con países como China, India y los miembros de Petrocaribe, clientes de PDVSA, el desarrollo de proyectos de esta naturaleza pues las plantaciones pueden estar localizadas en cualquier parte del mundo. La mitigación de las emisiones provenientes del consumo de petróleo es de interés mutuo, tanto de Venezuela como país exportador, como de sus clientes en el extranjero. La protección de las fuentes de agua es igualmente un interés prioritario compartido.

Julio 2014

Jc-centeno@outlook.com

 

 

Bombas lacrimógenas: su uso durante las protestas en Venezuela y sus efectos en la salud.

MKrauter USBPor: Prof. Mónica Kräuter (*)  @mkrauterusb

 

Las bombas lacrimógenas son armas químicas que se han usado desde los 200 años de la era cristiana, pero fueron los franceses quienes en 1914 las usaron por primera vez en forma de granadas de mano para acosar a sus enemigos. Desde entonces y hasta el presente se han empleado para el control de manifestaciones violentas por ser irritantes importantes fundamentalmente de la mucosa ocular.

Debido a la grave crisis socio-política y económica que vive Venezuela, a partir de Febrero del presente año, muchas protestas de calle se han sucedido y los cuerpos de seguridad las han usado de manera indebida y desproporcionada proyectándolas a quemarropa contra la población civil, directamente a las viviendas, dentro de centros educativos, en urbanizaciones hasta por 60 días consecutivos, en espacios confinados y en manifestaciones pacíficas.

En virtud de ello, la Universidad Simón Bolívar se propuso investigar al respecto encontrando que:

1- Las bombas lacrimógenas son mayoritariamente del tipo Gas CS, el cual no es un gas sino un polvillo blanquecino muy fino, insoluble en agua, que se libera a la atmósfera en forma de humo y cuyo compuesto base es el orto-clorobenzilideno malononitrilo(1).

Si bien este compuesto no es letal, puede serlo si:

  • se está expuesto sin protección alguna en repetidas oportunidades,
  • si se encuentra en ambientes cerrados, con poca ventilación,
  • Si el afectado posee una condición física pre-existente (asma, hipertensión o alergia) y en personas vulnerables como bebés, niños, ancianos o embarazadas(2).

2- Muchas de de las bombas lacrimógenas usadas están vencidas. La literatura al respecto señala que el gas CS con el tiempo, el calor y la humedad hidroliza generándose cianuro que es muy tóxico y por encima de concentraciones tolerables letal. La normal descomposición del CS produce, además del cianuro, ácido clorhídrico, óxidos nitrosos, monóxido de carbono, cloro, acetileno y fosgeno(3).

3- Las bombas lacrimógenas usadas on de diversa procedencia pero la mayoría se producen en Brasil (marca Condor) y en Venezuela por CAVIM, estas últimas no reportan ni la fecha de elaboración ni la de caducidad.

4- Algunos cartuchos no tienen identificación e información alguna por lo que es imposible conocer la composición química del gas contenido en ellos y por ende sus efectos a la salud.

5- Algunos otros no se usaron pero fueron dejados en la calle representando un riesgo enorme para la población civil que los recoge y no sabe cómo manejar este tipo de arma química.

6- El tiempo de vida útil del gas CS empleado es de máximo 5 años y los químicos que lo componen pueden estar activos hasta por 5 días(4).

Las bombas lacrimógenas en el mejor de los casos generan abundante lagrimeo, irritación fuerte de las mucosas (ojos, nariz, boca y garganta), ganas de toser y estornudar, salivación excesiva, náuseas, dolor de cabeza y dermatitis, pero también pueden provocar vómitos, disnea, pérdida de la conciencia, convulsiones, taquicardia, paro cardio-respiratorio e incluso la muerte (5,6).

 

Referencias:

 1.- Niroshan, Sivathasan; “Educating on CS or tear gas”; Emergency Medical Journal, Vol 27, No 11, pg 881-882, November 2010.
 2.- Carron, Pierre-Nicolas and Yersin, Bertrand; “Management of the effects of exposure to tear gas”; British Medical Journal: Clinical Review, Vol 338, pg 1554-1558. June 2009.
 3.- Heinrich, Uwe; “Possible lethal effects of CS tear gas on Branch Davidians during the FBI raid on the Mount Carmel compound near Waco, Texas, April 1993”; Hannover, Germany, September 2000.
 4.- U.S. Department of Health and Human Services; “Occupational Safety and Health Guideline for o-Chlorobenzylidene Malononitrile”, pg 1-7, 1995.
 5.- Báez, Luis; “Gases lacrimógenos y toxicidad”; Boletín de la Sociedad Venezolana de Cirugía, Año 11, Nro. 49, Febrero 2009.
 6.- Karamaga, Y.,Newton, J. and Newbegin, C.; “Short-term and log-term physical effects of exposure to CS”; Journal of the Royal Society of Medicine, Vol 96, pg 172-174, April 2003.

