
*Cecilia Gómez Miliani, Dra. @cecigomezmi
Muchas veces el término desarrollo urbano se relaciona con grandes edificios, avenidas, centros comerciales de última tecnología y zonas industriales, olvidando un componente fundamental: las áreas verdes.
Ubicado entre la ecología y la forestería, el establecimiento de áreas
verdes urbanas es una práctica imprescindible que forma parte del entramado
propuesto por el desarrollo urbano.
Podemos definirlas como los espacios ubicados dentro de las ciudades o
en su periferia, en los que predominan las plantas –principalmente los árboles–
y que pueden cumplir funciones de esparcimiento, recreación, ecológicas, de
ornamentación, protección, recuperación y rehabilitación del entorno. Estas
incluyen no solo los parques y plazas sino también las aceras y separadores
viales, así como los jardines botánicos, en el caso de aquellas ciudades que
tienen el privilegio de poseer uno.
Las áreas verdes cumplen múltiples papeles dentro de un espacio urbano:
son importantes para el ornato de las ciudades, benefician al microclima y
pueden reducir, en cierta medida, el nivel de algunos contaminantes presentes
en el aire. Además son los espacios idóneos para que los ciudadanos puedan
encontrarse entre ellos y con la naturaleza. La frecuencia de interacción
social que se da entre las personas, al hacer uso de las áreas verdes, es un
factor que refuerza el apego a la comunidad y entre sus residentes, lo que se
traduce incluso en mejoras en el estado de la salud.
A pesar de todos estos beneficios el crecimiento desmedido y anárquico
de las grandes ciudades propicia el uso de la mayor parte del territorio para
satisfacer las demandas urbanas de la población, lo que reduce las áreas verdes
a su mínima expresión.
Aunado a esto tenemos otros problemas relacionados con estos espacios
como son: plantas sembradas en sitios inadecuados o en condiciones
desfavorables para su desarrollo, el uso de especies de plantas exóticas, la
falta de mantenimiento adecuado de las especies, lo que propicia el desarrollo de
plantas parásitas, las podas indiscriminadas a veces convertidas en verdaderas
mutilaciones, entre otras prácticas perjudiciales.
Son los gobiernos locales los encargados de velar por el buen estado de
estos espacios. Para su manejo adecuado es necesario que estas instancias de
decisión lleven a cabo, con la participación de la ciudadanía, inventarios del
patrimonio botánico de sus áreas de influencia, desarrollen programas
fitosanitarios acordes con las necesidades de las plantas existentes, cuenten
con viveros para garantizar la reposición de las especies y tengan programas
educativos que sensibilicen a la ciudadanía en torno a la importancia de las
áreas verdes y la necesidad de conservarlas.
*Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, con Maestría en
Gerencia Ambiental y Doctorado en Economía y Administración de Empresas.
Docente Jubilada de la Universidad Ezequiel Zamora-Venezuela. Directora del
Campus Virtual de Vitalis – cgomez@vitalis.net







