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El costo ambiental oculto del turismo.

Por Miguel Villegas, PhD. (*)


El turismo es conocido como la “industria sin chimeneas”. Sin embargo, su incidencia sobre la emisión global de dióxido de carbono (CO2), ha sido objeto de un estudio reciente (The Carbon Footprint of Global Tourism. Nature Climate Change, Mayo 2018), y la evidencia muestra que esta calificación realmente no se corresponden con la realidad. Recordemos que el consenso científico confirma que el exceso de CO2 en la atmósfera es el principal responsable del cambio climático.

El estudio examinó el impacto de actividades ligadas al turismo (transporte, eventos, hoteles, alimentación y comercio relacionado) sobre la producción de CO2 en 189 países, examinando sus respectivas Huellas de Carbono: cerca de la décima parte (8%) de las emisiones globales de CO2 son generadas por este sector de la economía. Este dato resulta preocupante si se toma en cuenta que la industria turística a nivel global crece a una tasa anual cercana al 5%, bastante por encima de otras actividades económicas.  El análisis señala al transporte aéreo como la actividad turística con la mayor cuota de responsabilidad.

Paradójicamente, es precisamente el turismo una actividad particularmente vulnerable a los efectos del calentamiento global, como la elevación del nivel del mar y el incremento en la intensidad y frecuencia de los huracanes, que ya afectan infraestructuras turísticas de islas tropicales, o la disminución de cobertura de hielo y nieve, que atrae numerosos turistas a regiones alpinas. El caso del área del Caribe es ilustrativo. De acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo, el turismo es un pilar fundamental de la economía caribeña, que representa 41% de la exportación de bienes y servicios en la región, y provee 12,6% del empleo total. La devastación generada en el Caribe por el Huracán Irma (2017) tipifica la gravedad de esta problemática. Se predice que la región caribeña será el destino turístico de mayor riesgo en el mundo, entre 2025 y 2050.

¿Ahora que ya han sido documentados, cómo se podrían mitigar estos impactos del turismo? Sería necesario promover un turismo más amigable con el ambiente, que incentive actividades con baja producción de carbono. Aquí juega un papel fundamental la educación e información al turista, así como la acreditación y certificación de los servicios asociados al turismo. En el caso del transporte aéreo, ya existen mecanismos voluntarios de compensación, que involucran el pago por siembra de árboles. Las acciones y la cooperación de cada uno de los responsables, industria turística y turistas, pueden promover cambios que beneficien la salud del planeta.


(*) Licenciado en Biología, PhD. en Biología. Miembro del equipo profesional internacional de VITALIS basado en Barcelona, España. mvillegas@vitalis.net

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¿Realmente estamos comprendiendo lo alarmante del Cambio Climático?

Alfonso Pancaralonso-pemexdo Cortazar (*)

Hasta hace seis meses yo era uno de los mortales preocupados por el medio ambiente, hasta que todo se “complicó” cuando entré a estudiar una Maestría en Tecnologías en Desarrollo Sustentable en la Universidad Anáhuac de México. Jamás imaginé lo alarmante que, en realidad, es el cambio climático en el mundo.

Durante los últimos meses, he revisado diversas publicaciones ambientales, tanto por principiantes como por profesionales, de organizaciones oficiales o empresas privadas. Desafortunadamente me encontré que entre más leía, más se complicaba el dimensionar la problemática del calentamiento global.

Un ejemplo es la alerta de nuevo récord en la concentración de gases de efecto invernadero emitida por la Organización Meteorológica Mundial en 2014, cuyo principal problema no radica en el fenómeno en sí, sino en su incremento desmedido.

Pero hay otros datos realmente alarmantes:

  • El año 2015 fue el año más cálido desde que existen registros, que iniciaron en 1880.
  • El mes de diciembre de 2015 fue el más cálido de los últimos 136 años.
  • Aún más, diez de los doce meses de 2015 registraron temperaturas récord.

El derretimiento de los polos y de los glaciares a nivel mundial es aún más impactante, como se muestra en la foto del inicio en un poco más de 30 años (1984-2016) se ha perdido una tercera parte de los glaciares del Ártico o polo Norte.

Independientemente de los efectos que se mencionan constantemente, de que se ha agudizado la intensidad que tienen los desastres naturales como las super tormentas, huracanes o grandes sequías, o la frecuencia del efecto del niño o el efecto de la niña, se tienen efectos más palpables, más cercanos, como es el caso en la Ciudad de México, que hace unos años no se requería aires acondicionados en los edificios o en los automóviles y ahora ya son básicos en los mismos.

Debemos despertar, primero nosotros, e iniciar con pequeñas acciones, disminuyendo el consumo de agua y el sobre-consumo de los recursos naturales, y reciclar lo más posible. Después, con nuestro ejemplo, concientizar a las personas y empresas de nuestro entorno, como dice el dicho “Las palabras convencen, el ejemplo arrastra”.

