Es deber de todos proteger el Parque Nacional Waraira Repano

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Por Zoila Mart铆nez(*) y Diego D铆az Mart铆n (**)

Comprometidos con la defensa y conservaci贸n de nuestras 谩reas protegidas y la promoci贸n del desarrollo sustentable, desde Vitalis Venezuela expresamos nuestra preocupaci贸n por la ejecuci贸n de actividades prohibidas dentro del Parque Nacional Waraira Repano, conocido hist贸ricamente como El 脕vila.

Esta 谩rea natural protegida, decretada Parque Nacional en 1958, cuenta actualmente con una superficie de 81.900 ha, y est谩 conformada por diversos ecosistemas representativos del tramo central de la Cordillera de la Costa, con caracter铆sticas f铆sico naturales 煤nicas.

Por sus extraordinarios atributos ambientales, el Parque Nacional Waraira Repano se encuentra bajo un sistema de protecci贸n integral, tal y como lo establece la Constituci贸n de la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela en su art铆culo 127, que reconoce el Derecho a un ambiente seguro, sano y ecol贸gicamente equilibrado. Dada su importancia, su rango de protecci贸n trasciende las fronteras, seg煤n lo establecido en la Convenci贸n de Washington, ratificada por Venezuela para proteger la flora, la fauna y las bellezas esc茅nicas naturales de los pa铆ses de Am茅rica.

De acuerdo con investigaciones realizadas por Vitalis, a trav茅s del Sem谩foro de Parques Nacionales, el Parque Nacional Waraira Repano comprende laderas y pendientes muy fr谩giles, es h谩bitat de m谩s de 1.800 especies vegetales de diversos grupos taxon贸micos, algunas de ellas end茅micas, as铆 como al menos de 500 especies de aves, 120 de mam铆feros, 30 de reptiles, 20 de anfibios y miles de insectos, incluyendo al menos 100 especies de mariposas.

La protecci贸n de El 脕vila tambi茅n contribuye a preservar las 谩reas verdes adyacentes a la Zona Metropolitana de Caracas, actuando como agente moderador de la contaminaci贸n ambiental, protegiendo las fuentes de agua que en 茅l se encuentran y contribuyendo a la regulaci贸n clim谩tica, entre otros importantes servicios y externalidades ambientales.

Dada su fragilidad natural y ecosist茅mica, y tal y como lo establece el Plan de Ordenamiento y Reglamento de uso del 谩rea protegida, entre otras actividades, se proh铆be expresamente la circulaci贸n de bicicletas.

Permitir el desarrollo de actividades invasivas y prohibidas en el Parque Nacional como el ciclismo, no solo sentar铆a un lamentable precedente que contradice la normatividad ambiental vigente, sino que acelerar铆a los procesos erosivos que han venido ocurriendo dentro del 谩rea protegida.

VITALIS insta a las autoridades del Instituto Nacional de Parques para que haga cumplir el Plan de Ordenamiento y Reglamento vigentes, incluyendo la expresa prohibici贸n de la circulaci贸n de bicicletas, adem谩s extracci贸n de material arqueol贸gico y paleontol贸gico, la exploraci贸n y exploraci贸n de minerales, la introducci贸n de especies ex贸ticas, la extracci贸n de flora, salvo la excepci贸n prevista en el numeral 9.1.9 del art铆culo 27 (que se refiere a las flores y otros productos de cultivo), la caza y la pesca, la introducci贸n de animales dom茅sticos, la extensi贸n de la frontera agr铆cola, la realizaci贸n de actividades capaces de contaminar los ecosistemas naturales, la introducci贸n de armas, materiales y explosivos, la utilizaci贸n de substancias t贸xicas o peligrosas tales como p贸lvora, amon铆aco (cuerno de ciervo), detonantes, sustancias colorantes y otros, y el sacrificio de animales, entre otras.

La protecci贸n y defensa de los parques nacionales es una obligaci贸n constitucional que debe ser respetada. En manos de nosotros los ciudadanos y las autoridades, est谩 hacerla cumplir.


(*) Biol. Zoila Mart铆nez, L铆der Global de Biodiversidad y 脕reas Protegidas. (**) Dr. Diego D铆az Mart铆n, Director General de Vitalis para Iberoam茅rica, Estados Unidos y Canad谩.

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