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Sustentabilidad – Vitalis
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Un desafío inesperado del siglo XXI: implicaciones del Covid-19 sobre ODS

Por Militza Correa Viana(*), MSc.

El Covid-19, un agente hasta ahora desconocido, ha impactado todos los aspectos de la humanidad. Originado en China a finales de 2019, es un coronavirus tipo 2, que a través de la movilización internacional se propagó hacia otros países asiáticos, apareció en el resto de los continentes y alcanzó la categoría de pandemia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta en su página oficial del 25/06/20, un total de 9.296.202 personas contagiadas y 479.133 muertos por Covid-19. América es el epicentro actual de la pandemia con más de 4,5 millones de enfermos y 53.800 decesos.

A objeto de reducir los impactos del Covid-19, los gobiernos nacionales han aplicado medidas tales como la paralización temporal de actividades económicas, administrativas y de servicios, el confinamiento social y el cierre de instituciones educativas, las cuales representan altísimos costos sociales y económicos a corto, mediano y largo plazo. El Banco Mundial estima que la economía global se reducirá 5,2% durante este año. La pérdida de 3,6% del ingreso per cápita conducirá a millones de personas a la pobreza extrema y todos los mercados emergentes y las economías en desarrollo serán seriamente afectadas.

¿Cómo seguir avanzando hacia el desarrollo sostenible y construir respuestas acertadas ante la nueva realidad del siglo XXI generada por el Covid-19?. He aquí un desafío inesperado: poner fin a la pobreza, proteger el ambiente y mejorar las vidas de las personas, en un escenario más complejo, con mayores diferencias entre e intrapaíses y problemas graves de empleo, ingresos, seguridad alimentaria, salud y educación. 

Abordemos brevemente los planteamientos de algunos actores internacionales. La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) propone que los organismos multilaterales garanticen el acceso de las naciones menos favorecidas al financiamiento para sostener sus gastos sociales y actividades económicas. De igual manera se requieren estrategias de desarrollo regionales y subregionales dirigidas a asegurar las cadenas de producción, suministro de alimentos y bienes críticos y el fortalecimiento del comercio intrarregional.

Según la Junta de Monitoreo de Preparación Global (JMPG), es imprescindible financiar e implementar el reglamento sanitario internacional, invertir en tecnologías sanitarias en los países más vulnerables y diseñar e instrumentar sistemas locales de gestión médica que incluyan la educación de las comunidades con respecto a los riesgos de salud.

En referencia a la alimentación, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) considera imperioso reforzar, tanto los programas de asistencia contra el hambre y la malnutrición en las poblaciones más frágiles, como los proyectos de apoyo a pequeños productores y agricultura familiar.

UNESCO, UNICEF y PMA han establecido la Coalición Mundial para la Educación y un conjunto de directrices para la educación que incluyen reformas para ampliar el acceso de los niños marginados, financiamiento de sistemas educativos, condiciones seguras en escuelas, compensación del aprendizaje y programas de bienestar y protección de los estudiantes.

Las ciudades deberán ser sostenibles y para ello el BID sugiere formular políticas públicas de prevención de epidemias, ampliar la dotación de equipamiento e infraestructura, reforzar el liderazgo comunitario, activar las economías locales, establecer planes de emergencia y recuperar y habilitar espacios abiertos.

El futuro se muestra difícil y retador, el Covid-19 llegó y permanecerá entre nosotros. Desde la perspectiva posibilista, este acontecimiento representa una oportunidad para aprender y optar decidida y valientemente por relaciones y acciones dirigidas a garantizar la sostenibilidad de la vida.


(*) Militza Correa es Geógrafa, especialista en Gestión Ambiental. Actualmente se desempeña como Líder Global de Sustentabilidad de Vitalis, con énfasis en los Objetivos de Desarrollo Sustentable. mcorrea@vitalis.net

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El consumo ético, manual práctico para ser un consumidor más responsable

David Mendoza*

En el despertar del movimiento para combatir el cambio climático una tendencia ha captado la atención de personas buscando iniciativas que tomar por su cuenta para hacer una diferencia positiva en el planeta, en esencia se trata de cambiar nuestra relación con marcas, productos y hábitos de consumo hacia prácticas individuales más responsables.


