Bora en La Mariposa: ¿Beneficiosa o perjudicial? o ¿Todo en exceso es malo?

Por Biol. Diego Díaz Martín (*)

Diversos grupos ecologistas han alzado su voz para protestar sobre el estado actual del Embalse de La Mariposa, cuyo espejo de agua se encuentra comprometido en un porcentaje importante por el crecimiento incontrolado del Lirio de Agua, también conocido como Jacinto o Bora (Eichhornia crassipes).

Ante tales denuncias, las autoridades ambientales del país han manifestado que esta planta es beneficiosa y, palabras más palabras menos, “no hay por qué preocuparse”.

La Bora siempre ha estado presente en este embalse, y en diversos momentos de su historia se ha visto más o menos cubierto por esta planta que crece de manera acelerada en su superficie, probablemente debido al afloramiento de nutrientes dentro del cuerpo de agua o proveniente de fuentes externas.

Considerada como una especie invasora por algunos especialistas, y originaria de Sudamérica, la Bora tiene propiedades descontaminantes, pues diversos estudios científicos han demostrado su capacidad para la remoción de bacterias coliformes, fósforo, nitrógeno, carbono y plomo. Sin embargo, el que tenga esta función no la hace inocua ni recomendable.

Dudas sobre su calidad podrían empañar celebración del Día Mundial del Agua: Rumores se detienen con pruebas

  • El agua es un derecho humano fundamental.
  • Tema del agua demanda una atención especializada en materia ambiental, y no sólo política
  • Venezuela cuenta con extraordinarios laboratorios y centros de investigación que pudieran confirmar o negar cuán potable es el agua de las principales ciudades.
  • Cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua

La realidad de Guarapiche: un daño ambiental irreversible y generacional

Por la Abg. Ma. Maritza Da Silva (*)

Venezuela es uno de los países latinoamericanos con riqueza petrolera abundante, lo cual ha servido para desarrollar toda nuestra economía y aumentar la calidad de vida de los ciudadanos, no obstante, estas actividades provocan daños ambientales, que en la mayoría de los casos son irreversibles desde la perspectiva ecológica y ambiental.

ImageSabemos que la naturaleza tiene un proceso de regeneración natural, y que las capas de permeabilización hacen su trabajo de efecto tamponado, la cual se ve saturada cuando se habla de derrames a causa de hidrocarburos, en especial  de crudo pesado, tal como sucedió el día 4 de febrero de 2012, con el rompimiento de una tubería del Complejo Operacional Jusepín, ubicado en el Norte del estado Monagas. En esta instalación se realiza el tratamiento y almacenamiento del petróleo proveniente en su mayor parte del campo El Furrial, ocasionando un derrame petrolero de gran magnitud, que supuestamente abarcó aproximadamente alrededor de 140 kilómetros y desembocó en las aguas del rio Guarapiche, una de las principales fuentes de agua de la ciudad de Maturín.

¿Qué es lo más apropiado? ¿Ambiente o Medio Ambiente?

Un error de traducción pudo ser la causa del mal uso en español del anglicismo “Environment”, cuya equivalencia más aceptada suele ser Medio o Ambiente, y no necesariamente ambas palabras juntas.

Pese a esta equivocación lingüística, su utilización es amplia en toda la región hispano parlante, con algunas excepciones en países como Venezuela, donde poco a poco se ha sustituido el binomio en casi todo el marco jurídico vigente por la única denominación de “ambiente”.

La verdad es que medio y ambiente, suelen usarse como sinónimos, pero no lo son, aunque uno incluye al otro, y por lo tanto, la composición es redundante.

Por “medio” entendemos el sustrato físico o natural en el cual se desenvuelve la vida, o donde ocurren diversos procesos ecológicos esenciales entre factores bióticos (seres vivos) y los abióticos (elementos sin vida como los minerales). De allí que usualmente el medio se refiere al agua, el aire o el suelo.

Por “ambiente” entendemos, en líneas generales, el conjunto de elementos naturales y sociales, relacionados e interdependientes, en un lugar y tiempo determinado, que en forma directa influyen a todos los seres vivos, y que por supuesto, incluye al medio físico, sea éste acuático, aéreo o terrestre.

Por lo anterior, antes de volver a decir “Medio Ambiente”, piénselo dos veces e imagínese como suena el decir: Un vehículo azul azulado, o un círculo redondo. Lo correcto, es Ambiente.

Por Diego Díaz Martín
Presidente de VITALIS
@DDiazMartin

Los Corredores Biológicos, ¿Posibles en Venezuela?

El nombre de “corredor biológico, corredor ecológico o corredor de conservación” refiere una matriz territorial o mosaico de usos de la tierra, que conecta fragmentos de bosque natural a través del paisaje, y, constituyen una herramienta de ordenación territorial que permite articular, con enfoque de sustentabilidad, la conservación de la biodiversidad con el desarrollo socioeconómico.

Un corredor biológico se puede visualizar como un enlace de hábitats modificados, en el cual las actividades que se realizan están orientadas a favorecer la movilidad de especies silvestres entre los distintos fragmentos de hábitats naturales. Su objetivo es promover la conectividad entre áreas naturales, mediante el aseguramiento y ampliación de áreas protegidas, la recuperación de áreas degradadas y la promoción de sistemas productivos amigables con la diversidad biológica. Igualmente, facilita el flujo genético entre poblaciones silvestres, aumentando la posibilidad de sobrevivencia a largo plazo de las comunidades biológicas y de las especies que las componen.

Jardínes Botánicos combinan turismo y ecología en nuestras ciudades

Actualmente en la mayoría de las grandes ciudades existe un jardín botánico como un espacio destinado a mostrarle al hombre las maravillas del mundo vegetal. Aunque en muchas ocasiones son considerados como lugares donde solo tienen cabida los científicos y los nombres impronunciables, cada vez es mayor la cantidad de estas instituciones que han entendido que la educación es una de sus funciones fundamentales y que para ello es necesario abrir sus puertas a todo el público que desee acercarse.

El surgimiento de los primeros jardines botánicos se remonta a 2.800 años antes de Cristo, cuando el emperador Sheng Ming, en China, disponía de jardines donde se cultivaban plantas con fines medicinales, económicos y recreativos. En Europa, durante el siglo XVI, los jardines botánicos se establecieron primordialmente para abastecer de materia prima a los médicos y farmaceutas de la época, así como para la enseñanza de las ciencias, especialmente la botánica.

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