Basura en Colombia

La participación ciudadana como solución al problema de la basura en Colombia

Foto Rosangela Blanco

 

Por Rosángela Blanco, @rosangelablanco (*)

En Colombia, específicamente en Bogotá, son notorios los mensajes en materia del cuidado a los recursos naturales y de la disposición adecuada de los residuos. De hecho, en muchos lugares se pueden observar estaciones de reciclaje.

Sin embargo,  ¿Solo se trata de marketing verde? ¿Realmente hay una solución sostenida y sostenible detrás de todo esto? ¿Se separan en el origen los residuos? ¿Esos residuos van a una disposición final adecuada?

Considero, como vecina, que la ciudad muestra una imagen de responsabilidad ambiental, y pareciera que no se ignoran estos temas. Sin embargo, observando más a profundidad, se evidencia una especie de divorcio entre las iniciativas, públicas o privadas, y la gente.

Las personas tienen que poder apropiarse de esas iniciativas. Es necesario que conozcan los detalles, que opinen, que las cambien si lo consideran, que participen y, por ende, que las cuiden y las mantengan.

Por ejemplo, una ventaja que tiene la ciudad, y que pudiera aprovecharse mucho más, es el sistema de más de 20 mil recicladoras, de los cuales muchos están organizados bajo la figura jurídica de cooperativas y articulados con el Programa Basura Cero de la Alcaldía Mayor de Bogotá.

Sin embargo, los recicladores tienen que meterse en la basura para recopilar los materiales que pueden ser reciclados, lo que implica más trabajo y menos eficiencia. Además, no es el deber ser.

Si logramos que la ciudadanía separe en el origen (hogares, oficinas), ese tímido 15% – 20% de residuos reciclados (según las cifras más positivas), podría aumentar exponencialmente y evitar que las 8000 toneladas diarias que produce la ciudad lleguen al relleno sanitario.

A los gobiernos: es la sociedad quien debe desarrollar las soluciones y la sociedad somos todos. No subestimen a la gente.

A las empresas: ustedes son parte importante de la sociedad, no una isla apartada de ella.

A los vecinos: participemos activamente, seamos ciudadanos, no seres pasivos.

 

(*) Licenciada en Educación, Especialista en Gestión Ambiental Empresarial.  Directora de VITALIS en Colombia.

 

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Aquarium de Valencia pierde su emblemático patrimonio.

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Por Esmeralda Mujica, @EsmeraldaMujica (*)

32 años tratando de reconocer el valor al Aquarium de Valencia ha sido todo un tema en la vida de una persona que alguna vez decidió recibir un legado de alguien que amó profundamente a esa institución, Juan Vicente Seijas. La resistencia del Aquarium de Valencia como institución en sus 40 años de existencia, frente a diversas gestiones de su ente rector, la Alcaldía de Valencia, lo pone nuevamente en el ojo del huracán.

De enero a abril del 2011, el Aquarium de Valencia enfrentan la peor crisis de su historia por la muerte de 4 ejemplares de toninas (Inia geoffrensis), de 6, quedando solo dos ejemplares, Zeus y Dalila con alrededor de 48 años que pudo sobrevivir por 29 años. Sin embargo, el jueves 9 de junio de 2016 muere Zeus el ejemplar joven con solo 11 años de edad y con él desaparece el único ejemplar, prueba de la única experiencia exitosa de reproducción de esta especie fuera de sus ambientes naturales, que se mantenía en el Aquarium de Valencia.

¿Por qué decimos esto?

En diciembre 2013, 4 profesionales calificados en el área (Esmeya Díaz, Ph.D. INFACES-UC; Mario Palacios, Ph.D. FACYT/UC, Lic. Alexis Mendoza y Esmeralda Mujica aceptaron el reto de pertenecer ad honorem a la Junta Directiva de la Fundación J. V. Seijas, Aquarium de Valencia y regresarle su credibilidad como organización social para la educación de los visitantes, investigación, conservación y brindar una adecuada y sana recreación a los diferentes públicos. Después de 17 meses vimos que el bienestar animal, la educación y el manejo de las especies no era prioridad y el 60 % de la junta directiva ponen el cargo a la orden, frente al Alcalde del Municipio Valencia, en su propio despacho, con la esperanza que hiciera correctivos. Se entregaron los informes de gestión de la Vicepresidencia, con un diagnóstico de los aspectos técnicos que debían hacerse a nivel del acuario, el terrarium-serpentario, zoológico, de sus planes de colección  y a nivel del manejo de  las toninas y los sistemas de soporte de vida para las diferentes secciones, con  la necesidad de realizar inversiones y cambios a corto y mediano plazo del parque. Toda una lucha para que las cosas cambiaran, para que se ejecutaran, que la gerencia hiciera los correctivos pero en vano se desconocieron los estándares, solo actuando en un solo sentido y a la final poco importancia por el bienestar animal.

