(*) Por Cecilia Gómez Miliani
Cada 5 de junio, el mundo celebra el Día Mundial del Ambiente, una fecha que nos invita a reflexionar sobre el estado de nuestro planeta y a tomar acciones concretas para su protección. Sin embargo, más allá de la conmemoración, esta efeméride debe ser vista como una oportunidad para fortalecer la participación activa de todos los actores sociales: ciudadanos, empresas y gobiernos. La crisis ambiental que enfrentamos requiere un compromiso colectivo, informado y sostenido, que trascienda las campañas de un día y se traduzca en acciones diarias.
La participación ciudadana es la piedra angular de cualquier proceso de cambio ambiental. En América Latina, la sensibilidad hacia lo ambiental ha ido creciendo en las últimas décadas, impulsada por movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales y comunidades locales. Se estima que el 65% de los latinoamericanos considera que la protección del ambiente debe ser una prioridad, pero solo el 40% participa activamente en acciones concretas, como reciclaje, conservación de espacios naturales o campañas de sensibilización. Esto revela una brecha entre la percepción y la acción, que puede cerrarse mediante la educación ambiental, la inclusión en las políticas públicas y el uso de tecnologías digitales que faciliten la participación.
Un ejemplo destacado es el movimiento de jóvenes en Chile, que ha logrado influir en decisiones políticas sobre la protección de glaciares y recursos hídricos. La movilización de la sociedad civil, combinada con plataformas digitales, ha permitido que temas ambientales lleguen a la agenda pública y presionen a los tomadores de decisiones. La participación ciudadana no solo fortalece la democracia ambiental, sino que también genera un sentido de pertenencia y responsabilidad que impulsa cambios en comportamientos cotidianos.
Por otro lado, las empresas tienen un papel fundamental en la transición hacia modelos productivos sostenibles. La economía circular, la innovación en energías renovables y la adopción de prácticas responsables son tendencias que están ganando terreno en América Latina. Según la CEPAL, las empresas que implementan políticas de sostenibilidad ven un aumento en su competitividad y en la fidelidad de sus clientes. Un buen ejemplo es Grupo Argos de Colombia, que ha implementado el uso de combustibles alternativos en sus procesos de producción y la inversión en energías renovables. Además, trabaja en proyectos de conservación y reforestación, promoviendo la responsabilidad social y ambiental en las comunidades donde opera.
El compromiso del sector privado puede potenciarse mediante alianzas con organizaciones sociales y gobiernos, creando sinergias que impulsen proyectos de conservación, educación ambiental y desarrollo sostenible. La innovación tecnológica, como las energías limpias, la agricultura sostenible y las soluciones basadas en la naturaleza, ofrecen oportunidades para transformar los desafíos ambientales en oportunidades económicas y sociales.
Finalmente, los gobiernos tienen la responsabilidad de establecer marcos regulatorios claros, fortalecer las instituciones ambientales y promover políticas públicas que integren la sostenibilidad en todos los niveles. En América Latina, algunos países han avanzado en este sentido. Costa Rica, por ejemplo, ha logrado que el 99% de su electricidad provenga de fuentes renovables, y ha resguardado cerca del 30% de su territorio mediante áreas protegidas y programas de pago por servicios ambientales. Sin embargo, aún enfrentamos desafíos como la deforestación en la Amazonía, que en 2022 alcanzó cifras alarmantes con una pérdida de aproximadamente 11.000 km², según el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE) de Brasil.
El Día Mundial del Ambiente debe ser un recordatorio de que la protección del planeta requiere acciones concretas y coordinadas. La participación ciudadana, empresarial y gubernamental no son acciones aisladas, sino componentes de un mismo entramado que puede generar cambios profundos.
En sintonía con este tema, te invitamos a revisar el artículo “Las alianzas: esencia y soporte para alcanzar las metas de la Agenda 2030”
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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, Magister en Gerencia Ambiental y Especialista en Diseño de Acciones formativas en Línea. Directora de Vitalis Academy. https://bit.ly/CeciliaGómezLinkedin
