Estrategia nacional, apoyo a la ciencia y acciones precisas requiere el desafío del cambio climático en Venezuela

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Más alla del punto de no-retorno

mask-469217_960_720 Dr. Julio César Centeno, Universidad de los Andes

El presidente Donald Trump clausuró la página en Español de la Casa Blanca. Hizo lo mismo con la página sobre el calentamiento global.

También ordenó que la Agencia de Protección Ambiental (EPA, equivalente a un ministerio del ambiente), el Departamento de Agricultura, la Agencia Nacional Aeronáutica y Espacial (NASA) el Servicio Nacional de Parques, entre otras dependencias gubernamentales, no pueden  comunicarse directamente con el público sin autorización previa sobre temas específicos, como el calentamiento global.

El martes 24 de enero el Badlands National Park divulgó el siguiente mensaje vía twitter: “La concentración de CO2 en la atmósfera es hoy la mas alta de los últimos 650.000 años“. Continuó destacando el aumento en la acidez de los océanos y otros indicadores de la tormenta climática global que se avecina, concluyendo con un recordatorio sobre la obligación del Servicio Nacional de Parques de “proteger los parques para que permanezcan como un legado inalterado para las generaciones futuras“.

El mensaje fue considerado “un acto radical de subversión” por Ryan Zinke, nominado por Trump como director del US Department of the Interior, al que se encuentra adscrito el servicio de parques. El Servicio Nacional de Parques tuvo que disculparse y el tweet eliminado.

Zinke, republicano de Montana, apoya la explotación de tierras públicas, incluyendo los parques nacionales, para la extracción de petróleo, gas, madera y minerales (New York Times Jan 17 2017). “La minería y la recreación, por ejemplo, no son mutuamente excluyentes” le declaró al New York Times.

El Departamento del Interior maneja 200 millones de hectáreas de tierras públicas, un quinto de la superficie del país, mas 800 millones de hectáreas bajo el mar. Supervisa además territorios de donde proviene el suministro de agua para mas de 30 millones de personas.

Zinke defiende la construcción del oleoducto Keystone XL y la explotación de carbón mineral. Durante su gestión en el congreso, Zinke apoyó legislación para permitir la construcción de gasoductos a través de parques nacionales y refugios de fauna. También apoyó la legislación HR 1937 para limitar la auditoría pública de la minería en tierras públicas.

Aunque no niega el calentamiento global, sostiene erróneamente que “los registros de temperatura en los años mas recientes contradicen las proyecciones de los modelos climáticos” (aretechnica 12 13 16).

Si jugamos a la ruleta rusa, con una probabilidad de 1 en 6 de provocar una catástrofe, debemos ser prudentes… pero esa prudencia debe tomar un segundo lugar ante la necesidad de asegurar la independencia energética de Estados Unidos

Zinke le envió una carta pública al entonces presidente Barack Obama en el 2010 exigiendo apoyo inmediato al desarrollo de energía renovable para evitar los “costos catastróficos” del calentamiento global (2010 letter). Pero cuatro años después, como candidato a un cargo público, negó que el calentamiento global fuese una amenaza, señalando: “no es un fraude, pero tampoco es ciencia cierta” (saying). En el interino Zinke recibió 345.000 dólares en contribuciones de compañías involucradas en la explotación de petróleo y gas en tierras públicas (Desmog).

Trump ha reiterado públicamente que, a su ilustrado entender, el calentamiento global no es mas que “un fraude chino para minar la competividad de los productos norteamericanos“. Entre sus primeros actos ejecutivos se encuentran la aprobación de los oleoductos Keystone XL y el Dakota Access. El primero transportará 850.000 barriles de petróleo extrapesado diarios por 3.456 kilómetros desde Hardisty, en el sur-oeste del Canadá, hasta Port Arthur, en las costas de Texas en el golfo de México. El Dakota Access se extiende por 1.900 kilómetros para transportar 470.000 barriles de petróleo diariamente desde el campo Bakken en Dakota del Norte hasta Patoka, Illinois.

Justo cuando Trump reiteraba sus observaciones sobre el “fraude chino“,  la prestigiosa revista Nature publicaba un nuevo informe, producto del esfuerzo mancomunado del Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Cambio Climático de Alemania, el Departamento de Meteorología y el Departamento de Estadística de la Universidad de Pennsylvania y el Departamento de Ciencias de la Tierra y el Ambiente de la Universidad  de Minnesota (Scientific Report 6, Art 19831, 2016).

