El Papa Francisco: ¿Profeta ambiental del siglo XXI?

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El otro incienso: los desechos invisibles de la Semana Santa

(*) Por Gustavo Zúar

Cuando se habla de Semana Santa, se piensa en procesiones solemnes, pasos barrocos, incienso flotando entre los rezos y miles de fieles caminando en devoción.

Pero debajo de ese velo sacro, también se esconde otra realidad: una nube de residuos que no se ve, no se confiesa, pero sí se queda.

Mientras los focos suelen apuntar a los destinos turísticos saturados y los plásticos que deja el turismo masivo, hay una contaminación más silenciosa que también merece penitencia: los desechos generados por las propias celebraciones eucarísticas.

Y si bien nadie lleva la cuenta oficial de cuántos vasos de unicel, botellas de agua o envoltorios de velas se utilizan en nombre de la fe, el impacto existe. Y pesa.

México: la fe en envases desechables

 En muchas ciudades y pueblos de México, la Semana Santa es un acto de comunión comunitaria. Desde las celebraciones del Jueves Santo hasta la representación del Viacrucis el Viernes, las parroquias ofrecen agua bendita embotellada, panecillos en bolsas plásticas y, en algunos casos, hasta folletos litúrgicos impresos por millares, para una sola lectura. El uso de veladoras desechables se dispara, y las calles amanecen cubiertas de cera y residuos. Aunque la religiosidad popular tiene un alma viva y generosa, su huella ecológica aún no entra al confesionario.

Venezuela: devoción con sabor a improvisación

En Venezuela, la Semana Santa es vivida con una intensidad emocional que mezcla lo religioso con lo familiar y lo improvisado. Las misas al aire libre, tan comunes por la falta de infraestructuras, generan un uso alto de altavoces, cables, bancos de plástico y hasta toldos que rara vez se reutilizan. Las parroquias, muchas veces sin recursos, optan por lo más económico, que también suele ser lo menos sostenible. La contaminación aquí no es por exceso, sino por precariedad.

España: solemnidad empaquetada

Las procesiones en España son un espectáculo de logística. Desde Sevilla hasta Zamora, miles de cofrades y asistentes transforman las calles en escenarios litúrgicos. A pesar de que muchas hermandades han modernizado sus sistemas, el uso masivo de cirios, papel picado, flores de corta vida y plásticos en servicios auxiliares sigue dejando su marca. A diferencia de México o Venezuela, donde lo informal predomina, en España la contaminación está más sistematizada, institucionalizada… y por tanto, menos visible.

¿Quién contamina más?

Si habláramos de emisiones emocionales, todos empatarían en fervor. Pero si nos centramos en los residuos físicos derivados exclusivamente de las celebraciones religiosas, España llevaría la delantera en volumen y escala, México en diversidad de materiales contaminantes, y Venezuela en dificultad para gestionar lo poco que genera.

Lo sagrado no debería ser desechable

Las misas no contaminan, pero sus hábitos sí. ¿Podríamos imaginar una Semana Santa sin vasos de unicel, sin veladoras de plástico, sin imprimir cada oración?

Sí. Pero para eso hace falta un pequeño milagro: voluntad colectiva.

Porque ser devoto no está reñido con ser consciente. Y quizás, el gesto más espiritual que se pueda hacer esta Semana Santa no esté en cargar una cruz… sino en no dejar huella.

Te invitamos a revisar el artículo “Una vida con menor impacto ambiental” donde podrás ver otra perspectiva de este tema.

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(*) Comunicador experto en desarrollo humano, vincula el bienestar personal con el impacto social. Colabora con iniciativas como Vitalis para fomentar una transformación consciente y sostenible.

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Emprendimiento verde en manos de educadoras: impulsando el reciclaje desde la escuela

(*) Por Eduardo Ochoa Perales

Empoderar a las educadoras de escuelas públicas de primaria como agentes de cambio ambiental se ha convertido en una estrategia clave para promover la sostenibilidad desde las aulas. En un contexto donde la educación y el ambiente convergen como herramientas de transformación social, capacitar a maestras en prácticas de reutilización y reciclaje de residuos sólidos permite no solo fomentar una conciencia ecológica, sino también generar alternativas de ingresos a través de emprendimientos verdes.

En la ciudad de Maturín, estado Monagas, Venezuela, se desarrolla una iniciativa orientada a fortalecer las capacidades de las educadoras en temas de gestión de residuos, liderazgo comunitario y desarrollo de productos a partir de materiales reciclables. Esta propuesta busca crear un ecosistema formativo que, además de brindar conocimientos técnicos, refuerce las habilidades necesarias para emprender con propósito y sostenibilidad.

El proceso formativo contempla talleres teórico-prácticos donde se abordan desde los conceptos básicos del reciclaje hasta estrategias para desarrollar ideas de negocio vinculadas con la economía circular. El enfoque está centrado en potenciar la creatividad de las participantes, promoviendo la fabricación de artículos útiles, juguetes, decoraciones y otros productos a partir de desechos reutilizables, con visión emprendedora.

Uno de los aspectos más innovadores del programa es su componente pedagógico, ya que promueve la inclusión de los conocimientos adquiridos dentro de las actividades escolares, transformando a las educadoras en multiplicadoras del mensaje ambiental. Al llevar estas prácticas al aula, se genera un impacto positivo en los estudiantes, quienes aprenden el valor del reciclaje y el respeto por el entorno a través del ejemplo de sus maestras.

Además del impacto educativo y ambiental, esta iniciativa apunta a la consolidación del emprendimiento verde como una fuente alternativa de ingresos, contribuyendo a mejorar las condiciones de vida de las educadoras y sus comunidades. La formación contempla herramientas básicas de gestión, planificación y comunicación, necesarias para estructurar proyectos sostenibles y replicables.

Al finalizar el programa, cada participante ha desarrollado una idea de emprendimiento ambiental viable, adaptada a su entorno escolar y comunitario, y con posibilidades de expansión. De esta manera, el reciclaje deja de ser solo una práctica ecológica para convertirse en una oportunidad de crecimiento personal, profesional y económico para quienes forman a las nuevas generaciones.

Iniciativas como esta reafirman el poder transformador de la educación ambiental y la importancia de empoderar a quienes, desde la docencia, pueden liderar cambios profundos y sostenibles.

Esta iniciativa forma parte del proyecto “El Reciclaje va a la Escuela”, liderado por Vitalis y ganador del Premio Energy Globe 2024, el reconocimiento ambiental más importante del mundo. En la edición de este año participaron alrededor de 2.000 proyectos provenientes de 141 países, lo que resalta la relevancia global de este galardón y el impacto transformador que propuestas educativas como esta pueden generar en favor del ambiente y la sostenibilidad.

