Ambiente Sano y Covid-19: Una nueva realidad

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Un desafío inesperado del siglo XXI: implicaciones del Covid-19 sobre ODS

Por Militza Correa Viana(*), MSc.

El Covid-19, un agente hasta ahora desconocido, ha impactado todos los aspectos de la humanidad. Originado en China a finales de 2019, es un coronavirus tipo 2, que a través de la movilización internacional se propagó hacia otros países asiáticos, apareció en el resto de los continentes y alcanzó la categoría de pandemia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta en su página oficial del 25/06/20, un total de 9.296.202 personas contagiadas y 479.133 muertos por Covid-19. América es el epicentro actual de la pandemia con más de 4,5 millones de enfermos y 53.800 decesos.

A objeto de reducir los impactos del Covid-19, los gobiernos nacionales han aplicado medidas tales como la paralización temporal de actividades económicas, administrativas y de servicios, el confinamiento social y el cierre de instituciones educativas, las cuales representan altísimos costos sociales y económicos a corto, mediano y largo plazo. El Banco Mundial estima que la economía global se reducirá 5,2% durante este año. La pérdida de 3,6% del ingreso per cápita conducirá a millones de personas a la pobreza extrema y todos los mercados emergentes y las economías en desarrollo serán seriamente afectadas.

¿Cómo seguir avanzando hacia el desarrollo sostenible y construir respuestas acertadas ante la nueva realidad del siglo XXI generada por el Covid-19?. He aquí un desafío inesperado: poner fin a la pobreza, proteger el ambiente y mejorar las vidas de las personas, en un escenario más complejo, con mayores diferencias entre e intrapaíses y problemas graves de empleo, ingresos, seguridad alimentaria, salud y educación. 

Abordemos brevemente los planteamientos de algunos actores internacionales. La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) propone que los organismos multilaterales garanticen el acceso de las naciones menos favorecidas al financiamiento para sostener sus gastos sociales y actividades económicas. De igual manera se requieren estrategias de desarrollo regionales y subregionales dirigidas a asegurar las cadenas de producción, suministro de alimentos y bienes críticos y el fortalecimiento del comercio intrarregional.

Según la Junta de Monitoreo de Preparación Global (JMPG), es imprescindible financiar e implementar el reglamento sanitario internacional, invertir en tecnologías sanitarias en los países más vulnerables y diseñar e instrumentar sistemas locales de gestión médica que incluyan la educación de las comunidades con respecto a los riesgos de salud.

En referencia a la alimentación, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) considera imperioso reforzar, tanto los programas de asistencia contra el hambre y la malnutrición en las poblaciones más frágiles, como los proyectos de apoyo a pequeños productores y agricultura familiar.

UNESCO, UNICEF y PMA han establecido la Coalición Mundial para la Educación y un conjunto de directrices para la educación que incluyen reformas para ampliar el acceso de los niños marginados, financiamiento de sistemas educativos, condiciones seguras en escuelas, compensación del aprendizaje y programas de bienestar y protección de los estudiantes.

Las ciudades deberán ser sostenibles y para ello el BID sugiere formular políticas públicas de prevención de epidemias, ampliar la dotación de equipamiento e infraestructura, reforzar el liderazgo comunitario, activar las economías locales, establecer planes de emergencia y recuperar y habilitar espacios abiertos.

El futuro se muestra difícil y retador, el Covid-19 llegó y permanecerá entre nosotros. Desde la perspectiva posibilista, este acontecimiento representa una oportunidad para aprender y optar decidida y valientemente por relaciones y acciones dirigidas a garantizar la sostenibilidad de la vida.


(*) Militza Correa es Geógrafa, especialista en Gestión Ambiental. Actualmente se desempeña como Líder Global de Sustentabilidad de Vitalis, con énfasis en los Objetivos de Desarrollo Sustentable. mcorrea@vitalis.net

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E-Volunteering: la apuesta de Vitalis para cambiar el mundo desde la casa o la oficina

Por Diego Díaz Martín, PhD (*) @DDiazMartin

La creciente globalización de las comunicaciones y los nuevos tiempos ocasionados por el Covid19, dan la bienvenida al e-volunteering, una forma de voluntariado que por medio de internet, conecta las buenas voluntades y las mejores capacidades, con las múltiples necesidades sociales.

