La fauna necesita espacio: cinco pautas para hacer deporte sin alterar la vida silvestre

(*) Por Nieves Dácil Hernández Lorenzo

El encuentro con la fauna silvestre es parte del atractivo de hacer deporte en la naturaleza, pero la calidad de ese encuentro depende precisamente de no interferir. Ver aves, mamíferos, reptiles o insectos nos recuerda que compartimos los espacios naturales con muchas otras formas de vida. Precisamente por eso, nuestra presencia debe ser cuidadosa.

Los animales necesitan alimentarse, descansar, desplazarse y reproducirse con el menor nivel posible de perturbación. Practicar actividad física de manera responsable no significa dejar de disfrutar de la naturaleza. Significa tomar decisiones que permitan que nuestra experiencia no altere innecesariamente la vida de los animales ni los lugares donde viven.

Las siguientes cinco pautas ofrecen un punto de partida sencillo:

  • Mantener distancia. Se debe observar sin modificar el comportamiento del animal. No se recomienda acercarse para fotografiarlo, perseguirlo ni bloquear su salida. Si el animal se aleja, se muestra inquieto o cambia de dirección, lo indicado es alejarse. La mejor observación es la que permite que el animal continúe con normalidad.
  • No compartir ubicaciones sensibles.  Al publicar en redes, se sugiere evitar etiquetas geográficas precisas de nidos, zonas de reproducción o enclaves frágiles. Una fotografía puede transmitir admiración sin revelar el lugar exacto. En conservación, la discreción también es una forma de cuidado.
  • Utilizar rutas permitidas y señalizadas. En espacios naturales protegidos deben respetarse tanto los itinerarios autorizados como las restricciones temporales o estacionales establecidas para proteger fauna especialmente sensible. Los atajos pueden causar erosión, pérdida de vegetación y mayor presencia humana en áreas de refugio. En recorridos con perros, conviene consultar las normas del espacio y mantenerlos bajo control para evitar molestias a la fauna y riesgos para el animal.
  • Evitar ruidos, cebos y aproximaciones. No se deben reproducir sonidos de animales, usar comida para atraerlos, acercarse con drones ni intentar provocar reacciones. Se sugiere moderar el volumen de altavoces y mantener una actitud tranquila. El silencio beneficia a la fauna y mejora la experiencia de quienes buscan contacto con el entorno. Cuando se sale con perros, conviene evitar ladridos frecuentes y mantener al animal bajo control.
  • No dejar rastro. Es importante llevar consigo todos los residuos generados, incluidos restos de comida y envases. Se debe respetar la vegetación, no alterar piedras, ramas o refugios naturales y evitar dejar señales fuera de los itinerarios permitidos. Disfrutar un lugar y mantenerlo limpio beneficia a la fauna, a otras personas y al paisaje.

Estas pautas no requieren equipos especiales ni conocimientos avanzados. Son decisiones cotidianas que pueden integrarse en cualquier actividad al aire libre. Cuando un grupo deportivo las comparte, su efecto se multiplica: una persona cuida un recorrido, un club crea una cultura de respeto y una comunidad contribuye a proteger un territorio.

Desde Vitalis España se considera que actividad física y biodiversidad pueden convivir. El disfrute de la naturaleza no se mide por la cercanía a un animal ni por la cantidad de lugares recorridos. También se mide por nuestra capacidad para pasar sin dejar daños, observar sin alterar y movernos con respeto.

La fauna necesita espacio. Darlo es una de las formas más sencillas de cuidarla.

(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables. Experta en gestión de proyectos, desarrollo sostenible y medio ambiente. Líder Global de Vinculación y Sostenibilidad de Vitalis. Contacto: https://www.linkedin.com/in/nievesdacilhernandez/

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