Sus conclusiones reafirman los resultados de múltiples investigaciones anteriores, fielmente reflejadas en los informes oficiales del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la Organización de Naciones Unidas.

La temperatura superficial promedio durante el 2016 superó en 1,2ºC el promedio de la época pre-industrial, un valor que no se ha presentado en la superficie del planeta en al menos 650.000 años. La probabilidad de que la tendencia al progresivo aumento de la temperatura superficial se deba a factores independientes de la actividad humana es inferior a la probabilidad de que a una persona promedio le caiga un rayo. Cuando Trump afirma que “en realidad nadie sabe si el calentamiento global es real“, como le declaró a Fox News, está insultando tanto a la comunidad científica internacional como a la inteligencia de su propia ciudadanía.

Sin embargo, la opinión de Trump sobre el calentamiento global es similar a la de su nominado a dirigir la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Scott Pruitt, quien hasta entonces ejerciera como fiscal general de Oklahoma. En su interpelación en el congreso, Pruitt señaló que, contrario a lo que afirma Trump, el si cree en el calentamiento global, pero que “la habilidad para medir la extensión de su impacto y determinar que hacer al respecto se encuentra en discusión“.

El senador Bernie Sanders le recordó el abrumador consenso científico internacional sobre la materia y que tanto la NASA como la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) han reiterado por años que el calentamiento global es una amenaza global cierta, presente y creciente, provocada por la actividad humana, y que el 2016 fue el año mas caliente en cientos de miles de años.

La senadora Tammy Duckworth puso en duda la sinceridad de las declaraciones de Pruitt ante el comité de postulaciones del congreso, señalando que sólo estaba aportando respuestas vagas para facilitar su confirmación. Se refirió al contraste entre lo que decía en ese momento y su historial durante sus años como fiscal general de Oklahoma.

Pruitt demandó penalmente 14 veces a la organización que ahora dirige, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) por sus reglamentaciones para evitar la contaminación industrial del aire y el agua, por las exigencias para reducir las emisiones de gases del parque automotor, por las limitaciones a las emisiones de las plantas eléctricas que consumen carbón mineral, por la reglamentación para reducir las emisiones de metano por parte de la industria petrolera y gasífera. Pruitt ha insistido en que la EPA le ha hecho daño a las empresas y a la economía norteamericana con “medidas difíciles y costosas… El pueblo norteamericano está cansado de ver como se desperdician miles de millones de dólares debido a regulaciones innecesarias de la EPA“.

El senador Ken Cook señaló tajantemente: “Ningún ciudadano norteamericano ha votado por aire y agua mas sucias. Pero si Pruitt asume el control de la EPA, eso es precisamente lo que nuestras comunidades tendrán que enfrentar. Todos debemos rechazar esta nominación, por la salud de nuestros constituyentes“.

Trump también ha señalado que retirará a los Estados Unidos del Acuerdo Climático de Paris, tal y como lo hizo su antecesor George Bush cuando se retiró del Protocolo de Kioto en el 2001 apelando a un argumento igualmente falaz: el calentamiento global es una farsa.

Otro de los prominentes negacionistas del calentamiento global es Rex Tillerson, el nuevo Secretario de Estado del gobierno de Trump. Tillerson se desempeñó por años como presidente de la Exxon Mobil, una de las empresas petroleras mas grandes del mundo y activo promotor de la destructiva adicción norteamericana al petróleo. En la reunión de accionistas de Mayo 2016, Tillerson afirmó: “No existen fuentes alternativas de energía conocidas en el planeta, o disponibles en la actualidad, para reemplazar a los combustibles fósiles en nuestra economía, en nuestra propia calidad de vida … para nuestra propia sobre-vivencia” (UCS 07 06 2016).

