El greenwashing ¿engaño deliberado o práctica aceptable?

Por Ronny Chacón (*) @ronnyoc 

El greenwashing es un término acuñado para describir las prácticas de algunas empresas para promover su compromiso ambiental con productos y/o servicios más sustentables o respetuosos con el ambiente, proyectando así una imagen empresarial ambientalmente responsable pero que en la realidad difiere mucho de esto. El cambio es referido a aspectos de forma asociados a la publicidad más no de fondo en los procesos productivos o aspectos ambientales internos en la organización.

El uso del término se
remonta al año 1990, cuando ya existían algunas empresas que colocaban sus
productos con imágenes de la naturaleza, para mostrar su compromiso ambiental
que era cuestionable. Algunos consideran la práctica como la evolución del
blanqueo de imagen pero con el componente ambiental.

Hoy día, son más las organizaciones
que han iniciado su transición al desarrollo sostenible, donde utilizan el tema
de sostenibilidad para atraer a un mercado de consumidores que cada vez son más
consciente de sus compras y requerimientos, al entender que son corresponsables
de los problemas ambientales existentes, donde la sostenibilidad entra como
filosofía de marca pero separada por una delgada línea del límite del marketing
engañoso, pues se estaría hablando de un aspecto: la ética empresarial de
la comunicación.

Es común encontrar empaques
de marcas con mensajes de “100% natural”, “ecoamigable”, con
sellos verdes o el logo de reciclaje, aun cuando el empaque no pueda ser efectivamente
reciclado, la utilización de las palabras “eco”, “ecología”, “bio”,
“ambiental”, incluso en algunos casos dentro del nombre del producto o en las actividades,
para confundir y desviar la atención del público y del consumidor
especialmente.  Algunos ejemplos, la
minería ecológica, un autolavado denominado ecológico por usar productos
presuntamente biodegradables y aun así desconociendo si los efluentes que generan
están o no dentro del límite permisible de vertido, cremas y jabones naturales
pero dentro de sus ingredientes componentes perjudiciales para la piel.

Un producto 100% natural no
necesariamente es amigable con el ambiente; el mercurio es un elemento natural pero
es altamente contaminante.

El
consumidor juega un papel importante, ya no es opcional quedarse en la banca
cuando los tiempos requieren que debe ser protagonista y convertirse en un
consumidor responsable, poner más atención en las campañas ambientales de
productos y/o servicios, preguntar, investigar, exigir más información y sobre tener
esa curiosidad al preguntarse ¿realmente estoy comprando un producto verde?


(*) Ingeniero Ambiental, egresado de la UNET (2004-2009). Profesor Universitario de la UNET cátedra de Gestión Ambiental. Diplomado en Testigo Experto y en Gestión Integral de Residuos y Desechos Sólidos. Consultor ambiental. www.linkedin.com/in/ronny-ch

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