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(*) Director Ejecutivo Vitalis Venezuela. Líder de GIRH de Vitalis Iberoamérica. Vicepresidente de GWP Venezuela / AveAgua. Contacto: https://bit.ly/EduardoOchoaLinkedin

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Sostenibilidad y Empleo en las Empresas Aeronáuticas. Retos Laborales de Implementar la ISO 14001

(*) Antonio Veiga

En el contexto de las empresas aeronáuticas, la gestión ambiental se ha convertido en una prioridad a nivel mundial debido a la creciente presión regulatoria, social y económica para reducir el impacto ambiental de la industria.

La implementación de un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) basado en la norma ISO 14001 representa un desafío tanto técnico como organizacional, afectando no solo los procesos operativos, sino también las condiciones laborales de los empleados en diversas áreas.

Un SGA tiene como objetivo mejorar el desempeño ambiental de la empresa a través de la identificación y control de impactos ambientales significativos, la adopción de prácticas sostenibles y el cumplimiento de regulaciones ambientales locales e internacionales. Sin embargo, su implementación no está exenta de dificultades, especialmente en el ámbito laboral.

Los trabajadores de distintos departamentos pueden enfrentar cambios en sus rutinas diarias, nuevas responsabilidades, capacitaciones obligatorias y, en algunos casos, una mayor carga administrativa o de cumplimiento normativo.

Si bien existen desafíos y cierta resistencia al cambio en algunas áreas, los beneficios en términos de eficiencia operativa, reputación y cumplimiento normativo justifican la adopción de estas prácticas.

La clave para una transición exitosa radica en la planificación estratégica, el diálogo con los trabajadores y la incorporación progresiva de medidas que permitan alcanzar los objetivos ambientales sin afectar la operatividad ni la estabilidad laboral. La experiencia de aerolíneas en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica demuestra que un enfoque equilibrado y participativo es esencial para minimizar los conflictos laborales y garantizar que la sostenibilidad sea un pilar fundamental en el crecimiento del sector aeronáutico.

La responsabilidad social y ambiental juega un papel central en la viabilidad de un SGA dentro de una aerolínea. Más allá del cumplimiento normativo, las empresas del sector deben asumir un compromiso con la reducción de su huella ecológica y la integración de prácticas responsables en su cadena de valor. Esto implica la gestión eficiente de recursos como agua, energía y combustibles, aunque también la implementación de programas de mitigación de impactos en comunidades cercanas a los aeropuertos y la adopción de iniciativas de compensación ambiental, como la reforestación o el uso de biocombustibles.

La implementación de un SGA en una aerolínea es un proceso que va más allá de la simple certificación; implica un cambio estructural en la forma en que la empresa opera y en la manera en que se percibe en el mercado global.

El compromiso ambiental de las aerolíneas también ha impulsado la creación de programas de incentivos para pasajeros responsables, una estrategia que busca integrar al viajero en las iniciativas de sostenibilidad de la empresa. Algunas aerolíneas han introducido sistemas de compensación de carbono que permiten a los pasajeros pagar una tarifa adicional para mitigar la huella ambiental de su vuelo.

El éxito dependerá de la capacidad de adaptación de la organización, del compromiso con la mejora continua y de la integración de prácticas ambientales responsables en cada nivel de la empresa.

La implementación de un SGA en la industria aeronáutica conlleva cambios significativos en todos los niveles de la organización. Si bien existen desafíos y resistencia al cambio en ciertas áreas, los beneficios en términos de eficiencia operativa, reputación y cumplimiento normativo justifican la adopción de estas prácticas. La clave para una transición exitosa radica en la planificación estratégica, el diálogo con los trabajadores y la incorporación progresiva de medidas que permitan alcanzar los objetivos ambientales sin afectar la operatividad ni la estabilidad laboral.

La experiencia de aerolíneas en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica demuestra que un enfoque equilibrado y participativo es esencial para minimizar los conflictos laborales y garantizar que la sostenibilidad sea un pilar fundamental en el crecimiento del sector aeronáutico.

Te puede interesar revisar el artículo sobre Cambio climático: Desafíos y oportunidades para el transporte aéreo que también está publicado en este blog.

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(*) Doctor en Educación Ambiental, consultor en sostenibilidad y calidad educativa, especialista en rankings universitarios y análisis de datos. Colaborador de Vitalis. Contacto: www.linkedin.com/in/drantonioveiga

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Cambio Climático: Desafíos y oportunidades para el transporte aéreo internacional

(*) Por Diego Díaz Martín

El transporte aéreo es un componente vital de la economía global. Gracias a él se facilita el comercio, el turismo y la conexión entre personas, países y culturas. La otra cara de este sector, es su significativo impacto negativo sobre el ambiente.

Este medio de transporte contribuye entre un 2 y 3% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2). Además del CO2, los aviones emiten otros contaminantes como óxidos de nitrógeno (NOx) y partículas de sulfato, que contribuyen al calentamiento global al formar estelas y nubes cirros artificiales. De no implantarse medidas adecuadas y efectivas, el incremento tendencial de la movilización aérea a nivel global se traducirá, para el 2050, en la duplicación o incluso triplicación de las emisiones que actualmente se generan.

La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) ha desarrollado el esquema de Reducción y Compensación de Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA), que busca abordar los problemas generados por las emisiones del sector a partir de 2021. CORSIA tiene como objetivo estabilizar las emisiones de CO2 de la aviación internacional a los niveles de 2020 mediante el desarrollo de un Plan que contempla fases hasta el 2035, que, entre otras acciones, considera estabilizar y compensar las emisiones generadas.

Por otra parte, los desafíos asociados a conseguir la neutralidad climática del sector de la aviación internacional, se soportan en estrategias alineadas con los objetivos del Acuerdo de París, entre las que resaltan:

  • El desarrollo de combustibles sostenibles de aviación, que reduzcan significativamente las emisiones de carbono. El respaldo al desarrollo de biocombustibles y combustibles sintéticos, producidos a partir de residuos y biomasa, son una alternativa prometedora. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha establecido el objetivo de que el 2% de todo el combustible utilizado en aviación provenga de fuentes sostenibles para 2025.
  • La mejora en la eficiencia en el consumo de combustible de las aeronaves, para ello la industria aeronáutica ha invertido esfuerzos en el diseño y tipo de materiales para reducir los consumos de combustible y así reducir las emisiones de CO2 por vuelo.
  • La optimización de las operaciones de vuelo, mediante la gestión eficiente del tráfico aéreo, estableciendo rutas de vuelo más directas y la mejora en los procedimientos de aterrizaje y despegue que reduzcan el consumo de combustible.
  • La innovación tecnológica, focalizada en el desarrollo de prototipos de aviones eléctricos e híbridos a largo plazo que podría revolucionar la industria.
  • La compensación de carbono, una acción en el corto plazo asumida por las aerolíneas que invierten en programas de compensación de carbono, financiando proyectos de reforestación, de apoyo al desarrollo de energías renovables y conservación de espacios naturales para equilibrar las emisiones generadas por sus operaciones.

