Calidad de Vida y Bienestar Social

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La seguridad social  y la importancia de su sostenibilidad

 Por  Mtro. José David González (*) @davidegon

La seguridad social es el resultado de la generación de los medios adecuados de subsistencia de una sociedad. A lo largo del tiempo esto se ha logrado mediante el establecimiento de normas y leyes que regulan el funcionamiento de todos los miembros que la integran, buscando que la repartición de los recursos generados sea equitativa y justa.

La Seguridad Social consta de dos enfoques; el primero relacionado con la necesidad del uso de recursos financieros y económicos y  el segundo tiene que ver con los aspectos sanitario, económico y social considerando la aplicación de programas sustentables como condición necesaria para garantizar la calidad de vida de las nuevas generaciones.

Para lograr lo anterior, los gobiernos de las naciones son los encargados de controlar, dirigir  y distribuir  estos recursos que la sociedad produce a través de la creación de programas que garanticen la seguridad social, así como la generación políticas púbicas para la recaudación de impuestos que contribuyan a mantenerla con el fin de garantizar el derecho a la salud, la asistencia médica, la protección de los medios de subsistencia y los servicios sociales necesarios para el bienestar individual y colectivo, así como el otorgamiento de una pensión. En el caso de México en 2015 la tasa de seguridad social para los empleadores fue de 31.64%, mientras que a nivel mundial esta se ubicó en un 16.88%.  Es importante revisar estas cifras ya que el alto valor de esta tasa ocasiona que los empleadores informen el pago de bajos salarios a sus empleados, con el fin de evitar la alta retribución de impuestos.

En México la Seguridad Social esta a cargo de entidades o dependencia públicas, federales o locales y de organismos descentralizados como el Instituto Mexicano del Seguro Social  (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y la Secretaría de Marina (SEMAR) principalmente, en el caso de las personas que no tributen y no formen parte de estas dependencias se pueden sumar a los distintos programas de gobierno federal que buscan asegurar las mismas condiciones de seguridad social para los Mexicanos.

Para la formulación de programas de seguridad social se requiere contemplar un enfoque basado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que consideren un equilibrio entre progreso económico, responsabilidad social y protección ambiental ya que en estos conceptos se incluyen las ideas tradicionales de acceso a la salud, asistencia médica y derecho a una pensión, principalmente.

La seguridad social no sólo es tema que atañe los gobiernos sino también a la población, se requiere enfatizar en la búsqueda de un crecimiento económico en armonía con la naturaleza que satisfaga las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades.

 

(*) Consultor, Lic. en Economía Agrícola, Maestro en Agronegocios.  jesodivad@gmail.com

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Importancia del Acceso a la Energía en el Desarrollo Sustentable

Por Ing. Victor Hugo Fernández Escamilla

La energía juega un papel muy importante en temas como la erradicación de la pobreza, el mejoramiento a la educación, la reducción de la mortalidad y el acceso a atención medica de calidad, entre muchos otros.  Se ha descrito a la energía como “el hilo” que une el crecimiento económico, la equidad social y la sostenibilidad ambiental.

En la educación la importancia de la energía eléctrica es enorme. Con ella los niños pueden pasar más tiempo estudiando y menos realizando labores domésticas. También pueden estudiar de noche y tener acceso a fuentes de información como Internet, televisión y radio.

De acuerdo con el Marco de Seguimiento Mundial del Banco Mundial, dado a conocer en abril de 2017, 1060 millones de personas aún viven sin electricidad. Por ejemplo, en África Subsahariana el 67% de la población no tiene acceso a la energía eléctrica. Esta región con 791 millones de habitantes consume menos energía eléctrica que Nueva York con 19.7 millones de personas.

Aunque existe un crecimiento continuo en la electrificación, es decir, a pesar de que existe cada vez más población con acceso a la electricidad en el mundo, uno de los grandes problemas es que 86.5% del consumo energético del mundo es derivado de la combustión de combustibles fósiles y se espera sigan siendo las principales fuentes de energía. Por lo tanto otro desafío consiste en aumentar el uso de energía renovable en sectores como el eléctrico y el transporte, que en conjunto representan el 80% del consumo energético mundial.