El consumo ético (o consumo responsable) no es nuevo, desde hace años expertos han generado conversación sobre la importancia de ver críticamente nuestros hábitos de consumo para determinar nuestra huella de carbono individual en el planeta, sin embargo, ya que cada vez hay más acceso a información sobre las marcas y productos que consumimos esta tendencia ha tenido un nuevo despertar.

Nos convertimos en compradores más informados y críticos a medida que nos hacemos más preguntas. Esto ha marcado la diferencia en los últimos meses, donde cada vez es más evidente para todas las consecuencias del cambio climático y nos preguntamos cómo podemos ser parte de la solución y no del problema.


La práctica tiene tres dimensiones clave:

a)    Comprar / consumir solo lo absolutamente necesario.


Aunque parezca sencillo o evidente, puede ser difícil hacernos conscientes de los hábitos de consumo tan desmedidos que adoptamos. Como consumidores somos susceptibles a ofertas que parecen imperdibles, o a comprar de más sólo por aprovechar un “2×1” que no volverá.


La industria de la moda, por ejemplo, ha propiciado que marcas de ropa lancen hasta 16 colecciones al año, para mantener nuestro interés como compradores, generando grandes cantidades de ropa en nuestro clóset que no usaremos más de 5 veces, y grandes cantidades de artículos no vendidos que las tiendas preferirán destruir para proteger su copyright.

b) Comprar de marcas con procesos, materiales o ingredientes que no dejan una huella negativa en el Planeta.


De acuerdo al 2020 Global Consumer Study de IBM, Un tercio de todos los consumidores de hoy dejarán de comprar sus productos preferidos si pierden la confianza en la marca, y están dispuestos a pagar más por autenticidad y transparencia del origen de los productos.

La implicación para nosotros es aprovechar las vastas cantidades de información disponibles sobre lo que consumimos, educarnos y entender la raíz de por qué un producto, bien o servicio tiene un impacto en el Planeta, más allá de los titulares llamativos en redes sociales.

c) Reciclar, reusar, revender o donar.


Reciclar y reusar puede ir más allá del plástico, papel y cartón que conocemos. Gran cantidad de los artículos que tenemos en casa, desde ropa, zapatos, libros, artículos electrónicos, juguetes, entre otras cosas que acumulamos, pueden tener un destino más útil que en un basurero.


Con estos principios, hemos desarrollado una lista de 7 cosas que puedes empezar a hacer para ser un consumidor más responsable desde ya:

  1. Listas de compra: cuando vayas al supermercado, la tienda, el mercado de calle, o al centro comercial, haz una lista en tu teléfono sobre lo que realmente necesitas y destina un presupuesto especial para ello. Puedes darte concesiones, pero dentro de un límite considerable. No solo el Planeta, tu bolsillo también lo agradecerá.
  2. Revisar la etiqueta: ve tu producto en detalle antes de comprar, antes de probar una nueva marca búscala en Google, y revisa su lista de ingredientes, dónde está elaborado y su proceso de elaboración.
  3. Elige menos empaque: aunque se ve más práctico para nosotros, puedes elegir productos que nos desperdicien tanto en plástico o cartón en sus empaques. Y si tus marcas favoritas lo hacen, déjales un mensaje en su buzón de sugerencias para pedirles que cambien sus procesos.
  4. Compras en línea programadas: los envíos de un día a otro generan que un camión de entregas se mueva hacia tu casa en apuros, para llevar un solo artículo. Si vas a comprar en línea, y no es algo urgente, llena tu carrito de compras importantes y genera una sola fecha de entrega para todo. Es probable que esa compra que parecía imperdible, en unas semanas ya no se vea tan importante.
  5. Limpiezas por temporada: programa que en tu casa todos saquen ropa y artículos que ya no usen cada 4-6 meses. Procura revender o donar, investigando previamente donde hacerlo. Algunos artículos como televisores o computadoras viejas tienen partes internas que pueden ser recuperadas. Tu alacena y refrigerador también pueden favorecerse de esta práctica, ya que nos hacemos conscientes de las cantidades de más que acumulamos y se desperdician.
  6. Equípate de reutilizables: las bolsas para el súper, los termos de café o agua, cubiertos portables, popotes (pitillos) de bambú. Hay decenas de opciones que puedes llevar en tu bolso o en tu coche para evitar requerir o compra de artículo de un solo uso como cubiertos desechables, bolsas de plástico y botellas de agua de PET.
  7. Pregunta, investiga y sé curioso: algunas marcas crean narrativas sobre su ayuda por el ambiente que no son del todo honestas. Vé más allá de las campañas publicitarias, googlea e investiga sobre los procesos de tus marcas favoritas y asegúrate que el impacto que generan en ofrecer ese producto o servicio no sea en detrimento del ambiente.