¿Será posible la sostenibilidad y la transformación del sector? Ante esta interrogante, diversas iniciativas alrededor del mundo están demostrando que es posible avanzar con ese rumbo:

  • Proyectos de compensación de carbono de Lufthansa, quien,en 2023, fortaleció su compromiso de reducir y compensar las emisiones de carbono a través de su iniciativa de tarifas verdes, permitiendo a los pasajeros reducir las emisiones de CO₂ en un 20% mediante el uso de combustibles de aviación sostenibles (SAF) y compensar el 80% restante a través de contribuciones a proyectos de protección climática de alta calidad. Con esto logró ampliar estas tarifas a rutas intercontinentales, con una reducción del 10% en las emisiones de carbono y una compensación del 90% restante.
  • Eficiencia de combustible de Delta Air Lines, empresa que ha invertido en la modernización de su flota y en prácticas operativas más eficientes. A largo plazo se plantea descarbonizar sus operaciones aéreas y lograr emisiones netas cero para 2050. En 2019, la aerolínea logró una reducción del 11% en las emisiones de CO2 por asiento-kilómetro en comparación con 2005, acercándose a su objetivo de neutralidad.
  • Avión Eléctrico Alice de Eviation, startup israelí con una tecnología de baterías similar a la de un vehículo eléctrico o un teléfono móvil y con 30 minutos de carga, capacidad para nueve pasajeros y que podrá volar durante una hora unas 440 millas náuticas. Su velocidad máxima es de 287 millas por hora. La empresa, centrada exclusivamente en el transporte aéreo eléctrico, espera que los aviones eléctricos, con capacidad para entre 20 y 40 pasajeros, sean una realidad dentro de siete a diez años.

El transporte aéreo enfrenta desafíos críticos en su lucha contra el cambio climático, pero también tiene oportunidades significativas para innovar y liderar la transición hacia una economía baja en carbono, aunque el camino es complejo, es posible avanzar hacia un futuro más sostenible para la aviación.

Relacionado con este tema te invitamos a leer también el artículo “Globalización, movilidad y cambio climático: Acuerdo de París, la ruta“.

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(*) Fundador y Director General de Vitalis. Académico universitario de la Red de Universidades de Anahúac en México. Contacto: www.linkedin.com/in/ddiazmartin

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Proyecto Urupagua: la ruta agroecológica de los conucos

(*) Por Rita Fereira Hung

Entre montañas y selvas nubladas en el norte septentrional de Sudamérica se encuentra Curimagua, tierra de la Urupagua (Metteniusa nucifera), una fruta endémica de esta región. Curimagua es un pueblo que se siente como tu propio hogar; con abundante naturaleza, generosas familias campesinas y conucos, un sistema agroecológico ancestral que protege al bosque nativo y las variedades locales de cultivos como la caraota y el quinchoncho. En un mundo crecientemente urbanizado y saturado de tecnología, la oportunidad de encontrar una conexión con la naturaleza, es un anhelo que todo ser humano necesita satisfacer.

En ese contexto fue desarrollado “Proyecto Urupagua”, para apoyar a las generaciones más jóvenes de Curimagua a través de la ruta agroecológica de los conucos. Aquí el visitante se conectará con la naturaleza y la  amable, trabajadora y hospitalaria población agrícola y conuquera de Curimagua le abrirá sus brazos para recibirlo y hacerle sentir en casa.

La misión de esta iniciativa es contribuir a generar resiliencia socioeconómica y sociocultural entre los jóvenes agricultores afro indígenas frente al cambio climático en esta región montañosa del Caribe. La visión proyectada es conectar el desarrollo socioeconómico y la preservación de la herencia cultural ‘conuquera’ en esta comunidad afroindígena, co-diseñando junto a la comunidad y de manera transdisciplinaria, una hoja de ruta para desarrollar esta iniciativa, con el liderazgo de los jóvenes agricultores locales. Esta hoja de ruta comprende los espacios y compromisos mutuos adquiridos para la comunicación, capacitación, acción comunitaria y lanzamiento de la ruta de los conucos en el marco de su fase de implementación.

En “Proyecto Urupagua” se brinda una plataforma de capacitación e incentivos para el emprendimiento sostenible vinculado a las prácticas agroecológicas ancestrales, así como al ecoturismo social y ecológicamente responsable; se proporciona un canal para visibilizar y difundir la herencia cultural local, los emprendimientos sostenibles de los jóvenes agricultores y el patrimonio paisajístico-natural de la región.

En “Proyecto Urupagua”, se ha logrado exitosamente la formación de 172 agricultores a través de un ciclo de 4 talleres de contextualización e inducción en guía de senderos interpretativos de la naturaleza; se consolidó un núcleo de trabajo de agricultores agroecológicos a través del primer vivero de café de sombra de tipo “Castillo”, y una hoja de ruta para la regeneración comunitaria de cultivos de sombra; se realizó la demarcación de los primeros 3.5 km de senderos interpretativos en la parroquia Curimagua y se inició la presencia en internet a través de la página web www.curimagua.com y redes sociales.

Por medio de herramientas técnicas y formativas brindadas a la comunidad de Curimagua, “Proyecto Urupagua” ha obtenido el compromiso de los agricultores locales para trabajar en núcleos de emprendimiento sostenible, conformando la base logística comunitaria necesaria para activar la ruta de los conucos donde se busca preservar el patrimonio cultural y ambiental de las comunidades agrícolas rurales de América Latina y El Caribe.

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(*) Ingeniero Químico, cofundadora de geckonsulting y Proyecto Urupagua, con amplia experiencia en desarrollo de proyectos socioambientales. Fue Joven Embajadora Ambiental en el PNUMA (2013) y becaria del programa YLAI (2023). Contacto: https://www.linkedin.com/in/rita-fereira-hung-33b5a0101/

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Museo de Entomología: Refugio de Biodiversidad. El Santuario de los Insectos.

(*) Por Olaya Rangel S.

Anclada en el pasillo vial de la entrada de la Facultad de Agronomía y Ciencias Veterinarias de la Universidad Central de Venezuela UCV, en la ciudad de Maracay.  Se encuentra un edificio rodeado de diferentes tonos de verdes tropicales,  de sólida estructura, con doble fachada de dos plantas, cuyo  diseño académico infunde respeto y valor por lo que atesora en su interior.