Por otro lado, más de 3,000 millones de personas, la mayoría de Asia y África Subsahariana dedican horas colectando leña o desechos de animales para cocinar. Esto implicó en 2012 la muerte de más de 4.3 millones de personas, todas ellas vinculadas a la contaminación de hogares que utilizan estufas de biomasa, madera o carbón, superando las muertes ocasionadas por el sida y la malaria juntas.

Por lo tanto, contar con “acceso a la energía” es indispensable, es decir no solo contar con energía es suficiente, sino que esta sea mediante servicios modernos de energía, a costos asequibles y que incluyen la electricidad y artefactos mejorados como las estufas para cocinar. Estos servicios energéticos deben ser fiables, sostenibles y deben ser basados en fuentes de energía renovable u otras fuentes energéticas con bajo nivel de emisiones de carbono.

Incluso, uno de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) busca asegurar el acceso universal de la energía, acelerar las mejoras en la eficiencia energética y duplicar la cuota global de energías renovables antes de 2030.

Por lo tanto, aunque han venido incrementando considerablemente el acceso a la energía globalmente, aún existe mucho trabajo por hacer para que todos los ciudadanos en el mundo contemos con este recurso, a costos asequibles, mediante tecnologías eficientes que no afecten al medio ambiente.

 

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Población y migración: condiciones sociales fundametales de la sustentabilidad

Por Ing. Zonia Cárdenas Garza (*)

La Población y la Migración son dos condiciones sociales que afectan directamente al desarrollo sustentable de un territorio. La migración es tan antigua como la humanidad; y ha estado presente en toda la historia del hombre, la cual se ha escrito en torno a los movimientos migratorios que han repercutido en la naturaleza, la economía, la política y la sociedad.

El proceso de expansión de la humanidad comenzó en la etapa paleolítica, las poblaciones humanas buscaban sobrevivir y satisfacer necesidades, por lo que se trasladaban y asentaban en nuevos territorios. Durante la revolución neolítica -que consistió en el desarrollo de la agricultura intensiva bajo riego-, ocurrió un gran desplazamiento hacia África y Asia, y luego a Europa y América; millones de personas nómadas se establecieron. La Revolución Industrial originó el mayor proceso migratorio, que aún continúa de otras formas, como el éxodo rural, que involucró el traslado de miles de millones de campesinos en todo el mundo a las zonas urbanas, ocasionando un crecimiento descontrolado y excesivo que ha sobrepasado la capacidad de la infraestructura de las grandes ciudades, que intentan -sin éxito-, proveer de servicios básicos, como agua potable, alcantarillado, drenaje, energía eléctrica, etc., resultando en problemas ambientales, de salud y seguridad, dificultando el alcance de la sustentabilidad.

Actualmente, somos más de 7 mil millones de habitantes en el mundo. El 60% de la población mundial vive en Asia; China e India son los países más poblados; México ocupa el 10o lugar. La superpoblación se debe a las altas tasas de fecundidad, al aumento de la esperanza de vida y a la migración internacional. Estados Unidos ocupa el 1er lugar en número de migrantes y México ocupa el lugar 42.

La migración es parte del proceso de globalización, y tiene que ver con el deseo de tener una mejor calidad de vida, mayor crecimiento profesional, y seguridad física. La migración modifica el crecimiento natural de la población, sus roles y relaciones de género; cambia la estructura de las familias, ayuda a rejuvenecer y compensar el déficit poblacional de algunos países; genera crecimiento económico y remesas, e implica costos fiscales y de servicios públicos para los países receptores. El fenómeno migratorio será sustentable siempre y cuando: brinde estabilidad en la vida de las personas, respete sus derechos, cultura y religión, se incluya en la sociedad, sea visto con dignidad, y le permita crear vínculos afectivos e interculturales.

(*) Ingeniera Industrial, zoniacardenas@gmail.com

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Sin Salud, no puede haber desarrollo sustentable.

Ing. Javier Alejandro González Contreras (*)

La salud es una condición social inherente a todo ser humano, y procura el bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. También es un concepto extendido a los recursos naturales, al referirnos a un ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado.