El mayor de los males…la política sin meritocracia

Cómo defender una institución zoológica de políticas mal concebidas, donde la meritocracia no existe. Cómo saber cuáles son las prioridades de las instituciones zoológicas del siglo XXI, los estándares mínimos para la colección si no hay interés por conocer los avances en materia de gestión de acuarios y/o zoológicos, qué hacer en materia de investigación, en educación o el mensaje de conservación, sin la capacitación y sin conocer el DEBER SER. Gente que manda a otros, pero no saben cómo, donde y cuando lo deben hacer. Quien dá los lineamientos? Quien define prioridades? Están capacitados quienes reciben las instrucciones o se aceptan cambios para avanzar?

Un logro de mucha gente, pero apegado a los conocimientos

Durante 23 años los cuidados, pero también con dificultades para mantener a las toninas se dieron, pero  el compromiso de sus cuidadores, veterinarios  mantuvo el protocolo de manejo para los ejemplares, que incluía: una nutrición con raciones y pesos ajustado al estado de desarrollo de cada tonina,  entrenamiento diario y su monitoreo de comportamiento, el monitoreo de su calidad de agua y su sistema de filtración, el control veterinario riguroso cada 6 meses que incluía el lavado estomacal como tratamiento preventivo, y el suministro de medicamentos específicos para cetáceos en cautiverio, cada vez que fuese necesario. Todo ello originó que el Aquarium de Valencia fuese la única institución en el mundo que ha podido reproducir y mantener por años a dichos ejemplares.

Un futuro incierto pero con esperanza

Alrededor del mundo los acuarios y zoológicos reciben más de 700 millones de visitantes al año y este poder de convocatoria da una importante ocasión para inspirar actitudes en los usuarios, de la comunidad del entorno a fin de favorecer la biodiversidad nacional e internacional. Se habla de que más del 10% de la población mundial ha visitado alguna vez el zoológico u acuario y ha tenido la posibilidad de un encuentro cara a cara con la fauna silvestre, quizás el único, en un mundo intensamente urbanizado, en el que los humanos incidimos directamente en más del 80% de la superficie de la tierra.

Cuando organizaciones zoológicas y de conservación se unen con la academia, con el gobierno y con la comunidad organizada, el alcance que se tiene es exponencial. Estas instituciones se convierten en una ventana de conocimiento hacia el mundo natural, que contribuye a generar en los visitantes y demás audiencias, actitudes y comportamientos positivos hacia el resto de la naturaleza, para  beneficio de ambos (Ajami, F. 2016)

Hoy se puede decir que éstas organizaciones sociales  como son los zoológicos y acuarios han experimentado cambios significativos en la manera como se mantienen y se cuidan a los animales, en los mensajes que se comunica, y en los esfuerzos que realizan a nivel de construcción de capacidades, investigación y conservación de la biodiversidad.

 

(*) Bióloga. Directora de VITALIS en Carabobo. Miembro de la Asociación Venezolana de Parques Zoológicos y Acuarios

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Jardines Botánicos de Venezuela: ¿Biodiversidad en riesgo?

Cecilia-G-236x300 Dra. Cecilia Gómez Miliani (*)

Como una situación ideal, todas las plantas deberían ser conservadas en sus ambientes naturales, como poblaciones sujetas a los procesos normales de evolución, particularmente dentro del sistema de áreas protegidas. Esto es lo que se conoce como conservación in situ.

De igual forma, representantes de estas poblaciones deben ser mantenidas fuera de sus ambientes naturales (conservación ex situ), ya sea en bancos de semillas o cultivadas en bancos genéticos de campo, dentro de los jardines botánicos. Estos últimos, a nivel mundial, están desempeñando un papel preponderante en los diversos esfuerzos implementados para frenar la extinción de las especies; igualmente trabajan en la clasificación, conservación, evaluación y uso sostenido del patrimonio genético vegetal.

El Secretariado para la Conservación en Jardines Botánicos, ente que rige las políticas de los jardines botánicos a nivel internacional, los define como “aquella institución que tiene colecciones de plantas, mantenidas y ordenadas científicamente, por lo general documentadas y etiquetadas, abierto al público con propósitos recreativos, culturales, educativos y de investigación”. A ello se suman cinco criterios básicos que deben cumplir las áreas que quieran ser clasificadas como jardines botánicos: Permanencia en el tiempo, mantenimiento de colecciones de plantas con una base científica y con documentación apropiada, monitoreo de las plantas mantenidas en colección, contacto permanente con el público y establecimiento y mantenimiento de comunicación e intercambio de material con otros jardines botánicos, arboretos e instituciones afines.

