Después de la COP30: ¿Renovación del Acuerdo de París o estancamiento?

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Empresas bajo la lupa: Vitalis revela nueve indicadores que definen la verdadera responsabilidad ambiental y social

Comité Editorial Vitalis

Al cierre del año 2025 el sector empresarial venezolano presenta sus informes de gestión, evaluando sus logros y proponiendo sus metas para el 2026; sin embargo, muy pocas realizan un estudio profundo sobre la efectividad de sus planes de responsabilidad con el ambiente y la sociedad.

El pasado mes de noviembre la cúpula empresarial venezolana y ONU-Venezuela realizaron un diagnóstico sobre el tema de la sostenibilidad en el que participaron 100 empresas. Ese estudio arrojó como resultado que un 70% de las empresas consultadas cuentan o están considerando una estrategia de sostenibilidad; un 50% conoce los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS), y un 67% forma parte de estructuras gremiales activas.

Para Diego Díaz Martín, director general de Vitalis, organización ambiental venezolana con presencia en México y España que colabora con el sector corporativo en el desarrollo de estrategias ESG, cumplimiento ambiental y proyectos de impacto social, la responsabilidad  no puede reducirse a cumplir con lo básico.

“La responsabilidad social y ambiental ya no es un discurso accesorio ni un gesto reputacional. Es un compromiso con las comunidades, con la salud del planeta y con la sostenibilidad del propio negocio”, afirma.

Con base en su experiencia en sostenibilidad empresarial, VITALIS propone un ejercicio de autodiagnóstico con nueve criterios esenciales para que las organizaciones evalúen su desempeño de manera honesta y estratégica:

  1. Reducir el impacto, no sólo medirlo: “Medir no basta; es indispensable actuar”, enfatiza Díaz Martín. La reducción de emisiones, la eficiencia energética y el uso responsable del agua son indicadores clave para avanzar en la economía circular.

2. Cumplimiento ambiental y social: La sostenibilidad comienza con el cumplimiento de la normatividad. Actualizar permisos, auditorías y reportes ambientales debe ser el punto de partida para cualquier plan de acción.

3. Responsabilidad en la cadena de suministro: Exigir prácticas responsables a los proveedores y acompañarlos en su mejora continua fortalece la coherencia corporativa. “La sostenibilidad debe ser coherente en toda la cadena”, sostiene el directivo.

4. Valor compartido en las comunidades: La responsabilidad social es transformación, no publicidad ni greenwashing, por lo que generar capacidades locales y medir el impacto social de los programas comunitarios es clave para lograr resultados duraderos

5. Bienestar interno y equidad: El bienestar interno es sin duda uno de los indicadores más precisos de sostenibilidad, algo que implica equidad de género, inclusión y salud emocional deben estar presentes de manera tangible en la cultura organizacional.

6. Ética y transparencia: Reportar avances con datos verificables, asumir errores y fomentar la diversidad en la toma de decisiones refuerza la credibilidad ante los grupos de interés, pues la confianza se construye con integridad.

7. Innovación ambiental: “La innovación es un indicador directo de compromiso”, apunta Díaz Martín, por lo que incorporar tecnologías limpias y rediseñar procesos hacia modelos más sostenibles fortalece la competitividad y reduce el impacto ambiental.

8. Integrar la sostenibilidad en la estrategia: La sostenibilidad debe formar parte de la agenda directiva, con recursos asignados y métricas claras, ya que si la sostenibilidad no guía decisiones, entonces aún no es estrategia.

9. Inspirar a otros sectores: Compartir buenas prácticas e inspirar a otros actores amplifica el impacto positivo de cada empresa, pues ser responsable también implica elevar el estándar del entorno.

La verdadera grandeza de una empresa no se define únicamente por sus cifras o resultados, sino por su capacidad para generar impactos positivos alineados con el bienestar y la protección del entorno. “La sostenibilidad no es perfección; es coherencia. No es utopía; es dirección”, concluye Díaz Martín.

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Litorales limpios, aguas en peligro: el reto invisible para preservar nuestro paraíso costero

(*) Por Enrique Martínez

El pasado 20 de septiembre se celebraron jornadas de limpieza y clasificación de residuos sólidos en las costas venezolanas, en conmemoración del Día Mundial de las Playas. Estas actividades contribuyeron a la renovación de litorales más limpios y atractivos, que invitan a la visita turística en armonía con un entorno saludable. Acciones como estas nos motivan a reflexionar sobre el estado integral de las aguas que bañan nuestras costas, las cuales son disfrutadas para el esparcimiento y constituyen fuente de sustento para pescadores y recolectores de frutos del mar.