El  Museo de Zoología Agrícola “Francisco Fernández Yépez”, conocido por su sigla MIZA,  es una institución dedicada a la recolección, conservación y estudio de la biodiversidad, cuya misión es “contribuir al conocimiento de la fauna venezolana y de otras áreas del Neotrópico, en conjunción con entes públicos y privados, mediante el uso de estrategias modernas de la museología, a fin de lograr el uso sostenible de nuestra biodiversidad y así mejorar la calidad de vida”.

La cara del museo

Al frente de esta institución está un hombre de mirada curiosa, esa que se requiere para observar la naturaleza y maravillarse frente a cada pequeño ser vivo dentro de la categoría delos  insectos. Capaz  de referirse a cada uno de los ejemplares vivos y disecados del museo,  por sus nombres científicos de forma natural y sin trabalenguas. Logrando captar la atención de los niños, los visitantes más pequeños de las instalaciones del MIZA.

El doctor en  entomología José Alejandro Clavijo, es un profesional de esta especialidad, egresado de la Universidad McGill de Canadá en 1990 e ingeniero agrónomo de Universidad Central de Venezuela en 1979. Méritos académicos que le otorgan las Credenciales curriculares para el rol que desempeña cada día, con la nobleza y humildad de un ser humano lleno de  pasión por la enseñanza.

Desde el 2019, José “Pepe” Clavijo, como lo conocen los  alumnos de pregrado y posgrado de la Facultad de Agronomía de su alma mater, es la cara del museo.  Es un investigador con larga trayectoria y merecidos  reconocimientos nacionales e internacionales. Todo ellos, han sido factores determinantes en el carácter colaborativo con la comunidad científica de entomólogos de  diferentes países y su tierra natal.

La sensibilidad social y el compromiso por ser custodio de  la colección de entomología más importante de Sudamérica,con alto valor científico es de más de 3.5 millones de insectos conservados y con gran orgullo de una de las mejores colecciones del mundo de  Chrysomelidae (Coleoptera), comúnmente denominados pequeños escarabajos o coquitos pulga. Estos ejemplares  ubican al MIZA en el mapa de muestras entomológicas del mundo.

Recolección de insectos

Es fundamental para avanzar en el conocimiento sobre la biodiversidad, la ecología y la conservación. Las colecciones entomológicas proporcionan datos valiosos para la investigación científica, que requiere la documentación meticulosa para identificar y catalogar especies, creando un registro esencial para la conservación y gestión ambiental.

Es un pilar fundamental para la entomología y la conservación de la biodiversidad. Requiere un enfoque minucioso y ético, así como una colaboración continua entre investigadores,  comunidades y entes gubernamentales. Fomentar esta práctica escrucial para enfrentar los desafíos ambientales y asegurar un futuro sostenible para nuestros ecosistemas.

La recolección de insectos amerita planificación, preparación, definición de objetivos claros y áreas de estudio. Equiparse con herramientas adecuadas como redes entomológicas, frascos de recolección y cámaras de alta resolución. El proceso debe ir acompañado de técnicas con  alto sentido de la  ética y un enfoque sostenible, con el propósito de minimizar el impacto ambiental y colaborar con comunidades locales para garantizar la sostenibilidad.

El entomólogo ejecuta la documentación detallada al registrar información precisa sobre la localización, fecha y condiciones ambientales de cada recolección. La tecnología contribuye a datos precisos de  geolocalización y registros en  bases de datos digitales. Posteriormente las muestras obtenidas se almacenan y conservan, en condiciones óptimas para su preservación a largo plazo, utilizando métodos adecuados de conservación y etiquetado. Generando un inventario  facilitador del intercambio científico  entre instituciones, de manera  colaborativa en compartir datos y recursos, promoviendo una investigación más amplia y robusta.

Importancia de los insectos

Para el equilibrio de los ecosistemas se requiere la participación de   los insectos, quienes cumplen una importante labor que se pierde a simple vista del habitante humano común, considerados una molestia en ciertas épocas del año. Estos “bichos” son trabajadores incansables de las estructuras del ambiente.

Los insectos son bioindicadores eficaces debido a su sensibilidad a los cambios ambientales,revelan modificaciones en la distribución y abundancia de especies, actuando como indicadores tempranos de alteraciones ambientales. La presencia, ausencia o abundancia de ciertas especies puede proporcionar información valiosa sobre la calidad del aire, agua y suelo. Esto es crucial para la evaluación y monitoreo de los ecosistemas.

En la investigación científica facilita estudios de taxonomía, genética y ecología, ayudando a entender la evolución y adaptación de especies. “Los insectos no conocen de límites geográficos, son testigos de los cambios ambientales en todas partes del mundo. Ellos guardan en su piel diferentes partículas que pueden  indicar a los investigadores que clase de metales había en el ambiente en un determinado tiempo y lugar. Es parte de la importancia de estudiar a los insectos”, expresó Clavijo.

La educación,sostenibilidad y equilibrio ambiental

Para concientizar el impacto positivo que tienen los insectos, se requiere un plan sostenido de educación ambiental, éste comienza en el seno familiar,se refuerza en las escuelas y se mantiene con la ayuda de instituciones gubernamentales.

El MIZA, tiene una sala de exposición  de artes  en donde se  muestra la creatividad de artistas con temas alusivos a la biodiversidad. Igualmente está abierto a apoyar a los estudiantes en sus proyectos comunitarios. Realizan visitas guiadas programadas en alianza con casas de estudios de primaria y secundaria,con docentes apasionados por educar a sus alumnos con experiencias vivenciales que les permiten consolidar conceptos de manera interactiva. “Son los más pequeños el futuro de una sociedad informada del impacto positivo que tienen los insectos”, señaló Clavijo.

Los  estudios entomológicos ofrecen diferentes visiones desde una perspectiva científica de la sostenibilidad ambiental con la participación activa  de los insectos y la interacción con los seres humanos. Uno de los beneficios ecológicos  es  la polinización, sin insectos polinizadores, muchas plantas, incluyendo cultivos agrícolas, no podrían reproducirse eficientemente. Esto afectaría tanto la biodiversidad vegetal como la producción de alimentos.Los insectos descomponedores son responsables de reciclar nutrientes en el suelo. A través de la descomposición de materia orgánica, enriquecen el suelo y promueven el crecimiento de nuevas plantas. Muchos insectos son depredadores naturales de plagas agrícolas. Conservar estas especies ayuda a reducir la necesidad de pesticidas químicos, promoviendo prácticas agrícolas más sostenibles.

