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Contaminación del agua: un problema que afecta y compromete al recurso hídrico del futuro.

Ing. Javier Alejandro González Contreras (*)

El agua es un recurso natural finito, indispensable para la subsistencia de todo ser viviente. Sin embargo, su contaminación, está comprometiendo su disponibilidad presente y futura.

La disponibilidad de agua promedio anual en el mundo es de aproximadamente 1,386 millones de km3, de los cuales el 97.5% es salada y sólo 2.5%, es decir 35 millones de km3, es agua dulce. De esta cantidad casi 70% no está disponible para consumo humano debido a que se encuentra en forma de glaciares, nieve o hielo.

El agua para su uso es la llamada dulce, proveniente de ríos y mantos acuíferos, sin embargo, la misma debe ser potabilizada para su consumo humano.

Se puede considerar que el agua está contaminada cuando es alterada en sus propiedades, haciéndola peligrosa para su uso en las actividades humanas o para el resto de los seres vivos.

Las principales fuentes de contaminación del agua proceden de la agricultura, el sector doméstico, las industrias y el petróleo. La situación es tan grave que menos de 20% de las aguas residuales son tratadas en América Latina.

Existen diferentes métodos utilizados por los seres humanos para ayudar a controlar la contaminación del agua. Su selección dependerá del destino final que se le dará al agua, así como del grado de contaminación existente en la misma y dependerá las características particulares del agua a tratar, así como de la calidad requerida, del tipo y cantidad de residuos que se generen durante los procesos.

La aceptación de la comunidad o grupos de personas a la que le brindará el beneficio es clave en este proceso, así como el método seleccionado pues permitiría la generación de subproductos como fertilizantes o biogás, que aporten ventajas económicas y contribuyan a la sustentabilidad de esa región.

El tiempo de vida útil de los equipos empleados en los métodos de tratamiento, la disponibilidad del terreno, sus características, y el costo del mismo para la implementación de los procesos y del costo de inversión, de operación y mantenimiento del proyecto también son criterios de selección importantes.

Otros elementos para tomar la decisión apropiada son el diseño, construcción y equipamiento requeridos en el proceso, la sencillez de operación del proceso, la seguridad de operación sin que presente fallas que afecte la calidad del proceso, el personal que se requiera para su operación y la disponibilidad de refacciones para proporcionar el mantenimiento preventivo-correctivo.

Finalmente, y no menos importante, el impacto que genere al medio ambiente durante su operación, como la producción del ruido, malos olores, condiciones para la reproducción de animales dañinos o molestos, son criterios fundamentales en la selección del método usado para controlar la contaminación del agua.

Para mitigar los efectos sobre la contaminación del agua, debe existir coordinación y cooperación en las diferentes autoridades quienes deben seleccionar las tecnologías más apropiadas para la conservación de los recursos hídricos.

Sin embargo, la principal responsabilidad recae en cada uno de nosotros, ya que tenemos que hacer conciencia que al verter toda clase de basura o desechos que contaminan al medio ambiente y particularmente al agua, atentamos contra nuestra propia existencia y el de las generaciones futuras.

 

(*) Ingeniero Industrial, translogme@gmail.com

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Desde la perspectiva de la sustentabilidad ambiental ¿Qué hace a una vivienda digna?

Crisóforo Mecinas Cruz (*)

En las últimas dos décadas en México ha existido un incremento en la construcción de viviendas, con lo que se ha abatido el rezago que existía en este rubro. Sin embargo, fuentes oficiales refieren que el déficit actual pudiera superar – al menos – once millones de viviendas.

De acuerdo a cifras de la OCDE en 2010, ochenta por ciento de la población del país vivía en zonas urbanas, y se estima que para el 2050 será noventa por ciento. Eso implica nuevos desafíos ambientales en sus diseños y servicios que se deben considerar.

Así como ha crecido el número de viviendas, también han mejorado los servicios con los que cuentan, ya que cada día se tiene mayor acceso a los servicios básicos como son agua potable, drenaje y electricidad; sin embargo, aun cuando en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se establece como un derecho el acceso a una vivienda digna, este término no está definido claramente, y por ende, no siempre se cumple.

Si bien la Secretaría de Desarrollo Social ha definido la vivienda de calidad, con base al tipo de materiales con los que están construidos los pisos, muros y techos, debemos de ir más allá en este concepto.

