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Conservemos el planeta, por los siglos de los siglos, amén.

a0y3yLtAPor Diego Díaz Martin @DDiazMartin

El Papa Francisco revolucionó al mundo espiritual y materialista con su encíclica ambientalista de seis capítulos y 191 páginas, presentada el pasado 18 de junio. Sus mensajes son claros: conservar el planeta por los siglos de los siglos, amén.

Las preocupaciones papales incluyen principalmente el calentamiento global y la contaminación, la conservación del agua, la pérdida de biodiversidad, el deterioro de la calidad de la vida humana,  la inequidad planetaria y la debilidad de las reacciones junto a una diversidad de opiniones.

Una contribución indudable de esta encíclica es el llamado del Pontífice a unir esfuerzos sin perder la esperanza de que las cosas pueden cambiar. Por ello habla del diálogo como una herramienta fundamental para conciliar opiniones y visiones en búsqueda de consensos, así como del papel de la ciencia y de las religiones en la sustentabilidad.

EL Papa Francisco también propone una ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales, inseparablemente vinculadas con la situación ambiental. Su visión trasciende el discurso político de un líder mundial, que señala responsables del deterioro del planeta y llama a tomar con más seriedad a la educación como una herramienta de cambio.

La valentía de esta primera Encíclica ambientalista de la iglesia enfrenta a las empresas petroleras y a los poderosos mercados financieros sin pelos en la legua, así como a los gobiernos que descuidan la gestión ambiental y pierden su liderazgo político tras fallidas cumbres que no logran avances significativos contra el cambio climático.

Problemas como la basura no quedaron fuera de la preocupación papal, indicando que se debe impedir que la tierra se transforme en un inmenso depósito de inmundicias. Igual atención merece la extinción de las especies, destacando que cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre.

La encíclica sobre ecología llega en un buen momento, y muchos ambientalistas como yo esperamos que también permee a la iglesia a través de sus congregaciones y feligreses. Acaso no sería maravilloso ver a los sacerdotes y hermanas compartiendo estas reflexiones del Papa Francisco, y más allá de la prédica, adoptando comportamientos ambientalmente sustentables que puedan apreciarse en edificaciones más ecoeficientes, en instalaciones ecodiseñadas o en universidades, colegios y demás estructuras de soporte católico, funcionando con energías renovables o promoviendo un uso racional del agua y gestionando de forma integral sus residuos y desechos.

Patriarcas, Arzobispos, Obispos, Presbíteros, Diáconos, Laicos y Consagrados, además del resto de los miembros de la iglesia, tienen ahora también la misión de llevar el mensaje ambientalista a todos los rincones del mundo.

El planeta Tierra es un solo y debe ser conservado a perpetuidad. Gracias Papa Francisco por esa encíclica maravillosa que nos compromete con la ecología y la conservación, por los siglos de los siglos, amén.

 

Diego Díaz Martín es Presidente de VITALIS. ddiazmartin@vitalis.net

 

Rio 92, Rio+20, la Agenda 21 y el Capítulo 25

Por Alonso Lizaraz (*)

ImagenEn 1992, Jefes de Estado y de Gobierno y representantes de alto nivel se reunieron en Rio de Janeiro, Brasil, para celebrar la Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, en la cual se adoptaron los lineamientos necesarios para encaminar a la humanidad hacia un modelo de vida más sensible a la preservación y conservación de los recursos naturales y al respeto por el ser humano.

Uno de los resultados más visibles de esta Conferencia fue la Agenda 21, el plan de acción que transformaría los modelos de producción, desarrollo y consumo de la humanidad aplicados en aquél entonces, y en donde se incluyeron capítulos que describen el rol que cada grupo principal de la sociedad civil cumpliría en dicho plan. La niñez y juventud, como uno de esos grupos, figura en dicha agenda dentro del capítulo 25, el cual inicia estableciendo que “La juventud representa cerca del 30% de la población mundial. La participación de la juventud actual en la adopción de decisiones y en la ejecución de programas relativos al medio ambiente y al desarrollo es decisiva para que el Programa 21 tenga un éxito perdurable”.

Veinte años más tarde, en la celebración de la segunda Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible Rio+20, la población juvenil mundial sigue siendo de alrededor del 30%, sigue enfrentando los desafíos planteados en 1992 y sigue luchando por conseguir los espacios que le fueron prometidos.

Pertenezco a la generación que atravesaba  su niñez cuando en el 92 discutieron sobre nuestro futuro. Futuro que hoy es nuestro presente.