También llamado voluntariado digital, virtual o electrónico, el e-volunteering, se basa en la interconexión tecnológica del mundo moderno a través del ciberespacio, cultivando la empatía y trascendiendo las distancias físicas, para contribuir a forjar una sociedad más justa y solidaria.

Muchas de las habilidades y destrezas que los seres humanos ofrecemos a través del voluntariado, no se practican únicamente en las acciones de campo, con intervenciones directas en las comunidades, escuelas y ambientes naturales, entre otras. El desarrollo local, regional y global, también puede ser promovido por medio de acciones de alto impacto desde la comodidad del hogar o la oficina, en áreas tan diversas como las necesidades sociales que atiende.

Es común observar la disposición de muchas personas que se muestran interesadas en colaborar en la atención de algunos de los grandes desafíos que agobian el mundo. Ello es particularmente visible tras catástrofes como huracanes, sismos o pandemias como el coronavirus. Sin embargo, en la vida cotidiana, también surgen situaciones que requieren atención inmediata, algunas veces en lugares tan remotos que no encuentran la receptividad esperada por parte de la ciudadanía, bien sea por lo difícil de la movilización, carencia de suficiente información o por la dinámica horaria de un voluntario con sus responsabilidades laborales.

Afortunadamente, el voluntariado electrónico puede contribuir en gran medida a resolver problemas donde se planteen desafíos de traslados, horarios y otros factores dentro de una empresa, siempre y cuando se cuente con la conexión a la red y alto de tiempo para ayudar a la sociedad.

El e-volunteering podría generar acciones de extraordinario impacto. Por ejemplo, podría apoyar el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible, aportando el conocimiento profesional de los voluntarios a maestros y maestras en zonas rurales y otros grupos de comunidades en situación de pobreza. También podrían contribuir a fomentar iniciativas de auto-empleo, a combatir el hambre, a propiciar la seguridad alimentaria y la desnutrición, a transferir destrezas para el desarrollo de sistemas de captación de agua de lluvia o el desarrollo de huertos escolares, familiares o comunitarios, que mejoran la calidad de vida.

A través del cyber voluntariado, también se podrían compartir buenas prácticas con jóvenes emprendedores que deseen promover la eficiencia energética. conservar la biodiversidad, proteger los océanos o hacer un uso integrado de los recursos hídricos, por citar sólo algunos. Asimismo, en otras áreas, los e-volunteers podrían compartir habilidades en el diseño de páginas web, el manejo de redes sociales o simplemente enseñar a leer y escribir.

Los colaboradores de las empresas también pueden poner al servicio de la sociedad sus habilidades duras a través de este voluntariado a distancia. Por ejemplo, los abogados podrían aportar su conocimiento y experiencia para resolver dudas, orientar legalmente e informar a la ciudadanía sobre sus deberes y derechos. Por su parte, profesionales administrativos podrían ayudar a desarrollar habilidades de oficina, enseñar programas básicos de computación, capacitar a agricultores en zonas pobres a formular sus presupuestos y gestionar la venta de sus cosechas, o desarrollar una App para darle visibilidad a sus productos en los principales sitios de consumo.

Garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos, en todas las edades, puede ser uno de los propósitos fundamentales del e-volunteering. Por esta razón, igualmente representa un canal factible para asesorar a las comunidades en el diseño y ejecución de sus propios proyectos de desarrollo y mejoramiento de calidad de vida, favoreciendo con ello el empoderamiento, la adquisición de conocimientos y el fortalecimiento de la capacidad de autogestión.

Un simple dispositivo conectando mentes y voluntades podría cambiarle la vida a muchas personas.