El mayor número de viviendas se ha construido en las ciudades más pobladas, en lugares donde se concentran las zonas económicamente más activas. Sin embargo, esto ha ocasionado diversos problemas, como hacinamiento, insuficiencia de servicios públicos, incluyendo transporte, y construcción en lugares de riesgo, entre otros.

Por ello es muy importante reflexionar en el término vivienda digna desde la perspectiva ambiental, ya que no se trata solamente de la parte constructiva. A caso ¿es digno que una persona invierta casi tres horas diarias en transportarse de su casa a su lugar de trabajo y viceversa?, ¿son los materiales de construcción los apropiados? ¿aprovechan la luz y la ventilación natural? ¿están expuestas a algún riesgo como zonas de deslaves o susceptibles de inundación? ¿han sido construidas en ambientes libres de contaminación? ¿son los servicios públicos de calidad?.

De acuerdo con las Naciones Unidas, una vivienda digna considera aquel espacio en el que los individuos o las familias puedan vivir en seguridad, paz y dignidad. Para ello, es imprescindible reorientar el rumbo de la planificación urbanística en algunas áreas, principalmente en lo correspondiente al ordenamiento de los nuevos desarrollos, de manera conjunta con la descentralización de las áreas productivas, desde un punto de vista de sustentabilidad. Asimismo, es vital mejorar el aprovechamiento y conservación de los recursos naturales, y la utilización de las materias primas de la región, así como evitar la construcción de desarrollos habitacionales en zonas de alto riesgo.

De igual forma, es importante promover el ecodiseño y la ecoeficiencia en las viviendas, y enfocarnos en el bienestar de la población, considerando inclusive la ubicación de las viviendas cercanas a los lugares de trabajo, ya que el tiempo que se ahorre en el traslado lo podrán dedicar a compartirlo con su familia, a ejercitarse, a reducir el estrés, pero sobre todo a llevar una vida digna, respetando los usos y costumbres de cada población para adecuar los modelos de vivienda.

Es importante precisar que las características de las viviendas no las hacen más o menos dignas, sino la calidad de vida de sus habitantes. Es momento de hacer de cada vivienda un hogar.

 

(*) Ingeniero Civil, cmecinas@hotmail.com

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Contribución de los índices de Desarrollo Humano y de Calidad de Vida a la sustentabilidad ambiental

Por M.I. Gloria Antonieta Chong Morales (*)

Los índices de desarrollo humano (IDH) y de Calidad de Vida (ICV) son fundamentales para el desarrollo sustentable, pues se estrechan los aspectos ambientales con los sociales.

El IDH toma en cuenta el desarrollo de un país en razón de sus habitantes y sus capacidades, en tanto que el ICV evalúa la satisfacción de vida de los mismos.

El IDH es la media geométrica de los índices normalizados de cada una de las tres dimensiones del desarrollo humano, que son, tener una vida larga y saludable, acceder al conocimiento y disfrutar de un nivel de vida digno. Y se expresa como un valor entre 0 y 1.

El ICV utiliza para su medición encuestas de satisfacción de vida en los países, en función de la manera en que el individuo percibe el lugar que ocupa en el entorno cultural y en el sistema de valores en que vive, así como en relación con sus objetivos, expectativas, criterios y preocupaciones.

Entre ambos índices se establece un círculo virtual positivo. Por un lado, un IDH alto, con una amplia base de educación, busca alcanzar logros de sustentabilidad ambiental necesarios para lograr un ICV alto. Por el otro, un ICV alto, contribuye a elevar el IDH.

El propósito de estos índices es promover, como mínimo, una esperanza de vida al nacer larga y sana para sus ciudadanos, un nivel de vida digno y una educación garantizada bajo un entorno de justicia y armonía social y política. Asimismo, buscan generar una sociedad más sensible a desarrollarse bajo principios de cuidado del medio ambiente y de los recursos naturales, de los cuales depende en su calidad de vida.

Sin embargo, como sociedad, tenemos muchos retos que superar, tales como la desigualdad en sus diferentes caras, la pobreza y el desarrollo de género, entre otros.  Estos índices nos alertan sobre los temas que debemos atender, y de allí que sean útiles para motivar a los países a mejorar su desempeño.

Entre los desafíos pendientes para actuar con mayor efectividad en materia ambiental, figuran temas como el consumo de energía renovable, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y en general el uso eficiente de los recursos naturales.

Asimismo, es vital poner especial atención a la evolución de las superficies forestales, el uso y tratamiento del agua, el manejo de los residuos, y la conservación de la biodiversidad.