Dentro de los objetivos del desarrollo sustentable (ODS), es de suma importancia garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades, con el fin de edificar sociedades prósperas.

La principal autoridad encargada de la salud es el gobierno, con la participación de todas las entidades, sin embargo, no podemos desestimar el rol individual y colectivo para garantizar el bienestar.

Por una parte, el gobierno debe garantizar la salud impulsando y manteniendo un sistema que permita el acceso a la asistencia sanitaria, además de personal, así como de la infraestructura adecuada. Asimismo, es vital que desarrolle y sustente un sistema de prevención, que impulse las mejores prácticas en la población, y en la gestión pública, para lograr disminuir la incidencia de enfermedades.

El acceso a la salud es un derecho que debe gozar todo ser humano sin importar su origen étnico, género, edad, discapacidad, condición social, religión, opiniones, preferencias sexuales, o cualquier otra que atente contra su dignidad humana. Es de gran relevancia tomar conciencia que la prevención de enfermedades en las personas comienza con uno mismo y posteriormente en el entorno.

En los últimos años el área médica ha realizado avances significativos incrementando la esperanza de vida en todo el mundo, principalmente en los Países Bajos, debido a la reducción de las muertes infantiles y de las muertes por enfermedades infecciosas en los adultos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en el presente año, establece que la esperanza de vida al nacer en 2015 fue de 71.4 años (73.8 años en las mujeres y 69.1 años en los hombres); una disminución aproximada del 84% de muertes de sarampión de 550000 a 89780 registradas entre 2000 y 2016. Asimismo, estableció que la tasa de mortalidad de menores de 5 años en 2015 fue de 43 por 1000 nacidos vivos, lo que representa una reducción del 44% con respecto al año 2000. Aun así, en 2015 fallecieron cerca de 5.9 millones de niños.

Los sistemas nacionales de salud han tenido avances formidables, reflejados en el incremento considerable en la esperanza de vida y la disminución de muertes por enfermedades. Sin embargo, la incorporación de la población a los mencionados sistemas es tan sólo el primer paso para contar con acceso a los servicios de la misma.

Si contamos con un sistema de salud lo suficientemente sólido orientado a garantizar la prevención y no solamente a la curación, podremos promover un buen nivel de vida en la población, lo que conlleva a mejorar las condiciones sociales de los países.

Sin salud humana, y de los ambientes naturales en general, no puede haber desarrollo sustentable.

(*) Ingeniero Industrial. translogme@gmail.com

 

Divulgación ambiental

El divulgador ambiental y su responsabilidad social

Por Gilberto Carreño, @GilbertoCarreo (*)

Cuando observamos las grandes movilizaciones que escenifican innumerables  grupos de ciudadanos de todo el mundo, que se concentran en los lugares donde tienen lugar las más importantes reuniones sobre el ambiente global, entendemos que algo grandioso está ocurriendo en la opinión pública de todos los países: la concienciación sobre la suerte del planeta que está creciendo, pese a la drástica reducción de los medios impresos de comunicación colectiva,  donde se han acortado los espacios informativos, al igual que las publicaciones especializadas, sobre los temas que forman parte de la literatura ambiental.

¿Cuál pudiera ser la explicación sobre ese fenómeno que palpamos, especialmente cuando la convocatoria está referida al tema puntual del cambio climático? Realmente, no resulta difícil dar respuesta a esta interrogante, pues a la vista de todos está el progreso de los medios masivos de divulgación que se apoyan en las modernas tecnologías telecomunicacionales, como producto de la globalización de la información, y a través de las cuales se pone en evidencia la preocupación de la humanidad en relación con los asuntos que más llaman la atención en los actuales momentos.

En esta realidad está presente un hecho que puede entenderse como el predominio de los medios digitales, sobre las formas tradicionales de comunicación colectiva, y que precisamente por las facilidades que ofrecen para ser desarrollados de manera individual, permiten el acceso a cualquier persona que, motivado por una preocupación compartida con muchos otros, puede incurrir en un manejo inadecuado de ellos.