Las contribuciones individuales de todos importan más de lo que crees, cambiar hábitos pequeños puede tener un gran impacto mientras se haga de forma constante y puedas compartir con otros tu contribución. Consumir responsablemente empieza por ser individuos más responsables con nuestro entorno respetando los recursos, nuestra comunidad y nuestro Planeta. Sé parte del cambio.

Para descubrir nuevas maneras en las que puedes contribuir con el Planeta, síguenos en redes sociales: FacebookInstagramTwitter

*»David Mendoza es Director de Comunicaciones Integradas de Vitalis y estratega de marcas radicado en México»

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¿A quién pertenecen los recursos comunes?

Luís Alejandro Padrino (*) @agua_ambiente

Los recursos comunes o recursos de propiedad común, son definidos como un conjunto de bienes o servicios, de carácter natural o antropógeno, que no son sujeto de propiedad privada, pero sí de sustracción o afectación particular, lo que puede causar externalidades que disminuyen la disponibilidad del bien o generan una alteración en la función del sistema ecológico o social.

De esta manera, los recursos comunes son limitados, siendo susceptibles al agotamiento y la decadencia por la intervención humana- sin control.

Una exploración critica disruptiva sobre los recursos comunes, es la planteada por el ecólogo estadounidense James Garrett Hardin en su ensayo La Tragedia de los Comunes publicado el 13 de diciembre de 1969, donde se ilustra como el crecimiento desmesurado de la población mundial es impulsado por el egoísmo individual y la competencia por el acaparamiento de recursos, sin importar los impactos negativos colectivos en lo social, económico y ambiental.

En efecto, los recursos comunes y en especial los ambientales tienden a ser subvalorados en cuanto a su importancia y sobrestimados en cuanto a su capacidad de regeneración o asimilación de los distintos contaminantes que liberamos al ambiente, por lo que existe la percepción de que son infinitos, inagotables y que pueden ser aprovechados sin efectos colaterales.

Los recursos comunes son la base económica de la sociedad desde sus inicios, pero con la industrialización, el fomento de modelos extractivistas y el incremento de la demanda de recursos como consecuencia del crecimiento demográfico, la presión sobre estos recursos va en aumento amenazando la sostenibilidad de la misma economía y bienestar social.

En este esquema depredador del ambiente, los factores políticos y de poder económico ejercen gran influencia en el mantenimiento de un status quo, donde paradójicamente las facciones más conservadoras desean imponer y mantener un modelo liberal de depredación de los recursos comunes.

Racionalizar la demanda de recursos comunes se debe convertir en uno de los principales objetivos para las políticas públicas, a fin de disminuir la sobreexplotación de los ecosistemas y la pérdida de calidad ambiental.

Es necesario generar moderación mediante la coerción, debido a que iniciativas basadas solo en la propaganda y apelar a la conciencia colectiva no genera resultados substanciales y eficaces, en su lugar medidas coercitivas fundamentadas en mecanismos fiscales como impuestos o en incentivos a la sostenibilidad -como los pagos por servicios ambientales-, pueden brindar mejores resultados en un plazo más corto. De esta manera, mediante la implantación de políticas públicas orientadas al reconocimiento del valor de los bienes y servicios ambientales se lograría una mayor racionalidad en el uso y aprovechamiento de los mismos.

Los recursos comunes no solo son un patrimonio y objeto de derecho de todas las personas del planeta, sino que son un patrimonio de la misma naturaleza.


*Profesional Asociado de Vitalis. CEO del Grupo Ambing, C.A.

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El panorama de la vivienda en México

Por Ing. Carlos Muñoz (*)

Adquirir una vivienda es una de las necesidades básicas de todo ser humano, por ello es tan importante valorar este tema de especial importancia en México.