El desarrollo humano y la calidad de vida implican mayor bienestar para todos, incluyendo el resto de los seres vivos. Para ello es imprescindible que los modelos de desarrollo contemplen los principios de la sustentabilidad, como son  interdependencia, interconexión, capacidad de carga, equilibrio dinámico y eficiencia con máximo rendimiento, entre otros.

En nosotros está reconocer que nuestra calidad de vida depende de nosotros mismos, al cuidar y mantener en equilibrio los recursos naturales de los cuales vivimos y que nos permiten alcanzar un desarrollo humano alto o muy alto.

Para ello, no solo es necesaria la activa participación de la ciudadanía y de las empresas, sino también el desarrollo de políticas públicas, económicas y fiscales que respalden dichas acciones.

 

(*) Maestra en Ingeniería Ambiental, gcapri72@me.com

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Ambiente, Planificación y Bases Fundamentales

Por Eduardo García (*)

En Venezuela existe un marco legal ambiental pionero en el continente con instituciones que sirvieron de referencia a muchos países para el establecimiento de su orden ambiental. Contamos con un soporte legal ambiental desde la Constitución Nacional hasta numerosas leyes y decretos que han servido en su momento para establecer los marcos técnicos y las mejores prácticas en muchos proyectos.

Lo anterior contrasta con lo que el ciudadano común puede ver en su día a día a lo largo del territorio nacional; sobreexplotación de recursos, mala calidad de vida por deficiencia de servicios, afectaciones diversas al ambiente que van en incremento, impunidad ante el daño ambiental, ausencia de políticas efectivas, uso de propaganda ambiental sin ningún tipo de resultados, falta de compromisos en el logro de metas ambientales y abundancia de proyectos realizados de manera expedita con la finalidad de satisfacer una necesidad a corto plazo o un compromiso político.

La cacería de proyectos de alto impacto económico de los últimos años en Venezuela por parte de empresas internacionales, gobiernos y políticos, desató la ejecución de obras colosales de muy alto costo monetario y ambiental para el país, sin que las mismas hayan llegado a su conclusión.

Se ha caído en un letal letargo que se ha acentuado por la sobreexplotación de recursos, la impunidad, el desconocimiento, el descontrol, la falta de respeto a las autoridades, la vergonzosa politización de los efectos ejercidos sobre el medio y su adjudicación a modelos económicos, así como el aumento exponencial de actividades responsables de incrementar diversos tipo de riesgos ambientales y sanitarios. Todo ello maquillado dentro de una política antrópica y errática que reproduce algo que llaman logros y metas en el más reciente documento consignado ante la Cumbre del Cambio Climático de París COP21. Mediante el uso de lineamientos ambiguos tras fachadas de una inverosímil fantasía de tintas iridiscentes, vacías y penosas, se evidencia la inexistencia en Venezuela de la más mínima lógica estadística en materia ambiental.

Para lograr todo lo anterior se deberá hacer una reconstitución de la institucionalidad a nivel ambiental, comenzando por el trabajo moral y el reanimo a los funcionarios de carrera a nivel nacional que los haga asumir el compromiso que conllevan con sus cargos, apoyar el resurgimiento de las instancias ambientales, la capacitación continua y la dotación.

 

(*)  Ing. Geólogo (UCV), Ing. Geotécnico (USB), MSc. Análisis Ambiental (Royal Holloway Reino Unido), se desempeña desde 2005 como director de Agencia Ambiental, es asesor del sector minero en Sur América.

Email: agenciaambiental@gmail.com

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La planeación estratégica financiera, parte medular del plan estratégico de la empresa.

Por Vicente Arancón Nácher, @VicenteArancon

Cuando te dicen que tienes que empezar a hacer el pronóstico para el año que viene ¿Qué dices? Casi te puedo asegurar que la reacción es de ¡Qué flojera! Claro que da flojera, pero hacer el pronóstico para el año siguiente implica el ejercicio inicial de la planeación estratégica. Es el momento de evaluar cómo nos ha ido en el año en curso, compararlo con el año anterior y analizar los diversos factores que nos permiten estimar si el próximo año podremos hacer más cosas o menos, de acuerdo con los recursos humanos y materiales con que contamos, así como tomar en cuenta influencias externas como el entorno económico del país.

