Cada 22 de mayo se celebra el Día Mundial de la Biodiversidad por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 55/201 del 20 de diciembre de 2000, Su misión es centrar la atención de todos los gobiernos y ciudadanos del mundo, en torno a la importancia de la diversidad de animales, plantas y ecosistemas, vitales para la supervivencia del planeta.

De acuerdo con la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), en el mundo se han descrito más de 1 millón 729 mil especies, aunque se calcula que en el planeta puede haber 10 millones o más. Venezuela ocupa la posición número 9 en el ranking mundial.

Año 2014 dedicado a las islas

Las islas y las áreas marinas cercanas a las costas constituyen ecosistemas únicos que suelen comprender muchas especies vegetales y animales endémicas. Así lo afirma el portal de las Naciones Unidas que destaca que estos ecosistemas son tesoros irreemplazables, sumamente importantes para los medios de subsistencia, la economía, el bienestar y la identidad cultural de los 600 millones de habitantes de las islas, es decir, la décima parte de la población mundial. Lea más sobre la importancia de las islas.

La elección de la biodiversidad insular como tema central de este Día tiene una especial importancia, ya que coincide con la designación de 2014 como Año Internacional de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo.

Países más megadiversos suelen ser los más pobres

Económicamente hablando, los países más ricos en biodiversidad suelen estar entre los más pobres, «debido fundamentalmente a que no han sabido valorar la diversidad de animales, plantas y ecosistemas que poseen, como una herramienta fundamental para generar riqueza, por ejemplo a través del ecoturismo, sin perjuicio de su absoluta y necesaria preservación». Así lo afirma la ONG venezolana VITALIS, a través de su presidente Diego Díaz Martín, quien destaca que promover la conservación de la biodiversidad debe ser un elemento fundamental de la identidad nacional de un país y de su desarrollo sustentable.

Para VITALIS no se trata solo de valorar la biodiversidad como fuente de alimentos, medicinas o vestido, entre tantos otros usos que se han descrito para ella, en términos exclusivamente económicos. «Lo ético es hacer lo correcto valorando la vida en todas sus expresiones, siguiendo un punto menos antropocéntrico y destacando que todos los seres vivos tienen una función importante en la naturaleza», afirma la organización venezolana no gubernamental.

Diversos países como Costa Rica han logrado elevar sus estándares de calidad de vida, «aprovechando de manera sustentable su biodiversidad, manteniendo los procesos ecológicos esenciales de sus ecosistemas, preservando muestras representativas de su naturaleza e impulsando nuevos y mejores empleos a través del ecoturismo», afirma Díaz Martín. Sin agua y aire limpios, suelos fértiles y cosechas sustentable, la supervivencia humana no es posible. Lo mismo sucede con la biodiversidad. Existe una interdependencia muy estrecha entre todos los seres vivos y los factores de su hábitat, por lo que una alteración entre unos seres vivos modifica también su hábitat y por ende a la humanidad.

Venezuela ocupa novena posición en el ranking mundial en mayor biodiversidad

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