Existen comunidades con características de clima, suelo y  vegetación que propician la existencia de ciertos tipos de insectos y sus pobladores deben estar informados en cuanto a qué hacer bajo ciertas circunstancias. Hayinsectos vectores de enfermedades, como mosquitos que pueden generar cambios considerados de salud pública.

En los alrededores de la sede del MIZA, se aprecia el verdor de la vegetación de un paisaje único. Al noroeste se divisa el Parque Nacional Henri Pittier, contrasta con el azul del cielo despejado que permite disfrutar del viaje de diferentes aves, que rompen el silencio de la tarde. Es allí donde se gesta el cambio deconciencia con la misión y visión de la institución, mediante actividades que involucran a la comunidad y a los estudiantes, promoviendo la educación en sostenibilidad y equilibrio ambiental en pequeños grupos de visitantes que buscan información.

Conservación de insectos

El escenario natural está expuesto a múltiples amenazas, incluyendo la pérdida de hábitat, el cambio climático y el uso excesivo de pesticidas. La conservación de insectos requiere un enfoque integrado que incluya la protección de hábitats naturales, la promoción de prácticas agrícolas sostenibles y la educación pública sobre la importancia de estos pequeños pero poderosos seres.

En las faldas del Parque Henri Pittier, hay una alerta anualmente recurrente.  Los incendios, cada vez más frecuentes y voraces, están devastando este santuario natural y poniendo en peligro a sus habitantes más pequeños y a la vez más cruciales: los insectos.

En una mañana gris en  Maracay, la bruma del humo se mezcla con el rocío matutino, creando una atmósfera densa y pesada. Los bomberos y  voluntarios  con rostros cubiertos de hollín y miradas cansadas, trabajan arduamente para contener las llamas que han estado avanzando sin piedad. “Cada incendio es un golpe devastador para la biodiversidad”, comenta Clavijo, mientras observa impotente cómo el fuego consume el hábitat de innumerables especies.

Es una tragedia ecológica. “Algunas especies logran huir, otras quedan atrapadas. No sabemos cuántas especies quedan afectadas, ni por cuánto tiempo. El daño está en el suelo que se ve y en el que está por debajo de la superficie”, comentó Clavijo.

La sensibilización en la sociedad civil es fundamental como labor de prevención. Cuidar el presente es garantizar el futuro. Mantener los cortafuegos, la siembra inteligente de especies vegetales apropiadas para el suelo y el clima. Proveen el escenario ideal para la proliferación de insectos, aliados del ecosistema.Esto permite  la polinización y procesos de fertilización.

Entomología de cara a la tecnología

La integración de la tecnología y la inteligencia artificial en la entomología proyecta  mejorar las  capacidades de investigación con mayor  alcance para la conservación y la educación. La tecnología de avanzada, como las cámaras de alta resolución y los drones, permite la opción de recolectar datos de manera más eficiente y en áreas de difícil acceso. Facilitando  la observación de insectos en su hábitat natural sin causarles perturbaciones significativas. La inteligencia artificial, a través de algoritmos de reconocimiento de imágenes, ha simplificado y acelerado la identificación de especies de insectos, de observadores especializado y aficionados. Programas avanzados pueden analizar patrones y colores en las alas de mariposas, por ejemplo, y compararlos con nutridas  bases de datos para identificar especies con alta precisión.

Las plataformas de monitoreo automatizado, equipadas con sensores y cámaras, permiten el seguimiento continuo de las poblaciones de insectos y sus movimientos. Esto es crucial para entender las dinámicas poblacionales y los impactos del cambio climático y la deforestación.

La tecnología de mapeo geoespacial y los modelos predictivos de la inteligencia artificial ayudan a identificar áreas críticas para la conservación. Estas herramientas permiten diseñar estrategias de restauración más efectivas y tomar decisiones informadas sobre la gestión de hábitats. “Estas innovaciones son fundamentales para enfrentar los desafíos ambientales actuales y asegurar la preservación de la biodiversidad para futuras generaciones. Como entomólogo, considero que debemos abrazar estas herramientas y continuar explorando sus potenciales aplicaciones en nuestro campo”, señaló Clavijo.

Las aplicaciones interactivas y los simuladores educativos basados en inteligencia artificial, están transformando la manera de educar al público sobre la entomología. Estas herramientas hacen que el aprendizaje sea más accesible y atractivo, fomentando una mayor conciencia y aprecio por los insectos y su papel en el ecosistema.

Identidad y pertenencia

Desde mediados del año 2019. Venezuela tiene su propia mariposa. Esto es una realidad documentada y asentada en el libro de actas de la Sociedad Venezolana de Entomología, gracias a la iniciativa del MIZA,  en la inquietud de llegar a cada vez más personas.Realizaron una encuesta en redes sociales, con cuatro candidatas que debían tener como características obligatorias: ser de fácil observación en cualquier región del país.  Resultando ganadora una hermosa y cautivante mariposa azul, cuyo nombre científico es Morpho Helenor Cramer. Cerca de tres mil votos posicionaron  a este vistoso insecto representante de la biodiversidad y nuevo ícono  de la venezolanidad. Una embajadora de la importancia de los artrópodos y dentro de ellos los insectos y su importancia en la sociedad local y mundial.

Conocer a la mariposa azul es un compromiso social, es una especie emblemática que fascina por su atractivo color azul metálico brillante en  la superficie dorsal, consecuencia  de un efecto óptico por la  estructura microscópica de las escamas en sus alas. Adicionalmente, juega un papel importante en sus ecosistemas como polinizadora y como parte de la cadena alimenticia. La conservación de su hábitat es crucial para mantener la biodiversidad en las regiones tropicales y subtropicales de América Central y del Sur, en donde habita.

Los niños son mensajeros de bienestar para los adultos. Con cada visita al museo MIZA, se llevan una visión  de  comprensión más profunda, experimentan el significado de liberar las mariposas  que habían criado. Sus risas llenan el aire mientras las mariposas emprenden vuelo, simbolizando un nuevo comienzo con la esperanza de un mundo en equilibrio.

(Este trabajo es producto del Diplomado en Periodismo Ambiental, avalado por la Asociación Mundial de Periodistas y Vitalis en su primera edición, año 2024).

Relacionado con este tema te invitamos a leer también el artículo “Importancia de la biodiversidad subterránea: Explorando los ecosistemas del suelo“.