Para realizar una planeación adecuada, es necesario emplear el tiempo suficiente para realizar un análisis exhaustivo de los factores que intervienen en los procesos de la organización y le permitan alcanzar sus objetivos, sobre todo los financieros, ya que al cumplir con ellos, se podrán tomar decisiones que permitan el crecimiento de la organización. Y aunque suene redundante: para planear, hay que planear.

El plan estratégico financiero es medular para las organizaciones. Tal vez sea la planeación más compleja que se tenga que hacer porque tiene que conciliar y alinear todos los objetivos y necesidades de la empresa para poder producir un documento realista que muestre las capacidades y limitaciones con que se cuenta. Por su naturaleza, el plan financiero permite medir el desempeño de la organización, tanto en ventas como aspectos de utilidades o beneficios, ayuda a fijar políticas de precios adecuadas, permite proyectar si es posible incrementar o disminuir la plantilla laboral, ayuda a planear la producción y las compras realizadas por la empresa. De esta manera, al conocerse los recursos con que se puede disponer aterriza a las demás áreas de la organización a la realidad en que se encuentra la organización, evitando así proyecciones de ventas disparatadas, gastos superfluos en la administración y ventas o compras innecesarias que generan costos altos de inventarios en los almacenes y plantas.

La planeación financiera debe ser cuidadosa y se le debe dedicar el tiempo necesario para poderla hacer de la manera correcta. Toda la organización debe estar consciente que los objetivos que plantee cada área deben ser realistas y sensatos. El hacer propuestas a la ligera puede ser muy perjudicial. Si alguien tiene flojera de participar en la planeación, tal vez debería reconsiderar si le es conveniente continuar trabajando para una organización que se toma en serio este proceso.

Por estas razones, no se puede dejar este tipo de planeación en manos inexpertas. Se debe contar con un equipo con los conocimientos suficientes para poder realizarla, de esta manera, se garantizará una planeación financiera adecuada y que beneficiará a la organización tanto a corto como mediano y largo plazo.

 

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Eco-nomía en Colombia

rosangela-blancoPor Rosángela Blanco Rodríguez (*). @RosangelaBlanco

Desde la perspectiva de la población mundial en general, puede ser que los aspectos medioambientales no tengan relación alguna con lo financiero, que estén completamente asilados de la economía o que incluso lo vean como algo en lo que se “gasta” mucho dinero.

Quizás a la mayoría de las personas les molestará esforzarse en cambiar su estilo de vida, sus paradigmas, para generar nuevos hábitos que los lleven a una armonía con el ambiente. Tal vez, considerarán que es costosa cualquier modificación en la rutina diaria para favorecer nuestro entorno.

Sin embargo, basándonos en la definición del Desarrollo Sustentable, es algo a lo que todos queremos llegar, entendiendo que el ambiente, la economía y lo social deben estar íntimamente relacionados, en equilibro para que las sociedades progresen como debe ser. En función de eso, muchos organismos y estados en todo el planeta están trabajando para acercarse al tan anhelado desarrollo.

En este sentido, Colombia ha dado un paso importante a través del acuerdo que define la Agenda de Cooperación entre el Gobierno Nacional y el Sector Financiero Colombiano. Dicho convenio está cimentado principalmente en la protección del medio ambiente como un esfuerzo conjunto entre los organismos públicos y privados, lo cual se estipula en la Declaración de Río de Janeiro, de 1992; la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas, del 2000, y la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo, de 2002.

A través de este Protocolo Verde, como ha sido denominado, se acuerdan una serie de estrategias que buscan el desarrollo sustentable a través de la responsabilidad ambiental, sin comprometer los intereses de las futuras generaciones.

Estos acuerdos incluyen la facilidad de crédito y/o inversión para promover el uso sostenible de los recursos naturales renovables y la protección del medio ambiente, además de impulsar en sus procesos internos el consumo sostenible.  Como tercera estrategia, procura considerar en los análisis de crédito e inversión, y los impactos y costos ambientales y sociales de los proyectos a financiar.

Esta alianza seguramente permitirá, entre otras cosas, apoyar el compromiso al que ha llegado Colombia a nivel internacional, de reducir en 20% las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2030, así como muchas otras metas del país en materia ambiental.

Con estas acciones se demuestra que sí es posible tomar en cuenta los elementos fundamentales para el desarrollo de una nación y del mundo entero, desde la silla de un político o desde la oficina de un banquero. Igualmente, demuestra que si se puede trabajar en equipo con todos los integrantes de las distintas sociedades para lograr la calidad de vida que cada ciudadano se merece.