A través del tiempo, han surgido factores que condicionan la adquisición de una vivienda digna, tales como el crecimiento demográfico y la economía, ya que mas del 50 % de los ingresos de las familias son destinados a la vivienda, en construccion, servicios o impuestos.

El Gobierno Federal de los Estados Unidos Mexicanos, ha tenido como objetivo impulsar la adquisición de un inmueble para la sociedad. Para ello ha creado instituciones como INFONAVIT Y FOVISSTE, que se dedican a generar incentivos y otorgar subsidios o créditos hipotecarios para la construcción, compra, remodelación o mejora de la vivienda. Sin embargo, a pesar de esto, aún sigue siendo difícil para las clases baja y media de la población, tener acceso a una vivienda digna, pues no cuentan con los medios suficientes para adquirirla y mantenerla.

En términos generales, 65% de la población que tiene ingresos por debajo a tres salarios mínimos, se encuentra fuera de los programas institucionales de suelo urbanizado y de vivienda, por lo que las personas construyen sus casas con lo que tienen y como pueden. Estas viviendas, consideradas informales, comprenden procesos irregulares de poblamiento, hacinamiento y autoproducción de la sociedad, saltándose el factor político, legal y económico que lo respalde. Todo lo anterior puede poner en riesgo la integridad de sus habitantes, e incluso de quienes lo rodean, lo que genera un deterioro en su calidad de vida.

El no tener una vivienda es actualmente uno de los desafíos que enfrenta México y el mundo,  además de los conflictos económicos y los intereses sociales en países subdesarrollados.

La agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, establece el compromiso de lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles, compromiso en el cual se incluyen las viviendas.

Es importante que el sector inmobiliario tenga una oferta y demanda estable para su permanencia y rentabilidad, que generen confianza en la sociedad, un programa de desarrollo para no salariados, un suelo apto de vivienda, y un contrato de compra venta que especifique un lenguaje claro y preciso.

 

(*) Ingeniero en Energía y Desarrollo Sustentable, rcarlosmuma@gmail.com

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Sin trabajo es imposible impulsar la sustentabilidad

Ing. Civil Ivonne López Escamilla (*)

El trabajo decente y digno contribuye a alcanzar un crecimiento económico sostenible, más fuerte e inclusivo, así como a la erradicación de la pobreza.

El trabajo es un conjunto de actividades humanas, remuneradas o no, que producen bienes o servicios en una economía, o que satisfacen las necesidades de una comunidad o proveen los medios de sustento necesarios para los individuos.

Un buen trabajo o un empleo digno se puede definir como un trabajo decente, e implica tener un empleo productivo que genere ingresos justos, la seguridad en el lugar de trabajo, desarrollo personal e integración social, y la igualdad de oportunidades y trato para todos.

Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) existen cuatro pilares importantes dentro del trabajo decente; promover el empleo y las empresas esto permite valorar la composición del mercado laboral, garantizar los derechos en el trabajo cumpliendo la ley federal del trabajo, fomentar el diálogo social y extender la protección social el cual muestra las condiciones en los centros de trabajo, el aseguramiento, los accidentes y enfermedades.

En la actualidad 152 millones de niños son víctimas de trabajo infantil ocasionándoles daños físicos y psicológicos, y al menos 21 millones de personas son víctimas de trabajos forzados y deplorables prácticas de trata de personas. Por ello, es necesario adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las prácticas de esclavitud y trata de seres humanos, y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo.

En muchas regiones del mundo, las mujeres ocupan con frecuencia empleos infravalorados y mal remunerados. Carecen de acceso a la educación, a la formación y a oportunidades de trabajo. Tienen un poder de negociación y de toma de decisiones limitado y siguen cargando con la responsabilidad de la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado. A nivel mundial, sólo la mitad de las mujeres del mundo forman parte de la fuerza de trabajo, frente a 80 por ciento de los hombres. Se deben instaurar políticas para ayudar a las mujeres a entrar en el mercado de trabajo y a beneficiarse de una protección de la maternidad justa y de políticas de conciliación de la vida familiar y laboral.

Por otra parte, las microempresas y las pequeñas y medianas empresas son las principales creadoras de empleos, concentran al menos dos terceras partes de todos los empleos a nivel mundial, por lo tanto, es necesario promover políticas orientadas al desarrollo que apoyen las actividades productivas, crear las condiciones apropiadas para permitir que las empresas prosperen y de esta manera se desarrolle la creación de empleos decentes.