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(*) Licenciada en Comunicación Social, mención Desarrollo Social. Maestrante en Ciencias de la Comunicación. Diplomado en Periodismo Ambiental. Contacto: https://bit.ly/OlayaRangelLinkedin

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Vitalis: 24 años de Pasión por el Planeta

(*) Por Eduardo Ochoa Perales

Un Comienzo Esperanzador

En el año 2000, un grupo de visionarios comprometidos con el ambiente decidió transformar su preocupación por el planeta en acción concreta. Así nació Vitalis, una ONG dedicada a la conservación ambiental y al desarrollo sostenible. Fundada en un pequeño pero fervoroso espacio de Caracas, Venezuela, esta organización ha crecido hasta convertirse en un referente en la lucha por un futuro más verde.

Para ese año Venezuela contaba con un número significativo de organizaciones no gubernamentales (ONG) dedicadas a diversas causas, incluyendo el desarrollo comunitario, la conservación ambiental y los derechos humanos. Estas organizaciones han desempeñado un papel crucial en la defensa de los derechos y la promoción de la sostenibilidad ambiental. Han enfrentado desafíos considerables, especialmente en años recientes, debido a regulaciones y medidas restrictivas que han complicado su operación y sostenibilidad.

En el caso de Vitalis, desde sus inicios, ha enfrentado numerosos desafíos. En un país marcado por problemas políticos y económicos, hablar de ambiente no siempre era una prioridad. Sin embargo, Vitalis se mantuvo firme en su misión, organizando campañas de concienciación, programas educativos y proyectos de restauración ecológica.

El trabajo de Vitalis no quedó sólo en Venezuela, con el correr de los años y gracias a su fundador, Vitalis creció y expandió su increíble labor a otros países. Así nació Vitalis en Colombia y México, y como si fuera poco atravesó el Atlántico y hoy en día tiene presencia también en España.

Pero todo ese esfuerzo, trabajo e interés en seguir desarrollando proyectos en materia ambiental tiene como motor a su fundador, sumado a “Los Vitalisios”, como son llamados todos los que forman parte de Vitalis. Conozcamos más sobre ellos.

Para saber un poco más sobre Vitalis, nos pusimos en contacto con su fundador el Dr. Diego Díaz Martín, quien recuerda esos primeros años con una mezcla de nostalgia y orgullo. “Empezamos con muy pocos recursos, pero con una convicción enorme. Sabíamos que podíamos hacer la diferencia”, comenta.

“Mi visión era promover la conservación ambiental de una manera diferente, con un fuerte componente de comunicaciones, integrando diversas áreas”. Para ello reunió a los mejores en cada uno de sus campos. “Incluimos a exdirectores de diversas organizaciones ambientales, por lo que fuimos llamados la “callapa ambiental”.

La pasión por la naturaleza y el amor por la vida al aire libre llevaron a Diego a hacerse biólogo, dedicando casi toda su vida a conservarla.

Al preguntársele ¿De dónde proviene su amor y pasión por el ambiente? Diego no duda en responder: “De mis padres. Ellos fueron una gran influencia, pues les encantaba la naturaleza. A mi padre, las aves. A mi mamá, las plantas. De ellos aprendí a valorar la diversidad de formas vivientes. Viví corriendo por montes. El olor de la tierra mojada y de la hierba, siempre están en los mejores recuerdos de mi infancia”.

“Mi madre me enseñó a un señor que vendía loritos cerca de mi casa y nos acercamos a ver. Al ver la caja en donde los tenía, noté que había varios muertos. Allí supe que muchos animales mueren por el comercio ilegal y sentí que debía hacer algo”.

 Ya hablando de Vitalis señala que “Hemos incidido positivamente en diversos temas, legislativos, políticos, técnicos e institucionales. También hemos inspirado a muchas organizaciones a mejorar sus sistemas de gestión y a otorgarle mayor importancia a la comunicación de sus acciones, logros e impactos a sus audiencias”.

Pero no todo ha sido fácil en estos 24 años de Vitalis. Diego nos cuenta cuál ha sido el reto más difícil y cómo lo ha afrontado: “Desarrollar proyectos en países en donde sus gobiernos han debilitado la gestión ambiental es un reto permanente. Lo hemos afrontado manteniéndonos en lo estrictamente técnico con posiciones neutrales en temas ambientales politizados”.

 Por otra parte, Diego mantiene su mirada en el futuro de Vitalis y la conservación ambiental en el mundo, “Vitalis quiere ser percibida como una organización referente en la conservación ambiental y el desarrollo sustentable, aliada de comunidades, profesionales, empresas, universidades y organizaciones comprometidas con la defensa y conservación del medio ambiente”.

La Dra. Cecilia Gómez, Directora del Campus Virtual y miembro de Vitalis desde su fundación, comparte con nosotros su visión: “Para Vitalis siempre ha sido muy importante formar y capacitar a diferentes públicos y el uso de la tecnología facilita estos procesos pues pueden llevarse a cabo desde cualquier parte del mundo al tiempo y ritmo de cada participante. La dirección del campus virtual de Vitalis fue una gran oportunidad para mi pues me permite trabajar en dos de mis pasiones: el ambiente y compartir mis conocimientos a través de los procesos de enseñanza y aprendizaje”

Quisimos conocer por parte de la Dra. Cecilia, que es lo que más le satisface de su trabajo en el Campus Virtual, y nos dice que es “El contacto con diferentes personas, con variadas formaciones e inclinaciones, ubicadas en distintos lugares del mundo, pero con el interés de formarse en temas de actualidad ambiental. Por otra parte, saber que a través de la formación recibida en el campus virtual se pueden conseguir cambios en las actitudes y conductas de las personas para mejorar nuestro entorno, es muy satisfactorio”.

El papel que juega Vitalis en la educación ambiental es muy reconocido. La Dra. Cecilia nos da su visión: “Vitalis, desde su fundación hace 24 años, es una de las organizaciones más comprometidas con la educación ambiental en todos los niveles. En los primeros años de vida fue referencia en Venezuela en el desarrollo de actividades que involucraron diferentes públicos, desde niños en las escuelas hasta personas dentro de entes gubernamentales como las alcaldías, pasando por condominios y organizaciones militares, entre muchas otras instancias.  Luego, con la internacionalización y la presencia de su campus virtual, Vitalis ha podido llegar a públicos en todas partes del mundo, capacitando y formando para propiciar los cambios que se requieren a fin de hacer de este un mundo más sostenible para todos. Todo ello es posible gracias a un equipo humano de profesionales expertos en diferentes áreas, comprometidos con la misión de Vitalis, que aportan desde sus áreas de interés no solo sus conocimientos sino también su calidad personal, lo que hace que eso se traduzca en excelentes resultados”. 