Promover y practicar el voluntariado electrónico, alegraría por igual tanto a quien generosamente aporta su tiempo y habilidades, como a quien con humildad lo recibe.


Consulte nuestra sección de Voluntariado Corporativo aquí.


(*) Biólogo, Maestro en Gerencia Ambiental y Doctor en Ingeniería. Especialista en Planeación Estratégica, Responsabilidad Social, Gestión Ambiental y Voluntariado Corporativo. https://www.linkedin.com/in/ddiazmartin/

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Biodiversidad en tiempos de pandemia: el día después

*Cecilia Gómez Miliani, Dra. @cecigomezmi

En el año 2010 History Channel emitió un documental denominado La Tierra sin Humanos en el que, gracias al trabajo de la tecnología y a la asesoría de ingenieros, botánicos, ecologistas, biólogos, geólogos, climatólogos y arqueólogos, se narra lo que sucedería si la raza humana desapareciera de la faz de la Tierra.

Durante estos últimos meses, cuando la pandemia por el Covid-19 nos ha llevado a limitar nuestra movilización y permanecer dentro de nuestros hogares, los medios de comunicación y las redes sociales han reportado como los jabalíes pasean por las calles de España o de Italia, los delfines se acercan a los puertos de Cerdeña, los peces se apropian de los canales de Venecia y los ciervos llegan a los parques públicos de Japón. En este punto vale la pena preguntarnos: ¿Realmente le estamos dando un respiro a la naturaleza? ¿Podremos ver lo que en parte nos mostró el documental de 2010?

Según la Organización Mundial de la Salud, los primeros casos de coronavirus (Covid-19) fueron reportados en diciembre de 2019, y no es sino hasta marzo de 2020 cuando este mismo organismo caracteriza al brote de este nuevo virus como una pandemia, término que significa que ésta es una enfermedad epidémica que se extiende simultáneamente por varias partes del mundo. A medida que el virus fue ganando terreno, los países fueron decretando cuarentenas para su población, unas más estrictas que otras. 

Desde que se reportaron los primeros casos hasta hoy, apenas han transcurrido 4 meses. Veamos algunos ejemplos que nos permiten revisar si este tiempo es suficiente para que el ambiente se recupere en forma natural:

  • Los elementos primarios de todo ecosistema son los organismos vegetales. Allí comienzan las llamadas cadenas alimenticias que son la base de las relaciones entre los entes vivos de un espacio geográfico determinado. Dependiendo del daño (tala, deforestación, incendio) un bosque puede tardar entre 10 y 100 años para restaurarse.
  • En el caso de la fauna silvestre el período de restablecimiento depende de la especie. Por poner un ejemplo, en México, la recuperación del lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi) se ha tomado más de 20 años

Sumado a esto es importante señalar que aunque estamos “cautivos” en nuestros hogares, seguimos generando residuos sólidos, seguimos utilizando la electricidad que en muchos países proviene de plantas termoeléctricas, seguimos usando el agua y, por lo tanto, contaminándola… así que el descanso que le estamos dando a la Tierra es muy relativo.

La presencia de fauna silvestre en zonas urbanas tal vez puede deberse a que son especies cuyos espacios naturales hemos invadido y que, al no conseguir su sustento, lo buscan en nuestras calles y plazas, ahora desiertas. También cabe pensar que, tal vez, en nuestro cautiverio nos hemos vuelto más observadores, más atentos, y tenemos el tiempo para contemplar y escuchar las aves que siempre surcaron nuestro cielo pero que con nuestra vida agitada no habíamos percibido.

Ojalá que este tiempo sirva para entender la dimensión exacta y comprender la gran responsabilidad de nuestra presencia en este punto del Universo; que finalmente comprendamos que solo somos una pequeña parte de este gran ecosistema que se llama Tierra.


*Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, con Maestría en Gerencia Ambiental y Doctorado en Economía y Administración de Empresas. Docente Jubilada de la Universidad Ezequiel Zamora-Venezuela. Directora del Campus Virtual de Vitalis – cgomez@vitalis.net

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Las Tradiciones Populares y La Educación Ambiental: Los Juegos

*Dra. Maritza Acuña (@maritzacuna) 

** Dra. Estela Cuna (@CunaEstela)

Se entiende por tradición aquellos saberes y costumbres, que se preservan en una región y que son transmitidos de generación en generación de manera oral, se plasman en leyendas, cuentos, historias, canciones y juegos.  Una tradición también es una expresión de como los habitantes de cierta región o pueblo ven, conocen, sienten, se apropian y representan su entorno natural y social.

De manera que podemos conocer a nuestros pueblos a través de sus tradiciones y estas a través de sus cuentos, juegos, juguetes, danzas, músicas, indumentaria y comidas. Las tradiciones no son inmutables, van cambiando, van transformándose a través del tiempo.

La UNESCO resalta la importancia de las tradiciones al crear la “Universidad de los Oficios” (Quito-Ecuador, 2004), como una manera de valorar y recatar la inmensa diversidad cultural.

Para la educación Ambiental es muy importante la tradición ya que es una representación de la compleja relación: saberes- ambiente-cultura-sociedad

El Juego y La Educación Ambiental

El juego es una disposición innata en el hombre, una actividad física y mental libre, que tiene su fin en sí mismo, caracterizado por lo espontáneo, lo placentero y que implica la participación de quien juega.

Esto hace que, se constituya en una necesidad vital que contribuye al equilibrio humano, especialmente durante los primeros años de vida. Es un medio de transmitir cultura, valores y tradición.

El juego es de vital importancia en la construcción de saberes y en el caso de los niños la construcción del desenvolvimiento que el niño adquiere para enfrentar las diferentes situaciones de la vida.  Mediante los juegos, los niños y adultos consiguen entrar en contacto con el mundo y tener una serie de experiencias de forma placentera y agradable.

Los juegos tradicionales, permiten desarrollar actitudes de solidaridad e intercambio, así como vivenciar las costumbres de los pueblos. Entre los juegos tradicionales encontramos:

-Los juegos de ronda, donde se incorpora la música, la expresión corporal, la versificación y la memoria. Las reglas son establecidas en la canción que lo acompaña y, por acuerdo de los participantes, se decide cuándo se comienza y cuándo se termina de jugar.

-Los juegos de mesa permiten desarrollar destreza en la negociación y estrategias para jugarlos. Cada uno tiene su particularidad, como el ajedrez, ludo, damas, damas chinas, stop, memoria de animales, flores, plantas, entre otros.

En estos momentos es de vital importancia quedarse en casa y puedes sacarle partido, puedes aprovechar para jugar en familia. Los juegos les permitirán compartir de manera amena, además de reconocer o reaprender los valores y las costumbres que han permeado en tú familia y localidad, como por ejemplo el respeto al medio ambiente local.

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*Dra. Educación Ambiental. Asociado de ONG Vitalis. Coordinadora General de la ACE Pequeños Científicos desde 2001/19. Directora General de Museo de Ciencias Naturales de Caracas.2014/15 Profa. Escuela de Educación de la UCV, 2004/14.

** Dra. en Ciencias Biológicas. Bióloga, con Maestrías en Ciencias del Mar y Limnología y en Educación Ambiental.  Asociada de ONG Vitalis.

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El murciélago que cambió al mundo (la otra parte de la pandemia).

Por Diego Díaz Martín, PhD. @DDiazMartin (*)

Evidencias científicas apuntan a que el murciélago grande de herradura chino (Rhinolophus ferrumequinum) podría ser el hospedador del SARS-CoV-2, un nuevo virus identificado por el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (ICTV, por sus siglas en inglés) como el agente infeccioso causante del COVID-19.

Los nefastos efectos de esta pandemia ya son conocidos en casi todo el mundo y tuvieron su inicio el 12 de diciembre de 2019 en Wuhan, China. Hoy en día, más de 177 países y territorios son testigos de sus impactos.