Según la Estrategia Nacional sobre Diversidad Biológica, en Venezuela existen 16 jardines botánicos ubicados en diversas regiones del país. Sin embargo, a la luz de las características descritas anteriormente pudiéramos decir que no todos esos espacios, denominados oficialmente como jardines botánicos, son tales. Algunos solo existen en papel, solo está el proyecto, la idea o la intención de ser; otros tienen sus espacios amenazados por el urbanismo, siendo víctimas de acciones vandálicas como incendios o robos; la mayoría se limita a tener grupos de plantas que difícilmente pueden llamarse colecciones; muchos ni siquiera están abiertos al público.

En este sentido es importante señalar que los esfuerzos emprendidos por los jardines botánicos hacia la conservación de las especies vegetales implican un compromiso y un trabajo a largo plazo. Las labores de consolidación de las colecciones de plantas, que son el eje primordial de estas instituciones, pueden llevarse más de ocho años; su desaparición, por decisiones desacertadas, es cuestión de meses.

Manejados adecuadamente, bajo criterios técnicos, los jardines botánicos prestan una serie de servicios que van más allá de la “percepción vegetal” que de ellos tenemos: la recarga de los acuíferos que se encuentran en sus alrededores se ve beneficiada, pues las plantas contenidas en estos espacios contribuyen con esta acción; la fauna silvestre urbana consigue un refugio para su desarrollo; en las grandes ciudades, se convierten en verdaderos pulmones verdes, oxigenando el aire contaminado; y para nosotros, son oasis que hacen posible el relax, la meditación, la contemplación y el contacto con lo natural, todo ello necesario en la agitada vida actual.

Esto nos debe hacer reflexionar sobre la necesidad de prestar atención a la situación actual de nuestros jardines botánicos y al papel que juegan en nuestra sociedad estos espacios subvalorados, desestimados y muchas veces considerados como estorbos para el desarrollo y crecimiento de las ciudades.

 

(*) Directora de VITALIS en Barinas (Venezuela). @cecigomezmi  cgomez@vitalis.net

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Humedales son esenciales para la recuperación económica de Venezuela

DDM 2Por Dr. Diego Díaz Martín @DDiazMartin (Presidente de VITALIS)

Cada 2 de febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales, ecosistemas fundamentales para la vida y la sostenibilidad del planeta, de especial importancia para la recuperación económica de Venezuela.

Los humedales comprenden una gran variedad de ambientes acuáticos, naturales o artificiales, permanentes o temporales, estancados o corrientes, dulces, salobres o salados, incluyendo las extensiones de agua marina que no excedan de seis metros de profundidad.

También son considerados humedales los estanques para la acuicultura, las salinas para la explotación de sal, las áreas de excavación y hasta los reservorios de agua para irrigación o consumo humano. Asimismo, se incluyen lagunas costeras e interiores, manglares, morichales, lagos, bosques inundados, arrecifes coralinos y esteros, entre otros.

Una Convención internacional, de la cual Venezuela es signataria, ofrece el marco para la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos. Conocida como Ramsar, en recuerdo a la ciudad Iraní donde se firmó en 1971, este acuerdo global provee lineamientos, obligaciones y buenas prácticas para promover su apropiado manejo.

De los 2.040 humedales RAMSAR de importancia internacional que existen en el mundo,  5 existen en Venezuela, y presentan diversos grados de amenaza a su integridad. Sin embargo, es oportuno mencionar que no existe un inventario exhaustivo y consolidado de todos los humedales de Venezuela, aunque su valor, importancia y situación en el país ha sido ampliamente reconocido por muchas investigaciones de las universidades, del extinto Ministerio del Ambiente y de las ONG, por citar algunos.

El consenso técnico y científico es que los humedales son indispensables por los innumerables beneficios o “servicios ecosistémicos” que brindan a la humanidad, desde el suministro de agua dulce, hasta la producción de alimentos, energía y de materiales de construcción. Recordemos que los humedales constituyen los entornos más productivos del mundo, y son lugares valiosos para la diversidad biológica, protegiendo la productividad primaria de las que innumerables especies vegetales y animales dependen para subsistir.

Debido a los diferentes tipos de vegetación que en ellos suele encontrarse y dependiendo de su tamaño y profundidad, los humedales también pueden contribuir a la fijación de sedimentos, lo cual favorece la remoción de nutrientes y tóxicos. Asimismo, son importantes en la protección de la línea costera y en el control de la erosión de estuarios y ríos.

No olvidemos la importancia de los humedales para la agricultura, acuicultura y la forestería, entre otras formas de producción artesanal o industrial. Asimismo, actúan como retenedores naturales de agua, regulando su flujo, evitando inundaciones y permitiendo la recarga de los acuíferos, además de proveer alimento y medicinas a las poblaciones humanas y la vida silvestre y acuática, incluyendo nutrientes que sirven de sustento a las actividades pesqueras de importancia.