Zoila Martínez, bióloga y Líder en Biodiversidad de Vitalis enfatiza quela conservación ambiental es crucial para mantener el equilibrio y la salud de nuestro planeta. Todos los seres vivos, desde microbios, abejas hasta elefantes, palmas, humanos, nos relacionamos entre sí y con el ambiente que nos rodea (agua, suelo, aire, entre otros).  La Tierra es un lugar donde todos somos necesarios para garantizar nuestro futuro y de todos los seres vivos.  Por ello, mantener el equilibrio es vital y me dedico a contribuir con ello en Vitalis”.

Luis Pérez, un joven activista que se unió a Vitalis en 2005, relata cómo la ONG cambió su vida. “Participé en un taller sobre Emprendimiento juvenil y fue una revelación para mí. Desde entonces, me he dedicado a educar a otros sobre la importancia de cuidar nuestro entorno.”

Por su parte la Dra. Ana Morales, bióloga y colaboradora de Vitalis, destaca la importancia de la biodiversidad en los proyectos de la ONG. “El desarrollo de actividades de estudio, protección y divulgación sobre especies han sido cruciales para desarrollar estrategias de conservación efectivas.”

Uno de los proyectos más emblemáticos e innovadores de Vitalis es el Calendario Escolar y la guía escolar, herramientas fundamentales en la educación ambiental de niños y adolescentes a escala nacional.

El Calendario Escolar de Vitalis es una herramienta educativa diseñada para integrarse en el currículo escolar, brindando a estudiantes y docentes un recurso visual y práctico para aprender sobre la biodiversidad, los ecosistemas y la importancia de la conservación. Este calendario no solo señala las fechas importantes relacionadas con el medio ambiente, sino que también incluye actividades, consejos ecológicos y datos científicos que fomentan el interés y el compromiso de los jóvenes con la naturaleza. Pudimos encontrar que sigue vigente y disponible gratuitamente en la web de Vitalis.

Después de más de dos décadas de trabajo incansable, Vitalis sigue siendo un faro de esperanza para muchos. Su historia es un testimonio de lo que se puede lograr con determinación, trabajo y una comunidad de profesionales, jóvenes y ciudadanos unidos.

En un mundo donde las noticias sobre el ambiente a menudo son desalentadoras, Vitalis nos recuerda que la acción local puede tener un impacto global. Su mensaje es claro: cada pequeño esfuerzo cuenta, y juntos podemos construir un futuro sostenible para las próximas generaciones.

Hoy, más que nunca, es crucial que apoyemos organizaciones como Vitalis, que nos muestran el camino hacia un planeta más saludable. La historia de Vitalis es una invitación a reflexionar sobre nuestro papel en la protección del ambiente y a tomar acciones concretas para cuidar nuestro hogar común.

“Cuidar nuestro planeta es esencial para un futuro sostenible. En Vitalis, como organización no gubernamental independiente, trabajamos para proteger el ambiente a través de la educación, las comunicaciones, la promoción de prácticas sostenibles ecoeficientes y apoyo a políticas beneficiosas. Empoderamos a jóvenes y adultos para ser guardianes de la naturaleza y aportar soluciones ambientalmente amigables a los principales problemas que enfrenta el planeta.Dr. Diego Díaz Martín

Agradecimientos:

Al fundador de Vitalis: Dr Diego Díaz Martín por su incansable trabajo para un futuro sostenible

A la Dra. Cecilia Gómez, Directora de Vitalis Academy,  por ese trabajo incansable capacitando y formando para propiciar los cambios que se requieren.

A la Bióloga Zoila Martínez, Lider de Biodiversidad, por dar a conocer que sin la biodiversidad el planeta no existiría

A todos aquellos Vitalisios alrededor del mundo comprometidos con un planeta mejor.

Si quieres saber más sobre nuestros proyectos visita nuestra página web www.vitalis.net. También puedes leer los artículos “Vitalis finalista en premio ecológico mundial“, “El Reciclaje va a la Escuela” y “Alianza histórica entre Vitalis y la Asociación Mundial de Periodistas para impulsar la comunicación ambiental global“.

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(*) Director Ejecutivo Vitalis Venezuela. Líder de GIRH de Vitalis Iberoamérica. Vicepresidente de GWP Venezuela / AveAgua. Contacto: https://bit.ly/EduardoOchoaLinkedin

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Globalización, movilidad, y cambio climático: Acuerdo de París, la ruta.

(*) Por Nieves Dácil Hernández Lorenzo

La globalización ha transformado el mundo en un tejido denso y multimodal de traslados que permiten, como nunca antes, una interconexión e impulsa la movilidad de personas y bienes. Este fenómeno ha traído consigo beneficios significativos de tipo económico y cultural. Sin embargo, también ha planteado serios desafíos ambientales.

El transporte, en sus diversas formas, es un componente esencial de la globalización, pero también es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), siendo responsable de aproximadamente el 24% de las emisiones globales de CO2. Dentro de esta cifra, el transporte terrestre representa el 74,5% de las emisiones del sector, el transporte marítimo es responsable del 11% y el transporte aéreo contribuye con el 12%. Este último, aunque aporta una fracción menor del total, contribuye con emisiones de mayor impacto debido a la altitud a la que se liberan.

El Acuerdo de París, adoptado en 2015 durante la 21ª Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), se ha constituido en el compromiso global de mayor relevancia para combatir el cambio climático. Este Tratado busca limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2º centígrados por encima de los niveles pre industriales y plantea esfuerzos adicionales para limitarlo a 1,5º. Aunque el Acuerdo no menciona específicamente los sectores de transporte marítimo y aéreo, éstos inciden de manera indirecta, por ser determinantes para la economía global y, como resultante, contribuyen de forma sustancial en el aporte de emisiones de GEI.

Como respuesta a los efectos del cambio climático la Organización Marítima Internacional (OMI) y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) han desarrollado estrategias específicas alineadas con los objetivos del Acuerdo de París.

La OMI ha establecido una estrategia para reducir las emisiones de GEI del transporte marítimo en al menos un 50% para 2050 en comparación con los niveles de 2008, con una visión a largo plazo de eliminarlas por completo. Entre las medidas adoptadas se incluyen la mejora de la eficiencia energética de los buques, el desarrollo de combustibles alternativos y la implementación de tecnologías innovadoras.

Por su parte la OACI ha desarrollado el esquema de Reducción y Compensación de Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA), que tiene como objetivo estabilizar las emisiones de CO2 del transporte aéreo internacional en los niveles de 2020 mediante la compensación de emisiones. Además, la industria de la aviación se ha comprometido a alcanzar la neutralidad de carbono para 2050 mediante la adopción de combustibles sostenibles, la mejora de la eficiencia de las aeronaves y la implementación de nuevas tecnologías.