 

(*) Dpto de Procesos y Sistemas. Universidad Simón Bolívar, Caracas (Venezuela).  monica.krauter@usb.ve

¿Un impuesto para respirar aire limpio en Venezuela?

Por Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS y Jefe de Estudios Ambientales de la Universidad Metropolitana

@DDiazMartin / ddiazmartin@vitalis.net

maiquetiaLa decisión de la Gobernación de Vargas en Venezuela de cobrar un impuesto “para la eliminación de contaminantes en el ambiente y la protección de la salud de los usuarios del principal terminal aéreo del país” constituye un precedente singular en la historia de Venezuela y el mundo.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece en su artículo 127 que es una obligación fundamental del Estado, garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación,  incluyendo de manera específica el aire. Lo que no dice es que sean los ciudadanos quienes asuman este costo, a menos, claro está, sean ellos quienes causen su deterioro, para lo cual aplican diversos instrumentos normativos, aunque la figura del tributo ambiental aeroportuario, no pareciera el apropiado.

Los tributos ambientales usualmente comprenden impuestos, tasas y contribuciones especiales. Estos pueden ser establecidos por una autoridad competente por diversas razones, siendo las principales como incentivos a la protección ambiental o a fin de compensar daños ocasionados al ambiente por agentes o sujetos que producen o pueden producir un impacto ambiental negativo.

En el caso de los aeropuertos nacional e internacional Simón Bolívar, la teoría tributaria ambiental y la lógica técnica no aplican, pues  los usuarios del terminal no son causantes del supuesto deterioro de la calidad del aire del aeropuerto, quienes deberían disfrutar de un ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado como lo establece la Constitución Nacional, para lo cual pagamos una tasa aeroportuaria que debería incluir todos los servicios de esta instalación.

Por lo general, los impuestos ambientales se utilizan en diversas partes del mundo para reducir o impedir las emisiones que dañen efectivamente el ambiente, siguiendo aquel principio de “quien contamina paga”, dentro de la filosofía del “daño permisible”. Algunas bases jurídicas las encontramos tanto en el Protocolo de Kioto como la Convención Marco de Protección del Clima.

¿Ozono como desinfectante del aire?

El Ozono se ha usado con éxito en la purificación del agua. De hecho su utilización se ha popularizado con los famosos ozonificadores de agua potable.

En la desinfección del aire, sin embargo, no son tan conocidos sus posibles efectos beneficiosos, a menos que se utilice en espacios cerrados y en condiciones muy controladas. Una de sus ventajas podría ser que como gas, su acceso a muchos rincones de una determinada instalación sería más fácil, y como es inestable, se convertiría fácilmente en oxígeno, sin ser perjudicial. Sin embargo, esto no ha sido confirmado con estudios científicos serios, al menos que yo conozca.

Para la descontaminación del aire en lugares cerrados, es más común el uso de radiación ultravioleta que aniquila a las baterías y virus, aunque su efecto es limitado por su poca capacidad de penetración, y principal efecto en las cercanías de las lámparas.

Otro método usado en la descontaminación de espacios cerrados es por medio de filtros, usualmente con medidas específicas para atrapar los microorganismos que pudieran estar contaminando el ambiente. Estos filtros, usualmente de alrededor de 0,3 micras, son eficientes para las bacterias pero no para los virus, cuyo tamaño es muchísimo menor, ya que suelen estar entre 24 y 1400 milésimas de micrones.

¿Por qué el aire del aeropuerto está contaminado?

El boletín informativo publicado por la Agencia Venezolana de Noticias sugiere que el aire del aeropuerto no es limpio. Si ello fuera cierto, es un tema delicado que debe aclararse a la brevedad.

No solo se trata de un derecho humano fundamental el respirar aire limpio. La misma Ley Orgánica que regula las condiciones  del medio de trabajo (en este caso aeroportuario), establece obligaciones patronales, así como para con los usuarios del aeropuerto, los cuales deben ser investigadas y de ser el caso, corregidas.

¿Cuánto vale todo esto?

La verdad no tengo idea del costo de un sistema como el instalado, pero llama la atención que con seguridad, es uno de los más costosos del mundo.

Solo para dar un ejemplo, en 4 días de Semana Santa las autoridades aeroportuarias reportaron una movilización de 127.738 pasajeros, lo cual, tomando en cuenta que a la fecha de hoy la unidad tributaria es de 127 bolívares, estaríamos hablando de al menos 16 millones de Bolívares que puedan ingresar a los fondos gubernamentales en tan corto período de tiempo.