Casi dos décadas han servido para que investigadores de varios países, principalmente de China (incluyendo Hong Kong) y Estados Unidos, hayan alertado al mundo sobre la existencia de al menos treinta y nueve especies de virus causantes de Coronavirus, con efectos directos en los seres humanos y en algunos animales. Sin embargo, los precedentes de transmisiones virales desde murciélagos a los humanos, de nada han servido. La atención sobre el tema fue muy poca; hasta ahora.

A principios de este siglo, a un coronavirus le fue atribuida la causa del síndrome respiratorio severo, que infectó a más de ocho mil personas, de las cuales 10% murió. Posteriormente, otro virus transmitido por murciélagos fue clave en el desencadenamiento de otra enfermedad respiratoria similar, conocido en inglés como MERS (Síndrome Respiratorio de Medio Oriente  en español). Aunque afectó a menos personas, su alta tasa de mortalidad rondaba el 30%, lo cual acabó con la vida de más de 850 seres humanos.

Los murciélagos, al igual que otros mamíferos, siempre han sido portadores de agentes que podrían ser perjudiciales para los humanos. Su resistencia a estos elementos infecciosos es muy alta, gracias a su sofisticado sistema inmunológico, por lo que casi nunca llegan a experimentar enfermedades asociadas a la presencia de estos virus. Por eso se les llaman hospedadores o reservorios, pues aunque no desarrollan la enfermedad, pueden albergar en sus fluidos y tejidos altas concentraciones del virus.

La convivencia de los virus en los murciélagos parece que siempre fue armónica, hasta que aparecimos los humanos invadiendo sus espacios y haciéndolos parte de la dieta de algunas culturas.

Expertos alegan que la transmisión del SARS-CoV-2 pudo ocurrir por el consumo directo de murciélagos de herradura chinos, tomando en cuenta los conocidos hábitos alimentarios del sur de China y su debilidad por especies silvestres. Sin embargo, también es sabido que estos mamíferos voladores pueden esparcir los virus a través del vuelo, especialmente por medio de sus heces, la saliva y la orina, y en algunos casos, a través de los contenidos estomacales que algunas veces regurgitan para alimentar a sus crías.

El rápido crecimiento de China y su cultura alimentaria, podrían estar detrás del incremento en el consumo e interacción con estos excepcionales mamíferos. La necesidad de proteína animal es creciente, cuéstele o que le cueste a la naturaleza.

En el mundo existen alrededor de 1300 especies de murciélagos, presentes en casi todo el planeta, con excepción de la Antártida. Su importancia ecológica y ecosistémica son indudables, pues participan en la polinización de las plantas, la dispersión de semillas y el control de plagas, entre otras funciones vitales.

Investigadores sugieren que la perturbación del hábitat de los murciélagos podría causar altos niveles de estrés en estos animales, haciendo que dispersen más virus a través de sus fluidos. La regla pareciera ser: a más perturbación de sus hábitats, mayor número de infecciones y enfermedades.

Un murciélago podría haber cambiado el mundo, aunque su historia no beneficie a su imagen. En nosotros está comprender el fenómeno, minimizar las causas y asumir las consecuencias.


(*) Biólogo, Maestro en Gerencia Ambiental y Doctor en Ingeniería Ambiental. Catedrático del Tecnológico de Monterrey y de la Red de Universidades Anáhuac. Fundador y Director General de Vitalis para las Américas.

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Turismo Sostenible ¿moda, tendencia o posibilidad personal?

Antonio D. Franyutti León* y Nelida Villafuerte Cosme**

Las actividades recreativas son un buen espacio para actuar de manera sustentable, mientras un turista viaja y se divierte puede estar contribuyendo a conservar el equilibrio entre el medio ambiente y las actividades de la sociedad en los diferentes sitios que recorra.

Un turista sostenible consume productos y servicios propios de la zona

Consume alimentos elaborados con productos autóctonos, compra artesanías locales y respeta las tradiciones de los espacios que visita, pero, sobre todo, respeta la naturaleza evitando sustraer “recuerdos” como plantas o animales y evita comprar objetos cuyo origen sea la caza ilegal (productos de marfil o pieles) o prácticas desleales (de extracción de materia prima o comercialización con los pueblos originarios).