Los fiscales generales de siete estados norteamericanos: New York, California, Massachusetts, Vermont, Vurginia, Maryland y Virgin Islands, han sometido a la empresa Exxon Mobil a investigaciones paralelas y coordinadas por fraude en el manejo de información científica sobre los efectos climáticos del consumo de combustibles fósiles, para maximizar ganancias a expensas del bien público. Señalan que científicos especialistas de Exxon le habrían informado a los órganos directivos hace mas de 35 años que las emisiones de CO2 provenientes del consumo de combustibles fósiles conduciría irremediablemente al calentamiento global y pondría en peligro a toda la humanidad. Sus propios científicos habrían advertido que una duplicación en la concentración de CO2 en la atmósfera provocaría un aumento en la temperatura promedio del planeta de al menos 3ºC y de al menos 10ºC en los polos. La directiva de Exxon decidió esconder los resultados de tales investigaciones e impidió que se le informara tanto a los accionistas como al público. Decidió, por el contrario, financiar campañas para negar la vinculación entre el consumo de combustibles fósiles y el calentamiento global.

Una propuesta de ley ha sido introducida al Congreso norteamericano para retirarse de la Organización de Naciones Unidas y expulsar su sede de Estados Unidos (proposición HR 193 – American Sovereignty Restoration Act). El presupuesto actual de la ONU es de 5.600 millones de dólares, de los que EUA aporta el 22% a cambio de que un  porcentaje equivalente de puestos claves de decisión corresponda a funcionarios seleccionados por el gobierno norteamericano. La segunda contribución mas elevada es la de Japón, equivalente al 9,7% del total, seguido por China con el 8%.

Trump ha igualmente ordenado “fortalecer y ampliar la capacidad militar nuclear de Estados Unidos hasta que el mundo recobre su sentido sobre las armas nucleares” (dic 22 2016).

La “revolución de colores” que parece gestarse en Estados Unidos, en reacción a la llegada al poder de Donald Trump y su equipo de multimillonarios, quizás sirva como detonante para que la ciudadanía de todo el continente americano se subleve contra la evidente incompetencia de políticos y burócratas en quienes que hemos infructuosamente delegado por décadas la solución de emergencias planetarias, como el calentamiento global, la pobreza, la desigualdad o las armas nucleares.

De lo contrario, mas temprano que tarde nos veremos forzados a reconocer que hemos cruzado el punto de no-retorno; que tendremos que conseguir con urgencia algún otro planeta para asegurar la sobre-vivencia de la humanidad, pues habremos provocado una destrucción irreparable de esta pequeña perla azul donde nos hemos desarrollado.

Debido a la amenaza combinada de las armas nucleares y el calentamiento global, el Comité de Científicos Atómicos decidió el 26 de Enero 2017 mover las agujas de su icónico reloj del juicio final (doomsday clock) para marcar, por primera vez en sus 70 años de historia,  2 minutos y medio para la media noche: la hora de la catástrofe planetaria. En su comunicado señalan: “La seguridad mundial se vió severamente afectada durante el 2016 ante la incapacidad de la comunidad internacional para atender las dos principales amenazas a la existencia humana: las armas nucleares y el calentamiento global“. En cuanto al calentamiento global destacan: “El mundo continúa calentándose. Mantener la temperatura por debajo de niveles catastróficos exige reducir las emisiones de gases de efecto invernadero muy por debajo de lo acordado en Paris“.

Las decisiones sobre el movimiento del reloj las toma el Comité de Científicos Atómicos en consulta con 15 premios Nobel.

jc-centeno@outlook.com

Enero 30 2017

Imágenes cortesía de Pixabay.

América Latina avanza en la ratificación del Acuerdo de París contra el Cambio Climático

Este 4 de noviembre entra en vigor el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, luego que 72 países responsables de 56% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, reafirmaran su compromiso con el acuerdo alcanzado en la capital francesa el pasado 22 de abril.

Hasta la presente fecha, 92 de las 187 naciones que han firmado el acuerdo lo han ratificado, demostrando así su compromiso con la reducción de la emisión de los gases de efecto invernadero, la mitigación de sus consecuencias y la adaptación hacia el nuevo clima.

Entre las regiones que han destacado en la ratificación del acuerdo de 29 artículos, figura América Latina.  De diecinueve de los países que firmaron el tratado, diez ya lo ratificaron. En ese grupo encontramos a Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Honduras, México, Panamá, Perú, Paraguay y Uruguay.

Los países aún pendientes de ratificación son Chile, Colombia, Cuba, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Venezuela.

Entre los no firmantes figura Nicaragua.