Si bien se han realizado importantes esfuerzos para mantener las playas libres de desechos, es fundamental avanzar aún más en la protección de nuestros espacios acuáticos, que reciben impactos variados como descargas directas de aguas residuales, escorrentías agrícolas, derrames accidentales de hidrocarburos, así como residuos sólidos y microplásticos. Este panorama subraya la oportunidad de fortalecer iniciativas que promuevan la salud pública y el equilibrio de los ecosistemas marinos mediante soluciones integrales y sostenibles.

Ante los retos particulares que enfrentan las zonas costeras, donde la disponibilidad de agua es limitada en comparación con otras regiones del país, se abren oportunidades para implementar soluciones innovadoras y adaptadas, incluyendo sistemas más eficientes y amigables con el ambiente. Estas iniciativas pueden complementar y fortalecer el acceso al agua potable y saneamiento, pilares esenciales para el bienestar urbano y rural.

En este contexto, valorar el agua residual como un recurso con potencial para distintos usos —como el turismo sostenible o la agricultura— abre una ventana para convertir los desafíos ambientales en proyectos de desarrollo y conservación. Además, frente a los impactos del cambio climático que afectan la disponibilidad hídrica, es aún más relevante promover el uso responsable y la innovación tecnológica para garantizar el agua que requieren las comunidades y los ecosistemas.

El camino hacia un futuro saludable y sostenible pasa por el trabajo conjunto entre sociedad, autoridades y organizaciones, impulsando mejoras en el tratamiento y cuidado del agua. Desde la adopción de tecnologías adaptadas hasta la formación de conciencia ciudadana sobre la importancia de este recurso vital, cada acción se suma a un esfuerzo colectivo.

Así, podremos disfrutar plenamente de nuestras costas, conservar la biodiversidad marina y construir un bienestar duradero para las generaciones que vienen, transformando el desafío ambiental en una oportunidad para el desarrollo y el compromiso colectivo.

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(*) Biólogo con maestría en Ecología, especializado en estudios ambientales y manejo de recursos naturales, con sólida experiencia en investigación aplicada y proyectos de conservación. Actualmente asociado al Proyecto “Nuestras Costas, Nuestro Futuro”. Contacto: emartinez@vitalis.net

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La formación del periodista del siglo XXI. La necesidad de informar con responsabilidad

(*) Por Marlenis Castellanos Querales

En el mundo actual la información se ha transformado a una velocidad vertiginosa. En este entorno, la labor del periodista exige una constante actualización de conocimientos y habilidades. Si a ello sumamos las crisis ambientales, sociales y climáticas, el rol del periodismo ambiental adquiere una dimensión especialmente crítica.

Informar con precisión, profundidad y ética sobre temas relacionados con el ambiente, el desarrollo sostenible, la transición energética o la justicia ecológica no es tarea sencilla. Requiere de una preparación constante que permita al periodista comprender la complejidad de estos fenómenos, traducirlos en narrativas accesibles y contribuir, desde la comunicación, a un cambio de conciencia social.

La formación contínua es esencial para los profesionales en todas las áreas del conocimiento, y muy especialmente para periodistas que trabajan en el tema ambiental. A diferencia de otros campos, el periodismo ambiental exige un conocimiento técnico y científico que no siempre forma parte del currículo tradicional en comunicación. Entender conceptos como biodiversidad, huella de carbono o economía circular es fundamental para evitar la superficialidad o el sensacionalismo, para dotar al mensaje de una base sólida que informe sin alarmar y sensibilice sin manipular.

El tema de la sostenibilidad está en permanente evolución. Cada año surgen nuevas tecnologías verdes, marcos regulatorios, acuerdos internacionales, movimientos sociales y descubrimientos científicos. Los periodistas enfrentan el doble reto de adaptarse al cambiante ecosistema mediático y seguir conociendo las novedades en el área ambiental. Las redes sociales, el periodismo de datos, internet y la inteligencia artificial han transformado radicalmente la manera de producir y consumir noticias. En este entorno, el periodismo ambiental debe interpretar datos complejos, entrevistar a fuentes técnicas con solvencia y construir narrativas que conecten lo local con lo global.