Es fundamental que exista la oportunidad de conseguir un empleo productivo en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana para lograr la erradicación del hambre y la pobreza, el mejoramiento del bienestar económico y social de todos, el crecimiento económico sostenido y el desarrollo sostenible de todas las naciones, así como una globalización plenamente incluyente y equitativa.

 

(*) Ingeniero Civil, ivonne.lopez.escamilla@hotmail.com

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Contaminación del agua: un problema que afecta y compromete al recurso hídrico del futuro.

Ing. Javier Alejandro González Contreras (*)

El agua es un recurso natural finito, indispensable para la subsistencia de todo ser viviente. Sin embargo, su contaminación, está comprometiendo su disponibilidad presente y futura.

La disponibilidad de agua promedio anual en el mundo es de aproximadamente 1,386 millones de km3, de los cuales el 97.5% es salada y sólo 2.5%, es decir 35 millones de km3, es agua dulce. De esta cantidad casi 70% no está disponible para consumo humano debido a que se encuentra en forma de glaciares, nieve o hielo.

El agua para su uso es la llamada dulce, proveniente de ríos y mantos acuíferos, sin embargo, la misma debe ser potabilizada para su consumo humano.

Se puede considerar que el agua está contaminada cuando es alterada en sus propiedades, haciéndola peligrosa para su uso en las actividades humanas o para el resto de los seres vivos.

Las principales fuentes de contaminación del agua proceden de la agricultura, el sector doméstico, las industrias y el petróleo. La situación es tan grave que menos de 20% de las aguas residuales son tratadas en América Latina.

Existen diferentes métodos utilizados por los seres humanos para ayudar a controlar la contaminación del agua. Su selección dependerá del destino final que se le dará al agua, así como del grado de contaminación existente en la misma y dependerá las características particulares del agua a tratar, así como de la calidad requerida, del tipo y cantidad de residuos que se generen durante los procesos.

La aceptación de la comunidad o grupos de personas a la que le brindará el beneficio es clave en este proceso, así como el método seleccionado pues permitiría la generación de subproductos como fertilizantes o biogás, que aporten ventajas económicas y contribuyan a la sustentabilidad de esa región.

El tiempo de vida útil de los equipos empleados en los métodos de tratamiento, la disponibilidad del terreno, sus características, y el costo del mismo para la implementación de los procesos y del costo de inversión, de operación y mantenimiento del proyecto también son criterios de selección importantes.

Otros elementos para tomar la decisión apropiada son el diseño, construcción y equipamiento requeridos en el proceso, la sencillez de operación del proceso, la seguridad de operación sin que presente fallas que afecte la calidad del proceso, el personal que se requiera para su operación y la disponibilidad de refacciones para proporcionar el mantenimiento preventivo-correctivo.

Finalmente, y no menos importante, el impacto que genere al medio ambiente durante su operación, como la producción del ruido, malos olores, condiciones para la reproducción de animales dañinos o molestos, son criterios fundamentales en la selección del método usado para controlar la contaminación del agua.

Para mitigar los efectos sobre la contaminación del agua, debe existir coordinación y cooperación en las diferentes autoridades quienes deben seleccionar las tecnologías más apropiadas para la conservación de los recursos hídricos.

Sin embargo, la principal responsabilidad recae en cada uno de nosotros, ya que tenemos que hacer conciencia que al verter toda clase de basura o desechos que contaminan al medio ambiente y particularmente al agua, atentamos contra nuestra propia existencia y el de las generaciones futuras.

 

(*) Ingeniero Industrial, translogme@gmail.com

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Contribución de los índices de Desarrollo Humano y de Calidad de Vida a la sustentabilidad ambiental

Por M.I. Gloria Antonieta Chong Morales (*)

Los índices de desarrollo humano (IDH) y de Calidad de Vida (ICV) son fundamentales para el desarrollo sustentable, pues se estrechan los aspectos ambientales con los sociales.

El IDH toma en cuenta el desarrollo de un país en razón de sus habitantes y sus capacidades, en tanto que el ICV evalúa la satisfacción de vida de los mismos.