El tema del Día Mundial de los Humedales 2016 es “Humedales para nuestro futuro: Medios de vida sostenibles”. Sin dudas, una celebración muy oportuna para Venezuela, que debe reactivar y potenciar su producción económica, para lo cual es vital asegurar la conservación de estos ecosistemas e impulsar su apropiado manejo.

Valorar la importancia de los humedales y su rol en el desarrollo sustentable de Venezuela, debe ser una prioridad.

 

 

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Captura y almacenamiento del CO2: explorando soluciones de bajo riesgo

MCastanedaPor Ing. Marisol Castañeda (*)

Durante las últimas décadas, la selva amazónica se ha destacado como uno de los más importantes contribuyentes en la lucha por frenar el cambio climático actuando durante años como un gran sumidero de Carbono. Empero esto ha comenzado a cambiar, pues recientes publicaciones hablan que los bosques están perdiendo su capacidad de capturar Carbono de la atmósfera a causa del aumento en la tasa de mortalidad de los árboles la cual se ha incrementado más de un tercio desde 1985, afectando así  la capacidad del Amazonas para almacenar Carbono.

Y es que resulta que con este aumento del Dióxido de Carbono (CO2) en la atmósfera, se ha estimulado el crecimiento de los árboles de la Amazonia, lo que en el largo plazo ha ocasionado que todas las fases de la vida de los árboles se hayan acelerado, pues si bien viven más rápido también mueren más jóvenes. Sin embargo los científicos aún no han determinado con claridad cuál es la relación entre el crecimiento de los árboles y su mortalidad, lo que si consideran es que aunque los niveles de Carbono sigan aumentando en el futuro, no necesariamente la vida de los árboles siga acortándose.

Ahora bien, este incremento es especialmente llamativo en relación con las previsiones sobre el cambio climático, pues se tenía dado por supuesto el aumento continuo del almacenamiento del carbono por parte de los bosques tropicales y vemos que lo que sucede hoy es justamente lo contrario. Esto ha llevado a expertos a analizar dos importantes planteamientos:   1) comprender mejor el aumento de la mortalidad de los árboles extendiendo la investigación a bosques de todo el mundo, al tiempo que se sigue vigilando el Amazonia; 2) que para evitar que la temperatura del planeta aumente más de 2°C a finales de siglo, además de reducción de emisiones, se requerirá del uso de tecnologías de captura y de almacenamiento del Carbono. Cabe señalar que ya se han adelantado cuantificaciones sobre la captura y almacenamiento necesaria para que la temperatura del planeta no supere este valor, incluso se están desarrollando ya proyectos de almacenamiento a escala industrial en Canadá, Argelia y Texas, en donde cada uno almacena más de un millón de toneladas de Carbono por año, que de lo contrario serían liberadas a la atmósfera.

Aprovechamiento del CO2. Científicos estadounidenses desarrollaron recientemente una propuesta para que el CO2, capturado de las emisiones de Centrales Termoeléctricas, sea inyectado en embalses naturales a grandes profundidades quedando atrapado por la roca impermeable que lo cubre. Así la temperatura, la cual va aumentando con la profundidad, hará que este gas inyectado se vuelva muy fluido permitiendo, mediante pozos verticales, que el CO2 pueda ser utilizado como un transporte del calor y la presión hacia la superficie y que servirán para mover turbinas de producción de electricidad, sustituyendo así el agua que vienen utilizando las plantas geotermales. Con este nuevo circuito cerrado se alcanzará un triple objetivo: producir energía, ahorrar agua y combatir el Cambio Climático.

Los Riesgos. Por todo el mundo existen potenciales lugares de almacenamiento geológico, pues gran parte de las centrales eléctricas y demás fuentes industriales de emisión existentes se sitúan a menos de 300 km de zonas con potencial de almacenamiento. No obstante, será necesario el control de estos lugares durante periodos de tiempo muy largos, pues las fugas de CO2 desde el lugar de almacenamiento implicarían riesgos para el clima a nivel mundial, como también riesgos locales para poblaciones, ecosistemas y aguas subterráneas en el caso de un escape súbito y rápido de CO2. A pesar de ello, se prevé que dichos riesgos sean bastante reducidos: la mayor parte del CO2 debería permanecer bajo tierra durante siglos, y las fugas deberían poder controlarse adecuadamente antes de causar perjuicios a nivel local. También se hará necesario un marco legal a largo plazo, al extenderse el tiempo de almacenamiento a muchas generaciones.