El Acuerdo del París busca mantener la temperatura media mundial “muy por debajo” de dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales,  aunque los países se comprometen a llevar a cabo “todos los esfuerzos necesarios” para que no rebase los 1,5 grados y evitar así “los impactos más catastróficos del cambio climático”.

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Menos de 2 grados Celsius: Compromiso de 195 países.

Finalmente la COP21 de París terminó sus deliberaciones. La transición hacia un planeta más caliente parece irreversible, como también la determinación de los líderes del mundo a evitar que exceda los dos grados centígrados.

Tras un análisis de la resolución FCCC/CP/2015/L.9, a ser firmada y ratificada a partir del 22 de abril de 2016, los técnicos de VITALIS coinciden que los avances, aunque dudan de su posible implementación, si los países en desarrollo no asumen su compromiso indelegable con el futuro de la humanidad.

Tras los aplausos del acuerdo, la atmósfera de París es comparable a la de 1997 en Kioto, con la diferencia que esta vez la calidad y cantidad de información sobre el Cambio Climático es mayor. Sin embargo, no olvidemos los resultados del protocolo firmado en Japón, cuyos avances en la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) fueron muy poco significativos.

En la comunidad científica internacional hay consenso en que los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes, no solo para los convencidos, sino poco a poco, y cada vez más, para los escépticos.

Por ello la COP21 captó tanto la atención del urbe, presionada por una opinión pública mejor informada, liderada por un alto componente de las organizaciones civiles, algunos gobiernos, y los medios de comunicación social.

La decisión de París, firmada el 12 de diciembre, acordó que los gobiernos del mundo, en especial de los países desarrollados, deben esforzarse para que las emisiones de GEI dejen de aumentar “lo antes posible” y empiecen a reducirse “rápidamente”, aunque tales llamados no necesariamente están acompañados en el detalle de los cómo, quiénes y con qué.

La carga es repartida con los países en desarrollo, aunque en menor medida, quienes también deberán orientar sus esfuerzos a reducir el consumo de energías contaminantes, apoyados de los sistemas financieros internacionales a fin de impusar la reconversión energética.

Mientras tanto, el nivel de los mares y océanos sigue en aumento, al igual como la temperatura promedio del planeta.

Desde VITALIS estaremos muy pendientes de las acciones que emprendan los Estados Unidos, China, Rusia, India y Japón, además de Alemania, Australia, Sudáfrica, el Reino Unido y Corea del Sur. Tradicionalmente estos 10 países han sido considerados los que más contribuyen a la generación de gases de efecto invernadero a nivel mundial.

Por lo pronto, no nos queda sino esperar que cada quien asuma su compromiso y sepamos actuar y adaptarnos al inminente calentamiento global.

La Hora del Planeta entre luces y sombras

La “Hora del Planeta” entre luces y sombras

El último sábado de marzo de cada año ha sido escogido por algunas organizaciones ambientalistas para celebrar “La Hora del Planeta”, una iniciativa internacional que busca centrar la atención internacional frente a la importancia de mitigar el cambio climático. Sin dudas un esfuerzo importante, con muchas luces, pero también con algunas sombras.

“La Hora del Planeta” consiste, básicamente, en que a partir de una hora establecida (8:30pm) y durante 60 minutos, empresas, organismos y ciudadanos apaguen sus luces y aparatos eléctricos para ahorrar energía, reduciendo las toneladas de dióxido de carbono que se emiten a la atmósfera y que contribuyen al calentamiento global.

Entre las luces de esta iniciativa figura la sensibilización de la ciudadanía. Si cada persona conociera y valorara los impactos ambientales de sus acciones, otro sería el planeta que tenemos. “Es importante comenzar revisando nuestros patrones de consumo de energía, adoptando comportamientos más sostenibles”, señala Gustavo Zúar, Presidente de VITALIS en México.

Otra de las luces de “La Hora del Planeta” es poner en la agenda de los medios un tema ambiental, pocas veces abordado con la debida seriedad. De esta forma los gobiernos recuerdan su compromiso con esta temática, los empresarios con sus actuaciones, y la colectividad con sus comportamientos. El hecho de lograr espacios en los medios ya es un logro, pues pocos son los espacios dedicados a esta temática.