Ahora falta que todos podamos estar enterados e involucrados en estas acciones para que realmente sean efectivas y permitan generar y vivir el cambio.

(*) Educadora y Especialista en Gestión Ambiental. Presidenta de VITALIS Colombia.

Imagen cortesía de Rosángela Blanco, Municipio Fosca – Departamento de Cundinamarca, Colombia.

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El desarrollo sustentable, un concepto muy elevado

ana-beatrizAna Beatriz Cruz Sánchez / @AnaBeatrizCS *

Imaginar un equilibrio entre la naturaleza y el ser humano ahora parece ser sólo un sueño, pero también representa un gran reto que hoy debemos plantearnos.   Afortunadamente hemos entrado a una etapa en la cual contamos con la suficiente información para pasar de una idea en que la naturaleza está para servirnos, a un planteamiento en que podemos vivir de manera equilibrada con el medio ambiente.

La mayor amenaza a la que nos estamos enfrentando son las modificaciones que la actividad humana está realizando a la atmósfera, a través de la emisión de gases de efecto invernadero y el calentamiento global. La Organización de las Naciones Unidas tiene como principal interés el garantizar el bienestar social de la población en equilibrio con el planeta, como se muestra a través de los 17 objetivos de Desarrollo Sustentable.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elaborado un nuevo modelo de calidad del aire que confirma que 92% de la población mundial vive en lugares donde los niveles de calidad del aire exceden los límites fijados por la OMS. De allí que alrededor de 3 millones de muertes al año están relacionadas con la exposición a la contaminación del aire.

El documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible declara que se deberá “promover un crecimiento económico sostenible, inclusivo y equitativo, que cree mayores oportunidades para todos, reduzca las desigualdades, eleve los niveles básicos de vida, propicie el desarrollo social equitativo y la inclusión, y promueva la gestiona integrada y sostenible de los recursos y ecosistemas naturales”.

Existe gran cantidad de estudios e investigaciones que nos confirman que no podemos continuar viviendo como los estamos haciendo, estamos en un momento de transición y es necesario cambiar nuestros paradigmas. Por lo tanto, nos deberíamos preguntar, ¿por qué no se ha reflejado un cambio real en las políticas públicas y nuestro consumismo desbordado?

Considero que la forma en las que hoy transmitimos y comunicamos todas aquellas investigaciones que demuestran que la población humana está muriendo por la contaminación, los efectos adversos por las afectaciones a los ecosistemas y la devastación de nuestros bosques, no es la correcta; sólo se queda en las altas esferas científicas y en los estudiosos del tema, no baja de manera comprensible a toda la población.

Mi planteamiento es dejar de utilizar concepciones elevadas, clasificar y desclasificar contaminantes, hacer correcciones en la utilización de conceptos y hacer una comunicación más efectiva buscando un entendimiento hacia esa conexión que tiene el ser humando con la naturaleza.  Que el desarrollo sustentable deje de ser una moda, un concepto que usen las empresas para atraer nuevos compradores, una idea vaga de presunción, sino una transición de la idea de que podemos explotar los recursos naturales sin ninguna consecuencia, a una en que el medio ambiente forma parte integrante de nuestra existencia, lograr una modificación de nuestros valores y de nuestras actitudes, buscar esa conexión que tenemos con el medio ambiente y con otros seres humanos.

La publicación “El desarrollo sostenible en la práctica. La aplicación de un enfoque integrado en América Latina y el Caribe”, publicado por PNUMA pone en evidencia todos los objetivos y metas planteadas en las grandes esferas internacionales de una manera ejemplificada, los tres ejes del desarrollo sustentable los convierte en acciones claras y entendibles: Proteger el planeta- no dejar a nadie atrás- y prosperidad para todas las personas.

  • Licenciada en Mercadotecnia
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Acciones y retos del turismo sustentable en México

gloria-chongGloria Antonieta Chong Morales (*)

México tiene retos importantes en materia de turismo sustentable por alcanzar a pesar de que cuenta con una legislación alineada a los principios del Código Ético Mundial para el Turismo y una vasta riqueza natural, cultural, arqueológica, gastronómica, religiosa, artesanal y folklórica.

La inclusión política de los principios del Código se reflejan en la Ley General de Turismo y su Reglamento, y su instrumentación se logra a través de estrategias, convenios, programas y fondos por parte de la Secretaría de Turismo. Creando alianzas no solo con otros países y organizaciones internacionales, sino también sinergias al interior y con las comunidades.