Desde la perspectiva personal, la formación continua fortalece el compromiso ético del periodista con la causa ambiental. No se trata solo de aprender nuevas herramientas, sino de reafirmar el propósito de contribuir desde el periodismo en la construcción de una ciudadanía más informada, crítica y activa frente a los desafíos del planeta. La educación permanente, además, estimula la creatividad y el desarrollo de formatos innovadores que permitan ampliar el alcance e impacto de los mensajes.

Los comunicadores que se especializan y actualizan en sostenibilidad ganan en relevancia y visibilidad. Es creciente la demanda de periodistas con enfoque ambiental en agencias internacionales, instituciones educativas, Ong´s y plataformas digitales. Saber comunicar con claridad temas técnicos y complejos es una habilidad cada vez más valorada, no solo para informar, sino también para incidir en políticas públicas, procesos de educación ambiental o estrategias de comunicación institucional.

La formación continua no es solo una necesidad técnica, sino un compromiso ético con la verdad, el rigor y el futuro del planeta. En tiempos de emergencia climática, desinformación y sobreinformación, el periodismo necesita profesionales capaces de mirar más allá de la inmediatez, formarse de manera constante y narrar el mundo desde una perspectiva “glocal”, crítica, humana y sostenible.

Informar bien, con rigurosidad y visión ética, también es una forma de cuidar la Tierra.

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(*) Licenciada en Comunicación Social, Especialista en Gestión y Ciencias de la Información, Doctora en Gerencia Avanzada. Colaboradora de Vitalis España. contacto: https://www.linkedin.com/in/marlenis-castellanos-querales-4a1684121/

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¿Por qué la sostenibilidad empresarial es el nuevo motor del éxito? El poder del valor compartido

La sostenibilidad empresarial ha pasado de ser un valor añadido a convertirse en el eje fundamental de cualquier organización moderna. Implica unir el éxito económico con el respeto ambiental y el bienestar social, adoptando un enfoque de valor compartido. Ser sostenible exige transformar la empresa más allá del discurso, integrando la responsabilidad en todas sus áreas y midiendo resultados que incluyan impactos sociales y ambientales. Para lograrlo, es clave optimizar recursos, adoptar tecnologías verdes, fomentar la economía circular y crear alianzas estratégicas. Países y mercados demandan cada vez más transparencia y cumplimiento de normativas, lo que convierte la sostenibilidad en motor de innovación y diferenciación.

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Día Mundial del Ambiente: Un llamado a la acción conjunta por un futuro sostenible

El Día Mundial del Ambiente, celebrado cada 5 de junio, es una oportunidad para reflexionar y actuar en favor del planeta, destacando la necesidad de un compromiso colectivo y sostenido por parte de ciudadanos, empresas y gobiernos. Aunque la conciencia ambiental ha crecido en América Latina, persiste una brecha entre la percepción y la acción, que puede cerrarse mediante educación, inclusión en políticas públicas y el uso de tecnologías. Ejemplos como el activismo juvenil en Chile y las prácticas sostenibles de empresas como Grupo Argos en Colombia demuestran el impacto positivo de la participación social y empresarial. Los gobiernos, por su parte, deben fortalecer marcos regulatorios y políticas públicas, como lo ha hecho Costa Rica con energías renovables y áreas protegidas, aunque persisten desafíos como la deforestación amazónica. La protección ambiental requiere acciones coordinadas y diarias de todos los sectores para lograr cambios significativos.

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Vitalis: 24 años de Pasión por el Planeta

(*) Por Eduardo Ochoa Perales

Un Comienzo Esperanzador

En el año 2000, un grupo de visionarios comprometidos con el ambiente decidió transformar su preocupación por el planeta en acción concreta. Así nació Vitalis, una ONG dedicada a la conservación ambiental y al desarrollo sostenible. Fundada en un pequeño pero fervoroso espacio de Caracas, Venezuela, esta organización ha crecido hasta convertirse en un referente en la lucha por un futuro más verde.