Entre las sombras de este esfuerzo figura su verdadero impacto en el ahorro de energía y en la reducción de emisiones de efecto invernadero. Más allá del extraordinario esfuerzo de publicidad, el desperdicio de esta hora en actividades no sustantivas, y las consecuencias de un encendido simultáneo de los equipos, ha sido destacado por el presidente de VITALIS en Venezuela Diego Díaz Martín, como la pérdida de una gran oportunidad, que no necesariamente trae consigo compromisos a corto, mediano y largo plazo, para ahorrar el consumo de energía o promover su uso racional en el día a día.

Por ejemplo, las grandes corporaciones y organismos multilaterales que participan, pudieran estar regresando nuevamente a sus niveles regulares de consumos de energía y de emisiones, sin programas de ecoeficiencia que estimulen su ahorro y uso racional. Tampoco las organizaciones promotoras y auspiciantes demuestran ejemplos tangibles de ahorro, reduciendo sus múltiples viajes de trabajo o adoptando sedes “cero emisiones”, que si serían extraordinarios ejemplos a seguir.

VITALIS recuerda que para que significativamente exista un impacto en la reducción de las emisiones, todos debemos revisar nuestros comportamientos y actitudes, tendiendo presente que la mejor manera de acatar el problema es a través de programas permanentes que promuevan no sólo el ahorro de energía, sino también de agua, así como el manejo responsable de los residuos y desechos, y la rehabilitación de los ecosistemas y biomas degradados.

En el caso específico de Venezuela, el presidente de VITALIS advierte que dadas las restricciones eléctricas, “apagar la luz sólo por un rato pudiera no ser una buena idea”, pues el ahorro no es significativo, los equipos en su arranque podrían consumir el mismo nivel de energía ahorrada, y se generan picos de consumo de electricidad innecesarios y peligrosos”.

Lo ideal, afirman los líderes de VITALIS, es que este tipo de esfuerzos se sectorizaran, por ejemplo, coordinando el apagado de las luces de las oficinas públicas en una hora, las privadas en otra, y los hogares en otra. Seguramente no tendrá el mismo impacto comunicacional que esperan sus promotores, pero de esa forma se evitarían encendidos simultáneos que pudieran traer consecuencias negativas para el sistema eléctrico, algunas veces mal mantenidos o con tecnologías obsoletas.

Si Ud. decide apoyar la hora del planeta, no olvide también las otras acciones que puede emprender para contribuir a la mitigación del calentamiento global y a la adaptación ante el cambio climático.

Por ejemplo, mientras se apagan las luces en el mundo:

  1. Revise sus facturas de consumo de energía, y converse con sus familiares o amigos con quienes comparta su hogar u oficina, cómo se pudiera hacer más eficiente el uso de la energía eléctrica.
  2. Revise los manuales de los equipos electrónicos que tiene en casa. Muchos de ellos tienen instrucciones o sistemas de ahorro de energía, y no sabemos usarlos, y pueden ser programarlos en el sistema automático de ahorro de energía cuando permanezcan cierto tiempo sin uso. Prefiera los electrodomésticos que tengan etiquetas de ahorro energético “Energy Saver”.
  3. Evalúe que opciones tiene en casa o su oficina para impulsar el uso más eficiente de la luz y la ventilación natural. Limpie los vidrios de su casa. Permita que la iluminación natural sea mayor y mejor.
  4. Incorpore plantas a su hogar, y de ser posible paredes o techos verdes, que contribuyen a la captación de carbono y al confort térmico e higrométrico de la casa o la oficina.
  5. Revise la disposición de la cocina. Por ejemplo, mantenga la nevera o refrigerados lejos de la cocina o de otras fuentes de calor como una ventana a la que le pega el sol directamente. ,
  6. Evite usar su vehículo. Los motores de gasolina emiten alrededor de 2 kg de CO2 por cada litro, los cuales se van directamente a la atmósfera.
  7. Apague y limpie su nevera o refrigerador. Si no estará en usa, es una buena oportunidad para retirar alimentos en mal estado que pudieran ser transformados en compost, y de eliminar capas de hielo innecesarias en los equipos más viejos, que contribuyen al aumento del consumo. Asimismo, limpie la parte trasera del refrigerador y nunca lo utilice la parte trasera para secar ropa o zapatos, pues el motor se tiene que esforzar para trabajar y consume más energía.
  8. Revise cuántos equipos tiene conectados en la función de encendido rápido “Stand by”, y que realmente no necesita. Algunos de ellos pueden consumir importantes cantidades de energía mientras no son usados. Evite las pérdidas de energía por extensiones, regletas o enchufes ineficientes que suelen calentarse durante su uso.
  9. Cambie los bombillos que no sean ahorradores. Revise cuántos necesita realmente y de ser posible, disminuya el número de luminarias en su casa u oficina. El exceso de iluminación no es bueno para la salud.
  10. Motive a sus familiares y compañeros de trabajo a monitorear el consumo promedio de electricidad, publicando en un lugar visible el gráfico aportado por las empresas encargadas de prestar este servicio. Así podrá reforzar aquellos comportamientos que sean ambientalmente responsables y corregir algunos hábitos eco-ineficientes, que por desconocimiento, están golpeando nuestros bolsillos.