Por tales razones, podemos considerar que pese a las buenas intenciones  de quienes asumen la función de comunicadores, y este caso de divulgadores ambientales, deben procurar no solo un manejo idóneo de la herramienta sino, más allá, el mejor uso de los contenidos que pone a la disposición de ese inmenso público que conforma el ciberespacio, y la debida utilización de las técnicas y recursos redaccionales del oficio comunicacional.

Necesario es, entender que la comunicación ambiental se incluye entre las áreas de la comunicación científica, y que más allá de la interpretación de la realidad visible que pueda generar un hecho determinado, es a los profesionales de las distintas ramas de las ciencias (biológicas, ecológicas, meteorológicas y geográficas, entre otras) a quienes corresponde la función de emitir información para ser divulgada con mayor propiedad. En este caso, debe quedar claro también, que el comunicador aplicado a la divulgación de temas ambientales tiene la obligación de formarse en relación con los distintos aspectos de la temática ambiental, para interpretar debidamente a quienes con indiscutible formación académica emitan información en cada caso.

En el ejercicio cabal de la divulgación científica, el comunicador debe basarse, en el caso de una afectación ambiental, entre otras; en primer lugar, en la investigación del hecho presente, para lo cual debe acudir al profesional del área de la cual se trate; en segundo término en la comprobación de la situación observada (causas y niveles de contaminación u otro tipo de afectación de un determinado hábitat); propuestas de soluciones para la corrección del problema; y, muy importante, realizar el debido seguimiento de las acciones anunciadas por la autoridad a la cual corresponda asumir la responsabilidad de aplicar las correcciones y/o mitigación de los efectos.

De igual manera corresponde al auténtico comunicador ambiental, mantenerse al día en la información sobre las nuevas tecnologías y procedimientos que se aplican en distintos lugares fuera de su localidad, para orientar a las autoridades y a la comunidad en general, sobre adelantos que bien pudieran ser aplicados en su ámbito territorial.

Al comunicador ambiental  debe corresponder la tarea de prevenir cualquier situación que pudiera poner en peligro la seguridad ambiental de una comunidad, sea por la aparición de elementos extraños en un determinado cuerpo de agua, o por la visible factibilidad de derrumbe de un terreno; como también denunciar cualquier violación de la normativa ambiental de un lugar.

Como fin último, el comunicador ambiental tiene la honrosa obligación de contribuir a forjar la educación de las comunidades en relación a los problemas que las afectan, y más allá, contribuir a la formación de una cultura ambiental que les permita elevar su calidad de vida.

De la misma manera, es preciso también tener presente que al igual que el comunicador de oficio o profesión tiene normas para cumplir en relación a la producción y divulgación de sus mensajes ambientales, también para el científico se imponen condiciones de necesario cumplimiento como son, entre otros, el adecuado manejo de las más elementales técnicas de redacción para que su producción de contenidos llegue al gran público, sin los tecnicismos propios de su profesión, con la mayor sencillez y claridad; y algo que debe ser común tanto para el periodista como para el experto: el apego a la verdad, sin magnificación de los hechos, y con estricto apego a las normas éticas de la comunicación social.

 

(*) Comunicador Social y Profesor Universitario. Periodista de VITALIS, gcarreno@vitalis.net @CirculoAmbiental

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Educación para el Desarrollo Sostenible: Una visión del futuro que deseamos para nuestros hijos.

 Por Lenín Carranza Torruco (*)

La Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) promueve la estructuración del pensamiento buscando el bien común y la autosuficiencia, a través de una educación inclusiva de calidad a largo plazo. Su propósito es desarrollar habilidades y valores deseados, produciendo cambios intelectuales, emocionales y sociales en la humanidad.

La educación para la sustentabilidad permite a los jóvenes adquirir conocimientos, actitudes, motivaciones y competencias que favorecen la construcción de la conciencia ecológica, otorgando una percepción ética de la naturaleza, creando un nuevo estilo de vida a largo plazo, con comportamientos orientados hacia la sostenibilidad y la equidad.

Este tipo de conductas esperadas son la base de los Modelos de Desarrollo Sustentable de los Países de Primer Mundo como se expuso en el Informe Brundtland, resultado de los trabajos de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1987.