Les invito a iniciar la concientización con dos temas. Revisen lo que es la Calculadora de la Huella de Carbono (es la cantidad de gases efecto invernadero que emites en tu vida diaria) y vean una película que se llama “La era de la estupidez”.

Vamos, iniciemos.

 

(*) Ing. Industrial en Química, Especialista en plantas de procesos de gas y en proyectos de inversión del sector petrolero, apancc2009@gmail.com

 

Crédito de la imagen:  NASA.

Menos de 2 grados Celsius: Compromiso de 195 países.

Finalmente la COP21 de París terminó sus deliberaciones. La transición hacia un planeta más caliente parece irreversible, como también la determinación de los líderes del mundo a evitar que exceda los dos grados centígrados.

Tras un análisis de la resolución FCCC/CP/2015/L.9, a ser firmada y ratificada a partir del 22 de abril de 2016, los técnicos de VITALIS coinciden que los avances, aunque dudan de su posible implementación, si los países en desarrollo no asumen su compromiso indelegable con el futuro de la humanidad.

Tras los aplausos del acuerdo, la atmósfera de París es comparable a la de 1997 en Kioto, con la diferencia que esta vez la calidad y cantidad de información sobre el Cambio Climático es mayor. Sin embargo, no olvidemos los resultados del protocolo firmado en Japón, cuyos avances en la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) fueron muy poco significativos.

En la comunidad científica internacional hay consenso en que los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes, no solo para los convencidos, sino poco a poco, y cada vez más, para los escépticos.

Por ello la COP21 captó tanto la atención del urbe, presionada por una opinión pública mejor informada, liderada por un alto componente de las organizaciones civiles, algunos gobiernos, y los medios de comunicación social.

La decisión de París, firmada el 12 de diciembre, acordó que los gobiernos del mundo, en especial de los países desarrollados, deben esforzarse para que las emisiones de GEI dejen de aumentar “lo antes posible” y empiecen a reducirse “rápidamente”, aunque tales llamados no necesariamente están acompañados en el detalle de los cómo, quiénes y con qué.

La carga es repartida con los países en desarrollo, aunque en menor medida, quienes también deberán orientar sus esfuerzos a reducir el consumo de energías contaminantes, apoyados de los sistemas financieros internacionales a fin de impusar la reconversión energética.

Mientras tanto, el nivel de los mares y océanos sigue en aumento, al igual como la temperatura promedio del planeta.

Desde VITALIS estaremos muy pendientes de las acciones que emprendan los Estados Unidos, China, Rusia, India y Japón, además de Alemania, Australia, Sudáfrica, el Reino Unido y Corea del Sur. Tradicionalmente estos 10 países han sido considerados los que más contribuyen a la generación de gases de efecto invernadero a nivel mundial.

Por lo pronto, no nos queda sino esperar que cada quien asuma su compromiso y sepamos actuar y adaptarnos al inminente calentamiento global.

Concluye Congreso Mundial de la Conservación

  • 10.000 delegados de 170 países se dieron cita en este encuentro.
  • Alrededor de 180 mociones o decisiones reglamentarias fueron asumidas durante el mismo.
  • La economía verde no fue asumida como política de la UICN durante el encuentro.
  • Se rechazó moción que instaba al Gobierno de Corea a revisar aspectos ambientales de la construcción de la Base Naves de Estados Unidos en la Isla de Jeju.
  • Declaración de Jeju reúne principios claves para la conservación de la naturaleza en el mundo.

Especial, Corea del Sur – VITALIS, 16/sept/2012.

El V congreso Mundial de la Conservación, organizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, considerado el encuentro ambiental y científico más grande del planeta, llegó a su fin este 15 de septiembre en la Isla de Jeju, Corea del Sur.

Este congreso reunió a alrededor de 10.000 delegados de 170 países, quienes participaron activamente en decenas de foros, seminarios y grupos de trabajo científicos y técnicos, en las áreas de biodiversidad, cambio climático, economía, política ambiental, educación, manejo de ecosistemas y áreas protegidas, entre otros.

En el encuentro se adoptaron alrededor de 180 mociones o decisiones reglamentarias de la UICN, que incluyen mandatos tan específicos como promover mayores esfuerzos para conservar algunas especies terrestres y/o marinas, el llamado a crear nuevas áreas protegidas nacionales e internacionales, el fortalecimiento de la gestión de la biodiversidad y de las áreas bajo un régimen especial de administración, y la adopción de mecanismos para el fortalecimiento de la gestión institucional de la UICN, entre otros.