Sin lugar a dudas la “Hora del Planeta” centra la atención frente a los temas ambientales y crea un espacio importante para la reflexión. Sin embargo, para que sea más exitosa, más allá de lo comunicacional y publicitario, es necesario que todo aquel que desee participar, realmente mantenga la luz apagada por lo menos una hora, comprometiéndose, luego de su encendido, a adoptar medidas concretas de ahorro energético y la reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero que sean responsables y sustentables en el tiempo.

 

Estos son los compromisos de la COP20 en Perú

Comienza la COP20 en Perú, reunión de los países signatarios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC o UNFCCC por sus siglas en inglés). El encuentro, con 12 días de reuniones, busca que los gobiernos y expertos del mundo logren avances significativos en preparación para la COP21 a realizarse en París el próximo año. Si bien muchos grupos y ONG internacionales no son tan optimistas frente a sus posibles resultados, a juzgar por la enorme cantidad de reuniones formales e informales, en VITALIS pensamos que deberán ser al menos siete (7) los propósitos a lograr para calificarla de exitosa.

Tales compromisos incluyen:

  1. Un borrador de los nuevos acuerdos que en materia climática se alcancen, con especial mención de los países más vulnerables, el cual serviría de base a las deliberaciones en el 2015 en la  COP21 en París.
  2. Establecimiento de metas provisionales, ambiciosas y cumplibles, por parte de los países más contaminantes, que incluyan la actualización de sus inventarios de emisiones y sus propósitos de reducción.
  3. Que se actualice o cree un nuevo fondo que apunte a impulsar la adaptación al cambio climático, sin comprometer los esfuerzos de crecimiento y desarrollo de las economías menos favorecidas, con estrictos criterios de integridad y transparencia, que permitan controlar su inversión y rendición de cuentas.
  4. Que se estimule un acuerdo o fondo para desarrollar nuevas tecnologías que apunten a disminuir los impactos ambientales negativos y el subsecuente incremento del calentamiento global.
  5. Nuevos mecanismos de coordinación y seguimiento, que más allá del Panel Intergubernamental contra el Cambio Climático, aglutine a universidades y centros de investigación, poniendo al servicio de la Convención los mejores conocimientos y talentos del mundo.
  6. Generar un llamado a los países que, como Venezuela, no han actualizado sus inventarios de gases de efecto invernadero, y no han avanzado en la creación de mecanismos para establecer autoridades nacionales contra el cambio climático, con programas, recursos y actores suficientemente asegurados y en pleno ejercicio de sus funciones.
  7. Sensibilizar a las economías que aún no se incorporar a la lucha contra el calentamiento global, a participar con acciones ejemplarizantes para sus ciudadanos y el mundo.

La Conferencia de las Partes (COP por sus siglas en inglés) fue designada como el órgano supremo de la Convención, cuyo objetivo principal es reducir las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera del planeta.

Imagen cortesía de: http://www.cop20.pe

Venezuela ante el Cambio Climático

Por Julio César Centeno

Venezuela_GoogleearthSólo por el consumo de combustibles fósiles, Venezuela registra las más altas emisiones de CO2 por habitante de América Latina: 6.5 toneladas por habitante, muy superiores a las de Argentina (4.5), Méjico (3.8), Brasil (2.2), Perú (2.0), Colombia (1.6).