El turismo sostenible o responsable trata de minimizar los impactos negativos al medio ambiente, sociedad y patrimonio cultural en sitios turísticos bajo la óptica de la oferta de servicios y la demanda del turista.

Desde el punto de vista de la oferta de servicios, tratarán de convencernos de que los alojamientos cuentan con certificaciones que los acreditan como sostenible:  es importante  investigar antes de tomar una decisión, explorando opciones como hospedarse en lugares construidos con materiales sostenibles, cuyo consumo energético mayoritariamente esté basado en energía solar, que tengan implementados proyectos para reducir el consumo de agua y que hagan un buen manejo de sus residuos (ecoeficiencia). El concepto que se favorece es el turismo ecológico.

Sin embargo, desde la óptica del turista, los impactos más importantes están asociados a su huella de carbono, sobre todo si el medio de transporte para llegar a su destino vacacional es aéreo.

Evidentemente, cuantos más desplazamientos se hagan en un viaje, mayor será su huella de carbono

Por lo que se recomienda que no sólo se considere el medio de transporte para llegar al destino seleccionado, sino también analizar aquellos que se emplearán para moverse durante la estancia.

Se recomienda, en este orden:

1). Caminar

2). Moverse en bicicleta

3). Emplear el transporte público

4). Alquilar algún automóvil eléctrico, híbrido o de bajas emisiones de Gases de Efecto Invernadero

Ahora bien, ¿es posible compensar nuestra huella de carbono?, ¿cómo? Una de las opciones, ya sea que seas turista, prestador de servicios turísticos o línea aérea, es invertir en programas de reforestación o proyectos comunitarios enfocados a la conservación de la biodiversidad.

¡En ONGVITALIS te invitamos a conocer las opciones que tenemos para que puedas compensar tu huella de carbono!


*Director de Sistemas de Gestión Ambiental, ONGVitalis.

e-mail: afranyutti@vitalis.net, linkedin: https://mx.linkedin.com/in/antonio-d-franyutti, twitter: @adfral

**Doctora en Desarrollo de Competencias Educativas, Miembro de la BSGEJ y del Seminario de Cultura Mexicana. Docente en el Cusur de la UdG.

nelidavillafuertecosme@gmail.com

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No seas cómplice de su extinción: ¡Animales silvestres no son mascotas!

Por Dr. Diego Díaz Martín / @DDiazMartin

Algunas regiones de América Latina se están convirtiendo en auténticos centros de expendio de animales silvestres, donde por sumas exorbitantes, se puede adquirir desde una ave multicolor, hasta una pereza o un araguato. El problema es tan grave, que semanalmente las autoridades reciben decenas de denuncias, y las clínicas veterinarias se llenan de pacientes enfermos, deshidratados y politraumatizados, compitiendo con los tradicionales perros y gatos en las consultas.

Niños y jóvenes son los más comunes en el ejercicio ilegal de esta actividad, que a escondidas o frente a las autoridades, pueden acabar con decenas de aves, mamíferos y reptiles en menos de un mes.

Lo que desconocen los compradores de estas mascotas, es que además que pueden ser penalizados, con su compra están acelerando la muerte del animal.

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Hacia una armonización de las acciones por el clima y la igualdad de género

Thais Malavé Reinosa (*) @thaismalave

Las décadas recientes han estado marcadas por fenómenos climáticos cada vez más frecuentes y con efectos más devastadores.

Este aumento del número de desastres y sus efectos catastróficos, han puesto cada vez más en evidencia el vínculo directo entre el desarrollo humano y el riesgo de desastres, así como la relación entre las profundas desigualdades, incluyendo las de género, y el incremento de las condiciones de vulnerabilidad en las que vive una parte significativa de la población en nuestra región.