Pese a que en diversas sesiones del congreso se hizo mención a la economía verde, previamente discutida y promovida desde Río+20, la misma no fue asumida por la Asamblea de Miembros de la UICN como una política de la unión, por considerarla ambigua y fundamentalmente desarrollista.

Un tema polémico durante el desarrollo del congreso fueron las protestas a las afueras del Centro de Convenciones de Jeju en contra de la construcción de una base naval estadounidense, que presuntamente no abordaba en forma responsable las principales variables ambientales en el proyecto constructivo. Tras una larga discusión, la plenaria del congreso, conformada por alrededor de 1000 miembros con derecho a voto, descartó por mayoría simple la propuesta de moción de diversos grupos que instaban al Gobierno Coreano a revisar el proyecto, así como a establecer una comisión científica independiente para evaluar sus posibles impactos negativos. Tal propuesta llegó a ser considerada por algunos de los asistentes como un “voto de censura” contra la gestión ambiental del país anfitrión, quien se defendió presentando diversos argumentos que en su opinión, “demostraban la base científica que sustentaba al proyecto, además de su vocación conservacionista comprobable a través de toda la isla de Jeju, sin dejar de lado su genuino derecho a la autodefensa y soberanía nacional”.

El congreso, que contó con la presencia de representantes gubernamentales de más de 90 países, y ONG de más de 150 naciones, concluyó con la Declaración de Jeju, promovida por el Gobierno de Corea del Sur y la Presidencia de la UICN, la cual resalta:

  • La conservación de la biodiversidad es esencial para la vida humana. Nuestra generación tiene la responsabilidad ética y la oportunidad de evitar un mayor deterioro de la biodiversidad y de la biosfera.
  • La UICN ofrece un conocimiento con base científica y un asesoramiento pertinente sobre las políticas, a fin de superar los desafíos clave a que se enfrenta toda la humanidad.
  • Todos los integrantes de la sociedad deben tomar medidas decisivas para llevar la conservación de la biodiversidad a una mayor escala a fin de detener su continuo y rápido declive. La pérdida de biodiversidad (especies, ecosistemas y genes) tiene serias consecuencias para la humanidad que no se pueden aceptar.
  • Debemos asegurar que las áreas protegidas estén bien gestionadas, establecer programas de recuperación de especies, adoptar medidas para restaurar y rehabilitar los hábitats, reforzar los programas de reproducción con fines de conservación, y reducir o mitigar la sobreexplotación de los recursos naturales.
  • Debemos intensificar nuestros esfuerzos para reunir la información sobre las especies, los hábitats, los ecosistemas, la gobernanza y la dependencia humana, diferenciada por géneros, de la naturaleza, y ofrecer a los que toman decisiones las herramientas para una gestión efectiva de los paisajes terrestres y marinos que conserve la naturaleza y mantenga los medios de subsistencia de las personas.
  • La naturaleza es una parte muy grande de la solución a algunos de los desafíos más apremiantes a que se enfrenta el mundo con el cambio climático, la energía sostenible, la seguridad alimentaria y el desarrollo económico y social.
  • Debemos promover la concienciación, el conocimiento, la buena gobernanza y una inversión sostenible para demostrar por qué la buena custodia del ambiente es un asunto que concierne a todos, y cómo la humanidad depende fundamentalmente de la naturaleza.
  • Es de una importancia crítica valorar la naturaleza y los servicios de los ecosistemas como un primer paso hacia la provisión de beneficios, pagos y reconocimiento a los custodios de la naturaleza.
  • La UICN liderará una conservación que reúna a las comunidades, la sociedad civil, los gobiernos y los inversores para negociar y poner en marcha las soluciones prácticas de la naturaleza ante los múltiples desafíos del desarrollo, demostrando su efectividad en cuanto a los costos y midiendo y verificando sus impactos.
  • Los gobiernos, la sociedad civil, los negocios y otros interesados directos deben reforzar su compromiso con la sostenibilidad, a través de: crecimiento económico sostenido inclusivo y equitativo; desarrollo social equitativo e inclusión; y gestión integrada y sostenible de los recursos naturales y los ecosistemas.
  • Debemos hacer que la sostenibilidad se incorpore sistemáticamente en las decisiones de la sociedad dando apoyo a la plena implementación de los acuerdos multilaterales ambientales, entre ellos las Convenciones de Río y la recientemente establecida Plataforma intergubernamental científico-normativa sobre biodiversidad y servicios de los ecosistemas (IPBES).
  • Debemos trabajar con los sectores públicos y privados para reforzar la transferencia de las tecnología limpias y compartir el conocimiento, las experiencias y capacidades para integrar los valores de la biodiversidad y de los ecosistemas en los patrones mundiales de producción y consumo.
  • Alentamos a los gobiernos y empresas a buscar un “crecimiento verde” inclusivo y sensible al género que asegure la integración social de los grupos vulnerables, ayude a erradicar la pobreza y mantenga la huella de la humanidad dentro de los límites ecológicos.
  • Debemos movilizar a las comunidades que trabajan para la conservación de la biodiversidad, el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza a través de esfuerzos comunes para detener la pérdida de biodiversidad y aplicar soluciones basadas en la naturaleza para conservar la biodiversidad, reforzar la resiliencia, aumentar la equidad, promover la igualdad de género, reducir la pobreza y mejorar así el bienestar de la gente en este planeta.
  • Todos los sectores de la sociedad deben participar plenamente en la implementación de los resultados de Río+20 en todos los niveles, incluyendo la formulación de Objetivos del Desarrollo Sostenible con metas claras.
  • Debemos movilizar a todos los interesados directos para la implementación del Plan Estratégico para la Biodiversidad 2011-2020 y las Metas de Aichi (adoptados en la 10ª reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica) como medios importantes para atacar las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad y reforzar los beneficios para todos derivados de la biodiversidad y de los servicios de los ecosistemas.
  • Debemos asegurar que se instaure con mayor regularidad y consistencia una mejor gobernanza de la utilización de la naturaleza, ofreciendo a los responsables de la toma de decisiones las herramientas e información para evaluar y negociar la utilización sostenible de la naturaleza y el reparto equitativo de los beneficios.
  • Debemos apoyar la gobernanza efectiva y equitativa de la utilización de la naturaleza en todos los niveles que sean pertinentes: la custodia de los recursos naturales por parte de los pueblos indígenas, la gestión integrada de las áreas protegidas y de los recursos naturales, y la toma de decisiones a escala nacional e internacional para el desarrollo sostenible.
  • Debemos brindar un fuerte liderazgo en abogar por una mejor y más equitativa gobernanza de la utilización de la naturaleza y de los recursos naturales. El poder de convocatoria único de la UICN alentará el conocimiento y la acción necesarios para permitir a la humanidad compartir tanto la responsabilidad como los beneficios de la conservación de la biodiversidad.
  • Debemos respetar los derechos de los interesados directos socialmente vulnerables, incluyendo las comunidades locales y los pueblos indígenas, y promoveremos el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados de las funciones ecológicas de la biodiversidad. Con este espíritu, alentamos a todos los países a ratificar el Protocolo de Nagoya sobre el acceso a los recursos genéticos y la participación justa y equitativa en los beneficios derivados de su utilización.
  • La UICN trabajará para asegurar que las soluciones basadas en la naturaleza sean el eje de la consecución exitosa de las Metas de Aichi, como así también de los resultados de la Conferencia Río+20 y de los Congresos Mundiales de la Naturaleza. La UICN servirá como catalizador de las acciones para demostrar el papel potencial de una economía verde en las políticas públicas y en la conducta de las corporaciones en el nivel local, regional y mundial.