Ejerciendo mi derecho constitucional a la contraloría social me pregunto, ¿Qué se va a hacer con el dinero recaudado por esa tasa? ¿Cuál es el destino de los fondos?

Sin lugar a dudas, muchas preguntas surgen y surgirán con este ”impuesto por respirar”, como lo han denominado algunos.

En lo personal me alegra saber que el sistema de aire acondicionado haya sido recuperado, y parece que repotenciado con criterios de bioseguridad. Sin embargo ¿Por qué tan costoso? ¿A dónde va la tasa aeroportuaria ya existente? ¿por qué lo tenemos que pagar los ciudadanos?

El ambiente no es ciencia ficción

La ciencia ficción se alimenta, en muchos casos, de los miedos del hombre.

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En lo que corresponde a la parte ambiental, desde que se habla de Calentamiento Global y Cambio Climático, han surgido producciones cinematográficas que muestran un futuro apocalíptico para la humanidad, siendo la solución más expedita conquistar otros planetas o la conformación de colonias aisladas que sobreviven en una muy acabada Tierra.

Lo cierto es que hoy pareciera que la ficción pasa a convertirse en realidad, y lo que se perfilaba como un futuro lejano ya ocurre en el presente, sin necesidad de los efectos especiales de la magia del cine.

Recientemente leí -con mucho asombro y dolor- sobre la medida que han tomado en la ciudad china de Beijing ante la alarmante contaminación del aire: transmitir el amanecer en una pantalla gigante. Mi entendimiento no alcanza para darle sentido a la real y triste noticia, pues entre tantas cosas hermosas que nos regala la naturaleza, considero que el amanecer está en los primeros lugares. Es bueno recordar que esto no sólo sucede en Beijing; en Shanghái han tenido que suspender, en varias oportunidades, el normal desenvolvimiento de las actividades cotidianas como transporte, construcción y todo lo que implique respirar al aire libre se detiene en función del alza en los niveles de contaminación, que llegan a ser hasta cuarenta veces más de lo que la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda.

Verdaderamente no concibo el día a día usando una máscara para asegurar que mi expectativa de vida no disminuya -en el mejor de los casos- en 5 años.

Pero el problema no se limita a la geografía asiática. Simultáneamente científicos alrededor del mundo identifican ciudades que rozan los mismos alarmantes niveles de contaminación, figurando la comuna de Temuco y la ciudad de Santiago de Chile, en Chile, Monterrey y el D.F. en México, que cabe destacar sólo tuvo tres días de aire limpio en el 2013 según el reporte del SIMAT (Sistema de Monitoreo Atmosférico), y ciudades de una lista que se llena con países como Mongolia, Botsuana, Pakistán, Senegal, Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos e Irán, en donde la muerte por contaminación es ya una causa en ascenso, según el Clear Air Institute (Instituto del Aire Limpio), apoyado en cifras de la OMS.

Y aunque Ud. no lo crea, como reza esta famosa frase, en nuestra geografía también hay signos de deterioro.

A finales del año pasado fue publicado un artículo en un rotativo nacional donde se hablaba de cifras oficiales del MinAmb que identificaban a Caracas, Maracay, Valencia, Barcelona, Puerto La Cruz, San Cristóbal y Maracaibo como las ciudades más contaminadas de Venezuela, siendo esta última la primera en la lista. Resulta que Maracaibo triplicó el registro de contaminación en sólo tres años, pasando de 86,7 a 254,4 microgramos de partículas suspendidas por cada metro cúbico de aire, según cita la fuente, lo que a decir verdad me indigna como zuliano y ambientalista.

¿Por qué abrumarlos con cifras y un enfoque negativo? La razón es la que me llevó a escribir estas líneas: no quiero vivir en una ciudad donde tenga que ver el amanecer en una pantalla a mitad de una plaza o llevar una máscara como si se tratase de un exoplaneta.

El ambiente no es ciencia ficción. Ya vemos que la situación puede hacerse muy grave, y en vez de pensar en conquistar otros espacios o peor, acostumbrarse a una terrible vida, la solución está en tomar las medidas correctivas y preventivas necesarias. ¿Y de quién depende? De todos.

La Sociedad Civil en pleno tiene la responsabilidad de afrontar la situación de deterioro, ejerciendo Gobernanza Ambiental desde cada rincón donde podamos ser entes y generadores de cambio.

Desde usar menos el auto y plantar árboles hasta insistir con nuestros líderes políticos, tenemos en nuestras manos el futuro de nuestra seguridad ambiental, que también se traduce en seguridad para muchos otros aspectos de la vida. El futuro es hoy.

Alonso Lizaraz
Coordinador del Capítulo Zulia de VITALIS
@ajlizaraz

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