El IDH es la media geométrica de los índices normalizados de cada una de las tres dimensiones del desarrollo humano, que son, tener una vida larga y saludable, acceder al conocimiento y disfrutar de un nivel de vida digno. Y se expresa como un valor entre 0 y 1.

El ICV utiliza para su medición encuestas de satisfacción de vida en los países, en función de la manera en que el individuo percibe el lugar que ocupa en el entorno cultural y en el sistema de valores en que vive, así como en relación con sus objetivos, expectativas, criterios y preocupaciones.

Entre ambos índices se establece un círculo virtual positivo. Por un lado, un IDH alto, con una amplia base de educación, busca alcanzar logros de sustentabilidad ambiental necesarios para lograr un ICV alto. Por el otro, un ICV alto, contribuye a elevar el IDH.

El propósito de estos índices es promover, como mínimo, una esperanza de vida al nacer larga y sana para sus ciudadanos, un nivel de vida digno y una educación garantizada bajo un entorno de justicia y armonía social y política. Asimismo, buscan generar una sociedad más sensible a desarrollarse bajo principios de cuidado del medio ambiente y de los recursos naturales, de los cuales depende en su calidad de vida.

Sin embargo, como sociedad, tenemos muchos retos que superar, tales como la desigualdad en sus diferentes caras, la pobreza y el desarrollo de género, entre otros.  Estos índices nos alertan sobre los temas que debemos atender, y de allí que sean útiles para motivar a los países a mejorar su desempeño.

Entre los desafíos pendientes para actuar con mayor efectividad en materia ambiental, figuran temas como el consumo de energía renovable, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y en general el uso eficiente de los recursos naturales.

Asimismo, es vital poner especial atención a la evolución de las superficies forestales, el uso y tratamiento del agua, el manejo de los residuos, y la conservación de la biodiversidad.

El desarrollo humano y la calidad de vida implican mayor bienestar para todos, incluyendo el resto de los seres vivos. Para ello es imprescindible que los modelos de desarrollo contemplen los principios de la sustentabilidad, como son  interdependencia, interconexión, capacidad de carga, equilibrio dinámico y eficiencia con máximo rendimiento, entre otros.

En nosotros está reconocer que nuestra calidad de vida depende de nosotros mismos, al cuidar y mantener en equilibrio los recursos naturales de los cuales vivimos y que nos permiten alcanzar un desarrollo humano alto o muy alto.

Para ello, no solo es necesaria la activa participación de la ciudadanía y de las empresas, sino también el desarrollo de políticas públicas, económicas y fiscales que respalden dichas acciones.

 

(*) Maestra en Ingeniería Ambiental, gcapri72@me.com

Programa de formación de emprendedores ambientales juveniles

En el marco de la semana mundial del emprendimiento, VITALIS lanzó su programa de formación de jóvenes emprendedores ambientales, que permitirá capacitar a más de 150 hombres y mujeres entre 18 y 25 años, “convirtiendo las ideas en proyectos, y los proyectos en empresas u organizaciones debidamente constituidas desde la sociedad civil”, tal y como lo informó Diego Díaz Martín, presidente de esta ONG.

El proyecto tiene cobertura nacional e incluirá talleres de formación presencial y virtual, con lo cual se espera brindar apoyo a decenas de jóvenes que han manifestado a VITALIS su deseo de desarrollar proyectos y programas ambientales desde sus propias comunidades, en distintos lugares de la geografía nacional, pero que no cuentan con la experiencia, las herramientas y el apoyo técnico y jurídico para lograrlo.

Para Yazenia Frontado, Directora de Proyectos de VITALIS, esta iniciativa cuenta con 3 etapas fundamentales. La primera permitirá seleccionar a 150 jóvenes de todo el país, quienes soliciten el acompañamiento de VITALIS para tal propósito. Según Frontado, “lo importante es que tengan una idea clara de lo que quieren desarrollar, dispongan de tiempo para capacitarse, y tengan el compromiso de concretar su proyecto dentro de un lapso determinado».

La segunda etapa consistirá en desarrollar los talleres de  capacitación que serán realizados en Caracas, Barinas y Puerto Ordaz, regiones que han sido seleccionadas en función de la concentración de las solicitudes recibidas en VITALIS para tales fines. Otros 3 talleres serán dictados vía internet para capacitar a jóvenes de otras entidades del país, con lo que se espera también estimular el uso de las tecnologías de información, en el marco de la nueva plataforma de capacitación on line recientemente lanzada por esta organización no gubernamental.