México, alineado a los compromisos que ha establecido con la Organización Mundial del Turismo y a los Objetivos de Desarrollo Sustentable, se encuentra sensibilizado en el cuidado de los recursos naturales y del equilibrio ecológico del hábitat, por lo que ha enfocado sus esfuerzos en plantear acciones para el ahorro de energía, reúso y tratamiento del agua, reciclaje de residuos, cuidado de flora y fauna en peligro de extinción y en acciones contra el cambio climático.

Sin embargo, estas acciones han sido encaminadas sólo a los principales destinos turísticos de México y no hacia el desarrollo turístico y sustentable de pequeñas comunidades, las cuales se verían beneficiadas por acciones encaminadas hacia la recuperación, restauración y conservación de los sitios culturales y la preservación de los ecosistemas.

Para ello, es necesario el desarrollo de proyectos que nos permitan identificar y definir la infraestructura requerida para prestar servicios turísticos con base en el cálculo de su capacidad de carga, lo que permitirá fortalecer y desarrollar sus cadenas de valor económicas y sociales.

Esto requiere además de capacitación y concientización, esquemas de financiamiento, pero sobre todo, de la participación activa de la propia comunidad, instituciones educativas, iniciativa privada y del gobierno en sus diferentes niveles.

De esta manera, se puede determinar y encauzar objetiva, holística y efectivamente los recursos y esfuerzos para lograr el fortalecimiento del turismo en esas zonas, y con ello el crecimiento económico, la mejora de la calidad de vida de las comunidades involucradas y el cuidado de los recursos naturales, bajo un esquema claro y transparente de participación.

(*) Ingeniera Química Administradora, gcapri72@me.com

Imagen del Cabo San Lucas cortesía de pixabay.

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¿Realmente estamos comprendiendo lo alarmante del Cambio Climático?

Alfonso Pancaralonso-pemexdo Cortazar (*)

Hasta hace seis meses yo era uno de los mortales preocupados por el medio ambiente, hasta que todo se “complicó” cuando entré a estudiar una Maestría en Tecnologías en Desarrollo Sustentable en la Universidad Anáhuac de México. Jamás imaginé lo alarmante que, en realidad, es el cambio climático en el mundo.

Durante los últimos meses, he revisado diversas publicaciones ambientales, tanto por principiantes como por profesionales, de organizaciones oficiales o empresas privadas. Desafortunadamente me encontré que entre más leía, más se complicaba el dimensionar la problemática del calentamiento global.

Un ejemplo es la alerta de nuevo récord en la concentración de gases de efecto invernadero emitida por la Organización Meteorológica Mundial en 2014, cuyo principal problema no radica en el fenómeno en sí, sino en su incremento desmedido.

Pero hay otros datos realmente alarmantes:

  • El año 2015 fue el año más cálido desde que existen registros, que iniciaron en 1880.
  • El mes de diciembre de 2015 fue el más cálido de los últimos 136 años.
  • Aún más, diez de los doce meses de 2015 registraron temperaturas récord.

El derretimiento de los polos y de los glaciares a nivel mundial es aún más impactante, como se muestra en la foto del inicio en un poco más de 30 años (1984-2016) se ha perdido una tercera parte de los glaciares del Ártico o polo Norte.

Independientemente de los efectos que se mencionan constantemente, de que se ha agudizado la intensidad que tienen los desastres naturales como las super tormentas, huracanes o grandes sequías, o la frecuencia del efecto del niño o el efecto de la niña, se tienen efectos más palpables, más cercanos, como es el caso en la Ciudad de México, que hace unos años no se requería aires acondicionados en los edificios o en los automóviles y ahora ya son básicos en los mismos.

Debemos despertar, primero nosotros, e iniciar con pequeñas acciones, disminuyendo el consumo de agua y el sobre-consumo de los recursos naturales, y reciclar lo más posible. Después, con nuestro ejemplo, concientizar a las personas y empresas de nuestro entorno, como dice el dicho “Las palabras convencen, el ejemplo arrastra”.

Les invito a iniciar la concientización con dos temas. Revisen lo que es la Calculadora de la Huella de Carbono (es la cantidad de gases efecto invernadero que emites en tu vida diaria) y vean una película que se llama “La era de la estupidez”.

Vamos, iniciemos.

 

(*) Ing. Industrial en Química, Especialista en plantas de procesos de gas y en proyectos de inversión del sector petrolero, apancc2009@gmail.com

 

Crédito de la imagen:  NASA.

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