La educación para la sustentabilidad apenas es considerada un factor estratégico en el Objetivo 3.5 del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018.

Al respecto, entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México registra una de las proporciones más bajas de estudiantes matriculados de entre 15 y 19 años de edad, por lo que resulta necesario considerar las externalidades de los Grupos de Interés: Como el tamaño de la población, la dispersión geográfica, la diversidad cultural y las condiciones socioeconómicas, cuantificables a través de indicadores de gestión.

Nuestra ventaja radica en aprender de la experiencia de los demás, empezar ahora mismo y hacer algo mejor, con una visión del futuro que deseamos y está en nuestras manos preparar para nuestros hijos.

 

(*) Ingeniero Industrial Químico, lctorruco@gmail.com,

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La corrupción como causa de la inseguridad pública.

Por Jael Hernández Martínez (*)

La seguridad pública forma parte esencial del bienestar de una sociedad y es una de las responsabilidades primarias de los gobiernos. El problema en la actualidad es que pasamos de un estado, en donde la seguridad pública propiciaba un ambiente seguro a un ambiente totalmente inseguro sin darnos cuenta de que existían cambios graduales que eran claros signos de alarma, pero por alguna razón pasaron desapercibidos para la sociedad en general. Al día de hoy, las actividades diarias de cualquier individuo están condicionadas a aspectos relacionados con el momento de seguridad y el impacto de la situación es global, desde el aspecto social hasta el económico.

El contexto social actual, hace plantearnos una serie de cuestionamientos, el ambiente social seguro regresará en algún momento, cuales son las cuáles aparentes y las que subyacen a la problemática, quién debe ser el responsable principal para encontrar una solución, la sociedad debe encontrar la solución, estos y otros cuestionamientos sin respuesta clara hacen impredecible el futuro de la seguridad social en el país.

En ese orden de ideas, la aparente causa a todo lo anterior es la corrupción; las estadísticas posicionan a México en segundo lugar a nivel mundial, esto ocasiona problemas sociales porque la población tiene una percepción negativa en cuanto a la credibilidad en las autoridades del país. Esto es debido a que los actos delictivos que se denuncian no  proceden a un juicio o las autoridades  se ven  involucradas en actos de corrupción o por amenazas de los delincuentes no se denuncias los mismos, es decir, un 80 % de los actos delictivos  no se denuncian.

Los medios de comunicación ayudan  a la población a que se mantenga informada y comunicada, estos han tenido un cambio significativo a partir de que se abrió el mercado del internet y redes sociales y telefonía móvil; en cambio la radio, la televisión, el telégrafo y el servicio postal han disminuido sus servicios, porque cada día gran parte de la población tienen más acceso a los servicios de manera electrónica; por lo cual algunos de estos medios han tenido que modificar sus estrategias de mercado.

En el caso del transporte, desde el punto de vista sustentable se debería de mejorar el diseño del sistema de transporte, por lo cual debe existir una descentralización de los núcleos de producción con el fin de que se pueda planear mejor la urbanización y vías de transporte.

(*) Ing. Químico,  gracia.jael.hernandez@pemex.com

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El reto energético en México

Por Belem Alvarado Carreño (*)

Cuando hablamos de generación de energía es difícil no pensar en combustibles fósiles, lo cual resulta lógico si consideramos que los modelos energéticos actuales se basan principalmente en su consumo, particularmente para México, décimo país productor de hidrocarburos, y décimo noveno en mayores reservas probadas.

La sociedad, sobre todo en las ciudades, se ha vuelto dependiente de los diferentes tipos de energía. Todas nuestras actividades están basadas en ello, tanto en casa, como en el trabajo, desde nuestros autos hasta los equipos más sencillos o sofisticados en la oficina o el hogar.

En México, 73,6% de la electricidad se genera a partir de energía térmica, cuya fuente son combustibles a base de petróleo, gas natural y carbón. Ello plantea dos problemas principales, la cantidad de contaminantes que se generan con su uso y la sobreexplotación de los recursos que nos está llevando a agotarlos a una velocidad descontrolada.