La tercera etapa de este proyecto de emprendimiento consistirá en seleccionar los 10 proyectos con mayor soporte local, factibilidad de concreción, originalidad y relevancia, dentro de las prioridades ambientales del país en materia de conservación ambiental y desarrollo sustentable identificadas por VITALIS en sus evaluaciones anuales. De acuerdo con Díaz Martín, los responsables de estos 10 proyectos recibirán un acompañamiento específico desde el punto de vista jurídico, administrativo, de control de gestión, relaciones institucionales, recaudación de fondos, vocería e imagen, para lograr que sus promotores alcancen la constitución formal de sus proyectos en empresas u organizaciones sociales en un tiempo determinado. Estas 10 iniciativas, ya concretadas, serán presentados al país en un foro público nacional en las instalaciones de la Universidad Metropolitana en la semana mundial del ambiente 2014, en el cual se compartirán las mejores prácticas en el emprendimiento ambiental juvenil de Venezuela, con miras a estimular el desarrollo de nuevos proyectos y programas en esta materia.

Esta nueva iniciativa de VITALIS es posible gracias al apoyo de la Fundación Venezuela Sin Límites, la firma PwC Espiñeira, Pacheco y Asociados, la plataforma venezolana de financiamiento colectivo, Aportar y la UNIMET, así como por diversos actores locales que apoyarán la convocatoria y los procesos de selección.

Con este esfuerzo, VITALIS dará continuidad a los diversos programas que a nivel nacional ha venido emprendiendo con diversas organizaciones, para promover la formación de líderes ambientales juveniles comprometidos con la gestión conservacionista y la sustentabilidad.

Más información sobre el proyecto puede ser solicitado a yfrontado@vitalis.net

Si tienes entre 18 y 25 años, y tienes un buen proyecto, postúlate aquí

Caracas posee un déficit de 9 metros cuadrados de áreas verdes por habitante

  • OMS recomienda entre 10 y 15 metros cuadrados por habitante, y tiene 1,20.
  • Sólo 11% de áreas verdes están debidamente acondicionadas con servicios.
  • Mejor mantenimiento de las áreas vedes, implica tratamiento fitosanitario oportuno, desmalezamiento e instalación de senderos y caminerías.
  • Control de ruidos, transporte público eficiente, y fortalecimiento del jardín botánico y los zoológicos entre prioridades.
  • VITALIS formula 10 recomendaciones claves a propósito del 446 aniversario de Caracas
  • Al menos 25 competencias tienen las Alcaldías en materia ambiental, reflejadas en la Tablilla del Municipio Ambientalmente Responsable elaborada por VITALIS.

A propósito del 446 aniversario de la ciudad de Caracas, la organización conservacionista venezolana VITALIS, formuló una serie de reflexiones con lo bueno y lo mejorable de la ciudad, con miras a propiciar un debate orientado a buscarle solución a los principales problemas ambientales que le aquejan, haciendo un llamado a las Alcaldías para que cumplan con todas sus obligaciones.

Yazenia Frontado, Directora de Proyectos de VITALIS y Profesora de UNIMET, destaca que Caracas posee aproximadamente 1,20 m2/habitante de áreas verdes, pese a que la OMS recomienda entre 10 y 15 m2/habitante. “Lo apropiado sería no sólo tener mayor superficie, sino contar con planes eficientes para el manejo y conservación de las áreas verdes ya existentes”, señaló.

Entre los aspectos positivos de la Caracas, los técnicos de VITALIS reconocen su valle con un excelente clima durante todo el año, la majestuosidad del Parque Nacional Waraira Repano, sus parques y plazas en los distintos municipios, incluyendo los Parques del Este y del Oeste, y la biodiversidad urbana, que todavía se aprecia por los diversos oasis que existen en la capital.

Para el Presidente de VITALIS, Diego Díaz Martín, quien también es Jefe de Estudios Ambientales de la UNIMET, entre los aspectos mejorables, destaca el inapropiado manejo de residuos y desechos (basura), los altos niveles de ruido, derivados principalmente del parque automotor (en especial las motos), los altos niveles de contaminación atmosférica principalmente por la densidad vehicular y lo obsoleto del transporte público superficial, el incontrolado uso de la publicidad ambulante de espectáculos públicos (pancartas y pendones) por toda la ciudad, y el mal manejo de las especies domésticas en áreas públicas, entre otros.