Para ese año Venezuela contaba con un número significativo de organizaciones no gubernamentales (ONG) dedicadas a diversas causas, incluyendo el desarrollo comunitario, la conservación ambiental y los derechos humanos. Estas organizaciones han desempeñado un papel crucial en la defensa de los derechos y la promoción de la sostenibilidad ambiental. Han enfrentado desafíos considerables, especialmente en años recientes, debido a regulaciones y medidas restrictivas que han complicado su operación y sostenibilidad.

En el caso de Vitalis, desde sus inicios, ha enfrentado numerosos desafíos. En un país marcado por problemas políticos y económicos, hablar de ambiente no siempre era una prioridad. Sin embargo, Vitalis se mantuvo firme en su misión, organizando campañas de concienciación, programas educativos y proyectos de restauración ecológica.

El trabajo de Vitalis no quedó sólo en Venezuela, con el correr de los años y gracias a su fundador, Vitalis creció y expandió su increíble labor a otros países. Así nació Vitalis en Colombia y México, y como si fuera poco atravesó el Atlántico y hoy en día tiene presencia también en España.

Pero todo ese esfuerzo, trabajo e interés en seguir desarrollando proyectos en materia ambiental tiene como motor a su fundador, sumado a “Los Vitalisios”, como son llamados todos los que forman parte de Vitalis. Conozcamos más sobre ellos.

Para saber un poco más sobre Vitalis, nos pusimos en contacto con su fundador el Dr. Diego Díaz Martín, quien recuerda esos primeros años con una mezcla de nostalgia y orgullo. “Empezamos con muy pocos recursos, pero con una convicción enorme. Sabíamos que podíamos hacer la diferencia”, comenta.

“Mi visión era promover la conservación ambiental de una manera diferente, con un fuerte componente de comunicaciones, integrando diversas áreas”. Para ello reunió a los mejores en cada uno de sus campos. “Incluimos a exdirectores de diversas organizaciones ambientales, por lo que fuimos llamados la “callapa ambiental”.

La pasión por la naturaleza y el amor por la vida al aire libre llevaron a Diego a hacerse biólogo, dedicando casi toda su vida a conservarla.

Al preguntársele ¿De dónde proviene su amor y pasión por el ambiente? Diego no duda en responder: “De mis padres. Ellos fueron una gran influencia, pues les encantaba la naturaleza. A mi padre, las aves. A mi mamá, las plantas. De ellos aprendí a valorar la diversidad de formas vivientes. Viví corriendo por montes. El olor de la tierra mojada y de la hierba, siempre están en los mejores recuerdos de mi infancia”.

“Mi madre me enseñó a un señor que vendía loritos cerca de mi casa y nos acercamos a ver. Al ver la caja en donde los tenía, noté que había varios muertos. Allí supe que muchos animales mueren por el comercio ilegal y sentí que debía hacer algo”.

 Ya hablando de Vitalis señala que “Hemos incidido positivamente en diversos temas, legislativos, políticos, técnicos e institucionales. También hemos inspirado a muchas organizaciones a mejorar sus sistemas de gestión y a otorgarle mayor importancia a la comunicación de sus acciones, logros e impactos a sus audiencias”.

Pero no todo ha sido fácil en estos 24 años de Vitalis. Diego nos cuenta cuál ha sido el reto más difícil y cómo lo ha afrontado: “Desarrollar proyectos en países en donde sus gobiernos han debilitado la gestión ambiental es un reto permanente. Lo hemos afrontado manteniéndonos en lo estrictamente técnico con posiciones neutrales en temas ambientales politizados”.

 Por otra parte, Diego mantiene su mirada en el futuro de Vitalis y la conservación ambiental en el mundo, “Vitalis quiere ser percibida como una organización referente en la conservación ambiental y el desarrollo sustentable, aliada de comunidades, profesionales, empresas, universidades y organizaciones comprometidas con la defensa y conservación del medio ambiente”.

La Dra. Cecilia Gómez, Directora del Campus Virtual y miembro de Vitalis desde su fundación, comparte con nosotros su visión: “Para Vitalis siempre ha sido muy importante formar y capacitar a diferentes públicos y el uso de la tecnología facilita estos procesos pues pueden llevarse a cabo desde cualquier parte del mundo al tiempo y ritmo de cada participante. La dirección del campus virtual de Vitalis fue una gran oportunidad para mi pues me permite trabajar en dos de mis pasiones: el ambiente y compartir mis conocimientos a través de los procesos de enseñanza y aprendizaje”

Quisimos conocer por parte de la Dra. Cecilia, que es lo que más le satisface de su trabajo en el Campus Virtual, y nos dice que es “El contacto con diferentes personas, con variadas formaciones e inclinaciones, ubicadas en distintos lugares del mundo, pero con el interés de formarse en temas de actualidad ambiental. Por otra parte, saber que a través de la formación recibida en el campus virtual se pueden conseguir cambios en las actitudes y conductas de las personas para mejorar nuestro entorno, es muy satisfactorio”.