Aunque la disminución del uso de combustibles fósiles debe continuar como única solución sostenible, la Captura y Almacenamiento del CO2 resulta una opción temporal para países desarrollados con importantes fuentes de Carbono que necesiten reducir sus emisiones, siempre que tengan acceso a los lugares de almacenamiento y experiencia con el tratamiento del gas y del petróleo. Por ende, resulta esencial la creación de condiciones que faciliten a dichos países la difusión de esta tecnología, de forma a que sea una propuesta adoptada a nivel mundial.

(*) Ingeniera Civil

350ppm.vidasegura@gmail.com

@mcastan80239629

 

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¿En dónde está la justicia penal ambiental?

20150613_091225-1Por el Abog. Germán José Mora Medina(*)

Ambiente en crisis

El drama que enfrenta nuestro país en materia ambiental tiene varios puntos de partida que conducen a un destino marcado por el fracaso y la involución. Aquel mandato constitucional que impone al Estado la obligación de garantizar un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado, dista mucho de las políticas recientes promovidas por el Ejecutivo Nacional.

La descabellada decisión de sustituir al Ministerio del Poder Popular para el Ambiente por un Ministerio para la Vivienda, Hábitat y Eco socialismo, sin duda alguna, alimenta la carga burocrática que de por sí ya le resultaba nociva a la extinta cartera ambiental. Si bien el ambiente guarda relación estrecha con la materia habitacional, existe una verdad tangible a la vista de todos. Me refiero a la inexistencia de un Plan de Ordenación Urbanística que viaje de manera cónsona con los logros alcanzados por la Gran Misión Vivienda Venezuela (casas y edificios, pero sin calles y servicios básicos en su mayoría).

Para el Gobierno, el ambiente resultaba una piedra de tranca en su afán populista y “contra natura” de asegurar la mayor suma de felicidad posible a su pueblo; el mensaje es muy claro… Así la naturaleza se oponga, la política y las apetencias de perpetuarse en el poder, siempre tendrán mayor peso que cualquier ápice de respeto hacia una Tierra cuyo potencial ambiental yace de rodillas frente a un Estado antropogénico que no encuentra la fórmula efectiva para lograr el equilibrio sustentable, y no la consigue porque sencillamente no le interesa.

No obstante, no solo el Ejecutivo tiene su cuota de responsabilidad en este disparatado concierto de voces ecocidas. Desde el punto de vista Judicial, nos encontramos con una Ley Penal del Ambiente que no logra un engranaje con la labor punitiva del Estado y sigue existiendo la necesidad de crear la Jurisdicción Especial Penal Ambiental, prevista en el artículo 136 de la vigente Ley Orgánica del Ambiente. Sobre este particular, el Tribunal Supremo de Justicia mantiene una deuda con el ambiente que supera el septenio.

La labor de castigar los delitos ambientales recae sobre el juez penal ordinario, ese funcionario investido de autoridad para condenar o absolver a procesados por delitos como robos, secuestros, homicidios, entre otros; y debe también incorporar dentro de su acervo de conocimientos un sin fin de enigmas muy propias del género ambiental, que escapan fácilmente de su conocimiento privado.

El juez penal debe conocer el alcance de los recursos naturales predominantes en su jurisdicción (fauna, flora, vegetación, densidad demográfica, áreas naturales protegidas, vocación de uso de los suelos, inclusive) y en la toma de sus decisiones considerar la importancia que cumplen estos recursos para la colectividad, tiene la responsabilidad de velar para que la aplicación de leyes como la recién reformada (vía habilitante) Ley de Pesca y Espacios Acuícolas, Ley de Bosques y Gestión Forestal, Ley de Protección a la Fauna Silvestre, Ley de Aguas, Ley de Gestión de la Diversidad Biológica, no sean letra muerta, labor que a todas luces representa una carga gigantesca que sin duda le resta fluidez y celeridad a la justicia penal, sea ordinaria o especial.

A muchos de los jueces penales les resulta complejo ponderar con el mismo equilibrio las decisiones que se erigen frente a delitos tan disímiles como violación y homicidio frente a otros no tan palpables como tala de árboles y aprovechamiento de recursos naturales, los cuales en ocasiones terminan siendo archivados o sobreseídos, o en peor de los casos, culminan con de la imposición de una multa.

El Rol del Juez Agrario: En la jurisdicción especial agraria se ha logrado hallar una ventana mediante la cual sin imponer multas ni penas a los trasgresores, se cumple un rol protagónico frente al ambiente en acatamiento al principio constitucional de seguridad y soberanía nacional. Así lo han entendido varios jueces que se han atrevido a explotar al máximo todas las herramientas contenidas en la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, valiéndose de poderes cautelares en materia de protección al medio ambiente y a la biodiversidad, de manera que su alcance jurisdiccional es amplio, pues en esencia la seguridad alimentaria y la preservación del ambiente no está reservada exclusivamente a la materia agrícola.