Entre los 283 puntos contenidos en las 59 páginas de “El futuro que queremos”, título del documento final adoptado en Rio+20, los Jefes de Estado y de Gobierno y representantes de alto nivel reafirmaron su compromiso de aplicar íntegramente la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, el Programa 21 y el Plan para la ulterior ejecución del Programa 21, y aun cuando el documento no hace referencia a capítulos específicos de la Agenda 21, sí retoma mucho de su contenido, incluyendo el del citado capítulo 25.

En varios de los 283 puntos aparecen referencias a la niñez y juventud, y siguen dibujándose acciones futuras cuando los verbos ya tendrían que referirse al pasado y a un presente transformador, sí, dirigidos a un futuro prometedor que será de las próximas generaciones. Mi generación ya comienza a mostrar esa visión transformadora.

A continuación me permito presentar algunos de los puntos más importantes referidos a los jóvenes en el documento “El futuro que queremos”, y que rezan:

24. Expresamos nuestra profunda preocupación ante el hecho de que persisten los altos niveles de desempleo y subempleo, especialmente entre los jóvenes, y señalamos la necesidad de aplicar estrategias de desarrollo sostenible para abordar en forma proactiva el problema del empleo de los jóvenes en todos los niveles. En los puntos 148, 154 y 155 se vuelve a tocar el problema.

31. Recalcamos que el desarrollo sostenible debe ser un proceso inclusivo y centrado en las personas, que beneficie y dé participación a todos, incluidos los jóvenes y los niños.

50. Destacamos la importancia de la participación activa de los jóvenes en los procesos de adopción de decisiones, dado que las cuestiones que tratamos afectan profundamente a las generaciones presentes y futuras y la contribución de los niños y los jóvenes es indispensable para lograr el desarrollo sostenible. Reconocemos también la necesidad de promover el diálogo y la solidaridad entre generaciones mediante el reconocimiento de sus opiniones.

146. Nos comprometemos a reducir la mortalidad materna e infantil y mejorar la salud de las mujeres, los jóvenes y los niños. Reafirmamos nuestro compromiso con la igualdad entre los géneros y la protección de los derechos de la mujer, los hombres y los jóvenes a tener control sobre las cuestiones relativas a su sexualidad, incluido el acceso a la salud sexual y reproductiva, y decidir libremente respecto de esas cuestiones, sin verse sujetos a la coerción, la discriminación y la violencia.

229. […) Reafirmamos también que en el acceso pleno a una educación de calidad a todos los niveles es una condición esencial para lograr el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la igualdad entre los géneros, el adelanto de la mujer y el desarrollo humano y los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, en particular los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y la plena participación de las mujeres y los hombres, en particular los jóvenes.

230. Reconocemos que las generaciones más jóvenes son custodios del futuro, así como la necesidad de una mejor calidad y acceso a la educación después del nivel primario. Por tanto, decidimos mejorar la capacidad de nuestros sistemas educativos a fin de preparar a las personas para que puedan lograr el desarrollo sostenible (…].

231. Alentamos a los Estados Miembros a que promuevan la concienciación sobre el desarrollo sostenible entre los jóvenes, entre otras cosas, promoviendo programas para la educación no académica de conformidad con los objetivos del Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible, 2005-2014.

Sea por falta de voluntad política, por falta de recursos para algunos estados, o por meros intereses, lo cierto es que de no entender y aplicar con responsabilidad y seriedad estos puntos abrazados por los objetivos de la Agenda 21 y todos los tratados que giran en torno a las Conferencias sobre Desarrollo Sustentable, no prosperaremos como humanidad. Hoy es la oportunidad de transformar, el camino ya está, solo hay que seguirlo.

Para cerrar, cito algunas líneas del documento final presentado por el grupo mayoritario de la niñez y juventud en Rio+20, el cual expresa sin duda alguna, el pensamiento de este joven que como millones más alrededor del mundo, sueña con ese presente y futuro que queremos y por el cual, desde nuestras posibilidades, ya estamos trabajando.

“¿Dónde estuvo la voz de la niñez y la juventud? ¿Cómo pueden escucharnos en el futuro si no muestran la voluntad de crearnos espacios ahora? Fallaron en liberarse de los intereses nacionales y corporativos, y si no son capaces de levantarse, menos lo serán de seguir adelante. Así que nosotros nos moveremos por ustedes.