El papel que juega Vitalis en la educación ambiental es muy reconocido. La Dra. Cecilia nos da su visión: “Vitalis, desde su fundación hace 24 años, es una de las organizaciones más comprometidas con la educación ambiental en todos los niveles. En los primeros años de vida fue referencia en Venezuela en el desarrollo de actividades que involucraron diferentes públicos, desde niños en las escuelas hasta personas dentro de entes gubernamentales como las alcaldías, pasando por condominios y organizaciones militares, entre muchas otras instancias.  Luego, con la internacionalización y la presencia de su campus virtual, Vitalis ha podido llegar a públicos en todas partes del mundo, capacitando y formando para propiciar los cambios que se requieren a fin de hacer de este un mundo más sostenible para todos. Todo ello es posible gracias a un equipo humano de profesionales expertos en diferentes áreas, comprometidos con la misión de Vitalis, que aportan desde sus áreas de interés no solo sus conocimientos sino también su calidad personal, lo que hace que eso se traduzca en excelentes resultados”. 

Zoila Martínez, bióloga y Líder en Biodiversidad de Vitalis enfatiza quela conservación ambiental es crucial para mantener el equilibrio y la salud de nuestro planeta. Todos los seres vivos, desde microbios, abejas hasta elefantes, palmas, humanos, nos relacionamos entre sí y con el ambiente que nos rodea (agua, suelo, aire, entre otros).  La Tierra es un lugar donde todos somos necesarios para garantizar nuestro futuro y de todos los seres vivos.  Por ello, mantener el equilibrio es vital y me dedico a contribuir con ello en Vitalis”.

Luis Pérez, un joven activista que se unió a Vitalis en 2005, relata cómo la ONG cambió su vida. “Participé en un taller sobre Emprendimiento juvenil y fue una revelación para mí. Desde entonces, me he dedicado a educar a otros sobre la importancia de cuidar nuestro entorno.”

Por su parte la Dra. Ana Morales, bióloga y colaboradora de Vitalis, destaca la importancia de la biodiversidad en los proyectos de la ONG. “El desarrollo de actividades de estudio, protección y divulgación sobre especies han sido cruciales para desarrollar estrategias de conservación efectivas.”

Uno de los proyectos más emblemáticos e innovadores de Vitalis es el Calendario Escolar y la guía escolar, herramientas fundamentales en la educación ambiental de niños y adolescentes a escala nacional.

El Calendario Escolar de Vitalis es una herramienta educativa diseñada para integrarse en el currículo escolar, brindando a estudiantes y docentes un recurso visual y práctico para aprender sobre la biodiversidad, los ecosistemas y la importancia de la conservación. Este calendario no solo señala las fechas importantes relacionadas con el medio ambiente, sino que también incluye actividades, consejos ecológicos y datos científicos que fomentan el interés y el compromiso de los jóvenes con la naturaleza. Pudimos encontrar que sigue vigente y disponible gratuitamente en la web de Vitalis.

Después de más de dos décadas de trabajo incansable, Vitalis sigue siendo un faro de esperanza para muchos. Su historia es un testimonio de lo que se puede lograr con determinación, trabajo y una comunidad de profesionales, jóvenes y ciudadanos unidos.

En un mundo donde las noticias sobre el ambiente a menudo son desalentadoras, Vitalis nos recuerda que la acción local puede tener un impacto global. Su mensaje es claro: cada pequeño esfuerzo cuenta, y juntos podemos construir un futuro sostenible para las próximas generaciones.

Hoy, más que nunca, es crucial que apoyemos organizaciones como Vitalis, que nos muestran el camino hacia un planeta más saludable. La historia de Vitalis es una invitación a reflexionar sobre nuestro papel en la protección del ambiente y a tomar acciones concretas para cuidar nuestro hogar común.