El Tribunal Supremo de Justicia sigue manteniéndose en deuda con el ambiente, en palabras del connotado jurista y académico Wilmer Gil Pérez “una justicia lenta es en sí una injusticia”, ya son 8 años en espera por la instalación de tribunales especiales con competencia penal ambiental. Nuestra Tierra, la Pachamama, Gaia, la Madre Naturaleza, necesita ser oída y tutelada por el Estado, pues, una justicia no puede llamarse como tal si sus frutos no germinan de la voluntad política de quienes tienen en sus manos la responsabilidad de gestar cambios en tiempos de revolución.

No se trata de legislar bien sea por imperio de la Asamblea Nacional o por vía Habilitante, la idea es que exista la infraestructura y el compromiso firme de consolidar esta jurisdicción, afianzando y ratificando el sentido humanista sobre el cual se erige nuestro Estado Social de Derecho y de Justicia.

(*) Abogado especialista en Derecho Ambiental

@germanjosem

germanjosem@gmail.com

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Conservemos el planeta, por los siglos de los siglos, amén.

a0y3yLtAPor Diego Díaz Martin @DDiazMartin

El Papa Francisco revolucionó al mundo espiritual y materialista con su encíclica ambientalista de seis capítulos y 191 páginas, presentada el pasado 18 de junio. Sus mensajes son claros: conservar el planeta por los siglos de los siglos, amén.

Las preocupaciones papales incluyen principalmente el calentamiento global y la contaminación, la conservación del agua, la pérdida de biodiversidad, el deterioro de la calidad de la vida humana,  la inequidad planetaria y la debilidad de las reacciones junto a una diversidad de opiniones.

Una contribución indudable de esta encíclica es el llamado del Pontífice a unir esfuerzos sin perder la esperanza de que las cosas pueden cambiar. Por ello habla del diálogo como una herramienta fundamental para conciliar opiniones y visiones en búsqueda de consensos, así como del papel de la ciencia y de las religiones en la sustentabilidad.

EL Papa Francisco también propone una ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales, inseparablemente vinculadas con la situación ambiental. Su visión trasciende el discurso político de un líder mundial, que señala responsables del deterioro del planeta y llama a tomar con más seriedad a la educación como una herramienta de cambio.

La valentía de esta primera Encíclica ambientalista de la iglesia enfrenta a las empresas petroleras y a los poderosos mercados financieros sin pelos en la legua, así como a los gobiernos que descuidan la gestión ambiental y pierden su liderazgo político tras fallidas cumbres que no logran avances significativos contra el cambio climático.

Problemas como la basura no quedaron fuera de la preocupación papal, indicando que se debe impedir que la tierra se transforme en un inmenso depósito de inmundicias. Igual atención merece la extinción de las especies, destacando que cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre.

La encíclica sobre ecología llega en un buen momento, y muchos ambientalistas como yo esperamos que también permee a la iglesia a través de sus congregaciones y feligreses. Acaso no sería maravilloso ver a los sacerdotes y hermanas compartiendo estas reflexiones del Papa Francisco, y más allá de la prédica, adoptando comportamientos ambientalmente sustentables que puedan apreciarse en edificaciones más ecoeficientes, en instalaciones ecodiseñadas o en universidades, colegios y demás estructuras de soporte católico, funcionando con energías renovables o promoviendo un uso racional del agua y gestionando de forma integral sus residuos y desechos.

Patriarcas, Arzobispos, Obispos, Presbíteros, Diáconos, Laicos y Consagrados, además del resto de los miembros de la iglesia, tienen ahora también la misión de llevar el mensaje ambientalista a todos los rincones del mundo.

El planeta Tierra es un solo y debe ser conservado a perpetuidad. Gracias Papa Francisco por esa encíclica maravillosa que nos compromete con la ecología y la conservación, por los siglos de los siglos, amén.

 

Diego Díaz Martín es Presidente de VITALIS. ddiazmartin@vitalis.net

 

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El regreso de El Niño

Por Dr. Julio Cesar Centeno, jc-centeno@outlook.com

Info_FenomenoDeElNinoTras más de un año de gestación, finalmente se ha desatado nuevamente el fenómeno de El Niño. Así lo determinó formalmente la NOAA el 5 de Marzo 2015. Tiende a modificar patrones climáticos en varias partes del mundo y aumentar la temperatura promedio del planeta, inmediatamente después del año más caliente de la era cristiana: el 2014.

Desde principios del 2014 se han detectado varias olas Kelvin: corrientes de agua caliente desplazándose bajo la superficie del océano Pacífico desde Asía hacia Sur América en la franja tropical. Toman aproximadamente dos meses para cruzar el océano. Estas olas han contribuido a generar una de las condiciones necesarias para que se declare la presencia de El Niño: la temperatura promedio en la superficie de regiones seleccionadas del Pacífico oriental debe superar en al menos 0.5°C la normal durante cinco períodos sobrepuestos de tres meses.