Pese al importante rol que las mujeres cumplen en el autoabastecimiento y economía de sus familias y comunidades, así como en la gestión y defensa de los territorios; experimentan una profunda vulnerabilidad que se manifiesta en: el limitado acceso a los recursos productivos y a sus beneficios. Limitaciones en la adopción de decisiones y en el acceso a cargos directivos. Dificultades para acceder a educación, trabajo, vivienda digna, alimentación, gestión del territorio, entre otras.

Las mujeres han sido siempre líderes en los procesos de revitalización de las comunidades y en el manejo de los recursos naturales, pero, con todo, son frecuentemente marginadas de la esfera pública y están por lo tanto ausentes en la toma de decisiones respecto de los desastres naturales.

Entender los riesgos e impactos diferenciados del cambio climático en hombres y mujeres es fundamental para lograr un desarrollo sostenible y alcanzar los objetivos planteados en la Agenda 2030.

La puesta en marcha de programas en el sector ambiental con enfoque de género ha permitido visibilizar diferentes impactos, necesidades y perspectivas logrando con ello respuestas para enfrentar el problema más eficaces y eficientes a favor de la consolidación de sociedades más justas.

Sin embargo, todavía queda un largo camino por recorrer que pasa por reconocer la urgencia de la igualdad de género frente a la creciente crisis del cambio climático; aumentar la inversión en capacitación con enfoque de género para sensibilizar a hombres y mujeres; así como asegurar los mecanismos para que las mujeres participen en las decisiones relacionadas con el cambio climático

Ninguna planificación, preparación, o investigación científica puede prevenir por completo todas las catástrofes. Estas seguirán ocurriendo. Sin embargo, el impedir las catástrofes sociales sin duda se encuentra dentro de la capacidad colectiva de la humanidad.

La defensa de los derechos de las mujeres es, en sí misma, una de las acciones más importantes para la construcción de una alianza mundial efectiva de protección a los efectos del cambio climático que cualquier sociedad puede hacer.


Directora de Responsabilidad Social de ONGVitalis Latinoamérica, Socióloga egresada de la UCAB. Experta en el área de ejecución de proyectos y gerencia de programas de responsabilidad social, emprendimiento social, desarrollo y sustentabilidad. https://www.linkedin.com/in/thais-malave/

El consumo ético, manual práctico para ser un consumidor más responsable

David Mendoza*

En el despertar del movimiento para combatir el cambio climático una tendencia ha captado la atención de personas buscando iniciativas que tomar por su cuenta para hacer una diferencia positiva en el planeta, en esencia se trata de cambiar nuestra relación con marcas, productos y hábitos de consumo hacia prácticas individuales más responsables.


El consumo ético (o consumo responsable) no es nuevo, desde hace años expertos han generado conversación sobre la importancia de ver críticamente nuestros hábitos de consumo para determinar nuestra huella de carbono individual en el planeta, sin embargo, ya que cada vez hay más acceso a información sobre las marcas y productos que consumimos esta tendencia ha tenido un nuevo despertar.

Nos convertimos en compradores más informados y críticos a medida que nos hacemos más preguntas. Esto ha marcado la diferencia en los últimos meses, donde cada vez es más evidente para todas las consecuencias del cambio climático y nos preguntamos cómo podemos ser parte de la solución y no del problema.


La práctica tiene tres dimensiones clave:

a)    Comprar / consumir solo lo absolutamente necesario.


Aunque parezca sencillo o evidente, puede ser difícil hacernos conscientes de los hábitos de consumo tan desmedidos que adoptamos. Como consumidores somos susceptibles a ofertas que parecen imperdibles, o a comprar de más sólo por aprovechar un “2×1” que no volverá.


La industria de la moda, por ejemplo, ha propiciado que marcas de ropa lancen hasta 16 colecciones al año, para mantener nuestro interés como compradores, generando grandes cantidades de ropa en nuestro clóset que no usaremos más de 5 veces, y grandes cantidades de artículos no vendidos que las tiendas preferirán destruir para proteger su copyright.

b) Comprar de marcas con procesos, materiales o ingredientes que no dejan una huella negativa en el Planeta.