¿Será el 2007 el año más caluroso?

por Ing. Juan Carlos Sánchez M. Asesor en Cambios Climáticos de VITALIS

La posibilidad de que el año 2007 sea el más caluroso en mucho tiempo es una opinión que fue emitida por el Dr. Phil Jones, Director de la Unidad de Investigación del Clima de la Universidad de East Anglia en Norwich, Inglaterra. Su punto de vista se fundamenta en que este año se van a superponer dos fenómenos climáticos que contribuirán a ello: uno es el calentamiento global del planeta, por efecto del cambio climático que comienza a observarse de manera progresiva, y el otro es el fenómeno de “El Niño”.

Se trata de dos fenómenos distintos: el calentamiento global es atribuido a una incidencia de las actividades humanas sobre el clima, particularmente cuando se utilizan combustibles como el carbón, el petróleo y el gas natural, porque la combustión de estos generan unos gases, llamados gases de efecto invernadero, que atrapan el calor en la atmósfera del planeta y lo retienen, aunque otras actividades también inciden en este tipo de emisiones, pero en menor medida, tales como la deforestación, actividades agrícolas y la forma en que se disponen los desechos orgánicos. El calentamiento global, según muchos expertos, esta ocurriendo de manera gradual y es un efecto de largo plazo porque los gases de invernadero que se emiten a la atmósfera se acumulan allí durante muchas décadas. Actualmente se realizan numerosas investigaciones en distintas partes del mundo para comprender mejor las consecuencias de este fenómeno, porque representa una amenaza de sequías cada vez mas pronunciadas, que incidirán en la productividad agrícola, afectando la producción de alimentos, y un riesgo de ocurrencia de precipitaciones (lluvias) extremas con la posibilidad de deslaves e inundaciones. Se teme además que estas alteraciones conduzcan a la extinción de especies por perdidas de hábitat y la proliferación de vectores de enfermedades infecciosas debido el aumento de la temperatura.

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