Los desafíos que el sector afronta para la reducción de las emisiones que genera, están asociados principalmente a:

  • El crecimiento de la demanda de movilizaciones impulsada por el comercio internacional y el turismo.
  • La transición hacia el uso de combustibles alternativos que demandan inversiones sustanciales y tiempo asociado a la introducción de tecnologías más limpias.
  • La falta de un marco regulatorio global que permita uniformizar y se constituya en el soporte para la implementación de medidas efectivas a nivel internacional.

En respuesta a los desafíos actuales, el sector ha venido impulsando acciones estratégicas, en las que se resaltan: 

  • El desarrollo de combustibles alternativos, como los biocombustibles y los combustibles sintéticos, que han demostrado ser promisorios para el subsector aéreo.
  • La mejora de la eficiencia energética mediante la optimización de las operaciones, con énfasis en elementos de diseño y tipo de materiales que permitan reducir los consumos de combustible y por ende de emisiones de CO2 por vuelo.
  • El establecimiento de medidas orientadas a equilibrar las emisiones inevitables, mediante el desarrollo de modelos de compensación, a través de la inversión y desarrollo de proyectos como planes de reforestación o el fomento a la investigación en energías renovables.

Como ejemplos que muestran los avances dentro de los subsectores marítimo y aéreo tenemos:

  • KLM ha desarrollado un Programa de Biocombustibles, siendo la primera empresa en utilizarlo, hecho que se concretó en 2011 con el uso de una mezcla de biocombustibles y queroseno. En 2019 realizó el primer vuelo comercial transatlántico utilizando biocombustible producido a partir de aceite de cocina reciclado. A partir de enero de 2022 los vuelos desde Ámsterdam utilizarán un mínimo de 0,5% de biocombustible de aviación sostenible (SAF). Sumado a esto, KLM ofrece a sus clientes, como estímulo al mercado del SAF, la opción de adquirir, dentro del precio del boleto, una cantidad extra de biocombustible sostenible.
  • A.P. Moller-Maersk, es una industria naviera que aporta entre 2% y 3% de las emisiones mundiales. En el marco de la plataforma “First Movers Coalition”, asumió el 5% de que sus operaciones de transporte marítimo de aguas profundas funcionen con combustibles de cero emisiones para el año 2030. Sus objetivos para ese año establecen una reducción de 50% en las emisiones por contenedor transportado en la flota de Maersk Ocean y una reducción de 70% en las emisiones absolutas de las terminales; estableciendo además alcanzar cero emisiones netas de GEI en 2040.

La globalización y la movilidad presentan desafíos significativos para la lucha contra el cambio climático, especialmente en el sector del transporte, el cual enfrenta retos importantes para la reducción de sus emisiones. En este sentido, deben desarrollarse actuaciones específicas y coherentes por parte de conjunto de los actores y en el marco del Acuerdo de París de manera que se integren y alcancen los objetivos climáticos que se han establecido para el 2050.

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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables. Experta en gestión de proyectos, desarrollo sostenible y medio ambiente. Facilitadora de procesos en el marco del desarrollo sostenible. Líder Global de Vinculación y Sostenibilidad de Vitalis. Contacto: https://www.linkedin.com/in/nievesdacilhernandez/

jardin botánico

Jardines botánicos de Venezuela en la mira

(*) Por Cecilia Gómez Miliani

Los jardines botánicos de Venezuela son ricos en biodiversidad, ya que albergan una amplia variedad de especies vegetales algunas de ellas únicas en el mundo. Sin embargo, a pesar de su invaluable riqueza natural, se encuentran bajo amenaza constante y una vez más, están en la mira.

Los jardines botánicos son espacios diseñados para cumplir la función fundamental de salvaguardar las especies vegetales de una región en forma de colecciones de plantas, lo que se denomina conservación ex situ, esto es fuera de sus ambientes naturales. También pueden preservar internamente espacios inalteradosdonde las plantas continúan con su desarrollo y evolución, contribuyendo así a la conservación in situ, esto es en su lugar de origen.

A la función de conservación deben sumarse las actividades de investigación, educación y recreación que buscan acercar el mundo vegetal a la gente. Estas cuatro funciones deben ejercerse equilibradamente, manteniendo como eje central a las plantas.

Además de preservar el patrimonio natural vegetal, los jardines botánicos son espacios dentro de nuestras ciudades que conectan a los ciudadanos con la naturaleza. Probablemente representan una de las únicas oportunidades para los habitantes urbanos de visitar una zona natural o seminatural situada en su región.

Según el último registro oficial llevado a cabo por la Red Nacional de Jardines Botánicos de Venezuela, constituida en 2005, en el territorio nacional existen 16 jardines botánicos ubicados en diversas regiones del país. Algunas de estas organizaciones están plenamente establecidas y otras están en desarrollo o en proyecto.

Aunque han pasado casi 20 años de ese estudio, distintos especialistas aseguran que, actualmente, la mayoría de los jardines botánicos en Venezuela están luchando por mantener sus colecciones de plantas e infraestructuras de apoyo. El contexto actual que vive el país, que no establece como prioritarias las labores de conservación de la biodiversidad, la falta de presupuesto o la presión para destinar sus espacios a otras actividades más “atractivas”, han hecho difícil que los jardines botánicos venezolanos sigan cumpliendo con sus funciones.

Las colecciones de plantas han sido atacadas por plagas, malezas e incendios, y, en algunos casos reportados recientemente, las áreas naturales internas han sido arrasadas por maquinaria pesada lo que ha causado pérdidas irreparables en el corto plazo. En algunos de ellos la infraestructura de apoyo está desmantelada y solo unos pocos profesionales mantienen la mística de conservar, a duras penas, el patrimonio vegetal que durante años se mantuvo dentro de estos espacios.

En este sentido es importante destacar que la consolidación de las colecciones de plantas, que son el eje primordial de un jardín botánico, puede llevarse más de ocho años; su desaparición por decisiones desacertadas es cuestión de meses.

Los esfuerzos emprendidos por los jardines botánicos hacia la conservación de las especies de plantas implican un compromiso y un trabajo a largo plazo, por lo que la continuidad de su labor debe ser considerada prioritaria. Los aportes a la seguridad alimentaria, a la protección que brindan al acervo natural y al patrimonio vegetal del país son elementos determinantes para considerar a los jardines botánicos como espacios de interés nacional.

Los ciudadanos somos la voz de la conciencia colectiva: debemos conocer, valorar y defender a nuestros jardines botánicos. A su vez, las instituciones públicas deben ser garantes de su integridad por la importante función que cumplen, asegurando su sostenibilidad a largo plazo.

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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, Magister en Gerencia Ambiental, Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales. Especialista en Jardines Botánicos. Directora de Vitalis Academy

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