Las emisiones de CO2 por unidad del producto interno bruto son también las más altas de la región, lo que implica la menor eficiencia económica por unidad de CO2 emitido por el consumo de energía: 0.57 kg de CO2 por dólar del PIB-PPA, muy superiores a las de Argentina (0.27), Brasil (0.2), Colombia (0.14), Perú (0.2).

Según la FAO, la CEPAL, el Banco Mundial y la OIMT (Organización Internacional de la Madera Tropical), entre el 2000 y el 2010 se deforestaron en Venezuela 280.000 hectáreas por año, lo que contribuye más de 100 millones de toneladas adicionales de CO2 por año, elevando el promedio a más de 10 toneladas por habitante. Venezuela se coloca así entre los 20 países más contaminantes del planeta en emisiones de CO2.

Según el Ministerio de Ambiente, entre el 2006 y el 2013 se reforestaron 40.000 hectáreas a través de la Misión Árbol, equivalente al 2% de los 2 millones de hectáreas perdidas en el mismo período por el avance de la deforestación.

Venezuela es uno de los 8 países con mayor diversidad genética del planeta, asociada principalmente a los bosques naturales del país. La deforestación implica la pérdida irreversible del patrimonio genético de la nación, el principal legado de generaciones futuras.

Urge la definición de una política nacional para reducir significativamente la contribución de Venezuela al calentamiento global, detener la deforestación y la destrucción del patrimonio genético de la nación, mejorar la eficiencia energética de la economía nacional y minimizar el despilfarro de electricidad, gasolina, gasoil y gas natural.

Una de las medidas más urgentes es impulsar un verdadero plan nacional para el reverdecer de la nación, con la plantación de al menos 6 millones de hectáreas en los próximos 20 años, especialmente en las cuencas hidrográficas más importantes para asegurar el abastecimiento de agua a generaciones futuras, utilizando mezclas de especies nativas de cada zona para reconstruir bosques permanentes similares a los que alguna vez existieron en esos territorios. Un reto de esta naturaleza tiende inevitablemente a capturar de la atmósfera el equivalente a 2700 millones de toneladas de CO2 en 40 años. El costo de este reto a precios actuales sería de aproximadamente 5000 millones de dólares, menos de 2 dólares por tonelada de CO2 mitigado (US$1,85/ton CO2).

El consumo de cada barril de petróleo emite en promedio 420 kilogramos de CO2. El costo de mitigar tales emisiones es menos de un dólar por barril, el 1% del precio actual de exportación ($100/barril). Venezuela podría así exportar petróleo “verde”, libre de emisiones netas de CO2, invirtiendo menos del 1% del precio actual de exportación en la reconstrucción de bosques con mezclas de árboles de especies nativas. PDVSA podría así compensar parte de los daños ambientales acumulados por la explotación petrolera, contribuiría a garantizar un suministro más confiable de agua a generaciones futuras, minimizaría el impacto de sequías e inundaciones y mejoraría su imagen corporativa y el acceso a los mercados.

No es necesario compensar la totalidad de las emisiones provenientes del consumo de petróleo. Al menos durante las próximas décadas sería suficiente equiparar las emisiones netas del consumo de petróleo con las que se generarían si fuese reemplazado por gas. Esto implica reducir las emisiones netas en aproximadamente un 40%, cuyo costo de amortización sería de aproximadamente medio dólar por barril a precios actuales.

Convendría explorar la posibilidad de negociar con países como China, India y los miembros de Petrocaribe, clientes de PDVSA, el desarrollo de proyectos de esta naturaleza pues las plantaciones pueden estar localizadas en cualquier parte del mundo. La mitigación de las emisiones provenientes del consumo de petróleo es de interés mutuo, tanto de Venezuela como país exportador, como de sus clientes en el extranjero. La protección de las fuentes de agua es igualmente un interés prioritario compartido.

Julio 2014

Jc-centeno@outlook.com

 

 

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Educación sustentable ante el cambio climático

Mundo educativoEl cambio climático se presenta a nivel mundial, como uno de los principales desafíos que la humanidad del Siglo XXI debe enfrentar. Muchas son las medidas que se han puesto en marcha desde hace algunos años para enfrentar el problema, sin embargo, si no se enfocan todos los esfuerzos en contrarrestar el analfabetismo ambiental presente en la sociedad, será muy difícil combatir este y otros problemas mundiales.

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