Sabemos que necesitamos cooperación intergeneracional, necesitamos innovación y creatividad, necesitamos abrazar los valores de sostenibilidad, equidad, justicia y respeto por los derechos humanos, necesitamos reconocer que los recursos materiales son finitos, mas no así el potencial humano.”

(*) Alonso J Lizaraz es Biólogo y Coordinador del Capítulo Zulia de VITALIS

alizaraz@vitalis.net  @ajlizaraz

Una opinión sobre desarrollo

Por Alonzo Lizaraz (*)

Entender y aplicar un nuevo modelo de desarrollo puede ser difícil si no se tiene una visión clara de quiénes son los actores que participan de este y cuáles son sus roles específicos. Más difícil aun es conceptualizarlo si dentro del modelo actual existen vacíos y grandes debilidades. Lo mismo sucede al hablar de una “Economía Verde”, cuando el modelo económico presente es frágil y excluye a la principal fuerza de trabajo de una sociedad: los jóvenes.

Aproximadamente la mitad de los más de 150 millones de jóvenes de América Latina y el Caribe, en edades comprendidas entre los 15 y 29 años, trabaja o busca trabajo, y muchos de los que trabajan lo hacen bajo condiciones cuestionables, con limitadas posibilidades de crecimiento profesional y con un futuro incierto. Otro 20% ni estudia ni trabaja. Este diagnóstico general de la Región hace comprender un poco por qué unos países están más encaminados hacia el desarrollo que otros.

El caso venezolano no escapa de esto. Muchos de los jóvenes venezolanos buscan la superación en trabajos que poco tienen que ver con sus carreras, si es que las tienen; otros tantos se unen a las filas de las actividades informales y los que tienen menos suerte batallan a diario entre lo que es importante y lo que es prioritario. Es el dilema entre lo importante y lo prioritario el flagelo que castiga a una sociedad alejándola de la planificación de su desarrollo.

¿Pero qué representa el desarrollo? El desarrollo, llámese o no sostenible, representa educación y oportunidades, trabajo digno, y no debe verse en un contexto estacionario sino más bien dinámico, donde la infancia y la juventud cumplen un papel clave.

Invertir en la educación de la infancia y asegurar el trabajo para la juventud es desarrollo, porque esos niños serán jóvenes preparados, y esos jóvenes preparados serán también jóvenes productivos que pasarán a ser adultos con experiencia y amplia visión de progreso. Si una nación es regida por adultos con visión de progreso entonces el resto de los beneficios sería una consecuencia lógica.

Aunque se ve como un modelo simple, la complejidad de esto radica en que efectivamente se invierta en la educación digna y se abran y creen los espacios necesarios para la inserción de los jóvenes como fuerza laboral; Y como siempre existe un “pero”, se debe comprender que el alcance de los objetivos generales del desarrollo de una sociedad no están regidos por tendencias políticas.

Las sociedades más adelantadas han demostrado que esto es posible al darle continuidad a los proyectos e ideas que benefician al colectivo si bien es cierto que en algún momento pueden surgir situaciones adversas. Sin embargo, la tendencia es a seguir impulsando la apertura, la inclusión y el fortalecimiento. Un precepto que para ser entendido, muchas veces ha costado el sacrificio de varias generaciones.

Una vez asimilada esta dinámica es que se podría avanzar al desarrollo sostenible, que en resumidas cuentas busca usar de manera apropiada los recursos naturales y humanos para asegurar la conservación de los primeros en función de la permanencia de los segundos.

Rio+20 representa el momento de evaluar la visión que se ha tenido del desarrollo, valorar los errores cometidos pero también los avances, porque ambos han permitido entender mucho sobre el camino que hay que tomar. También será el momento de discutir ideas, algunas ya planteadas, otras nuevas, y buscar las alternativas sostenibles para una infraestructura social que busque la erradicación de la pobreza, uno de los principales problemas modernos. Será la oportunidad de influenciar y cambiar la manera como se ve el Mundo, tal como lo hicieron aquellos jóvenes 20 años atrás, a quienes hoy, siendo tomadores de decisiones, corresponde dar paso a la generación del presente.

Que la juventud siga luchando por ganar sus espacios e impulsar la transformación en el camino hacia Rio+20 y siempre, no siguiendo el ejemplo de quienes nos preceden sino presentando nuevas ideas que conlleven al cambio definitivo, ese es nuestro reto principal.

Coordinador del Capítulo Zulia de VITALIS
alizaraz@vitalis.net
Twitter: @ajlizaraz

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