A propósito de este nuevo aniversario de Caracas, VITALIS recordó los compromisos de los Alcaldes en materia ambiental, reflejados en una pieza educativa que resume el perfil de un municipio ambientalmente responsable, y que se incluye en esta información.

Diez acciones propone VITALIS para impulsar la sustentabilidad de la ciudad de Caracas:

1)    Modernizar el transporte público superficial, y hacer cumplir los controles de emisiones atmosféricas y sónicas, establecidos en el marco jurídico vigente, incluyendo vehículos particulares.

2)    Promover sistemas de iluminación con energía solar, que darían independencia lumínica a decenas de calles que permanecen a oscuras.

3)    Incrementar las áreas verdes e impulsar el buen manejo de las ya existentes, con técnicas fitosanitarias que incluyan desparasitado, riego y fertilización controlada.

4)    Incentivar el desarrollo de senderos y caminerías en las áreas verdes, con la debida iluminación y seguridad, acompañados de información sobre nuestra biodiversidad urbana, base de la educación ambiental en las ciudades.

5)    Incentivar el desarrollo de planes y programas integrados de reciclado de residuos, así como estímulo a la disminución en la generación de basura, con al menos dos nuevas plantas de transferencia y sistemas de recolección eficientes en los cinco municipios.

6)    Ejercer un control estricto de la publicidad de los eventos públicos, a fin de evitar la inapropiada acumulación de pendones en postes de calles y avenidas de la ciudad.

7)    Impulsar el desarrollo de rutas históricas y culturales, base del turismo urbano, acompañados de personal calificado, buena señalización, seguridad y festivales gastronómicos o de otra índole, siempre desde la perspectiva de eventos ecoeficientes (con buen manejo de residuos, desechos y ruidos).

8)    Dotar a la ciudad de un centro de convenciones digno, con capacidad de al menos 5000 personas, dotado de tecnología ecoeficiente, que sirva no sólo para desarrollar programas educativos, científicos, artísticos y de otra índole para la ciudad, sino para atraer personas de otras latitudes, generando ingresos al país, y conectándonos con la producción cultural del mundo.

9)    Fortalecer al Jardín Botánico de Caracas, joya vegetal de la ciudad y patrimonio científico de Venezuela, y de los zoológicos de Caricuaro y el Pinar, y las colecciones animales del Parque del Este.

10)   Establecer indicadores precisos de bienestar ciudadano, que sean monitoreados anualmente por las autoridades competentes, con la observancia ciudadana, como: Disponibilidad de agua potable en calidad y cantidad por habitante,  % de población expuesta a niveles de ruido que supera a 65 dB; % de áreas verdes por habitante, % de aguas servidas tratadas; % de residuos reciclaros, Toneladas de Desechos recogidos, tratados y dispuestos en forma segura, entre otros.

Caracas en números

  • Superficie se extiende a 77 mil hectáreas, que equivale a 0,5% del país.
  • Posee una  densidad de 120 habitantes por hectárea (4,04 personas por vivienda).
  • Cuenta con 136.042,83 hectáreas de Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAES) conformadas por 2 Parques Nacionales y 4 Zonas Protectoras.
  • Posee 26.811,30 hectáreas de áreas verdes, de las cuales sólo 11% están acondicionadas con caminerías, baños públicos, kioskos, y otras facilidades.
  • El despilfarro de agua potable y de energía eléctrica son prácticas comunes en la ciudadanía.
  • Contaminación sónica puede superar estándares de la OMS de 65dB en muchos puntos de la ciudad.
  • Tratamiento de aguas servidas sigue sin superar el 20% del total.
  • La concentración de pancartas y pendones de espectáculos públicos contamina el paisaje urbano a todos los niveles.
  • Alrededor de 70-80% de los árboles de Caracas presentan enfermedades como la tiña, el guatepajarito o el gusano de la palma, y requieren de un tratamiento fitosanitario adecuado para asegurar su vitalidad.

 Tablilla Municipal: Competencias de un Municipio Ambientalmente Responsable

Municipio Ambientalmente Responsable VITALIS 2011

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