También se requiere el debilitamiento de los vientos alisios en la atmósfera inferior que se desplazan en la franja ecuatorial desde Sur América hacia Asia (de este a oeste). Bajo condiciones neutras, estos vientos desplazan agua caliente superficial hacia el Oeste, lo que provoca que el nivel del mar sea unos 50 centímetros más alto en Indonesia que en Ecuador. Parte de esta diferencia se debe a la expansión térmica: la temperatura de las aguas superficiales pueden ser hasta 8°C superiores en el oeste (aproximadamente 30°C) que en las costas de Sur América (22°C). Las aguas profundas más frías se mueven en dirección contraria, hacia el Este, emergiendo cerca de las costas de Sur América.

Durante El Niño los vientos superficiales se debilitan y las aguas superficiales, más calientes y elevadas en el Pacífico occidental, se desplazan hacia Sur América, como si se desplomaran hacia el este. Las precipitaciones siguen a las aguas más cálidas. Los efectos son variados, aunque normalmente provoca sequías en Indonesia, Australia, India y el norte de Sur América, mientras desatan lluvias e inundaciones en la región sur-oriental de Sur América, en el este ecuatorial de África y en el sur de Estados Unidos. Las costas de Ecuador y Perú tienden a recibir mayores precipitaciones.

El Niño y La Niña son las fases cálida y fría de una oscilación en el Pacífico tropical conocida como la Oscilación Sur, con un período variable de 3 a 7 años. Esta oscilación genera una enorme redistribución de energía calórica en la capa superficial del océano. El exceso de energía calórica en las costas de Sur América asociado al evento de 1998 se estima equivalente a la generada por un millón de planta generadoras de electricidad de 1000 MW cada una, operando durante todo un año.

Por sus características iniciales, no se espera que en esta oportunidad sea tan devastador como el de 1998, cuando contribuyó a convertirlo en el único de los 15 años más calientes registrados hasta la fecha que no corresponde al siglo 21. Tampoco se espera que sea tan fuerte como el del 2009-2010. En esa oportunidad, con un Niño de mediana intensidad, Venezuela fue seriamente afectada, provocando un fuerte racionamiento del servicio eléctrico, la paralización de la siderúrgica SIDOR y la planta de aluminio ALCASA, y amenazando con paralizar por completo el complejo hidroeléctrico del Guri donde se generaba entonces el 70% de la electricidad del país.

Sin embargo, en esta oportunidad El Niño no pasará desapercibido, pues tiende a agravar la sequía que azota al país desde inicios del 2014. El período de Octubre 2013 a Mayo 2014 fue uno de los más secos de los últimos 60 años, provocando el racionamiento de agua y electricidad en varias regiones del país y afectando significativamente la producción agrícola. La Federación de Ganaderos reportó la pérdida de al menos 200.000 reses.

Resalta una vez más la necesidad de planes adecuados de contingencia ante un fenómeno cíclico y recurrente, cuya intensidad tiende a aumentar a medida que se eleva la temperatura promedio del planeta como está previsto al menos durante el resto del siglo 21. El Niño podría convertir el 2015 en el año más caliente en los últimos siglos.

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Julio César Centeno

Ingeniero licenciado en la Universidad de Nueva York; postgrados en la Universidad de California, Berkeley. Profesor de la Universidad de Los Andes, Venezuela. Asesor de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo [UNCED]. Director Ejecutivo del Instituto Forestal Latino Americano. Investido por el Príncipe Bernhard de Holanda con la Orden del Arca Dorada. Vicepresidente de la Fundación TROPENBOS en Holanda. Miembro del Consejo Directivo del Forest Stewardship Council, FSC. Miembro del Consejo Directivo de SGS-Forestry, Oxford. Profesor visitante en FLACSO, Ecuador. Profesor visitante del Departamento de Política y Economía Forestal de la Universidad de Viena, Austria. Asesor internacional.

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Los reyes magos eran ambientalistas

por. Diego Díaz Martín, PhD. @DDiazMartin (*)

Los famosos Reyes Magos del oriente eran ambientalistas, demostrado por su amplio conocimiento sobre el medio y la ecología en general. Tal conocimiento les permitió adquirir la fama milenaria, más allá de si eran magos o reyes, destacando el importante mensaje de amor y adoración que brindaron al niño recién nacido en Belén según la religión cristiana.