“Cuidar nuestro planeta es esencial para un futuro sostenible. En Vitalis, como organización no gubernamental independiente, trabajamos para proteger el ambiente a través de la educación, las comunicaciones, la promoción de prácticas sostenibles ecoeficientes y apoyo a políticas beneficiosas. Empoderamos a jóvenes y adultos para ser guardianes de la naturaleza y aportar soluciones ambientalmente amigables a los principales problemas que enfrenta el planeta.Dr. Diego Díaz Martín

Agradecimientos:

Al fundador de Vitalis: Dr Diego Díaz Martín por su incansable trabajo para un futuro sostenible

A la Dra. Cecilia Gómez, Directora de Vitalis Academy,  por ese trabajo incansable capacitando y formando para propiciar los cambios que se requieren.

A la Bióloga Zoila Martínez, Lider de Biodiversidad, por dar a conocer que sin la biodiversidad el planeta no existiría

A todos aquellos Vitalisios alrededor del mundo comprometidos con un planeta mejor.

Si quieres saber más sobre nuestros proyectos visita nuestra página web www.vitalis.net. También puedes leer los artículos “Vitalis finalista en premio ecológico mundial“, “El Reciclaje va a la Escuela” y “Alianza histórica entre Vitalis y la Asociación Mundial de Periodistas para impulsar la comunicación ambiental global“.

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(*) Director Ejecutivo Vitalis Venezuela. Líder de GIRH de Vitalis Iberoamérica. Vicepresidente de GWP Venezuela / AveAgua. Contacto: https://bit.ly/EduardoOchoaLinkedin

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Jardines botánicos de Venezuela en la mira

(*) Por Cecilia Gómez Miliani

Los jardines botánicos de Venezuela son ricos en biodiversidad, ya que albergan una amplia variedad de especies vegetales algunas de ellas únicas en el mundo. Sin embargo, a pesar de su invaluable riqueza natural, se encuentran bajo amenaza constante y una vez más, están en la mira.

Los jardines botánicos son espacios diseñados para cumplir la función fundamental de salvaguardar las especies vegetales de una región en forma de colecciones de plantas, lo que se denomina conservación ex situ, esto es fuera de sus ambientes naturales. También pueden preservar internamente espacios inalteradosdonde las plantas continúan con su desarrollo y evolución, contribuyendo así a la conservación in situ, esto es en su lugar de origen.

A la función de conservación deben sumarse las actividades de investigación, educación y recreación que buscan acercar el mundo vegetal a la gente. Estas cuatro funciones deben ejercerse equilibradamente, manteniendo como eje central a las plantas.

Además de preservar el patrimonio natural vegetal, los jardines botánicos son espacios dentro de nuestras ciudades que conectan a los ciudadanos con la naturaleza. Probablemente representan una de las únicas oportunidades para los habitantes urbanos de visitar una zona natural o seminatural situada en su región.

Según el último registro oficial llevado a cabo por la Red Nacional de Jardines Botánicos de Venezuela, constituida en 2005, en el territorio nacional existen 16 jardines botánicos ubicados en diversas regiones del país. Algunas de estas organizaciones están plenamente establecidas y otras están en desarrollo o en proyecto.

Aunque han pasado casi 20 años de ese estudio, distintos especialistas aseguran que, actualmente, la mayoría de los jardines botánicos en Venezuela están luchando por mantener sus colecciones de plantas e infraestructuras de apoyo. El contexto actual que vive el país, que no establece como prioritarias las labores de conservación de la biodiversidad, la falta de presupuesto o la presión para destinar sus espacios a otras actividades más “atractivas”, han hecho difícil que los jardines botánicos venezolanos sigan cumpliendo con sus funciones.

Las colecciones de plantas han sido atacadas por plagas, malezas e incendios, y, en algunos casos reportados recientemente, las áreas naturales internas han sido arrasadas por maquinaria pesada lo que ha causado pérdidas irreparables en el corto plazo. En algunos de ellos la infraestructura de apoyo está desmantelada y solo unos pocos profesionales mantienen la mística de conservar, a duras penas, el patrimonio vegetal que durante años se mantuvo dentro de estos espacios.

En este sentido es importante destacar que la consolidación de las colecciones de plantas, que son el eje primordial de un jardín botánico, puede llevarse más de ocho años; su desaparición por decisiones desacertadas es cuestión de meses.