De acuerdo al 2020 Global Consumer Study de IBM, Un tercio de todos los consumidores de hoy dejarán de comprar sus productos preferidos si pierden la confianza en la marca, y están dispuestos a pagar más por autenticidad y transparencia del origen de los productos.

La implicación para nosotros es aprovechar las vastas cantidades de información disponibles sobre lo que consumimos, educarnos y entender la raíz de por qué un producto, bien o servicio tiene un impacto en el Planeta, más allá de los titulares llamativos en redes sociales.

c) Reciclar, reusar, revender o donar.


Reciclar y reusar puede ir más allá del plástico, papel y cartón que conocemos. Gran cantidad de los artículos que tenemos en casa, desde ropa, zapatos, libros, artículos electrónicos, juguetes, entre otras cosas que acumulamos, pueden tener un destino más útil que en un basurero.


Con estos principios, hemos desarrollado una lista de 7 cosas que puedes empezar a hacer para ser un consumidor más responsable desde ya:

  1. Listas de compra: cuando vayas al supermercado, la tienda, el mercado de calle, o al centro comercial, haz una lista en tu teléfono sobre lo que realmente necesitas y destina un presupuesto especial para ello. Puedes darte concesiones, pero dentro de un límite considerable. No solo el Planeta, tu bolsillo también lo agradecerá.
  2. Revisar la etiqueta: ve tu producto en detalle antes de comprar, antes de probar una nueva marca búscala en Google, y revisa su lista de ingredientes, dónde está elaborado y su proceso de elaboración.
  3. Elige menos empaque: aunque se ve más práctico para nosotros, puedes elegir productos que nos desperdicien tanto en plástico o cartón en sus empaques. Y si tus marcas favoritas lo hacen, déjales un mensaje en su buzón de sugerencias para pedirles que cambien sus procesos.
  4. Compras en línea programadas: los envíos de un día a otro generan que un camión de entregas se mueva hacia tu casa en apuros, para llevar un solo artículo. Si vas a comprar en línea, y no es algo urgente, llena tu carrito de compras importantes y genera una sola fecha de entrega para todo. Es probable que esa compra que parecía imperdible, en unas semanas ya no se vea tan importante.
  5. Limpiezas por temporada: programa que en tu casa todos saquen ropa y artículos que ya no usen cada 4-6 meses. Procura revender o donar, investigando previamente donde hacerlo. Algunos artículos como televisores o computadoras viejas tienen partes internas que pueden ser recuperadas. Tu alacena y refrigerador también pueden favorecerse de esta práctica, ya que nos hacemos conscientes de las cantidades de más que acumulamos y se desperdician.
  6. Equípate de reutilizables: las bolsas para el súper, los termos de café o agua, cubiertos portables, popotes (pitillos) de bambú. Hay decenas de opciones que puedes llevar en tu bolso o en tu coche para evitar requerir o compra de artículo de un solo uso como cubiertos desechables, bolsas de plástico y botellas de agua de PET.
  7. Pregunta, investiga y sé curioso: algunas marcas crean narrativas sobre su ayuda por el ambiente que no son del todo honestas. Vé más allá de las campañas publicitarias, googlea e investiga sobre los procesos de tus marcas favoritas y asegúrate que el impacto que generan en ofrecer ese producto o servicio no sea en detrimento del ambiente.

Las contribuciones individuales de todos importan más de lo que crees, cambiar hábitos pequeños puede tener un gran impacto mientras se haga de forma constante y puedas compartir con otros tu contribución. Consumir responsablemente empieza por ser individuos más responsables con nuestro entorno respetando los recursos, nuestra comunidad y nuestro Planeta. Sé parte del cambio.

Para descubrir nuevas maneras en las que puedes contribuir con el Planeta, síguenos en redes sociales: FacebookInstagramTwitter

*”David Mendoza es Director de Comunicaciones Integradas de Vitalis y estratega de marcas radicado en México”

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