Melchor, Gaspar y Baltasar son sus nombres más aceptados, aunque su existencia siga siendo parte de un misterio convertido en tradición de inicio de año, en el cual de acuerdo con la opinión de algunos intérpretes de las sagradas escrituras, más que tres pudieron haber sido en realidad 4, 7 y hasta 12 caminantes.El vínculo de los Reyes Magos con lo ambiental en indudable. Para comenzar, emprendieron su camino siguiendo una estrella, que les condujo en forma inequívoca al lugar donde estaban Jesús y su madre María, apoyados de un firmamento que suele ser la mayoría de las veces el mejor sistema de navegación, nada contaminante y extraordinariamente confiable. Sobre este particular existen interpretaciones de que estos sabios eran astrólogos babilonios o sacerdotes persas, cultivadores de las ciencias -particularmente la astronomía- desde el punto de vista teológico.Otro aspecto ambientalista relevante de estos distinguidos visitantes en Belén son las ofrendas que brindaron al hijo de Dios hecho hombre, consistente de tres extraordinarios recursos naturales obsequiados con un gran valor simbólico: Oro, Incienso y Mirra.

El Incienso es una resina aromática quemada en ritos religiosos en honor a Dios, al cual se le atribuyen poderes especiales en ceremonias creyentes. El mismo se obtiene de diferentes especies de Boswellia, un árbol que crece en África y la Península Arábiga.

La Mirra, por su parte, es una sustancia perfumada usada para preparar el cuerpo para la sepultura, con lo cual probablemente se aportaba una señal de que Jesús era un hombre y algún día moriría. La Mirra constituye una resina aromática que exuda la Commiphora myrrha, un árbol que de forma natural crece al noreste de África, en Arabia y Turquía.

El Oro es un metal blando, brillante y de alto valor económico, que se encuentra normalmente en estado puro, en forma de pepitas y/o depósitos aluviales. Su distribución en el planeta es amplia, y países como China, Sudáfrica, Australia, Estados Unidos, Canadá y Rusia, figuran entre los más productores.

En toda esta simbología, el Oro honraba a Jesús como Rey, el Incienso adoraba a Jesús como Dios, y la Mirra a Jesús como Hombre.

En cuanto a su transporte a través del desierto, siempre se ha dudado si se trasladaron en camellos o dromedarios, sin embargo, tomando en cuenta la gran distancia que debieron recorrer desde sus lugares de origen hasta Belén, en solo 13 días desde la aparición de la famosa estrella, es más probable que hayan utilizado dromedarios, que son más veloces y soportan más peso que un camello, con un mayor rendimiento en sus recorridos, propios de sistemas de transportes ecoeficientes y sustentables.

El comportamiento determinado por las condiciones de vida de entonces y de aún en muchos lugares del planeta hace de los Reyes Magos auténticos individuos responsables de su entorno, en medio de una filosofía de convivencia armónica con él, basada en el poco consumo de recursos, una mínima producción de residuos y desechos, y un ahorro sistemático de bienes y servicios como el agua dulce aprovechable cuando realmente se necesite.

Finalmente, la diversidad étnica y cultural de Gaspar, Melchor y Baltasar también los convierte en un excelente referente ambiental, propio de la diversidad biológica del planeta. Tal y como lo sugiere un venerable monje benedictino, conocido como Beda, Melchor era un anciano de cabellos blancos y larga barba del mismo color; Gaspar, más joven y rubio; y Baltasar, negro. Según esta consideración, los reyes magos podrían ser representantes de Europa, Asia y África, para así acentuar la soberanía universal del ilustre recién nacido sobre todas las razas y países.

Hoy en día los árboles de los que se extrae el incienso están sufriendo una drástica disminución y de aquí al 2027 se prevé que su población se reduzca a la mitad. Además, se predice que el número de árboles se podría reducir 90 % en los próximos cincuenta años. Igual destino corre la mirra, aunque nuevos productos con propiedades similares han sido descubiertos. Qué decir del oro cuyo aprovechamiento por lo general implica técnicas no sustentables, que muchas veces suelen traer más problemas que beneficios.

Si bien el destino de los Reyes Magos luego de la adoración del hijo de Dios es incierto, es probable que hayan regresado a sus lugares de origen, plenos de lecciones luego de haber cumplido con su misión, en espera de un nuevo desafío que les perpetúe en la eternidad en la memoria de las futuras generaciones.

Después de todo, así son los ambientalistas, desafiantes ante la incertidumbre, triunfadores a veces, desconocidos o memorables en decenas de momentos, y hasta muchas veces incomprendidos, casi intangibles como una leyenda, independientemente de la religión que practiquen.

Sigamos el ejemplo de los Reyes Magos y aprendamos a convivir con nuestra naturaleza, valorando sus inmensas potencialidades, sin dejar de reconocer la finita condición de su existencia y sus impostergables desafíos de conservación.

El ambiente tiene todas las respuestas a la vida. Conservémosla en paz y armonía.



Por Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS A.C. y Director Ejecutivo de ONGVitalis Latinoamérica. Profesor del Tecnológico de Monterrey y de la Red de Universidades Anáhuac en México.

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