Los esfuerzos emprendidos por los jardines botánicos hacia la conservación de las especies de plantas implican un compromiso y un trabajo a largo plazo, por lo que la continuidad de su labor debe ser considerada prioritaria. Los aportes a la seguridad alimentaria, a la protección que brindan al acervo natural y al patrimonio vegetal del país son elementos determinantes para considerar a los jardines botánicos como espacios de interés nacional.

Los ciudadanos somos la voz de la conciencia colectiva: debemos conocer, valorar y defender a nuestros jardines botánicos. A su vez, las instituciones públicas deben ser garantes de su integridad por la importante función que cumplen, asegurando su sostenibilidad a largo plazo.

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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, Magister en Gerencia Ambiental, Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales. Especialista en Jardines Botánicos. Directora de Vitalis Academy

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Educación ambiental con perspectiva de género: sembrar igualdad para cosechar sostenibilidad

(*) Por Cecilia Gómez Miliani

En un mundo marcado por crisis ecológicas y desigualdades estructurales, la educación ambiental emerge como una herramienta poderosa para transformar conciencias, prácticas y sistemas. Sin embargo, no basta con enseñar a cuidar el planeta: también debemos cuestionar los roles tradicionales de género, visibilizar las brechas y construir liderazgos inclusivos en el camino hacia un futuro sostenible.

El cambio climático, la pérdida de biodiversidad o la escasez de agua no afectan a todas las personas por igual. Según ONU Mujeres, el 80% de las personas desplazadas por el cambio climático son mujeres y niñas. Esta cifra refleja una realidad profunda: los impactos ambientales amplifican las desigualdades preexistentes y golpean con mayor fuerza a quienes tienen menor acceso a recursos, toma de decisiones y protección legal.

Entre algunos datos que nos invitan a actuar podemos destacar:

  • Solo el 33% de los puestos de toma de decisión ambiental están ocupados por mujeres a nivel global (PNUMA, 2023).
  • En América Latina, el 77% del trabajo de recolección de agua en zonas rurales recae sobre mujeres y niñas (UNICEF, 2022).
  • Las mujeres representan menos del 30% de quienes trabajan en energías renovables, uno de los sectores clave para la transición ecológica (IRENA, 2023).

Frente a esta realidad, la educación ambiental con perspectiva de género no es un complemento opcional; es un componente esencial para que la sostenibilidad sea justa y efectiva.

La educación ambiental tradicional ha estado enfocada en buenas prácticas individuales: reducir residuos, reciclar, conservar el agua. Pero una educación ambiental transformadora va más allá. Integra enfoques críticos que permiten:

  • Cuestionar los estereotipos de género que asignan a las mujeres tareas de cuidado ambiental “por naturaleza”.
  • Promover nuevas masculinidades responsables, empáticas y comprometidas con el cuidado del entorno.
  • Visibilizar el rol de las mujeres como líderes ambientales, científicas, agricultoras, defensoras de territorios y tomadoras de decisiones.

Un estudio del PNUD (2022) sobre género y cambio climático en América Latina señala que “las mujeres tienen menos acceso a recursos productivos, pero suelen adoptar prácticas más sostenibles y están más dispuestas a participar en iniciativas comunitarias ambientales si se les brinda apoyo”.

De hecho, la historia ambiental está llena de mujeres que han marcado la diferencia: Desde Wangari Maathai, Nobel de la Paz y fundadora del Movimiento Cinturón Verde en Kenia, hasta Berta Cáceres, defensora indígena hondureña asesinada por proteger el río Gualcarque. Hoy, miles de jóvenes como Greta Thunberg o la ecuatoriana Nina Gualinga siguen alzando la voz por una justicia climática que también es de género.

Incorporar esta perspectiva implica revisar contenidos, metodologías y formas de enseñanza. Algunas claves incluyen:

  • Diseñar materiales educativos inclusivos que incluyan la representación de la diversidad de género, contextos y roles en la sostenibilidad.
  • Fomentar el liderazgo de niñas y jóvenes en temas ambientales desde la escuela.
  • Capacitar a docentes en enfoques de género y sostenibilidad, rompiendo con sesgos inconscientes.
  • Promover la participación equitativa en proyectos escolares, comunitarios o universitarios ambientales.
  • Cuestionar narrativas tradicionales que refuerzan el binarismo de roles y proponer modelos de colaboración, corresponsabilidad y justicia.