Todo lo anterior, aunado a las consecuencias que representan para la salud de las personas y del planeta, y al acelerado crecimiento de la población humana que ha sido apoyado por un aumento constante en nuestro uso de energía, nos llevará a la disminución en la disponibilidad que podría tener serias repercusiones en nuestra forma de vida como la conocemos.

Todas estas situaciones deben hacernos tomar consciencia del daño que el uso desmedido de estos combustibles fósiles está ocasionando a nuestro planeta, así como también pensar en las energías limpias o renovables de una manera más seria.

En México, el uso de energías renovables presenta un rezago importante en relación con países para los que su uso ya resulta algo cotidiano como Noruega, Suecia o Finlandia, ya que le ha apostado al uso de gas natural el cual tampoco es renovable, además de los malos estándares que se tienen en cuanto a rendimiento vehicular y la falta de políticas armonizadas con las internacionales.

Aunque el uso de energías renovables presenta importantes desafíos tecnológicos aún que hagan más eficiente y generalizado su uso, este no es el principal obstáculo a vencer.

El reto energético en México conlleva modernizar las políticas, democratizar las decisiones y asegurar que los beneficios de su aprovechamiento sean repartidos en forma equitativa entre todos sus ciudadanos, favoreciendo a las comunidades más necesitadas. En esto, es vital que los gobiernos estén más preocupados y comprometidos con el planeta y la sustentabilidad social, económica y ambiental.

 

(*) Químico Farmacéutico Biólogo, Especialista en Higiene Industrial, estudiante de la Maestría en Tecnologías del Desarrollo Sustentable.

belemalvaradoc@hotmail.com

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Retos tecnológicos para el control de la contaminación atmosférica

Por Ivonne López Escamilla (*)

La contaminación atmosférica es actualmente uno de los problemas ambientales más severos a nivel mundial. Podemos observar el descontrol que existe en las grandes concentraciones tanto industriales como urbanas, lo cual puede llevar a afectaciones irreversibles del equilibrio ecológico.

La contaminación atmosférica, es la introducción de partículas, materiales o productos nocivos en la atmósfera. Está determinada por dos fuentes principales: naturales (volcanes, incendios forestales y descomposición de la materia orgánica en el suelo y en océanos) y antropogénicas que pueden ser fijas (industriales o domésticos), móviles (automóviles, aeronaves y buques) y compuestos (aglomeraciones industriales y áreas urbanas).

Después de Brasil, México es la nación más afectada por los altos niveles de PM10 (material particulado procedente de los gases emitidos por los vehículos y las fábricas), Ozono (supera un 15% las cifras permitidas por la OMS) y Dióxido de Carbono, (CDMX y Guadalajara destacan negativamente por su alta concentración).

Se pueden implementar diferentes tecnologías para ayudar a controlar la contaminación atmosférica, su elección dependerá de la clase de contaminante y de su dispersión en la atmósfera. Entre los contaminantes urbanos más comunes figuran las partículas en suspensión (polvo, nieblas, humos), contaminantes gaseosos (gases y vapores) y los olores. Los tratamientos más comunes son el tratamiento de contaminantes de combustión, de compuestos de orgánicos volátiles y de partículas.

Los principales equipos para la reducción de partículas contaminantes son los separadores por velocidad, precipitadores electrostáticos y colectores húmedos. Para los contaminantes gaseosos se recomiendan colectores húmedos, unidades de adsorción y postquemadores. En el control de olores que son químicamente identificables, se usan tecnologías por absorción o incineración. Por último, para las fuentes industriales las principales medidas son la sustitución de materiales, cambios de procesos o equipos industriales, limpieza y almacenamiento adecuado, evaluación de residuos.

Es importante concientizar a la población del gran problema ambiental que se enfrenta con la contaminación del aire, siendo uno de los más preocupantes, pues desencadena otros desafíos como la lluvia ácida, el deterioro de la capa de ozono y el incremento del efecto invernadero. Por estos motivos es importante aplicar tecnologías que ayuden a controlar las emisiones de contaminantes a nuestra atmósfera, con la activa participación de la población en general.

(*) Ing. Civil, ivonne.lopez.escamilla@hotmail.com

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