La “Hora del Planeta” entre luces y sombras

El último sábado de marzo de cada año ha sido escogido por algunas organizaciones ambientalistas para celebrar “La Hora del Planeta”, una iniciativa internacional que busca centrar la atención internacional frente a la importancia de mitigar el cambio climático. Sin dudas un esfuerzo importante, con muchas luces, pero también con algunas sombras.

“La Hora del Planeta” consiste, básicamente, en que a partir de una hora establecida (8:30pm) y durante 60 minutos, empresas, organismos y ciudadanos apaguen sus luces y aparatos eléctricos para ahorrar energía, reduciendo las toneladas de dióxido de carbono que se emiten a la atmósfera y que contribuyen al calentamiento global.

Entre las luces de esta iniciativa figura la sensibilización de la ciudadanía. Si cada persona conociera y valorara los impactos ambientales de sus acciones, otro sería el planeta que tenemos. «Es importante comenzar revisando nuestros patrones de consumo de energía, adoptando comportamientos más sostenibles», señala Gustavo Zúar, Presidente de VITALIS en México.

Otra de las luces de “La Hora del Planeta” es poner en la agenda de los medios un tema ambiental, pocas veces abordado con la debida seriedad. De esta forma los gobiernos recuerdan su compromiso con esta temática, los empresarios con sus actuaciones, y la colectividad con sus comportamientos. El hecho de lograr espacios en los medios ya es un logro, pues pocos son los espacios dedicados a esta temática.

Entre las sombras de este esfuerzo figura su verdadero impacto en el ahorro de energía y en la reducción de emisiones de efecto invernadero. Más allá del extraordinario esfuerzo de publicidad, el desperdicio de esta hora en actividades no sustantivas, y las consecuencias de un encendido simultáneo de los equipos, ha sido destacado por el presidente de VITALIS en Venezuela Diego Díaz Martín, como la pérdida de una gran oportunidad, que no necesariamente trae consigo compromisos a corto, mediano y largo plazo, para ahorrar el consumo de energía o promover su uso racional en el día a día.

Por ejemplo, las grandes corporaciones y organismos multilaterales que participan, pudieran estar regresando nuevamente a sus niveles regulares de consumos de energía y de emisiones, sin programas de ecoeficiencia que estimulen su ahorro y uso racional. Tampoco las organizaciones promotoras y auspiciantes demuestran ejemplos tangibles de ahorro, reduciendo sus múltiples viajes de trabajo o adoptando sedes “cero emisiones”, que si serían extraordinarios ejemplos a seguir.

VITALIS recuerda que para que significativamente exista un impacto en la reducción de las emisiones, todos debemos revisar nuestros comportamientos y actitudes, tendiendo presente que la mejor manera de acatar el problema es a través de programas permanentes que promuevan no sólo el ahorro de energía, sino también de agua, así como el manejo responsable de los residuos y desechos, y la rehabilitación de los ecosistemas y biomas degradados.

En el caso específico de Venezuela, el presidente de VITALIS advierte que dadas las restricciones eléctricas, “apagar la luz sólo por un rato pudiera no ser una buena idea”, pues el ahorro no es significativo, los equipos en su arranque podrían consumir el mismo nivel de energía ahorrada, y se generan picos de consumo de electricidad innecesarios y peligrosos”.

Lo ideal, afirman los líderes de VITALIS, es que este tipo de esfuerzos se sectorizaran, por ejemplo, coordinando el apagado de las luces de las oficinas públicas en una hora, las privadas en otra, y los hogares en otra. Seguramente no tendrá el mismo impacto comunicacional que esperan sus promotores, pero de esa forma se evitarían encendidos simultáneos que pudieran traer consecuencias negativas para el sistema eléctrico, algunas veces mal mantenidos o con tecnologías obsoletas.

Si Ud. decide apoyar la hora del planeta, no olvide también las otras acciones que puede emprender para contribuir a la mitigación del calentamiento global y a la adaptación ante el cambio climático.

Por ejemplo, mientras se apagan las luces en el mundo:

  1. Revise sus facturas de consumo de energía, y converse con sus familiares o amigos con quienes comparta su hogar u oficina, cómo se pudiera hacer más eficiente el uso de la energía eléctrica.
  2. Revise los manuales de los equipos electrónicos que tiene en casa. Muchos de ellos tienen instrucciones o sistemas de ahorro de energía, y no sabemos usarlos, y pueden ser programarlos en el sistema automático de ahorro de energía cuando permanezcan cierto tiempo sin uso. Prefiera los electrodomésticos que tengan etiquetas de ahorro energético “Energy Saver”.
  3. Evalúe que opciones tiene en casa o su oficina para impulsar el uso más eficiente de la luz y la ventilación natural. Limpie los vidrios de su casa. Permita que la iluminación natural sea mayor y mejor.
  4. Incorpore plantas a su hogar, y de ser posible paredes o techos verdes, que contribuyen a la captación de carbono y al confort térmico e higrométrico de la casa o la oficina.
  5. Revise la disposición de la cocina. Por ejemplo, mantenga la nevera o refrigerados lejos de la cocina o de otras fuentes de calor como una ventana a la que le pega el sol directamente. ,
  6. Evite usar su vehículo. Los motores de gasolina emiten alrededor de 2 kg de CO2 por cada litro, los cuales se van directamente a la atmósfera.
  7. Apague y limpie su nevera o refrigerador. Si no estará en usa, es una buena oportunidad para retirar alimentos en mal estado que pudieran ser transformados en compost, y de eliminar capas de hielo innecesarias en los equipos más viejos, que contribuyen al aumento del consumo. Asimismo, limpie la parte trasera del refrigerador y nunca lo utilice la parte trasera para secar ropa o zapatos, pues el motor se tiene que esforzar para trabajar y consume más energía.
  8. Revise cuántos equipos tiene conectados en la función de encendido rápido “Stand by”, y que realmente no necesita. Algunos de ellos pueden consumir importantes cantidades de energía mientras no son usados. Evite las pérdidas de energía por extensiones, regletas o enchufes ineficientes que suelen calentarse durante su uso.
  9. Cambie los bombillos que no sean ahorradores. Revise cuántos necesita realmente y de ser posible, disminuya el número de luminarias en su casa u oficina. El exceso de iluminación no es bueno para la salud.
  10. Motive a sus familiares y compañeros de trabajo a monitorear el consumo promedio de electricidad, publicando en un lugar visible el gráfico aportado por las empresas encargadas de prestar este servicio. Así podrá reforzar aquellos comportamientos que sean ambientalmente responsables y corregir algunos hábitos eco-ineficientes, que por desconocimiento, están golpeando nuestros bolsillos.

Sin lugar a dudas la “Hora del Planeta” centra la atención frente a los temas ambientales y crea un espacio importante para la reflexión. Sin embargo, para que sea más exitosa, más allá de lo comunicacional y publicitario, es necesario que todo aquel que desee participar, realmente mantenga la luz apagada por lo menos una hora, comprometiéndose, luego de su encendido, a adoptar medidas concretas de ahorro energético y la reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero que sean responsables y sustentables en el tiempo.