Para avanzar hacia una educación ambiental transformadora, los Estados y las organizaciones de la sociedad civil deben:

  • Incluir el enfoque de género en los currículos educativos nacionales.
  • Financiar programas que fortalezcan la participación de mujeres en la acción climática.
  • Garantizar entornos seguros para defensoras ambientales.
  • Reconocer los saberes ancestrales y comunitarios de mujeres indígenas, campesinas y afrodescendientes.

La sostenibilidad no se logra solo con paneles solares o reciclaje, se logra cuando reconocemos que no puede haber justicia ambiental sin justicia de género. Integrar esta mirada en la educación es una semilla poderosa para cambiar el mundo desde sus raíces.

Desde Vitalis, creemos que el futuro sostenible será inclusivo, equitativo y liderado por una ciudadanía empoderada, crítica y diversa.

En sintonía con este tema te invitamos a revisar los siguientes artículos:

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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, Magister en Gerencia Ambiental y Especialista en Diseño de Acciones formativas en Línea. Directora de Vitalis Academy. https://bit.ly/CeciliaGómezLinkedin

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Jardines botánicos: más allá de lugares para la ciencia y la conservación

(*) Por Cecilia Gómez Miliani

Cada segundo viernes del mes de octubre se celebra el Día Mundial de los Jardines Botánicos. Es un día dedicado a recordar la importancia y valor que tienen estas organizaciones no solo para la conservación e investigación sobre las especies de la flora local sino también para acercar ese conocimiento a la gente.

Los jardines botánicos ofrecen oportunidades únicas para informar y educar a un público muy variado. Se estima que los jardines botánicos y arboretos del mundo  reciben aproximadamente 150 millones  de visitantes al año, lo que destaca la importancia de su existencia en las ciudades. Estos espacios a veces serán los lugares que los ciudadanos tendrán más cerca para poderse adentrar en un espacio seminatural. De allí su valor dentro de las ciudades.

La diferencia fundamental entre los jardines botánicos y otras áreas verdes urbanas radica en sus colecciones de plantas. Las plazas y parques urbanos contienen especies de plantas organizadas en forma estética o arquitectónica. Para los jardines botánicos lo importante es mantener exhibiciones de colecciones de plantas vivas con acceso al público, agrupadas siguiendo un criterio que facilite no solo su estudio sino también que muestre a los visitantes elementos que despierten interés. Estas colecciones deben estar debidamente registradas de manera que se permita hacer un seguimiento al comportamiento de las especies fuera de su hábitat natural. Los registros de plantas junto con los herbarios son la fuente principal de las investigaciones dentro de los jardines botánicos.

Los cuatro propósitos fundamentales que tienen estas organizaciones y que deben llevarse a cabo en forma conjunta para que sus resultados sean realmente efectivos son:

  • Conservación de las especies de plantas de una región, especialmente las que tienen algún grado de amenaza, las endémicas o las de interés económico.
  • Investigación sobre esas plantas en cuanto a usos, distribución, grado de conservación.
  • Educación, a todos los niveles, en todas sus formas y dirigida a todos los públicos.
  • Recreación, como lugares para el esparcimiento, el relax y la contemplación.

La información generada por las actividades de conservación y manejo de especies debe ser conocida tanto por los visitantes como por la comunidad donde se encuentra el jardín botánico. Por otra parte, el potencial educativo de las colecciones de plantas es infinito, razón por la cuál incorporar las visitas a los jardines botánicos locales es una experiencia que no debe ser dejada de lado.

Potenciar el interés de las personas por la vida vegetal y despertar el deseo de colaborar con las acciones que se emprendan dentro de los jardines botánicos serán parte importante de su gestión. Este es uno de los retos fundamentales de los jardines botánicos hoy.

Si quieres comprender la importancia de los jardines botánicos como espacios naturales urbanos útiles para establecer una conexión entre los ciudadanos y el ambiente te invitamos a inscribirte en nuestro curso “Jardines botánicos y ciudadanía ¿cómo involucrarnos?” escribiendo un correo a cursosvirtuales@vitalis.net

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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, Magister en Gerencia Ambiental y Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales. Líder Global de Contenidos Digitales y Directora del Campus Virtual de Vitalis. Contacto: https://www.linkedin.com/in/cecilia-g%C3%B3mez-miliani-4311644a/

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